martes, 22 de abril de 2014

La Religión del Hombre

En el pasado nadie dudaba que se cumplía la profecía de Malaquías (I, 10):

Mi voluntad no está con vosotros, dice el Señor omnipotente, y no recibiré sacrificio de vuestras manos. Porque desde el oriente al poniente mi nombre es glorificado entre las naciones, y en todas partes se ofrece incienso a mi nombre y se hace un sacrificio puro, ya que mi nombre es grande entre las naciones, dice el Señor omnipotente


En aquel tiempo, un sacerdote decía "Sursum corda!" y todos los fieles se ponían al unísono de pié y respondían que sus corazones estaban elevados al Señor. La misma misa católica se celebraba y el rito latino había alcanzado su esplendor. Fue fruto de una fe viva, de una fe sincera y centrada en Cristo. Una fe Cristo-céntrica, una fe que se expresaba perfectamente por medio del ritual que la Iglesia fijó como lícito, válido e inalterable para la Iglesia Latina. Hoy los templos donde se predicaba la Verdad, que es Cristo Crucificado: el escándalo para los judíos y la necedad para los paganos (I Cor 1: 23), pero para nosotros, la Verdad, la Luz y la Vida (Jn 16: 6). Hoy, con los templos abandonados, profanados y mancillados, los verdaderos sacerdotes deben predicar, ofrecer y guiar a la Iglesia desde las catacumbas, donde, para incredulidad de algunos, se sigue celebrando la Verdadera Misa y se hace presente la Profecía de Malaquías.

La Iglesia siempre estuvo asesidad por los errores y las herejías. Pasaron los años y el Demonio realizó su trabajo, se infiltró de a poco y en la década del '50 la casi totalidad de la jerarquía católica había apostatado en secreto. Las ideas modernistas, que se pensaron derrotadas en la época de San Pío X se había resignificado, habían evolucionado a la Nueva Teología. Dicha teología es una falsa teología, porque en realidad es una ideología antropocéntrica.

¿Qué es una ideología? Se la puede definir como un sistema de ideas coherente en sí mismo que otorga una cosmovisión omnicomprensiva y omniexplicativa para quienes adhieren a ella. Las ideologías comparten mucho de lo que Mircea Eliade definía como mitos: se trata de historias que son verdaderas porque quienes las creen asumen su veracidad sin necesidad de comprobarlas, son tautológicas, intervienen divinidades, explican el origen y el destino de las instituciones y sobre todo, ordenan el mundo de los hombres.

¿Por qué la Nueva Teología es una antropología? Porque mientras la Teología está centrada en Θεός, Dios, la otra se centra en el ἄνθρωπος, en el hombre y en este caso, en el hombre como objeto de conocimiento, de amor divino, de su relación con Dios. Por lo tanto, la λογία se conviete en un estudio sobre todo lo que toque al hombre. Aquí, a su vez debemos comprender que hay divisiones:


  • Hombre como ser. Como explicamos en un ensayo anterior, "Dios es ante todo ente, eso significa Dios Es", y mientras la Teología se centró en la admiración, la contemplación y el acercamiento a ese Ser-que-existe-por-sí-mismo, la Nueva Teología deja a Dios de lado y vuelve sus ojos a otro ser, al creado, no al Creador.
  • Hombre como ser ante la nada. Muy propio del existencialismo católico, que encontró en la Nueva Teología una interlocutora ideal. Para el existencialismo la existencia es anterior a la escencia, no hay algo así como una "escencia humana" y para el existencialismo católico, ésta es una consecuencia de la existencia del hombre.  El hombre esta solo, sin nadie y solo descubre la escencia de su ser y de todos los seres cuando descubre su soledad y la muerte. Esto genera angustia y esa angustia se responde por la aparición de la experiencia religiosa.
  • El hombre como creador. Ante la angustia, como vimos, el hombre responde elaborando un Mythos: el de un ser que sea anterior a él y cuya escencia y existencia sean una a la vez. Ese ser es Dios. ¿Qué Dios? Pues todos, porque el hombre no puede conocer jamás que es Dios, o si Dios existe, porque el mismo siempre es producto de la necesidad que el hombre tiene. Lo que importa es como el hombre desarrolla su propia experiencia religiosa y por medio de qué herramientas lo hace. Ergo, las creencias, las liturgias, las costumbres, todo depende de la situación socio-histórica del hombre.
La Nueva Teología, que en realidad debería llamarse Ideología de la Antropologizacion, expresa con propiedad y con perfección las necesidades del "hombre moderno", del hombre desh-humanizado, del hombre convertdo en un ser mutable y al que nada, salvo él mismo le importa o necesita. El hombre se convierte así, como nunca antes, en la medida de todas las cosas. 
Es inútil rastrear el orígen, pero sí sabemos desde cuando se hace palpable en occidente: con el humanismo renacentista y el "re-descubrimiento" del hombre, del cuerpo del hombre y de los ideales de belleza. Cuando el ícono, que es en sí mismo arte y milagro, traditio pura y perfecta, deja lugar a la imágen tridimensional y de bulto, cuando los hombres se ven necesitados a imitar la creación. Uno ve una Virgen del Renacimiento y ve a una modelo, pero si miramos cualquier ícono de la Theotokos  o Deipara, vemos exactamente lo que debemos ver, con precisión y con perfección a La Madre de Dios. Y si la madre de Dios poco a poco fue desfigurada, ella, que es la Nueva Eva y la imágen de la Iglesia que responde al Mensajero de Dios con un fiat!, la Iglesia del Señor también fue desfigurada y humanizada al punto en el que quienes debían defenderla decidieron que su ropaje, sus vestimentas, su naturaleza debía cambiar y ser lo que ellos-creían-que-debía-ser: la Religión del Hombre, la Gran Ramera de Babilonia.
 

lunes, 21 de abril de 2014

Nuevo Orden Mundial

Sursum Corda innaugura una nueva sección destinada al estudio del Nuevo Orden Mundial. La misma será dirigida por el colaborador y amigo Juan Perez, administrador del excelente grupo Católicos contra el Nuevo Orden Mundial. Él me envió el siguiente artículo que describe, con sencillés, pero con tota exactitud, que es el Nuevo Orden Mundial.

