jueves, 4 de febrero de 2016

Los hermanos de Jesús: estudio completo

Los hermanos de Jesús ¿Qué significa el término αδελφός en el Nuevo Testamento?

Estudio completo por Raúl Oscar Amado

El tema de los hermanos de Jesús es uno de los más interesantes de la crítica bíblica. En el siguiente artículo, trataremos el tema de la mención de esos “hermanos” en el Nuevo Testamento. ¿Quiénes eran realmente? ¿A qué se refieren los manuscritos con la palabra “hermano”? ¿Se trata de hijos de un mismo padre, o puede significar además otra cosa?

Los vocablos en las lengua originales
Siempre que tratamos con la Biblia tenemos que remitirnos a las lenguas originales y a los manuscritos más antiguos. Ese fue el ejemplo que siguió San Jerónimo cuando tradujo las Sagradas Escrituras al latín en la versión conocida como “Vulgata Latina”.[1]

Para el antiguo Testamento tenemos, como se señaló en oportunidades anteriores el hebreo, el arameo y algunos textos en griego. Del Nuevo Testamento, han sobrevivido únicamente textos en griego, pero sabemos que existía una versión hebrea del Evangelio de Mateo. Además, cualquier persona que conozca griego koiné, se dará cuenta que la gramática de los evangelios está lejos de ser de manual: es evidente que fueron escritos por personas que tenían al griego como una segunda lengua, y en el caso específico del Evangelio de San Mateo, que se trata de una traducción.

Si tomamos una versión en español de las Sagradas Escrituras, veremos que (dependiendo de la traducción) el vocablo “hermano” aparece por lo menos 383 veces en un total de 340 versículos.
En griego, el término hermano aparece por primera vez en el génesis, en el relato de Caín y Abel. El término es αδελφός, como podemos ver en Gen 4:2

καὶ προσέθηκεν τεκεῖν τὸν ἀδελφὸν αὐτοῦ τὸν Αβελ. καὶ ἐγένετο Αβελ ποιμὴν προβάτων, Καιν δὲ ἦν ἐργαζόμενος τὴν γῆν

¿Qué significa en griego αδελφός?

En el griego clásico la traducción literal es de αδελφός es “hermano”, o también “hijo de alguno de los padres”. Por ejemplo, en  Mc 6:17-18 que Herdores Antipas y Filipo se dice que eran hermanos, y que el primero se había quedado con la esposa del segundo:

αὐτὸς γὰρ ὁ ῾Ηρῴδης ἀποστείλας ἐκράτησε τὸν ᾿Ιωάννην καὶ ἔδησεν αὐτὸν ἐν φυλακῇ διὰ ῾Ηρῳδιάδα τὴν γυναῖκα Φιλίππου τοῦ ἀδελφοῦ αὐτοῦ, ὅτι αὐτὴν ἐγάμησεν.
ἔλεγε γὰρ ὁ ᾿Ιωάννης τῷ ῾Ηρῴδῃ ὅτι οὐκ ἔξεστί σοι ἔχειν τὴν γυναῖκα τοῦ ἀδελφοῦ σου.

Según Flavio Josefo, eran hermanos únicamente por parte de padre, lo cual no sería el uso más estricto del término, ya que en realidad, designaba a aquellos que nacieron de la misma madre, o mejor aún, del mismo vientre.[2] En la versión griega de la Biblia, más conocida como septuaginta, el término griego no se refiere siempre al caso estricto de “hermanos”. Veamos, por ejemplo Génesis 13:8, que trata sobre la separación de Abraham y Lot:

εἶπεν δὲ Αβραμ τῷ Λωτ Μὴ ἔστω μάχη ἀνὰ μέσον ἐμοῦ καὶ σοῦ καὶ ἀνὰ μέσον τῶν ποιμένων μου καὶ ἀνὰ μέσον τῶν ποιμένων σου. ὅτι ἄνθρωποι ἀδελφοὶ ἡμεῖς ἐσμεν

Su traducción sería:

Y dijo Abram a Lot: «No haya riña entre mí y ti; y entre mis pastores y tus pastores; que hombres hermanos nosotros somos..

Ahora ¿Era Abraham hermano de Lot? Si vamos a Génesis 11:27 veremos que en realidad eran tío y sobrino. Ponemos texto directamente en español:

Y estas son las generaciones de Taré: Taré engendró a Abrám, y Nacor y Arán; y Arán engendró a Lot.

Lot no era hijo de Taré, padre de Abraham, sino de Arán, hermano de este. No obstante, el término con el que se refiere a Abraham y Lot es el de hermanos, o en griego ἀδελφοὶ.

¿Por qué se usa esta palabra en la traducción griega? Simple: en hebreo no existe un término para designar a los sobrinos, primos u otro tipo de parentesco que no sea el de padre, madre o hermano. Esto tiene relación con la configuración antropológica de las familias semitas. En hebreo, la palabra para designar, por lo tanto a cualesquier pariente que no sea padre-madre-hijo es siempre אח y no existe otro vocablo para ello. Veamos el texto de Génesis 13:8, en el que Abraham dice a Lot que son hermanos, pero esta vez en hebreo:

וַיֹּ֨אמֶר אַבְרָ֜ם אֶל־ל֗וֹט אַל־נָ֨א תְהִ֤י מְרִיבָה֙ בֵּינִ֣י וּבֵינֶ֔יךָ וּבֵ֥ין רֹעַ֖י וּבֵ֣ין רֹעֶ֑יךָ כִּֽי־אֲנָשִׁ֥ים אַחִ֖ים אֲנָֽחְנוּ

Su traducción más literal sería:

Y Abram dijo a Lot "Dejemos aqui, yo te ruego que no haya altercado entre mí y ti, entre mis pastores y tus pastores, porque nosotros [somos] hombres-hermanos.

Los hermanos de Jesús

Vayamos entonces al texto tan discutido de los "hermanos de Jesús". Se hace mención en ello en los evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) en Mateo 12: 47-50

εἶπεν δέ τις αὐτῷ· Ἰδοὺ ἡ μήτηρ σου καὶ οἱ ἀδελφοί σου ἔξω ἑστήκασιν, ζητοῦντές σοι λαλῆσαι. ὁ δὲ ἀποκριθεὶς εἶπεν τῷ λέγοντι αὐτῷ· Τίς ἐστιν ἡ μήτηρ μου, καὶ τίνες εἰσὶν οἱ ἀδελφοί μου; καὶ ἐκτείνας τὴν χεῖρα αὐτοῦ ἐπὶ τοὺς μαθητὰς αὐτοῦ εἶπεν· Ἰδοὺ ἡ μήτηρ μου καὶ οἱ ἀδελφοί μου· ὅστις γὰρ ἂν ποιήσῃ τὸ θέλημα τοῦ πατρός μου τοῦ ἐν οὐρανοῖς, αὐτός μου ἀδελφὸς καὶ ἀδελφὴ καὶ μήτηρ ἐστίν.

