miércoles, 25 de junio de 2008

¿Ultimatum de Roma a la FSSPX?

[Tomado de http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=21695]

ROMA, 24 Jun. 08 / 05:54 pm (ACI).- Según informa el vaticanista Andrea Tornielli, quien afirma tener una copia de la carta original enviada por la Santa Sede en francés, el Vaticano propuso un ultimátum a la Fraternidad San Pío X, que preside el obispo cismático Bernard Fellay, y le habría puesto una fecha límite para que dé una respuesta.

Según indica Tornielli en su blog del diario italiano Il Giornale, en una carta firmada en su condición de Presidente de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, el Cardenal Darío Castrillón Hoyos presentó las condiciones del ultimátum que de ser aceptadas concluirían con la definitiva incorporación del grupo cismático a la Iglesia mediante la formula canónica de Prelatura personal, similar a la del Opus Dei, que le permitiría "seguir en su actividad de formar seminaristas y sacerdotes" y le daría autonomía para la celebración de la liturgia según el Motu Proprio Summorum Pontificum, es decir en latín y de acuerdo al Misal de 1962.

Tornielli explica que las cinco exigencias emanadas del encuentro del 4 de junio entre el Cardenal y el obispo excomulgado Bernard Fellay, líder de la Fraternidad San Pío X, son: "el compromiso a una respuesta proporcionada a la generosidad del Papa, el compromiso también para evitar cualquier intervención pública que no respete a la persona del Santo Padre y que pueda ser negativa para la caridad eclesial, el compromiso para evitar la premisa de un magisterio superior al del Santo Padre y de no proponer a la Fraternidad (San Pío X) en contraposición a la Iglesia; el compromiso por demostrar la voluntad de actuar honestamente en la plena caridad eclesial y en el respeto a la autoridad del Vicario de Cristo".

Como quinto compromiso exigido por la Santa Sede, precisa el vaticanista, están también "respetar la fecha –fijada para 28 de junio, víspera de la Solemnidad de San Pedro y San Pablo, 'el día del Papa' e inicio del Año Paulino– para responder positivamente. Esta será una condición solicitada y necesaria como preparación inmediata para la adhesión para tener la plena comunión".

martes, 24 de junio de 2008

Cruzada de Fátima (Ultima parte)

Consagración y El Escapulario
Nuestra Señora desea que nos consagremos a Su Inmaculado Corazón, una consagración en la cual nos entregue completamente a nuestra Madre, prometiéndole que vamos a:
1. Decir el Santo Rosario todos los días.
2. Ofrecerle todos los pequeños sacrificios diarios para la converción de los pecadores.
3. Hacer cinco comuniones de Reparación en los primeros sábados de cada més, durante cinco meses consecutivos.

En la última aparición, Nuestra Señora apareció como Nuestra Señora del Carmen, sosteniendo el Santo Escapulario, que es el signo de consagración al Inmaculado Corazón de María. Diáriamente nos debe recordar la promesa que le hemos hecho a la Virgen Santísima.
Una visita con Lucía de Fátima

En la Fiesta de la Asunción de Nuestra Señora, el 15 de agosto de 1950, tuve el gran privilegio de visitar y hablar con Sor Lucía, la única sobreviviente de los niños de Fátima. Ella es una hermana Carmelita, Sor María Lucía del Inmaculado Corazón de María. Tuve la alegría de hablar con ella alrededor de hora y media, durante la cual ella contestó muchas preguntas importantes. Cuando le pregunte si Nuestra Señora del Carmen se le había aparecido en Fátima dijo: "Seguramente!" Luego le pregunté acerca del Santo Escapulario y el mensaje de Fátima: "En muchos de los libros escritos acerca de Fátima, los autores no mencionan el santo Escapulario como una parte necesaria del mensaje de Fátima. El Rosario y el Santo Escapulario son inseparables".

Nosotros que sabemos el significado del mensaje de Nuestra Señora de Fátima, nos tenemos que convertir en otros apóstoles, fieles hijos de María, y no conformarnos con guardar este mensaje, sino que tener el celo de apóstoles, trabajaremos día y noche para hacer a María conocida por todos. Guardemos en nuestro corazón las palabra dichas a Lucía por Jacinta antes de morir:

Lucía, dile a todo el mundo que Dios dá Sus gracias por medio del
Inmaculado Corazón de María. Diles que imploren por la paz del mundo al Inmaculado Corazón de María, pues Dios le ha dado la paz del mundo a El

Fatima y el escapulario (cuarta parte)



El Gran Signo
No podemos imaginar que como la noticia de los acontecimientos en Fátima, gradualmente pasaron a los pueblos y aldeas de Portugal, y hasta fueron reportadas en otras partes de Europa, hubo muchos que rehusaron creer que Nuestra Señora se había aparecido en el mundo en un sitio tan olvidado como Fátima. Así que, Nuestra Señora le dijo a los niños en septiembre de 1917: "Díganle que en octubre yo les daré una señal tan grande que todos estarán obligados a creer en Mí".
Y llegó el día, y a pesar de la lluvia y el lodo, todas las carreteras hacia Fátima estaban llenas de tráficoen los días antes del trece de octubre. Todos deceaban ver a Nuestra Señora. Poco antes del mediodía Nuestra Señora vino por última vez. Con sus corazones desbordados de amor, los niños escucharon su último mensaje: "Díganle a la gente que tienen que enmendar sus vidas y pedir perdón por sus pecados. Que no ofendan más a Nuestro Señor, pues está ya demaciado ofendido"


Entonces vieron el gran milagro del sol, durante el cual el sol se puso de color rojo sangre y empezó bailar en el cielo; luego empezó a bajar y acercarse a la multitud de 70,000 personas que observaban horrorizados. Todos pensaron que el fin del mundo había llegado. Todos estaban llorando y gimiendo: "¡Virgen Santísima, no nos lleves en nuestros pecados!" Cuando el sol finalmente regresó a su sitio, supieron que el cielo había bajado a la tierra; y se dirigieron a los niños de Fátima con una pregunta: "Que quiere Nuestra Señora que hagamos?"