¡Buena y provechosa lectura!


¿Globalización o soberanía? - El fin de las naciones-Estado


Estamos contemplando el nacimiento de un nuevo modelo político, destinado a sustituir al viejo modelo de las naciones-Estado. Un modelo que se consolida a medida que la globalización despoja a los países de su soberanía y se configura un sistema de gobernanza mundial.

La ONU está integrada por 193 países. Sin embargo, más allá de las apariencias y los formalismos, ya no se trata de naciones-Estado sino de administraciones territoriales desprovistas de soberanía plena.

El “Nuevo Orden Mundial” que todos los  líderes mundiales anuncian efusiva y reiteradamente no es más que el nombre con el que la elite de las altas finanzas ha bautizado su proyecto político cuya finalidad última es el establecimiento de un Gobierno Mundial, lo que implica la desaparición de las naciones-Estado, los países soberanos.


En última instancia, la globalización es un proceso de transferencia de soberanía desde las naciones-Estado hacia corporaciones privadas o instituciones transnacionales o internacionales.

En la actualidad las naciones-Estado tienen una capacidad cada vez más limitada para “ejercer su autoridad”, mientras que las grandes corporaciones privadas y las instituciones globales o multinacionales tienen cada vez mayor poder de decisión sobre las cuestiones fundamentales que afectan a la ciudadanía.

Las naciones-Estado -y sus órganos “soberanos”- han quedado reducidas a su mínima expresión, se han convertido en una caricatura de lo que antaño fueron. Ningún país tiene verdadera libertad para legislar, no ya solo por la obligatoriedad de respetar multitud de acuerdos y tratados internacionales o transnacionales sino por el chantaje permanente al que se ven sometidos por parte de los mercados y los lobbys privados.

La interdependencia económica y tecnológica instituida a través de la globalización convierte a las naciones-Estado en rehenes de los poderes fácticos. Por otra parte, el creciente endeudamiento de los Estados acentúa su subordinación respecto a “los mercados” eufemismo utilizado para referirse a los banqueros internacionales.

La crisis sistémica -económica y financiera- que estalló en 2008 está acelerando aún más esa transferencia de soberanía, el “Gobierno Mundial” ha dejado de ser una quimera y ha empezado a tomar cuerpo a través de corporaciones privadas que ejercen auténticos oligopolios sobre sectores estratégicos de la economía gracias al imparable proceso privatizador inherente a la globalización.

Las naciones- Estado ya no controlan la gestión de los recursos naturales, las materias primas, la energía. Por ejemplo, la soberanía alimentaria les ha sido arrebatada a través de multinacionales como Monsanto que controlan la producción agropecuaria, la distribución de los productos y el mercado de las semillas. Un grupo de 10 mega-corporaciones semisecretas, que ni siquiera cotizan en bolsa, controlan casi por completo el mercado mundial de materias primas.

Otro ejemplo paradigmático lo tenemos en la producción energética, cada vez más alejada del control público. El abastecimiento energético es vital y está en manos de muy pocas corporaciones privadas, lo que convierte a los Estados en dependientes de los poderes privados, limitando su soberanía.

Por otra parte, las multinacionales químico-farmacéuticas poseen la patente de los principales medicamentos y ejercen un monopolio efectivo sobre la salud, lo que invalida la capacidad de los Estados para gestionar el ámbito sanitario, máxime cuando la enseñanza y la investigación dependen por completo de las aportaciones de estas empresas privadas.

También podemos hablar del agua potable, que por imposición del Banco Mundial, el FMI y el G-8 está siendo sometida a un acelerado proceso de privatización en todo el mundo. Si las naciones-Estado ni siquiera pueden gestionar sus acuíferos, ¿qué queda de su soberanía?
Instituciones como la OTAN o el Consejo de Seguridad de la ONU, con sus cada vez más pertrechados y activos Cascos Azules, limitan la soberanía de las naciones en materia de seguridad. Ya no son necesarios los ejércitos nacionales.

Los conflictos internacionales e incluso los propios de cada nación, son cada vez más competencia de estas instituciones militares que tienden a configurar un Ejército Mundial único. De hecho existe un proceso silencioso y silenciado de desmantelamiento de las estructuras militares nacionales, cada vez más subordinadas a organismos globales.

Pero quizás donde se hace más patente la merma de la soberanía nacional es en política monetaria. Muchos gobiernos han cedido la capacidad legal de emisión de moneda a corporaciones privadas o semiprivadas. El público en general desconoce esta realidad, pero lo cierto es que la Reserva Federal de los Estados Unidos es un consorcio privado, integrado desde su fundación por 13 bancos privados de Europa y América.