Y uno le dijo: He aquí, tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo.  Y él respondiendo, dijo al que le hablaba: "¿Quién es mi madre? ¿y quiénes son mis hermanos?"  Y habiendo extendiendo su mano hacia sus discípulos de él, dijo: "¡He aquí mi madre y mis hermanos!  Porque todo el que puede hacer la voluntad de mi Padre que está en los cielos, él es mi hermano, y hermana, y madre."

Aquí se menciona el término ἀδελφοί por primera vez en relación a Jesús en los evangelios sinópticos. La segunda vez que el término aparece nos aporta un poco más de información, ya que nos da los nombres de estos ἀδελφοί:

οὐχ οὗτός ἐστιν ὁ τοῦ τέκτονος υἱός; οὐχ ἡ μήτηρ αὐτοῦ λέγεται Μαριὰμ καὶ οἱ ἀδελφοὶ αὐτοῦ Ἰάκωβος καὶ Ἰωσὴφ καὶ Σίμων καὶ Ἰούδας; καὶ αἱ ἀδελφαὶ αὐτοῦ οὐχὶ πᾶσαι πρὸς ἡμᾶς εἰσιν; πόθεν οὖν τούτῳ ταῦτα πάντα;

Aquí somos testigos de cómo los vecinos de Nazareth se maravillaban al oir a Jesús predicar. Mencionan el nombre de los hermanos de Jesucristo (Santiago, José, Judas y Simón, el orden varía según el manuscrito) y de algunas hermanas, que no aparecen en ningún evangelio canónico. A cualquiera le parecería una familia numerosa. Si nosotros creemos que tenemos que traducir e interpretar literalmente las palabras ἀδελφοὶ y ἀδελφαὶ como "hermanos" y "hermanas" en tanto hijos de los mismos progenitores, entonces no cabría duda que Jesús era el mayor de todos esos hijos ya que en los relatos de la concepción y nacimiento de Cristo, queda patente que era el primogénito de José y María.  Lo que llama la atención, también, en el texto de Mateo 13: 55-56 es que, al tiempo que se utiliza la fórmula plural para designar a los hermanos de él (ἀδελφοὶ αὐτοῦ), se utiliza el singular para signar la relación con José, su padre, se dice que es hijo, en singular υἱός, y no παιδιά, en su forma plural.

Si buscamos el mismo pasaje en la Peshitta, la versión aramea de las Sagradas Escrituras encontraremos que se habla del hijo del carpintero, no de uno de los hijos:



Pero lo que nos trae mucha más luz a la relación de Jesús con sus hermanos es el pasaje de Juan 7: 3-10 en el que se nos informa que ellos le reprendieron y le exigieron que se manifestara como el Mesías:

Εἶπον οὖν πρὸς αὐτὸν οἱ ἀδελφοὶ αὐτοῦ Μετάβηθι ἐντεῦθεν καὶ ὕπαγε εἰς τὴν Ἰουδαίαν, ἵνα καὶ οἱ μαθηταί σου θεωρήσουσιν [σοῦ] τὰ ἔργα ἃ ποιεῖς: οὐδεὶς γάρ τι ἐν κρυπτῷ ποιεῖ καὶ ζητεῖ αὐτὸς ἐν παρρησίᾳ εἶναι: εἰ ταῦτα ποιεῖς, φανέρωσον σεαυτὸν τῷ κόσμῳ. οὐδὲ γὰρ οἱ ἀδελφοὶ αὐτοῦ ἐπίστευον εἰς αὐτόν. λέγει οὖν αὐτοῖς ὁ Ἰησοῦς Ὁ καιρὸς ὁ ἐμὸς οὔπω πάρεστιν, ὁ δὲ καιρὸς ὁ ὑμέτερος πάντοτέ ἐστιν ἕτοιμος. οὐ δύναται ὁ κόσμος μισεῖν ὑμᾶς, ἐμὲ δὲ μισεῖ, ὅτι ἐγὼ μαρτυρῶ περὶ αὐτοῦ ὅτι τὰ ἔργα αὐτοῦ πονηρά ἐστιν. ὑμεῖς ἀνάβητε εἰς τὴν ἑορτήν: ἐγὼ οὔπω ἀναβαίνω εἰς τὴν ἑορτὴν ταύτην, ὅτι ὁ ἐμὸς καιρὸς οὔπω πεπλήρωται. ταῦτα δὲ εἰπὼν αὐτοῖς ἔμεινεν ἐν τῇ Γαλιλαίᾳ.

Dijeron, pues, a él sus hermanos: «Pásate de aquí y vete a la Judea, para que también tus discípulos vean tus obras que haces; pues nadie algo en oculto hace; y busca él mismo en libre habla estar. Si esto haces, manifiéstate al mundo». Pues ni sus hermanos creían en él. Díceles, pues, Jesús: «El tiempo el mío aún no ha llegado; pero el tiempo, el vuestro, siempre está preparado. No puede el mundo aborreceros, pero a mí aborrece; porque yo atestiguo acerca de él que sus obras malas son. Vosotros subid a la fiesta, yo aún no subo a esta fiesta; porque mi tiempo aún no está cumplido». Y, esto diciéndoles, quedó en la Galilea.

¿Era normal en la cultura hebrea del primer siglo que los hermanos menores reprendieran a un hermano mayor? De ninguna manera. Eso era impensable. Como explica R. De Vaux en su libro Las instituciones del Antiguo testamento, el hijo primogénito al morir el padre, recibía una triple bendición: la jefatura de la familia, la primacía ceremonial religiosa y la doble herencia de la tierra. Jesús no era únicamente el primero de los hijos, era además el jefe de la familia y el líder religioso de la misma, como tal, le correspondía a él la realización de los sacrificios, ofrendas y demás ceremonias prescriptas en los rituales. ¿Cómo es posible que Jesucristo, siendo el hijo primogénito (τὸν πρωτότοκον Lc 2: 7), pudiera recibir órdenes y reprensiones de sus hermanos (ἀδελφοὶ)? De ninguna manera podría ocurrir semejante situación. Muchos menos aún puede entenderse que, teniendo hermanos, él entregara al cuidado de uno de sus discípulos a su propia madre (Juan 19:26).

Es por ello que debemos interpretar que el término ἀδελφοὶ no es sino, una traducción literal del hebreo אח, es decir, un "hermano" un miembro de la familia que no es ni padre ni madre.

