domingo 4 de marzo de 2012

La Iglesia conciliar no es una religión.

El título del presente artículo puede sorprender a algunos. Todos los católicos fieles a la Tradición han insistido que la Iglesia Conciliar es una nueva religión, una religión falsa, neo-modernista y neo-protestante, pero religión al fin. ¿Cómo es entonces que decimos «no es una religión»?
Nosotros sabemos que existen dos tipos de religiones: la Religión Revelada por Dios, la cual es una sola (el catolicismo); y por otra arte están las falsas religiones, cuyo origen está en los hombres. Existe un gran debate acerca de como fue el proceso de conformación de las religiones en la antigüedad. Por alguna razón casi todos los académicos han sostenido que se trató de un proceso evolutivo que iba del totemismo hasta el monoteismo. Hace poco menos de un año, en un importante congreso de estudios orientales señalé en mi ponencia que esta teoría de la evolución de las religiones era completamente errónea, en efecto, los historiadores contaban con muchos ejemplos de sistemas de creencias que habían comenzado siendo monoteístas y derivaron en el politeísmo, tal como lo fue el hinduismo o el zurvanismo. Recuerdo que nadie me preguntó absolutamente nada al respecto durante mi conferencia, pero esa misma noche recibí una gran cantidad de correos electrónicos señalándome que estaba en el error... eso si, nadie citó una sola fuente para contradecirme. Cuando hace dos meses atrás los coordinadores me enviaron un e-mail solicitándome publicar mi texto en un libro que está pronto a salir, uno de los académicos del evento me señaló el «error» nuevamente. Esta vez coloqué varias referencias bibliográficas que confirmaban mi posición.
Todo esto me llevó a releer el libro del sociólogo francés (y también padre de la antropología) Emile Durkheim sobre las «formas elementales de la vida religiosas». Mientras pasaba las hojas de mi vieja edición comprendí que muchísimas personas no saben realmente que es una religión. Tienen un concepto erróneo derivado de su propia experiencia, según la cual toda religión está basada en la creencia en una o varias divinidades. Nada más alejado de la realidad. En efecto, desde la antigüedad existieron religiones no teístas y estas formas religiosas han reaparecido y se expandieron mucho en los últimos cuarenta años. Un ejemplo histórico es el budismo. Desde hace cuarenta años las religiones no teístas han proliferado, especialmente en los Estados Unidos donde es sumamente fácil (y muy rentable) fundar una religión de la nada. Así, por ejemplo la Universal Life Church se convirtió en la religión no teísta con más cantidad de ministros ordenados (incluyendo mi perro ya que le tramité un certificado de ordenación en línea), o la «Religión del cuerpo modificado», que apoya los tatuajes, aros, etc., y está muy de moda entre los estudiantes de colegios secundarios. En nuestro país también hay varias de estas religiones, aunque tienen menos visibilidad y su impacto es mucho menor, en efecto, en un reciente trabajo, con un colega pudimos establecer que tan sólo en Moreno (Provincia de Buenos Aires) existían 129 organizaciones religiosas que no tienen ninguna divinidad particular.
Entonces, si no es un «dios» ¿Que caracteriza a una religión? Durkheim la define como «la sociedad hipostasiada». Para él la sociedad existe únicamente si se representa a sí misma. Esa representación es la religión, una forma de reificación bajo la forma del principio sagrado, concebido como separado, superior y opuesto al mundo profano de los hombres.
La diferencia entre «sagrado» y «profano» es común a todas las religiones falsas y también se encuentra en la Religión Verdadera. Lo sagrado se expresa, bien por los objetos revestidos de una tremenda majestas o bien por ceremonias que invisten a objetos y a personas de la sacralidad. Las ceremonias, según el sociólogo francés, son las liturgias. Observemos ahora la liturgia de la Iglesia Conciliar, pensemos en el Novus Ordo. Podríamos aquí hacer un análisis de las otras desacalizaciones de la Iglesia del Vaticano II, como por ejemplo su hermenéutica de la Biblia, su teoría de los sacramentos, su visión de la vida espiritual, etc., pero nos centraremos en su liturgia y nos preguntamos ¿Existe alguna forma de «sacralidad»?
En el Novus Ordo la sacralidad ha sido borrada de un plumazo: se suprimieron todas las geniflexiones, no hay mención a los santos ni a las almas del purgatorio, la lengua vernácula se impone (Durkheim, Weber y Simmel sostienen que la existencia de una lengua sagrada, separada de una lengua profana es algo elemental en las religiones) y desaparece todo rastro del latín, lengua de la Iglesia Católica Romana. El sacerdote es «desvestido» como un clero y pasa a ser el «presidente de la asamblea», de hecho, ni siquiera cree en el Sacrificio de la Misa... hasta tal punto ha llegado la desacralización en el Novus Ordo que hoy existe una liturgia que no necesita de un sacerdote. Los fieles se reúnen y en el mejor de los casos, un diácono hace alguna lectura del evangelio, una breve meditación y luego da de comulgar algunas hostias que estaban guardadas. ¿Es esto una religión? En el Novus Ordo todo rastro de sacralidad fue borrado: la música profana se introdujo, las formas de vestir decentemente desaparecieron... el día de la «primera comunión» de mi hermano menor vi a una chica de unos quince años sentarse con minifalda en la Mesa (no hay altar) de la capilla a la cual asistía de niño, antes de mi conversión al Catolicismo.
En los templos de la Iglesia Conciliar vemos a parejas de adolescentes besarse con pasión ardiente, caricias que no dejan nada librado a la imaginación se mezclan con episodios propios de la histeria colectiva, como alguna señora que levanta los brazos al mejor estilo pentecostal... sólo que entre esos herejes protestantes y los del Novus Ordo existen algunas diferencias... los primeros por lo menos conservan algunos rasgos de las religiones, en el sentido teórico, los últimos, los perdieron del todo.

sábado 25 de febrero de 2012

CAM contraataca: Debates contra SursumCorda

Como dijimos cuando se inició este Blog, Sursum Corda tiene como fundamento la defensa de la Fe y la Tradición. El tiempo fue favorable a este blog y gracias a él pudimos conocer más apologistas de la Religión Verdadera.
Hace poco encontré el nuevo sitio del Licenciado Wulfrano Ruiz Sainz, conocido por ser el líder de CAM (Católicos Anti-Montinianos) llamado «Debates con Sursum Corda». Es interesante que el autor de ese blog lo ha subtitulado "Debates furiosos contra Thucquistas". Aquí, que yo sepa nadie es "Thucquistas", sino que todos somos (o intentamos ser) católicos romanos fieles a la Iglesia de Siempre.
¡Interesante Blog! Lástima que no se publican debates verdaderos sino la seguidilla de comentarios y ataques que él mismo lanzó sobre una publicación que realicé y luego contra todos aquellos que trataron de corregirle. En esos textos, el Lic Ruiz Sainz no hizo sino corroborar hasta donde puede llevar el fanatismo: el donatismo más extremo.

