jueves, 17 de julio de 2014

Pedido de oración

En el día de ayer, miércoles 16 de julio ha fallecido la Señorita Laura García Lara.
Fiel católica, hija y hermana que entregó su dolor al Señor y esperaba el fin de su sufrimiento para poder estar junto a Dios, a quien amaba por sobre todas las cosas.

Desde Sursum Corda pedimos a todos que la recuerden en sus oraciones.



«Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muriere, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá, no, por el siglo.» Jn XI, 25-26.

San Agustín: De la vida feliz IV

Última entrega del texto de San Agustín, el Doctor de la Gracia, Padre de la Iglesia y de la Filosofía Cristiana.

CAPÍTULO IV

Discusión del tercer día.-Renuévase la cuestión propuesta.-Miserable es todo necesitado.-El sabio no es indigente.-La miseria y riqueza del alma.-El hombre feliz

23. El tercer día de nuestra discusión se disiparon las nubes de la mañana, que nos hubieran obligado a recogernos en la sala de baños, y tuvimos un espléndido tiempo después de comer. Bajamos, pues, al prado próximo, y cada cual se acomodó donde le vino bien, y la conversación tomó este rumbo.

-Conservo y retengo-les dije-casi todas las respuestas hechas a mis preguntas; por lo cual, hoy, a fin de distinguir este banquete con algún intervalo de días, no habrá lugar casi a la interrogación. Porque ya dijo la madre que la miseria no es más que la indigencia, y convinimos todos en que los indigentes eran desgraciados. Pero hay una cuestioncilla que no tocamos ayer, es decir: ¿todos los desgraciados padecen necesidad? Si llegamos a demostrar con la razón este punto, tenemos la perfecta definición del hombre feliz, que será el que no padece necesidad. Pues todo el que no es desgraciado es feliz. Luego será feliz el que no tiene necesidades, si averiguamos que la miseria y la penuria son la misma cosa.

24. ¿Pues qué?-dijo Trigecio-, ¿no puede concluirse ya que el que no tiene necesidad es feliz, por ser cosa manifiesta que todo indigente es infeliz, pues ya hemos concedido que no hay término medio entre la miseria y la felicidad?

-¿Te parece que hay término medio entre un vivo y un muerto?-le pregunté-. ¿No es todo hombre o vivo o muerto?

-Confieso que no hay en eso término medio; pero ¿a qué viene esa cuestión?

-Porque también-insistí-confesarás lo siguiente: todo el que fue sepultado ha un año está muerto. (No negaba.) Mas dime: ¿todo el que no fue sepultado hace un año, vive?

-No hay consecuencia-respondió.

-Tampoco la hay en deducir de esta proposición: todo indigente es infeliz, esta otra: luego todo el que no tenga indigencia o necesidad es bienaventurado, aunque entre el feliz y el infeliz, como entre lo vivo y lo muerto, no cabe término medio.

25. Como algunos torpeasen en entender lo dicho, lo expliqué y aclaré con las palabras más propias que pude.

-Nadie pone en duda que es infeliz el que está necesitado, sin que nos amedrenten aquí algunas necesidades corporales de los sabios, pues el alma, sujeto de la vida feliz, está libre de ellas. El ánimo es perfecto, y no le falta nada. Lo que le parece necesario para el cuerpo, lo toma si lo tiene a mano, y si le falta, no sufre quebranto alguno por ello. Porque todo sabio es fuerte, y ningún fuerte cede al temor. No teme, pues, el sabio ni la muerte corporal ni los dolores para cuyo remedio, supresión o aplazamiento son menester todas aquellas cosas cuya falta le puede afectar. Sin embargo, no deja de usar bien de ellas si las tiene, porque es muy verdadera aquella sentencia: "Cuando se puede evitar un mal es necedad admitirlo". Evitará, pues, la muerte y el dolor cuanto puede y conviene, y si no los evita, no será infeliz porque le sucedan esas cosas, sino porque pudiéndolas evitar no quiso; lo cual es señal evidente de necedad. Al no evitarlas, será desgraciado por su estulticia, no por padecerlas. Y si no puede evitarlas a pesar del empeño que ha puesto, esos males inevitables tampoco le harán desgraciado, por ser no menos verdadera la sentencia del mismo cómico: "Pues no puede verificarse lo que quieres, quiere lo que puedas". ¿Cómo puede ser infeliz cuando nada le sucede contrario a su voluntad? No puede querer lo que a sus ojos se ofrece como imposible, tiene la voluntad puesta en cosas que no le pueden faltar. Sus acciones van moderadas por la virtud y ley de la sabiduría divina, y nadie es capaz de arrebatarle su íntima satisfacción.

26. Ved ahora si todo desgraciado es igualmente necesitado. A la sentencia afirmativa se opone la dificultad de muchos hombres que viven disfrutando de grandes bienes de fortuna y todo les es fácil, porque a una simple indicación se cumplen sus deseos. Ciertamente es difícil este linaje de vida. Pero supongamos alguien semejante a aquel Orata de quien habla Cicerón. ¿Quién dirá que tuvo necesidades un hombre como él, riquísimo, amenísimo, dichosísimo, pues nada le faltó ni en materia de gustos, ni en favores, ni en buena y entera salud? Poseía tierras de mucha renta y amigos muy agradables a granel; de todo usó convenientemente para la salud del cuerpo, y para decirlo con brevedad, salió prósperamente de todas las empresas y deseos. Me diréis tal vez que acaso deseó más de lo que poseía. No lo sabemos. Pero basta a nuestro propósito saber que no apeteció más dé lo que tuvo. ¿Os parece un hombre necesitado?

-Aun suponiendo que no tuviese ninguna necesidad-respondió Licencio-, cosa que no se comprende en el que no es sabio, sin duda temía, por ser hombre de buen ingenio, como se dice, que todo aquello le fuese arrebatado con algún vuelco de la fortuna. Poco ingenio se necesita para comprender que todos aquellos bienes estaban sometidos a los vaivenes de la suerte.

-Entonces resulta, Licencio-le dije yo sonriendo-, que a este hombre afortunadísimo, su buen ingenio le estorbó a ser feliz. Pues cuanto más agudo era, mejor comprendía la caducidad de sus bienes, y le perturbaba el miedo y confirmaba él dicho vulgar: "Al hombre inseguro de todo, su mismo mal lo hace cuerdo".

27. Riéronse todos aquí, y yo proseguí:

-Estudiemos más a fondo esta cuestión, porque ese hombre era presa de un temor, pero no de una necesidad; y de esto se trata. La necesidad consiste en no tener, no en el temor de perder lo que se tiene. Luego no todo desgraciado es indigente.

Dieron su aprobación a mi dicho, aun aquella cuya sentencia defendía yo, pero un poco indecisa, dijo:

-Con todo, no entiendo cómo puede separarse de la indigencia la miseria, o viceversa. Porque aun ese que era rico y, como decís, no deseaba más, no obstante, por ser esclavo del temor de perderlo todo, necesitaba la sabiduría. Le llamaríamos, pues, indigente si le faltase plata o dinero; y carece de sabiduría, ¿ y no le tenemos por tal?

Todos prorrumpieron aquí en exclamaciones y admiraciones; yo también daba riendas a mi gozo y satisfacción, por recoger de los labios de mi madre una grande verdad que, espigada en los libros de los filósofos, la reservaba yo como una sorpresa para agasajo final.

-¿Veis-les dije yo-la diferencia que hay entre esos sabios que se nutren de muchos y diversos conocimientos y un alma enteramente consagrada a Dios? Pues ¿de dónde proceden estas respuestas que admiramos sino de aquella fuente?

Aquí Licencio exclamó festivo:

-Ciertamente, nada pudo decirse ni más verdadero ni más divino. Porque la máxima y más deplorable indigencia es carecer de la sabiduría, y el que la posee, todo lo tiene.