Una consideración sobre las versiones hebreas del Evangelio de Mateo

Me parece muy importante hacer una breve referencia a las versiones hebreas del evangelio de Mateo. Las mismas no eran muy conocidas fuera de los ámbitos académicos hasta que en época reciente, cobraron notoriedad y divulgación gracias al movimiento judío mesiánico. Estas versiones son, salvo quizás un solo caso, traducciones al hebreo del texto griego. La mas famosas de esas traducciones del griego al hebreo es el llamado Mateo de Shem Tob, dentro de un volumen que contiene la disputa entre el Cardenal Pedro de Luna (posteriormente Antipapa Benedicto XIII) y el judío sefardí Shem Tov ben Isaac ben Shaprut, de quien toma el nombre. El texto de Mateo se encuentra intercalado en el libro llamado Eben Boham. En el año 1987, el filólogo y hebraísta George Howard extrajo el texto de Mateo, traduciéndolo y publicándolo bajo el título de The Gospel of Matthew according to a primitive Hebrew text.  Otra versión de Mateo hebreo es el publicado por Sebastián Münster en 1537. Este fue un judío converso español que tomó un texto de mateo que circulaba entre los judíos sefaraditas y posteriormente lo corrigió con el texto griego. Lamentablemente no quedaron constancias de cuales fueron las enmiendas de Müster.

Finalmente, y mucho más interesante, es el llamado Mateo du Tillet, conservado en la Biblioteca Nacional de París bajo la signatura Heb.MSS.132. El texto posee importantes pocas divergencias con los manuscritos griegos más antiguos y difiere del Textus Receptus en tanto este lo hace del Codex Sinaiticus y del Vaticanus.[3]

Si vemos el texto de Mt 13:55, dónde se menciona el nombre de los hermanos de Jesús, vemos que aparece la palabra אח:

הלא זה הוא בן־החרש הלא שם אמו מרים ואחיו יעקב ויוסי ושמעון ויהודה

En Mt 23:8 Jesús dice que todos sus discípulos eran hermanos entre ellos, formaban parte de una misma familia:

ואתם אל־יקרא לכם רבי כי אחד הוא מוריכם המשיח ואתם אחים כלכם

Y finalmente, en Mateo 28:10, cuando en el texto griego Jesús dice:

τότε λέγει αὐταῖς ὁ Ἰησοῦς· Μὴ φοβεῖσθε· ὑπάγετε ἀπαγγείλατε τοῖς ἀδελφοῖς μου ἵνα ἀπέλθωσιν εἰς τὴν Γαλιλαίαν, κἀκεῖ με ὄψονται.

En el texto hebreo de Du Tillet se vierte:

ויאמר אליהן ישוע אל־תיראן לכנה והגדנה לאחי וילכו הגלילה ושם יראוני

Por consiguiente, el término "hermano" tal como aparece en la Biblia no siempre refleja la relación de hijos de un mismo padre, sino que corresponde al concepto hebreo אח con el que se designa a los miembros de una misma familia. El cristianismo, en el mismo sentido que el judaismo, extendía la noción de hermandad no sólo al clan, sino también a los miembros de la misma confraternidad religiosa. Así, en en Hecho 1:15 se menciona a la comunidad cristiana como ἀδελφοὶ. La misma palabra aparece en Hechos 11:1 y 11:29.


Conclusiones
Como hemos podido ver, no existe ninguna prueba en el Nuevo Testamento de que los hermanos de Jesús fueran hijos de José y María, al contrario, como estos dan consejos a Jesús y hasta le reprenden, demostraría que se trata en realidad de parientes mayores a él, sobre todo, teniendo en cuenta se dice que Jesús era el hijo primogénito (τὸν πρωτότοκον Lc 2: 7) de José y María, por lo que se descartaría además que estos hermanos fueran hijos de un anterior matrimonio de José. De la misma manera, hemos comprobado que el término ἀδελφοὶ no implica, en los manuscritos griegos "hijos de un mismo padre", sino "parientes", ya que es la traducción del griego koiné del vocablo hebreo אח.





[1] Kenyon, Frederic, Our Bible and the Ancient Manuscripts , London, 1939., pp. 81.
[2] Segal, Charles, Tragedy and Civilization: an interpretation of Sophocles,1989, pp. 184.
[3] Al presente no existe en español ninguna traducción directa de este manuscrito, y menos aún una que sea crítica. Hay, no obstante, una traducción realizada por el pastor protestante José Álvarez (judío mesiánico) a partir de la versión inglesa de James Scott Trimm. He tenido la oportunidad de conseguir una copia fotográfica de los folios que componen el texto y realicé una primer traducción en el año 2009, cuando por primera vez se puso en duda la traducción de Trimm, para mi uso en el ámbito académico.  En el año 2012 realicé una nueva traducción crítica que aún no he podido publicar. Las citas que se presentan a continuación corresponde a la transliteración que realicé del códice y a mi traducción.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Una elocuente imagen

Cuando alguien nos quiera decir que Ratzinger/Benedicto XVI fue un verdadero Papa Católico, además de exponerle millares de argumentos tomando los mismos textos del ahora emérito pontífice de la Iglesia Conciliar del Vaticano II, la Iglesia Humanista del Anticristo, se le pueden mostrar, además, muchas imágenes.
Una muy interesante y esotérica es la siguiente.



lunes, 1 de febrero de 2016

Calendario Litúrgico de febrero

Presentamos a continuación, para su descarga, el calendario litúrgico correspondiente al mes de febrero, según las rubricas del Papa San Pío X. Este calendario, en PDF e ideal para ser descargado y llevado en los dispositivos portátiles, es preparado por la Red Traditio.


Para descargar el Calendario Litúrgico, por favor haga click en la siguiente imagen o en el enlace.



¿Necesita la Misa Católica?
Nosotros recomendamos siempre a la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia

En Argentina





Capilla Ntra. Sra. de Luján. 
Buenos Aires 695 esq. Paine.  6030 Vedia Pcia. de Bs. As.


En USA

2408 Stuart St. Tampa Fl, 33605 Tel.(813) 248-4460 rpmauro33@aol.com ...
Mass Sundays: 8:20 a.m. and 10:00 a.m. Latin-ingles, 12:00 am 
Latin-Spanish: every 2nd Sunday of the month after the mass 10:00 a.m. adoration and Benediction with the Blessed Sacrament. 
Father Fattore speaks English and Spanish. 
For 1st communion and confirmation catechism, by phone call the Chapel

San Basilio el Grande

San Basilio el Grande, arzobispo de Cesarea de Capadocia, recibió su educación primaria en una familia muy piadosa. Su abuela, su hermana, su madre y su hermano fueron canonizados.

Su padre era profesor de oratoria y abogado. Al terminar sus estudios en Cesarea, Basilio estudió en famosas escuelas de Atenas. Al regresar a su patria fue bautizado y asignado al clero como lector. Después, durante mucho tiempo vive con los ermitaños en Siria, Mesopotamia, Palestina y Egipto.

La vida en el desierto le agradaba a Basilio. Él encontró un lugar donde instaló su refugio. Con él estaba su amigo de la infancia San Gregorio (El Teólogo). El arzobispo de Cesarea, Eusebio, hizo regresar a San Basilio del desierto y lo ordenó presbítero. Tras la muerte de Eusebio (año 370), San Basilio fue ascendido a la cátedra de Cesarea.