En contra de la ignorancia de los fieles


La discusión teológica y el sano debate son una constante en la Historia de la Iglesia. La teología, como la filosofía (aunque para muchos no existe diferencia entre ambas) no tiene, sin embargo un origen cristiano. Platón, en La República la definió como el conocimiento de lo divino a través de la razón; con ello, intentaba separar a la otra forma de conocimiento basada en el mito o la literatura.
La teología católica tiene como centro a Dios, su objeto es Dios, la misericordia divina, la justicia de Dios, su Palabra. Pero el abordaje se realiza por medio de la razón, de un método, de un itinerario de conocimiento. El Teólogo busca la verdad, pero la busca con seguridad porque sabe que la Verdad es Dios y con la búsqueda sólo intenta aproximarse mejor al Señor. Fueron los teólogos quienes contribuyeron a purificar la fe de las herejías y los errores. NO es extraño entonces que entre los mismos teólogos, provenientes de distintas tradiciones hayan surgido diferencias, perspectivas contrapuestas, pero nunca contradictorias. Allí donde hay contradicción no puede estar Dios.
Esto lo podemos contemplar en las diferencias entre la Teología de San Buenaventura y Santo Tomás de Aquino, dos formas de la escolástica diferentes, pero que no se refutan entre si. El teólogo es libre de adoptar cualquiera de los sistemas, no caerá en el error. El teólogo puede adherir a la filosofía de la historia de San Agustín o del Doctor Seráfico. Quien elija uno u otro sistema lo hará por razones personales, preferencias intelectuales o tradiciones espirituales. No extraña pues que pocos jesuitas sean amantes de Santo Tomás, así como no es absurdo que la mayoría de los agustinos partan siempre del Doctor de la Gracia.
La Sana Teología se alimenta de la Palabra de Dios y va en paralelo a la enseñanza de la Tradición. No remplaza ni a la Sagrada Escritura ni al Depósito de la Fe, sino que va en paralelo a ellas, las acompaña, crece con ellas, descubre nuevas formas de aproximarse a la verdad y por eso, el teólogo puede ver más allá que el fiel común, aunque ambos vean lo mismo. Aquí llegamos al problema que tenemos en la actualidad. Existe, entre quienes rechazan al modernismo de la Iglesia Conciliar un fuerte rechazo también a la Teología. Por más que parezca extraño, muchísimos tradicionalistas se apartan de los debates teológico y otros van más allá, condenándoles.
¿Que consecuencias traen estas posturas sino el triunfo de la superstición y una fe infantil y estéril. Así es como triunfa el catolicismo de corte san-sulpiciano, es decir, de esa forma de catolicismo ultrabarroca, sustentada en catecismos simplificados, que rechaza cualquier reflexión, que rechaza la sana razón y se sume en una suerte de superstición infantil. El católico que se adhiere a esa fe “pura y tradicionalista” como les gusta llamarla en sí también hace teología, pero hace mala teología. Fue esa costumbre de no negar nada, de no dudar nada, de confiar ciegamente en la jerarquía la que sumió a la Iglesia en la crisis que actualmente estamos viviendo. ¿Que hubiera pasado si los católicos que en 1958 vivaron a Roncalli cuando tomó el nombre de Juan XXIII hubieran objetado la Pacem in Terris donde se promulgaban los errores del liberalismo? ¿Que hubiera pasado si los fieles hubieran rechazado en masa el Novus Ordo Missae amparándose en la Tradición? ¿Que hubiera pasado si en los seminarios, la enseñanza de la buena y sana teología hubiera permitido a los jóvenes estudiantes pensar con libertad (no con la falsa libertad para el error, sino la libertad en Nuestro Señor) y desconfiar de las innovaciones?
Pero eso no pasó. ¿Por qué? Por el rechazo a la teología buena y sana. Se extendieron los errores y nadie podía refutarlos. Hoy en día algunos apologistas de la Tradición no se basan en argumentos sólidos, sino en manierismos barrocos, en supercherías, en aparicionismos, en devociones apolilladas que sólo les permiten controlar mentes débiles a las que les prohíben el estudio y el conocimiento de lo Sagrado.
¿Hace falta mencionar algún nombre? Un obispo soberbio que pretende reconstruir la compañía de Jesús, congregación malévola desde sus orígenes, neopelagiana, destructores de la doctrina de la Omnipotencia Divina, adoradores del libertinaje humano al que confunden con la libertad, enemigos de la enseñanza de la Predestinación de los Santos y de la Autoridad de las Sagradas Escrituras. Ese ultramontanismo conveniente a sus propósitos les permitió imponer las doctrinas del Concilio Vaticano II bajo el argumento que era lo que el Papa quería. Hoy el tradicionalismo está apresado de esas supercherías: vemos a fieles hincados de rodillas con cadenitas en el cuello, besando como locos a sus escapularios, pero ¿De que sirve todo eso si no hay fe? ¿De que sirve poner la confianza en una pedazo de tela? ¿Acaso la tela nos salvará?
Quienes adhieren a esta forma de catolicismo, tan peligrosa como el modernismo apóstata buscan en sus sacerdotes una respuesta, y sus sacerdotes y obispos no hacen sino reducirlos aún más en la superstición y el temor. Les dicen “no lean eso, no escuchen aquello, fuera de esta capilla no hay salvación”. Así andan, persiguen a los que predican la Palabra de Dios, a los sacerdotes que ofrecen la Santa Misa y que no forman parte de sus “congregaciones”. Forman ejércitos de lunáticos que se visten con uniformes militares que no sirven de nada sino para hacer el ridículo, hacen de la Iglesia una secta. Como las sectas, sus “iglesias” (según ellos la única verdadera) tiene como fin la adoración del líder, la falta de espíritu crítico y el reclutamiento. Se cierran sobre sí mismos y amenazan, atemorizan y destruyen.
¿Cómo puede florecer la teología allí donde el hombre no puede pensar? ¿Cuales son los frutos de ese “trabajo” a lo largo de los años? Nada, una nueva forma de donatismo, una nueva forma de pelagianismo donde la salvación se logra, no por la Gracia de Dios, sino por las donaciones o sumisión a tal o cual “congregación tradicionalista”.
Por eso debemos continuar estudiando, aprendiendo más sobre Nuestra Fe, no sólo para conservarla, sino además para no ser como ese “siervo malo y haragán” que en vez de hacer producir el talento que le diera su Señor lo escondió en la tierra. Recordemos la parábola, el Señor no premió a éste, sino a los otros dos que hicieron fructificar lo que les diera previamente, al holgazán, al que corrió a enterrar el talento y lo mantuvo allí, escondido le dio su merecido. Hagamos pues, como los otros dos siervos, hagamos fructificar la Tradición, trabajemos para la Iglesia y no pensemos que podemos salvarla. Nadie salva a la Iglesia sino Dios, quien prometió su asistencia para siempre. Cuidémonos de aquellos que, cierran los ojos a los fieles y los convierten en ciegos. No son sino, “guías ciegos”. Nosotros, tratemos de ver.

lunes 6 de febrero de 2012

Deconstruyendo la sociedad moderna


Nuestro amigo Leonardo, desde su blog dedicado a la filosofía nos entrega la segunda parte de su serie "Deconstruyendo la Sociedad moderna". Aquí va una pequeña introducción escrita por el mismo apologista. Para el artículo completo pueden hacer click aquí.



Habíamos prometido ocuparnos de la cuestión de la libertad individual, la cual es el fundamento último sobre el que se ha buscado construir la sociedad actual, su sistema legislativo, educativo, cultural, religioso, etc.

Para tratar este asunto se nos presentan en principio dos caminos, uno más sencillo y otro un poco más complejo. El sencillo consiste en hacer una breve y somera descripción de los 3 modos de libertad que usualmente se encuentran en los manuales que se ocupan de estos temas, a saber, libertad psicológica, libertad moral y libertad física, y a partir de ello extraer algunas reflexiones útiles para nuestro propósito. El camino complejo consiste en la exposición de la doctrina clásica acerca de la voluntad humana y el libre arbitrio, usando para ello como guía las cuestiones 82 y 83 de la primera parte de la Suma Teológica de santo Tomás.

domingo 5 de febrero de 2012

La constitución económica

Nuestro amigo y gran intelectual católico, Nito ha realizado importantes trabajos sobre la Tradición, la política y la economía. Bien pueden nuestros lectores recordar aquel texto titulado "La seguridad" donde se exponía el origen de uno de los males que hoy aqueja a nuestra querida Argentina. Con un uso de la inteligencia único, un estilo simple y directo, Nito hoy nos ofrece esta reflexión sobre la "Constitución Económica".



