sábado, 31 de enero de 2015

La falsa esperanza

El blog The Wanderer es uno de los más inteligentes y mejor escritos del mundo "tradi". El autor, cuyo nombre no es conocido, ha sido profundamente crítico a las autoridades de la Iglesia Concilar, a ciertas congregaciones conservadoras (el IVE, la Opus...), peor también a las "tradicionalistas" como la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Dueño de una cultura y una prosa elegante y de claro corte inglés, The Wanderer no pasa, sin embargo, de ser un "católico perplejo", lamentablemente...

Con ese nombre, Monseñor Marcel Lefebvre llamó a todos los fieles católicos que quedaban sorprendidos ante el avance de la Iglesia Conciliar: la nueva misa (la misa bastarda), los experimentos litúrgicos, la nueva moral que se iba imponiendo poco a poco, el nuevo catecismo y todo lo que se fue acrecentando durante la tiranía de Wojtyla/Juan Pablo II. Estos católicos perplejos quedaban sorprendidos y paralizados. En un libro con varios años e intitulado "La gran señal apocalíptica", se hablaba de "la inercia de los fieles en general", mientras que se apelaba a aquellos que, eran conscientes de los cambios doctrinales.

Un católico perplejo es entonces aquel católico que es consciente de la incompatibilidad entre la Iglesia Católica y la Iglesia Conciliar del Vaticano II, pero decide permanecer en la Iglesia Conciliar y trata de conciliar la nueva iglesia montiniana con la Iglesia de Cristo. Naturalmente, a medida que el Concilio y su aplicación fue asentándose y haciéndose más frecuente, los perplejos se escandalizaban más... a medida que el Concilio pisoteaba más la liturgia, los perplejos quedaban más asombrados y cuando los ministros de la nueva iglesia predicaban nuevas e increibles herejías... ellos se escandalizaban y se refugiaban en grupos conservadores o, en el mejor de los casos, en la soledad de sus casas.

The Wanderer, en el artículo que a continuación reproducimos, reincide en su perplejidad y en la angustia que le genera la situación que se vive en la Iglesia Conciliar. Algunos también lo viven en el tradicionalismo, es cierto, pero de eso hablaremos en otra oportunidad.

Pero esto que vemos en The Wanderer también lo vemos en una multitud de personas que viven asombradas por el "rumbo que tomó la Patria". En efecto, no es infrecuente que entre los tradicionalistas y los conservadores se hable con horror del "matrimonio homosexual" (no ya una aberrción, sino algo imposible de aceptar para cualesquier filólogo), las leyes que el congreso promulga, los fallos judiciales o las relaciones que mantiene el gobierno nacional o sus niveles inferiores y regionales. Estos también están perplejos, esperan y sueñan con una "restauración" una "solución" a los problemas que vivimos en la política, en la sociedad y también en la fe.

Pero ¿Es acaso es solución una solución humana? El perplejo cree que todo puede solucionarse si los hombres se lo proponen. Sin saberlo, la propuesta de estas bien intencionadas personas tiene cierto resabio pelagiano: el hombre por sí mismo puede alcanzar a Dios. La filosofía de la voluntad de poder hizo su mella en muchos católicos y todo es "voluntarismo". Hace unos pocos años escuchaba a un abogado y político decir que el país necesitaba "un gaucho", es decir, un líder político nacionalista y entonces, todo se restauraría. Hace mucho menos, un sacerdote católico me hablaba de un "nuevo San Atanasio que continuara la obra de Marcel Lefebvre". Un fiel católico me dijo que él, si bien era "sedevacantista" (adhería a la tesis sedevacantista), consideraba que Monseñor Richard Williamson era "ese hombre". En otras palabras: líderes, caudillos, guías, salvadores humanos...

¿Y Cristo? ¿Y Nuestro Señor Jesucristo? Llega un momento en el cual la perplejidad, que nos inmoviliza debe ser superada. Debemos caminar. tenemos que dejar de escandalizarnos y horrorizarnos por lo que haga Bergoglio y sus secuases y asumir la realidad. La Iglesia Católica no será restaurada por ninguno de esos cardenales de la Iglesia Conciliar del Vaticano II, la mayoría de los cuales (como Bergoglio) ni son sacerdotes. Tampoco ningún obispo lefebvrista conseguirá ganar la pulseada a la Roma Neo Modernista ni Neo Protestante, como soñaba Monseñor Lefebvre. Menos aún, un obispo sedevacantista, por más buenas intenciones que queramos imaginar, podrá convocando un Concilio Imperfecto "salvar" a la Iglesia Católica Apostólica Romana. Los primeros sólo seguirán soñando y esperando, serán simples modernistas conservadores. Los segundos seguirán en el mejor de los casos en la misma posición endeble que se encuentra la FSSPX: se endurecerán en determinadas épocas (Wojtyla, Bergoglio), se acercarán en otras (Ratzinger); reconocerán a las autoridades que desobedecerán sistemáticamente y erigirán un apostolado paralelo y contrario a los obispos que, reconociéndolos, los anatematizan desde el púlpito. Los terceros, en el peor de los casos sólo darán otro antipapa, otro cisma, nuevas excomuniones, nuevos anatemas, nuevas almas escandalizadas y lastimadas.

Lo mismo ocurre en la política. Quienes esperan la llegada de un nuevo caudillo, un nuevo líder, un nuevo dirigente, ponen su fe en los hombres y no en Cristo. El problema que vivimos en todas las naciones modernas y en nuestras sociedades modernas es que Jesucristo, verdadero Dios y Verdadero Hombre no reina. Fue destronado, fue expulsado de las naciones y de los gobiernos, las sociedades han rechazado a Cristo, han rechazado su reinado, sus leyes, su amor, su justicia. El problema es que la sociedad moderna ya no tiene religión, no tiene nada que la ligue ni que la una a Dios Trino.

El día que los perplejos dejen de buscar soluciones humanas y se entreguen al Señor, comprenderán dónde está la Iglesia Católica, rechazarán a la Iglesia Conciliar del Vaticano II y todos sus errores... y también, ese día la patria terrena podrá ser consagrada a Cristo, mientras esperamos su  venida en Gloria y Majestad.

jueves, 29 de enero de 2015

La ilusión de restaurar la fe Católica por medio de la liturgia

Nota de Sursum Corda:
El siguiente artículo está tomado del blog  Apostolado Ecuarístico. He decidido adaprtar el nombre, que originalmente es: ACERCA DE LA ILUSIÓN DE RESTAURAR LA IGLESIA MEDIANTE LA LITURGIA TRADICIONAL. ¿A qué se debe esta desición?  Simple: la Iglesia no puede ser restaurada, porque sólo se puede restaurar aquello que puede ser destruído. La Iglesia Católica no está destruida, no está en ruinas, sino que está exiliada, ha sido expulsada de los Templos y lugares de culto, pero no puede ser destruída ni mansillada porque Nuestro Señor Jesucristo prometió que la Iglesia que él fundó existiría hasta el fin de los tiempos.
El conservadurismo (que denuncia el artículo), pretende por medio del ritualismo que la Iglesia Conciliar del Vaticano II permita la existencia del "tradicionalismo" dentro de ella. ¿Pretenden acaso los conservadores derogar ese falso Concilio convocado y ejecutado por Antipapas y herejes? ¿Pretenden acaso los conservadores suprimir de una vez por toda la liturgia ilícita e inválida del hereje Montini/Paulo VI? ¿Pretenden acaso estos conservadores anunciar al mundo, que ama el error y el mal, que Pío XII fue el último Papa y que todos los que se han sucedido en la Silla de Pedro fueron y son anticristos?
Preguntas que conviene hacer cuando vemos a tantos católicos perplejos ilusionados con modernistas como Ratzinger, Burke, Schneider y compañía.






Monseñor Bugnini destruyó la liturgia y  reemplazó la verdadera liturgia de la Santa Misa y de los sacramentos por esta nueva liturgia, de la cual no sabemos dónde terminará la evolución. Siempre está cambiando (Mons. Lefebvre, sermón en su jubileo sacerdotal de los 60 años).

