martes, 31 de marzo de 2015

Liturgia de la Semana Santa: Mons. Pivarunas

Amados hermanos en Nuestro Señor Jesuristo:

   Hemos llegado ya a la última semana del santo tiempo de Cuaresma — la Semana Santa — llamada así porque conmemora los hechos más sagrados en la historia de toda la humanidad — la Pasión, Muerte, y Resurrección de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Y ahora más que nunca, el principio LEX ORANDI, LEX CREDENDI (la ley de orar es la ley de creer) se nos manifiesta en la sagrada Liturgia. Para sacar el mayor provecho espiritual de este tiempo sagrado, debemos considerar algunas de las ceremonias Litúrgicas del Cuerpo Místico de Cristo, la Iglesia Católica, que ofrece el supremo culto de adoración a Su Divino Salvador.

DOMINGO DE RAMOS

   Hoy, en este Domingo de Ramos, la Liturgia nos lleva en espíritu a Jerusalén, donde Jesucristo entra triunfante a la Ciudad Santa mientras las gentes lo reciben con palmas gritando: “Hosana al Hijo de David, bendito el que viene en el nombre del Señor.” Este título, “Hijo de David,” fue usado solamente aludiendo al Mesías, y en este día, toda Jerusalén reconoce a Nuestro Señor como El Prometido. Antes de iniciar el Santo Sacrificio de la Misa, el sacerdote vestido con la estola y Capa Pluvial roja; bendice los ramos y los distribuye a todos los fieles. Después da lectua al Santo Evangelio segun San Mateo, en el cual se narra la entrada Triunfal de Nuestro Señor Jesucristo a Jerusalén. Meditando profundamente sobre la triunfante procesión de Nuestro Señor; el clero y los fieles salen en procesión pública entonando Himnos a la Sacratísima Humanidad de Cristo Rey, “Hosana al Hijo de David, bendito el que viene en el nombre del Señor.” En esta procesión se reconoce públicamente a Nuestro Señor como el Mesías, el Hijo de Dios, Nuestro Salvador y Rey. Cuando la procesión termina, el sacerdote cambia sus ornamentos al morado y comienza la Santa Misa. Este cambio tan sobrio del color de su atuendo nos recuerda la forma en que el pueblo escogido cambió de opinión de una manera abismal en esa semana. El Domingo de Ramos exclamaban alabanzas, y en sólo cinco días, el día de Viernes Santo, clamaban: “¡Quítale de nuestra vista, crucificadlo... No tenemos más rey que el César!” ¡Qué espectáculo tan triste y trágico!

   Durante la Misa del Domingo de Ramos, se lee la Pasión de Nuestro Señor sin la introducción del Dominus Vobiscum...y Sequéntia sancti evangélii... Los hecho son profundamente tristes y que el solo título lo anuncia: “La Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, según San Mateo.” El Evangelio no es incensado, no hay acólitos con los cirios, y el libro no es reverenciado al terminar su recitación. Estos detalles nos recuerdan que Nuestro Señor sufrió de una forma tan cruel y humillante como el peor de los criminales, y que fue por nuestros pecados que padeció tanto. En este Domingo de Ramos, tomemos tiempo para reflexionar como nosotros nos parecemos a el pueblo Deicida de aquellos tiempos. Muchas veces nosotros también clamamos “Hosana al Hijo de David” cuando estamos en Misa, pero qué pronto comenzamos los gritos de “Quítale de nuestra vista, crucificadlo,” en el momento de cometer un pecado. Uno de los frutos espirituales que debemos obtener de la Cuaresma, y especialmente de la Semana Santa, es el gran horror al pecado.

JUEVES SANTO

   La sagrada Liturgia del Jueves Santo tiene una doble celebración. Por la mañana, el Obispo celebra la Misa del Santo Crisma, en la cual se bendicen los tres óleos sagrados que se utilizan para administrar los sacramentos. Estos tres Santos óleos son el Santo Crisma (usado en el Sacramento del Bautismo y la Confirmación, y también en la Consagración de los Obispos, los cálices y las iglesias), el Óleo de los Catecúmenos (se usa en los sacramentos del Bautismo y del Orden Sagrado del Sacerdocio), el Óleo de los Enfermos (se utiliza en la Extrema Unción). Estos óleos son bendecidos durante la Santa Misa para manifestar su Carácter sagrado. Antes de concluir el Canon, el Obispo purifica sus dedos que han consagrado la Sagrada Hostia, hace una profunda reverencia a Nuestro Señor de cuerpo presente en el altar, y baja al medio del santuario donde hay preparada una mesa especial para estas bendiciones. El arcediano dice en voz alta: Óleo de los enfermos, y enseguida el subdiácono lo presenta al Obispo para la bendición.

El Óleo de los enfermos recibe primero un exorcismo y después la bendición:

   “Te pedimos, Señor, que envíes desde lo alto de los cielos tu Espíritu Santo Paráclito a este aceite de oliva que, en tu benevolencia, has dignado producir del verde árbol para el fortalecimiento del alma y del cuerpo, y por tu santa bendición sea protección de alma y cuerpo para cuantos reciban la unción con esta medicina celestial. Aparte este óleo todos los dolores, todas las debilidades, toda dolencia mental o corporal, pues con él ungiste a los sacerdotes, reyes, profetas y mártires. Sea para nosotros, Señor, unción perfecta por ti bendita, permanente en nuestras entrañas. En el nombre de Nuestro Señor Jesucristo.”

   Así pues, la materia para el Sacramento de la Extrema Unción es bendecida para el año siguiente.

   Al concluir esta oración, el Obispo regresa al altar y continua con la Misa hasta el momento de las abluciones. En ese momento, el Obispo desciende de nuevo del altar y sentado en el centro del santuario, el arcediano pide el Óleo del Santo Crisma y el Óleo de los Catecúmenos. La solemne procesión sale de la sacristía con el subdiácono, y los acólitos con el incienso, la cruz de la procesión y los cirios; dos diáconos con el Óleo del Santo Crisma, el bálsamo, y el Óleo de los Catecúmenos. Durante esta hermosa procesión se canta un himno a Nuestro Divino Redentor, que nos santifica por medio de Sus Siete Sacramentos.

   En la bendición del Santo Crisma, el Obispo canta solemnemente el siguiente prefacio:

   “En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, el darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, Santo Padre, omnipotente y eterno Dios, que al principio, entre otros dones de tu bondad, mandaste a la tierra a producir árboles frutales entre los que naciese el olivo, suministrador de este licor y fruto que sirviese para este sagrado crisma. Pues también David, presintiendo con profético espíritu los sacramentos de tu gracia, cantó que con el óleo se alegrarían nuestros rostros, y cuando antaño los crímenes del mundo eran expiados por el diluvio, una paloma demostró una semejanza del futuro don anunciando con la rama de olivo la paz devuelta a la tierra, lo cual en estos últimos tiempos vemos manifiestamente cumplido, cuando borrados todos los crímenes cometidos por las aguas del bautismo, esta unción del óleo torna nuestros rostros alegres y serenos. Por eso también diste mandato a tu siervo Moisés de constituir sacerdote a su hermano Aarón mediante la unción de este ungüento, tras haberse lavado con agua. Añadióse a éste un más amplio honor cuando tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor, exigió a Juan que le lavara en las aguas del Jordán para que, habiendo enviado el Espíritu Santo desde las alturas a semejanza de paloma sobre tu Unigénito, le proclamaras, por el testimonio de la consiguiente voz, que en Él tenías tus mejores complacencias y claramente manifestara que era Aquél a quien el profeta David había cantado como ungido entre todos con el óleo de exultación. Por ello te pedimos, Señor santo, Padre omnipotente, eterno Dios, por el mismo Jesucristo, tu Hijo, Nuestro Señor, que santifiques con tu bendición a esta criatura para que se mezcle con ella la virtud del Espíritu Santo, cooperando el poder de Cristo, tu Hijo, de quien tomó nombre el crisma con el que ungiste a sacerdotes, reyes, profetas y mártires, a fin de que sea crisma de salvación para quienes renacieren del agua y del Espiritu Santo, y les haga partícipes de la vida eterna y consortes de la gloria celestial. Por el mismo Señor Nuestro Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.”

   Seguidamente, el Obispo mezcla el bálsamo con el aceite de oliva, que significa fortaleza, y el bálsamo, que significa el suave olor de la Vida Cristiana.