UNA VIGENTE CONSTITUCION PROHIBIDA

(La de Mariano Fragueiro: un Patriota Olvidado)


Posiblemente, la mayoría de los argentinos desconozca que existe en nuestro país una constitución económica que, a pesar de haber sido sentenciada a derogarse y prohibirse, jurídicamente hoy sigue tan vigente como el día de su solemne ...sanción, aunque sus postulados se ignoren como si la misma nunca hubiera existido. La Constitución Nacional que organizó políticamente a nuestro país se sancionó el 1º de mayo y se promulgó el 25 de mayo de 1853. Posteriormente, el 9 de diciembre, se sancionó la Constitución Económica (a la que alude el presente trabajo) que complementa a su homónima política con la siguiente fórmula: “El Congreso General Constituyente, sanciona con fuerza de ley, el Estatuto de Hacienda y Crédito Público de la Confederación Argentina”. La sanción no fue hecha por un simple congreso legislativo que votó una ley más, sino que dicho complex jurídico-económico fue votado por UN CONGRESO CONSTITUYENTE. Por lo tanto, estamos en presencia de una verdadera CONSTITUCION ECONOMICA QUE ORGANIZA LA HACIENDA Y EL CREDITO PUBLICO ARGENTINO.La Constitución Económica de Mariano Fragueiro es la primera ley económica pensada a la medida de las necesidades nacionales, la que se encuentra basada en los siguientes principios:

1) Moneda soberana. 2) Crédito público. 3) Realización de la infraestructura económica básica en manos nacionales. 4) Protección y fomento del trabajo argentino y del mercado interno. 5) Repatriación de la deuda externa. 6) Investigación y registro de la deuda pública. 7) Regionalización de la emisión monetaria según las necesidades de cada zona. 8) Defensa de las fuentes de trabajo ante las amenazas externas. 9) Establecimiento del derecho de cada argentino a ser propietario. 10) Creación de la “Administración del Crédito Público”, organismo independiente de los poderes ejecutivo y legislativo, para investigar la deuda a los efectos de separar la legal de la fraudulenta.Ver más

Reflexión dominical de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia

El hermoso texto que sigue fue tomado del Blog de nuestros amigos de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia.


REFLEXIÓN DOMINICAL. DOMINGO DE SEPTUAGÉSIMA

¡Queridos Lectores y Amigos!

¿O es que no puedo hacer de lo mío lo que bien me parezca? ¿O ha de ser tu ojo malo, porque yo soy bueno?Porque muchos son los llamados y pocos los elegidos. (del Evangelio de este Domingo)


Tan básico y simple que es el concepto de imparcialidad y tan pocas veces entendido. A primera vista, la parábola del Evangelio de hoy, podría dejar pensando a todos en el mismo temor, de los obreros que tuvieron que soportar el cansancio y calor del día. Esta es la razón probable por la que Nuestro Señor Jesucristo, presenta la parábola de esta manera. Está buscando que entendamos, que tan nublados y confundidos, son verdaderamente nuestros juicios.Muchos hemos desarrollado y mantenido la idea de que justo significa igual. Sin embargo, la realidad nos hace constatar que en esta vida, la igualdad rara vez es justa. Este falso concepto de igualdad ha hecho mucho en la destrucción y daño de la moral y el verdadero orden.Casi todo el mundo a nuestro alrededor ha adoptado, de manera gradual pero segura, la idea comunista o socialista de la igualdad. El concepto falso, de la igualdad de los sexos es uno de los abusos mas manifiesto, de la sociedad actual.Toda persona honesta y objetiva puede observar que el hombre y la mujer no son iguales. Pueden ser iguales por el hecho mismo de que fueron creados a la imagen y semejanza de Dios, sin embargo, al ver sus atributos físicos se vuelve obvio, que no son iguales; no tienen estructuras físicas, fuerza, ideas, deseos, intereses etc. iguales. Sin importar que forma “unisex” de vestir o adornos utilicen, son realmente diferentes. Dios no tuvo la intención, ni creó simples, copias al carbón.Y, si no somos iguales no debemos tratar a todos iguales. Hacer eso sería imparcial e injusto.Con esto en mente, podemos ver la injusticia e inmoralidad de la anti cultura que invade a la sociedad actual. Somos testigos de la debilidad del hombre y la degradación de la mujer, con esta actitud, representan ambos, un insulto a Dios creador de hombre y mujer. Es un intento por decir que Dios no sabe lo que hace o que se equivocó. ¡Qué gran blasfemia!En lugar de reconocer nuestras diferencias creadas y, agradecer a Dios por estas, desarrollando y poniendo al servicio del bien nuestros talentos, únicos, que nos ha dado; intentamos destruir la individualidad y establecer la peor uniformidad monótona y aburrida.Nuestra sociedad, intenta tenernos a todos viviendo de la misma manera, como objetos recién salidos de la fábrica, todos y cada uno de nosotros de manera idéntica, como sea posible.Dios recompenso a los obreros, de que nos habla el evangelio, de una manera igual aunque no hayan laborado de igual forma. A primera vista esto parece ser una injusticia. Sin embargo, somos llamados a examinar esta situación con un poco mas de cuidado.El hombre que trabajó todo el día completo, estuvo de acuerdo con el sueldo por ese día. Justo y adecuado para el día de trabajo. Lo que requería para sí mismo y su familia. Luego entonces vemos que este hombre no fue engañado, de ninguna manera.El hombre que trabajó la menor parte del día, podría haber recibido sólo la parte proporcional de ese día, en lugar del día completo. Pero el Patrón (Dios) sabía las necesidades de este y su familia. De esta manera decidió ser generoso con este pobre hombre que no tenía el beneficio de recibir la habilidad de trabajar todo el día.Ninguno fue engañado ni tratado de forma injusta, luego entonces ¿por qué los celos? Si Dios decide dar más a uno que a otro, y es siempre, justo. ¿Por qué nos sentimos lastimados? ¿No lo es por nuestra avaricia? Luego entonces, ¿no somos nosotros los malvados?Dios nos ha llamado a ser administradores de todos los beneficios que nos ha dado. Como tales debemos ser justos y generosos o caritativos para quienes se encuentran en mayor necesidad. Todos y cada uno de nosotros debemos hacer nuestro mayor esfuerzo por desarrollar nuestras habilidades para ayudarnos los unos a los otros, no preocupados sobre manera por la igualdad “numérica” sino movidos por el amor, bondad y la generosidad. Todos somos llamados a hacer esto, pero muy pocos lo hacemos y ponemos en práctica. Recordemos: Muchos son los llamados y pocos los elegidos.

Un homenaje a los policías caídos




UN HUMILDE HOMENAJE A TODOS AQUELLOS POLICÍAS QUE OFRENDARON SUS VIDAS PARA QUE NOSOTROS PODAMOS VIVIR, QUE EL BUEN DIOS LOS TENGA EN SU GLORIA... "LA SANGRE DE LOS HÉROES NUNCA SON ANÓNIMAS ANTE DIOS"

sábado 28 de enero de 2012

El limbo, un lugar inexistente

Debido a la gran cantidad de correos electrónicos que recibí tras la publicación de una breve entrada haciendo referencia a la hipótesis del "limbo", he decidido, luego de que también me fuera sugerido por algunos amigos, publicar de forma completa la entrada del día 8 de febrero de 2010 donde traté de demostrar que la inexistencia del limbo y como éste fue, en su origen una invención pelagiana.


EL LIMBO: UN LUGAR INEXISTENTE.