En estos tiempos en que la liturgia Tradicional ha sido supuestamente “rescatada” por el Motu Proprio Summorum Pontificum de Benedicto XVI,¿es verdad que ahora la FSSPX debe limitarse a conservar la Misa y el sacerdocio católicos, como lo dan a entender las autoridades de la misma y lo sugiere el branding que opera en el seno de la Obra de Monseñor Lefebvre? Para responder a esto, comencemos por algunas citas:

Es necesario que nosotros redescubramos el entusiasmo y el espíritu de fe de los comienzos de la Fraternidad y de su fundador. (…) Nosotros debemos responder a una nueva situación (…) Algunos quieren retirarse en una especie de ghetto esperando que pase la crisis. Es un signo de debilidad de la fe, no es la posición católica (entrevista al Padre Pfluger, DICI, octubre de 2010).

Es por eso quisiera invitarlos a despertar estos recuerdos, para que no olvidemos que el alma de nuestra actitud en la Iglesia, es una posición de fidelidad, de preservación y de construcción, antes que una actitud de resistencia. Una no va sin la otra, por supuesto, pero ya es tiempo, me parece, de poner en orden nuestros espíritus con el fin de recobrar un verdadero espíritu apostólico, en esta bella unidad que hizo y hará nuestra fuerza (…) volvamos a poner en el centro de nuestro corazón lo que animaba al de nuestro fundador, sin agotarnos y dividirnos en las querellas estériles que no tienen fin (…) Si debemos exigir algo de nuestros sacerdotes, no es que cada uno de ellos se ejercite en resolver la crisis de la Iglesia, o que sea un experto en la condena de todos los errores de moda, sino que sea  uno de esos "apóstoles de Jesús y de María" que Mons. Lefebvre quería dar a la Iglesia, un apóstol fiel al espíritu de su cruzada,  un experto de la gracia y de la fe, un experto de la liturgia, de la Misa y de la Eucaristía, ¡un conquistador en busca de las almas a convertir y a salvar! (P. Simoulin, Le Seignadou  septiembre de 2014).

Es necesario subrayar que la Fraternidad San Pío (sic) no fue fun­dada CONTRA el concilio, el modernismo y los errores actuales, sino PARA defender de la (sic) Tradición multisecular de la Iglesia, para salvar el sacerdocio católico y la Misa tradicional (P. Bouchacourt, revistaIesus Christus 106, julio-agosto de 2006).

…la Misa, es el corazón. Cuidando ese corazón, se cuida toda la Iglesia. Si se quiere, y ciertamente que se quiere una restauración de la Iglesia, es por allí que hay que ir. Es la fuente, y la fuente es la Misa. (…) para mí es evidente que querer la restauración de la Iglesia debe comenzar por eso. Entonces es por eso que le estoy profundamente agradecido al papa Benedicto XVI por haber restablecido la Misa (Mons. Fellay, DICI, noviembre de 2013).

¿Es verdad que se restaurará la Iglesia por la Misa? Así lo han dicho todas las comunidades Ecclesia Dei. Pero eso no es verdad, sino una peligrosísima ilusión.

Esta idea ya la había anunciado también el GREC: La Iglesia debe reformarse restaurando su tradición litúrgica (“Por la necesaria reconciliación”, P. Lelong, pág. 113).

Liturgia no restaurará a la Iglesia, sino que -al revés- la liturgia será restaurada cuando la fe sea restaurada. Lo primero es el combate contra el liberalismo en la Iglesia; ante todo está lo doctrinal y lo litúrgico estará siempre en segundo lugar. Pretender que la Iglesia pueda ser restaurada por la sola liturgia tradicional, es poner la carreta delante de los bueyes, es como pretender que un litro de petróleo pueda hacerse potable por agregarle una gotas de agua pura; es exigir milagros y tentar a Dios.

Un Sacerdote liberal que celebra la liturgia tradicional es alguien que vive en la contradicción. ¿Qué frutos deben esperarse de él, sino que sus feligreses vivan también en la contradicción? ¿Y es con almas que viven pacíficamente en la contradicción que se va a restaurar la Iglesia? Eso es pura ilusión, e ilusión propiamente diabólica, dadas sus graves consecuencias.

El incremento de misas tradicionales celebradas por sacerdotes liberales no traerá la restauración de la Iglesia. Por el contrario, uno de los efectos nocivos que sí puede producir es la desaparición de la Misa Tradicional. Casi con seguridad se puede afirmar que la masonería pretende que la misa tradicional sea aniquilada mediante su absorción en una adulterina mezcla, en una síntesis del rito “extraordinario”, es decir, católico, y del rito “ordinario”, es decir, bastardo. Dicha impura mezcolanza merecerá también el calificativo de “rito bastardo”. Veamos:

Ya el Padre Celier (miembro del GREC), en su pernicioso libro Benedicto XVI y los Tradicionalistas nos anticipó, sin ninguna crítica de su parte, lo que sucedería con la Liturgia de la Iglesia en los próximos años (texto tomado del análisis de Pierre Delacroix):

Me parece que nuestros contemporáneos serán tal vez testigos del nacimiento de un nuevo rito: “la misa pio-paulo” (págs. 195-196). O. Pichon le pregunta sorprendido: ¿misa pio-paulo ? ¿qué están inventando ahora? Y el P. Celier se explica: mezcla del rito Pio y del rito Paulo. En la misma página 196, el P. Celier se explaya: la misa pio paulo sería simplemente una mezcla del rito “Pio” y del rito “Paulo”. Los jóvenes sacerdotes, queriendo arraigar en la tradición la liturgia que celebran en público, simplemente importarán las partes de la liturgia tradicional que celebran de manera más ocasional. O. Pichon alienta al P. Célier a precisar su pensamiento sobre lo que él llama un proceso de re-tradicionalización: a) Que Roma se conforme con abrir cada vez más las puertas a lo que es tradicional y vele de frenar a los obispos que quisieran perseguir abiertamente este regreso a la tradición. Con el paso de los años, llegarán sacerdotes más apegados a la tradición litúrgica, que fueron formados en su juventud con los ritos más tradicionales, la nueva liturgia estará más irrigada de las fórmulas tradicionales y del espíritu tradicional. Es así que tal vez veremos nacer e imponerse, con el paso de los años, este rito híbrido que he llamado, de manera un poco humorística, la misa pio-paulo. (pág. 198) Notemos la expresión ritos más tradicionales y no “rito tradicional”…b) Enseguida propone la técnica del ju-jitsu, arte marcial que tiene como principio el utilizar la fuerza del adversario para vencerlo. Es decir, poner a los “adversarios de la tradición” en una trampa dialéctica utilizando los argumentos clásicos del liberalismo. Roma podría agregar el ofertorio tradicional, entre las opciones posibles (pág. 200). En esta hipótesis, Roma tendrá ciertamente la idea de utilizar, para esta promoción de la tradición, los mismos argumentos progresistas: libertad, riqueza de elección, antigüedad de los textos, ¿qué se yo? (pág. 200). En ningún momento, en su libro, el P. Célier critica la “misa pio-paulo”, y dice además: "Si sucede como imaginamos, que la nueva liturgia se irrigue con las riquezas de la liturgia tradicional, llegando a esta misa piopaulo, ciertamente que tendrá un cierto número de adeptos" (pág. 201). No habla de contaminación, sino de irrigación, pues algo se irriga para volverlo fecundo y que produzca muchos frutos…

Apenas publicado el libro del Padre Celier, el Papa Benedicto XVI publicó el Motu proprio Summorum Pontificum. En su carta a los obispos con motivo de éste, el Papa dice: Por lo demás, las dos Formas del uso del Rito romano pueden enriquecerse mutuamente: en el Misal antiguo se podrán y deberán inserir nuevos santos y algunos de los nuevos prefacios. La Comisión “Ecclesia Dei”, en contacto con los diversos entes locales dedicados al usus antiquior, estudiará las posibilidades prácticas. En la celebración de la Misa según el Misal de Pablo VI se podrá manifestar, en un modo más intenso de cuanto se ha hecho a menudo hasta ahora, aquella sacralidad que atrae a muchos hacia el uso antiguo.