28. -Luego la miseria del alma-continué yo-es la estulticia, contraria a la sabiduría como la muerte a la vida, como la vida feliz a la infeliz, pues no hay término medio entre las dos. Así como todo hombre no feliz es infeliz y todo hombre no muerto vive, así todo hombre no necio es sabio. De lo cual puede colegirse que Sergio Orata no era sólo desdichado por el temor de perder los bienes de su fortuna, sino también por ser necio. De donde resulta que sería más miserable, si, aun en medio de tan fugaces y perecederas cosas, que él reputaba bienes, hubiese vivido sin temor alguno, porque su seguridad le hubiera venido no de la vigilancia de la fortaleza, sino del sopor mental, y, por tanto, se hallaría sumergido en una más profunda insipiencia. Pues si todo hombre falto de sabiduría es un indigente y el que la posee de nada carece, síguese que todo necio es desgraciado y todo desgraciado necio. Quede, pues, asentado esto: toda necesidad equivale a miseria y toda miseria implica necesidad.

29. Como Trigecio asegurase que no entendía bien esta consecuencia, le pregunté yo:

-¿A qué conclusiones lógicas hemos llegado?

-A ésta: el falto de sabiduría es un indigente-respondió.

- ¿Y qué es tener indigencia o necesidad?

-Carecer de sabiduría-dijo.

-¿Y qué es carecer de sabiduría?-le pregunté yo. Como callase, proseguí:

-¿No es tal vez vivir en la estulticia?

-Eso es-respondió.

-Luego la indigencia es necedad; de donde resulta que hay que dar a la necesidad otro nombre cuando se habla de la estulticia. Aunque ni sé como decimos: tiene necesidad o tiene estulticia. Es como si dijésemos de un cuarto oscuro que tiene tinieblas, lo cual equivale a decir que no tiene luz. Pues las tinieblas no vienen ni se retiran; sino carecer de luz es lo mismo que ser tenebroso, como carecer de vestido es estar desnudo. Al ponerse un vestido, la desnudez no huye como una cosa móvil. Decimos, pues, que alguien tiene necesidad, como si dijésemos que tiene desnudez, por emplear una palabra que significa carencia. Explico mejor mi pensamiento: Decir tiene necesidad significa lo mismo que tiene el no tener. Demostrado, pues, que la estulticia es la verdadera y cierta indigencia, mira si la cuestión que nos hemos propuesto está ya resuelta. Preguntábamos si la infelicidad implica la indigencia, y hemos convenido en que estulticia e indigencia se equivalen. Luego como todo necio es infeliz y todo infeliz un necio, así también todo indigente es infeliz y todo infeliz un indigente. Y si de ser todo necio un infeliz y todo infeliz un necio se sigue que la necedad es una infelicidad o miseria, ¿por qué no concluir ya que infelicidad e indigencia se identifican, pues todo indigente es infeliz y todo infeliz un indigente?

30. Asintieron todos a mis razones.

-Veamos ahora-continué-quién no es indigente, porque ése será el bienaventurado y el sabio. La estulticia significa indigencia y penuria; lleva consigo cierta esterilidad y carestía. Y notad ahora la agudeza de los antiguos en la invención de todas las palabras, pero sobre todo de algunas cuyo conocimiento nos es tan necesario. Todos convenimos en que todo necio es un indigente y todo indigente un necio. Me concederéis también que el necio es vicioso y que todos los vicios se comprenden en la palabra necedad. Ya el primer día de esta discusión se dijo que la palabra nequitia, maldad, se deriva de necquidquam, lo que no es nada, y su contraria frugalidad, de fruto. En estas dos cosas contrarias, nequicia y frugalidad, campean dos conceptos: el ser y no ser. ¿Qué pensamos que es lo contrario a la indigencia?

-Yo diría que las riquezas, pero veo que la pobreza es su contraria-dijo Trigecio.

-Es cosa también muy cercana-le dije yo-. Porque pobreza e indigencia se toman ordinariamente por la misma cosa. Con todo, hay que acudir a otra palabra para que a la mejor parte no falte un vocablo, pues como la peor tiene dos vocablos-indigencia y pobreza-, para la mejor sólo disponemos de uno: riquezas. Y nada más absurdo que esta pobreza de palabras cuando se pretende averiguar lo contrario a la pobreza.

-A mí me parece que la palabra plenitud se opone a la indigencia-observó Licencio.

31. -Dejemos-repuse yo-para después la investigación de otra palabra más adecuada, pues eso es secundario en la investigación de la verdad. Y aunque Salustio, ponderadísimo conocedor del valor de las palabras, opuso a la pobreza la opulencia, con todo, doy por aceptada la palabra plenitud. No hay que temer aquí a los gramáticos ni la censura de los que pusieron a nuestra disposición sus bienes, por no esmerarnos en la selección de las palabras.

Mis oyentes se rieron y proseguí yo:

-Habiéndome propuesto oír vuestro parecer, porque, cuando estáis atentos al estudio de las cosas divinas, sois como unos oráculos, veamos lo que significa este nombre, pues me parece sumamente adecuado para la verdad. La plenitud y la pobreza son términos contrarios; y aquí, lo mismo que en la nequicia y frugalidad, se ofrecen dos conceptos: ser y no ser. Si, pues, indigencia es la estulticia, la sabiduría será la plenitud. Con razón llamaron algunos a la frugalidad madre de todas las virtudes. Admitiendo esta idea, dice Cicerón en un discurso popular: Cada cual aténgase a lo que quiere; pero yo juzgo que la frugalidad, esto es, la moderación y templanza, es la más excelente virtud. Muy sabia y oportuna sentencia. Tenía la mira puesta en el fruto, esto es, en la fecundidad del ser, contraria al no ser. Pero como el uso vulgar ha limitado la frugalidad a la sobriedad o parsimonia, añadió dos nombres más: la moderación y la templanza. Consideremos más atentamente estos dos nombres.

32. Modestia o moderación se dijo de modo, y templanza, de temperies. Donde hay moderación y templanza, allí nada sobra ni falta. Ella, pues, comprende la plenitud, contraria a la pobreza, mucho mejor que la abundancia, porque en ésta se insinúa cierta afluencia y desbordamiento excesivo de una cosa. Y cuando esto ocurre, falta allí la moderación, y las cosas excesivas necesitan medida o modo. Luego la abundancia supone cierta pobreza, mientras la medida excluye lo excesivo y lo defectuoso. La opulencia misma, examinada bien, comprende el modo, pues se deriva de ope, ayuda. Pero ¿cómo lo excesivo puede servir de ayuda, si muchas veces es más molesto que lo escaso? Tanto lo excesivo como lo defectuoso carecen dé medida, y en este sentido se muestran indigentes y faltos. La sabiduría, es, pues, la mesura del alma, por ser contraria a la estulticia, y la estulticia es pobreza, y la pobreza, contraria a la plenitud. Concluyese que la sabiduría es la plenitud. Es así que en la plenitud hay medida. Luego la medida del alma está en la sabiduría. De donde aquel dicho célebre, de máxima utilidad para la vida: En todo evita la demasía.

33. Mas convinimos al principio de nuestra discusión de hoy que si lográbamos identificar la miseria y la indigencia, estimaríamos bienaventurado al no indigente. Pues bien: ya hemos llegado a este resultado.

Luego ser dichoso es no padecer necesidad, ser sabio. Y si me preguntáis qué es la sabiduría (concepto a cuya exploración y examen se consagra la razón, según puede, ahora), os diré que es la moderación del ánimo, por la que conserva un equilibrio, sin derramarse demasiado ni encogerse más de lo que pide la plenitud. Y se derrama en demasía por la lujuria, la ambición, la soberbia y otras pasiones del mismo género, con que los hombres intemperantes y desventurados buscan para sí deleites y poderío. Y se coarta con la avaricia, el miedo, la tristeza, la codicia y otras afecciones, sean cuales fueren, y por ellas los hombres experimentan y confiesan su miseria. Mas cuando el alma, habiendo hallado la sabiduría, la hace objeto de su contemplación; cuando, para decirlo con palabras de este niño, se mantiene unida a ella e, insensible a la seducción de las cosas vanas, no mira sus apariencias engañosas, cuyo peso y atracción suele apartar y derribar de Dios, entonces no teme la inmoderación, la indigencia y la desdicha. El hombre dichoso, pues, tiene su moderación o sabiduría.