   Cuando termina la bendición del Santo Crisma, el Obispo procede a la bendición del Óleo de los Catecúmenos con la siguiente oración:

   “Oh, Dios, remunerador de todo incremento y aprovechamiento espiritual, que por la virtud del Espíritu Santo fortaleces a las rudimentarias almas vacilantes, te pedimos, Señor, te dignes enviar tu bendición sobre este óleo y por la unción de esta criatura concedas a los que vengan al lavatorio de la bienaventurada regeneración, la purificación de alma y cuerpo, para que si algunas manchas de los espíritus enemigos se adhirieron a ellos, desaparezcan al contacto con este óleo santificado, no quede lugar para las malicias del demonio, ningún recurso a los poderes en fuga, ninguna licencia para ocultarse los males en acecho, sino que a tus siervos que vienen a la fe y han de ser limpiados por la acción de tu Espíritu Santo, sea la preparación de esta unción útil para la salvación, que han de conseguir también por la natividad de la regeneración en el sacramento del bautismo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos, y al mundo con fuego. Amén.”

   Cuando termina la bendición de los Santos Óleos, los diáconos, subdiáconos y acólitos los llevan enseguida para la sacristía. Entretanto, el Obispo regresa al altar para continuar el Santo Sacrificio de la Misa. Al terminar la Santa Misa, el Obispo (tal como requiere el Pontifical) hace una exhortación a los sacerdotes presentes sobre el uso sagrado de estos Óleos Santos. Es muy apropiado que la Iglesia escoja el día de Jueves Santo para bendecir estos óleos — ya que fue en este día que Cristo ordenó a Sus Apóstoles para el Santo Sacerdocio, y estos óleos son muy importantes y necesarios para el mismo, ya que se utilizan para administrar los Sacramentos.

   Por la tarde se celebra una sola Misa, porque fue el día del Jueves Santo que Nuestro Divino Salvador instituyó el Sacramento de Su Amor, la Santa Eucaristía. En esta Misa, el Obispo (o el Sacerdote) celebra la Misa de la Última Cena, en la cual los demás sacerdotes recibirán la Santa Comunión de sus manos. Durante la Santa Misa, al entonar el Gloria, se tocan las campanas para honrar el Santo Sacrificio de la Misa, la Santa Eucaristía y el Santo Sacerdocio. Al concluir el Gloria, las campanas no vuelven a tocarse hasta después de la Vigilia Pascual. Este detalle nos recuerda que nuestro amado Jesús fue entregado “a manos de pecadores” después de la Última Cena. El ósculo de la paz y el del anillo del Obispo se omiten para recordar el beso de Judas al entregar a Jesús, y el insulto que recibió de uno de Sus Apóstoles.

   El Lavatorio de los Pies es algo único en la Liturgia del Jueves Santo. Para imitar la gran humildad y caridad de Nuestro Señor para con Sus Apóstoles, el sacerdote, después del sermón, habiéndose quitado la casulla y el manípulo, comienza el lavatorio de los pies de doce hombres que representan a los doce Apóstoles. Durante el lavatorio de pies, el coro canta una serie de cánticos y antífonas tomados de las palabras de Nuestro Señor a Sus Apóstoles durante la Última Cena: “Amaose unos a otros como yo os he amado.”

   Al recordar que Nuestro Señor lavó los pies de los Apóstoles, nos damos cuenta de que la caridad es la señal por la cual se reconocen Sus discípulos: “Por esto sabrán que son mis discípulos, que se aman unos a otros.” En nuestros tiempos, el mundo se esfuerza por conseguir la paz, cuando hay tanta inmoralidad y crimen, la caridad se enfría (desafortunadamente, aun entre quienes se llaman católicos), la exhortación de Nuestro Señor nos impulsa a practicar la mas grande de todas las virtudes — la Caridad.

   Al terminar la Santa Misa, nuestro Rey Eucarístico es llevado en procesión solemne al Monumento donde será adorado durante el resto de la noche. El altar mayor es despojado de todo adorno para recordar que Nuestro Señor también será despojado de Sus vestiduras por los crueles soldados. Cuando uno participa de la sagrada Liturgia, queda impresionado por la riqueza de los hechos que se recuerdan. Es muy importante que los padres expliquen a sus hijos estos actos litúrgicos, para que ellos alberguen en sus mentes las impresiones santas.

VIERNES SANTO

   La Liturgia del Viernes Santo tiene todo el tono de tristeza y luto que se puede tener en este día cuando Jesucristo, “por nosotros los hombres y por nuestra salvación... fue crucificado, muerto y sepultado.” El Viernes Santo tiene cinco aspectos particulares: el canto de las lecturas del Antiguo Testamento (Donde se exponen los días o etapas de toda la creación, la Pascua y la liberación judia de la esclavitud de los egipcios); el canto de la Pasión según San Juan; la Adoración de la Cruz: “¡He aquí el madero de la Cruz, de donde pende la salvación del mundo!”; las Oraciones Solemnes (donde se reza por Nuestra Santa Madre Iglesia, por el clero y los fieles, por los jefes de estado, por la conversión de los pérfidos judíos, por la de los infieles, herejes y cismáticos), y después la recepción de Nuestro Divino Redentor en la Sagrada Comunión. Después de la Sagrada Comunión, los cirios se apagan y los pocos objetos que se usaron durante la Liturgia también se retiran del altar y la iglesia se queda fría y vacía. Cuando salimos de la iglesia el Viernes Santo, realmente nos sentimos vacíos, ya que el Santísimo no está presente, ni siquiera un adorno sobre el altar — fueron los mismos sentimientos que experimentaron las mujeres santas y los Apóstoles cuando Jesucristo fue crucificado y después sepultado en aquel día de “Viernes Santo.”

VIGILIA PASCUAL Y MISA DE MEDIANOCHE

   La Liturgia de Semana Santa culmina con las Ceremonias de la Vigilia Pascual y la Misa de Medianoche. De una manera maravillosa, estas ceremonias significan la obra de Redención de Jesucristo y el privilegio de ser hijos de Dios por medio del bautismo. Las ceremonias comienzan por la noche (alrededor de las 10:30 p.m.) afuera de la iglesia con la bendición del Fuego Nuevo y del Cirio Pascual, que también significa dos cosas: primero, la presencia de Dios en el pilar del fuego que guió al pueblo elegido por el desierto y la segundo, a Cristo, luz del mundo, cuya Vida disipa las tinieblas Espirituales en que se encuentra la humanidad. El diácono de la Misa lleva el Cirio Pascual en la procesión y al entrar a la iglesia entona tres veces LUMEN CHRISTI, Cristo la Luz del Mundo. Después de cada introducción se encienden las velas del clero, los acólitos, y las de los fieles. Esto es un símbolo de que Cristo, como la Luz del Mundo, primero iluminó a los Apóstoles y discípulos, y después al mundo entero. Cuando la procesión llega al santuario, el diácono coloca el Cirio Pascual en el candelabro, y enseguida canta el EXULTET, uno de los cantos más hermosos de la Liturgia. Escuchemos el EXULTET que cantará el diácono, para así aprender del gozo que nos espera en esta noche maravillosa.

   “Alégrense en el cielo los Coros de Angeles; celebremos los Misterios divinos, y por tanta victoria, vibren las trompetas aclamando al Rey. Alégrese la tierra, inundada de tanta luz, resplandeciente en el fulgor del Rey eterno; sepamos que las tinieblas han desaparecido para siempre. Alégrese también la Iglesia, Madre nuestra, que refulge adornada con tu Luz, y que en su Templo resuenen las voces de fiesta del pueblo. Por tanto, yo os suplico, queridísimos hermanos, que estáis aquí reunidos en esta luz maravillosa, invocar conmigo la misericordia de Dios Omnipotente, ya que El me ha elegido como ministro suyo, sin tener yo méritos para ello, permita que su santa luz ilumine mi mente y pueda elevar dignamente las alabanzas del Cirio. Por nuestro Señor Jesucristo, su Hijo, que vive y reina con Él en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos. Amén.”

   El diácono continúa cantando el Prefacio que sigue donde se cuenta lo de nuestros primeros padres, Adán y Eva, y de la primera caída. También nos recuerda el gran amor que Dios tuvo con nosotros al enviar a Su Unigénito Hijo para que derramara Su sangre por nuestra Redención. Este Prefacio nos manifiesta la relación entre el sacrificio del cordero pascual del Antiguo Testamento, y el verdadero Sacrificio del Cordero Inmaculado, Sacrificio de Jesucristo en la Cruz, donde derramó su Sangre por nuestra Redención.