Fatima y el escapulario (tercera parte)

El Inmaculado Corazón de María
En Junio Nuestra Señora regresó, esta vez después de repetir el mensaje de la oración, les pidió que añadieran entre cada década la invocación: "O Jesús mío, perdone nuestros pecados, líbrenos del fuego del infierno, lleve al cielo a todas las almas, especialmente aquellas que necesitan más de Su misericordia." Una vez más pidió que hicieran sacrificios diariamente. Entonces, abriendo sus manos que habían estado siempre juntas en oración, les reveló Su Inmaculado Corazón rodeado de espinas, herido y sangrando.
La devoción al Inmaculado Corazón de María está clara en la oración que Ella les pidió que dijesen después de cada sacrificio: "O Jesús mío, es por amor a Vos, para la conversión de los pobres pecadores, en reparación al Inmaculado Corazón de María." Hoy en día Dios quiere que hagamos reparación al Inmaculado Corazón de María directamente. Esto suena como una devoción completamente nueva en la Iglesia, pero la historia nos da miles de ejemplos de teólogos y santos que nos dicen que María tiene parte en cada paso, en todo el plan de la salvación. Como nos dice San Bernardo: "Así es la inmutable voluntad de Dios que ha querido que tengamos todo por medio de María." Somos hijos de María, Cristo lo ha querido así, sabiendo que las virtudes pasan fácilmente del corazón de la Madre al corazón de Sus hijos." (Cura de Ars.)


Aviso Solemne
El trece de julio, después de repetirte el mensaje de oración y sacrificio, Nuestra Señora de pronto abrió Sus manos y una gran cantidad de luz pareció salir de ellas y penetró la tierra. La tierra se abrió, revelando a los niños inocentes el terrible abismo del infierno. Lucía nos dijo después, que allí pudieron ver las almas de los condenados, arrojados de un sitio a otro como chispas en un gran fuego, llorando de pena y de eterno remordimiento, y pudo distinguir a los demonios por las formas nauseabundas que habían tomado de animales desconocidos. "Ven el infierno", dijo Nuestra Señora, "Donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlos Dios quiere establecer en el mundo la devoción a Mi inmaculado Corazón". Entonces en un resumen espantoso, Nuestra Señora dijo lo que le sucedería al mundo si los hombres no cesaban de ofender a Dios, y como Dios iba a castigar al mundo por medio de guerras, hambre y persecución de la Iglesia. "Vendré a pedir la consagración de Rusia a Mi Inmaculado Corazón y la comunión de reparación de los Primeros Sábados". Ella dijo como Dios nos mandaría castigos si sus súplicas no eran concedidas, y advirtió a los hombres así: "Si Mi súplicas son concedidas, Rusia se convertirá y habrá paz; sino, Rusia esparcirá sus errores por el mundo, causando guerras y persecusiones a la Iglesia; los buenos serán martirizados y varias naciones serán aniquiladas". Luego añadió: "Al fin Mi Inmaculado Corazón triunfará". Otra vez en agosto Nuestra Señora les mencionó el infierno y les dijo: "Recen grandemente y hagan sacrificios por los pecadores, pues muchas almas van al infierno, mas no tienen a nadie que rece y haga sacrificios por ellos".

El Infierno y la Guerra
En las semanas que siguieron los niños no cesaron de pensar en la terrible visión del infierno. La pequeña Jacinta se sentaba y pensaba horas corridas. "Que triste estoy por las almas que van al infierno ...la gente allí, viva, quemándose como madera en el fuego... Lucía, "Porqué vá la gente al infierno?" y Lucía le explicaba;... "Lucía dile a Nuestra Señora que le enseñe el infierno a todo el mundo, entonces nadie pecaría más".
Reparación

A fines del verano, el Ángel vino a "El Cabeco" donde estaban rezando, esta cueva fué santificada debido a su primera visita. En su mano sostenía un Cáliz y sobre él, una Hostia sangrando. Arrodillándose dijo la conmovedora oración: "O Santísima Trinidad, Padre , Hijo y Epíritu Santo, Os adoro y ofrezco el preciocísimo cuerpo, sangre, alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en los tabernáculos en el mundo, en reparación por las injurias, sacrilegios é indiferencias por los cuales Él es ofendido. Y por los méritos infinitos de Su Sagrado Corazón y del Inmaculado Corazón de María, Os imploro por la converción de los pobres pecadores." Luego, dando la Hostia a Lucía y el contenido del Cáliz a Francisco y a Jacinta dijo: "Tomad y bebed del Cuerpo y Sangre de Jesucristo, horriblemente ofendido por hombres ingratos. Haced reparación por sus crímenes y consuelen a Dios." Esta fúe la última vez que los niños vieron al Ángel de la Paz.
Nada fuera de lo ordinario sucedió durante los días que siguieron. El verano pasó, el invierno llegó, la primavera con su nueva vida, y durante ese tiempo los niños abrazaron la esperanza de que la criatura de la luz regresaría a ellos.

Nuestra Señora Contesta
El trece de Mayo de 1917, cuando fueron a la serra, los niños no sabían la confusión en que el mundo se encontraba. No habían oido la voz del Papa Benedicto XV que se había dirigido a la Madre de la humanidad, pidiéndole a María que mirase al mundo sollozando, que simpatizara con los llantos de los niños inocentes, y los lamentos angustiosos de las Madres y las esposas. Sin embargo, este era el día en que la Madre de Dios había decidido contestar la súplica del Santo Padre.
Al mediodía los niños fueron sorprendidos por un rayo repentino de un relámpago. Mirando hacia arriba no vieron señal de tormenta; el cielo nunca había estado tan bello, ni el valle tan pacífico. Otra vez vino el rayo y temiendo que una tormenta repentina los sorprendiera, corrieron en dirección de la pequeña cueva. Al volverse, se sorprendieron al ver una Bella Dama parada sobre uno de los pequeños robles cercanos. "No Teman", Dijo la Bella Dama. Sin miedo Lucía le preguntó: "De donde viene Usted?" - "Vengo del cielo." "Del cielo!" dijo Lucía...y preguntó: "Iré al cielo?" "". Y pensando en sus compañeros añadió: "Y Jacinta, irá también?" "" - "Y Francisco, irá también al cielo?" Francisco, oyendo su nombre, se volvió y vió a las niñas mirando hacia el arbolito, y no viendo nada, gritó; "tírale una piedra a ver si se vá!" "Porqué es que Francisco no la vé?" Lucía preguntó a la Dama. Entonces Nuestra Señora contestó las palabras que todos debemos tomar muy en serio: "Dile a Francisco que diga el Rosario y me verá." Inmediatamente Francisco tomó sus cuentas y comenzó a rezar. Antes de terminar, sus ojos se abrieron y pudo ver la visión que lo cambió en uno de los más grandes apóstoles de la oración de estos tiempos. El pequeño Francisco que como muchos de nosotros pensaba que las oraciones no eran importantes, nunca olvidó las palabras de Nuestra Señora. Enseguida se convirtió en una inspiración para los demás.
Un día las niñas estaban tan ocupadas jugando, que no pensaron en Francisco hasta el almuerzo. "Francisco", llamaron - "estás listo para comer?" "no, no deceo comer". Luego le preguntaron lo que estaba haciendo: "Estaba pensando en Nuestro Señor, que está triste por los pecados cometidos. Cuanto deceo consolarlo!" Otro día lo llamaron a jugar y él simplemente levantó su Rosario. Y le dijeron, "O, dilo luego!" y el contestó: "Ahora y luego también!, no recuerdan que Nuestra Señora dijo que tendría que decir muchos Rosarios?".