Casi todo el tiempo durante su servicio como arzobispo tuvo una tensa y dura lucha con los arrianos, los cuales tenían gran fuerza en los tiempos del emperador Constancio y más todavía en los tiempos del emperador Valente (los arrianos negaban la Divina naturaleza del Señor Jesús Cristo).

En su lucha contra los arrianos San Basilio continuaba la labor de San Atanasio, e igual que él, era el irrompible pilar de la Ortodoxia. En este tiempo, el mismo emperador llegó a Cesarea.

El emperador fue a la iglesia (en el día de Epifanía) donde oficiaba San Basilio. Su piadoso santo oficio y la gran multitud de la gente rezando enternecidamente sorprendieron al emperador. Sin embargo, tomó todas las medidas para que San Basilio acepte algún arreglo con los arrianos. Al encontrarse con la resuelta negativa, lo condenó al destierro. La inesperada enfermedad de su hijo hizo que suspendiera la sentencia y pidiera al Santo sus oraciones. Entonces los arrianos lograron que por lo menos fuese reducida la zona del arzobispo. (Anoimo — el obispo de la nueva zona de la ciudad de Tiana se convirtió en su rival y enemigo).

Además de abnegada defensa de la Ortodoxia contra el arrianismo, el arzobispo Basilio había prestado otros grandes servicios a la Iglesia. Para la Iglesia tienen mucha importancia los escritos de San Basilio, especialmente “El Hexamerón” (sobre los 6 días de la creación del Mundo) en los cuales se manifiesta no solo como un gran teólogo, sino también como el científico en el dominio de las ciencias naturales.

También llegaron a nosotros: trece homilías sobre los Salmos, veinticinco homilías para distintas ocasiones, cinco libros contra los arrianos y “Los Ascéticos” sobre la Divinidad del Espíritu Santo.

La dura labor y dolores del alma agotaron sus fuerzas terminando su vida a los 50 años el 1 de enero del año 379.

sábado, 30 de enero de 2016

Los hermanos de Jesús. Primera Parte

Los hermanos de Jesús ¿Cómo interpretar el término  ἀδελφοὶ?
Primera Parte


El tema de los hermanos de Jesús es uno de los más interesantes de la crítica bíblica. En el siguiente artículo, trataremos el tema de la mención de esos “hermanos” en el Nuevo Testamento. ¿Quiénes eran realmente? ¿A qué se refieren los manuscritos con la palabra “hermano”? ¿Se trata de hijos de un mismo padre, o puede significar además otra cosa?

Este artículo, por su longitud y temática se publicará en dos partes, y sirve como respuesta al comentario que dejó un anónimo en una entrada sobre la secta de los "Testigos de Jeohva"

Los vocablos en las lengua originales
Siempre que tratamos con la Biblia tenemos que remitirnos a las lenguas originales y a los manuscristos más antiguos. Ese fue el ejemplo que siguió San Jerónimo cuando tradujo las Sagradas Escrituras al latín en la versión conocida como “Vulgata Latina”.
Para el antiguo Testamento tenemos, como se señaló en oportunidades anteriores el hebreo, el arameo y algunos textos en griego. Del Nuevo Testamento, han sobrevivido únicamente textos en griego, pero sabemos que existía una versión hebrea del Evangelio de Mateo. Además, cualquier persona que conozca griego koiné, se dara cuenta que la gramática de los evangelios está lejos de ser de manual: es evidente que fueron escritos por personas que tenían al griego como una segunda lengua, y en el caso específico del Evangelio de San Mateo, que se trata de una traducción.
Si tomamos una versión en español de las Sagradas Escrituras, veremos que (dependiendo de la traducción) el vocablo “hermano” aparece por lo menos 383 veces en un total de 340 versículos.
En griego, el término hermano aparece por primera vez en el génesis, en el relato de Caín y Abel. El término es αδελφός, como podemos ver en Gen 4:2

καὶ προσέθηκεν τεκεῖν τὸν ἀδελφὸν αὐτοῦ τὸν Αβελ. καὶ ἐγένετο Αβελ ποιμὴν προβάτων, Καιν δὲ ἦν ἐργαζόμενος τὴν γῆν

¿Qué significa en griego αδελφός?
En el griego clásico la traducción literal es “hermano”, o también “hijo de alguno de los padres”. Por ejemplo, en  Mc 6:17-18 que Herdores Antipas y Filipo se dice que eran hermanos, y que el primero se había quedado con la esposa del segundo:

αὐτὸς γὰρ ὁ ῾Ηρῴδης ἀποστείλας ἐκράτησε τὸν ᾿Ιωάννην καὶ ἔδησεν αὐτὸν ἐν φυλακῇ διὰ ῾Ηρῳδιάδα τὴν γυναῖκα Φιλίππου τοῦ ἀδελφοῦ αὐτοῦ, ὅτι αὐτὴν ἐγάμησεν.
ἔλεγε γὰρ ὁ ᾿Ιωάννης τῷ ῾Ηρῴδῃ ὅτι οὐκ ἔξεστί σοι ἔχειν τὴν γυναῖκα τοῦ ἀδελφοῦ σου.

Según Flavio Josefo, eran hermanos únicamente por parte de padre, lo cual no sería el uso más ortodoxo del término, ya que en realidad, en griego se emplea para designar a aquellos que nacieron del mismo vientre.[1] En la Biblia el término griego no se refiere siempre al caso estricto de “hermanos”. Veamos, por ejemplo Génesis 13:8, que trata sobre la separación de Abraham y Lot:

εἶπεν δὲ Αβραμ τῷ Λωτ Μὴ ἔστω μάχη ἀνὰ μέσον ἐμοῦ καὶ σοῦ καὶ ἀνὰ μέσον τῶν ποιμένων μου καὶ ἀνὰ μέσον τῶν ποιμένων σου. ὅτι ἄνθρωποι ἀδελφοὶ ἡμεῖς ἐσμεν

Su traducción sería:

Y dijo Abram a Lot: «No haya riña entre mí y ti; y entre mis pastores y tus pastores; que hombres hermanos nosotros somos..

Ahora ¿Era Abraham hermano de Lot? Si vamos a Génesis 11:27 veremos que en realidad eran tío y sobrino. Ponemos texto directamente en español:

Y estas son las generaciones de Taré: Taré engendró a Abrám, y Nacor y Arán; y Arán engendró a Lot.

Lot no era hijo de Taré, padre de Abraham, sino de Arán, hermano de este. No obstante, el término con el que se refiere a Abraham y Lot es el de hermanos, o en griego ἀδελφοὶ.