En el seno del GREC se trató este asunto: Después del Motu proprio del Santo Padre de julio de 2007, se puede esperar que el antiguo y nuevo rito no solamente van a cohabitar, sino a enriquecerse mutuamente. Después de las desoladoras divisiones en torno al altar entre los “tradicionalistas” y “conciliares”, la Eucaristía será verdaderamente lo que es: el sacramento de la unidad y de la caridad. (Por la necesaria reconciliación, pág. 82).No habrá reconciliación profunda y por lo tanto unidad de espíritus y corazones en el mundo sacerdotal (…) sin la reforma litúrgica. La reconciliación por la reforma litúrgica debe ser la palabra clave en la Iglesia hoy. Pero en esta reforma que desembocará en una verdadera reconciliación, hay que tener en cuenta el sentido de lo posible y, en el dominio litúrgico, ir poco a poco (idem, pág. 113).

El Padre Barthe, miembro del GREC, hablaba de la « reforma de la reforma » desde tiempo atrás al Motu proprio. Las siguientes afirmaciones del Padre son interesantes: Por principio pienso que es completamente irreal el creer que se puede de un golpe hacer que en todas las parroquias del mundo, todas las misas sean celebradas según el uso antiguo. En cambio, yo constato (…) que el misal de Paulo VI contiene una casi infinita posibilidad de opciones, de adaptaciones y de interpretaciones, y que una elección progresiva o sistemática, o sistemáticamente progresiva, las posibilidades tradicionales que ofrece hacen posible, sobre el terreno parroquial, legalmente, (…) su “re-tradicionalización”. Muchos sacerdotes de parroquias (…) practican esta reforma de la reforma, frecuentemente por etapas, y en su gran mayoría celebran también la liturgia tradicional. Justamente, apoyándose en las obras de Joseph Ratzinger (Informe sobre la fe; Mi vida, El Espíritu de la liturgia, Un canto nuevo para el Señor, La celebración de la fe) y autorizándose en ellos, una nueva generación de teólogos, de historiadores del culto divino, de responsables de alto nivel, se ha constituido. Ellos forman hoy el medio de pensadores de la reforma de la reforma -un nuevo movimiento litúrgico, como al Papa le gusta decir- y que apoyan el Motu proprio.

Dicho esto, ninguno de entre ellos -especialmente el primero de entre ellos, el Papa- pretende promover una reforma de la reforma por textos, decretos y a fortiori por la edición de un misal fusional (…) sino que quieren proceder por el ejemplo, la exhortación, la educación, y sobre todo (…) provocando un sano “celo” de la forma llamada “ordinaria” respecto a la forma llamada “extraordinaria” (P. Barthe - Monde et Vie n°832 - 20 septiembre 2010).

¿Quiénes son, entonces, esta “nueva generación de teólogos… y de responsables de alto nivel”? Entre ellos, encontramos a los obispos y cardenales que, sin dejar de apoyar al concilio, apoyan la misa tradicional y algunos valores morales tradicionalesY precisamente con ellos (Cardenal Burke, Mons. Schneider, cardenal Brandmuller) la Fraternidad lleva a cabo esos “encuentros informales y cordiales”, publicando en sus sitios, además, las entrevistas o declaraciones de estos prelados sin advertir a los fieles que son férreamente conciliares, y que su “tradicionalismo” no es tal.

Abandonando el antiguo combate y retrocediendo cobardemente hasta la sola defensa de la Misa Tradicional (mínimo común con los liberales "de sensibilidad tradicional" o "conservadores"), la Fraternidad, aún sin firmar acuerdo, se está auto sentenciando a muerte.


Terminamos con Monseñor Lefebvre: esto es lo que decía Leon XIII en su encíclica sobre los masones: “Ellos quieren destruir a fondo las instituciones cristianas. Ese es su objetivo”. Pues bien, ¡ellos lo están logrando, ellos lo están logrando!

Carta de Mons. Martín Dávila Gándara

Tomado del sitio web de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia

“Mientras tengamos tiempo, obremos el bien”


Mons. Martin Dávila
A todos los fieles católicos, a mis feligreses, a mis lectores, y a todos los hombre sensatos y de buena voluntad, les mando un saludo muy especial en este año nuevo.
En tiempos pasados, los hombres, ya de palabra o por escrito, y en nuestros días por medios electrónicos, se envían los mejores votos y deseos largos y felices años.
Sobre este punto, es importante que pensemos que el hombre tiene el poder de proponer y de dirigirse estos faustos deseos. Pero no depende de él, el poder cumplirlos. Porque eso, sólo le corresponde al Señor que es el principio y la fuente de todo bien.
Por tanto, sólo Dios puede cumplir los estériles votos de los hombres y transformar en feliz realidad sus variados deseos.
Mientras los hombres se felicitan recíprocamente, la Iglesia recita plegarias y nos da lecciones. Por eso, sus sacerdotes hacen oración para que cada año nuevo sea fecundo en frutos de salvación, y a la vez, pregonando la divina palabra hacen recordar a los fieles la doble enseñanza que ofrece el ocaso y el principio del año, con su respectivo buen empleo del tiempo y preparación para la eternidad.
Por lo mismo, primero hagamos una reflexión sobre:

SOBRE EL AÑO QUE ACABA DE TERMINAR
Por parte de Dios. Pensemos, en los beneficios y gracias recibidas por el Señor, durante todo el año que ya ha terminado:
-Como la conservación de la vida y la salud en medio de muchos peligros.
-Consideremos también, los cuidados amorosos con que nos cubrió todas nuestras necesidades: No faltándonos ni el vestido, ni el sustento.
-Con paternal cuidado ha velado por nuestra alma, apartando de nosotros las tentaciones en las cuales hubiéramos caído por nuestra debilidad,
-Y a la vez, nos ha sostenido con su gracias extraordinarias en los momentos difíciles.
-Recordemos, también, todos los medios de santificación que ha puesto en nuestras manos: Como sacramentos, lecturas, pláticas, retiros, meditación, exámenes de conciencia, etc,.
Meditando todo esto ¡Con cuánta razón podrá decirnos el Señor! ¿He podido hacer algo más por ti?.
Por este motivo, no nos cansemos de agradecer, alabar y bendecir al Señor. Por todos los beneficios y gracias recibidas durante todo el año que ha pasado.
Por parte nuestra. En este año que ha pasado:
¿hemos correspondido a los beneficios y gracias que hemos recibido?
¿hemos sido fieles a los propósitos que nos hicimos a principio del año?
¿cómo hemos cumplido nuestros deberes para con Dios, con el prójimo y para con nosotros mismos?
Si hemos sido infieles a las gracias recibidas departe del Señor, llenémonos de vergüenza y humillémonos en su presencia; y pidamosle perdón y enmendémonos de nuestras infidelidades y culpas.

SOBRE LA ENTRADA DEL AÑO NUEVO
Un año más que nos concede Dios de vida.
-Un nuevo beneficio, una nueva gracia, o mejor, una nueva serie de gracias que el Señor se dispone a concedernos.
-Otra vez Dios nos protegerá con su providencia.
-Otra vez nos dará los medios necesarios y sobreabundantes para salvarnos y santificarnos.
¿Qué exige esto de nosotros? ¿Qué deberemos ofrecerle y darle al Señor por tanto beneficio?
El año nuevo es un nuevo plazo de prórroga que nos da el Señor antes de venir a pedirnos cuenta de las gracias y talentos que nos ha dado.
El año nuevo es también un año más que tenemos para satisfacer por medio de la penitencia todos nuestros pecados y culpas pasadas e infidelidades presentes.
¿Qué no daría un condenado por año, por un día, por una hora de vida, para satisfacer por sus culpas y merecer el perdón?
Si Dios concediera un año de vida a una de las almas que están en el Purgatorio, ¿qué no haría por librarse de aquellas penas y arribar al cielo?
Y nosotros, ¿dejaremos pasar en vano el nuevo plazo de vida que Dios nos da?

