domingo, 25 de enero de 2009

Danos, Señor, un obispo

Una de las cosas que más revuelo ha causado desde Sursum Corda es el affaire Urrutigoity.
Este Blog no fue creado para denunciar los casos de pedofilia u homosexualidad en la Iglesia Conciliar, nació como un sitio destinado a promover la espiritualidad católica tradicional, dar a conocer grupos católicos (de la Resistencia Católica) que ofrecen la Santa Misa, recomendar buenas lecturas, etc... sin embargo, pocos temas son tan sensibles como el de los pedófilos dentro de la estructura de la Iglesia Oficial.
¡Que terrible responsabilidad tendrán quienes protegen a estos engendros! Motivo de escándalo, de dolor, culpables del alejamiento de la Religión Verdadera, fruto perfecto de la Nueva Religión nacida en el Concilio Vaticano II: ¡Ahí esta otro de los frutos del “Gran Concilio” como les gusta llamarlos a los modernistas! Hubo una época en la que colocar a un hijo en un colegio religioso era sinónimo de seguridad, hoy hay familias que lo piensan más de dos veces por temor a que sus niños sean violados por estas ratas.
Un ejemplo claro lo tenemos en “Monseñor” Liveres, el obispo residencial que incardinó a Urrutigoity más allá de las denuncias reiteradas, más allá de los pedidos constantes de los fieles, más allá de las graves sospechas y alguna que otra denuncia que está revolucionando a Ciudad del Este, en el hermano y querido país del Paraguay, tierra católica, de un pueblo católico, traicionado por la Jerarquía Oficiosa del Vaticano II. A los hermanos del Paraguay envío todo mi apoyo y los recuerdo en mis oraciones.
Pero no nos extendamos demasiado. Esta entrada tiene por objeto el hacer publica la Oración que compuso Luciano Pereira el 24 de diciembre del pasado año 2008 y que dejó como comentario en una entrada pasada.

Danos, Señor, un obispo con conciencia clara de su rol de
pastor,

Con humildad suficiente para no evitar al pueblo y tratarlo con
amor.

Que no tema, no desdeñe, y que más bien enaltezca los valores
nacionales

Que comparta con la gente su nativo guaraní en el púlpito y las
calles.

Que para escalar jerarquías adquiera sabiduría, sin descuidar su
humildad

Y no se muestre obligado a ignorar la piedad para decir su
verdad.

Que escape a la tentación de la fama, el poder y el ostentar
material

Y no mire de soslayo ni se muestre despectivo ante el reclamo
social.

Danos, Señor, un obispo que se ocupe de enseñar la doctrina de
Jesús

Con ejemplo y testimonio, que más que meras palabras brindan verdadera
luz.

Que con el clero y los laicos marque firme y solidario el camino
celestial

Y no utilice castigos para ejercer con decoro su tarea
pastoral.

Que ofrezca siempre sincero, con caridad, a su pueblo la genuina
esperanza

De contar con ese Dios eternamente presente en aflicción y
bonanza.

Que desprovisto de todo atisbo de cualquier vano egoísmo
Se entregue amoroso a su grey con renovado altruismo.
Si todo esto,
Señor, pudieses concedernos generoso

Tu pueblo se empeñará con nuevo ardor religioso
En ofrecerte en su fe con sencillez y humildad ofrendas para Tu
Gloria

Que eterna resplandece y se acrecienta constante ante pueblos y la
historia.



Meditemos este poema-oración.

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