Fatima y el escapulario (Primera Parte)

Los Niños De Fátima
La historia de Fátima comienza realmente en el año de 1916, cuando los tres niñitos, Lucía, una niña de nueve años, Francisco, un niño de ocho y Jacinta, una niñita de seis años; fueron al valle de la Cova de Iria cerca de la aldea de Fátima en Portugal. Este era un día común, cuando los niños llevaban sus ovejas a pastar. En este día en particular al principio de la primavera de 1916 empezó a llover, por lo tanto, los niños subieron por un lado de la colina al sur del valle hasta una cueva natural, llamada "Cabeco". Allí terminaron sus juegos, almorzaron, y como era la costumbre en todo Portugal, se arrodillaron a decir el Rosario.


El Ángel De Portugal

Antes de terminar el Rosario sintieron un viento fuerte y al mirar, notaron una luz extraña a lo lejos sobre el valle. Mientras la observaban, la luz se acercaba más y más hacia el sitio donde ellos estaban arrodillados y finalmente, vino hasta la misma entrada de la cuevita. Ahí la luz tomó la forma de un muchacho joven como de quince años. "No teman" dijo la criatura de la luz, "Yo soy el Ángel de la Paz, recen conmigo." Luego, postrándose con su frente tocando el suelo, le enseñó a los niños la oración que dice lo que está mal en el mundo hoy en día. Esta es la oración que el Ángel de la Paz le dio a los niños de Fátima: "Dios mío, Os creo, Os adoro, Os confío y Os amo. E imploro perdón por los que no Os creen, Os adoran, Os confian y Os aman". Trés veces consecutivas el Ángel repitió la oración, una oración en la cual, el cielo pide que de la tierra suban oraciones de Fe, Esperanza y Amor -- los tesoros que todos recibimos en el bautizmo. "Recen así", dijo el Ángel cuando se retiraba. Los corazones de Jesús y María están atentos a vuestras súplicas."
Dos veces más en el verano de 1916 el Ángel visitó a los niños. La segunda vez que vino, los niños estaban jugando cerca del pozo detrás de la casa de Lucía. De pronto, sin avisar, apareció preguntando: "Que hacen? Recen, recen sin cesar; ofrescan oraciones y sacrificios al Todopoderoso. " Lucía confusa por las palabras, se atrevió a preguntar: "Pero cómo - cómo debemos sacrificarnos?" A lo que el Ángel contestó: "En todo lo que hagan ofrezcan un sacrificio a Dios para pagar por los pecados que le ofenden, sobre todo, acepten con sumisión los sufrimientos que Dios les vá a mandar."
Más tarde en el valle, las niñas se lo explicaron a Francisco quien había visto el Ángel pero no pudo oir su voz. "Pero como debemos sufrir?" dijo Francisco, "No estamos enfermos. Tenemos suficiente para comer y un sitio para vivir." Pero pronto aprendió su significado, cuando su hermano mayor se enlistó en el ejercito pelfando de la segunda guerra mundial. Igualmente la pequeña Jacinta se deprimió por la preocupación en su hogar y los cuentos de muerte en el campo de batalla, igual al problema en la familia de Lucía, cuando su padre comenzó a gastar todo su dinero en las tabernas, y extendía sus bracitos y lloraba diciendo; "Señor, Os ofrecemos todos estos sufrimientos para la converción de los pecadores." Entonces empezaron a comprender el significado de sufrir y el gran misterio del pecado.

jueves, 19 de junio de 2008

El Mensaje de Fátima al mundo.


Castigo al Mundo: Nuestra Señora ya no puede contener el brazo de Su Divino Hijo a que castigue el mundo justamente por sus tantos crímenes.

Enmienda de la Vida: Yo he venido a advertir a los fieles que enmienden sus vidas y pidan perdón por sus pecados. No pueden continuar ofendiendo a Nuestro Señor que està ya profundamente herido.

Cinco Advertencias: Si mis súplicas no son concedidas, Rusia esparcirá todos sus errores alrededor del mundo, provocando guerras y persecuciones en contra de la Iglesia. Muchas personas buenas serán martirizadas, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir y muchas naciones serán destruídas.

Guerras: Las guerras son castigos por los pecados del mundo.

Pecados de la Carne: Más almas van al infierno por los pecados de la carne que por ningún otro pecado.

Modas Inmodestas: Ciertas modas se introducirán que ofenderán a Nuestro Señor grandamente.

Matrimonios Pecaminosos: Muchos matrimonios no son buenos, no son agradables a Nuestro Señor y no son de Dios.

Rosario Diario: Digan el Rosario todos los días para obtener la paz del mundo. Después de cada década digan: "O Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas y socorre principalmente a las más necesitadas."

Oración y Sacrificios
: Recen, recen mucho y hagan muchos sacrificios por los pobres pecadores, pues muchas almas van al infierno porque no hay quien haga sacrificios ni rece por ellos.

Devoción al Inmaculado Corazón de María: Dios desea establecer en el mundo la devoción a Mi Inmaculado Corazón. Si la gente hace lo que yo les pido, muchas almas se salvarán y habrá paz.

Devoción a los Primeros Sábados
: Yo prometo ayudar en la hora de la muerte con las gracias necesarias para la salvación a todos aquellos que los primeros sábados por cinco meses consecutivos, vayan a confesarse y reciban La Santa Comunión y digan cinco misterios del Santísimo Rosario y me guarden compañía por quince minutos mientras piensen en los misterios del Rosario con la intención de hacer reparación a Mi Inmaculado Corazón.