   Siguen las Lecturas donde se narra la creación del mundo y del hombre, el cruce del Mar Rojo por el pueblo escogido, y su jornada a la Tierra Prometida. Una vez terminadas las lecturas, se entonan las Letanías de los Santos, donde invocamos la intercesión de todos los Ángeles y Santos de la Corte Celestial. En la mitad de estas invocaciones hay una interrupción para bendecir el Agua Bautismal para el Sacramento de la Regeneración.

   Terminada la bendición del Agua Bautismal, sigue la renovación de las promesas Bautismales. Habiendo renunciado a satanás, sus pompas y obras, profesamos nuestra firme creencia a Dios, Padre Todopoderoso, Creador del Cielo y de la Tierra, y en Jesucristo, el Hijo de Dios que se encarnó, padeció y murió por nosotros, a El Espíritu Santo y a La Santa Iglesia Católica.

   Después de hacer esta renovación, el sacerdote nos rocía con el Agua Bendita de Pascua para recordarnos nuestro Bautismo, por el cual nos hicimos hijos de Dios y herederos del cielo.

   El sacerdote se prepara para la Santa Misa mientras se termina la Letanía de los Santos. En la Misa de medianoche de Pascua hay una gran espera en nuestros corazones, porque después del KYRIE ElÉISON se entonará el GLORIA y las campanas se tocarán mientras se descubren los velos morados de las imagenes. Es imposible tratar de explicar el sentimiento de gozo que sentimos en este momento. Tenemos en la Liturgia la máxima expresión de la Resurrección de Nuestro Salvador Jesucristo. El cambio de un ambiente triste a un ambiente alegre y lleno de gozo; por ejemplo, cuando se retiran los velos morados que durante toda la cuaresma cubrían los altares; cuando se descubre la imagen de Cristo Resucitado, se entona el GLORIA y suenan las campanas, el órgano se escucha de nuevo — todas estas cosas nos dan la mejor experiencia de la Gloriosa Resurrección de Nuestro Señor.

   Espero que todos los fieles puedan asistir a las ceremonias sagradas para obtener abundante fruto de ellas, y como San Pablo, exhortarnos a alcanzar una nueva vida espiritual en Cristo.

En Christo Jesu et Maria Immaculata

lunes, 30 de marzo de 2015

Devoción de los siete dolores de la Santísima Virgen María

Texto tomado del repositorio de archivos y documentos de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia.


Según San Alfonso María Ligorio, Nuestro Señor reveló a Santa Isabel de Hungría que El concedería cuatro gracias especiales a los devotos de los dolores de Su Madre Santísima:

1. Aquellos que antes de su muerte invoquen a la Santísima Madre en nombre de sus dolores, obtendrán una contrición perfecta de todos sus pecados.
2. Jesús protegerá en sus tribulaciones a todos los que recuerden esta devoción y los protegerá muy especialmente a la hora de su muerte.
3. Imprimirá en sus mentes el recuerdo de Su Pasión y tendrán su recompensa en el cielo. 4. Encomendará a estas almas devotas en manos de María, a fin de que les obtenga todas las gracias que quiera derramar en ellas.

Meditar los siete Dolores de Nuestra Madre Santísima es una manera de compartir los sufrimientos más hondos de la vida de María en la tierra.

Primer Dolor - La profecía de Simeón (San Lucas 2,22-35)
Qué grande fue el impacto en el Corazón de María, cuando oyó las tristes palabras con las que Simeón le profetizó la amarga Pasión y muerte de su dulce Jesús. Querida Madre, obtén para mí un auténtico arrepentimiento por mis pecados.
-Padrenuestro, Ave Marías, Gloria al Padre

Segundo Dolor - La huida a Egipto ( San Mateo 2,13-15)
Considera el agudo dolor que María sintió cuando ella y José tuvieron que huir repentinamente de noche, a fin de salvar a su querido Hijo de la matanza decretada por Herodes. Cuánta angustia la de María, cuántas fueron sus privaciones durante tan largo viaje. Cuántos sufrimientos experimentó Ella en la tierra del exilio. Madre Dolorosa, alcánzame la gracia de perseverar en la confianza y el abandono a Dios, aún en los momentos más difíciles de mi vida.
-Padrenuestro, Ave Marías, Gloria al Padre

Tercer Dolor - El Niño perdido en el Templo (San Lucas 2,41 -50)
Qué angustioso fue el dolor de María cuando se percató de que había perdido a su querido Hijo. Llena de preocupación y fatiga, regresó con José a Jerusalén. Durante tres largos días buscaron a Jesús, hasta que lo encontraron en el templo. Madre querida, cuando el pecado me lleve a perder a Jesús, ayúdame a encontrarlo de nuevo a través del Sacramento de la Reconciliación.
-Padrenuestro, Ave Marías, Gloria al Padre

Cuarto Dolor - María se encuentra con Jesús camino al Calvario ( IV Estación del Vía Crucis)
Acércate, querido cristiano, ven y ve si puedes soportar tan triste escena. Esta Madre, tan dulce y amorosa, se encuentra con su Hijo en medio de quienes lo arrastran a tan cruel muerte. Consideren el tremendo dolor que sintieron cuando sus ojos se encontraron - el dolor de la Madre bendita que intentaba dar apoyo a su Hijo. María, yo también quiero acompañar a Jesús en Su Pasión, ayúdame a reconocerlo en mis hermanos y hermanas que sufren.
-Padrenuestro, Ave Marías, Gloria al Padre

Quinto Dolor - Jesús muere en la Cruz (San Juan 19,17-39)
Contempla los dos sacrificios en el Calvario - uno, el cuerpo de Jesús; el otro, el corazón de María. Triste es el espectáculo de la Madre del Redentor viendo a su querido Hijo cruelmente clavado en la cruz. Ella permaneció al pie de la cruz y oyó a su Hijo prometerle el cielo a un ladrón y perdonar a Sus enemigos. Sus últimas palabras dirigidas a Ella fueron: "Madre, he ahí a tu hijo." Y a nosotros nos dijo en Juan: "Hijo, he ahí a tu Madre." María, yo te acepto como mi Madre y quiero recordar siempre que Tú nunca le fallas a tus hijos.
-Padrenuestro, Ave Marías, Gloria al Padre

Sexto Dolor - María recibe el Cuerpo de Jesús al ser bajado de la Cruz (San Marcos 15, 42-46)
Considera el amargo dolor que sintió el Corazón de María cuando el cuerpo de su querido Jesús fue bajado de la cruz y colocado en su regazo. Oh, Madre Dolorosa, nuestros corazones se estremecen al ver tanta aflicción. Haz que permanezcamos fieles a Jesús hasta el último instante de nuestras vidas.
-Padrenuestro, Ave Marías, Gloria al Padre

Séptimo Dolor -Jesús es colocado en el Sepulcro (SanJuan 19, 38-42)
¡Oh Madre, tan afligida! Ya que en la persona del apóstol San Juan nos acogiste como a tus hijos al pie de la cruz y ello a costa de dolores tan acerbos, intercede por nosotros y alcánzanos las gracias que te pedimos en esta oración. Alcánzanos, sobre todo, oh Madre tierna y compasiva, la gracia de vivir y perseverar siempre en el servicio de tu Hijo amadísimo, a fin de que merezcamos alabarlo eternamente en el cielo.
-Padrenuestro, Ave Marías, Gloria al Padre

Oración final

Oh Doloroso e Inmaculado Corazón de María, morada de pureza y santidad, cubre mi alma con tu protección maternal a fin de que siendo siempre fiel a la voz de Jesús, responda a Su amor y obedezca Su divina voluntad. Quiero, Madre mía, vivir íntimamente unido a tu Corazón que está totalmente unido al Corazón de tu Divino Hijo. Átame a tu Corazón y al Corazón de Jesús con tus virtudes y dolores. Protégeme siempre. Amén.

Usurpadores y cínicos en acción

USURPADORES y CINICOS EN ACCIÓN
[10/07/2013]
 Por AFT, colaborador y amigo de Sursum Corda
Es propio del actuar masónico, el hecho consumado. Esto es, que habiendo dado un paso de avance, lo imponen y fijan en la sociedad, con mil ardides de tal forma, que logran que no se vuelva a atrás.