34. Mas ¿cuál ha de ser la sabiduría digna de este nombre sino la de Dios? Por divina autoridad sabemos que el Hijo de Dios es la Sabiduría de Dios; y ciertamente es Dios el Hijo de Dios. Posee, pues, a Dios el hombre feliz, según estamos de acuerdo todos desde el primer día de este banquete. Pero ¿qué es la Sabiduría de Dios sino la Verdad? Porque Él ha dicho: Yo soy la verdad. Mas la verdad encierra una suprema Medida, de la que procede y a la que retorna enteramente. Y esta medida suma lo es por sí misma, no por ninguna cosa extrínseca. Y siendo perfecta y suma, es también verdadera Medida. Y así como la Verdad procede de la Medida, así ésta se manifiesta en la Verdad. Nunca hubo Verdad sin Medida ni Medida sin Verdad. ¿Quién es el Hijo de Dios? Escrito está: la Verdad. ¿Quién es el que no tiene Padre sino la suma Medida? Luego el que viniere a la suprema Regla o Medida por la Verdad es el hombre feliz. Esto es poseer a Dios, esto es gozar de Dios. Las demás cosas, aunque estén en las manos de Dios, no lo poseen.

35. Mas cierto aviso que nos invita a pensar en Dios, a buscarlo, a desearlo sin tibieza, nos viene de la fuente misma de la Verdad. Aquel sol escondido irradia esta claridad en nuestros ojos interiores. De él procede toda verdad que sale de nuestra boca, incluso cuando por estar débiles o por abrir de repente nuestros ojos, al mirarlo con osadía y pretender abarcarlo en su entereza, quedamos deslumbrados, y aun entonces se manifiesta que El es Dios perfecto sin mengua ni degeneración en su ser. Todo es íntegro y perfecto en aquel omnipotentísimo Dios. Con todo, mientras vamos en su busca y no abrevamos en la plenitud de su fuente, no presumamos de haber llegado aún a nuestra. Medida; y aunque no nos falta la divina ayuda, todavía no somos ni sabios ni felices. Luego la completa saciedad de las almas, la vida dichosa, consiste en conocer piadosa y perfectamente por quién eres guiado a la Verdad, de qué Verdad disfrutas y por qué vínculo te unes al sumo Modo. Por estas tres cosas se va a la inteligencia de un solo Dios y una sola sustancia, excluyendo toda supersticiosa vanidad.

Aquí a la madre saltáronle a la memoria las palabras que tenía profundamente grabadas, y como despertando a su fe, llena de gozo, recitó los versos de nuestro sacerdote: "Guarda en tu regazo, ¡oh Trinidad!, a los que te ruegan." Y añadió :

-Esta es, sin duda, la vida feliz, porque es la vida perfecta, y a ella, según presumimos, podemos ser guiados pronto en alas de una fe firme, una gozosa esperanza y ardiente caridad.

36. Ea, pues, dije yo, porque la moderación misma exige que interrumpamos con algún intervalo de días nuestro convite, yo con todas mis fuerzas doy gracias a Dios sumo y verdadero Padre, Señor Libertador de las almas, y después a vosotros, que unánimemente invitados me habéis colmado también de regalos. Habéis colaborado tanto en mis discursos, que puedo decir que he sido harto de mis convidados.

Todos estábamos gozosos y alabábamos al Señor, y Trigecio exclamó:

-Ojalá que todos los días nos obsequies con convites como éste.

-Y vosotros debéis guardar en todo, amar en todo la moderación-le respondí-, si queréis de veras que volvamos a Dios. Dicho esto, se terminó la discusión y nos retiramos.

martes, 15 de julio de 2014

Nacionalismo y catolicismo

"Dios, patria y familia". Esta fórmula fue, por muchos años, algo que todos sabían, repetían y sentía. Amor a Dios por sobre todas las cosas, amor a la patria por ser nuestro hogar, y a la familia, regalo de Dios, evidencia del mandato divino de Dios a los hombres de crecer y multiplicarse.

Con la hecatombe conciliar y la rápida reacción contra lo que se perfilaba como una "nueva Iglesia" apareció el "tradicionalismo". Con ese nombre se quisieron identificar los católicos romanos que rechazaban al modernismo. Del Tradicionalismo surgieron varias vertientes: Monseñor Marcel Lefebvre fundó la FSSPX mientras el "sedevacantismo" dejaba su estado embrionario y trataba de librar la batalla contra la Roma Neo-Modenista y Neo-Protestante. Las relaciones entre "Monseñor" y el sedevacantismo fueron siempre ambiguas y problemáticas, especialmente desde el momento en el que muchos empezaron a dejar la Fraternidad y volverse a la posición teológica que sostiene que actualmente no hay un Papa Católico Romano. Dentro del sedevacantismo algunos comenzaron a soñar con la posibilidad de una restauración de la Iglesia Católica, o peor, una "salvación" de la misma por medio de un concilio imperfecto.Nació el conclavismo y de él las tragedias de Kansas y Asís.

Pero no todo era una cuestión de fe. Muchas personas insistían en la triada "Dios, Patria y Familia". Sectores nacionalistas comenzaron a coptar el "tradicionalismo" y pronto, el mismo cobró un nuevo rostro. Ahora, era factible ser testigos de hombres y mujeres realizando el saludo fascista ante el paso del una procesión. Católicos que se hinchaban el pecho mientras se proclamaban "nazis" y sostenían que los judíos tenían una naturaleza perversa. En Estados Unidos (un país dialéctico, sin dudas), en nombre de la II Enmienda, grupos católicos tomaron armas y crearon verdaderos arsenales, que hoy podrían hacer palidecer al Branch Davidians y Waco. En Argentina se intentó fundar una especie de fortaleza para los "últimos días" gracias a la Universidad de Guadalajara. Pronto, sectores militares y otros de la derecha peronista (en Argentina) conformaron una extraña síntesis que hoy se puede apreciar en muchas publicaciones. 

Naturalmente, esto no es patrimonio de los argentinos: en México se pueden apreciar como algunos grupos sedevacantistas y conclavistas hacen desfilar a jovenes con vistosos uniformes militares. En España, en algunas procesiones, los falanhgistas en lugar de doblar la rodilla ante el paso del Santísimo levanta el brazo derecho y gritan un saludo de la época del Caudillo... a quienes, como los del Palmar de Troya, elevaron a los altares.

¿Es que acaso el fascismo y el catolicismo son todo uno? Parece que algunos olvidaron las sabias palabras del Papa Pío XI:

Si la raza o el pueblo, si el Estado o una forma determinada del mismo, si los representantes del poder estatal u otros elementos fundamentales de la sociedad humana tienen en el orden natural un puesto esencial y digno de respeto, con todo, quien los arranca de esta escala de valores terrenales elevándolos a suprema norma de todo, aun de los valores religiosos, y, divinizándolos con culto idolátrico, pervierte y falsifica el orden creado e impuesto por Dios, está lejos de la verdadera fe y de una concepción de la vida conforme a esta.
Vigilad, venerables hermanos, con cuidado contra el abuso creciente, que se manifiesta en palabras y por escrito, de emplear el nombre tres veces santo de Dios como una etiqueta vacía de sentido para un producto más o menos arbitrario de una especulación o aspiración humana; y procurad que tal aberración halle entre vuestros fieles la vigilante repulsa que merece. Nuestro Dios es el Dios personal, trascendente, omnipotente, infinitamente perfecto, único en la trinidad de las personas y trino en la unidad de la esencia divina, creador del universo, señor, rey y último fin de la historia del mundo, el cual no admite, ni puede admitir, otras divinidades junto a sí. (Pío XI, Mit Brennender Sorge, II, 12-13).

¿Sólo cuestión nacionalista? No tanto. Quien visite algunos sitios "tradicionalistas" encontrará dos cosas, principalmente: una apología de la Misa Tridentina y un antisemitismo enervado. Cuando alguien advierte que el judío no es malo por tener "la sangre contaminada", sino que es su falsa religión la que lo pervierte, encontramos las respuestas más asombrosas. Tengo anotadas varias que he recibido y quisiera dejarlas aquí:

  • El judío tiene una naturaleza desviada.
  • Sus genes están enfermos.
  • Un judío no puede convertirse sinceramente a la fe católica.
  • Todo el que tenga un ancestro judío es judío.
  • Bautizar a un judío es cometer sacrilegio.
Uno al leer esto debería recordar las palabras de Pío XII que citamos líneas arriba, pero al ser remitidas a estos grupos, sólo encuentra una ceguera impensable. Alguien incluso me dijo que si Pío XII realmente había escrito algo así, estaba al filo de la herejía (¡!). ¿Para que discutir ante semejante respuesta? ¿Acaso son propias de "espíritus superficiales"?