¿Por qué se usa esta palabra en la traducción griega? Simple: en hebreo no existe un término para designar a los sobrinos, primos u otro tipo de parentesco que no sea el de padre, madre o hermano. Esto tiene relación con la configuración antropológica de las familias semitas. En hebreo, la palabra para designar, por lo tanto a cualesquier pariente que no sea padre-madre-hijo es siempre אח y no existe otro vocablo para ello. Veamos el texto de Génesis 13:8, en el que Abraham dice a Lot que son hermanos, pero esta vez en hebreo:

וַיֹּ֨אמֶר אַבְרָ֜ם אֶל־ל֗וֹט אַל־נָ֨א תְהִ֤י מְרִיבָה֙ בֵּינִ֣י וּבֵינֶ֔יךָ וּבֵ֥ין רֹעַ֖י וּבֵ֣ין רֹעֶ֑יךָ כִּֽי־אֲנָשִׁ֥ים אַחִ֖ים אֲנָֽחְנוּ

Su traducción más literal sería:


Y Abram dijo a Lot "Dejemos aqui, yo te ruego que no haya altercado entre mí y ti, entre mis pastores y tus pastores, porque nosotros [somos] hombres-hermanos.

Como pudimos observar, el término ἀδελφοὶ se emplea en la Biblia, no sólo para designar la relación entre dos personas que tienen en común por lo menos un progenitor, en contra del sentido estricto del griego clásico y koiné, que servía para los hijos de una misma madre. En la Biblia, ἀδελφοὶ  en griego, y en hebreo la palabra אח,  sirven para designar a cualesquier pariente que no sea padre, madre o hijo. Esto se debe a la configuración misma de las familias hebreas de la época de la Biblia, que no se tratab a de una familia nuclear, sino extendida. En la próxima entrega nos adentraremos a los casos específicos del Nuevo Testamento y veremos como los autores, recogieron esta forma lingüística. Para ello nuestro análisis tomará en cuenta el texto griego, la peshita y también, un interesante manuscrito hebreo medioeval que contiene el Evangelio de Mateo.




[1] Segal, Charles, Tragedy and Civilization: an interpretation of Sophocles,1989, pp. 184.

viernes, 29 de enero de 2016

Misa Católica y Monasterio Franciscano en Carolina del Sur

Hace un tiempo entré en contacto con Monseñor Bruno Amicarelli OFM Conv., que mantiene un pequeño monasterio franciscano, que sirve para la formación de sacerdotes católicos, fieles a la Tradición y a la Doctrina católica de siempre. Se trata del Monasterio San Juan Bautista, de Franciscanos Conventuales.

Anexo al Convento, existe una capilla que ellos atienden de manera permanente, y funge como uno de los centros de Misa Católica en Carolina del Sur. Se trata de Holy Family Traditional Catholic Church, y su dirección es 



Horarios:
Misa Dominical:
Rosario y Confesiones 10:00-10:20 am
Santo Sacrificio de la Misa 10:30 am 

Misas en semana (de lunes a sábado): 9 a.m.
Primer viernes y sábado de cada mes: 9 a.m



Si usted desea más información sobre este centro de Misa, comuníquese por correo o teléfono.


Holy Family Traditional Catholic Church
Post Office Box 462
Summerville, SC 29484-0462

Rectory Phone: (843) 875-9368 Church Email: information @ holyfamilytraditionalcatholicchurch.com

Please note that this e-mail is for church-related business or inquiries only.



miércoles, 27 de enero de 2016

El doble precepto de la caridad

EL DOBLE PRECEPTO DE LA CARIDAD
De los tratados de S. Agustín sobre el evangelio de S. Juan


Vino el Señor mismo, como doctor en caridad, rebosante de ella, compendiando, como de él se predijo, la palabra sobre la tierra, y puso de manifiesto que tanto la ley como los profetas radican en los dos preceptos de la caridad.

Recordad conmigo, hermanos, aquellos dos preceptos. Pues, en efecto, tienen que seros en extremo familiares, y no sólo veniros a la memoria cuando ahora os los recordamos, sino que deben permanecer siempre grabados en vuestros corazones. Nunca olvidéis que hay que amar a Dios y al prójimo: a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con todo el ser; y al prójimo como a sí mismo.
He aquí lo que hay que pensar y meditar, lo que hay que mantener vivo en el pensamiento y en la acción, lo que hay que llevar hasta el fin. El amor de Dios es el primero en la jerarquía del precepto, pero el amor del prójimo es el primero en el rango de la acción. Pues el que te impuso este amor en dos preceptos no había de proponer primero al prójimo y luego a Dios, sino al revés, a Dios primero y al prójimo después.

Pero tú, que todavía no ves a Dios, amando al prójimo haces méritos para verlo; con el amor al prójimo aclaras tu pupila para mirar a Dios, como sin lugar a dudas dice Juan: Quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve.

Que no es más que una manera de decirte: Ama a Dios. Y si me dices: «Señálame a quién he de amar», ¿qué otra cosa he de responderte sino lo que dice el mismo Juan: A Dios nadie lo ha visto jamás? Y para que no se te ocurra creerte totalmente ajeno a la visión de Dios: Dios -dice- es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios. Ama por tanto al prójimo, y trata de averiguar dentro de ti el origen de ese amor; en él verás, tal y como ahora te es posible, al mismo Dios.

Comienza, pues, por amar al prójimo. Parte tu pan con el hambriento, y hospeda a los pobres sin techo; viste al que ves desnudo, y no te cierres a tu propia carne.

¿Qué será lo que consigas si haces esto? Entonces romperá tu luz como la aurora. Tu luz, que es tu Dios, tuaurora, que vendrá hacia ti tras la noche de este mundo; pues Dios ni surge ni se pone, sino que siempre permanece.

Al amar a tu prójimo y cuidarte de él, vas haciendo tu camino. ¿Y hacia dónde caminas sino hacia el Señor Dios, el mismo a quien tenemos que amar con todo el corazón, con toda el alma, con todo el ser? Es verdad que no hemos llegado todavía hasta nuestro Señor, pero sí que tenemos con nosotros al prójimo. Ayuda, por tanto, a aquel con quien caminas, para que llegues hasta aquel con quien deseas quedarte para siempre.

Francisco: su concepción de la Iglesia

FRANCISCO: su concepción de la Iglesia, 
en contradicción con la divina Revelación
18/12/2015
por SÍ SÍ NO NO




El 10 de noviembre de 2015 Francisco pronunció una homilía en la cual expresó su concepción de la Iglesia, en contradicción con la que encontramos en la divina Revelación (Tradición y Sagradas Escrituras), en el Magisterio y en la doctrina común de los teólogos.

Expondré los dos puntos, teológicamente hablando, más rompedores de la homilía bergogliana y los contrastaré con las enseñanzas de las Sagradas Escrituras, de los padres, del Magisterio y de los teólogos escolásticos.