Ese proceder lo hemos visto, bien regado de cinismo en la invasión de la Santa Sede, por los delegados del Anticristo.

LISTADO:

Roncalli, publica su Veterum Sapientia, que parece defender el latín, para que su sucesor lo quite.

Montini: tantea el ambiente con la Misa Normativa, y habiendo sido totalmente derrotado por la Iglesia, se burla de ella, y la impone a los pocos.

Wojtyla: pone en su lema Totus Tuo, para luego actuar en contra de la Virgen.

Ratzinger: saca una declaración de informe sobre la fe y dice que la Iglesia hace agua por todos lados, para luego, seguirle haciendo boquetes mayores, con su relatividad de la verdad.

Bergoglio: se pone en campeón de la iglesia de los pobres, mostrándose devoto, ocultando su apostasía en el Luna Park. Dice que no se debe hablar con el diablo, pero vive en constante fraterno diálogo con sus delegados.

jueves, 26 de marzo de 2015

El estado de necesidad

Pura verdad sobre el "Estado de Necesidad"
por AFT, colaborador y amigo de Sursum Corda




Siempre se ha predicado que las ordenaciones de 1988 y las efectuadas por Mons-Thuc, se debieron a causa de haberse generado un "estado de necesidad"​. Corre en la web una tesis de un tal Murray, que la justifica.

Dígame Ud 
​lector, ​
si el invento del "estado de necesidad" no erró la puntería.

La ley de la Iglesia es clara en cuánto a que un hereje (a 
​fort
iori: cismático o apóstata) no puede ser Papa
​, y si aparece como tal, es un usurpador de la Sede
​Pero e
n ningún lado 
​del Magisterio, ​
consta que si la Sede está usurpada, los obispos se manejen a su 
​arbitrio
 y creen "petittes églises" 
​que no tienen
 ninguna jurisdicción canónica, 
​(​
que sólo recuperan 
​para situaciones especiales, como ser: ​
"in artículo mortis"
​)​
.
El 
​"​
estado de necesidad
​"​
, exigía acusar a la Cabeza
 y reclamar la declaración de depuesto IPSO JURE. 
​ El masonismo de Roncalli, (ya detectado en 1969) la elección de Montini por la B'nai B'rith y la firma de las herejías del CVII, constituían superabundantes pruebas ​de que estábamos en situación de Sede usurpada.

Todo lo que provino de aquella mala puntería, vi
​no
 a ser un 
​gran desorden
 anárquico..

Si 
​alguno del los destinatarios ​
tiene algo que oponer a esta argumentación, lo analizaré gustoso

Atts.sds:
AFT.-

martes, 24 de marzo de 2015

Declaración sobre la Consagración Episcopal

Recibí varios correos electrónicos de muchas personas que, o bien me remitían las declaraciones que sacerdotes u obispos realizaron sobre la reciente consagración episcopal de Monseñor Jean Michel Faure por parte de Monseñor Richard Williamson. Algunas son muy interesantes y otras, realmente dan pena. Al igual que muchos católicos fieles a la Iglesia Católica Apostólica Romana, no podía dejar desapercibido el hecho de que se consagraría a un obispo católico y el mismo 19 revisé en varias oportunidades los sitios de Internet pro-Williamson. No obstante, en la víspera de la consagración mis esperanzas terminaron en la basura.

Cuando hablé con varios hermanos en la fe, miembros de la Resistencia Católica contra la Iglesia Conciliar (una resistencia mucho más grande que la de Williamson contra Fellay), fui acusado de "infantil" y de "iluso". ¿La razón? Yo sostenía que el obispo Williamson y el obispo Faure abrirían su apostolado no sólo a los disconformes con la FSSPX, sino a todos los católicos dispersos por el mundo, que atenderían a los sedevacantistas, a todos aquellos que negamos que la Iglesia de Cristo sea la Iglesia del Anticristo encabezada hoy por el usurpador Jorge Bergoglio.

¿Y cuál fue la realidad con la que me topé? La misma que expresó el aún padre Faure en la entrevista publicada por Non Possumus:

En mi opinión, no se puede decir que Francisco es peor que Pablo VI, que fue quien puso a la Iglesia en otra vía; y entonces debemos conservar la actitud que fue la de Mons. Lefebvre, actitud prudencial que excluye el sedevacantismo. Mons. Lefebvre siempre se rehusó a ordenar un seminarista que fuera sedevacantista. Y esa fue la política de la FSSPX hasta la muerte de él. Así que no nos vengan con que Monseñor dijo esto o lo otro.

Y más adelante agregó:

[Mi principal preocupación será] Esforzarme en mantener la obra de Mons. Lefebvre en el camino que él había trazado, sin desviarse ni a la derecha ni a la izquierda.

Podemos ver las repetidas declaraciones de los "resistentes" en las que insisten en que no son sedevacantistas ni tendrán ningún trato con los sedevacantistas. Ante semejante situación ¿Qué nos toca a nosotros? ¿Cómo debemos responder los católicos que sostenemos que la Santa Sede se encuentra usurpada por modernistas y herejes enemigos de la fe católica? Por ello, he decidido redactar las siguientes palabras, que sirven como respuesta a todos aquellos que me preguntaron como respondía mi blog ante esta situación:


Tenemos que mantenernos firmes en nuestra postura teológica y reconocer que nos afecta y que no nos afecta. La consagración episcopal del Padre Jean Michel Faure no afecta ni cambia para nada la situación de los católicos romanos que sostenemos y creemos que la Silla Apostólica está usurpada. Dicha consagración fue única y exclusivamente para los lefebvristas que están disconformes con el legítimo superior general de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X.

miércoles, 18 de marzo de 2015

Teología de la liberación

Teología de la liberación
Padre Brian Moore


Cuando los marxistas comprendieron que era mejor servirse de la Religión que combatirla, comenzaron a eliminar el clero ortodoxo y a reemplazarlo por sus agentes. Esta obra se debió principalmente a Stalin.
Al ver que tenía cierto éxito, el marxismo buscó servirse de la Iglesia también en Occidente. Pero no era tan fácil infiltrarse en el clero católico; por esta razón se comenzó trabajando con el protestantismo. El camino estaba ya preparado porque algunos pastores protestantes eran simpatizantes del marxismo, y en Alemania, Suiza y Austria estaban vinculados a movimientos socialistas.
Entre ellos hemos de citar especialmente a uno: Karl Barth, suizo, que es el más importante entre los teólogos protestantes marxistas y tal vez haya sido el primero que impuso la idea de que Cristo y Marx coinciden en la construcción de la “sociedad del futuro”.
Siendo vicario en Ginebra, ya evidencia un gran interés por la doctrina y la práctica marxistas. En 1915 se afilió al partido social-demócráta suizo. En realidad, era “más papista que el Papa”, esto es, más radical que Lenín. Veamos su pensamiento sobre el Estado: “Nosotros combatimos el Estado de una manera radical y fundamental. El Estado actual no puede ser mejorado. La violencia de la injusticia desde arriba debería ser reemplazada por la violencia de la irrupción de la justicia desde abajo. El Estado concreto, es decir, la sociedad burguesa, es la quintaesencia del mal; en vano se espera su desaparición, es menester destruirlo pues es una organización sistemática del uso de la violencia por una clase contra otra, por una parte de la población contra otra” (Georges Casalis, Théologie et socialisme: l’exemple de Karl Barth, en la revista Etudes théologiques et religieuses, nº2, 1974, págs. 162-163).
Es decir, que en esto Barth sigue el mesianismo talmúdico de Marx: los judíos, pueblo perseguido, buscan liberarse de sus opresores; el proletariado, al liberarse no sólo se libera a sí mismo, sino también a la burguesía que deja por lo mismo de ser opresora.
Barth era ingenuo idealista que amaba realmente a las clases bajas, pero que no se daba cuenta cabal de que para Lenín la revolución, “la dictadura del proletariado”, era solamente un método para imponer su propia dictadura por el terror.
Barth llega a identificar la futura sociedad socialista con la comunidad escatológica cristiana. Y en este sentido utiliza un hermoso pasaje de San Pablo: “La creación está aguardando con ardiente anhelo esa manifestación de los hijos de Dios; pues si la creación está sometida a la vanidad, no es de grado, sino por voluntad de aquel que la sometió; pero con esperanza, porque también la creación misma será liberada de la servidumbre de la corrupción para participar de la libertad de la gloria de los hijos de Dios. Sabemos que ahora la creación entera gime aún, y a una está en dolores de parto. Y no tan sólo ella, sino que asimismo, los que poseemos las primicias del Espíritu, también gemimos en nuestro interior, aguardando la filiación, la redención de nuestro cuerpo. Porque en la esperanza hemos sido salvados; mas la esperanza que se ve, ya no es esperanza; porque lo que uno ve, ¿cómo lo puede esperar? Si, pues, esperamos lo que no vemos, esperamos en paciencia” (Rm. 8: 19-25).
Por todo ello, “un verdadero cristiano, tiene que ser socialista, y un verdadero socialista, cristiano”.
¿Quién es Dios para este teólogo? Dios es el contenido de la revolución; su fuerza explosiva, libertadora. Esta fuerza otorga a la vida humana el sentido y dignidad.
Una tal postura es realmente grotesca, pero se entiende a la luz de la filosofía kantiana y hegeliana, que se basan en la praxis (acción) y no en el ser, como lo hace la filosofía escolástica.