Solamente espíritus superficiales pueden caer en el error de hablar de un Dios nacional, de una religión nacional, y emprender la loca tarea de aprisionar en los límites de un pueblo solo, en la estrechez étnica de una sola raza, a Dios, creador del mundo, rey y legislador de los pueblos, ante cuya grandeza las naciones son como gotas de agua en el caldero (Is 40, 5).

¿Amor a la patria? Si, yo amo a mi país, pero no lo amo más que a Dios. Sé que soy peregrino en esta tierra, que no es mi morada definitiva. Sé que Dios es más grande que mi país y eso no lo olvido. No creo en sistemas políticos "salvadores", porque nadie, sino Dios salva, y salva por medio de su Iglesia, que es Una, Santa, Católica y Apostólica. Es su Iglesia la que existe desde antes de muchas las naciones que hoy están en el mapa. Es su Iglesia la única que estará presente hasta el fin de los días. Dios prometió su asistencia a su Iglesia, no a un país determinado... porque ¿Dónde está, en definitiva, nuestra verdadera patria? No en la tierra, sino en el Cielo, desde donde esperamos a Nuestro Salvador y Redentor, Jesucristo. 

¡Ven Señor Jesús!

lunes, 14 de julio de 2014

Testigos de Jehová: pierden caso sobre transfusión de sangre

Dos gemelos varones de 20 días de vida que habían nacido prematuros necesitaban una transfusión. Sus padres se negaban por formar parte de los testigos de Jehová. Pero las autoridades del Hospital Oñativia, de la localidad bonaerense de Rafael Calzada, donde los bebés permanecen internados, acudieron a la Justicia y lograron que un juez autorizara rápidamente la práctica médica, que finalmente se realizó. Los bebés evolucionaban bien el pasado 20 de junio, según explicaba Rafael Calzada en el diario argentino Clarín.

El 29 de mayo pasado, con sólo 29 semanas de edad gestacional nacieron los gemelos, uno con 1.200 gramos de peso y el otro de 1.000, contó Silvia Marzo, directora del Oñativia. “Prematuros tan extremos como estos bebés muy frecuentemente necesitan ser trasfundidos durante alguna etapa de la evaluación clínica”, aseguró la médica. Y detalló: “Lo que se evalúa es el nivel de los glóbulos rojos en la sangre, en relación al estado clínico de los chicos. En este caso eran bebés que necesitaban oxígeno y respirador artificial por lo que se necesitaban una cantidad de hematocritos adecuada para el mejor transporte del oxígeno en sangre”.

Marzo contó que al enterarse de la creencia religiosa de los padres de los gemelos, la primera medida fue tratar de hacerles entender que la transfusión era necesaria debido al grave estado de los bebés, pero ellos se negaron rotundamente a permitirla. “Por ello, decidimos respetar el derecho superior de los niños y junto al área legal del hospital dar intervención a la Justicia”, relató Marzo.

Por su parte, Claudio Torresblanca, titular del área técnica y legal del hospital, aseguró que la jefa de neonatología, Gabriela Febreiani, le había informado sobre el estado de salud de los gemelos y también lo había puesto al tanto de que al pedir la autorización para la transfusión, mediante un consentimiento firmado, los padres, amparados en una objeción religiosa, la habían negado.

Se recurrió entonces al asesor de menores de turno, que en ese momento era Ebers Najle, de los tribunales de Lomas de Zamora. “Encontramos una contradicción bioética entre la autonomía de voluntad de los padres respecto de la patria potestad de sus hijos y el derecho a la salud de los niños”, manifestó Torresblanca, quien además detalló que, en consecuencia, se redactó una medida autosatifactiva, que es un proceso inminente ante actos u omisiones que causen o puedan causar perjuicios, en este caso a la salud.

Finalmente, el juez de familia número 5, Gustavo Lullo, dictó un fallo “haciendo lugar a la medida autosatisfactiva, facultando a la directora del hospital Oñativia, Silvia Marzo, a la transfusión sanguínea en la medida que fuera necesaria”.

Con la autorización de la Justicia, se realizó la transfusión a uno de los bebés y ocho días más tarde al otro gemelo, explicó el representante legal del hospital. Los bebés a los veinte días de vida ya no necesitaban oxígeno ni respirador artificial y se alimentaban por la boca sin necesidad de suero intravenoso.

“Si bien aún les queda un largo camino de recuperación, la evolución es realmente positiva”, aseguraron sobre los nenes en el Oñativia, y remarcaron: “Los padres hubieran preferido no hacer la transfusión, pero están contentos con la mejora de sus bebés”.

Traditio

 Revisando los links me llevé una sorpresa: no estaba listado el principal sitio de la Resistencia Católica contra la Iglesia Conciliar del Vaticano II. Faltaba, nada más y nada menos que TRADITIO, que desde 1994 defiende de manera imparcial y contundente la Fe Católica, denunciando al modernismo y a la Iglesia del Anticristo.
Traditio tiene 21.971.002*  de visitas, cuenta con muy inteligentes notas y comentarios y sobre todo, posee una amplia base de datos de publicaciones, revistas y libros católicos. El diseño de Traditio es muy sencillo, no tiene todos esos cuadros que a veces dificultan la lectura y hacen perder al lector (sin ánimo de ofender a ningún blogger). Texto, información, apologética... Fe Católica. Así de simple es traditio.
El sitio está en inglés, lo cual para algunos puede ser un poco incómodo, pero cualesquiera puede bajar la barra de Chrome y habilitar el traductor de páginas webs ytendrá una versión, rústica, pero legible de los contenidos.


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domingo, 13 de julio de 2014

Nicolás de Cusa: Un ignorante discurre acerca de la mente

Nicolás de Cusa, Un ignorante discurre acerca de la mente, traducción: Jorge Mario Machetta, Introducción: Jorge Mario Machetta y Claudia D’Amico, Notas: Círculo de Estudios Cusanos de Buenos Aires, Ed. Biblos, Buenos Aires, 2005, pags.
Por Martín D’Ascenzo

En el diálogo acerca de la mente (1450) Nicolás de Cusa realiza la exposición de su antropología, uno de los aspectos más ricos de su pensamiento. Aquí la mente humana es concebida como medida de todo y creadora de nociones. Gracias a la creación nocional la mente asimila a su modo el mundo circundante. La presente edición presenta una traducción cuidada, con el texto original latino enfrentado, de este importante diálogo cusano. La Introducción a cargo de Jorge Machetta y Claudia D’Amico ofrece al lector un marco referencial adecuado para ingresar a la lectura del texto puesto que se realiza una contextualización el trabajo del cusano bajo dos perspectivas. En primer lugar, “para evidenciar la originalidad de la propuesta de Nicolás” se ubica  el tratamiento de la antropología en el marco de la “tradición cristiana medieval”; en segundo lugar, se ubica el tratamiento acerca de la mens en el conjunto de la obra cusana. La lectura del texto es acompañada por un conjunto de notas temáticas realizadas por integrantes del Círculo de Estudios Cusanos de Buenos Aires. Las mismas se ofrecen como aclaraciones de los temas centrales del texto. La nota “Presentación de los personajes” (a cargo de José González Ríos) da cuenta del tipo de pensamiento y el temperamento filosófico de cada uno de los interlocutores del diálogo. En la nota “La imposición de nombres” se desarrolla el tema enlazándolo con el tópico cusano de la concordantia philosophorum (José González Ríos). En la nota “La mente: viva imagen de Dios” (Romina Di Rienzo) se explica el modo en el cual el tema de la mente como viva imagen de Dios articula de forma definitiva la compleja relación entre Dios, el hombre y el mundo. La nota “La mente: término y medida” (Cecilia Rusconi y José González Ríos) se ocupa del modo en el cual la mens finita se constituye en relación a la unidad infinita de la que es imagen.  La nota “La fuerza asimilativa de la mente” (Paula Pico Estrada) trata del complejo proceso de asimilación del proceso cognoscitivo que se produce con ocasión del encuentro de la mens con el mundo. La nota “La conformación trinitaria de la mente” (Romina Di Rienzo) da cuenta de la presencia del principio absoluto en conformación unitrina de la mente. Concluye el elenco de notas con “La inmortalidad de la mente” (Romina Di Rienzo) en la que se subraya que este tema constituye el alfa y omega del escrito. Cierra el volumen un glosario con los términos técnicos del texto y se incluye también una bibliografía actualizada para el lector interesado en profundizar sobre la problemática de la antropología cusana.