Otros muchos Bancos Centrales, como el de Inglaterra, son igualmente privados. También es poco conocido el papel que juega el Banco Internacional de Pagos (el BIS o Banco de Basilea, con sede en Suiza), que es el Banco Central de los Bancos Centrales, y del que dependen en buena medida las políticas monetarias de la mayoría de los países. El BIS es una poderosa herramienta globalizadora en manos de corporaciones privadas y trabaja en detrimento de las soberanías nacionales.

En un mundo sometido a la dictadura de los mercados, donde el verdadero poder efectivo no reside en el pueblo, ni siquiera en las naciones, sino en corporaciones privadas globales, ¿qué soberanía, qué autoridad, le queda a los Estados? Los políticos ya no gobiernan, solo administran, son meros gestores al servicio de las grandes corporaciones que, por otra parte, son quienes financian sus campañas electorales. Las “democracias” han dejado de serlo.

Hoy la facturación de algunas corporaciones es infinitamente superior a los presupuestos anuales de muchos gobiernos medianos y grandes, incluso supera el Producto Interior Bruto de muchos países. Por volumen de negocios (ingresos versus IPC), Nestlé es más grande que Nigeria, Unilever es más grande que Pakistán, Volkswagen es más grande que Nueva Zelanda, BP es más grande que Venezuela, IBM es más grande que Egipto, General Electric es más grande que Filipinas, Ford es más grande que Portugal, Exxon es más grande que Grecia, Shell es más grande que Arabia Saud. Cualquier gran banco es más grande que muchos países. Y todas las mega-corporaciones juntas son mucho más grandes que todos los países juntos.

Si incluimos el vaporoso mercado de derivados del cártel financiero, la masa monetaria mundial es de casi 1.000 billones de euros (un billón son un millón de millones), mientras que la riqueza mundial, el Producto Interior Bruto, es de 60 billones. La desproporción es de vértigo. La diferencia es de 16 a 1. El capitalismo ha descarrilado y el choque puede ser brutal.

Vacías de contenido, de competencias efectivas, las naciones-Estado son cáscaras huecas, cadáveres, un emergente poder privado global ha decretado su caducidad y tenderán progresivamente a desaparecer. De esta manera, nos encontramos ante la aparición de un nuevo modelo que amenaza a la humanidad con la instauración de un Gobierno Mundial privado de corte plutocrático.


Extracto del libro GOBIERNO MUNDIAL, de Esteban Cabal.

domingo, 20 de abril de 2014

Cristo Resucitó

Cristo Resucitó
Verdaderamente resucitó


Cristo resucitó de entre los muertos, pisoteando la muerte con la muerte, 
y concediendo vida a los que estaban en los sepulcros

jueves, 17 de abril de 2014

Fe de erratas

Queridos amigos y lectores,
Hace unos días ocurrió un error en la subida de algunas entradas de Sursum Corda. Por eso, las publicaciones referentes al Domingo de Ramos y el artículo de nuestro nuevo colaborador Cristian, se demoraron o tuvieron que ser corregidas.

La responsabilidad es absoluta y totalmente de quien esto les escribe. Mi mala conexión a Internet, una gran cantidad de artículos pendientes a publicar, unido todo ello a una demora en mis trabajos seculares (especialmente la redacción de la tesis) me llevaron a cometer estos errores. Les pido disculpas a todos, a los lectores y a los colaboradores.

Quisiera adelantarles que en poco más subiré textos e imágenes sobre las celebraciones de Semana Santa. También se inaugurará el próximo lunes la sección "Nuevo Orden Mundial", coordinada por mi querido amigo Juan Perez, administrador del foro Católicos contra el Nuevo Orden Mundial. Finalmente, dos textos sobre la Nueva Teología y la Iglesia Conciliar.

Esperemos a Cristo en oración y penitencia.

martes, 15 de abril de 2014

Carta a John Lane, al respecto de un texto del Padre Anthony Cekada

Carta a John Lane, al respecto de un texto del Padre Anthony Cekada
Cristian Jacobo


La siguiente carta fue enviada a John Lane como respuesta a lo escrito por el P. Cekada1 y cuya traducción es la siguiente:

El Papa como hereje “manifiesto” o “público”.
Pregunta: en 2004 la publicación canadiense de la Fraternidad “Communicantes” publicó: “Sedevacantismo”, una larga crítica désa posición escrita por el P. Boulet. Uno de sus argumentos principales es que, independientemente lo que se piense de los Papas post-conciliares, no pueden ser tenidos como herejes “manifiestos”, “públicos” o “notorios” según el sentido déstos términos en el Derecho Canónico.
¿Cuál es la respuesta a esto? ¿Cómo se definen estos términos?
Respuesta: el principio teológico clave en el que se basa el sedevacantismo se encuentra en los manuales de teólogos y canonistas anteriores al Vat. II y puede resumirse de la siguiente manera: si el Papa como persona privada individual abraza alguna herejía y la profesa públicamente a otros de alguna manera (los teólogos usan varios términos para caracterizar esta herejía: “público”, “notorio”, “manifiesto” o “divulgado”) se coloca a sí mismo fuera de la Iglesia y automáticamente pierde su oficio.
El P. Boulet, al igual que muchos otros autores anti-sedevacantistas, comete dos errores: 1) Confunde el pecado de herejía con el crimen de herejía. 2) Confunde los términos genéricos aplicados a la herejía antes del Código de 1917 (manifiesto, notorio, público, etc.) con los términos más específicos que tuvieron estos términos después del Código.

