jueves, 13 de agosto de 2009


Gracias a Dios hay buenos blogs, hay buenas páginas de Internet, hay buenas personas que se esfuerzan por defender la fe y la verdad. Sin lugar a dudas, son ellos a quienes muy bien se refirió León XIII cuando escribió sobre el apostolado de los seglares:



Y nadie objete que Jesucristo, conservador y vengador de la Iglesia, no
necesita para nada de la ayuda de los hombres. Porque no por falta de fuerza,
sino por la grandeza de su bondad, quiere Él que también de nuestra parte
pongamos algún trabajo para obtener y alcanzar los frutos de la salvación que Él
nos ha granjeado.
Lo primero que este deber nos exige es profesar abierta y
constantemente la doctrina católica y, en cuanto cada uno pudiere, propagarla...
A la verdad, el cargo de predicar, es decir, de enseñar toca por derecho divino
a los maestros, que el Espíritu Santo puso por obispos para regir a la Iglesia
de Dios [Act. 20,28] y señaladamente al Romano Pontífice, Vicario de Jesucristo,
puesto con suprema potestad al frente de la Iglesia Universal, maestro de la fe
y de las costumbres. Nadie piense, sin embargo, que se prohibe a los
particulares poner alguna industria en este asunto, aquellos particularmente a
quienes dió Dios facilidad de ingenio juntamente con celo de obrar el bien.
Éstos, siempre que la ocasión lo pida, muy bien pueden no precisamente arrogarse
oficio de maestros, sino repartir a los demás lo que ellos han recibido y ser
como un eco de la voz de los maestros. Es más, la cooperación de los
particulares hasta punto tal pareció oportuna y fructuosa a los Padres del
Concilio Vaticano que juzgaron había a todo trance que reclamarla: "Por las
entrañas de Jesucristo suplicamos a todos sus fieles..." [v. 1819]. Por lo demás
acuérdense todos que pueden y deben sembrar la doctrina católica con la
autoridad del ejemplo y predicarla con la constancia en profesarla. Entre los
deberes, por ende, que nos ligan con Dios y con la Iglesia, hay que contar
particularmente éste de que cada uno trabaje y se industrie cuanto pueda en
propagar la verdad cristiana y rechazar los errores.



Tenemos así grandes trabajadores, personas que dan su apoyo a estos grupos de la Tradición, qu eno hacen sino apuntalar el edificio que algunos quieren destruir (¡Pero no pueden, porque Dios está con nosotros!). A todos ellos quiero agradecerles, felicitarles y recorarlos en mis oraciones. ellos son verdaderos soldados de Cristo, los contemporáneos cristeros...
Quiero aprovechar para mencionar un blog en particular que actualmente estoy revisando, me refiero a Jorge de la Compasión, quien administra el blog Caballero de la inmaculada, cuya visita recomendamos fervientemente, aquí, desde este humilde lugar que es Sursum Corda.

3 comentarios:

  1. ¿Quién es este Jorge de la Compasión? Esto último es utilizado por varios "cardenales" de la "iglesia remanente" que es preferible no calificar. Si el personaje en cuestión tiene algo que ver con estos últimos no es para nada serio. Alejandro Ancona.

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  2. No te preocupes Jorge, que este Jorgge no tiene nada que ver con la mini-iglesia ficticia del ficticio Alejandro IX.

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  3. Yo no soy del grupito de "Alejandro IX". Sólo soy devoto de la Virgen Dolorosa, que en mi patria natal es venerada como Nuestra Señora de la Compasión.

    No soy de Moreno, ni mucho menos vivo en Argentina (aunque quiero ir allá algún día, porque ese es un país muy bonito).

    Alejandro Ancona, compare pero no ofenda.

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