                                                                                                                       

Metafísica cristiana, falsa metafísica y falso cristianismo

Tomado de Info Ries


¿Qué es la Metafísica Cristiana de Conny Méndez? ¿De dónde viene? ¿Es algo compatible con la fe cristiana? A éstas y otras muchas preguntas sobre un movimiento esotérico importante responde Miguel Pastorino, docente de Ciencias de la Religión en la Universidad Católica del Uruguay y miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), en el portal Aleteia. Reproducimos su artículo a continuación.
El artículo está encabezado por una frase de la gurú de Metafísica Cristiana que da una buena idea de lo que hay detrás: “La nueva manera en que llega la salvación: ya no viene por la sangre de Jesús, sino por hacer una oración de Saint Germain” (Conny Méndez).
1. ¿Qué es la Metafísica Cristiana de Conny Méndez?
No es una religión, pero tiene contenidos religiosos y doctrinales; no se considera institución o grupo, pero se reúnen para cursos y conferencias; dicen no tener jerarquías ni mediaciones, pero existen “facilitadores” (guías) que hacen las veces de maestros; no tienen estructura sectaria, pero sus doctrinas y practicas han dejado graves secuelas psicopatológicas en muchos adeptos a causa de las mal guiadas prácticas de meditación e invocación de "maestros ascendidos".
Muchos “maestros” se han aprovechado de la ingenuidad de quienes sólo buscan afanosamente algo de "espiritualidades" novedosas. Aunque la mayoría de las veces sus practicantes persiguen fines positivos, no logran percibir al comienzo sus postulados doctrinales.
Estamos frente a una confusa mezcla gnóstica y esotérica dentro del mismo cristianismo que busca diluir la fe cristiana en un magma de confusión, relativismo, ingenuidad y desinterés con respecto al sufrimiento ajeno y a los problemas sociales. Es una anestesia general para el narcisismo religioso que busca satisfacer sus necesidades trascendentales sin mucho sacrificio, una religiosidad acorde a la lógica del mercado y del consumo.    
Expresan literalmente que "no existe el pecado, ni la responsabilidad moral, todo es cuestión de evolución cósmica, de perfeccionarse hacia una nueva conciencia planetaria" (la de Acuario), hacia el "despertar" o la "iluminación".
2. ¿Cuál es su origen?
Esta corriente de pensamiento de carácter gnóstico-esotérico y con un lenguaje pseudocientífico, se atribuye a Conny Méndez (1898-1979), actriz y poetisa venezolana, nacida el 11 de abril de 1898 en Caracas, seguidora de Emmet Fox (difusor de una teosofía light y del “pensamiento positivo”).
Conny Méndez fundó la Gran Hermandad Saint Germain en Caracas en 1945 para agrupar a todos los estudiantes de Metafísica, fundando el movimiento de “Metafísica Cristiana” en 1946. Pero su expansión comienza en la década del 70. En su testimonio narra una experiencia pseudomística que tuvo en un viaje a Nueva York en 1939. Allí conoció una obra de Emmet Fox y estudió la “Metafisica” con la secta gnóstica "Iglesia Universal y Triunfante”. Su primer libro de metafísica fue “Piensa lo bueno y se te dará” (1961).
Del mismo modo que otras tradiciones esotéricas como la teosofía, los rosacruces y otros grupos gnóstico-esotéricos, la Metafísica Cristiana busca fundamentar sus orígenes históricos en presupuestos inexistentes que sólo pueden ubicarse en la literatura fantástica, a saber, “los 42 volúmenes sobre cosmogonía, geometría, astrología, numerología, cábala, tarot, etc. escritos por Enoc, un bisnieto de Caín; quien habría vivido 4542 años después de Adán”; y dicen que “la Iglesia borró su nombre de la Sagrada Escritura”; pero se habla de él en el Génesis 5,18-24.
3. Aspectos doctrinales
Para Conny Mendez y sus discípulos nos encontramos caminando hacia una nueva era (Acuario), y como toda época, es regida y guiada por un “Maestro ascendido o Avatar” -guías invisibles que enseñan a la humanidad doctrinas secretas-. El superior es el Conde de Saint Germain quien rige la nueva era. El supera a los anteriores entre los que se encuentra Jesucristo (Avatar de la Era de Piscis), y Jesús es reducido a un simple "maestro ascendido".
Como todo movimiento surgido del pensamiento New Age, mezcla ocultismo, esoterismo, gnosticismo, reencarnación, física cuántica, terapias alternativas, psicología, Biblia, religiones orientales, pensamiento positivo, control mental, un poco de cristianismo light y deformado, junto a infinidad de dioses hindúes, arcángeles, dioses vikingos, rayos de colores, seres de otras galaxias, y divinidades mesopotámicas, egipcias y asirias. Todo revuelto en una mezcla difícil de digerir por el sentido común, y menos por un cristiano medianamente formado en su fe.
Su doctrina tiene el carácter gnóstico de autosalvación por un conocimiento superior y reservado a los iniciados en Metafísica. Ningún Dios te salva, cada uno se salva descubriendo al gran “Yo Soy” que hay en él: la conciencia crística. En sencillas palabras: Dios es parte de mi, yo soy parte de Dios y finalmente "yo soy Dios".
Rechaza el concepto de Dios personal y la divinidad de Cristo, con un claro panteísmo (todo es Dios), Dios no es aquí una persona, sino una especie de “energía".
Esta idea puede verse claramente en un escrito de Conny Méndez: "Yo acepto ahora la verdad de que poseo un Ser Divino, Glorioso, que en este momento está desarrollando y trayendo a mi vida y a mis sentidos la realización de mi propia divinidad... Las expresiones de Dios son infinitas. Tu y yo somos sólo dos de esas expresiones infinitas...”
4. ¿Quién es Jesús para los "Metafísicos"?
Cada uno es el propio salvador y se acepta como dogma infalible la reencarnación. Se diviniza al hombre, haciéndole una parte de Dios y sobre todo interpretan la Biblia de una forma bastante extraña a toda la tradición judeocristiana. Incluso a la persona de Jesucristo la separan como si el Jesús histórico fuera una cosa, y el “Cristo” una realidad aparte (analogía con los avatares hindúes).
Todas estas cuestiones doctrinales opuestas a la fe cristiana pasan inadvertidas al lector que se pierde en el empalagoso lenguaje afectivo de estos textos.
Creen en una infinidad de jerarquías espirituales y seres que se comunican con nosotros, donde incluyen a Jesús, todo el santoral católico y una larga lista de nombres que invocan en sus oraciones como: Lady Nada, Myriam, Arcangelina Rafaela, Serapis BeiMaha Cohan, Pitágoras, Hércules, Palas Atenea, Odín, y un sin fin de nombres mitológicos y otros inventados por ellos.
Creen que tanto lo bueno, como lo malo, se origina desde nuestra mente; que a su vez, es la mente impersonal de Dios, y así cada uno debe ocuparse de su mente y no del prójimo.
5. ¿Quién fue realmente el Conde de Saint Germain?
Más allá de las ingenuidades que se pueden leer sobre este personaje en la literatura fantástica del esoterismo new age y sus “Metafísicos”, el Conde de Saint Germain era en realidad un aventurero, alquimista, ocultista y charlatán que estuvo en la corte de Luis XVI en Francia. Criticado por historiadores como un engañador de primera. Su figura reaparece en los escritos ocultistas de siglos posteriores, y como no podía ser la excepción, la New Age lo canoniza hoy como a tantos personajes extraños de la historia de dudosa reputación.
A fines del siglo XIX la fundadora de la Sociedad Teosófica, H.P. Blavatsky y sus seguidores anunciaron que dentro de su panteón de maestros se encontraba Saint Germain junto a Cristo, Buda, ChristianRosencreutzCagliostroFrancis Bacon y otros. Con el tiempo varias sectas y grupos ocultistas lo revivirán en sus discursos como gran instructor o Maestro invisible.
6. Sincretismo y relativización del cristianismo
La Metafísica Cristiana sostiene la doble pertenencia o su compatibilidad con cualquier religión, etc. Pero, de hecho, se considera superior a las religiones tradicionales, también al cristianismo.
Muchos de los asistentes son fieles de distintas parroquias y cuando se les pregunta qué es la Metafísica, responden: “Esto es un plus a la religión, es un nivel superior”. Porque no se opone claramente al cristianismo, sino que pretende asimilarlo como un escalón inferior en la superación espiritual de esta “Nueva Era”.
El especialista venezolano M. Ganuza escribe: “La metafísica de Conny Mendez ejerce una poderosa influencia en nuestra clase media venezolana, sobre todo en el gremio femenino... es un movimientocriollizado del movimiento mentalista; su doctrina, con ciertos influjos gnósticos, niega la realidad de la materia, el pecado, la materialidad del hombre, la divinidad de Cristo, profesa la reencarnación, y desprecia todas las iglesias cristianas, en particular la católica”.
7. Sectarismo sin salir de casa
Al creerse por encima de los demás, en un “nivel de conciencia superior”, no discuten ni dialogan, simplemente interpretan todo cuestionamiento como una falta de “conciencia espiritual”. Todo cuestionamiento o intento de diálogo doctrinal es visto como una falta de espiritualidad, y no hay lugar posible para la discusión.
La invitación permanente en todos sus libros es a cambiar la mentalidad y las creencias anteriormente recibidas, para entrar en un nuevo "despertar" espiritual y a vivir en un nivel espiritual superior respecto de los "pobres ignorantes" que viven dentro de las religiones establecidas.
Su doctrina se presenta tolerante y relativista, sin embargo aparecen ciertos rasgos totalitarios y sectarios en el Manual del dirigente: “No se permitirán discusiones ni negaciones públicas de las Verdades asentadas. El que no las acepte puede seguir asistiendo al grupo hasta que llegue el momento de comprender (si así lo desea), pero bajo ninguna condición tendrá derecho a rebatir, discutir o negar. Al grupo se asiste a estudiar, investigar y a aprender a vivir la Verdad, jamás a discutirla o negarla” (n. 33).
8. Ya lo dijo el Apóstol
Recordemos las palabras de Apóstol Pablo: “Estén atentos, no sea que alguien los seduzca por medio de filosofías o de estériles especulaciones fundadas en tradiciones humanas o en poderes cósmicos, pero no en Cristo. Porque es en Cristo hecho hombre en quien habita la plenitud de la divinidad, y en él, que es cabeza de todo dominio y potestad, ustedes han obtenido la plenitud... Que nadie los prive del premio presumiendo de humildad o de dar culto a los ángeles; es gente que se enorgullece de lo que cree haber visto, que se vanagloria de pensamientos mundanos y que no se mantiene unida a Cristo...” (Colosenses 2, 9-10.18-19) "...vendrá el tiempo en que los hombres no soportarán la sana doctrina, sino que, llevados por sus propios deseos, se rodearán de multitud de maestros que les dirán palabras halagadoras, apartarán los oídos de la verdad y los desviarán hacia las fábulas”. (2 Timoteo 4, 3-4).
9. No dejarse confundir
Muchos de los movimientos vinculados a la Nueva Era, no solo pretenden superar al cristianismo, fagocitándolo en una ensalada doctrinal confusa y esotérica, sino mostrar que las religiones clásicas o tradicionales son un conjunto de repertorios doctrinales vacíos de toda espiritualidad. Marcando así la diferencia como verdaderos caminos místicos con apertura mental, frente al dogmatismo de las religiones.
Los cristianos se ven desafiados por estas doctrinas, porque no se presentan como contrarias a la fe, sino como un complemento superior, que termina relativizándolo progresivamente.
Una intensa vida espiritual cristiana, personal y comunitaria, y una sólida formación en la propia doctrina, son la mejor vacuna ante la confusa avalancha de doctrinas esotéricas en los libros de autoayuda