La Paz del Mundo: Díganle a todo el mundo que Dios dá Sus gracias por medio del Inmaculado Corazón de María. Díganle que pidan las gracias de Ella y que el Corazón de Jesús desea ser venerado junto con el Inmaculado Corazón de María, pues Nuestro Señor a confiado la paz del mundo a Ella...

Al fín Mi Inmaculado Corazón triunfará, Rusia se convertirá y habrá paz.

Cruzada de Fátima


Hace algunos meses me puse en contacto con la Cruzada de Nuestra Señora de Fátima, hoy en día bajo la dirección de Sus Excelencias los Obispos †Mary Fidelis CMRI y Joseph Marie CMRI, con sede en Estados Unidos. Les envié un mail y recibí una respuesta inmediata, se trató de una carta muy hermosa y sentida carta del Hermano Marcos María CMRI. El me envió algunos folletos cuyos contenidos he decidido colocar aquí para que puedan llegar a todos, bajo la común etiqueta de “Cruzada de Fátima”, así también como un hermoso escapulario de Nuestra Señora del Carmen, el cual me fue impuesto por el R.P. Jaques Berrou.
Les recomiendo comunicarse con ellos y que entre todos luchemos para que el Corazón Inmaculado de Nuestra Señora triunfe.
Laus Deo.

Hereje y cismático


El Abbé Laguérie es el creador del “Instituto Buen Pastor”, otra de las “Sociedades de vida apostólica” creadas por la Iglesia Conciliar del Vaticano II para destruir la Resistencia Católica y subyugarla bajo la doctrina del Novus Ordo. Se trata de un ex miembro de la Fraternidad Sacerdotal San Pio X, fundada por S.E.R. Mons. Marcel Lefebvre y que decidió abandonar el combate por la fe y la Iglesia.
¿Qué se puede decir de él? Seré breve:
El Abbé Laguérie es un hereje porque acepta las herejías del Conciliábulo Vaticano II:

1. Él Cree que la Iglesia de Cristo no es la Iglesia Católica, sino que esta subsiste en aquella (CVII: Lumen Gentium, Ver también CPF: Dominus Iesus)
2. Él no cree en el artículo de Fe del Credo que sostiene que hay “una iglesia”, tampoco cree que “fuera de la Iglesia no hay salvación”, porque al abarazar al Concilio Vaticano II acepta el ecumenismo herético para el cual las religiones no-católicas son medios de salvación.
3. El Cree en la libertad religiosa consagrada en la herética constitución conciliar Dignitatis Humanae.
4. Él cree por consiguiente que Cristo no debe reinar en las sociedades y acepta la separación de la Iglesia y el Estado en contra de lo que estableció (entre otros) el Papa Pio XI en Quas Primas.
5. Él tampoco cree en la constitución monarquica de la Iglesia, sino que manifiesta su adhesión a la herética doctrina de la colegialidad enseñada por el VII.
6. Él cree que el Novus Ordo Missae de Pablo VI (confeccionado con la ayuda de seis de sus hermanos protestantes) es una liturgia válida, más allá de la clarísima y evidentísima alteración de las palabras de consagración.
7. Él acepta por consiguiente la herética definición de la Misa del Novus Ordo.
8. Cree y acepta el sacrilegio de repartir la Santa Comunión a los herejes.
10. Acepta todas las herejías y errores que respecto al sacerdocio, al Santísimo Sacramento de la Misa y la Presencia Real de Nuestro Señor Jesucristo en la Eucaristía que se enseñan y practica en el Novus Ordo Missae.
11. Acepta y recibe las reformas de todos los sacramentos realizadas por la Iglesia Conciliar, con especial peligro en lo que se refiere al sacramento del Orden.
12. Acepta y recibe completamente el Código de Derecho Canónico de 1983 de Juan Pablo II el cual promulga todas las herejías del Concilio Vaticano II
13. Recibe, practica y permite la communicatio in sacris con los no-católicos.

¿Es un hereje? ¿Es un cismático? ¿Es católico el Abbé Laguérie? Veamos lo que bien dijo Monseñor Macel Lefebvre en su reflexión del 29 de junio de 1976 a propósito de su suspensión a divinis por Pablo VI:




Que la iglesia conciliar es una iglesia cismática, porque rompe con lo que la
Iglesia Católica que siempre fuera. Tiene sus nuevos dogmas, su nuevo
sacerdocio
, sus nuevas instituciones, su nuevo culto, todo condenado ya por la Iglesia en muchos documentos oficiales y definitivos.

Esta Iglesia Conciliar es cismática, porque ha tomado como base para su actualización principios que se oponen a los de la Iglesia Católica, tales como un nuevo concepto de la Misa expresado en los números 5 del Prefacio (decreto) al Missale Romanum y 7 de su primer capítulo, los cuales confiere a la asamblea un rol sacerdotal que no puede ejercer; de igual manera el derecho natural — es decir,
divino — de cada persona y de cada grupo de personas a la libertad religiosa.

Este derecho a la libertad religiosa es blasfemo, porque atribuye a Dios propósitos que destruyen Su Majestad, Su Gloria, Su Reinado. Este derecho implica libertad de conciencia, libertad de pensamiento, y todas las libertades Masónicas.

La Iglesia que afirma tales errores es por completo cismática y hereje. Esta Iglesia Conciliar no es, por lo tanto, Católica. En la medida en que el Papa, los obispos, sacerdotes o fieles se adhieran a esta nueva Iglesia, se separan ellos mismo de la Iglesia Católica.



Oremos por la conversión del Abbé Laguérie y todos los miembros del IBP, para que regresen a la Iglesia Católica que abandonaron por las comodidades de la Roma neo-modernista y neo-protestante.

Un curioso nombramiento en Francia


Hola a todos. Se trata sin lugar a dudas de una noticia vieja pero que no ha circulado mucho en nuestro país y que luego de conversarlo con otras personas, no parece ser muy conocido. Yo la encontré en el blog Cruz y Fierro, cuya visita recomiendo...
De todas formas ustedes ya conocen mi opiniòn sobre estas noticias de la Iglesia Conciliar: los fariseos avanzan.


