sábado, 1 de agosto de 2015

Calendario Litúrgico de Agosto

Según las rúbricas de San Pío X



Date
Day
*** Liturgical Day ***
*** Misc. ***
1
Saturday
St. Peter's Chains
The Holy Machabees, Mm

First Saturday
2
Sunday
10th. Sunday after Pentecost
St. Alphonsus,Mary de Ligouri, BpCD
St. Stephen I, PM


3
Monday
Finding the Body
of St. Stephen I, Martyr


4
Tuesday
St. Dominic, C

5
Wednesday
Dedication of the Church of
Our Lady of the Snows


6
Thursday
Transfiguration of Our Lord
Sts. Xystus II,P & Comp., Mm


7
Friday
St. Cajetan, C
St. Donatus, BpM

First Friday
8
Saturday
Sts. Cyriacus & Comp., Mm
Vigil of St. Lawrence [Anticipated]


9
Sunday
11th. Sunday after Pentecost
St. John Marie Vianney, C
St. Romanus, M


10
Monday
St. Lawrence, M

11
Tuesday
Sts. Tibutius & Susanna, VMm

12
Wednesday
St. Clare, V

13
Thursday
Sts. Hippolytus & Cassian, Mm

14
Friday
Vigil of the Assumption of the BVM
St. Eusebius, C


15
Saturday
Assumption of the BVM
Holy Day

16
Sunday
St. Joachim, Father of the BVM,C
12th. Sunday after Pentecost
Within the Octave


17
Monday
St. Hyacinth, C
Within the Octave BVM
Octave day of St. Lawrence


18
Tuesday
Within the Octave
St. Agapitus, M
[Mass of Preceding Sunday]


19
Wednesday
St. John Eudes, C
Within the Octave


20
Thursday
St. Bernard, AbD
Within the Octave


21
Friday
St. Jane Frances de Chantel, W
Within the Octave


22
Saturday
Immaculate Heart of Mary
St. Timothy & Comp. Mm
Vigil of St. Bartholomew {Anticipated}

23
Sunday
13th. Sunday after Pentecost

24
Monday
St. Bartholomew, Ap

25
Tuesday
St. Louis IX, King of France, C

26
Wednesday
St. Zephyrinus, PM

27
Thursday
St. Joseph Calasanctius, C

28
Friday
St. Augustine, BpCD
St. Hermes, M


29
Saturday
Beheading of St. John the Baptist
St. Sabina, M


30
Sunday
14th. Sunday after Pentecost

31
Monday
St. Raymond Nonnatus, C



jueves, 30 de julio de 2015

VIII Jornadas de Cultura Católica

VIII JORNADAS DE CULTURA CATÓLICA

VEDIA - PCIA DE BUENOS AIRES
ARGENTINA

SÁBADO 10 Y DOMINGO 11 DE OCTUBRE DE 2015


Dios no necesita una casa para habitar y si gracias al bautismo cada una de las tres Personas divinas «habita» en el alma del cristiano, entonces ¿por qué son necesarias las iglesias? Podemos señalar dos razones de conveniencia. En primer lugar, en las iglesias se produce una especial presencia de Dios y una comunicación entre Él y sus fieles más intensa, por lo que estos edificios devienen en instrumentos de salvación y santificación
En segundo lugar, porque a Dios no se le reverencia ni sólo en la intimidad del pensamiento ni sólo con actos exteriores, sino con todo el ser. Según esto, el culto divino ha de ser una actividad no sólo individual, sino también colectiva, y así como la naturaleza manifiesta el genio y la bondad de Dios —le da gloria— es lógico que las obras de los hombres también lo hagan. (Fernando Cobián, “Historia litúrgica del Templo”).

La perspectiva de “género” es un vehículo cuyo efecto último es la autodestrucción del ser humano, dado que el ser humano no puede alterar su esencia. Los gestos y las vestimentas del sexo opuesto que adopte la persona, o las cirugías para un presunto cambio de sexo a las que se someta, o la afectividad íntima sentida por una persona del mismo sexo, tristemente son mutilaciones emocionales o físicas de su ser. (Lic. Marlene Gillette-Ibern, Asesora Legal de VHI (Vida Humana Internacional-)

LUGAR:
Capilla Ntra. Sra. de Luján. Buenos Aires 695 esq. Paine.  6030 Vedia Pcia. de Bs. As. Argentina

Sábado 1o de Octubre:
17:30 hs.: Palabras de bienvenida a cargo del Rev. Gustavo Peña SRSLRF
17:45 hs.: Rezo del Sto. Rosario, exposición y Bendición con el Santísimo Sacramento.
18:30 hs.: Breve receso y merienda
19:00 hs.: La Profesora Viviana E. Acquistapace disertará sobre: "El Templo Cristiano y su realidad simbólica".