El Consejo Mundial
de las Iglesias

Esta agrupación nació en Amsterdam en el año 1948. Reúne unas 300 confesiones protestantes y cismáticas. Ha sido desde sus orígenes promarxista. He aquí algunos hechos que confirman esta tendencia:
- su acción directa para la concreción formal del diálogo marxista-cristiano a nivel mundial:
1954, asamblea celebrada en Praga, comienzan los contactos entre los dirigentes comunistas y los del Consejo; 1965, simposio internacional de cristianos y marxistas en Suiza; dos encuentros más de idénticas características en la misma década; en la misma época ingresa al C.M.I. el Patriarcado de Moscú que, como ya hemos dicho, trabajaba por el gobierno.
- Búsqueda del reconocimiento del gobierno de China Popular por parte de EEUU.
- Campaña de «ayuda a desertores norteamericanos de Vietnam” (fondo pecuniario).
En lo que hace a Hispanoamérica y refiriéndonos siempre a la actuación de los protestantes, citaremos dos ejemplos:
1º) Emiliano Castro, pastor metodista uruguayo, Secretario general del C.M.I. En 1964 viajó por la URSS, Checoslovaquia y Alemania Oriental, invitado por los respectivos gobiernos. Ese mismo año participa del denominado “Congreso del Pueblo”, organizado por el partido comunista en Montevideo. Cuatro años más tarde, vuelve a la URSS para participar de un homenaje a Luther King, organizado por los comunistas. Finalmente, tuvo que huir del Uruguay por estar implicado en el asesinato de un profesor.
2º) José Miguel Bonino, pastor metodista argentino. En 1972 participó como teólogo en la Comisión Asesora del Primer Encuentro Latinoamericano de cristianos por el socialismo, realizado en Chile. Allí presentó su trabajo “Los marxistas cristianos”. En 1980 participó del IV Congreso Internacional Ecuménico de Teología del Tercer Mundo, en San Pablo, donde acudieron los principales “ideólogos de la liberación”.
Hasta aquí, las fuentes no católicas de la Teología de la Liberación.


Nacimiento en el catolicismo

“El momento favorable para la infiltración marxista en la teología católica llegó durante el Concilio Vaticano II cuando esta teología empezó a tolerar en su seno la así llamada “nueva teología”que concentra su atención en el hombre y no en Dios. Además, el proceso de infiltración del marxismo en la teología católica resulta, al mismo tiempo, facilitado por la influencia en el ambiente católico del neoprotestantismo y del neomodernismo, reforzados también por el progresismo. Una ayuda muy efectiva en favor del marxismo vino de parte del ecumenismo, pues éste facilitó los contactos entre la teología católica y la teología protestante ya marxistizada” (Miguel Poradowski, La Teología de la Liberación, Ed. Quijote, Buenos Aires, 1985, pág. 40).
Para el padre Poradowski, la “Teología de la Liberación” es hija legítima de la “Iglesia conciliar”; de su pseudo-teología, su ecumenismo, su antropocentrismo.
La causa última, es entonces, la crisis en la Iglesia.
Lo que da pie, según algunos, a esta “teología” es el fracaso del Plan de Desarrollo lanzado por Kennedy.
Y la ocasión en que toma cuerpo esta ideología (este es el nombre que le corresponde) es la Segunda Conferencia Episcopal Latinoamericana, celebrada en Medellín en 1968. El primer libro que sirve como “biblia” de esta gente es el del peruano Gustavo Gutiérrez: Teología de la Liberación, publicado en 1971.


Principales representantes

Muchas son las obras que se han escrito al respecto; citaremos sólo algunas, entre los principales autores: la ya mencionada de Gutiérrez; Opresión-Liberación, de Hugo Assman, Montevideo, 1971; Libera a mi pueblo, de Alex Morelli, México-Buenos-Aires, 1971; Jesús Cristo Libertador, de Leonardo Boff, Petrópolis, 1972; Elementos para una evangelización libertadora, de Rafael Avila, Salamanca, 1971; Nueva conciencia de la Iglesia en América Latina, de Rolando Muñoz, Santiago, 1973; varios ensayos y artículos de Juan Luis Segundo.
Podemos decir que casi cada país de Latinoamérica tiene un propagandista de la Teología de la Liberación.
También hubo -hay- diversos grupos de sacerdotes que participan de las ideas marxistas de la ideología de la liberación. Así, por ejemplo, Sacerdotes para América Latina, en Colombia, Movimiento de sacerdotes para el Tercer Mundo, en Argentina; Cristianos por el socialismo, en Chile; Organización Nacional Independiente de sacerdotes, en Perú; Movimiento de reflexión sacerdotal, en Ecuador; Sacerdotes para el pueblo, en Méjico, etc.


Su doctrina

Partiendo de una mala filosofía y peor teología, sacan pésimas consecuencias.
A) Primacía de la ortopraxis sobre la ortodoxia. Según la doctrina perenne de la Iglesia, la Teología es la ciencia de Dios. La función del teólogo es la de contemplar la Verdad; utilizando como instrumento la filosofía escolástica, especialmente a Santo Tomás, escudriñar la Revelación para, siempre bajo la guía del Magisterio y el sentir de la Tradición, enseñarla luego a los cristianos.
Para los teólogos de la liberación, en cambio, no se trata de deducir consecuencias de los principios de la Verdad revelada, sino que el teólogo debe analizar la realidad histórica y, a partir de ella, forjar su teología. De esta manera, la insondable sabiduría divina queda atada a la estrechez del intelecto humano y a los avatares de la historia. Evidentemente, aquí los guías no son ya los filósofos realistas y el Magisterio de la Iglesia, sino los idealistas Kant, Hegel, etc., maestros de los ideólogos marxistas.
B) La Iglesia. Según estos ideólogos, no hay necesidad de pertenecer a Ella para salvarse; o, si se quiere, todos los hombres forman parte de Ella, aun sin saberlo...
Consideran a los obispos y a los sacerdotes que quieren mantenerse fieles al Magisterio de la Iglesia como parte del Régimen. Así dice Gutiérrez: “El hombre latinoamericano en la lucha revolucionaria se libera de una manera u otra del tutelaje de una religión alienante, que tiende a la conservación del orden”.
C) Evangelizar. Para ellos es el hacer tomar conciencia a los oprimidos de su condición de tales.
D) Manipulación de las Sagradas Escrituras y de la Santa Liturgia. Es decir, de las cosas más sagradas que tiene la Iglesia. Así, por ejemplo, en cuanto a las Sagradas Escrituras, el Exodo pinta para ellos la liberación de un pueblo oprimido, símbolo de la liberación de los pobres de las garras de la burguesía. De manera similar, Nuestro Señor Jesucristo, es un libertador político de la opresión romana, el Magnificat es un himno a la liberación:“derribó a los poderosos de sus tronos”.
Respecto a la liturgia, la Eucaristía es el banquete fraterno del cual pueden participar sólo aquellos que viven en situación de opresión y que luchan por la misma causa.
E) Las virtudes teologales. Fe en el hombre, que es quien constituye su futuro. Esperanza terrena; finalmente el pueblo oprimido triunfará sobre sus opresores y tendrá lugar el paraíso en la tierra. Caridad a su manera; Gutiérrez dice sobre el amor a los enemigos:“Hoy en el contexto de la lucha de clases, amar a los enemigos supone reconocer y aceptar que se tiene enemigos de clase y que hay que combatirlos. No se trata de no tener enemigos, sino de no excluirlos de nuestro amor. Pero el amor no suprime la calidad de enemigos que poseen los opresores ni la radicalización del combate contra ellos. El amor a los enemigos, lejos de suavizar las tensiones, resulta así cuestionando el sistema y se convierte en una fórmula subversiva”.
Para él, “amar a todos los hombres no quiere decir evitar enfrentamientos, no es mantener una armonía ficticia. Amor universal es aquel que, en solidaridad con los oprimidos, busca liberar también a los opresores de su propio poder, de su ambición, de su egoísmo (...) Pero a esto no se llega sino optando resueltamente por los oprimidos, es decir, combatiendo contra la clase opresora. Combatir real y eficazmente, no odiar” (José Luis Illanes, Progresismo y liberación, De. Universidad de Navarra S.A., 1975, pág. 358).