SOBRE EL BUEN EMPLEO DEL TIEMPO Y PREPARACIÓN PARA LA ETERNIDAD.
La Santa Iglesia nos recuerda cada principio de año, que hay una ETERNIDAD; y que por lo tanto, todas las cosas del tiempo para nosotros son nada. Ya que el tiempo es el precio de la eternidad. Por lo mismo, nada más precioso que su empleo.
Por eso, es importante que reflexionemos sobre: ¡El tiempo perdido en el pasado! El cual es preciso rescatar; ya que el tiempo es breve como un cerrar y abrir de ojos. Por lo tanto, procuremos enérgicamente llenarlo de buenas, santas y virtuosas obras. Pensemos también, que el tiempo futuro, es incierto. Por lo mismo, temamos y obremos juiciosamente.
La Iglesia también nos recuerda. La figura del mundo que pasa. Así como el mundo físico, el mundo moral y las sociedades políticas que siempre se mudan.
Pensemos, pues, lo que realmente somos, forasteros y viajeros en esta vida, y por lo tanto debemos usar del mundo, como si no usásemos de él.
Reflexionemos, también seriamente, sobre las gracias recibidas en el santo Bautismo, sobre todo la gracia santificante, y las gracias actuales que Dios siempre nos manda, y procuremos cooperar con ellas, ya sean estas ordinarias o extraordinarias.
Procuremos, pues, ser fieles y cooperadores de las gracias recibidas. Porque el gran día de la eternidad se acerca, y ese será el día final de nuestra peregrinación en este mundo. Ese momento será el comienzo de una vida eternamente feliz o eternamente infeliz.
Por eso, los santos tenían siempre presente aquel momento o instante de cual dependía su eternidad, por la misma razón despreciaban el mundo perecedero y caduco.
Por último, espero en Dios que estas reflexiones sobre el fin y principio del año, junto con el buen empleo del tiempo, nos ayuden a estar lo mejor posible preparados para una eternidad feliz. Por lo mismo, recordemos con cariño las palabras de San Pablo que nos recomienda: “Mientras tengamos tiempo, obremos el bien (Gal., VI, 10).

¡FELIZ AÑO 2015! CON CARIÑO LES ENVIO MI BENDICION EPISCOPAL
Sinceramente en Cristo
Mons. Martín Dávila Gándara

lunes, 26 de enero de 2015

ORACIÓN PIDIENDO FIRMEZA EN LA 
FE ANTE LA TORMENTA MODERNISTA
RR. PP. Noel Barbara y Louis Coache





"OH SEÑOR, DIOS TODO PODEROSO, desde el seno de la tormenta que aparta a tantas almas de Vuestra Majestad, Os expresamos nuestros sentimientos de adoración profunda y de piedad confiada y filial.

Jesús, nuestro Maestro y nuestro Amigo, con vuestro Corazón traspasado por nosotros, ayudadnos a permanecer firmes y heroicos en la Fe, a llevar con amor nuestras cruces, a mantenernos mansos y humildes, seguros de que salvaréis a vuestra Iglesia.

Espíritu Santo Consolador, purificad nuestros corazones y santificadlos en la Verdad. Iluminad y fortaleced las almas de los sacerdotes y de los fieles, que ya no saben en qué están. Decid a todos los cristianos desconcertados que el Evangelio de su infancia sigue siendo la única Palabra verdadera, y que no hay otro Dios sino Vos, Señor. Haced que no sean arrastrados por las sutiles corrientes de la gran herejía modernista; dadles al contrario, por la fuerza de la oración y de la penitencia, la gracia de poner audazmente dique al reino de Satanás.

Santa Virgen María, Baluarte contra las herejías, a quien veneramos como Reina del Cielo y Madre nuestra, ¡sed nuestra Luz y nuestra Abogada! Conservadnos en la Verdad, hijos amantes de la Santa Iglesia Católica, y poned en nuestros corazones un amor extraordinario, un celo de fuego que nos lleve a despreciar las cosas de esta tierra para buscar tan solo la Voluntad de vuestro Divino Hijo.   Amén".

domingo, 25 de enero de 2015

Franciscanos truchos

Estaba de vacaciones cuando alguien me comentó sobre un grupo en facebook se se hace llamar "Franciscanos Pordioseros Sedevacantistas de los Cinco Nudos". Se trata de un individuo que se ha tomado el tiempo de armar una página para atacar y confundir.

Ataca a los grupos verdaderamente católicos de la resistencia. Confunde porque sus publicaciones parecen decir la verdad, pero en realidad, lo motivan fines egoístas y macabramente lúdicos. Juega, se divierte con los católicos sinceros.

¿Un ejemplo? Hace poco el Padre Maricio Zárate, de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia viajó a Chile por su apostolado. Allí celebró la Misa y atendió a muchos fieles de esta cristiana y dolida nación que perseveran en la fe. No obstante, este jovencito que maneja la página "Franciscanos Pordioseros Sedevacantistas de los Cinco Nudos" escribió contra él... y utilizó para ello un artículo de Sursum Corda, que copió y modificó a su antojo. Cuando varias personas denunciaron a dicha persona, tanto por la malicia como por el plagio, decidió eliminar la publicación.

Lamentablemente, en el mundo "tradicionalista" somos frecuentes testigos de estas supuestas "bromas", a veces, engendradas incluso por "fieles de la tradición" que deciden reirse de lo sagrado.

Transcribo a continuación, un interesante artículo sobre este tipo de personas que han recibido el nombre de "trolls" en los foros de internet.


Científicos: "Los 'trolls' en Internet son sádicos y psicópatas"


Los 'trolls' de Internet, personas que publican comentarios provocadores o irrelevantes con el fin de molestar o generar respuestas emocionales de otros usuarios, no solo se caracterizan por su maldad sino que también son sádicos y psicópatas.
Todo sobre este tema


En su informe declaran que el 'trolling' está vinculado con un mayor nivel sadismo, psicopatía y maquiavelismo en las personas, que demuestran una cierta falta de moral cuando engañan o manipulan a otros usuarios. 

"Se podría decir que los 'trolls' son los prototípicos sádicos cotidianos ", escriben los autores del estudio, publicado en la revista 'Personality and Individual Differences'. 

"Los 'trolls' operan como agentes del caos en Internet, buscando temas polémicos en los que los participantes fácilmente puedan emocionarse o parecer 'tontos'. Si algún desafortunado cae en su trampa, el 'trolling' se intensifica para que el que lo practica obtenga más despiadada diversión", dicta el informe. 

sábado, 24 de enero de 2015

San Hilario, Obispo y Mártir



Después de haber dedicado la Octava de la Epifanía al Emmanuel manifestado, la Santa Iglesia que se emplea constantemente en servicio del divino Infante y de su Madre hasta el día en que ésta acuda al Templo para presentar y ofrecer el fruto bendito de sus entrañas; la Santa Iglesia, decimos, celebra la ñesta de muchos amigos de Dios, que nos señalan en el cielo el camino que conduce de las alegrías de la Natividad al misterio de la Purificación.

Y ya desde el día siguiente al dedicado a celebrar el Bautismo de Cristo, se nos presenta Hilario, honra de la Iglesia de las Galias, hermano de Atanasio y de Eusebio de Vercelli en las luchas que sostuvo por la divinidad del Emmanuel. Apenas han terminado las persecuciones sangrientas del paganismo, cuando comienza la herejía de Arrio. Había éste jurado arrebatar a Cristo la gloria y los honores de la divinidad, después que Aquel había vencido por sus Mártires la violencia y la política de los Césares. Tampoco flaqueó la Iglesia en este nuevo campo de batalla; numerosos mártires sellaron con su sangre, derramada por príncipes cristianos pero herejes, la divinidad del que se dignó aparecer en la flaqueza de la carne; y al lado de estos generosos atletas brillaron otros mártires de deseo, grandes Doctores que defendieron con su saber y elocuencia aquella fe de Nicea que había sido la de los Apóstoles. En primera fila aparece Hilario, educado, como dice Jerónimo, sobre el coturno galo, adornado con las galas de Grecia, Ródano de la elocuencia latina, e insigne Doctor de la Iglesia, según San Agustín.

De genio sublime, y profunda doctrina, Hilario es más grande aún por su amor al Verbo encarnado y su celo por la libertad de la Iglesia; devorado siempre por la sed del martirio, y siempre invencible, en una época en que la fe, vencedora de los tiranos pareció por un momento que iba a extinguirse, víctima de la astucia de los príncipes y de la cobarde defección de muchos pastores.