Cuando hace muy poco tiempo la Comisión teológica Internacional redactó un texto donde se expresaba no ser un dogma de fe el “limbo” muchos consideraron que por solo eso se corroboraba una herejía más de parte de Ratzinger y toda la cúpula conciliar. Sin embargo, como bien señalaron autores como el Padre Anthony Cekada en eso ni la comisión teológica, ni los modernistas del Vaticano habían incurrido en ningún error. Uno puede ser perfectamente católico, plenamente ortodoxo y fiel a la Santa Doctrina sin creer en el limbo. El problema radicaba en las consecuencias que en la mente modernista se deribaban de la inexistencia de tal “lugar”: los niños muertos sin bautizar iban al paraíso donde gozarían de visión beatífica junto con los salvos.
En el presente texto demostraremos: en primer lugar que el limbo no puede ser jamás un dogma de fe católico porque constituye en sí mismo un error teológico que si bien no es herético, es próximo a la herejía semi-pelagiana, y en segundo lugar que el Vaticano, con su jerarquía modernista incurre en la herejía pelagiana toda vez que niega la existencia de la transmisión del Pecado Original.


La caída y la Gracia.
Es dogma católico que con la caída de nuestros padres (el pecado original) la naturaleza humana quedó terriblemente herída, el genero humano “hecho inmundo” (Is 64,4) perdio completamente la inocencia y así, despojados de todas las virtudes, fue arrojado del Paraíso. El hombre, quedó entonces como un esclavo del pecado y del Demonio, lejos de Dios se hizo merecedor del infierno.
Esta falta no quedó en Adán, como sostenían los pelagianos y los reformadores del Siglo XVI (Wycliff y Zwilingo), ni se borró en el vientre materno de los predestinados (como imaginó Calvino), sino que el Concilio de Trento afima:

Si alguno afirma que la prevaricación de Adán le dañó a él solo y no a su descendencia; que la santidad y justicia recibida de Dios, que él perdió, la perdió para sí solo y no también para nosotros; o que, manchado él por el pecado de desobediencia, sólo transmitió a todo el género humano la muerte y las penas
del cuerpo, pero no el pecado que es muerte del alma: sea anatema, pues
contradice al Apóstol que dice: Por un solo hombre entró el pecado en el
mundo, y por el pecado la muerte, y así a todos los hombres pasó la muerte,
por cuanto todos habían pecado [Rom. 5, 12; v. 175] (Dz 789)



A raíz de esto es imposible, como enseñó San Agustín que el hombre pueda agradar a Dios, para ello debe ser justificado, como repitió dogmáticamente el Sacrosanto Concilio de Trento. ¿Qué es la justificación? Es el acto que lleva al hombre del Estado de Caída al Estado de Gracia, que nos regenera y nos permite permanecer en el camino de Dios durante la vida y después de la muerte, contemplarlo y adorarlo en su Santa Presencia.
Quienes mueren en pecado no son sino merecedores del infierno por culpa propia. Dios no castiga a nadie si no es por su propia culpa. Somos merecedores del infierno por todos nuestros pecados y si nos mantenemos en la Fe, en la Verdad y en la Vida no es por nuestros méritos, sino por la Gracia de Dios que nos permite obrar bien y sostenernos. Sin la gracia no somos nada. Es por ello que debemos, en nuestras oraciones pedirle a Dios que nos la aumente, debemos confesarnos periódicamente, debemos acercarnos al Santísimo y adorarle, debemos comulgar espiritualmente en caso de estar en pecado, pidiendo al Señor que nos de la Gracia de levantarnos de nuestra caída y que así, limpios por la Gracia podamos hincarnos de rodillas y recibirle sacramentalmente.


El bautismo.

El Bautismo es un sacramento absolutamente necesario para la justificación. Sin el bautismo nadie, absolutamente nadie puede aspirar a la salvación de su alma, sino que por el contrario se condena. El Bautismo nos limpia del Pecado Original y nos hace hijos de Dios:

El primer lugar entre los sacramentos lo ocupa el santo bautismo, que es
la puerta de la vida espiritual, pues por él nos hacemos miembros de Cristo y
del cuerpo de la Iglesia. Y habiendo por el primer hombre entrado la muerte en
todos, si no renacemos por el agua y el Espíritu, como dice la Verdad, no podemos entrar en el reino de los cielos [cf. Ioh. 3, 5]. La materia de este sacramento es el agua verdadera y natural, y lo mismo da que sea caliente o fría. Y la forma es: Yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. (…) El efecto de este sacramento es la remisión de toda culpa original y actual, y también de toda la pena que por la culpa misma se debe. Por eso no ha de imponerse a los bautizados satisfacción alguna por los pecados pasados, sino que, si mueren antes de cometer alguna culpa, llegan inmediatamente al reino de los cielos y a la visión de Dios.
(Dz 696: Concilio de Florencia)



Nadie puede aspirar a la Gloria del Padre sin el bautismo, por ello el Concilio de Florencia decretó en la Cantate Domino .
Firmemente cree, profesa y predica que nadie que no esté dentro de la Iglesia Católica, no sólo paganos, sino también judíos o herejes y cismáticos, puede hacerse participe de la vida eterna, sino que irá al fuego eterno que está aparejado para el diablo y sus ángeles [Mt. 25, 41], a no ser que antes de su muerte se uniere con ella; y que es de tanto precio la unidad en el cuerpo de la Iglesia, que sólo a quienes en él permanecen les aprovechan para su salvación los sacramentos y producen premios eternos los ayunos, limosnas y demás oficios de piedad y ejercicios de la milicia cristiana. Y que nadie, por más limosnas que hiciere, aun cuando derramare su sangre por el nombre de Cristo, puede salvarse, si no permaneciere en el seno y unidad de la Iglesia Católica

Remarquemos esto:

¿Puede salvarse alguien que esté sin bautizar por sus “Buenas obras”?
No.

¿Puede algún judío, pagano, o hereje salvarse por “obrar bien”?
No, no puede.

¿Pero si estaba “de buena fe” en el error?
El texto del Concilio es claro: irá al fuego eterno que está aparejado
para el diablo y sus ángeles.

¿Puede un catecúmeno que derrama su sangre por Cristo salvarse?
El Concilio dice que nadie que no esté bautizado con agua, de forma sacramental puede salvarse.


Esto es un dogma de fe, esta es la regla que tenemos que seguir sin dudar. No tenemos derecho a “atemperar” el magisterio por razones humanitarias, por lo que nos gustaría que fuera. La Iglesia habla, nosotros no solo escuchamos, sino que tenemos que someternos a su juicio infalible.
Para rematar podemos citar al II Concilio de Orange:


Si alguno porfía que pueden venir a la gracia del bautismo unos por misericordia, otros en cambio por el libre albedrío que consta estar viciado en todos los que han nacido de la prevaricación del primer hombre, se muestra ajeno a la recta fe. Porque ése no afirma que el libre albedrío de todos quedó debilitado por el pecado del primer hombre o, ciertamente, piensa que quedó herido de modo que algunos, no obstante, pueden sin la revelación de Dios conquistar por sí mismos el misterio de la eterna salvación. Cuán contrario sea ello, el Señor mismo lo prueba, al atestiguar que no algunos, sino ninguno puede venir a El, sino aquel a quien el Padre atrajere [Ioh. 6, 44]; así como al bienaventurado Pedro le dice: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Joná, porque ni la carne ni la sangre te lo ha revelado, sino mi Padre que está en los cielos [Mt. 16, 17]; y el Apóstol: Nadie puede decir Señor a Jesús, sino en el Espíritu
Santo [1 Cor. 12, 3] (Dz 181)
El magisterio es claro: nadie, absolutamente nadie que no fuera bautizado (hombre o mujer, adulto o niño) puede ser merecedor de la Gracia y de la Vida Eterna, sino que por el contrario es arrojado al infierno.