El Magisterio

Antes que Roma, fueron los Episcopados latinoamericanos los que dieron la voz de alarma contra la Teología de la Liberación. Vamos a citar tres ejemplos:
1º) Declaración del Episcopado Argentino, del 12 de agosto de 1970, donde se condena las actividades del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo.
2º) Documento de la Conferencia Episcopal Chilena, titulado Evangelio, Política y Socialismos, donde se advierte sobre los peligros de la convergencia marxista-cristiana.
3º) El documento de la XXXII Asamblea Plenaria del Episcopado Colombiano Identidad cristiana en la acción por la justicia, del 21 de noviembre de 1976.
En este documento se denuncia el intento de “potenciar el Evangelio con la dialéctica marxista”, “convertir la fe en praxis revolucionaria” y “reducir la Iglesia a una simple asociación de personas que luchan por la justicia”.
El Vaticano publicó dos documentos: uno que sería la condena de la pseudo-teología de la liberación, y otro que buscaría trazar los lineamentos principales para una teología de la liberación ortodoxa.
El primero data de 1984 y se titula Libertatis nuntius, Instrucción sobre algunos aspectos de la Teología de la Liberación. El otro es la Instrucción sobre la libertad cristiana y liberación, y es del 22 de marzo de 1986.
Se nos excusará de no comentar estos documentos dados por la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, para no alargarnos en este artículo.
Sólo diremos que añoramos la claridad meridiana de las Encíclicas de antaño.
En verdad, uno se queda sorprendido al leer los documentos actuales de la Santa Sede, porque supuestamente hoy en día se habla para el pueblo, para los laicos comprometidos, y nosotros, que hemos hecho algún estudio teológico, nos quedamos perdidos en la bruma de un lenguaje abstruso.
La última intervención del Vaticano, de la cual tengamos noticia, en el sentido de una condenación de esta pseudo-teología tuvo lugar por el discurso del Papa Juan Pablo II en la reunión de los Episcopados latinoamericanos en Santo Domingo, con ocasión del glorioso V centenario de la Evangelización de América.
Queremos aclarar que no participamos de todas las afirmaciones contenidas en los documentos supra citados menos aún de sus ambigüedades.
Pero sí encontramos en ellos, de una manera más o menos explícita, condenada la penetración marxista en el seno de la Iglesia a través de la Teología de la Liberación.


Remedios

1º) Restauración de la Iglesia. La teología de la Liberación es un problema de índole sobrenatural, no político. Por un lado, las autoridades romanas deben tomar medidas serias, efectivas, definitivas, para acabar con este veneno que destruye la Iglesia de Hispanoamérica. No sirve de nada dar un documento condenatorio, si se deja actuar libremente a los sacerdotes que propagan ideas marxistas y, los que es más grave aún, se deja en sus puestos a obispos que sostienen tales ideas.
Por otro lado, se debe impartir una buena enseñanza en los seminarios, para que el futuro sacerdote tenga una visión sobrenatural de las cosas.
Además, cada cristiano tiene aquí su parte:
* el sacerdote debe ser el hombre de Fe, por lo tanto, debe confiar en la Divina Providencia cuando contempla situaciones de injusticia, cuando ve la miseria en la que viven ciertas personas. De otro modo, ciertamente tratará de solucionar las cosas a su manera y por medios que no son cristianos. Muchos santos, antes que se conociera el marxismo, han trabajado en favor de los menesterosos.
* los pobres deben cultivar la Esperanza; saber aceptar su condición, no rebelarse contra Dios ni vivir embebidos de odio y rencor hacia los que tienen más que ellos. Ser pobre no implica ser salvo; si el pobre lleva resignadamente su condición (como un enfermo u otro desventurado), entonces sí podrá obtener de esa condición grandes méritos. Será una vía segura para imitar a Aquel que no tenía donde reclinar su cabeza.
* todo cristiano debe practicar la Caridad. La Sagrada Escritura nos invita frecuentemente a no cerrar nuestro corazón frente a la necesidad de los que nos rodean. En el Antiguo Testamento se habla de los pecados que claman al cielo, y entre ellos la opresión del pobre y la defraudación del jornal al trabajador. Nuestro Señor nos narra la parábola del rico Epulón y el pobre Lázaro, nos aconseja que nos hagamos tesoros en el cielo con la inicua riqueza y nos advierte que seremos juzgados por nuestras obras de misericordia(tuve hambre y me disteis de comer...). El apóstol Santiago recuerda severamente a los ricos sus deberes, y San Juan nos dirige estas tajantes palabras: “Quien tiene bienes de este mundo y ve a su hermano padecer necesidad y le cierra sus entrañas, ¿de qué manera permanece el amor de Dios en él? Hijitos, no amemos de palabra y con la lengua, sino de obra y en verdad”.
Hay que remitirse siempre a las grandes Encíclicas que forjaron la Doctrina Social de la Iglesia, como por ejemplo Rerum Novarum, de León XIII y Divini Redemptoris, de Pío XI, donde se condena el comunismo. Es de notar que en los documentos actuales del Vaticano, rara vez encontramos referencias al Magisterio anterior al Concilio Vaticano II.
2º) La acción armada. La Teología de la Liberación no es sólo una ideología, sino también y sobre todo una praxis, y por cierto no una acción pacífica. Por lo tanto, compete a las fuerzas armadas de seguridad de nuestros países defender de las agresiones de que es víctima el pueblo, por el cual supuestamente luchan los libertadores.
3º) Finalmente y para terminar, nosotros vemos en la Teología de la Liberación el cumplimiento de la profecía de Nuestra Señora de Fátima: “Rusia esparcirá sus errores”. Por ello, el golpe definitivo será dado cuando tenga lugar la consagración del mundo y de Rusia al Corazón Inmaculado de María con todas las condiciones puestas por Nuestra Señora.
Roguemos insistentemente para que llegue ese día en que una vez más la Virgenpoderosa como un ejército en orden de batalla, la vencedora de todas las herejías, aplastará la cabeza de la serpiente infernal.
Finalmente mi Corazón Inmaculado triunfará.

martes, 17 de marzo de 2015

Cincuenta y seis años de la Iglesia del Anticristo

Cincuenta y seis años de la Iglesia del Anticristo
Comentarios, precisiones y respuestas al artículo "Dos años con Francisco : un castigo espiritual de dimensiones escatológicas"




El señor que decide firmar con el pseudónimo “Miles Christi” (aún cuando en otros lugares usa su nombre real) ha enviado en más de una oportunidad artículos en referencia a los actos y palabras del actual usurpador de la Santa Sede. Siempre que ha sido posible, se han publicado los artículos de este autor, aunque como ocurre con otros colaboradores, hemos tenido algún pequeño inconveniente con los formatos, imágenes, etc.

No obstante, y como me ha solicitado la publicación de su nuevo artículo, quisiera realizar un breve comentario. Se trata del texto cuyo título es "Dos años con Francisco : un castigo espiritual de dimensiones escatológicas". Por el respeto que este colaborador me merece, decidí no hacer ningún comentario en la introducción a su ensayo, sino darlo a conocer tal como él lo redactó y como también aparecerá en otros blogs y sitios católicos romanos. No obstante, y tal como ayer prometí, he decidido escribir una pequeña crítica y unos comentarios generales sobre el texto, especialmente referidos a cierto tono que pareciera cruzar el ensayo de Miles Christie. Me refiero a la centralidad del drama del actual usurpador y no de sus predecesores. O lo que es peor, la aparente confusión entre la Iglesia Católica Apostólica Romana, y la Iglesia del Anticristo, que es la Iglesia Conciliar del Vaticano II. Sorprende que esta confusión se encuentre tan extendida en ambientes "tradicionalistas" e incluso claramente (o supuestamente) "sedevacantistas".  A lo largo de este breve ensayo, el lector encontrará varios enlaces a temas ya tratados, que podrá leer.