sábado, 12 de julio de 2014

San Agustín: De la vida Feliz III

CAPÍTULO III

Quién posee a Dios, siendo feliz.-Dos modos de llamar al espíritu impuro

17. Al día siguiente, también después de comer, pero un poco más tarde que el anterior, nos reunimos y sentamos todos en el mismo lugar.

-Tarde habéis venido al banquete-les dije yo-, lo cual creo se debe no a una indigestión, sino a la seguridad que tenéis de que serán escasos los manjares; por lo cual me ha parecido que no debíamos entrar tan pronto en la materia, pues tan luego pensáis acabar. No hay que creer que quedaron muchas sobras, cuando no hubo abundancia de platos, en el día mismo de la solemnidad. Y todo tiene sus ventajas. Qué se os ha preparado, ni yo mismo puedo decirlo. Pero hay quien ofrece a todos la copia de sus alimentos, mayormente los especiales de que aquí tratamos. Si bien nosotros nos abstenemos de tomarlos o por debilidad, o por estar ahítos, o por la ocupación, pues ayer piadosa y firmemente convinimos en que Dios, permaneciendo en nosotros, hace bienaventurados a los hombres que lo poseen. Habiendo ya probado razonadamente que es bienaventurado el que tiene a Dios (sin rehusar ninguno de vosotros esta verdad), se propuso la cuestión: ¿quién os parece que posee a Dios? Tres definiciones o pareceres se dieron acerca de este punto, si la memoria me es fiel. Según algunos, tiene a Dios el que cumple su voluntad; según otros, el que vive bien goza de esa prerrogativa. Plúgoles a los demás decir que Dios habita en los corazones puros.

18. Pero quizá todos con diversas palabras dijisteis lo mismo. Pues si consideramos las dos primeras definiciones, el que vive bien hace la voluntad divina y quien cumple lo que El quiere vive bien. Vivir bien es hacer lo que a Dios agrada, ¿no estáis conformes?

Asintieron todos.

-Vamos a considerar más despacio la tercera forma de expresión, porque en los ritos santísimos de los divinos misterios el espíritu impuro se designa de dos modos, según entiendo. El primero es cuando extrínsecamente invade el alma y conturba los sentidos, imprimiendo en los hombres un estado de frenesí o de furor, y para expulsarlo, los sacerdotes imponen las manos o exorcizan, es decir, lo conjuran con divino poder que salga de allí. En otro sentido, se llama espíritu inmundo toda alma impura o inquinada con vicios o errores. Así que ahora te pregunto a ti, niño, que tal vez proferiste esta sentencia con un espíritu más cándido y puro, ¿quién te parece que no tiene el espíritu impuro? ¿El que no es poseso del demonio, que causa perturbaciones mentales en los hombres, o el que purificó el alma de todos sus vicios y pecados?

-El que vive castamente está libre del espíritu inmundo-respondió el interpelado.

-Pero ¿a quién llamas casto? ¿Al que nada peca o al que se abstiene del ilícito comercio carnal?

-¿Cómo puede ser casto-respondió-el que sólo se abstiene de ilícito comercio carnal y con los demás pecados trae manchada su alma? Aquel es verdaderamente casto que trae los ojos fijos en Dios y vive consagrado a El.

Plúgome insertar estas palabras tal como fueron dichas por el niño, y proseguí:

-Luego el casto es necesario que viva bien, y el que vive bien necesariamente ha de ser casto; ¿ no te parece?

Asintió con los demás.

-Las tres sentencias, pues, coinciden en una.

19. Yo os pregunto ahora si Dios quiere que lo busque el hombre.

Convinieron todos en ello.

-Otra pregunta: el que busca a Dios, ¿hace una vida contraria a la virtud?