Vida. — Nació San Hilario en Aquitania, entre el año 310 y 320. Ligado primeramente por el matrimonio, fué luego electo obispo de Poitiers, en 353. Perseguía entonces a los católicos el emperador Constancio: opúsose Hilario con todas sus fuerzas a la herejía arriana, lo que le valió, en 356, el destierro a Frigia. Allí escribió sus doce libros sobre la Trinidad. En 360 se halla en Constantinopla pidiendo permiso al emperador para tener una disputa sobre la fe con los herejes. Estos, para desembarazarse de él, consiguen que se le envíe de nuevo a Poitiers. Gracias a sus desvelos, toda la Galia, condena en el concilio nacional de París, la herejía arriana el año 361. Muere en 368. El 29 de Marzo de 1851, Pío IX le declaró Doctor de la Iglesia.

SU LUCHA POR LA LIBERTAD DE LA IGLESIA. — De esta manera mereció ser honrado el santo Obispo Hilario, por haber conservado gracias a sus heroicos esfuerzos y hasta exponiendo su cabeza, la fe en el más importante misterio. Otra de sus glorias es el haber defendido el gran principio de la Libertad de la Iglesia, sin el cual la Esposa de Cristo se halla amenazada de perder su fecundidad y su vida. Ya hemos honrado días atrás la memoria del Santo Mártir de Cantorbery; hoy celebramos la fiesta de uno de los más ilustres confesores cuyo ejemplo ilustró y animó a aquel en su lucha. Ambos dos se inspiraron en las lecciones dadas por los mismos Apóstoles a los ministros de Cristo, cuando ellos se presentaron por vez primera ante los tribunales de este mundo y pronunciaron aquella gran sentencia es menester obedecer a Dios antes que a los hombres (Hechos, V, 29.) Pero si unos y otros se manifestaron enérgicos contra la carne y la sangre, fue, porque estaban desasidos de los bienes terrenos, y porque habían comprendido que la verdadera riqueza del cristiano y del Obispo están en la humildad y en la desnudez del pesebre, la única fuerza victoriosa que acompaña a la sencillez y flaqueza del Niño que nos ha nacido. Habían saboreado las lecciones de la escuela de Belén, y esa es la razón de que no pudieran ser seducidos por promesas de paz, honores y riquezas. ¡Cuán digna surge en el seno de la Iglesia esta nueva familia de héroes de Cristo! Y aunque la diplomacia de los tiranos que quieren aparecer como cristianos a pesar del cristianismo, les prive obstinadamente de la gloria del martirio ¡cuán potente resuena su voz, proclamando la libertad que se debe al Emmanuel y a sus ministros! Saben decir a los príncipes, con nuestro gran Obispo de Poitiers, en su -primera Memoria a Constancio: "Augusto glorioso, tu singular inteligencia sabe más bien que no conviene, que no es posible obligar por la fuerza a que hombres que se oponen con todas sus fuerzas a ellos, se sometan y unan a los que continuamente esparcen la semilla corrompida de una doctrina espúrea. La única finalidad de tus trabajos, de tus proyectos, de tu gobierno, de tus vigilias debe ser el hacer gozar a todos tus súbditos de las dulzuras de la libertad. Ningún medio mejor de apaciguar las revueltas, de unir a los que violentamente se habían separado, y librar a todos de la esclavitud haciéndolos dueños de su vida. Deja, pues, que lleguen a tus piadosos oídos todas esas voces que gritan: "Soy católico, no quiero ser hereje; soy cristiano, no soy arriano: prefiero morir en este mundo, antes de consentir que la fuerza de un hombre corrompa la pureza virginal de la verdad"[1].

SUPREMACÍA DE LA LEY DIVINA. — Cuando a los oídos de Hilario llegó el nombre de la Ley profanada, para justificar la traición de que era víctima la Iglesia por parte de los que preferían los favores del César al servicio de Jesucristo, entonces el santo Pontífice, lanzó su Libro contra Auxencio, recordando valerosamente a sus colegas el origen de la Iglesia que sólo pudo establecerse oponiéndose a muchas leyes humanas y que se gloría de no obedecer a todas aquellas que impiden su conservación, desarrollo y actividades.

"¡Cuánta compasión nos inspiran todos esos trabajos que algunos se toman en nuestro tiempo, y cuánto nos lamentamos al considerar las falsas opiniones del mundo, cuando nos encontramos con hombres que piensan que las cosas humanas pueden acudir en auxilio de Dios, y que trabajan en defender a la Iglesia de Cristo por medio de la ambición mundana! Decidme, vosotros Obispos ¿qué apoyo tuvieron los Apóstoles en la predicación del Evangelio? ¿Qué poderes les ayudaron a predicar a Cristo, a convertir a casi todas las naciones del culto de los ídolos al del Dios verdadero? ¿Acaso obtenían dignidades de la corte, aquellos que entonaban himnos a Dios en las cárceles y en las cadenas, después de haber sido azotados? ¿Acaso organizaba Pablo a la Iglesia de Cristo por medio de edictos de un Nerón, de un Vespasiano, o de un Decio, y con el odio de estos príncipes cuando floreció la predicación de la palabra divina? Aquellos Apóstoles que vivían del trabajo de sus manos, que celebraban sus reuniones en lugares ocultos, que recorrían los pueblos, ciudades y naciones por mar y tierra, desafiando los Senados-Consultos y los edictos imperiales ¿acaso no tenían las llaves del Reino de los cielos? Más bien era el poder de Dios quien triunfaba de las pasiones humanas, en aquellos tiempos en que la predicación de Cristo se extendía tanto más cuanto mayores obstáculos encontraban" [2].

PERSECUCIÓN SIN MARTIRIO. — Pero cuando llega el momento de dirigirse al mismo Emperador y protestar de la esclavitud de la Iglesia, Hilario, el más dulce de los hombres se apodera de aquella santa ira que el mismo Cristo empleó contra los profanadores del Templo; y su apostólico celo desafía todas las amenazas, señalando los peligros del sistema inventado por Constancio para acabar con la Iglesia de Cristo después de haberla deshonrado.

"Ha llegado la hora de hablar; porque se ha pasado el tiempo del silencio: Debemos esperar a Cristo, pues el reino del Anticristo ha comenzado. Lancen gritos los pastores, porque los mercenarios se han dado a la fuga. Demos la vida por nuestras ovejas, pues los ladrones han entrado y el león furioso da vueltas a nuestro alrededor. Vayamos al encuentro del martirio; pues el ángel de Satán se ha transformado en ángel de luz.

¡Oh Dios omnipotente! ¿por qué no hiciste que naciera en tiempo de Nerón o de Decio para ejercer mi ministerio? Repleto del Espíritu Santo y acordándome de Isaías serrado por medio, no hubiera temido el ecúleo, ni me hubiera asustado del fuego pensando en los Jóvenes Hebreos que cantaban en medio de las llamas; ni me hubieran infundido pavor la cruz, ni el desgarro de los miembros, con la memoria del buen ladrón trasladado al Paraíso después de semejante suplicio; ni los abismos del mar o el furor de las olas me hubieran desanimado, porque allí hubiera acudido el ejemplo de Jonás y de Pablo para recordarme que tus fieles pueden vivir bajo las aguas.

Hubiera luchado feliz contra todos tus enemigos declarados, porque no me hubiera cabido la menor duda de que eran verdaderos perseguidores, los que con el hierro, el fuego, y los tormentos pretendían obligarme a negar tu Nombre; mi muerte hubiera bastado para darte testimonio. Hubiera luchado abierta y confiadamente contra los renegados, verdugos y asesinos; y el pueblo, ante una pública persecución, me hubiera seguido como a su jefe, en el sacrificio del martirio.

Pero hoy día tenemos que combatir contra un perseguidor disfrazado, contra un enemigo que nos halaga, contra el anticristo Constancio, que no emplea golpes sino caricias, que no destierra a sus víctimas para darles la vida verdadera, sino que las colma de riquezas para luego entregarlas a la muerte, que no les concede la libertad de las mazmorras, sino que les otorga la esclavitud de los honores en sus palacios; que no desgarra sus costados, pero profana sus corazones; que no corta la cabeza con la espada, pero mata el alma con el oro; que no publica edictos para condenar a la hoguera, pero enciende para cada uno el fuego del infierno. No disputa por temor a ser vencido, pero halaga para vencer; confiesa a Cristo para renegarle; procura una falsa unidad para evitar la paz; persigue ciertos errores, para mejor destruir la doctrina de Cristo; honra a los Obispos para que dejen de ser Obispos; construye iglesias y al mismo tiempo echa por tierra la fe.

