miércoles, 30 de diciembre de 2009

Mensaje de navidad de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia


Recomendamos como siempre visitar el blog de la Sociedad Religiosa San Luis rey de Francia. A continuacíón el saludo por la navidad y año nuevo que nos enviara nuestro amigo el padre Mauricio SRSLRF

Queridos fieles y hermanos en Jesús, José y María!
Leemos en la Sagrada Biblia, que el ángel dijo a los humildes pastores:. "No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo. Hoy, en la ciudad de David (Belén) les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor" (Lc. 2, 10-11). María, la Virgen anunciada por los profetas, acaba de dar a luz un niño: se llama Jesús que significa = el Salvador.
La profecía de Isaías se ha cumplido: "El pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una gran luz. Sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz" (Isaías 9, 1).
Nació Jesucristo, Hijo de Dios que asumió nuestra condición humana, tomando cuerpo mortal en el seno virginal de María. El es ‘consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la Paz’ (Isaías 9, 5). Bajo estos títulos lo presenta el Profeta. Esto motiva nuestra alegría y nuestro gozo, que se fundamentan en el Señor. Por eso el cántico de esta Noche Buena no es otro que proclamar: "Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad" (Lc. 2, 14).
Alegría, gozo, paz, salvación. Pareciera que a medida que el tiempo pasa y la historia humana avanza, se va opacando el esplendor de este mensaje. Los mismos signos que anuncian una nueva Navidad, como el pesebre con su lenguaje directo de imágenes transmitiendo el histórico misterio del Dios hecho hombre, se ve reemplazado por otros signos e imágenes que manifiestan el proceso de descristianización de la cultura católica . El arbolito, papá Noel, el trineo con sus renos, la estrella cometa, poco a poco son vaciados de su raíz y contenido cristiano y manifiestan una transformación cultural que después se traduce en fiestas más paganas que cristianas, más materialistas y consumistas que espirituales, más bárbaras que humanas.
Es necesario rescatar los valores cristianos y humanos que encarnan la Navidad: La ‘nativitas’, el nacimiento de Jesucristo: Dios y hombre verdadero que vino para ser el Salvador del mundo, de todos los hombres y de cada hombre.
Por eso los hombres de buena voluntad debemos empeñarnos en rescatar el sentido profundo de la Navidad, convertida muchas veces en una fiesta profana y casi pagana, cuando en realidad es una fiesta sagrada.
Se pierde el contenido y sentido sagrado de la Navidad, si olvidamos que es la manifestación de la gloria de Dios en cada uno de nosotros y que el comienzo de nuestra salvación se manifestó en la humildad y austeridad de un pesebre, en un niño desvalido, como todo niño, envuelto en pañales.
No es fácil para nuestra cultura, marcada por el exitismo y el consumismo, el secularismo y el individualismo, descubrir la riqueza del pesebre como el ámbito donde nace la Vida; la riqueza del Niño Dios de quien proviene la salvación por los caminos de la justicia, el amor y la paz; la riqueza de la Sagrada Familia de Nazaret como modelo de toda familia, donde se vive la unidad de un amor permanente, la caridad y la alegría aún en medio de la pobreza, la esperanza en medio de la precariedad de la vida, el trabajo responsable en medio de las dificultares.
Estamos muy cerca de comenzar el año del Señor 2010. Seria muy triste reducirlo solo a un cambio de hoja del almanaque, la llegada de un nuevo año , no sólo debe ser un pulular de augurios vacíos, pronósticos en el aire y fiestas bacanales, sino que debe ser para nosotros cristianos, motivos de renovar los propósitos buenos que no hemos cumplido hasta ahora.
En nuestro presente histórico asistimos a un profundo cambio cultural que conlleva una profunda crisis ético-moral. Por esa crisis ético-moral tenemos que lamentar tantas veces una falsa escala de valores en la vida del hombre y de la sociedad, programada desde un falso concepto de libertad, que desconoce el valor objetivo de toda ley natural y divina, verdaderos fundamentos de toda moralidad.
Ojalá que la comprensión de la Navidad nos lleve a rescatar una escala de valores en cuya base y cúspide está Dios, sobre la que se fundamente todo auténtico proceso educativo y todo orden social y político, en la vida y en el gobierno de la sociedad y de los pueblos: de nuestro querido pueblo argentino.
Que esta Navidad, donde se manifiesta la gracia de Dios, a decir de San Pablo, nos enseñe "a rechazar la impiedad y las corrupciones del mundo, para vivir en la vida presente con sobriedad, justicia y piedad, mientras aguardamos la feliz esperanza y la manifestación de la Gloria de nuestro gran Dios y Salvador, Cristo Jesús" (San Pablo a Tito 2, 12-13).
Queridos hermanos: practiquemos siempre el bien y la Navidad será la gran fiesta que nos reúne en el gozo y la alegría cristiana.
Llegue a todos el deseo de una feliz Navidad!

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