Domingo 11 de Octubre:
9:30 hs.: Santa Misa Cantada de Acción de Gracias (Solemnidad de la Maternidad Divina de María).
10:30 hs.: El Joven Carlos Facundo de la Cruz –estudiante de abogacía en la Univ. Nacional del Nordeste y miembro de Pro Vida Corrientes- disertará sobre: La ideología de "género": el invento de los sexos.
13:00 hs.: Almuerzo y cierre de las Jornadas (confirmar)

Informes e Inscripción: rpmauro33@yahoo.com
Tel. (02354) 421230 ó (02355) 15447068
Entrada libre y gratuita
Organiza: Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia

miércoles, 29 de julio de 2015

Una breve lectura de Lacunza

Dejo a continuación, para todos nuestros lectores, un fragmento de la obra "la Venida del Mesías en Gloria y Majestad", del presbítero Manuel Lacunza, que vale la pena leer. En otra oportunidad me gustaría que discutiéramos sobre este autor.
Junto con el texto, están los comentarios y resaltados del amigo y colaborador AFT.


TEXTO SEPARATA que JUNTA LOS PROPIOS DE LACUNZA. SE DEJARON OTROS COINCIDENTES, DE STO. TOMAS.- SE TRATA DE UN ESCRITO DEL SIGLO XVIII; 1700/1800; IMPRESO en 1816.

El venerable Padre Lacunza nos dice: Nuestro sacerdocio, que como buen pastor y no mercenario, debía defender el rebaño de Cristo, y poner por él su propia vida, será en aquellos tiempos, su mayor y su más próximo peligro. ¿Qué tenéis que extrañar esta posición? ¿Ignoráis acaso la historia? ¿Ignoráis los principales y más ruidosos escándalos del sacerdocio Hebreo? ¿Ignoráis los escándalos horribles y casi continuados por espacio de XVII siglos del sacerdocio Cristiano? ¿Quién perdió enteramente a los Judíos, sino su sacerdocio? Éste fue el que resistió de todos modos al Mesías mismo, no obstante que lo tenía a la vista, oía su voz, y admiraba sus obras prodigiosas. Éste fue el que cerrando los ojos a la luz, se opuso obstinadamente a los deseos y clamores de toda la nación, que estaba prontísima a recibirlo, y lo aclamaba a gritos por hijo de David y rey de Israel. Éste fue el que cerró los ojos a todos con miedos, con amenazas, con persuasiones, con calumnias groseras, para que no viese lo mismo que tenía delante, para que desconociesen a la esperanza de Israel, para que olvidasen enteramente sus virtudes, su doctrina, sus beneficios, sus milagros, de que todos eran testigos oculares. Éste en fin les abrió la boca, para que lo negasen, y reprobasen públicamente, y lo pidiesen a grandes voces para el suplicio de la cruz. Ahora digo yo: ¿Este sacerdocio lo era acaso de algún ídolo, o de alguna falsa religión? ¿Había apostatado formalmente de la verdadera religión que profesaba? ¿Había perdido la fe de sus Escrituras y la esperanza, de su Mesías? ¿No tenía en sus manos las Escrituras? ¿No podía mirar en ellas como un espejo clarísimo, la verdadera imagen de su Mesías, y cotejarla con el original que tenía presente? Sí. Todo esto es verdad; mas en aquel tiempo y circunstancias todo esto no bastaba, ni podía bastar. ¿Por qué? Porque la iniquidad de aquel sacerdocio generalmente hablando, había llegado a lo sumo. Estaba viciado por la mayor y máxima parte. Estaba lleno de malicia, de dolo, de hipocresía, de avaricia de ambición; y por consiguiente lleno también de temores y respetos puramente humanos que son lo que se llaman en la Escritura prudentia carnis, et amicitia hujus mundi, incompatibles con la amistad de Dios. Ésta fue la verdadera causa de la reprobación del Mesías y de todas sus funestas consecuencias, la cuál no se avergonzó aquel inicuo sacerdocio de producir en pleno concilio: hic homo multa signa facit, si dimittimus eum sic, omnes credent in eum, et venient Romani, et tollent nostrum Locum, et gentem (Juan, Cap. 11, ver. 47). ¿Qué tenemos pues, que maravillarnos de que el sacerdocio Cristiano pueda en algún tiempo imitar en gran parte la iniquidad del sacerdocio hebreo? ¿Qué tenemos que maravillarnos de que sea el únicamente simbolizado en esta bestia de dos cuernos? Los que ahora se admiraren de esto, o se escandalizaren de oírlo o lo tuvieren por un propósito increíble, es muy de temer, que llegada la ocasión sean los primeros que encuentren en el escándalo y los primeros prendidos en el lazo. Por lo mismo que tendrán por increíble tanta iniquidad en personas sagradas, tendrán también por buena la, misma iniquidad. ¿De qué hay que maravillarse después de tantas experiencias? Así como en todos los tiempos han salido del sacerdocio Cristiano bienes verdaderos, e inestimables, que han edificado y consolado la Iglesia de Cristo, así han salido innumerables y gravísimos males que la han escandalizado y afligido. ¿No gimió todo el orbe Cristiano en tiempo de los Arrianos? ¿No se admiró de verse Arriano casi sin entenderlo, según la expresión viva de San Gerónimo? ¿Ingemuit orbis terrarum et se Arianum esse miratur est? ¿Y de dónde le vino todo este mal, sino del sacerdocio?