Y no se me acuse de maledicencia o calumnia; deber de los ministros de la verdad es, no decir más que lo verdadero. Si algo falso decimos, consentimos que nuestras palabras sean consideradas como infames, pero si probamos que todo esto es cierto, no habremos hecho más que imitar la libertad y modestia de los Apóstoles, pues sólo hablamos después de un largo silencio.

Públicamente te digo, oh Constancio, lo que hubiera dicho a Nerón, lo que Decio y Maximiano hubieran oído de mis labios: Peleas contra Dios, persigues a la Iglesia y a los santos, odias a los predicadores de Cristo, destruyes la religión, eres un tirano, si no en el terreno de lo humano, al menos en el de lo divino. Esto es lo que os hubiera dicho a ti y a ellos; ahora escucha lo que guardo para ti sólo. Bajo el disfraz de cristiano, eres un nuevo enemigo de Cristo; precursor del Anticristo, ejecutas ya sus odiosos misterios. Como tu vida es contraria a la fe, te atreves a crear nuevas fórmulas; distribuyes los obispados a los tuyos, substituyendo a los buenos con los malos. Con un nuevo método de astucia, hallas el medio de perseguir sin hacer mártires.

¡Cuánto más deudores somos a vuestra crueldad, Nerón, Decio y Maximiano! Gracias a vosotros vencimos al diablo. La piedad recogió en todas partes la sangre de los mártires, y sus venerandos restos dan testimonio de Cristo por doquier. Pero tú, más cruel que todos los tiranos, nos atacas con mucho mayor peligro nuestro, dejándonos apenas la esperanza del perdón. A los que tuvieron la desgracia de flaquear no les queda ya la excusa de poder enseñar al Juez eterno las huellas del tormento o las cicatrices de sus cuerpos desgarrados, para que se les perdone su debilidad a causa de la violencia. ¡Oh el más criminal de los mortales!, de tal modo sabes mezclar los males de la persecución, que no das lugar al perdón en la falta, ni al martirio en la confesión.

Bien te reconocemos ¡oh lobo de rapiña, bajo tus vestidos de oveja! Con el oro del Estado adornas el santuario de Dios; ofrécesle a El lo que arrebatas a los templos de los Gentiles, lo que sacas por la fuerza con tus edictos y tributos. Recibes a los Obispos con el mismo beso traidor con que Cristo fue entregado. Bajas la cabeza cuando te bendicen, y pisoteas la fe por el suelo; perdonas los impuestos a los clérigos para hacer cristianos renegados; pierdes tus derechos para que Dios pierda los suyos"[3].

LUCHA CONTRA EL NATURALISMO. — Tal era la fortaleza de este santo obispo ante un príncipe que terminó haciendo también mártires; pero no tuvo Hilario que luchar solamente contra el César. La Iglesia ha llevado en todo tiempo en su seno cristianos a medias a quienes la educación, cierto bienestar, el éxito de la influencia o del talento, retienen entre los católicos, pero cuyo espíritu se halla pervertido por el mundo. Se han creado una Iglesia a lo humano, pues bajo el influjo de su naturalismo, su espíritu es incapaz de captar la esencia sobrenatural de la verdadera Iglesia. Hechos a las vicisitudes de la política, a los hábiles giros por medio de los cuales los hombres de Estado logran mantener un equilibrio pasajero a través de las crisis, les parece que la Iglesia debe contar con sus enemigos, aun en la declaración de sus dogmas; que puede equivocarse sobre la conveniencia de sus decisiones; en una palabra, que su precipitación puede acarrearle perjuicios lamentables a ella y a aquellos a quiénes compromete. Arboles desraizados, dice un apóstol, porque efectivamente sus raíces no tocan ya con el suelo que les podría haber alimentado y dado fecundidad. Las promesas formales de Jesucristo, el gobierno directo del Espíritu Santo en la Iglesia, las ansias del verdadero cristiano de oír proclamar hasta en sus detalles las verdades que son el alimento de la fe en espera de la visión, la obediencia ciega que de antemano se debe a toda definición salida o que ha de salir de la Iglesia hasta la consumación del mundo, todo eso no pertenece para ellos al orden práctico. En la embriaguez de su política mundana y del aliento que reciben de parte de los enemigos de la Iglesia, hacerse responsables delante de Dios y de la historia por sus esfuerzos desesperados, para evitar la promulgación de una verdad revelada.

LA PAZ EN LA UNIDAD Y LA VERDAD. — También Hilario había de encontrar en su camino hombres a quienes asustaba la palabra consubstancial, como a otros les ha asustado la de transubstanciación o la de infalibilidad. Como muro de bronce opúsose a su cobardía y a sus cálculos vulgares. Escuchémosle a él, comentado por el más elocuente de sus sucesores: "La paz, me decís, vais a turbar la paz, vais a estorbar la unión."... "Bello nombre ese de la paz; bella cosa también la unidad; pero ¿quién ignora que para la Iglesia y para el Evangelio no existe otra paz y otra unidad que la paz y unidad de Jesucristo?"— Pero, no sabéis, dicen todavía, no sabéis con quién tenéis que mediros, y ¿no tenéis miedo? — "Sí, tengo miedo ciertamente; tengo miedo de los peligros que corre el mundo: tengo miedo de la terrible responsabilidad que pesaría sobre mí por la connivencia y complicidad de mi silencio. Tengo miedo, finalmente, del juicio divino, tengo miedo por mis hermanos salidos de la senda de la verdad, tengo miedo por mí, cuyo deber es volverles al buen camino." Y añaden: "¿Es que no existen lícitas reticencias, miramientos necesarios?" Hilario respondía a esto, que la Iglesia no necesita recibir lecciones, ni puede olvidar su misión esencial. Ahora bien, esta misión es la siguiente: "Ministros veritatís decet vera proferre. Conviene que los ministros de la verdad declaremos lo que es verdadero" [4]

Razón tenía, pues, oh glorioso Hilario, la Iglesia de Poitiers, para dirigirte desde tiempos antiguos, ese magnifico elogio que dedica la Iglesia Romana a tu insigne discípulo Martín: "¡Oh bienaventurado Pontífice, que amaba a Cristo Rey con todas sus entrañas y no se doblegaba ante el peso ael deber!" "¡Oh alma santísima a quien la espada del perseguidor no separó del cuerpo, sin que por eso dejase de alcanzar la palma del martirio!" Si te faltó la palma, al menos tú no faltaste a la palma; a tu cabeza rodeada ya de la aureola de Doctor, le sienta perfectamente la corona de Mártir que ciñe la frente de tu hermano Eusebio. Tal es la gloria debida a tu valerosa confesión de ese Verbo divino cuyas humillaciones en la cuna honramos durante estos días. Como los Magos, tampoco tú temblaste en presencia de Herodes; y cuando fuiste desterrado a tierras extrañas por las órdenes del César, tu corazón se consolaba pensando en el destierro de Jesús en tierra de Egipto. Alcánzanos la gracia de que también nosotros comprendamos esos divinos misterios.

Vela por la fe de la Iglesia, y con tu poderosa intercesión conserva en ella el conocimiento y el amor del Emmanuel. Acuérdate de la Iglesia que gobernaste; aún se gloría de ser tu hija. Y ya que el ardor de tu celo se extendía a toda la Galia para defenderla contra sus enemigos, protege también a toda esa Francia cristiana.

Haz que conserve siempre el don de la fe; que sean sus obispos esforzados paladines de las libertades de la Iglesia; crea en su seno prelados, poderosos en palabras y obras, como Martín y como tú, profundos en su doctrina y Fieles en la guarda del sagrado depósito.

San Francisco de Sales: De la inquietud

La inquietud no es una simple tentación, sino una fuente de la cual y por la cual vienen muchas tentaciones: diremos, pues, algo acerca de ella. La tristeza no es otra cosa que el dolor del espíritu a causa del mal que se encuentra en nosotros contra nuestra voluntad; ya sea exterior, como pobreza, enfermedad, desprecio, ya interior, como ignorancia, sequedad, repugnancia, tentación. Luego, cuando el alma siente que padece algún mal, se disgusta de tenerlo, y he aquí la tristeza, y, enseguida desea verse libre de él y poseer los medios para echarlo de sí. Hasta este momento tiene razón, porque todos, naturalmente, deseamos el bien y huimos de lo que creemos que es un mal.