El principal error en el argumento del P. Boulet es que confunde completamente dos aspectos de la herejía:
a) Moral: herejía como pecado (peccatum) contra la ley divina.
b) Canónico: herejía como delito (delictum) contra el derecho canónico.
La distinción canónico/moral es fácil de entender aplicándola al aborto, que también puede ser considerados bajo los dos aspectos:
a) Moral: pecado contra el 5 mandamiento que resulta en la pérdida de la gracia santificante.
b) Canónico: crimen contra el canon 2350.1 del CIC que resulta en una excomunión automática.
El P. Boulet, al igual que muchos otros, parece pensar que es el segundo aspecto de la herejía (delito contra el derecho canónico) lo que hace que un hereje público no pueda ser Papa o que automáticamente quede privado de su oficio si cae en herejía después de haber sido elegido.Consecuentemente el P. Boulet cita muchos criterios del CIC usados para determinar cuándo un crimen es imputable, público, notorio, pertinaz, etc. Ninguna “herejía” de los Papa post-conciliar, afirma, cumple estos estándares canónicos y por lo tanto, (concluye), el argumento sedevacantista queda en la nada.
No es la herejía en el segundo sentido (delito contra el derecho canónico) sino en el primero (pecado contra el derecho divino) lo que impide que un hereje público sea o permanezca Papa. Esto es claro por la enseñanza de canonistas anteriores al Vaticano II, tales como Coronata:
III. Designación para el oficio del Primado (es decir del Papado):

1° Por derecho divino se requiere:… para la validez se requiere además que el designado sea miembro de la iglesia. Herejes y Apóstatas (por lo menos los públicos) están por lo tanto excluidos…
2° Pérdida del oficio del Romano Pontífice. Esto puede ocurrir de varias maneras…
c) Herejía notoria… “si esta situación llegara a pasar, (el Papa) perdería el oficio, por derecho divino, y sin ninguna sentencia, ni siquiera una sentencia declaratoria.” (Institutiones Iuris Canonici [Rome: Marietti 1950] 1:312, 316. Énfasis del P. Cekada)
El derecho divino remueve al Papa, con lo cual no es necesario tener en cuenta todos los criterios establecidos para los delitos contra el derecho canónico.Intentar hacerlo en el caso del Papa, sería además cometer un “error de categoría” (adjudicarle a algo una propiedad que no puede tener en modo alguno). El Papa, como Legislador Supremo está por encima del derecho canónico y por lo tanto no puede cometer un delito contra él, por lo cual ningún acto por más malvado que sea puede llamarse propiamente “delito”. Sólo puede llamarse pecado, ya que está sometido únicamente al derecho divino.”


(La segunda parte no es pertinente)


Estimado John:

Esto es lo que he encontrado sobre la herejía. Espero que ayude.

La herejía puede ser considerada bajo 3 aspectos:

a) Teológico

b) Moral

c) Canónico

Creo que el principal problema en el argumento del P. Cekada está en negar el primer (y más importante) de los 3 aspectos.
Lo primero que hay que tener en cuenta es que esta cuestión está íntimamente ligada a la pertenencia a la Iglesia como miembro (Cf. la cita de Coronata que trae el P. Cekada), cuestión esencialmente teológica. Sobre este tema, creo que no hay nada mejor que el contundente trabajo de Mons. FentonThe Baptismal Character and membership in the Church”, AER 122, pag 373 y ss. (Este trabajo es clave para comprender toda la cuestión de la pertenencia a la Iglesia.).

Las siguientes citas están tomadas de Mons. Fidel García Martínez, “Evolución del dogma y regla de fe”, Madrid 1962, Bibliotheca theologica Hispana; sobre Mons. F. García Martínez cfr. “The question of Ecclesiastical faithFenton AER 128, (1953) pag. 287 y sig.

Cito in extenso:

Pongamos por vía de muestra el termino herejía. Sabido es que esta palabra significa, en sentido propio teológico una doctrina opuesta a una verdad de fe divina católica o definida. Esto en sentido objetivo. En sentido subjetivo, seria herejía el acto de negar, conscientemente o con pertinacia, una verdad de fe divina católica. El primer sentido objetivo es el que interesa principalmente a la teología dogmática que juzga directamente de las doctrinas. El sentido subjetivo interesa más a moralistas y canonistas, que juzgan de las acciones humanas y de las responsabilidades y sanciones ante las leyes eclesiásticas.
Ahora bien, las leyes, tanto eclesiásticas como civiles, cuando tratan de discernir responsabilidades y sanciones de conductas, no sólo tienen en cuenta el delito propiamente dicho y consumado, el homicidio o el adulterio, sino también el intento o conato y la presunción del mismo, y al inductor, al cómplice, al encubridor, etc. Y así es cómo los canonistas y tribunales eclesiásticos inquisidores han podido calificar como heréticos o responsables de herejía actos, que en sí y propiamente hablando, no lo eran más que por esa especie de ficción o presunción jurídicas.” (pag. 73 y sig.)