-De ningún modo-respondieron.

-Tercera pregunta: ¿el espíritu inmundo, puede buscar a Dios?

Contestaron negativamente todos, menos Navigio, que al fin hizo coro con ellos.

-Si, pues, el que busca a Dios cumple su voluntad, y vive bien, y carece del espíritu inmundo; y por otra parte, el que busca a Dios no lo posee todavía, luego ni todo el que vive bien cumple su voluntad ni el que carece del espíritu impuro ha de decirse que posee a Dios.

Aquí, ante la sorpresa de una consecuencia deducida de sus mismas concesiones, riéronse todos, y la madre, la cual, por estar desatenta, me rogó le explicara y desarrollara lo que se hallaba envuelto en la conclusión. Después que le complací, dijo:

-Nadie puede llegar a Dios sin buscarlo.

-Muy bien-le dije yo-. Pero el que busca no posee a Dios, aun viviendo bien. Luego no todo el que vive bien posee a Dios.

-A mí me parece que a Dios nadie lo posee, sino que, cuando se vive bien, El es propicio; cuando mal, es adverso-replicó ella.

-Entonces se derrumba nuestra definición de ayer cuando convinimos que ser bienaventurado es poseer a Dios, porque todo hombre tiene a Dios, y no por eso es dichoso.

-Añade que lo tiene propicio-insistió ella.

20. -¿Convenimos, pues, en esto a lo menos: es bienaventurado el que a Dios tiene favorable?

-Quisiera dar mi asentimiento-dijo Navigio-; pero temo al que todavía busca, sobre todo para que no concluyas que es bienaventurado el académico, al que ayer, con un vocablo vulgar muy expresivo, lo definimos como un epiléptico. Porque no puedo creer que Dios sea adverso al que le busca; y si decir esto es una injusticia, luego le será propicio; y el que tiene a Dios propicio es bienaventurado. Será, pues, feliz el que le busca, pero el que busca no tiene lo que busca, y resultará feliz el que no tiene lo que quiere, lo cual ayer nos parecía un absurdo; y por eso creímos que todas las tinieblas de los académicos estaban desvanecidas. Y con esto Licencio triunfará de nosotros; y como prudente médico, me amonestará que aquellos dulces que, contraviniendo a mi régimen sanitario, tomé, exigen de mí este castigo.

21. Hasta la madre se rió a estas palabras, y Trigecio apuntó:

-Yo no concedo tan pronto que Dios es adverso al que no es propicio, y sospecho que debe haber aquí un término medio.

-Y este hombre medio-le pregunté yo-a quien Dios ni es favorable ni adverso, ¿concedes que tiene a Dios de algún modo? Dudando él, intervino la madre:

-Una cosa es tener a Dios y otra no estar sin Dios.

-¿Y qué es mejor: tener a Dios o no estar sin El?

-Yo concibo así la cosa-dijo ella-: el que vive bien, a Dios tiene propicio; el que vive mal, tiene a Dios enemistado. Y el que busca todavía y no le ha hallado, no le tiene ni propicio ni adverso, pero no está sin Dios.

-¿Opináis así también vosotros?-les pregunté.

-El mismo parecer tenemos-respondieron.

-Decidme ahora: ¿no os parece que Dios mira propicio al hombre a quien favorece?

-Sí.

-¿No favorece al que le busca?

-Ciertamente-fue la respuesta general.

-Tiene, pues, a Dios propicio el que le busca, y todo el que tiene propicio a Dios es bienaventurado. Luego el buscador de Dios es también feliz. Y, por consiguiente, será bienaventurado el que no tiene lo que quiere.

-A mí no me parece de ningún modo feliz el que no tiene lo que quiere-objetó la madre.

-Luego no todo el que tiene propicio a Dios es feliz-argüí yo.

-Si a ese punto nos lleva la razón, no puedo oponerme-replicó ella.

-La clasificación, pues, será ésta-añadí yo-: todo el que ha hallado a Dios y lo tiene propicio es dichoso; todo el que busca a Dios, lo tiene propicio, pero no es dichoso aún; y todo el que vive alejado de Dios por sus vicios y pecados, no sólo no es dichoso, pero ni tiene propicio a Dios.

22. Aplaudieron todos mis ideas.

-Está bien-les dije-; pero temo todavía que os haga mella una concesión anterior, a saber: es desdichado todo el que no es dichoso, porque la consecuencia hará desgraciado al hombre que tiene propicio a Dios, pues el que busca no es feliz aún, según hemos convenido. ¿O acaso, como Tulio dice, llamamos neos a los propietarios de fincas terrenas y consideramos pobres a los que poseen el tesoro de las virtudes? Pero notad cómo, siendo verdad que todo indigente es infeliz, no lo es menos que todo infeliz es un indigente. De donde resulta que la miseria y la penuria son una misma cosa. Esta es una proposición ya sostenida por mí. Mas la investigación de este tema nos llevaría lejos hoy. Por lo cual os ruego que no os molestéis por acudir también mañana a este banquete.

Aprobaron muy de buena gana todos mi propuesta y nos levantamos de allí.

Bergoglio: No estoy interesado en la conversión de los evangélicos

Como reza el título, el actual usurpador Jorge Bergoglio se refirió a su "idea" de como debe ser las relaciones entre los modernistas y los protestantes. Esto ocurre en el marco de los preparativos para la pronta "predicación" del Pontífice de la Iglesia Conciliar del Vaticano II en un templo pentecostal de Roma. Allí, tiene por objeto ofrecer "perdón de mi iglesia por el daño que ha traído a su congregación". El blogger Steve Skoject se pregunta si los pentecostales pedirán perdón por la propagación de sus herejías.

El hereje pentecostal preguntó comenta los dichos de Bergoglio de la siguiente manera:

En el almuerzo le pregunté Papa Francisco cuales eran sus sentimientos para el evangelismo. Sonrió, sabiendo lo que estaba detrás de mi pregunta. Su comentario fue: "Yo no estoy interesado en la conversión de los evangélicos al catolicismo. Quiero que la gente encuentre a Jesús en su propia comunidad. Hay tantas doctrinas que nunca estarán de acuerdo. No vamos a gastar nuestro tiempo en ello. Más bien, tenemos que mostrar el amor de Jesús ".

miércoles, 9 de julio de 2014

San Agustín: De la vida Feliz (II)

San Agustín. De la vida Feliz. 

CAPÍTULO II

Discusión del primer día.- Constamos de cuerpo y alma. El alimento del cuerpo y del alma.- No es dichoso el que no tiene lo que quiere.- Ni el que tiene cuanto desea.- Quién posee a Dios.- El escéptico no puede ser feliz ni sabio

7. ¿Os parece cosa evidente que nosotros constamos de cuerpo y alma?

Asintieron todos menos Navigio, quien confesó su ignorancia en este punto. Yo le dije:

- ¿No sabes absolutamente nada, nada, o aun esto mismo ha de ponerse entre las cosas que ignoras?

-No creo que mi ignorancia sea absoluta -dijo él.

-¿ Puedes indicarme, pues, alguna cosa sabida? -le pregunté yo.

-Ciertamente -respondió.

-Si no te molesta, dila.

-¿Sabes a lo menos si vives? -le pregunté al verlo titubeando.

-Lo sé.

-Luego sabes que tienes vida, pues nadie puede vivir sin vida.

-Hasta ese punto ya llega mi ciencia.

-¿Sabes que tienes cuerpo? (Asintió a la pregunta.) Luego ¿ya sabes que constas de cuerpo y vida?

-Sí, pero si hay algo más, no lo sé.

-No dudas, pues, de que tienes estas dos cosas: cuerpo y alma, y andas incierto sobre si hay algo más para complemento y perfección del hombre.

-Así es.

-Dejemos para mejor ocasión el indagar eso, si podemos. Pues ya confesamos que el cuerpo y el alma son partes que componen al hombre, ahora os pregunto a todos para cuál de ellas buscamos los alimentos.

-Para el cuerpo -respondió Licencio.

Los demás dudaban y altercaban entre sí corno podía ser necesario el alimento por razón del cuerpo, cuando lo apetecíamos para la vida, y la vida es cosa del alma. Intervine yo diciendo :

-¿Os parece que el alimento se relaciona/'con aquella parte que crece y se desarrolla en nosotros?