La Iglesia preferida por Francisco

«Prefiero una Iglesia accidentada, herida, y sucia que salga a las calles, antes que Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de (por) aferrarse a las propias seguridades. No quiero una Iglesia preocupada de ser el centro y que termina (termine) acorralada en un embrollo de obsesiones y disposiciones». (Evangeliumgaudium 49)

Examen de los términos

1°) “Iglesia Accidentada”: “accidentado” en el Diccionario de la Lengua Española significa: “que ha sido víctima de un accidente”, si se refiere a una persona, mientras que significa: “escabroso, abrupto” si se refiere a una cosa. No queda claro qué quiso decir realmente Bergoglio, pero el concepto, aunque confuso, no concuerda con la naturaleza de la Iglesia que es la sociedad sobrenatural, perfecta, fundada por Jesús y dotada de todos los medios para conducir las almas al cielo. Por lo tanto, Ella es Divina en cuanto al origen, a los medios (los sacramentos) y, finalmente, humana en cuanto a los miembros que la componen: fieles y pastores. Ahora, sólo los miembros y los hombres de Iglesia pueden ser “víctimas de un accidente” impedidos, vulnerados, llenos de asperezas y desnivelados; pero la Iglesia no, porque es Divina por la Divina Revelación y por la doctrina católica; no así por el modernismo según el cual la Iglesia (como la divinidad de Cristo) es una invención humana de los primeros cristianos, que puede y debe cambiar continuamente (cfr. Decreto Lamentabili, EnciclicaPascendi, 1.907; Motu proprio SacrorumAntistitum, 1910).

2°) “Iglesia Herida”: ídem. La Iglesia en sí es pura, “sin manchas ni arrugas”[1], no puede estar herida; los hombres están heridos por el pecado original, la Iglesia no.

3°) “Iglesia Sucia”: peor aún. Además, sucio, es un término equivocado, ya que puede significar sucio físicamente o sucio moralmente, es decir, pecador; pero la Iglesia es “santa” como recita el Credo y, teniendo como base el principio de no contradicción, si es santa, no puede ser pecadora.

4°) “Iglesia enferma porque está aferrada a sus propias seguridades”: según el modernismo, la certeza natural y sobrenatural no es alcanzable ni por la razón, ni por los dogmas. En efecto, la filosofía modernista es el kantismo agnóstico, que niega la capacidad de la razón pura o especulativa de conocer con certeza las esencias de la realidad natural. Teológicamente, el modernismo, es defensor de la evolución heterogénea de los dogmas, que serían expresiones humanas totalmente incapaces de comprender a la Divinidad, la cual es un producto natural de la necesidad del hombre, del sentimiento religioso y de la subconsciencia creadora. Por lo tanto, la certeza para los modernistas sería una patología y no algo positivo. De aquí al escepticismo y al relativismo radical, hay un paso.

5°) “Iglesia preocupada por ser el centro”: la Iglesia es la continuación de Cristo en la historia. Ahora, Cristo es “Rex et centrumomniumcordium” (Letanías del S. Cuore di Gesù) y “Cristo es el jefe del cuerpo, es decir, de la Iglesia” (Col., 1, 18) . «Quién no concibe a la Iglesia como madre no concibe a Dios como Padre» (León XIII, Satis cognitum). Cristo es el fin de toda criatura y así también lo es la Iglesia después de su ascensión al cielo. En efecto «fuera de la Iglesia no hay salvación» (IV Concilio Lateranense, DS 802) y por esto Ella debe ser nuestro centro, nuestro fin intermedio para ir al Cielo, nuestro fin último.

6°) “Iglesia acorralada en un embrollo de obsesiones y disposiciones”: las Leyes de la Iglesia y los Mandamientos de Dios que enseña, son una obsesión para Francisco, que busca desmantelarlos. Y aquí tenemos el motivo por el que se pueden dar los sacramentos también a los pecadores obstinados, que no quieren convertirse.
El verdadero concepto de Iglesia según la fe católica

«Cristo es el jefe del cuerpo, es decir, de la Iglesia» (Col., 18); «Cristo decidió edificar la Iglesia para volver duradera la obra de salvación de la Redención, en la cual, como en la casa de Dios, estuviesen contenidos todos los fieles» (Concilio Vaticano I, DS 3050). Jesús confirió a los 12 apóstoles, es decir a la Iglesia, el poder de «enlazar y desatar» (Mt., 18, 17), de celebrar la eucaristía (Lc., 22, 19), de perdonar los pecados (Jn., 20, 23), de bautizar (Mt., 28, 19). La Iglesia es la esposa de Cristo (Ef., 5, 25), que Él ha adquirido con su propia sangre (Ap., 20, 28).

Jesús equiparó a la Iglesia a una casa construida sobre las rocas, que le otorgan la estabilidad y la unidad (Mt., 12, 25).«Cristo ha amado a la Iglesia y se ha entregado por ella, para purificarla y santificarla (…) en tal modo, Él quiso forjar una Iglesia resplandeciente de gloria, sin manchas ni arrugas» (Ef., 5,26)

Todos estos versículos se contradicen con la a-teología modernista bergogliana, pero  pertenecen a la fe y San Pablo nos ha revelado: «Aunque nosotros mismos o un ángel del cielo os enseñara un Evangelio diferente de aquel que os hemos anunciado, sea anatema».(Gal., 1, 8).

El fin de la Iglesia según la Fe católica

Es de fe revelada y definida que el fin de la Iglesia es la continuación de la Redención de Cristo hasta el fin del mundo (Conc. Vat, I, DS 3050) y León XIII explica que, mientras Cristo nos ha redimido con su muerte en la Cruz, la Iglesia tiene la tarea de aplicar los méritos de la Redención de Cristo hasta el fin del mundo (Encíclica Satis cognitum, 1896).

Es por esta razón que Jesús dijo a los Apóstoles: «Id y amaestrad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo».(Mt., 28, 18-20);
«Quien os escucha a vosotros, me escucha a Mí, quien os rechaza a vosotros, me rechaza a Mí» (Lc., X, 16); por lo tanto: «Una sola es la Iglesia universal de los fieles, fuera de la cual ninguno puede salvarse» (IV Concilio Lateranense, DS 802). Por este motivo, la antorcha, es decir, la Iglesia, no puede estar escondida bajo la llovizna, como quisiera Francisco,  sino que debe ser colocada sobre el candelabro para iluminarnos a todos (Mt., 5, 15).