En lo que en manera alguna podemos estar de acuerdo (aclaración: el autor aquí, como en casi todo el libro, esta criticando a dos teólogos, C. Pozo y A. Lang) es en la inclusión, en el segundo apartado de verdades indirectamente pertenecientes a la fe, de actitudes y conductas, moral o jurídicamente contrarias al deber religioso de la fe, mezclando así y confundiendo cosas heterogéneas y esencialmente distintas: verdades y conductas.
Tanto A. Lang como C. Pozo ponen gran empeño en presentarnos largas listas de delitos eclesiásticos, que en el Decreto de Graciano y en los canonistas medievales eran calificados y castigados como heréticos, aunque muchos dellos sólo por una presunción jurídica tuvieran algo que ver con la fe, tales como la simonía, la profanación de los sacramentos, la desobediencia pertinaz a los preceptos de los Obispos o de la Sede Apostólica, el ir contra los privilegios de esta, etc. Todo ello es suficientemente conocido… pero ¿Qué es lo que con ello se quiere significar? ¿Qué los teólogos, y en particular Santo Tomás, que conocían y aludían a veces a esas disposiciones canónicas, no tenían una idea clara y precisa de lo que era la fe y de lo que era herejía, cuando hablaban, no de conductas y responsabilidades, sino de doctrinas y verdades? (nota del autor: “esa idea clara y precisa la tenían, no sólo los teólogos, sino los mismos canonistas medievales aludidos. De los dos que cita C. Pozo, uno dellos, Enrique de Segusia, el Hostiense, al dar una lista de los llamados delitos eclesiásticos, largo modo, como él mismo advierte, añade: “Sed stricto modo dicitur haereticus qui aliter sentit de articulis fidei quam Romana ecclesia.”2)
Sabido es que las leyes penales, tanto eclesiásticas como civiles, suelen castigar… no solo el delito propiamente dicho, sino otros varios actos que, más o menos participan de su responsabilidad, o que por una presunción jurídica… son considerados como tales actos delictivos… Véanse… los cánones 2315/6 y 8…
De igual modo los moralistas, al tratar del pecado de herejía, como del homicidio o de cualquier otro, no sólo consideran el acto pecaminoso en su esencia propia y consumada, sino otros muchos modos de incurrir en la responsabilidad moral del mismo: el deseo, el propósito, el ponerse en peligro u ocasión próxima de cometerlo, la complicidad o cooperación, etc. y, en particular en el pecado de herejía, la ignorancia culpable de sus dogmas fundamentales, la no profesión publica de la misma cuando ésta era obligatoria, etc. Pero claro está que tanto al moralista como al canonista, al hablar de responsabilidades o de participaciones en las mismas en torno a un pecado o figura de delito determinados, habrán de tener presente la naturaleza propia y específica del pecado o de la figura de delito de que se trata. No se podrá hablar de pecado o de participaciones en un homicidio, si de lo que se trata no es un homicidio sino una estafa; ni se podrá hablar de herejía supuesta o presunta, si no existe una herejía verdadera y propiamente dicha”. (Pag 90 y sig.).

Y más adelante (pag. 108 y nota) citando a Torquemada que dice: “quod haeresis sit opinio vel assertio falsa, sive dogma falsum catholicae veritati contraruim in eo, qui christianam fidem professus est3 (Summa de Ecclesia Libro IV, 2 parte, cap. I), comenta en nota al pie de página: “Dice C. Pozo: “el ángulo de visión, desde el que Torquemada enfoca el problema, no es el de la certeza propia del acto de fe. Su planteamiento es… el de la obligación que implica la aceptación de la fe… Este enfoque moral explicaría la amplitud con que concibe Torquemada las aplicaciones de la noción de herejía”
¿Es que el lector (continua Mons. F. García Martínez), en todos los textos que llevamos copiados, se ha dado cuenta de otro enfoque, que el estrictamente teológico doctrinal? El que Torquemada se ocupe también en otros pasajes, como se ocuparon los demás teólogos hasta el siglo XVII, y como se ocupan hoy… de los aspectos moral y canónico de la herejía, no es obstáculo para que distingan perfectamente dichos aspectos. Quienes no parecen distinguir tales aspectos, sino mezclarlos y confundirlos, son Lang y Pozo, contra la atinada advertencia del Dict. de Theol. Cathol. (Tomo VI, col, 2208): “Il faut toutefois distinguer le problème dogmatique, qui se rapporte a l´hérésie considérée comme doctrine, le problème moral, qui se rapporte a l´hérésie comme péché, et le problème canonique, qui se rapporte a l´hérésie considérée comme délit4».
Por lo que hace en particular a Torquemada éste distingue perfectamente… la herejía, acto de la inteligencia, de otras actitudes humanas que pueden caer también bajo las sanciones de la moral o del derecho canónico. “assignata varietate modorum quibus in generali dicitur quis haereticus; nunc videndum est per definitionem quis proprie censendus veniat haereticus… Haereticus proprie est, qui post susceptam religionem christianam, Chirsti fidem in generali profitens, aliquam vel aliquas in speciali opinionem contrariam catholicae veritati, pertinaciter tenet vel sequitur” (pag 574).”Ut probatum est ad hoc quod aliquis proprie dicatur haereticus requiritur necessario error in intelectu. Ergo nullum factum absolute accipiendo sine errore in intelecto facit haereticum”. (pag. 575). “Notanter autem dicitur, assertio falsa, sive dogma perversum, non factum; quia factum perversum, ut ostendemus plenius, non est haeresis, nec fecit haereticum, v. gr. si quis furatur, si quis adulter est… Ex tali facto non efficitur quis haereticus; efficeretur autem, si pertinaciter assereret, quod licitum est furari et adulterari ; quia sic sentiens, sentiret contra catholicam veritatem.  (pag 562)5