Jorge Bergoglio es el actual usurpador de la Santa Sede. Él se sienta sobre el trono del beatísimo Pedro y desde allí no enseña la doctrina católica, sino una falsa doctrina, una doctrina anti-católica, una doctrina nueva, basada no en la religión de Dios sino en la de los Hombres, hecha para alabar a la humanidad y acorde al mundo, y no para mayor gloria de Dios. La doctrina bergogliana, no obstante no es del Usurpador, sino que ella fue pergeñada y salió a la luz en el llamado “Concilio VaticanoII”, un falso Concilio convocado por un Antipapa (Roncalli/Juan XXIII-bis), conducido por otro (Montini/Paulo VI) y aplicado y expandido por el mundo por un famoso actor polaco (Wojtyla/Juan Pablo II). Dicha doctrina conciliar no es católica, pero se hizo “agradable” a algunos oídos católicos gracias a las acciones del Sexto Usurpador de la Santa Sede: el teólogo modernista bábaro y sacerdote apóstata Joseph Ratzinger, quien tomó el nombre de “Benedicto XVI”.

El magisterio bergogliano, entonces, no es propio del ministro modernista argentino. Es propio de la Iglesia Conciliar del Vaticano II, es decir, de la Nueva Iglesia que nació durante el Falso-Concilio Vaticano II y en la cual apostató prácticamente toda la jerarquía católica: cardenales, patriarcas, arzobispos, obispos y teólogos que firmaron y adhirieron a las nuevas enseñanzas.

En ese falso-Concilio se promulgó una nueva fe, cuya expresión litúrgica fue una nueva “misa” (el Novus Ordo Missae) y para la cual se diseñó un nuevo sacerdocio y un nuevo episcopado, absoluta y totalmente diferente al sacerdocio y episcopado católico, tanto en su naturaleza como en sus fines.

El señor Jorge Mario Bergoglio es el producto de la Nueva Iglesia Conciliar del Vaticano II. Su sacerdocio es el sacerdocio promulgado por Paulo VI, su Misa es la Misa de Paulo VI, su doctrina es la doctrina conciliar del Vaticano II. No importan sus vestiduras, como tampoco nos importan la de los autodenominados “conservadores” y sobre los cuales, los católicos perplejos depositan sus humanas esperanzas. No importan los títulos que los modernistas usurpadores utilicen: ellos no son catóilicos, sino son los agentes del Anticristo.

¿Puede entonces un católico esclarecido como “Miles Christie” indignarse o protestar contra las fechorías de Bergoglio, más que a título ilustrativo? No, no puede ni debe. Sólo puede señalarlo y predicar a todos los que puedan oirle que ese hombre no es Papa, ni falso obispo siquiera (como en el cato de Ratzinger), sino falso cristiano, anticristiano y es uno de los Αντίχριστος.

El señor Jorge Mario Bergoglio, al no estar en la Iglesia Católica Romana, no puede de ninguna manera realizar ninguna “obra destructora y de demolición en regla de la fe y de la moral católicas”, porque para ello, él debería actuar sobre la fe y la moral católica, es decir, debería actuar dentro de la Iglesia, pero no la Iglesia Conciliar del Vaticano II, sino la Iglesia Católica, la Iglesia a la que él no pertenece. Los fieles que le siguen, no son fieles católicos, sino fieles de la Iglesia Conciliar del Vaticano II. Esos infieles no están aletargados, ellos son activos partícipes y responsables de las acciones de Bergoglio y de los usurpadores en las diócesis, por lo menos desde 1963. Desde la muerte del usurpador Montini/Paulo VI, no hubo “adulteración” del “magisterio, de la liturgia y de la pastoral”, sino clara y sencillamente un remplazo del Magisterio católico por un Magisterio herético, de una liturgia católica por una liturgiaanticristiana e inválida, de una pastoral heredada desde la época apostólica, por otra nacida del modernismo agnóstico.

No tenemos entonces que lamentarnos ni dolernos por los “dos años con Francisco”. Llamarlo por el nombre que él usa para usurpar un cargo, ya debería ser para todo buen católico motivo de alarma. El problema no es nuevo, ni es de dos años a esta parte. El problema es la Iglesia Conciliar del Vaticano II y todos sus antipapas: Roncalli/Juan XXIII-Bis, Montini/Paulo VI, Luciani/Juan Pablo I, Wojtyla/Juan Pablo II y muy especialmente Ratzinger/Benedicto XVI.

Creer lo contario es creer que la Sinagoga de Satanás es la Iglesia Católica, es adherir a la herética declaración de la Constitución Lumen Gentium, del Conciliábulo Vaticano II.



lunes, 16 de marzo de 2015

Monseñor Williamson consagrará un obispo

Finalmente ocurrirá la famosa consagración episcopal del Padre Jean-Michel Faure, por parte de Monseñor Richard Williamson, para aquellos miembros de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X que han roto con el grupo liderado por Monseñor Fellay.
Reproducimos a continuación un fragmento de la noticia, tal como se publicó en Syllabus:

El 19 de marzo de 2015, fiesta de San José, Patrono de la Iglesia Católica, viendo el incorregible rumbo tomado por la Neo-FSSPX en su renuncia a continuar el combate por la integridad de la Fe, considerando la pertinacia liberal de Mons. Fellay y sus asistentes, y ante la destructiva hostilidad de Francisco y la iglesia conciliar contra la Tradición católica, Mons. Williamson realizará un acto heroico de caridad, consagrando obispo al R.P. Christian Jean-Michel Faure, tal vez el hombre que mejor conoció y más fiel le fue a Mons. Lefebvre desde el inicio de su combate. Seguramente las voces a uno y otro lado lanzarán con el disfraz de la estridencia combatiente todo un cúmulo de inconsistentes mentiras o acusaciones, como de hecho también tuvo que recibirlas Monseñor Lefebvre. Así se hablará de ilusiones, de sueños restauracionistas, de voluntarismo antiapocalíptico, de espíritu cismático y rebelde, de locura, de trampa judeo-masónica, etc. Pero son precisamente los que lanzan la acusación, en particular sobre el Padre Faure, de “infiltración judía”, los verdaderos infiltrados, que quieren desviar la atención sobre sus acciones destructivas de las fuerzas de la Tradición, conduciéndolas mediante un espíritu sectario o acuerdista a un callejón sin salida. No nos engañemos: a un lado y otro el diablo desdobla la apuesta y presenta diferentes caras para un mismo fin. Los liberales, en nombre de la caridad o la misericordia, descuidan y desatienden la fe. Los sedevacantistas, farisaicos, jansenistas, blanden la espada de la fe y se olvidan de la caridad. Unos se vuelcan al más insensato activismo, mientras los otros se dan a un quietismo sectario. Unos y otros desprecian la verdadera autoridad, por exceso o por defecto. “Una secreta soberbia, disfrazada de celo” mancha sus acciones. “La Fe debe engendrar Caridad, y la Caridad debe vivir de la Fe” decía el Padre Castellani. La verdadera Resistencia no debe estar dispuesta a perder esta verdad, y para eso debe no solo proclamarla a viva voz, sino también vivirla.

Dos años con Bergoglio

El siguiente artículo fue remitido por un colaborador que firma como Miles Christie. Un comentario a ciertas posturas, a mi entender "ambiguas" o "erróneas", podrá ser leída el día de mañana a primera hora.


Dos años con Francisco : un castigo espiritual de dimensiones escatológicas.