El Santo Padre ha nombrado hoy al joven sacerdote francés, Nicolás Brouwet,
nacido en Suresnes el 31 de agosto de 1962, obispo titular de Simidicca,
auxiliar de Nanterre.
Alguno pensará, pues vaya noticia para el Blog. Tiene su importancia. Porque este sacerdote era, desde el año 2005, el "encargado de la celebración de la forma extraordinaria de la Santa Misa" en su diócesis de Nanterre.
Parece, por tanto, que sus gustos estaban declarados. Como parece también declarada la voluntad del Papa de que sus decisiones no queden en agua de borrajas. Un sacerdote tradicionalista obispo en Francia. Y además uno de los obispos más jóvenes de la Iglesia. ¿Habrá tomado nota el señor obispo de León, presidente de la Comisión episcopal de Liturgia?
Supongo que hoy será
un día de gozo para los católicos tradicionales de Francia.

viernes, 13 de junio de 2008

"Ellos tienen los edificios, mas vosotros tenéis la Fe"


"Un Mensaje de Consuelo al Remanente de la Iglesia"


Carta de San Atanasio, Obispo de Alejandría, a su grey durante el tiempo de la herejía Arriana
Coll. selecta SS.Eccl.Patrum, Caillau y Guillou. Vol. 32.pp. 411-41
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¡Que Dios os consuele!... Lo que os entristece es el hecho de que otros hayan tomado las iglesias mediante la violencia, mientras que vosotros estáis fuera. Es un hecho que ellos tienen los edificios, mas vosotros tenéis la Fe Apostólica. Podrán ocupar nuestras iglesias, pero están fuera de la Fe verdadera.

Permanecéis fuera de los lugares de adoración, mas la Fe mora dentro de vosotros. Permítasenos considerar qué es más importante, ¿el lugar o la Fe? La Fe verdadera, obviamente. ¿Quién ha perdido y quién ha ganado en esta batalla? ¿El que ocupa los edificios o el que guarda la Fe?
Verdad es que los edificios son buenos cuando la Fe Apostólica allí se predica: son sagrados si todo lo que ocurre allí se lleva a cabo de manera sagrada.

Vosotros sois los que estáis felices: vosotros los que permanecéis dentro de la Iglesia a causa de vuestra fe; los que os mantenéis firmes en los fundamentos de la Fe, la cual habéis heredado de la Tradición Apostólica. Y si una envidia abominable ha tratado de perturbarla en varias ocasiones, no ha tendio éxito. En la crisis presente, ellos son los que se han alejado de la fe.
Amados Hermanos, ninguno, nunca, prevalecerá contra vuestra fe. Y creemos que Dios nos regresará algún día nuestras iglesias.

Así, tanto más violentamente traten ellos de tomar los lugares de adoración, tanto más se separan a sí mismos de la Iglesia. Aseguran representarla, pero en realidad son ellos los que se expulsan y se extravían de ella.

Aun si los Católicos, fieles a la Tradición, son reducidos a un puñado, ellos son la verdadera Iglesia de Jesucristo.

«Fortes in fide» en la red


Todo católico que se precie de “tradicionalista” (es decir, de simplemente católico) no puede ignorar el nombre del sacerdote frances Noel Bárbara (en la foto), quien dirigió la revista “Forts Dan la Foi”, que empezó a publicarse en 1965, saliendo la versión en inglés a partir de 1975. El objetivo principal de esta publicación fue hacer foco en la doctrina de la Iglesia Post-Conciliar (nos referimos al llamado “Concilio Vaticano II”).

A Dios gracias, los textos han sido colocados en la Red completos, por lo que el visitante podrá tener acceso a ellos y descargarlos para su lectura. Todos están en formato zip, con lo que se acelera la descarga.
Si usted quiere hacerse con todo este material, solamente haga clic aquí.

Se lo recomendamos.

Oración a San José (del Papa León XIII)


A Vos, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación;

y, después de invocar el auxilio de vuestra Santísima Esposa, solicitamos también confiadamente vuestro patrocinio. Por aquella caridad que con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, os tuvo unido, y por el paterno amor con que abrazasteis al Niño Jesús, humildemente os suplicamos volváis benigno los ojos a la herencia que con su Sangre adquirió Jesucristo, y con vuestro poder y auxilio socorráis nuestras necesidades.


Proteged, oh providentísimo Custodio de la Sagrada Familia, la escogida descendencia de Jesucristo; apartad de nosotros toda mancha de error y corrupción; asistidnos propicio, desde el Cielo, fortísimo libertador nuestro en esta lucha con el poder de las tinieblas; y, como en otro tiempo librasteis al Niño Jesús del inminente peligro de su vida, así, ahora, defended la Iglesia Santa de Dios de las asechanzas de sus enemigos y de toda adversidad, y a cada uno de nosotros protegednos con perpetuo patrocinio, para que, a ejemplo vuestro y sostenidos por vuestro auxilio, podamos santamente vivir y piadosamente morir y alcanzar en el Cielo la eterna felicidad.


Amén

Ritus Romanus et ritus modernus

¿Hubo reforma litúrgica antes de Paulo VI?
por Mons. Klaus Gamber
Director del Instituto Litúrgico de Ratisbona