Le bastara al lector repasar los textos copiados, en los cap. III y IV, de esos teólogos medievales o, si se prefiere, leer las XVI cuestiones sobre la Fe, con que Santo Tomás da principio a su Secunda Secundae... no solo se ocupan (los teólogos), en el aspecto doctrinal o dogmático de la fe, simplemente de su certeza, la única que parece interesar a C. Pozo, sino de su naturaleza o definición, de su objeto material o formal, de sus propiedades, obscuridad, necesidad para la salvación, etc.; de su opuesta, la herejía; de las conclusiones o derivaciones lógicas de esa fe, del valor de las determinaciones o definiciones de la Iglesia respecto de esa fe y de esas conclusiones, etc.
Cosa por otra parte, natural y obligada, si luego habían de ocuparse de las derivaciones morales y canónicas de tal fe, de tales conclusiones y de tales determinaciones de la Iglesia. No se puede hablar de las derivaciones morales o legales de un acto humano, sin antes fijar la especie o naturaleza del acto de que se trata, ni pueden el moralista o canonista hablar de obligaciones o de transgresiones morales o canónicas, sin fijar previamente el objeto de esa obligación, o la especie de pecado y figura de delito. El mismo Torquemada, el más canonista quizás de todos esos teólogos medievales, fija el concepto propio de herejía y su naturaleza, esencialmente doctrinal o intelectual, con una claridad y precisión que difícilmente serían superadas por un teólogo del siglo XX.” pag. 193/4

 “Ha sido recurso habitual, tanto en Lang como en C. Pozo, para poder esquivar la fuerza de los textos, tan repetidos y terminantes en los teólogos del período comprendido entre Vitoria y Suárez... alegar que los términos fe y herejía no tenían en ellos el mismo sentido estricto que tienen en la teología de nuestro siglo... aquellos teólogos, nos advierten, se ocupaban a la vez de los aspectos no sólo dogmático-doctrinal de la fe y de la herejía, sino también de los morales y canónicos de las mismas, no solo del error contra la fe, sino también de la conducta humana respecto de esta, de la herejía pecado y de la herejía delito.
El descubrimiento, que se nos pretende hacer en tal advertencia, es algo así como descubrir el mediterráneo. Pero, ¿qué es lo que con ello se quiere significar? ¿Que dichos teólogos... confundían las cosas y que no supieron o no quisieron darnos una idea o concepto, claro y preciso de lo que era la fe propiamente dicha y consiguientemente de lo que era herejía en sentido propio también?
Precisamente para poder hablar de fe o de teología en sentido lato o impropio, es necesario un previo conocimiento, claro y exacto, de lo que es fe y herejía en sentido propio o verdadero. Por ello S. Tomás y con él todos los teólogos, daban principio a sus tratados de Fide, fijando con toda precisión y nitidez el concepto de fe, su objeto material y formal, su distinción de todo lo que no era fe, en especial de la teología; quedando, por lo mismo, fijado el concepto de herejía: lo contrario a la fe o el error contra la fe…” (Pag 210/11)

(Cursiva del original; negrita y subrayado mío)

Dicho a lo cual paso a los sed contra;

El argumento del P. Cekada es el siguiente:

Major: El Papa está sometido al derecho divino y no al eclesiástico.

Minor: El canon 2314 es de derecho eclesiástico.

Ergo.

Me parece que este argumento está bien y es confirmado por el canon 1556: “Prima Sedes a nemine judicatur”.

Ahora bien su segundo argumento es el siguiente:

Major: El Papa está sometido al derecho divino.

Minor: La herejía como pecado somete al Papa al derecho divino.

Ergo: es la herejía como pecado el que previene a un hereje público el ser o permanecer Papa.

No recuerdo como llaman los lógicos a este tipo de razonamiento, pero no tengo dudas que el término ley/derecho divino de la mayor tiene un sentido diferente al de la menor. Su razonamiento es que al ser el Papa juzgado sólo por el derecho divino, perdería el pontificado por un pecado contra la fe al estar sometido al juicio de Dios en lo que respecta a las cuestiones morales. Entonces, pregunto: ¿no sería lícito con ese criterio decir que por cualquier pecado el Papa perdería el pontificado? Pues en todo pecado el Papa está sometido al derecho divino (qui nimis probat nihil probat).
Además el P. Cekada hace la distinción de que es el pecado público de herejía el que le hace perder el Pontificado, pero si bien hay que decir que no cae en el grueso error de G. Lagrange (cf. De Christo Salvatore pag. 229 y sig., ed. 1946, “Utrum Christus sit caput omnium hominum”) al exigir que el pecado sea público, sin embargo esta teoría choca, primero y principal contra la M. Corporis, segundo no puede explicar la visibilidad de la Iglesia (cf. The Parish censorship and membership in the Church”, Fenton), además admite que los herejes de buena fe (materiales) son miembros de la Iglesia Católica y, consiguientemente, pueden ser elegidos Papa, o sea toda aquella persona nacida y criada en una secta protestante que no ha pecado públicamente contra la fe, puede ser el sucesor de Pedro…
De aquí a la “Super Church” del Vat. II no hay muchos pasos (obviamente no estoy diciendo que lo hagan conscientemente, simplemente digo que lógicamente le abre una puerta al Vat II, de la misma manera que G. Lagrange, loc cit. cuando dice: “Corollarium: Sunt membra Ecclesiae omnes qui habent fidem infusam, etiamsi sint solum cathecumeni, aut Schismatici, licet verum schisma facile dilabi in haeresim et vix fuisse ullum formalem schismaticum qui non fuit haereticus” (SIC)6

Hic textus evidenter ad Modernismum ducit et miratus sum nimis hunc textum citatum non esse a Benedicto XVI
Quare non, quaeso, debemus addere haereticos materials et excommunicatos ad listam Patris Garrigou Lagrange? Illi habent et fidem infusam…

Cfr. FentonMembership in the Church” AER 112 (1945) pag 287-305.

