jueves, 8 de enero de 2009

La visión de León XIII

El siguiente texto fue tomado del sitio web Misa Tridentina.



El padre Domenico Pechenino escribe: "No recuerdo el año exacto. Una mañana el Sumo Pontífice León XIII había celebrado la santa misa y estaba asistiendo a otra de agradecimiento, como era habitual. De pronto, le vi levantar enérgicamente la cabeza y luego mirar algo por encima del celebrante. Miraba fijamente, sin parpadear, pero con un aire de terror y de maravilla, demudado. Algo extraño, grande, le ocurría.
Finalmente, como volviendo en sí, con un ligero pero enérgico ademán, se levanta. Se le ve encaminarse hacia un despacho privado. Los familiares le siguen con premura y ansiedad. Le dicen en voz baja: "Santo Padre, ¿no se siente bien? ¿Necesita algo?" Responde: "Nada, nada". Luego comentaría:
Vi demonios y oí sus crujidos, sus blasfemias, sus burlas. Oí la espeluznante
voz de Satanás desafiando a Dios, diciendo que él podía destruir la Iglesia y
llevar a todo el mundo al infierno si se le daba suficiente tiempo y poder.
Satanás le pidió permiso a Dios de tener 100 años para influenciar al mundo como
nunca antes había podido hacerlo.
Pudo ver también a San Miguel Arcángel aparecer y lanzar a Satanás con su legiones en el abismo del infierno.
Se encierra en su despacho, y al cabo de media hora hace llamar al secretario de la Congregación de Ritos y, dándole un folio, le manda imprimirlo y enviarlo a todos los obispos diocesanos del mundo. ¿Qué contenía? La oración que rezamos al final de la misa junto con el pueblo, con la súplica a María y la encendida invocación al príncipe de las milicias celestiales, implorando a Dios que vuelva a lanzar a Satanás al infierno".

En aquel escrito se ordenaba también rezar esas oraciones de rodillas. Lo antes escrito, que también había sido publicado en el periódico La settimana del clero el 30 de marzo de 1947, no cita las fuentes de las que se tomó la noticia. Pero de ello resulta el modo insólito en que se ordenó rezar esa plegaria, que fue expedida a los obispos diocesanos en 1886. Como confirmación de la que escribió el padre Pechenino tenemos el autorizado testimonio del cardenal Nasalli Rocca que, en su carta pastoral para la cuaresma, publicada en Bolonia en 1946, escribe:

León XIII escribió él mismo esa oración. La frase [los demonios] "que vagan por
el mundo para perdición de las almas" tiene una explicación histórica, que nos
fue referida varias veces por su secretario particular, monseñor Rinaldo Angeli.
León XIII experimentó verdaderamente la visión de los espíritus infernales que
se concentraban sobre la Ciudad Eterna (Roma); de esa experiencia surgió la
oración que quiso hacer rezar en toda la Iglesia. El la rezaba con voz vibrante
y potente: la oímos muchas veces en la basílica vaticana. No sólo esto, sino que
escribió de su puño y letra un
exorcismo
especial
contenido en el Ritual romano (edición de 1954, tít. XII, c. III,
pp. 863 y ss.). El recomendaba a los obispos y los sacerdotes que rezaran a
menudo ese exorcismo en sus diócesis parroquiales. El, por su parte, lo rezaba
con mucha frecuencia a lo largo del día.

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