martes, 22 de diciembre de 2009

Liturgia y danza, según Ratzinger/Benedicto XVI


La Danza no es una forma de expresión de la liturgia cristiana. Aproximadamente durante el siglo III, hubo un intento en ciertos círculos gnósticos-docetistas de introducirla en la liturgia. Para estas personas, la crucifixión era sólo una apariencia. Antes de la Pasión, Cristo había abandonado el cuerpo que, en cualquier caso, nunca había asumido. La danza podría tomar el lugar de la liturgia de la Cruz, porque, después de todo, la cruz era sólo una forma aparente. Las danzas de culto de las diferentes religiones tienen diferentes propósitos -encantamiento, magia imitativa, el éxtasis místico- ninguno de los cuales es compatible con el objetivo esencial de la liturgia del sacrificio.

Es totalmente absurdo tratar de hacer "atractiva" a la liturgia por la introducción de pantomimas de baile (siempre que sea posible realizar a cargo de compañías profesionales de danza), que a menudo (y con razón, desde el punto de vista de los profesionales) termina con aplausos. El aplauso estalla siempre en la liturgia por los logros humanos, es un signo seguro de que la esencia de la liturgia ha desaparecido totalmente y ha sido sustituido por una especie de entretenimiento religioso.

Yo mismo he experimentado la sustitución del rito penitencial por un espectáculo de danza, que, huelga decirlo, recibió un aplauso. ¿Puede haber algo más alejado de la verdadera penitencia? La Liturgia sólo puede atraer a la gente cuando se ve, no en sí misma, sino a Dios, cuando se le permite entrar y actuar. Entonces, algo verdaderamente único que ocurre, más allá de la competencia, y la gente tiene la sensación de que ha tenido lugar algo más de una actividad de recreo. Ninguno de los ritos cristianos incluye el baile.

2 comentarios:

  1. Me alegra ver de su parte una cita del Santo Padre. Recuerde que tiempos mucho peores padeció la Iglesia, sin dejar de serlo ella ni el Papa, como en tiempos del Papa Julio ó de la "pornocracia" romana. Sobre este último, le aconsejo profundizar en privado, para no ser motivo de escándalo.

    Creo en la sinceridad de su Fe, y que no lo ata conveniencia humana alguna al sedevacantismo, pero basta que observe la historia y verá que Benedicto XVI está haciendo lo mejor posible para lentamente reencauzar las cosas. Si los Católicos fieles lo abandonan, luego no podrán lamentarse de que sus buenas iniciativas no progresen, será como pasó en oriente con el Islam. El aislarse de la Sede Petrina los alejó de la Gracia Providente de Dios, y pronto sus comunidades se dividieron, ó fueron devoradas por los musulmanes.

    Nuevamente, le ruego que no tome como ofensa lo que le escribo, sino como una muestra de la Caridad que le debo como hermano en Cristo y su Santa Romana Iglesia.

    Dios lo bendiga y acompañe en esta Santa Festividad de la Natividad de su Hijo y el inicio de este nuevo año de Gracia.

    Crux Australis

    ResponderEliminar
  2. Ratzinger NO ES EL SANTO PADRE. Mucho menos Wojtila (que más bien es Tequila), ni Luciani, ni Montinio, ni Roncalli.

    El útlimo Santo Padre ha sido Pío XII. Tras su muerte, se dio la Gran Apostasía.

    La Virgen María dijo en su aparición en La Salette: ROMA perderá la Fé y se convertirá en la sede del anticristo. Eso se cumple en la persona de los antipapas conciliares.

    In Christo Jesu et María Immaculata,
    +Jorge de la Compasión.

    ResponderEliminar

Muchas gracias por dejar tu mensaje. Si el mismo contiene insultos o groserías, será eliminado.
Benedicamus Domino!