En el articulo "Cuatrocientos años de Misa Tridentina", publicado en diversas revistas religiosas, el profesor Rennings se aplico a presentar el nuevo misal, o sea el Ritus Modernus, como derivación natural y legitima de la liturgia romana. Según dicho profesor, no habría existido una Misa San Pío V sino únicamente por ciento treinta y cuatro años, es decir, de 1570 a 1704, año en el cual apareció bajo las modificaciones deseadas por el Romano Pontífice de entonces. Continuando con tal modo de proceder, Paulo VI, según Rennings, habría a su vez reformado el Missale romanum para permitir a los fieles entrever algo más de la inconcebible grandeza del don que en la Eucaristía el Señor ha hecho a su Iglesia.
En su articulo, Rennings se hace fuerte sobre un punto débil de los tradicionalistas: la expresión Misa Tridentina o Missa sancti Pii V. Propiamente hablando una Misa Tridentina o de San Pío V no existió nunca, ya que, siguiendo las instancias del Concilio de Trento, no fue formado un Novus Ordo Missae, dado que el Missale sancti Pii V no es más que el Misal de la Curia Romana, que se fue formando en Roma muchos siglos antes, y difundido especialmente por los franciscanos en numerosas regiones de Occidente. Las modificaciones efectuadas por San Pío V son tan pequeñas, que son perceptibles tan sólo por el ojo de los especialistas.
Ahora, uno de los expedientes al cual recurre Rennings, consiste en confundir el Ordo Missae con el Proprium de las misas de los diferentes días y de las diferentes fiestas. Los Papas, hasta Paulo VI, no modificaron el Ordo Missae, aun introduciendo nuevos propios para nuevas fiestas. Lo que no destruye la llamada Misa Tridentina más de lo que los agregados al Código Civil destruyen al mismo.
Por lo tanto, dejando aparte la expresión impropia de Misa Tridentina, hablamos más bien de un Ritus Romanus. El rito romano remonta en sus partes más importantes por lo menos al siglo V, y más precisamente al Papa San Dámaso (366-384). El Canon Missae aparte de algunos retoques efectuados por San Gregorio I (590-604), había alcanzado con San Gelasio I (492-496) la forma que ha conservado hasta ayer. La única cosa sobre la cual los Romanos Pontífices no cesaron de insistir desde el siglo V en adelante, fue la importancia para todos de adoptar el Canon Missae Romanae, dado que dicho canon se remonta nada menos que al mismo Apóstol Pedro.
Más por lo que concierne a las otras partes del Ordo, como para el Proprium de las varias Misas, respetaron el uso de la Iglesias locales.
Hasta San Gregorio Magno (590-604) no existió un misal oficial con el Proprium de las varias Misas del año. El Liber Sacramentorum fue redactado por encargo de San Gregorio al principio de su pontificado, para servicio y uso de las Stationes que tenían lugar en Roma, o sea para la liturgia pontifical. San Gregorio no había tenido ninguna intención de imponer el Proprium de dicho misal a todas las Iglesias de Occidente. Si posteriormente dicho misal se convirtió en el armazón mismo del Missale Romanum de San Pío V, se debió a una serie de factores de los cuales no podemos tratar ahora.
Es interesante notar que cuando se interrogó a San Bonifacio (672-754) que se encontraba en Roma, con respecto a algún detalle litúrgico, como el uso de las señales de cruz a efectuarse durante el canon, éste no se refirió sobre el sacramentaris de San Gregorio, sino sobre aquel que estaba en uso entre los Anglosajones, cuyo canon estaba en todo conforme a aquel de la Iglesia de Roma...
En el Medioevo, las diócesis y las iglesias que no habían adoptado espontáneamente el Misal en uso en Roma, usaban uno propio y por esto ningún Papa manifestó sorpresa o disgusto...
Mas cuando la defensa contra el protestantismo hizo necesario un Concilio, el Concilio de Trento encargo al Papa de publicar un misal corregido y uniforme para todos. Ahora, pues, con la mejor voluntad del mundo, yo no llego a encontrar en tal deliberación del Concilio el ecumenismo que ve Rennings.
¿Qué hizo San Pío V? Como ya hemos dicho, tomó el misal en uso en Roma y en tantos otros lugares, y lo retocó, tomó, especialmente reduciendo el número de las fiestas de los Santos que contenía. ¿Lo hizo tal vez obligatorio para toda la Iglesia? ¡ En absoluto! Respetó hasta las tradiciones locales que pudieran jactarse, por lo menos, de doscientos años de edad. Así propiamente: era suficiente que el misal estuviera en uso, por lo menos, desde doscientos años, para que pudiera quedar en uso a la par y en lugar de aquel publicado por San Pío V. El hecho de que el Missale Romanum se haya difundido tan rápidamente y espontáneamente adoptado también en diócesis que tenían el propio más que bicentenario, se debe a otras causas; no por cierto a presión ejercida sobre ellas por Roma. Roma no ejerció sobre ellas ninguna presión, y esto en una época en la cual, a diferencia de cuanto sucede hoy, no se hablaba de pluralismo, ni de tolerancia.
El primer Papa que osó innovar el Misal tradicional fue Pío XII, cuando modifico la liturgia de la Semana Santa. Séanos permitido observar, al respecto, que nada impedía de restablecer la Misa del Sábado Santo en el curso de la noche de Pascua, aunque sin modificar el rito.
Juan XXIII lo siguió por este camino, retocando las rúbricas. Mas ni el uno ni el otro, osaron innovar sobre el Ordo Misae, que quedó invariable. Pero la puerta había sido abierta, y la cruzaron aquellos que querían una sustitución radical de la liturgia tradicional y la obtuvieron. Nosotros, que habíamos asistido con espanto a este resolución, contemplamos ahora a nuestros pies las ruinas, no tanto de la Misa Tridentina, más bien de la antigua y tradicional Missa Romana, que había ido perfeccionándose a través del curso de los siglos hasta alcanzar su madurez. No era perfecta al punto de no ser ulteriormente perfectible, pero para adaptarla al hombre de hoy no había necesidad de sustituirla: bastaban algunos pequeñisimos retoques, quedando a salvo e inmutable todo el resto.
Viceversa, se la quiso suprimir y sustituir con una liturgia nueva, preparada con precipitación y, diremos, artificialmente: con el Ritus Modernus. ¡ Oh, cómo se ve aparecer en modo siempre más claro y alarmante el oculto fondo teológico de esta reforma ! Sí era fácil obtener una más activa participación de los fieles en los santos misterios, según las disposiciones conciliares, sin necesidad de transformar el rito tradicional. Pero la meta de los reformadores no era obtener la mencionada mayor participación activa de los fieles, sino fabricar un rito que interpretara su nueva teología, aquella misma que está en la base de los nuevos catecismo escolares. Ya se ven ahora las consecuencias desastrosas que no se revelarán plenamente sino en el giro de cincuenta años.
Para llegar a sus fines, los progresistas han sabido explotar muy hábilmente la obediencia a las prescripciones romanas de los sacerdotes y de los fieles más dóciles... La fidelidad y el respeto debido al Padre de la Cristiandad, no llegan hasta exigir una aceptación despojada del debido sentido crítico de todas las novedades introducidas en nombre del Papa (1).
¡ La fidelidad a la Fe, ante todo! Ahora, la Fe, me parece que se encuentra en peligro con la nueva liturgia, aunque no me atrevo a declarar inválida la Misa celebrada según el Ritus Modernus.
¿ Es posible que veamos a la Curia Romana y a ciertos Obispos – aquellos mismos que nos quieren obligar, con sus amenazas, a adoptar el Ritus Modernus-, descuidar su propio deber especifico de defensores de la Fe, permitiendo a ciertos profesores de teología a socavar los dogmas más fundamentales de nuestra Fe y a los discípulos de los mismos propagar dichas opiniones heréticas en periódicos, libros y catecismos?
El Ritus Romanus permanece con la última escollera en medio de la tempestad. Los innovadores lo saben muy bien. De aquí parte su odio furioso contra el Ritus Romanus, que combaten bajo el pretexto de combatir una nunca existida Misa Tridentina. Conservar el Ritus Romanus no es una cuestión de estética: es, para nuestra Santa Fe, cuestión de vida o muerte.