La razón recta y las certezas contra las dudas de Bergoglio

Aristóteles, aproximadamente 300 años antes de Cristo, escribía a propósito de aquellos que (como Bergoglio) niegan la evidencia: «Heráclito (Bergoglio) dice negar el principio de no contradicción, pero entonces ¿por qué va a Megara y no se queda tranquilo en casa pensando en caminar? ¿Y por qué no se tira en el pozo, pero se cuida de hacerlo, justo como si pensara que caer no es lo mismo que no caer?» (Metafísica, IV, 4, 1008 b). Por lo tanto: «El escéptico coherente debería cerrarse en el mutismo absoluto, porque hablar quiere decir tener y expresar certezas. En efecto Cratilo terminó callando y movía solamente el dedo» (Aristóteles, Metafísica, IV, 5, 1010 a). En resumen, también en tiempos de Bergoglio, vale siempre aquello que escribía Aristóteles en relación a los sofistas de su tiempo:«No se crea todo aquello que se dice» (Metafísica, IV, 3, 1005b). Efectivamente, el escéptico Pirrón (Bergoglio):  «Por coherencia, se esforzaba de no dar cuenta de los precipicios, pero, acorralado como un perro, se asustó,  distinguiendo bien un perro de un cordero» (Diógenes Lacercio, Cosecha de las viñas y de las doctrinas de los filósofos, IX, 2) Aristóteles concluía: «Es ridículo ir a buscar razones en contra de quien, rechazando el valor de la razón, no quiere razonar»(Aristóteles, Metafísica, IV, 4).

Francisco resuelve mal los problemas de la Iglesia

“En presencia de los males o problemas de la Iglesia es inútil buscar soluciones en conservadurismos y fundamentalismos, en la restauración de conductas y formas superadas que ni siquiera culturalmente tienen capacidad de ser significativas. La doctrina cristiana no es un sistema cerrado incapaz de generar preguntas, dudas, interrogantes, sino que es viva, sabe inquietar, sabe animar” (Homilía del 10 de noviembre de 2015).

La gravedad de los males de la Iglesia

Desde hace más de 50 años trabaja en el seno de la Iglesia una crisis generalizada y sin precedentes definida por el mismo Pablo VI “de autodemolición”, porqué, guiada por miembros de la Iglesia, de los cuales Bergoglio es el epígono paroxístico que cierra la parábola descendiente iniciada por Juan Pablo XXIII. El mismo Pablo VI afirmó que: “Muchos fieles están turbados en su fe por un cúmulo de ambigüedades, de incertezas y de dudas que la afectan en su esencia. Tales son: el dogma trinitario y cristológico; el misterio de la Eucaristía y de la presencia real; la Iglesia como institución salvadora; el ministerio sacerdotal en medio del pueblo de Dios; el valor del rezo y de los sacramentos, las exigencias morales que tiene que tiene que ver con mismos, por ejemplo, la indisolubilidad del matrimonio o el respeto de la vida humana. Más bien se llega al punto de discutir, incluso, la autoridad divina de la Escritura, en nombre de una radical perdida del mito”[2].

La crisis en la Iglesia no podría ser más profunda. En efecto, ¿qué ha quedado intacto en el cristianismo? Si no hay certezas sobre el dogma trinitario, se manifiestan vaguedades y ambigüedades sobre la Persona de Cristo Jesús; si se está titubeante frente a la Santísima Eucaristía; si no se concibe la Iglesia como institución de salvación… ¿Qué queda del cristianismo?… ¿Qué queda de la Revelación cristiana?

Hay, entre los fieles, un movimiento convergente en la formación de una nueva “religiosidad”, que puede ser, solamente, una nueva falsa religión neo-modernista: de un lado, se generan incertezas sobre los misterios revelados; del otro lado, se confecciona una vida cristiana según los gustos del espíritu del siglo

La teología pastoral del Concilio Vaticano II ha tocado la sustancia misma de la Revelación. No se apunta a una exposición de la verdad revelada en términos tales que los hombres la comprendan fácilmente, sino que se intenta, por medio del lenguaje ambiguo y rebuscado, de presentar una nueva “religiosidad”, conforme a los gustos del hombre formado según las máximas del mundo. Así se difunde, por todos lados, la idea de que la Iglesia romana debe pasar por una mutación radical en su moral, en su liturgia, y también en su doctrina.

En los escritos y en las homilías de Francisco, se inculca la tesis de que la Iglesia tradicional, como existía hasta el Vaticano II, ya no está a la altura de los tiempos modernos. En consecuencia, debe transformarse totalmente. Y, una observación rápida sobre lo que sucede en ambientes católicos, lleva a la convicción de que, verdaderamente, después del Concilio, existe una nueva “religiosidad” neo-modernista, esencialmente distinta de aquella conocida antes de el mismo.
En efecto, se exalta como principio absoluto e intangible, la dignidad humana, a cuyos derechos se someten la verdad y al bien. Esta concepción inaugura la religión del hombre y hace olvidar la austeridad cristiana y la beatitud celeste.
En las costumbres, el mismo principio olvida la ascética cristina y la obligación de observar los 10 mandamientos y es absolutamente indulgente también con el placer sensual, desde el momento en que el hombre debe buscar su sabiduría sobre la tierra. En la vida conyugal y familiar, la religión del hombre antepone el placer al deber, justificando, bajo este título, los métodos anticonceptivos, disminuyendo la oposición al divorcio y revelándose favorable a dar los sacramentos a quien quiere vivir en el pecado mortal.

En la vida pública la religión del hombre rechaza la jerarquía y promueve el igualitarismo propio de la ideología marxista contraria a la enseñanza divina, natural y revelada, que declara la existencia de un orden jerárquico pedido por la naturaleza misma de la sociedad.

En la vida religiosa, el mismo principio, pregona un ecumenismo que, en beneficio del hombre, ponga de acuerdo a todas las religiones; proclama una “Iglesia” transformada en un instituto de asistencia social y vuelve ininteligible lo sacro, comprensible solamente en una sociedad jerárquica. Por esto, la preocupación excesiva por la promoción social, como si la Iglesia fuese solamente un gran organismo de asistencia. Siguiendo en la misma línea, la secularización del clero, del cual el celibato es considerado algo absurdo, así como también se considera extraño el modo de vida del sacerdote, íntimamente ligado a su carácter de persona consagrada de manera exclusiva al servicio del altar.

En la liturgia, se reduce al sacerdote a simple representante del pueblo y las mutaciones son tales y tantas que la Iglesia cesa de representar adecuadamente a los ojos del fiel la imagen de la Esposa del Cordero, Una, Santa, e Inmaculada.

Evidentemente, la dispersión moral y la disolución litúrgica no habrían podido coexistir con la inmutabilidad del dogma y, después de todo, estas transformaciones ya indicaban mutaciones en el modo de concebir las verdades reveladas.

La buena solución según la doctrina católica

El remedio a tanto mal es recurrir al valor de la Tradición, el cual es tal que: «Incluso las encíclicas y los otros documentos del Magisterio ordinario del Sumo Pontífice son infalibles, solamente, en las enseñanzas confirmadas por la Tradición, es decir por una continua enseñanza de la doctrina, desarrollada por diferentes papas y durante un considerable período de tiempo» (Pío IX, Encíclica Tuaslibenter, 1863). En consecuencia, el acto del Magisterio ordinario de un Papa que se oponga a la enseñanza magisterial de diferentes papas, promulgado por un considerable período de tiempo no puede ser aceptado

La Tradición, en conjunto con la Biblia, es una de las dos “fuentes” de la divina Revelación. Ella es también la “transmisión” (del latín tradere, transmitir) oral de todas las verdades reveladas por Cristo a los apóstoles (Tradición divina) o sugeridas a ellos por el Espíritu Santo (Tradición divino-apostólica, que se cierra con la muerte del apóstol Juan) y que llegaron a nosotros a través del Magisterio siempre vivo de la Iglesia, asistida por Dios hasta el fin del mundo.