                                                     Miles Christi – 13/03/2015

Dos años han transcurrido desde la elección de Bergoglio. Desde entonces, prácticamente no ha dejado pasar un solo día sin desnaturalizar la revelación divina, sin desvirtuar la doctrina católica, sin tergiversar el magisterio eclesiástico,  poniéndolos al servicio de su ideal humanista, naturalista, laico y masónico. Basta con leer su « Exhortación apostólica » Evangelii Gaudium para comprender que nos encontramos ante un sofista notorio y un embaucador inveterado, ante un espíritu mundano, pervertido e insensato, el prototipo del falso profeta que toma la apariencia del cordero pero que habla como dragón. No me propongo demostrar esto aquí, quien tuviese dudas al respecto puede consultar los artículos siguientes que, sin preteder ser exahustivos, me parecen suficientemente elocuentes sobre la heterodoxia e impiedad radicales de « Francisco » :




Tomaré tan sólo un ejemplo de sus innumerables fechorías y de sus entuertos sin fin para ilustrar esta acusación que por cierto reviste una gravedad extrema : el del indiferentismo religioso que profesa Bergoglio, del cual me limitaré, en aras de la brevedad, a transcribir solamente una cita :

« Si un niño recibe su educación de los católicos, protestantes, ortodoxos o judíos, eso no me interesa. A mí lo que me interesa es que lo eduquen y le quiten el hambre. »                     (Entrevista con Gerson Camarotti de la televisión brasileña en julio de 2013 durante las JMJ de Río de Janeiro: http://tradiciondigital.es/2013/08/02/no-le-importa-la-educacion-catolica-sino-que-les-quiten-el-hambre/ - http://www.novusordowatch.org/wire/francis-not-care-religion.htm)

Si un eclesiástico hubiese sostenido semejante opinión en cualquier época de la historia de la Iglesia (con anterioridad al CVII) habría sido suspendido inmediatamente en su ministerio y se le habría prohibido la enseñanza y la predicación. Y en caso de no retractarse, se lo habría excomulgado por hereje, impío y blasfemador. La razón de ello es muy sencilla : el indiferentismo religioso ha sido condenado inequívocamente y en múltiples ocasiones por el magisterio, es totalmente ajeno a la tradición y contradice abiertamente la revelación. Basta con haber leído someramente a San Pablo para convencerse de esta evidencia...

El indiferentismo religioso constituye la quintaesencia de la ideología subversiva, anticristiana e iluminista de la masonería y de sus filiales onusinas y derecho-humanistas. Indiferentismo que en los tiempos modernos adopta la figura del « principio de laicidad », so pretexto de la supuesta « neutralidad » que el Estado debe observar en materia de culto, así como también de la falaz « neutralidad » religiosa de la escuela y de la universidad en la educación de la infancia y de la juventud. Ahora bien, es en esta impía « neutralidad » escolar, en esta abominable enseñanza « laica », en esta indiferencia de principio hacia Jesucristo y hacia la religión verdadera que se basa el proyecto bergogliano de la red de las « Escuelas para el encuentro », lo que demuestra fehacienemente que nos hallamos ante un agente esmerado e incondicional de la contra-iglesia satánica y judeo-masónica que tomó las riendas del poder romano, disimulada bajo los ropajes de un catolicismo « abierto », « tolerante » y « aggiornado », durante el CVII :






http://nacionalismo-catolico-juan-bautista.blogspot.fr/2015/01/el-dragon-fecundo-de-francisco-beatriz_29.html

Que « Francisco » sea o no sea franc-masón, es algo que desconozco, y que, en definitiva, resulta casi irrelevante. Pero que esté al servicio de la judeo-masonería y de su ideología subversiva y disolvente, laica, mundialista e igualitarista, es un hecho que salta a la vista y que solamente los ciegos voluntarios, los eternos « optimistas » en medio del naufragio, se resisten a mirar de frente. Ante la eventual objeción, ciertamente insostenible, de que sus escándalos a repetición y sus dichos y hechos criminales no bastasen para demostrar lo fundamentado de la gravísima acusación que me veo obligado en conciencia a dirigir contra el inicuo inquilino de Santa Marta y el desvergonzado usurpador de la sede petrina, sería suficiente con escuchar lo que de él dicen esos acérrimos y encarnizados enemigos de Nuestro Señor Jesucristo y de Su Santa Iglesia :











Considero no obstante que lo más grave de la situación actual no es tanto la obra destructora y de demolición en regla de la fe y de la moral católicas perpetrada por « Francisco » y sus secuaces, sino la pasividad pasmosa y el estado de somnolencia letárgica inquietante en la que se halla sumida la inmensa mayoría de los fieles. Evidentemente, el CVII y su adulteración sistemática del magisterio, de la liturgia y de la pastoral tradicionales constituyen la explicación inmediata de este estado de descomposición global avanzada del sensus fidei de la masa de los católicos.


Sin embargo, mucho me temo que la causa profunda haya que buscarla en la tibieza generalizada de los creyentes y, en definitiva, en la falta de amor por la Verdad, lo que se traduce en la consiguiente falta de detestación del mal, del error y de la mentira. Y esto es lo que me lleva a pensar que la elección de Bergoglio no es más que un merecido castigo por la tibieza espiritual generalizada que afecta al mundo católico. La única duda que tengo al respecto es si él es el falso profeta anunciado por San Juan (Ap. 13, 11) o bien si tendremos que esperar aún a que otro « papa » ecuménico-conciliar venga a desempeñar la función anticrística descripta tan dramáticamente en la postrera revelación escatológica… 



jueves, 12 de marzo de 2015

Otro insulto de Bergoglio a la piedad católica

Otro insulto más del usurpador de la Santa Sede, Jorge Bergoglio.




El Papa recibió la reliquia del ‘bastón peregrino’ de Santa Teresa
AICA


El papa Francisco recibió hoy, miércoles 11 de marzo, la reliquia del famoso “bastón peregrino” de Santa Teresa que desde octubre de 2014 recorre varios países con presencia carmelitana para conmemorar el aniversario de la mística y doctora de la Iglesia española. 

Se trata de una peregrinación titulada "Camino de Luz" que partió de Ávila, España, el pasado 15 de octubre con el propósito de visitar a la familia del Carmelo en 30 países de los cinco continentes; un recorrido que sumará 117 mil kilómetros y más de 160 días antes de regresar a Ávila el próximo 28 de marzo, cuando se cumplen los 500 años del nacimiento de la santa. 

Tras asistir a la audiencia general y presentar el bastón con el que caminó la santa, el padre Antonio González, secretario general del V Centenario de Santa Teresa, explicó que "es la primera vez que un papa toca el bastón" porque cuando Juan Pablo II visitó Ávila en 1983 "no salió de la vitrina". 

El papa Francisco pudo así apreciar el bastón con el que Santa Teresa se ayudó durante sus últimos años de vida, hecho de madera de avellano -al que posteriormente se le añadieron apliques de plata- y con 430 años de historia. 

"¿Y con esto caminaba la vieja?" fue la reacción "espontánea" que, dijo el padre González, tuvo el Pontífice tras saber que era el bastón de Santa Teresa, expresión de afecto y compañerismo que en la Argentina implica cariño. 

Tras la sorpresa, "lo besó con expresión de alegría, cariño y devoción", comentó el padre González, quien definió el momento como "muy emotivo". 

La reliquia lleva grabado el mensaje "Ya es tiempo de caminar" en referencia a "la vida peregrina de Santa Teresa", una invitación "a recorrer los caminos que Santa Teresa ofreció recorrer, de la oración y de la fe", añadió el sacerdote. 

Los cuatro peregrinos de Camino de Luz que saludaron esta mañana al papa Francisco entregaron al papa un farol que acompaña la peregrinación y una pluma de cerámica con la frase de Santa Teresa "Dios no mira tanto la grandeza de las obras sino el cariño con el que están hechas". 

Además, otorgaron al pontífice un título que le reconoce como "peregrino de honor de la ruta de Ávila a Alba de Tormes". 

La coordinadora de Camino de Luz, Amaya Álvarez, celebró haber podido traer el recuerdo de Santa Teresa al Vaticano. 

"Si el papa no viene a Ávila, por lo menos Santa Teresa vino aquí a verlo a él", dijo. 

El bastón, que el pasado 15 de octubre comenzó un viaje por 30 países de todo el mundo con motivo del V Centenario del nacimiento de Santa Teresa, estará en España desde mediados de abril hasta principios de julio. 

Comenzó el viaje en Brasil y recorrió países como Paraguay, Uruguay, Argentina, Chile, México, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, Corea del Sur, Taiwán, Indonesia, Australia, Nueva Zelanda, Samoa, India, Kenia, Tanzania, Madagascar, Costa de Marfil, Burkina Faso, Togo, Líbano e Israel. 

Estará en Italia durante algunos días y después viajará a Croacia, Portugal y a España, donde concluirá la peregrinación. 

El bastón se guarda habitualmente en una vitrina dentro de la casa natal de Santa Teresa en Ávila, en el convento de los Carmelitas Descalzos