Pelagianos y semipelagianos en el origen del limbo.

Pero la pregunta vuelve al origen: ¿Qué pasa con un niño que muere sin bautizar? Para ello tenemos que situar dos herejías: la pelagiana y el semipelagianismo, que puede ser interpretado como herejía pura o como un error teológico que intentó conciliar las tesis pelagianas con la ortodoxia de la fe. San Vicente de Lerins fue un semipelagiano, se enfrentó a San Agustín… pero la Iglesia alabó al Santo de Hipona:

A Agustín, varón de santa memoria, por su vida y sus merecimientos, le tuvimos siempre en nuestra comunión y jamás le salpicó ni el rumor de sospecha siniestra; y recordamos que fué hombre de tan grande ciencia, que ya antes fué siempre contado por mis mismos predecesores entre los mejores maestros.

Y su doctrina sobre la gracia es considerada infalible y libre de todo error:

Qué siga y guarde la Iglesia Romana, es decir, la Iglesia Católica, acerca del libre albedrío y la gracia de Dios, si bien puede copiosamente conocerse por varios libros del bienaventurado Agustín; sin embargo, en los archivos eclesiásticos hay capítulos expresos que, si ahí faltan y los creéis necesarios, os los remitiremos. Aunque quien diligentemente considere los dichos del Apóstol, ha de conocer con evidencia lo que ha de seguir. (San Hormisdas,Sicut rationi Dz 173a)



Los pelagianos sostenían que los niños recien nacidos estaban en el mismo estado que Adán previo a la caída, es decir, estaban en estado de gracia y que al morir podían gozar de la visión beatífica.
El mismo Pelagio, luego de las condenas iniciales escribió un trabajo titulado “De libero arbitrio libri IV”, allí el hereje sostenía que los niños podían ser bautizados, sin embargo a estos el sacramento solo serviría para que entren en el Reino de Dios, porque los no bautizados aun excluidos del Reino de Dios gozaban de la vida eterna en un “tercer lugar”. Esto fue ampliado por sus discípulos. En ese tercer lugar, o lugar intermedio, los que morían sin bautizar gozaban de una felicidad terrena y no sufrían nada más que la exclusión del Reino de Dios, es decir, la visión beatífica.
La Iglesia Conciliar del Vaticano II va mas allá de esto y regresa a la posición inicial de Pelagio: los niños no bautizados acceden a la Gloria de Dios porque están libres de todo pecado. Están predestinados a la salvación y son puros de cualquier reato o mácula del Pecado Original. Todo esto fue condenado y el bautismo declarado necesario como dogma de fe.


Condena al pelagianismo y al “lugar intermedio”.

El XIV Concilio de Cartago, convocado contra los pelagianos y semipelagianos fijó la doctrina a seguirse respecto a la gracia y al bautismo. En él la influencia de San Agustín es evidentísima, quien lee esos cánones no puede sino remitirse continuamente a los escritos del gran Santo de Hipona.
El cánon segundo atacaba directamente la doctrina pelagiana de los niños nacidos en estado de gracia. De la misma forma ataca al “lugar intermedio” donde supuestamente los infantes no bautizados gozarían de una felicidad terrena. El texto es muy elocuente y nos muestra la verdad, asegurando su enseñanza en la Sagrada Escritura:


Igualmente plugo: Si alguno dijere que el Señor dijo: En la casa de mi Padre hay
muchas moradas (Ioh 14, 2), para que se entienda que en el reino de los cielos
habrá algún lugar intermedio o lugar alguno en otra parte, donde viven
bienaventurados los niños pequeños que salieron de esta vida sin el bautismo,
sin el cual no pueden entrar en el reino de los cielos que es la vida eterna,
sea anatema. Pues como quiera que el Señor dice: Si uno no renaciere del agua y
del Espíritu Santo, no entrará en el reino de los cielos (Ioh. 3, 5), ¿Qué
católico puede dudar que será partícipe del diablo el que no mereció ser
coheredero de Cristo? Porque el que no está a la derecha, irá sin duda alguna a
la izquierda.



Conclusión:
La doctrina del limbo entendida como un lugar intermedio de felicidad terrana, donde las almas de los niños sin bautizar no sufren otra cosa que la sola privación de la visión beatífica es muy cercana a las tesis pelaginas.
Yo personalmente, prefiero creer que el limbo no existe y que aquellos que mueren sin bautizar son arrojados al infierno, portadores del Pecado Original y por lo tanto aborrecibles a los ojos de Dios, tal como enseñó San Pablo, San Agustín y confirmaron los Concilios Ecuménicos.
Se que mi postura (que no es mía, sino la del Magisterio de la Iglesia) puede ser “poco estética”. Habrá quienes digan que la no existencia del limbo quita la misericordia a Dios. ¿Quiénes somos para juzgar la misericordia divina? ¿Somos más que Dios? Él nos salva gratuitamente, no nos debe nada, y salva a quien el quiere por su libre y magnífica voluntad. Dios salva a algunos para mostrar su misericordia, mientras que condena a los pecadores e impíos para mostrar su justicia.

miércoles 25 de enero de 2012

Deconstruyendo la sociedad moderna por Leonardo Rodriguez

Desde hace ya algún tiempo me preocupan, y más que preocuparme, me angustian los pasos agigantados con que el hombre moderno está corriendo afanosamente hacia la construcción de una sociedad edificada totalmente sobre la adoración de la libertad individual.



Con estas palabras comienza la serie de ensayos con los que mi querido amigo Leonardo Rodriguez se propone deconstruir la sociedad moderna, en sus palabras. Tarea digna de elogio es la que se propone este gran intelectual colombiano que, desde su blog Intinerarium Mentis aporta un poco de sana luz, desde la sana filosofìa contra los males y errores del mundo moderno.
Desde luego, les recomiendo que sigan esta serie de ensayos y por supuesto, el blog de nuestro amigo.

Saludos a nuestros visitantes

Estoy muy contento de haber podido retomar el Blog que, como muchos de ustedes saben quedó un poco desatendido durante los últimos meses del pasado año. Quiero aprovechar esta entrada para saludar a los amigos que alientan este Blog. Muy especialmente a Leonardo Rodriguez, al Padre Mauricio, el Padre Gustavo y el Padre Emilio de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia y también a nuestro amigo de los Estados Unidos el Padre Brown. Desde luego que a nuestro querido José Luis Juan y a todos aquellos que nos han visitado, cada día. Sursum Corda tiene desde su apertura 146.242 visitantes provenientes de todo el mundo.
Finalmente mis saludos son para dos personas, para Monseñor S. Süller que siempre nos visita y gusta de hablar de nosotros y para la persona que entró a nuestro Blog desde la Ciudad del Vaticano.
A todos ustedes ¡Gracias!




El Bautismo: lo que dice el Magisterio


El bautismo es absolutamente necesario para la salvación, por ello es el primer sacramento. En efecto, Nuestro Señor dijo que quien no renaciera del agus y el Espíritu no podría entrar en el Reino de los Cielos (Jn 3: 5). En vez de escribir sobre la naturaleza de este magnífico sacramento por el cual somos lavados del Pecado Original, quisiera dejar a ustedes glosas del Magisterio de la Iglesia, las cuales deben ser tenidas como reglas de fe. Como hicimos referencia en el texto sobre la hipótesis del limbo (que yo, personalmente rechazo como erronea)
Para ilustrar esta entrada he decidido colocar la hermosa fotografía donde se puede apreciar al Padre Gustavo Peña de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia administrando el bautismo a la niña Brenda Magali Rafael. Para más fotografías y crónicas del evento, como siempre, les recomiendo visitar el sitio de nuestros amigos.