La tradición, junto a las Sagradas Escrituras, es “canal contenedor y vehículo transmisor” de la Palabra divinamente revelada. El Magisterio eclesiástico es “el órgano” de la Tradición, mientras los “documentos” en los cuales se conservó, son los símbolos de fe, los escritos de los padres, la liturgia, la práctica de la Iglesia, los actos de los mártires y los monumentos arqueológicos, etc.

Las verdades o preceptos morales, disciplinarios y litúrgicos, que derivan directamente de Cristo o de los apóstoles, en cuanto promulgadores de la Revelación, son objeto de fe divina.

Los primeros discípulos de los apóstoles recibieron en forma directa e inmediata la Tradición por boca de los doce, mientras los posteriores la recibieron en forma indirecta y mediata a través de la enseñanza de los sucesores de Pedro (los papas) y de los apóstoles (los obispos) cum Petro et sub Petro.

Ésta es la función del Magisterio: mediar y actualizar la enseñanza divina, pero siempre basándose en la Tradición recibida. No se trata, por lo tanto, de hacer revivir una nueva fe, sino de traspasar y hacer recibir o revivir continua y nuevamente, hasta el fin del mundo, la única y misma fe predicada por Cristo y por los apóstoles.

La función del Magisterio no propone novedad alguna, sino que sólo reafirma de una forma nueva y profunda las mismas verdades contenidas en la Escritura y en la Tradición.

En este “depósito de la fe” está totalmente ausente toda sombra de contradicción entre verdades antiguas y nuevas: el desarrollo debe suceder «en el mismo sentido y con el mismo significado» (San Vicente de Lerins, Commonitorium, XXIII; Vaticano I, Denz. 1800). No hay Tradición, no subsiste la verdad católica allá donde se encuentre contradicción, contrariedad o concurrencia entre nova et vetera.

La Tradición oral no excluye que llegue el momento en que sea puesta por escrito sin “divina inspiración”, en cuanto con el paso del tiempo la transmisión a voz viene fijada en documentos escritos o epígrafes; por ejemplo, la validez del Bautismo de los neonatos es Tradición, pues que es palabra de Dios no escrita bajo divina inspiración, pero está contenida en los libros de casi todos los antiguos escritores eclesiásticos.
Sin embargo, lo escrito sólo es subsidiario de la Tradición oral. Por lo tanto, pueden haber Tradiciones o enseñanzas divino-apostólicas de las cuales nada haya sido escrito. Será la voz de la Iglesia o el Magisterio viviente en la persona del papa que garantizarán que tales verdades son de origen divino o divino-apostólica.

La existencia de la tradición se encuentra revelada en la Biblia: «Id entonces y enseñad a todas las gentes (…) enseñándoles a observar todo aquello que os he mandado» (Mt., 28, 19-20). Jesús no ha escrito nada, los apóstoles primero predicaron y sólo después de los años, algunos discípulos han establecido por escrito la parte esencial de la enseñanza oral de Cristo.

Con el III siglo (Papia, †130; S. Clemente Romano, †101; S. Ireneo de Lyon, †202 y Tertuliano, †222) los padres eclesiásticos empezaron a discernir claramente las Sagradas Escrituras y Tradición como dos fuentes distintas de la Revelación, dando una cierta preferencia a la Tradición. En el IV-V siglo con los capadocios en Oriente (S. Basilio, †379, S. Gregorio Nacianceno, †390 y Niseno, †394) y S. Agustín (†430) en Occidente se profundiza el significado de Tradición, especialmente en relación a sus órganos de transmisión (papas, concilios, padres eclesiásticos). San Vicente de Lerins ha formulado la regla más notable y común para definir la verdadera Tradición divino-apostólica: «Quod ubique, quodsemper, quod ab amnibuscreditumest» (Commonitorium, II) (Aquello que en todas partes, siempre y por todos ha sido creído).

Como se ve, sea en la Escritura como en los padres, el concepto de verdadera Tradición está siempre conectado a la asistencia de Dios, ya que, sin la ayuda del Espíritu de Verdad, la pureza de la enseñanza oral no podría conservarse sin mezclarse con los errores.

Además, el concepto de Tradición, es inseparable del Magisterio que, más allá de no ser la Tradición misma, es el órgano por el cual ella viene traspasada.

Entre Magisterio y Tradición hay una cierta distinción pero no una separación, es decir, la Iglesia es como un maestro que tiene un Libro de texto oficial (Escrituras y Tradición) y explica el significado a los descendientes. La parte esencial que desarrolla el Magisterio es dar “todos los días hasta el fin del mundo” la recta interpretación subjetivo/formal de la Tradición, habiendo garantido ayer la veracidad del contenido pasivo o objetivo/material.

El Magisterio custodia, explica e interpreta la Palabra de Dios escrita o oral (Verbum Dei scriptum veltraditum). Por lo tanto, Magisterio y Tradición, no son idénticos. El Magisterio no es fuente de Revelación, Escritura y Tradición sí. Por eso, el Magisterio presupone las dos fuentes de la Revelación, las custodia y las explica; por lo tanto, en sentido estricto, no coincide con la Tradición. Sin embargo, si se considera el Magisterio en sus documentos u objetivamente, entonces se puede decir que en ellos sí reencuentra una fuente o lugar de la Revelación[3].

Conclusión
«Causa del aturdimiento que sufren los fieles, angustiados porque ya no están más seguros de aquello que deben creer y de cómo deben actuar, es el abandono de la Tradición. Por lo tanto, el antídoto a una crisis así profunda de lenguaje, de pensamiento, y de acción, lo encontramos solamente en la fidelidad a la Tradición. Una tarea tan noble sólo se puede absorber a través de la fidelidad a la tradición ininterrumpida que (…) reconecta (el nuestro cristianismo) a la fe de los Apóstoles»[4] (Carta pastoral de mons. De Castro Mayer Actualización y Tradición, 11 de abril de 1.971).

Contra los “males” a los cuales la falsa “actualización”, iniciada por Roncalli, expone la integralidad de la fe y la pureza de las costumbres cristianas, es necesario ser fieles a la Tradición para mantener la fe íntegra «…sin la cual no se puede gustar a Dios» (Heb., 11, 6) y la moral divina natural y positiva ya que «…sin las obras, la fe está muerta» (Sant., 2, 26)

sìsì no no

[Traducción de Fernando Suárez]