(La Venida del Mesías en Gloria y Majestad, Londres 1816, T.1, 2ª parte, pp.454..456)

Persecuciones de la potencia secular, las padeció la Iglesia de Cristo terribilísimas y casi continuas por espacio de trescientos años; y con todo esto, se salvaron tantos, que no se cuentan a centenares, ni a millares sino a millones. Lejos de ser aquellos tiempos de persecución peligrosos para la Iglesia, fueron por el contrario los más a propósito, los más conducentes, los más útiles, para que la misma Iglesia creciese y arraigarse, se fortificase, y se dilatase por toda la tierra. No fue necesario, ni conveniente abreviar aquellos días por temor de que pereciese toda carne; antes fue convenientísimo dilatarlos para conseguir el efecto contrario. Así los dilató el Señor muy cerca de tres siglos, cierto, y seguro, de que por esta parte nada había de temer; mas en la persecución, o tribulación horrible, de que vamos hablando, se nos anuncia clarísimamente por boca de la misma Verdad, que deberá suceder todo lo contrario: Erit enim tunc tribulatio magna, qualis non fuit ab initio mundi usque modo, neque fiet, et nisi breviati fuissent dies illi, non fieret salva omnis caro. Pensad amigo, con formalidad, cual podrá ser la verdadera razón de una diferencia tan grande; y difícilmente hallaréis otra, que la bestia nueva de dos cuernos, que ahora consideramos, o lo que es lo mismo, el sacerdocio Cristiano, ayudando a los perseguidores de la Iglesia, y de acuerdo con ellos en la abundancia de su iniquidad.