Para clarificar esto un poco más se puede mostrar un ejemplo tomado del Bautismo:

a) Efectos Morales: perdón de todos los pecados (original y actuales) con el consiguiente estado de gracia, si es que no hay óbices.

b) Efectos jurídicos: canon 87: “Baptismate homo constituitur in Ecclesia Christi persona…”

c) Efectos teológicos: la persona es miembro de la Iglesia (Pío XII, M Corporis).

Por la herejía en el primer sentido hay que consultar a los moralistas y tenemos un pecado contra el primer mandamiento.

Por la herejía en el segundo sentido tenemos un delito y hay que consultar a los canonistas, cn. 2314.

Por la herejía en el tercer sentido hay que consultar a los dogmáticos y tenemos un no-miembro de la Iglesia. (M. Corporis.)

Ya Wernz y Vidal decían: “Ius canonicum differt a theologia dogmatica et morali ratione obiecti formalis. Theologiae enim dogmaticae est inquirere in omne verum demonstrabile ex fontibus revelationis, quatenus est obiectum credendorum; ius autem canonicum non sistit in veritate cognoscenda sed in eadem obiecta v. gr. in constitutione Ecclesiae inquirit, quatenus sunt leges sive regulae agendorum, ut pax et recta gubernatio in Ecclesia habeatur.
Ab altera specie theologiae practicae i.e. theologia morali ius canonicum distinguitur, quia agit de actionibus fidelium, quatenus referuntur ad ordinem externum et socialem Ecclesiae, et quae idcirco in foro externo legibus eccelsiasticis praescriptae vel prohibitae sunt. Theologia vero morali generatim inquirit in rectitudinem sive liceitatem omnium actionum humanarum in ordine ad finem ultimum atque internum sanctificationem hominum, etiamsi illae acciones ad ordinem externum et socialem Ecclesiae vel civitatis respectum non habeant et primario et directe in solo foro interno sint iudicandae neque in foro externo legibus ecclesiasticis praescribuntur vel prohibeantur vel statuta quadam sanctione puniantur.
Manifestum igitur est discrimen inter ius canonicum et theologiam morlaem, sed aeque patet non paucas quaestiones iuris ecclesiastici a moralistis tractari posse v gr. De obligationibus parochorum… etc” (Ius Canonicum T I, pag. 85/6).7
Además que el cn 188 (y concordantes, como 646.1) no hace referencia ni a la herejía en sentido moral (ut patet) ni al sentido canónico, puesto que no está en el libro V considerado como un delito ni hay penas para ese canon (188).

Mc Devitt, “The renunciation of an Ecclesiastical office” CUA 1946 pag 115/7, dice “It is to be noted that every type of offices becomes vacant by means of tacit renunciation when the incumbent places one of the acts specified in cn 188, for the canon uses the words “quaelibet officia”. Likewise all clerics come under the prescriptions of this canon since the canon makes no distinction. While Cardinals are not subject to the penal law unless they are expressly mentioned (2227.2), the writer believes that they are subject to the prescription of canon 188 without any such special mention, since in his opinion this canon is not a penal canon. It is true that some of the acts enumerated in canon 188 constitute delicts, and have special penalties attached to them, but the effect of a tacit renunciation is not to be considered in the nature of canonical penalty.
In treating of public defection from the faith, Coronata notes that the tacit renunciation which results in consequence of this defection is not strictly the effect of a penal sanction (Instit. IV, n: 1864). This statement is quite true. Certainly the tacit renunciation cannot be considered a penalty for a religious profession, which according to cn 188.1 effects a tacit renunciation. There is certainly nothing in such an act that would warrant a penalty. Even with regard to the acts in cn 188 which constitute crime the writer believes that the tacit renunciation is not inflicted as a penalty. This fact seems quite clear to the writer, especially in view of the manner in which the codes refers to the tacit renunciation in the cn which treat of penalties.
The quotation from the following two canons will serve to demonstrate the definition that the code makes. Cn 2168.2 in treating of the procedure against non resident clerics, states the following:
In monitione Ordinarius recolat poenas quas incurrunt clerici non residentes itemque praescriptum cn 188.8.”
(Entre paréntesis, leyendo el comentario al CIC de la BAC T IV el autor comenta el cn 2168.2:
La amonestación abarca los siguientes puntos:

a) Llamamiento a cumplir la ley de residencia…

b) Indicación de las sanciones señaladas en el cn 2381...

c) Indicación de la norma contenida en el canon 188.8, según la cual el beneficio vaca por renuncia tacita, si el clérigo, en el plazo asignado por el Ordinario, no regresa o no responde; esta parte de la amonestación no implica un precepto penal, porque la renuncia tacita no es propiamente una pena automática sancionadora de la irresidencia, sino una secuela legal de la misma que el irresidente debe tener en cuenta, y por eso el legislador no dice al Ordinario que le amenace con la renuncia tacita del cn 188.8 sino que se la recuerde (recolat) para que no pueda alegar ignorancia o inadvertencia.

d) Señalamiento de un plazo prudencial…
(Negritas mías)