DOCUMENTOS DEL II CONCILIO DE ORANGE. CONFIRMADO POR EL PAPA BONIFACIO II. CONTRA LOS SEMIPELAGIANOS.



Can. 5. Si alguno dice que está naturalmente en nosotros lo mismo el aumento que el inicio de la fe y hasta el afecto de credulidad por el que creemos en Aquel que justifica al impío y que llegamos a la regeneración del sagrada bautismo, no por don de la gracia - es decir, por inspiración del Espíritu Santo, que corrige nuestra voluntad de la infidelidad a la fe, de la impiedad a la piedad --, se muestra enemigo de los dogmas apostólicos, como quiera que el bienaventurado Pablo dice: Confiamos que quien empezó en vosotros la obra buena, la acabará hasta el día de Cristo Jesús [Phil. 1, 6]; y aquello: A vosotros se os ha concedido por Cristo, no sólo que creáis en El, sino también que por El padezcáis [Phil. 1, 29]; y: De gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, puesto que es don de Dios [Eph. 2, 8]. Porque quienes dicen que la fe, por la que creemos en Dios es natural, definen en cierto modo que son fieles todos aquellos que son ajenos a la Iglesia de Dios.

Can. 8. Si alguno porfía que pueden venir a la gracia del bautismo unos por misericordia, otros en cambio por el libre albedrío que consta estar viciado en todos los que han nacido de la prevaricación del primer hombre, se muestra ajeno a la recta fe. Porque ése no afirma que el libre albedrío de todos quedó debilitado por el pecado del primer hombre o, ciertamente, piensa que quedó herido de modo que algunos, no obstante, pueden sin la revelación de Dios conquistar por sí mismos el misterio de la eterna salvación. Cuán contrario sea ello, el Señor mismo lo prueba, al atestiguar que no algunos, sino ninguno puede venir a El, sino aquel a quien el Padre atrajere [Ioh. 6,44]; así como al bienaventurado Pedro le dice: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Joná, porque ni la carne ni la sangre te lo ha revelado, sino mi Padre que está en los cielos [Mt. 16, 17]; y el Apóstol: Nadie puede decir Señor a
Jesús, sino en el Espíritu Santo [1 Cor. 12, 3].

Can. 13. De la reparación del libre albedrío. El albedrío de la voluntad, debilitado en el primer hombre, no puede repararse sino por la gracia del bautismo; lo perdido no puede ser devuelto, sino por el que pudo darlo. De ahí que la verdad misma diga: Sí el Hijo os liberare, entonces seréis verdaderamente libres [Ioh. 8, 36].

martes 24 de enero de 2012

El limbo, una hipótesis teológica

Un apologista de la tradición católica ha defendido en el foro Micael la existencia del Limbo situándola como un dogma de fe. Todos sabemos el revuelo que se armó cuando Ratzinger/Benedicto XVI “derogó” el limbo y declaró que los niños que morían sin bautismo podían ser llevados al Paraíso. Si bien la tesis que expone Ratzinger sobre la visión beatífica de los que mueren sin bautismo es una herejía, la misma no está en la cuestión del limbo en sí, sino en el pecado original. Ratzinger demuestra así su adhesión a la herejía pelagiana.
Sin embargo quisiera volver a un tema que ya tratamos en Sursum Corda: la existencia del limbo como mera hipótesis teológica. Los católicos no estamos obligados a creer en el limbo, antes bien, debemos considerar que este lugar, teóricamente y sólo teóricamente debe entenderse como una parte del infierno. Creer, como muchos católicos tradicionalistas se empecinan en que el limbo es una suerte de lugar intermedio es herejía semipelagiana.
Las abundantes citas que el forista Malaquías colocó en el Foro precitado demuestran precisamente que, según la Doctrina de la Iglesia quienes mueren sin bautismo NO SON FIELES Y POR LO TANTO NO TIENEN DERECHO A LA FELICIDAD ETERNA DEL PARAÍSO, ANTES BIEN SON PRECIPITADOS AL INFIERNO. Que las penas que estos sufren sean menores que las de aquellos que mueren en pecado mortal o no es indiferente, ya que el sólo pecado original es pecado y raíz de todos los demás.
Es por ello que me atrevo a recomendar la lectura de la entrada “El limbo: un lugar inexistente

lunes 23 de enero de 2012

Caballero de la inmaculada publica falsas profecías

Cuando comencé a ver que en el Blog del Caballero de la Inmaculada se habían comenzado a publicar mensajes que alguien llamado “Enoc” supuestamente recibía me sobresalté. ¿Podía dar crédito a mis ojos? ¿Cómo era posible que un defensor de la fe, un apologista que por medio de su Blog luchaba contra los errores de la Iglesia Conciliar estuviera dando lugar a un”vidente”? Más preocupación me causó que, precisamente una gran cantidad de católicos me escribiera citando como autoridad las “visiones” que recibía ese tal Enoc.
He decidido copiar tan sólo uno de esos mensajes como ejemplo, ponerlo en bastardillas y señalar, debajo de cada párrafo los errores y herejías que en él se encuentran; mis comentarios están en rojo. Convido a todos los católicos a estar prevenidos contra estos mensajes que no son sino producto de la mente de los hombres o interferencias del maligno.


Hijitos de mi corazón, que la paz de Dios esté con vosotros y mi protección maternal os asista siempre.

La inmensa mayoría de la humanidad cabalga desbocada al abismo, que está abierto para recibir a tantas almas que no han querido acogerse a los llamados a la conversión que el cielo está haciendo. Los enviados de mi Padre no son escuchados y los mensajes del cielo son puestos en duda y despreciados. Va a llegar la justicia de Dios y muchos se perderán, porque andan como en los tiempos de Noé, preocupados sólo de las cosas de este mundo. Ayer fue el diluvio y para estos últimos tiempos será el fuego de la justicia divina, quien restablecerá el orden y el derecho en la creación.


Los llamados a la conversión se hicieron ya, no se hacen ahora, que es el tiempo de la resistencia. La temporalidad es propia de las creaturas no de Dios que está fuera del tiempo (San Agustín retomando a Platón). Decir que Dios está llando a los hombres a volver a la Fe implicaría que Dios no puede hacer algo, cuando para él potencia y acto son la misma cosa. La "visión" tiene importantes falencias en filosofía.
El abismo está preparado para el Demonio, sus ángeles y aquellos cuyos nombre no están en el Libro de la Vida (Apoc 20:15). En cuanto “los mensajes del cielo son puestos en duda y despreciados” nos asiste el derecho y la Escritura (Apoc 2: 2)

Hijitos, yo soy el Arca de la Nueva Alianza de estos últimos tiempos; escuchad mis llamados y dejad vuestra terquedad, porque la noche está llegando y si persistís en negaros a escuchar la voz de Dios a través de sus mensajes y manifestaciones, os aseguro que no encontraréis refugio en los días de purificación. La quietud del cosmos llama a la conversión; muy pronto todos los elementos del universo se conmocionarán y la vida en vuestro mundo ya no será lo mismo. Fenómenos cósmicos se darán en el universo, los planetas cambiarán su curso, las estrellas chocarán y el sol y la luna se oscurecerán. Los mares destruirán ciudades y el fuego que brotará de las entrañas de la tierra, hará estremecer el planeta; los continentes se fusionarán y naciones enteras desaparecerán; todo cambiará en fracciones de segundo; este mundo que conocéis sufrirá grandes cambios.