Mons. KLAUS GAMBER
Director del Instituto Litúrgico de Ratisbona

(1) San Pablo resistió a su Papa, que era San Pedro, cumpliendo su deber (N. de la R.)

miércoles, 11 de junio de 2008

Libro duro: The Rite of Sodomy


Quiero recomendar la lectura de este impresionante trabajo de Randy Engel, de más de 1800 páginas y 4000 notas, en la cual estudia el problema de la pederastía en la Iglesia. Entre los archivos se encuentran algunos que han sido desclasificados en épocas muy recientes (como los del MI de Gran Bretaña, por ejemplo).
Estoy seguro que el lector se sorprenderá el nombre de un famoso hereje que llegó a la Silla de San Pedro. También se encuentran en él algunas ratas que se infiltraron en el movimiento tradicionalista, como es el caso de Carlos Urrutigoity, quien fue expulsado de la Fraternidad Sacerdotal San Pio X por modernista, insubordinación y por homosexual encriptado, recibido luego por “Monseñor” Timlin de la Iglesia Conciliar (diócesis de Scranton) y que le autorizará a fundar la “Sociedad San Juan” sobre la cual ya hablaremos.
Es muy interesante además lo que dice de la protección que a los pedófilos les a otorgado el Cardenal Castrillón Hoyos.
Sin lugar a dudas un libro duro, pero que vale la pena leer.

martes, 3 de junio de 2008

Fuera de la Iglesia no hay ninguna salvación

“Empero cuando el Hijo del hombre viniere,
¿hallará fe en la tierra?” (Lc 18:8)


Pocos dogmas de fe han sido tan atacados por la marea modernista como el que reza “Extra Ecclesiam nulla salus” (fuera de la Iglesia no hay salvación). Evidentemente se trata de una de las verdades de fe que menos agradan al mundo moderno. Como dice el gran tomista R. Garrigou-Lagrange el mundo moderno pretende separarse de la Iglesia

busca, es cierto, poner freno a las bajas pasiones, luchar contra la avaricia,
trabajar por las mejoras de la clase obrera; más pretende hacer esto por sus
propias fuerzas, sin la ayuda de Dios, nuestro Señor y de la Iglesia; sólo se
inspira en su propio juicio, en su propia razón y voluntad
. [1]


Pero no es nuestra voluntad la que tenemos que hacer para ser merecedores de gracia, antes bien es la voluntad de Dios quien quiere que todos los hombres le conozcan y por conocerle y obedecerle, se puedan salvar (I Tim 2, 4). Frecuentemente escuchamos, hoy más que antes que hay salvación fuera de la Iglesia Católica. Esta tesis es mantenida por muchos que se basan en el principio de que Dios es misericordioso y bueno:

Carísimos, amémonos unos a otros porque la caridad procede de Dios, y todo
el que ama es nacido de Dios y a Dios conoce. El que no ama no conoce a Dios,
porque Dios es amo r (I Jn 4, 7-8)

Pero estos que malinterpretan esta hermosa frase del Discípulo Amado, olvidan que Dios es justo y que el premia y castiga a cada cual según sus meritos:

Y dirá a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno
preparado para el diablo y para sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis
de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui peregrino y no me alojasteis;
estuve desnudo y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel y no me visitasteis.
Entonces ellos responderán diciendo: Señor, ¿Cuándo te vimos hambriento, o
sediento, o peregrino, o enfermo, o en prisión, y no te socorrimos? Él les
contestará diciendo: en verdad os digo que cuando dejasteis de hacer eso con uno
de estos pequeñuelos, conmigo dejasteis de hacerlo. E irán al suplicio eterno y
los justos a la vida eterna.

Pero ¿Implica esto que existe una contradicción entre la bondad de Dios y su justicia? Algunos podrán decir que Dios es tan bueno que ama y perdona a todos, y que su misericordia es tan grande que por ello el infierno, de existir, está vacío. Huelga decir que esta es la herética proposición de Von Balthasar y de otros varios modernistas que en todo contradicen ad litteram la verdad revelada en las Sagradas Escrituras, muy similar a la del otro gran hereje del siglo XX Karl Barth quien declaró que todos estamos predestinados a la salvación.
Los católicos sabemos muy bien que Dios es justo y es bueno, y como es bueno perdona a quienes se arrepienten. Cualquier pecado puede perdonarse, para ello Dios Nuestro Señor instituyó a los ministros con la potestad de perdonarlos o retenerlos, instituyendo así el sacramento de la Penitencia (Jn 20: 22-23). Pero como Dios es justo bien dijeron los reverendos padres asistentes al Concilio de Quiersy (año 853):

Dios omnipotente quiere que todos los hombres sin excepción se salven [1
Tim. 2, 4], aunque no todos se salvan. Ahora bien, que algunos se salven, es don
del que salva; pero que algunos se pierdan, es merecimiento de los que se
pierden. [2]

Para la salvación de los hombres, Nuestro Señor Jesucristo instituyó los sacramentos y como custodia de esta y de toda su doctrina a la Iglesia que el fundó: la Santa Iglesia Católica

Y yo te digo a ti que tu eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi
Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella (Mt 16,
18)

Pero hay quienes creen que es posible salvarse fuera de la Iglesia. Que fuera de la Iglesia que Cristo fundó podemos encontrar la Vida Eterna, podemos agradarle al Padre y recibir la gracia del Espíritu Santo. ¿Esto es así? No, claro que no. Todos los Padres de la Iglesia, todos los Doctores, Teólogos y Pontífices han afirmado siempre y constantemente (salvo en los tiempos modernos, como veremos más adelante) que nadie puede salvarse fuera de la Única Iglesia de Cristo:

Y una sola es la Iglesia universal de los fieles, fuera de la cual nadie
absolutamente se salva, y en ella el mismo sacerdote es sacrificio, Jesucristo
[3]

Pero al mismo tiempo no podemos menos que acordar a todos, grandes y pequeños, como hizo Papa San Gregorio, de la necesidad absoluta de recurrir a esta Iglesia para tener salvación eterna [4].