Si el alma busca, por amor de Dios, los medios para librarse del mal, los buscará con paciencia, dulzura, humildad y tranquilidad, y esperará su liberación más de la bondad y providencia de Dios que de su industria y diligencia; si busca su liberación por amor propio, se inquietará y acalorará en pos de los medios, como si este bien dependiese más de ella que de Dios. No digo que así lo piense, sino que se afanará como si así lo pensase.

Si no encuentra enseguida lo que desea, caerá en inquietud y en impaciencia, las cuales, lejos de librarla del mal presente, lo empeorarán, y el alma quedará sumida en una angustia y una tristeza, y en una falta de aliento y de fuerzas tal, que le parecerá que su mal no tiene ya remedio. He aquí, pues, cómo la tristeza, que al principio es justa, engendra la inquietud, y ésta le produce un aumento de tristeza, que es mala sobre toda medida.

La inquietud es el mayor mal que puede sobrevenir a un alma, fuera del pecado; porque, así como las sediciones y revueltas intestinas de una nación la arruinan enteramente, e impiden que pueda resistir al extranjero, de la misma manera nuestro corazón, cuando está interiormente perturbado e inquieto, pierde la fuerza para conservar las virtudes que había adquirido, y también la manera de resistir las tentaciones del enemigo, el cual hace entonces toda clase de esfuerzos para pescar a río revuelto, como suele decirse.

La inquietud proviene del deseo desordenado de librarse del mal que se siente o de adquirir el bien que se espera, y, sin embargo, nada hay que empeore más el mal y que aleje tanto el bien como la inquietud y el ansia. Los pájaros quedan prisioneros en las redes y en las trampas porque, al verse cogidos en ellas, comienzan a agitarse y revolverse convulsivamente para poder salir, lo cual es causa de que, a cada momento, se enreden más. Luego, cuando te apremie el deseo de verte libre de algún mal o de poseer algún bien, ante todo es menester procurar el reposo y la tranquilidad del espíritu y el sosiego del entendimiento y de la voluntad, y después, suave y dulcemente, perseguir el logro de los deseos, empleando, con orden, los medios convenientes; y cuando digo suavemente, no quiero decir con negligencia, sino sin precipitación, turbación e inquietud; de lo contrario, en lugar de conseguir el objeto de tus deseos, lo echarás todo a perder y te enredarás cada vez más.

"Mi alma-decía David-siempre está puesta, ¡oh Señor!, en mis manos, y no puedo olvidar tu santa ley." Examina, pues, una vez al día a lo menos, o por la noche y por la mañana, si tienes tu alma en tus manos, o si alguna pasión o inquietud te la ha robado: considera si tienes tu corazón bajo tu dominio, o bien si ha huido de tus manos, para enredarse en alguna pasión des ordenada de amor, de aborrecimiento, de envidia, de deseo, de temor, de enojo, de alegría. Y, si se ha extraviado, procura, ante todo, buscarlo y conducirlo a la presencia de Dios, poniendo todos tus afectos y deseos bajo la obediencia y la dirección de su divina voluntad. Porque, así como los que temen perder alguna cosa que les agrada mucho, la tienen bien cogida de la mano, así también, a imitación de aquel gran rey, hemos de decir siempre: "¡Oh Dios mío!, mi alma está en peligro; por esto la tengo siempre en mis manos, y, de esta manera, no he olvidado tu santa ley."

No permitas que tus deseos te inquieten, por pequeños y por poco importantes que sean; porque, después de los pequeños, los grandes y los más importantes encontrarán tu corazón más dispuesto a la turbación y al desorden. Cuando sientas que llega la inquietud, encomiéndate a Dios y resuelve no hacer nada de lo que tu deseo reclama hasta que aquélla haya totalmente pasado, a no ser que se trate de alguna cosa que no se pueda diferir; en este caso, es menester refrenar la corriente del deseo, con un suave y tranquilo esfuerzo, templándola y moderándola en la medida de lo posible, y hecho esto, poner manos a la obra, no según los deseos, sino según razón.

Si puedes manifestar la inquietud al director de tu alma, o, a lo menos, a algún confidente y devoto amigo, no dudes de que enseguida te sentirás sosegada; porque la comunicación de los dolores del corazón hace en el alma el mismo efecto que la sangría en el cuerpo que siempre está calenturiento: es el remedio de los remedios. Por este motivo, dio san Luis este aviso a su hijo: "Si sientes en tu corazón algún malestar, dilo enseguida a tu confesor o a alguna buena persona, y así podrás sobrellevar suavemente tu mal, por el consuelo que sentirás."

viernes, 23 de enero de 2015

Charlie Hebdo y el Nuevo Orden Mundial - Augusto TorchSon

Charlie Hebdo y el Nuevo Orden Mundial - Augusto TorchSon
Tomado de Nacionalismo Católico San Juan Bautista



Ante los ataques de falsa bandera acaecidos recientemente al semanario perverso Charlie Hebdo, nos enfrentamos una vez más al más ridículo de los planteos victimizantes del globalismo que pueden servir de mecha para la explosión de una tercera guerra mundial con el fin de establecer un gobierno único mundial.

  En el video transmitido al ingresar los "terroristas", se ve con claridad que el policía al que dicen "rematar" en el suelo, a pesar de dispararse un fusil, no deja sangre, ni siquiera hace un movimiento violento que tenga que ver con el impacto sino que se recuesta después del supuesto disparo que además, hace un poco de humo al costado de su cuerpo en piso.

  Toda esta puesta en escena sirvió para exaltar hasta el grado de cuasi heroísmo a quienes representan la suprema falta de respeto posible, la que ofende a Dios. Y este supuesto martirio en nombre de la "libertad de expresión" sirvió para unir, una vez más, a supuestos enemigos, para pedir por la paz. Paz buscada en la mentira, en el desorden, en la degeneración, en la blasfemia. Así vemos al presidente palestino Mahomud Abbas abrazado con masónicos políticos y con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, después de que este último haya masacrado a más de 2000 de sus conciudadanos sin que se hayan hecho manifestaciones multitudinarias para repudiar esos genocidios por parte del sionismo. Y tomándonos el pelo una vez más, se convoca esta marcha en medio de un supuesto estado de alerta máxima en el país, donde el más mínimo de los sentidos comunes recomendaría hasta un toque de queda. En fin...



  Sin embargo, una vez más, lo que causa estupor, es la traición de nuestros "pastores", de los católicos que reivindican el mayor de los crímenes, la mayor de las ofensas, la que se cometen contra Dios. Y no estoy hablando de las caricaturas "light" que hicieron estos pervertidos de Mahoma, sino las atrocidades que publicaron en contra de nuestra fe y nuestro Dios, el único verdadero, el Dios católico, le duela a quien le duela.

  Sin publicar las imágenes de las inmundas blasfemias en contra de la Santísima Trinidad de estos endemoniados, bien se puede considerar como "azotes" de Dios a estos fanáticos musulmanes (si en realidad lo son). Entonces, y anticipando posibles reproches sobre la desproporcionalidad entre hacer un "dibujito transgresor" y el asesinato de estos degenerados, se debe recordar la enseñanza de Santo Tomás de Aquino al señalar que "La blasfemia, por ser pecado directo contra Dios, supera al homicidio, pecado contra el prójimo".

  Esto muestra a las claras que nadie cree en Dios. Decir que se cree en Dios sin saber lo que Dios es, es lo mismo que no creer en él. Creer que todo es Dios, que Dios se manifiesta en todas las religiones, que no puede castigar, que es anarquicamente misericordioso, es decir, sin ser a la vez justo; es lo mismo que el ateísmo. Y ese ateísmo práctico lo vemos hasta en quien hoy ostenta el supremo poder eclesiástico. Y también Bergoglio  se sumó al lamento mundano por los ahora "mártires de la libertad de expresión" del periódico blasfemo francés. Indignante resulta que no se manifieste con igual vehemencia para condenar las atrocidades en contra de los católicos en Siria, en Iraq y en todos los países musulmanes donde están siendo masacrados cristianos por su condición de tales, u omite maliciosamente interceder por la vida de Asia Bibi condenada por ser cristiana y que solicitó desesperadamente la ayuda pontificia; todo esto, mientras alaba a los musulmanes y a su libro "sagrado", el cual ordena estos crímenes contra quienes considera infieles (aquí).