Cn 2314 in dealing with the crime of those who are guilty of heresy or apostasy reads as follows:
1.3 Si sectae acatholicae nomen dederint vel publice adheserint, ipso facto infames sunt, et firmo praescripto cn 188.4, clerici, monitione incassum praemissa, degradentur.
The same procedure is followed in the other canons which make mention of a tacit renunciation. It’s plainly evident that a distinction is being made between the threatened or enacted penalty on the one hand and a tacit renunciation on the other: nowhere in the code is the tacit renunciation called a penalty, it’s always set off in a separate ablative clause when it is enumerated with penalties. For this reason the writer is of the opinion that a tacit renunciation is not to be classified as a penalty. The authors do not expressly designate it as a penalty, but they do list it along with the penalties when they consider the juridical effects consequent upon specific crimes. (Vermesch- Creusen. Epitome III; 513, Coronata, Institutiones IV num. 2178, 2196).
The direct purpose of this discussion was to demonstrate that Cardinals are subject to the prescriptions of cn 188. Consequently the presentation of the arguments served the further purpose of clarifying that in this cn the law is not imposing a penalty, but is rather accepting the specified acts as tantamount to an express renunciation of office. It may here be noted also that a tacit renunciation and a privation of the office are very similar, but that the law nevertheless consistently places them in different categories.”8

Por último termino citando a Billot, el cual claramente niega que esté hablando de pecado.

Dividuntur autem haeretici in formales et materiales… materialibus igitur haereticis non imputatur haeresis ad peccatum, imo nec necessario deest supernaturalis illa fides quae totius iustificationis initium est et radix… Proinde adhuc possunt pretinere VOTO ad Ecclesiae Corpus… nihilominus, quod attinet ad realem incorporationem in visibilem Eccl. Christi de qua nunc sermo, thesis nullum point discrimen inter haereticos formales et materiales…” (De Ecclesia T. 1, pag 297)

At vero considerandum quod non agitur in praesenti de haeresi praecise in quantum peccatum est contra virtutem fidei in foro interno Dei et conscientiae, sed pure et simpliciter de haeresi quae vim habet praescindendi hominem a visibili corpore Ecclesiae, et directe oponotur exteriori professioni religionis catholicae. Euismodi autem haeresis non est haeresis interior et occulta sed sola exterior et notoria... (op. cit. Pag 631).9

Además una cosa que hay que tener presente es que para que haya delito es suficiente que sea externo, mientras que en el caso de la herejía en el sentido teológico y de acuerdo al canon 188.4 no basta que sea externo sino que además es preciso que sea público.

Wernz-Vidal dicen: “Apostasiae delictum, quod in foro externo Ecclesiae iudicio et poenis subicitur, solis actibus externis etsi non publicis manifestetur necesse est.”10 (T. VII n. 380; cfr. también n. 387).

Lo cual es confirmado por el gran Cardenal Billot que dice: “...occulti autem ii in primis dicuntur, qui actu tantum interno discredunt dogmata fidei ab Ecclesia proposita, tum illi qui signis quidem externis haeresim manifestant, at non publica professione. Quos inter, multos nostris diebus versari facile intelliges: dubitantes scilicet de rebus fidei vel positive dissentientes, suamque animi dispositionem in privato vitae commercio non disimulantes, quamvis Ecclesiae fidem nusquam ex professo abdicaverint, et cum categorice de sua religione interrogantur, sponte sua sese catholicos declarent. (nota: “nota discrimen inter haeresim notoriam, et haeresim quae sufficit ad incurrendum excommunicationem Bullae Apostolicae Sedis. Nam ad incurrendam excommunicationem satis est quaelibet manifestatio exterior, etiam in occulto facta, animo errorem profitendi. Sed de excommunicatione et effectibus eius in ordine ad praesentem quaestionem, dicetur in propositione sequenti”. Si bien es cierto que la Bula fue abolida posteriormente por el CIC sin embargo el principio es el mismo). Occultos porro haereticos nullo modo ad veram Ecclesiam pertinere, plures tenent theologi, et inter recentissimos Card. Franzelin, de Eccl. Thesis 22. “Nos tamen, inquit Bellarminus, modum loquendi plurium sequimur, qui docent eos qui sola externa professione coniuncti sunt fidelibus caeteris, esse veras partes exteriores, atque adeo etiam membra, licet arida, corporis Ecclesiae...” Et huic sententiae, quae longe communior est, omnino subscribendum esse censemus. Sed, ut claritati consulatur, declarandum in primis erit id quod in confesso est apud omnes: notorios haereticos ab Ecclesiae corpori excludi. Postea vero, id quod a quibusdam negatur: solos scilicet excludi notorios, non autem occultos, in quorum numero ii etiam ponendi videntur, qui etsi externe contra fidem peccantes, nusquam tamen a regula ecclesiastici magisterii publica professione recesserunt.11 (De Eccl. T. 1 pag. 298/9)

NB: esta distinción corta de raíz todo el problema relacionado con las objeciones y respuestas de Mons. Sanborn al cn 188.4 (Sacerdotium XVI pag 62 y sig.) pues a este canon no le son aplicables las nociones de imputabilidad, notoriedad, legalidad, crimen, pertinacia etc. Solo se requiere que sea público.
Claramente pues confunde la herejía en sentido canónico con el teológico.

Espero que todo esto sirva de algo y de mas esta decir que todo aquello que notes que está mal por favor me lo hagas saber, pues nada desea tanto mi alma como amar la verdad y, afortunadamente, nosotros los católicos, sabemos bien que esa verdad se escribe con mayúsculas, según aquellas hermosas y consoladoras palabras de Nuestro SeñorEgo sum Via, Veritas et Vita
Sicut cervus desiderat ad fontes aquarum ita desiderat anima mea ad te Deum!”

In Christo Domino Nostro et Maria Sanctissima

Cristian Jacobo