Asintieron todos menos Trigecio, el cual objetó:

-¿Por qué entonces yo no he crecido en proporción del apetito que tengo?

-Todos los cuerpos -le dije- tienen su límite en la naturaleza, y no pueden salirse de su medida; pero esta medida sería menor si le faltasen los alimentos, cosa que advertimos fácilmente en los animales, pues sin comer reducen su volumen y corpulencia todos ellos.

-Enflaquecen, no decrecen -observó Licencio.

-Me basta para lo que yo intento, pues aquí discutimos si el alimento pertenece al cuerpo, y no hay duda de ello, porque, suprimiéndolo, se adelgaza.

Todos se arrimaron a este parecer.

8. Y del alma, ¿qué me decís? -les pregunté-. ¿No tendrá sus alimentos? ¿No os parece que la ciencia es su manjar?

-Ciertamente -dijo la madre-, pues de ninguna otra cosa creo se alimente el alma sino del conocimiento y ciencia de las cosas.

Mostrándose dudoso Trigecio de esta sentencia, le dijo ella:

-Pues ¿no has indicado tú mismo hoy cómo y de dónde se nutre el alma? Porque al poco rato de estar comiendo, dijiste que no has reparado en el vaso que usábamos por estar pensando y distraído en no sé qué cosas, y, sin embargo, no dabas paz a la mano y a la boca. ¿Dónde estaba entonces tu ánimo, que comía sin atender? Créeme que aun entonces el alma se apacienta de los manjares propios, es decir, de sus imaginaciones y pensamientos, afanosa de percibir algo.

Provocóse una reyerta con estas palabras, y yo les dije:

-¿No me otorgáis que las almas de los hombres muy sabios y doctos son en su género más ricas y vastas que las de los ignorantes?

-Cosa manifiesta es -respondieron unánimes.

-Con razón decimos, pues, que las almas de los ignorantes, horros de las disciplinas y de las buenas letras, están como ayunas y famélicas.

-Yo creo -repuso Trigecio- que sus almas están atiborradas, pero de vicios y perversidad.

-Eso mismo -le dije- no dudes, es cierta esterilidad y hambre de las almas. Pues como los cuerpos faltos de alimentos se ponen muchas veces enfermos y ulcerosos, consecuencias del hambre, así las almas de aquéllos están llenas de enfermedades, delatoras de sus ayunos. Porque a la misma nequicia o maldad la llamaron los antiguos madre de todos los vicios, porque nada es. Y se llama frugalidad la virtud contraria a tal vicio. Así como esa palabra se deriva de fruge, esto es, de fruto, para significar cierta fecundidad espiritual, aquella otra, nequitia, viene de la esterilidad, de la nada, porque la nada es aquello que fluye, que se disuelve, que se licua, y siempre perece y se pierde. Por eso a tales hombres llamamos también perdidos. En cambio, es algo cuando permanece, cuando se mantiene firme, cuando siempre es lo que es, como la virtud, cuya parte principal y nobilísima es la frugalidad y templanza. Pero si lo dicho os parece obscuro de comprender, ciertamente me concederéis que si los ignorantes tienen llenas sus almas, lo mismo para los cuerpos que para las almas, hay dos géneros de alimentos: unos saludables y provechosos y otros mortales y nocivos.

martes, 8 de julio de 2014

Enseñanza autorizada de un judío sobre Nuestro Señor

Decir que esto causa repugnancia es poco, pero conviene leerlo y dar a conocer lo que los hermanos mayores en la fe del Usurpador creen sobre Nuestro Señor Jesucristo. El texto fue tomado del sitio web serjudio.com, donde un proyecto de apóstata pregunta a Yehuda Ribco (en la foto), qué creen los judíos sobre el Mesías, el Hijo de Dios vivo.



Hola! soy un joven de Venezuela que aspira ser Judio pero aun tengo varias dudas y quisiera saber la opinion Judia sobre Jesús!
Juan Pablo Garcia 17 años, estudiante, Maracaibo – Venezuela

Shalom,
“Bendito el que viene en el nombre del Eterno.” (Tehilim / Salmos 118:26).
Lea con paciencia y humildad TODO el material enhttp://serjudio.com/o_creencias/ieshu.htm
Pero para resumirle, por enésima vez, no le daré una opinión mía o de un colectivo, sino que le contaré la verdadera historia,
tal como fue.
El tal Jesús, que NO era de Nazaret ni tampoco de Belén, era un pobre desgraciado, una persona con sus emociones trastornadas, su mente confundida, sus vínculos sociales espantosos.
Era el desgraciado hijo de una relación adúltera de su madre con un soldado romano, relación que mantuvieron en secreto con la complicidad de su engañado marido.
Pero ese secreto se palpaba en el ambiente de la casa.
Así pues, el niñito Jesús fue creciendo en un hogar roto, lleno de mentiras, de engaños, de falsas identidades, de cosas no dichas, de lujuria…
Creció lleno de rencor hacia su padre adoptivo, el debilucho judío José, y por consiguiente con odio hacia toda autoridad “paterna”.
Al mismo tiempo, estaba en constante búsqueda de ese otro padre, que no lo quería, que lo había rechazado, que era extranjero. Pero, como ese padre no aparecía, el pobrecito Jesús prefirió odiar a todos los gentiles, a todos los que no fueran judíos, en tanto se inventó, en su mente alocada, una fantasía de ser hijo de alguna deidad poderosa y salvadora.
Pobrecito… hoy tendría ayuda siquiátrica, pero en aquellas remotas épocas estaba solo con su insanía mental, aprisionado por sus locas fantasías y emociones descontroladas.
En tanto, guardaba un intenso rencor y amor por su madre, la infiel María, la apasionada por los hombres, especialmente los guapos conquistadores extranjeros.
Al viajar a Egipto aprendió las artes oscuras, lo que llamamos brujería, y por medio de
trucos y encantamientos logró conquistar el corazón de un puñado de trastornados e ingenuos.
Así murío, triste y solo. Abandonado por todos. Repudiado por todos. Esclavizado a sus fantasías y locuras, engañándose y engañando a la tonta audiencia que hacia caso a sus presentaciones de brujo vagabundo.
Ahora bien, el Jesús del cuento fantástico llamado “Evangelios”, es una creación literaria
muy posterior en el tiempo. Que tomó algunos datos del verdadero Jesús, este brujo de cuarta, pero también tomó muchísimo de la mitología existente en la Roma del siglo cuarto. Y así, los autores de este cuento de fantasías inventaron un súper héroe mítico, un superman de la antigüedad. Un falso dios y falso salvador que sin embargo fue aceptado por los paganos romanos, ya que era 98% similar a dioses que ellos ya adoraban, y que eran por completo ajenos al verdadero y único Dios.
Luego el éxito editorial de este cuento fantástico se amplió, gracias a la campaña publicitaria tremenda de los misioneros de todas las épocas, pero especialmente por las conquistas a sangre y fuego, con las que sometía el imperio cristiano a sus vencidos, y ordenaba que los conquistados se convirtieran por la fuerza a la fe en este falso dios y falso salvador.
Así pues, ese es el tal Jesús.
Seguirlo, servirlo, adorarlo, tenerlo como líder o referente, es envenenar la propia alma y llevar caos y corrupción al mundo.
Téngalo presente joven.
Por otra parte, el sitio para usted joven es FULVIDA.com, en donde se dará cuenta que no es
necesario ser judío para ser bendito y “salvo” y que es absolutamente prohibido tener cualquier vínculo con el tal falso dios, falso salvador, el colgado de la cruz.
Si le quedan dudas pertinentes, hágalas llegar.
Iebarejejá Hashem – Dios te bendiga, y que sepamos construir Shalom.
More Yehuda Ribco


domingo, 6 de julio de 2014

Cristianos chinos lloran mientras se retira la cruz

Mientras el actuar usurpador y principal αντὶχριστός que pueden verse en la actualidad, esconde la cruz ante los judíos, en China, los cristianos cantan himnos llorando mientras el gobierno ateo, genocida y comunista retira la Cruz de una Iglesia.