  Para colmo de males, tenemos que escuchar al portavoz de la Conferencia Episcopal Española, Josemaría Gil-Tamayo, diciendo: “Como periodista me duele enormemente este atentado a compañeros que lo que hacen es ejercer un servicio, en este caso desde el humor satírico pero necesario también en las sociedades democráticas y libres en la libertad de expresión y el derecho a la información.” Cabría preguntarle a este propiciador de blasfemias si alguien publica caricaturas de su madre y hermanas siendo sodomizadas, se reirá y considerará que esto es un "necesario servicio a la democracia".



  Y así hoy, una vez más, la prensa, herramienta masónica por excelencia del Nuevo Orden Mundial, no solo es generadora de opinión, sino la creadora de realidades. No refleja los hechos, los inventa; manipula la historia para crear el pensamiento único y quien ose cuestionar los dogmas de la historia oficial, puede ser pasible de terribles persecuciones, que conducen a la cárcel con el argumento de ser "crímenes de odio", cuando no la muerte civil al perder trabajos o directamente no poder conseguirlos.

  En un mundo en donde se trata de buscar constantemente males menores, aunque en realidad sean la esencia del mal; en donde lo que no sale en televisión no existe; donde hasta la misma jerarquía apóstata de la Iglesia católica propone la paz como bien absoluto, no la tranquilidad en el orden según la definición agustiniana, sino la paz en el status quo de un mundo convertido completamente en Sodoma y Gomorra; en el mismo mundo donde la libertad sin límites se exalta como el mayor de los bienes; en ese reino de la mentira es donde nos toca dar testimonio de la Verdad.

  Y en esta inmensa ficción que se nos quiere presentar como realidad, nuestro testimonio no puede tener otra recompensa que la satisfacción del deber cumplido, del buen combate por nuestra fe y nuestras patrias. Recompensa por otra parte que nos conducirá a la eternidad. Y para eso tenemos que tener la convicción que para Dios no hay héroes anónimos, porque esperar vencer al Nuevo Orden Mundial es hasta ontológicamente imposible.

  Lo concreto es, que en un mundo en el que los gobiernos del mundo entero trabajan para fomentar la promiscuidad infantil, el aborto irrestricto, la homosexualidad, la esterilización masiva y el envenenamiento hasta con alimentos y vacunas; en donde se desalientan los emprendimientos, la inventiva, el esfuerzo y el sacrificio, se premia a quienes no trabajan ni quieren hacerlo con subsidios, en donde hasta la misma jerarquía eclesiástica, transmite una fe adulterada no para acercar a la gente a la Verdad sino para adecuar la verdad a las torcidas costumbres de la gente; en ese contexto, la humanidad toda asiste hipnotizada a su exterminio moral y hasta físico aferrándose a sus terrenas posesiones y a su porción de democrático confort. Y en la nueva concepción de la fe, ya Dios no vino al mundo para salvar a cada uno de nosotros sino para dar bienestar a la amorfa masa democrática, en donde esa entelequia a la que llaman pueblo importa más que cada individuo.

  Por eso es necesario generar un gran conflicto final para establecer de pleno derecho el gobierno mundial, en donde paradójicamente, en nombre de la búsqueda de la paz y la libertad, vamos a ceder ambas en su sentido más profundo, para dejarnos esclavizar por quien va a representar la impostura final de la historia, la del único y personal anticristo. Por eso y para eso es necesario generar miedo.

  En estos momentos se está preparando el camino religioso desde la panteización y sincretización de la fe, presupuesto esencial para la  apostasía final. La falsa iglesia fornicando con los reyes de la tierra. Viendo todo esto con una visión desprovista de las virtudes teologales de la fe y la esperanza, se puede llegar a la desesperación. En cambio, teniendo la adecuada visión cristiana, nos tiene que llevar a considerar las palabras de Nuestro Señor “Más cuando estas cosas comiencen a ocurrir, erguíos y levantad la cabeza, porque vuestra redención se acerca” (Lc. 21, 28). No se trata de ser optimistas ni pesimistas sino realistas y tener fe.

  Difícil y hasta martirial es hoy la prédica de la Verdad. Sin embargo, en la paradoja de paradojas, nuestro triunfo va a estar dado en nuestra derrota terrena, y la derrota del mal en el mundo se va a presentar cuando su poder parezca absoluto.

  Hoy la batalla está puesta en resistir las tentaciónes de pertenecer a la mayoría, de no quedar afuera del sistema, de transigir con el error por considerarlo invencible. Muchos y grandes héroes y mártires se ofrendaron por nuestra fe y debemos seguir sus ejemplos, por más que se ridiculice el heroísmo y la santidad. Lo que está en juego es nuestro destino eterno y si no dirigimos nuestra acción al objetivo adecuado, podemos perder nuestras almas.

  Lo que hasta hace poco parecía una exageración, cada día se hace más patente y más cercano, pero hasta que no nos toque a nosotros, parece que no vamos a reaccionar, pero en esas circunstancias puede ser tarde.

  Los santos de los últimos tiempos están llamados a ser los más grandes de la historia. Si no rezamos confiando en que “todo lo puedo en Aquel que me fortalece” no vamos a alcanzar la perseverancia final.

Apostasía nacional en Bolivia

La ceremonia ritual de asunción de Evo Morales en Tiahuanaco, demuestra el estado político y religioso de esa, en otrora, cristiana nación.

¿Quiénes son los culpables? El gobierno, sí, pero el cuerpo de la nación entera. Todos y cada uno de los votantes. Todos los que apostataron de la Fe Católica y que ahora, regresaron a lo más obscuro de las tradiciones paganas y demoníacas del pasado pre-hispánico.

Oremos para que la Virgen de Guadalupe, Emperatriz de América, se apiade de Bolivia.






La doctrina sobre la Santísima Trinidad


Por un sacerdote católico de Rito Oriental

La doctrina de la Santísima Trinidad no es simplemente un “artículo de fe” que los hombres deben “creer”. No es simplemente un dogma que la Iglesia da a sus fieles y que deben aceptar tal cual. Ni tampoco la doctrina de la Santísima Trinidad es una elaboración de sabios y de académicos, el resultado de especulaciones intelectuales y pensamientos filosóficos.

La doctrina de la Santísima Trinidad proviene de la experiencia profunda y personal que el hombre puede tener de Dios. Proviene del verdadero conocimiento vivido de aquellos que han llegado a conocer a Dios en la fe.

Lo escrito a continuación trata de mostrar lo esencial de los que Dios ha revelado de Si Mismo a los Santos de la Iglesia. Una cosa es entender las palabras y conceptos relativos a la Santa Trinidad; otra cosa es conocer la Realidad Viviente de Dios que está detrás de estas palabras y conceptos. Debemos trabajar y rezar para que podamos ir mas allá de cada palabra y concepto acerca de Dios, y llegar a conocerlo por nosotros mismos en una unión vivida con El: “El Padre mediante el Hijo en el Espíritu Santo” (Ef 2:18-22).

El símbolo de Satanás

¿Es necesario emitir opinión sobre esto?





jueves, 22 de enero de 2015

La Santísima Trinidad Revelada

En el Antiguo Testamento encontramos a Yahvé, el Único Señor y Dios, actuando en el mundo mediante Su Verbo y Su Espíritu. En el Nuevo Testamento el “Verbo se encarnó” (Jn 1:14). Es Jesús de Nazareth, el Hijo-Unigénito de Dios que se hace hombre. Y el Espíritu Santo, Quien mora en Jesús haciéndolo el Cristo, es derramado por Dios sobre toda carne (Hech 2:17).

Es imposible leer la Biblia o la historia de la Iglesia, sin impresionarse por las numerosas referencias a Dios el Padre, el Hijo (Verbo) de Dios y el Espíritu Santo. El relato del Nuevo Testamento y toda la vida de la Iglesia Ortodoxa son incomprensibles y sin sentido sin la afirmación constante de la existencia, de la interrelación, de la interacción, así como la obra del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo hacia el hombre y el mundo.