Esto mismo fue declarado por nuestro Señor cuando indicó que

Él que a vosotros oye, a mí oye; y el que a vosotros desecha, a mí desecha
(Lc 10, 16)

Y si no oyere a la iglesia, tenle por pagano y
publicano (Mt 18, 17)


Pero, claro, esto es muy duro para el mundo moderno. Sería mucho mejor si cada uno pudiera salvarse en la religión que más le gusta, en aquella que es más flexible, más laxa, en la que le permite hacer lo que quiera sin tener que rendir cuentas a nadie.
Friedrich Hügel sostuvo que la verdad estaba en todas las religiones, Karol Wojtila/Juan Pablo II lo creyó y lo demostró más de una vez cuando habó de ecumenismo; Joseph Ratzinger lo sostuvo en su juventud, lo sostuvo como “Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (Conciliar)” y hoy como Benedicto XVI; otros grandes “maestros” del modernismo siguieron esta doctrina de que fuera de la Iglesia hay salvación: Yves Congar, Henri de Lubac, Hans Urs von Baltasar y otros tantos que podríamos llenar páginas. Todos ellos de la “Iglesia Conciliar”. No discutiremos aquí si estos son o eran verdaderos católicos o herejes y usurpadores disfrazados. Nosotros tenemos antes que nada a tenernos a la Verdad que Cristo nos reveló y es que quien no está con Él está en su contra (Mt 12, 30), y es Cristo quien está en la Iglesia y esta vive en Él

Abrazados a la verdad, en todo crezcamos en caridad, llegándonos a aquelque es
nuestra cabeza, Cristo, por quien todo el cuerpo, trabado y unido por todos los
ligamentos que lo unen y nutren según la peración de cada miembro, va obrando
mesuradamente su crecimiento en orden a su conformación en la caridad (Ef 4,
15-16)

De nuevo, o se está con Cristo (y su Iglesia) o se está en su contra. Quienes creen que es muy dura esta verdad de fe, deberían recordar que no podemos elegir que creer y que no, sino que estamos obligados a creer con fe verdadera y divina todo lo que la Iglesia ha definido como Verdad, así fue creído siempre, tal como lo demuestra el Credo de Atanasio:

Todo el que desee salvarse debe, ante todo, guardar la fe católica; pues, a
menos que una persona guarde esta fe entera e inviolada, sin duda alguna se
perderá para siempre.

San Agustín nos cuenta de que

[...] un tal Retorio fundó una herejía de inaudita vanidad, porque afirma
que todos los herejes caminan rectamente y dicen la verdad. Lo cual es tan
absurdo que me resisto a creerlo [5].

La Verdad es Una, y la Verdad es Cristo (Jn 14, 6). Para ser libres debemos someternos a la obediencia de Dios, y para obedecerle debemos estar en su Iglesia, debemos creer lo que la Iglesia cree, enseñar lo que la Iglesia enseña y rechazar lo que ella rechaza. No podemos salvarnos fuera de la Iglesia, porque ella es la Única en la que se dan las cuatro marcas:
  1. es Una, porque uno es su fundador y cabeza invisible: Jesucristo, el Hijo de la Santísima Virgen María, la Inmaculada Madre de Dios.
  2. Ella es Santa, porque Santo es su fundador y santos son los miembros que están en el Cielo, contemplando a Dios en la felicidad eterna; Santa además porque ella no contiene mancha ni error, no erró y no puede errar porque “las puertas del infierno no prevalecerán contra ella (Mt 16, 18)”.
  3. Es Católica, porque su mensaje es universal, para todos los tiempos y para todos los hombres que quieran recibirlo.
  4. Es Apostólica, porque sobre los Apóstoles está fundada, porque ellos transmitieron el mensaje de Nuestro Señor, la Buena Noticia de la Redención, y porque la misma Iglesia, Una, Santa y Católica fue gobernada por los Apóstoles y hoy lo es por sus sucesores, los obispos, sumos sacerdotes que mantienen la sucesión apostólica válida, quienes tienen el deber de defender la fe y combatir las herejías.

La Iglesia se mantendrá a pesar de las dificultades: no pudieron contra ella ni Nerón, ni Diocleciano, ni Juliano, ni Atila, Solimán o Napoleón, no pudo el III Reich, no pudo la Unión Soviética y tampoco la China Comunista. No podrán contra ella las pervertidas herejías de Arrio, Nestorio, Lutero, ni tampoco de los ecumenistas, de los que “aman al mundo” y al Príncipe de este Mundo. Los modernistas no podrán destruir la Iglesia de Dios. Las persecuciones han fortalecido a la Iglesia, porque la purificaron con la Sangre de los Mártires, que sirvieron y sirven de ejemplo para los fieles.
La Iglesia mantendrá siempre la verdad, será la que custodie el Mensaje que Cristo entregó. La verdad no depende de gustos, no depende del tiempo ni de los caprichos de los hombres, sino de Cristo, quien es la Verdad. La Iglesia Jamás se basó en la popularidad para proclamar lo que debía ser creído, sino en el testimonio de Cristo revelado en las Sagradas Escrituras y Transmitido en la Tradición:

En un momento de la historia de la Iglesia, sólo unos años antes de la
presente predicación de Gregorio [Nazianzano] (+380 A.D.), tal vez el número de
obispos Católicos en posesión de sedes, a diferencia de obispos Arrianos en
posesión de sedes, fue nada más que algo entre 1% y 3% del total. Si la doctrina
hubiera sido determinado por popularidad, hoy fuéremos todos negadores de Cristo
y opositores del Espíritu. [6]

Esta es la Fe Católica. La fe de siempre, la que afirma que solo hay salvación en la Iglesia Católica. Fuera de esta Iglesia, Una, Santa, Católica y Apostólica solo hay discusiones, errores y tinieblas porque solo en ella se da el Pentecostés eterno de la influencia del Espíritu Santo.

Laus Deo.


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[1] R. Garrigou-Lagrange OP, Las tres edades de la vida interior,1950.
[2] Dz 318.
[3] Inocencio III, IV Concilio de Letrán, año 1215, Dz 430.
[4] San Pío X, Iucunda sane, 1904.
[5] San Agustín, Las Herejías, 72.
[6] Guillermo Jurgens, La Fe de los Padres Antiguos, II, p., 39.