Mensaje completamente herético. Si bien la piedad otorgó a la Virgen el título de Arca de la Alianza, la formula “el Arca de la Nueva Alianza de estos últimos tiempos” es una novedad absoluta y peligrosa. EL Arca de la Alianza es la Iglesia Católica fuera de la cual no hay ni salvación ni perdón de los pecados. Lo que propone la “visión” sería poner nuestra fe en María, es decir, no colocarla en Cristo, lo cual implica culto de adoración a la “visión” en sí. Además es herético creer que debemos someternos al “mensaje”. La Revelación Divina se cerró con la muerte del último Apostol tal como señala la Doctrina de la Iglesia. Es dogma de fe creer y profesar públicamente que la revelación está cerrada, lo contrario es herejía. Finalmente de ocurrir un cataclismo como el que señala esta “visión”, por lo menos a lo que las placas tectónicas se refiere,m bastaría para que toda la humanidad muriera. Tal vez así se adelantaría el juicio final… perdón, no quise ofender a nadie. Sigamos.


La caída total de la economía hará que muchos pierdan la cabeza, lo que llamáis dinero rodará por el suelo y nadie lo recogerá; será basura que ya no servirá para satisfacer vuestras necesidades. ¡Pobres de aquellos que han puesto su fe y confianza en las cosas de este mundo, porque muy pronto recibirán su paga!.

¿Eh? No es para bromas pero por las dudas a no renovar un plazo fijo ni comprar acciones.

Hijitos míos, recogeos y tomaos de Mi, yo soy el Arca que os llevará a puerto seguro; no despreciéis esta oportunidad; refugiaos en Mi, y encontraréis abrigo y consuelo, para que podáis enfrentar los días de purificación que se acercan. Mi adversario ha empezado a desplegar sus emisarios y sus falsos profetas, no creáis en sus mentiras, no los escuchéis, ellos os anunciarán la venida de un falso dios, de una falsa paz; pregonarán mentiras por doquier y difamarán a los profetas de Dios; cuidaos de ellos, porque ya están infiltrados entre vosotros, pueblo de Dios.

Herético. La Gracia es la que nos lleva a Cristo, no el mensaje de la supuesta virgen que según el tal Enoc habló con él. Suponiendo que el Adversario del que se habla es el Demonio, es el adversario de la Salvación de los Hombres, el enemigo de la raza humana y de Dios mismo, no de la Virgen. En todo caso sería el opuesto a la Virgen María ya que esta es el modelo de la Fe y el sometimiento a la voluntad de Dios mientras que el lema de Lucifer fue “No serviré”. Además es muy astuto y típico de las falsas visiones tachar de malignos y emisarios del demonio a todos aquellos que las ponen en entredicho y quieren probarlas. Para más información recomiendo la lectura de la tercera parte del libro e Garrigou-Lagrange “Las tres edades de la vida interior”.

No creáis hijitos míos, en los seres infernales llamados extraterrestres, son emisarios del mal que vendrán a la tierra a engañar a muchos diciendo que son seres de luz y que vienen a establecer un nuevo mundo y a traer la paz y la armonía a los hombres. Todos ellos son ángeles caídos, disfrazados de bondad, pero su esencia es la maldad; vienen a preparar el camino para la aparición del falso dios. ¡Oh, que tristeza me embarga al ver que muchos se perderán al escuchar las doctrinas y enseñanzas de estos seres de maldad!. Escuchad hijitos míos, lo que dice la Palabra de Dios: al final de los tiempos muchos se perderán, porque renegarán de la fe, dando oídos a espíritus seductores y enseñanzas diabólicas (1 Timoteo 4, 1).

¿Eh? Extraterrestres… si. Claro. Los que se perderán siguiendo las falsas doctrinas a las que alude esta “visión” son precisamente los que vayan tras las novedades en vez de aferrarse a la Doctrina Católica que fue entregada por Cristo, que se encuentra en la Escritura y en la Tradición Apostólica.

Mi adversario es astuto y conoce la debilidad de los hombres y más en estos tiempos de tanta apostasía; aprovechará la falta de fe de algunos, para robarles el alma. Os prevengo pues hijitos míos, para que no prestéis atención a mensajes de seres iluminados llamados extraterrestres, ni oigáis sus enseñanzas, porque todo es un engaño de mi adversario. Mi adversario quiere apartaros del verdadero camino, de la verdadera verdad y vida, que es mi Hijo; estad pues alerta y vigilantes, para que no caigáis en las trampas sutiles que mi adversario y sus emisarios del mal os tenderán, para que reneguéis de la fe y perdáis vuestra alma. Solo hay un camino para llegar a la gloria de Dios y es a través de la purificación, lo demás es un engaño; cuidaos pues mis pequeños de caer en estas trampas, porque muy pronto aparecerán los mensajeros del mal, haciendo señales y prodigios y anunciando la venida de un ser iluminado que traerá la paz y resolverá todos los problemas de la humanidad. No sigáis a esos discípulos del mal, porque los que buscan es robaros el alma. Que mi amor y mi protección maternal permanezca entre vosotros, hijitos de mi corazón. Yo soy vuestra Madre María Santificadora.
Dad a conocer mis mensajes de salvación a toda la humanidad.



Más allá de la españolísima forma de hablar de la esta “virgen” el final del mensaje es completamente herético. Exige que pongamos nuestra fe y confianza no en Cristo sino en el mensaje en sí, advirtiéndonos de unos supuestos demonios disfrazados de extraterrestres. Además, “Solo hay un camino para llegar a la gloria de Dios y es a través de la purificación, lo demás es un engaño” es erróneo, falso y herético, pues el camino para llegar a Dios es la Gracia de la Fe, gracia primera y madre de todas las demás, pues quien no tiene la Fe, quien carece de la Gracia, nada puede hacer. Así lo definió el Canon 20 del II Concilio de Orange:
«Que el hombre no puede nada, bueno sin Dios. Muchos bienes hace Dios en el hombre, que no hace el hombre; ningún bien, empero, hace el hombre que no otorgue Dios que lo haga el hombre» (Dz 190).


Llamamos a la razón al Caballero de la Inmaculada para que deje de publicar estas cosas y siga, como en un tiempo, defendiendo la Fe.

Los niños que mueren sin bautizar

San Agustín, Doctor de la Gracia, aquel que definió la verdadera doctrina católica sobre la predestinación y la salvación, padre de la Filosofía Cristiana y cuya pluma no pudo ser superada por ningún teólogo enfatizó la necesidad absoluta de bautizar a los niños a fin de librarlos de las penas del infierno.


Es un misterio insondable que unos niños mueran sin bautismo y otros no

XXI. 29. Con mucha propiedad no dice el texto: La ira de Dios vendrá sobre él, sino la ira de Dios permanece sobre él. Porque de esta ira, por la que todos están bajo pecado, y de la cual dice el Apóstol: También nosotros éramos por naturaleza hijos de ira, como los demás, sólo nos libra la gracia de Dios por nuestro Señor Jesucristo 52. ¿Y por qué se da esta gracia a unos y se niega a otros? La razón de esta diferencia puede ser oculta, pero no injusta. ¿Pues hay acaso injusticia en el Señor? De ningún modo 53. Ante todo, conviene acatar la autoridad de las divinas Escrituras, para llegar por la fe a su conocimiento. Pues con razón se dijo: Tus juicios son un profundo abismo 54. Como espantado por su profundidad, exclama el Apóstol: ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y ciencia de Dios! 55 Antes había expresado este pensamiento de maravillosa hondura: Encerró Dios a todos en su incredulidad, para compadecerse de todos. Y horrorizado ante este abismo, dice: ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios e impenetrables sus caminos! Pues ¿quién conoció el pensamiento del Señor? ¿O quién le sirvió de consejero? ¿O quién le dio primero y se lo pagará en retorno? Porque de Él, y por Él, y para Él son todas las cosas: a Él la gloria por los siglos. Amén 56.

Demasiado débil entendimiento poseemos para discutir la justicia de los juicios de Dios y la gratuidad de su gracia, la cual no es injusta, aun cuando se da sin mérito precedente alguno; y, sin embargo, cuando se concede a sujetos indignos, nos impresiona menos que cuando se niega a otros igualmente indignos.