En las primeras persecuciones hallaban los fieles en su sacerdocio, o en los pastores no sólo buenos consejos, instrucciones justas, y santas, exhortaciones favorosísimas, sino también la práctica de su doctrina. Los veían ir adelante por el ejemplo; los veían ser los primeros en la batalla; los veían no escatimar, ni descanso, ni hacienda, ni vida por la honra de su Señor, y por la defensa de su grey. Si leéis el martirologio Romano apenas hallaréis algún día del año que no esté ennoblecido y consagrado, con el sacrificio de estos santos pastores. Mas la persecución Anticristiana en la que el sacerdocio estará ya, por la mayor y máxima parte, inimicos crucis Christi; en que estará mundano sensual y por eso tibio, y provocando a vómito; como lo anuncia claramente San Juan (Apoc.3,16) en que estará, resfriado enteramente en la caridad por la abundancia de la iniquidad.(Mt 24,12) Será ya imposible que los fieles hallen en él lo que no tiene, esto es: espíritu, valor, desinterés, desprecio del mundo y celo de la honra de Dios, y será necesario, que hallen lo que sólo tiene, esto es: sensualidad, vanidad, avaricia, cobardía; y todo lo que de aquí resulta en perjuicio del mísero rebaño; esto es, seducción, tropiezo, escándalo y peligro. No por esto se dice, que no habrá en aquellos tiempos algunos pastores buenos, que no sean mercenarios. Si; los habrá, ni se puede creer menos de la bondad y providencia del Sumo Pastor, mas estos pastores buenos serán tan pocos y tan poco atendidos respecto a los otros, como lo fue Elías respecto de los falsos profetas de su tiempo; que unos y otros resistieron obstinadamente, y persiguieron a los profetas de Dios; unos y otros hicieron inútil su celo, e infructuosa su predicación; unos y otros fueron la causa inmediata así de la corrupción de Israel como de la ruina de Jerusalém. Si todavía os parece difícil de creer, que el Sacerdocio Cristiano de aquellos tiempos sea el únicamente figurado en la terrible bestia de dos cuernos, reparad con nueva atención en todas las palabras y expresiones de la profecía, pues ninguna puede estar de más; dice San Juan que vio a esta bestia salir, o levantarse de la tierra; el vidi aliam bestiam ascendentem de terra; que tenía cuernos como de cordero: et habebat cornua duo similia agni; pero que su voz, o modo de hablar era, no de cordero sencillo, e inocente, sino de un maligno y astuto dragón: et loquebatur sicut draco. Dice más, que con esta apariencia de cordero manso y pacífico y con la realidad del dragón, persuadió a todos los habitantes de la tierra que adorasen o rindiesen, tomasen partido por la primera bestia; que para este fin hizo grandes señales, o milagros todos fingidos y aparentes, con los cuales y al mismo tiempo, con su voz de dragón, o con sus palabras seductivas, engañó a toda la tierra; que obligó a fin a todos los habitantes de la tierra a traer públicamente en la frente, o en la mano el carácter de la primera bestia, so pena de no poder comprar ni vender. Decidme ahora amigo, con sinceridad. ¿A quién pueden competer todas estas cosas, piénsese, como se pensare, sino a un sacerdocio iniquo y perverso, como lo será el de los últimos tiempos? [1] No es menester decir para esto, que el sacerdocio de aquellos tiempos, persuadirá a los fieles que adoren a la primera bestia con adoración de latría como a Dios. El texto no dice tal cosa, ni hay en todo él una sola palabra de donde poderlo inferir. Sólo habla de simple adoración, nadie ignora lo que significa en las Escrituras esta palabra general, cuando no se nombra a Dios, o cuando no se infiere manifiestamente el contexto: et fecit terram, et habitantes in adorare bestiam primam. Así el hacer adorar a la primera bestia no puede aquí, significar otra cosa, sino hacer que se sujeten a ella; que obedezcan a sus órdenes por iniquas que sean, que no resistan, como debían hacerlo; que den señales externas de su respeto y sumisión; y todo ello por temor de sus cuernos. Tampoco es menester decir, que el sacerdocio de que hablamos habrá ya apostatado de la religión Cristiana. Si hubiesen algunos apóstatas formales, públicos (que sí los habrá, y no pocos) estos no deberán mirarse como miembros de la segunda bestia, sino de la primera. Bastará, pues, que el sacerdocio de aquellos tiempos peligrosos se halle ya en aquel mismo estado, y disposiciones, que se hallaban en tiempo de Cristo el sacerdocio Hebreo. Quiero decir: tibio, sensual, mundano, con la fe, o muerta o dormida, sin otros pensamientos, sin otros deseos, sin otros afectos, sin otras máximas, que de tierra, de mundo, de carne, de amor propio y olvido total de Cristo, y de Evangelio. Todo esto parece que suena a aquella expresión metafórica, de que usa el apóstol, diciendo que vio a esta bestia salir, o levantarse de la tierra: et vidi aliam bestiam ascendenten de terra. Añade que la vio con dos cuernos semejantes a los del cordero: et habebat cornuat dua similia agni la cual similitud (aunque prescindiendo de la alusión a la mitra que reparan tantos doctores) parece por otra parte, siguiendo la metáfora, un distintivo propísimo del sacerdocio, que a él sólo puede competer. De manera que así como los cuernos coronados de la primera bestia significan visiblemente la potestad, la fuerza, las armas de la potencia secular, de que aquella bestia se servirá para herir y hacer temblar a toda la tierra; así los cuernos de la segunda semejantes a los de cordero, no pueden significar otra cosa que las armas, o las fuerzas de la potestad espiritual; las cuales aunque de suyo, poco a propósito para herir, para forzar, o para espantar a los hombres; mas por eso mismo se concilia esta potencia mansa, y pacífica, el respeto, el amor y la confianza de los pueblos; y por eso mismo es infinitamente más poderosa, y más eficaz para hacerse obedecer, no solamente con la ejecución, como lo hace la potencia secular, sino con la voluntad, y aun también con el entendimiento. Mas esta bestia, en la apariencia inerme, pues como no se le veían otras armas, que dos pequeños cuernos semejantes a los de un cordero: esta bestia tenía un arma terrible, y ocultísima, que era su lengua; la cual no era de cordero, sino de dragón, y así hablaba como un dragón: et loquebatur sicut draco; lo que quiere decir esta similitud, y a lo que alude manifiestamente lo podéis ver en el cap. 3 del Génesis; allí entenderéis cuál es la lengua, o la loquela del dragón, por esta loquela, entenderéis también fácilmente la loquela de la bestia de dos cuernos en los últimos tiempos: et loquebatur sicut draco. Como habló el dragón en los primeros tiempos et decepit mulierem, así hablará en los últimos la bestia de dos cuernos, o por medio de ella el dragón mismo. Hablará con dulzura, con halagos, con promesas, con artificio, con astucia, con apariencias de bien; abusando de la confianza, simplicidad de las pobres ovejas, para entregarlas a los lobos; para hacerla rendirse a la primera bestia; para obligarlas a que la adoren, la obedezcan, la admiren y entren a participar, o a ser iniciados a su misterio de iniquidad. Y si algunas se hallaren entre ellas, tan entendidas que conozcan el engaño, y tan animosas, que resistan a la tentación (como ciertamente las habrá) contra éstas se usarán, o se pondrán en gran movimiento las armadas de la potestad espiritual, o los cuernos como de cordero: prohibiendo ne quis possit emere, aut vendere, nisi qui habet caracterem bestive. Estas serán separadas de la sociedad, y comunicación con las otras; a estas nadie les podrá comprar, ni vender, si no traen públicamente alguna señal de apostasía: Jam enim conspiraverant Judei, dice el Evangelio (Jn.cap.9) ut si quis eum confiteratur esse Christum, extra sinagogam fueret. Aplíquese la semejanza.