30. Los que hallan injusto que los niños, muertos sin la gracia de Cristo, sean privados no sólo del reino de Dios, al que, según confiesan ellos, abre la puerta el bautismo, sino también de la salvación y vida eterna, al indagar cómo puede ser justo que a uno se le purifique de la injusticia original y a otro no, siendo idéntica la condición de ambos, respondan también ellos, conforme a su opinión, cómo es justo que a uno se le administre el bautismo para que entre en el reino de los cielos y al otro no, en las mismas condiciones para ambos. Y si les inquieta el saber por qué de estos dos, que justamente son pecadores por su origen, uno de ellos es librado del cautiverio por la dispensación del sacramento y el otro sigue cautivo, pues no se le concede tal gracia, ¿por qué no se alarman también cuando, entre dos criaturas originariamente inocentes, la una recibe el bautismo, con que entre en el reino de los cielos, y la otra no, quedando excluida del reino de Dios?

En ambas hipótesis hay que volver a la exclamación apostólica: ¡Oh profundidad de las riquezas!

Además, aun entre los mismos párvulos bautizados, decidme: ¿por qué uno es arrebatado de la vida para que la malicia no le pervierta el corazón, y otro vive para ser con el tiempo un impío? Si los dos fueran arrebatados, ¿no es verdad que ambos entrarían en el reino de los cielos? Y, sin embargo, ninguna injusticia hay en Dios. ¡Qué más! ¿Quién no se maravilla, quién no se ve obligado a exclamar, ante la profundidad de los juicios divinos, al ver que unos niños son atormentados por los espíritus inmundos, otros se ven libres de tales tormentos, otros, en fin, como Jeremías, son santificados en el útero materno, siendo así que todos son culpables, si admitimos el pecado original, y en la hipótesis contraria, todos son también inocentes? ¿De dónde vienen tan notables diferencias sino porque son inescrutables los juicios de Dios y cerrados a nuestro pensamiento sus caminos 57?

domingo 22 de enero de 2012

El pietismo de los autodenominados tradicionalistas

Dios se reveló de manera paulatina a su pueblo y, en la Plenitud de los Tiempos se reveló a sí mismos entregándonos la Fe para que por medio de ella y tras el sacrificio de la Cruz, podamos ser salvos. La Doctrina Católica es, entonces, otorgada por Dios a la Iglesia, no dictada por la Iglesia. Esta diferencia parece no existir en la mente de muchos autodenominados "Católicos tradicionalistas". Muy instructivo para todos es el catecismo, texto básico y muy útil que contiene de manera suscinta todo lo que debemos creer y practicar para alcanzar la salvación. Sin embargo ¿Basta al católico conocer el catecismo y depositar su fe en él? ¿Acaso el catecismo fue escrito por Dios? El catecismo son los primeros pasos. Pero quien no tiene fe, quien está privado de la luz es indemne al catecismo. EL catecismo es lógico, es verdad, empero al que no tiene la Gracia no le dice nada más que palabras huecas, escritas por hombres para niños. ¿Qué luz aporta el catecismo más allá que la de una explicación? ¿Pero es el catecismo nuestra fe?
Repetimos la pregunta ¿Nos dejó Cristo el Catecismo?¿Contiene el Catecismo la Palabra de Dios? No, el catecismo contiene la enseñanza de la Iglesia Católica, la enseñanza inalterada de la Iglesia. O por lo menos debería contenerla. Pero si la doctrina contenida en el Catecismo no es alimentada con la Palabra de Dios y la “tradición de la Fe” como decía San Cirilio contra Nestorio, el catecismo no sirve de nada. Aquí, en este Blog ya he mencionado las consecuencias de ese catolicismo de catecismo y como permitió que los fieles aceptaran la nueva fe conciliar por el simple hecho de que los sacerdotes y obispos habían ya adherido a ella. Lo de los fieles fue simple racionamiento “el catecismo me manda a obedecer a mis superiores, si ellos lo hacen, debe estar bien”.
Pero el catecismo es un compendio, un resumen, una guía para creer y lo que debemos creer. Pero aquello en lo cual tenemos que creer no es el catecismo en sí, sino aquello a lo cual el catecismo alude y señala. Así lo definió el Concilio de Trento en su IV Sesión el 8 de abril de 1546:

El sacrosanto, ecuménico y universal Concilio de Trento, legítimamente reunido en el Espíritu Santo, bajo la presidencia de los tres mismos Legados de la Sede Apostólica, poniéndose perpetuamente ante sus ojos que, quitados los errores, se conserve en la Iglesia la pureza misma del Evangelio que, prometido antes por obra de los profetas en las Escrituras Santas, promulgó primero por su propia boca Nuestro Señor Jesucristo, Hijo de Dios y mandó luego que fuera predicado por ministerio de sus Apóstoles a toda criatura [Mt. 28, 19 s; Mc. 16, 15] como fuente de toda saludable verdad y de toda disciplina de costumbres; y viendo perfectamente que esta verdad y disciplina se contiene en los libros escritos y las tradiciones no escritas que, transmitidas como de mano en mano, han llegado hasta nosotros desde los apóstoles, quienes las recibieron o bien de labios del mismo Cristo, o bien por inspiración del Espíritu Santo; siguiendo los ejemplos de los Padres ortodoxos, con igual afecto de piedad e igual reverncia recibe y venera todos los libros, así del Antiguo como del Nuevo Testamento, como quiera que un solo Dios es autor de ambos, y también las tradiciones mismas que pertenecen ora a la fe ora a las costumbres, como oralmente por Cristo o por el Espíritu Santo dictadas y por continua sucesión conservadas en la Iglesia Católica.


Es por ello que no debe privarse a los fieles el acceso a las Sagradas Escrituras ni a los textos de los Padres de la Iglesia ni Santos Doctores que tan bien iluminaron aquello que de obscuro podía parecer. Sorprende y debe aterrarnos como algunas “congregaciones” que se llaman así mismas “tradicionalistas” ponen tanto empeño en la repartija de escapularios, la “esclavitud mariana”, medallas, cadenas, pseudomensajes y amonestaciones de obispos más fieles a su mitra que al Testimonio de Cristo. ¿De que vale publicar con orgullo que una muchachita ataviada con una mantilla blanca luego de “haberse debidamente preparado” se consagró a la esclavitud mariana si la misma tal vez no ha leído las Sagradas Escrituras y desconoce las sentencias de los Santos Padres. Leamos que dicen las actas del Concilio de Éfeso donde a los Padres Conciliares les pareció “la mejor manera de proceder, la más católica y la más conforme a la fe, era llamar a las sentencias de los Santos Padres”.
Es por ello que debemos estar muy atentos y prevenidos contra esa pietismo barroco que ciertos grupos que gustan de llamarse “congregaciones” con sus “obispos protectores” intentan introducir. Pietismo barroco decimos y decimos bien: una piedad exagerada, exotérica, puesta en lo externo, en la mantilla, en las faldas, en prácticas que no lo dicen nada, en la devoción casi idolátrica de ciertos fenómenos aparicionsitas y en la creencia (herética) de que debe seguirse el mensaje de la Virgen para así conseguir la salvación.

Cuidemos, amigos, del pietismo barroco, cuidemos a nuestros hermanos católicos para quienes ser católicos les parece poco y se colocan el nombre de “tradicionalistas” como si fueran un partido, porque esa fue la actitud de los donatistas contra los cuales triunfó San Agustín y con él, la Iglesia Católica, que es Una, Santa, Católica, Apostólica y Romana. Esa es nuestra verdad, porque todo lo demás "proviene del maligno" (Mt V, 35)