(La Venida del Mesías en Gloria y Majestad, Tomo 1, 2ª parte, pp. 459‑467).

Santo Tomás señala como la gran tribulación el gran castigo, la pérdida de la Verdad, la conversión a la falsa doctrina: "Habrá entonces una gran tribulación, porque habrá una perversión de la doctrina cristiana por la doctrina falsa. Y si no se abreviaran esos días, esto es: la enseñanza de la doctrina por el refuerzo de la verdadera doctrina, no se salvaría carne alguna, o sea todos se convertirían a la falsa doctrina" (Sto.Tomás In Mat.commentaria c.24‑21‑22).

Lo dice también el Padre Lacunza cuando muestra que no sería de tanto temor, ni de tanto peligro el Anticristo: primera bestia del mar, sin la segunda bestia de la tierra: "No obstante, yo me atrevo a decir, sin que me quede ni aun sospecha de duda; que si todo el Anticristo que esperamos, y con que estamos tan amenazados, quedase solamente en la potencia, y el furor de esta bestia temible, no había ciertamente por qué temerla; no nos pudiera hacer tanto daño como está profetizado; ni hubiera necesidad alguna de abreviar aquellos días; y el cuerpo de Cristo, lejos de padecer algún detrimento real, por eso mismo crecería más, se fortificaría más, y adquiriría nuevos grados de perfección. El Anticristo, que nos anuncian las Escrituras, no es solamente la bestia de siete cabezas y diez cuernos. Le falta a esta bestia, o a esta máquina, para su total complemento, una pieza importante, y esencial, sin la cual la gran máquina quedara sin efecto, y no tardará mucho en disolverse".

(La Venida del Mesías en Gloria y Majestad, Tomo 1, 2ª parte, ed. Londres 1879, pp. 447‑448)

<lo que supera esta visión de Lacunza, es un hecho, previsto por San Pablo, y no claro en Apocalipsis. Esa flojera del sacerdocio católico, no proviene sólo de lo que él menciona, sino que es promovida por la inserción del Anticristo, en la Cabeza Romana; o sea: que el propio sacerdocio judío, metamorfoseado en Anticristo  es quien promueve este desastre>