miércoles, 2 de diciembre de 2009

Ninguna salvación fuera de la Iglesia Católica

Para aquellos que aún, desde la Tradición Católica creen que es posible la salvación fuera de la Iglesia, nada más contundente que el Magisterio para demostrar la verdad de fe que estamos obligados a creer.

Bula Cantate Domino.
Del Concilio Ecuménico de Florencia
14 de febrero del Año 1441 (fecha Florentina, 1442 actual)






La sacrosanta Iglesia Romana, fundada por la palabra del Señor y Salvador nuestro, firmemente cree, profesa y predica a un solo verdadero Dios omnipotente, inmutable y eterno, Padre, Hijo y Espíritu Santo, uno en esencia y trino en personas: el Padre ingénito, el Hijo engendrado del Padre, el Espíritu Santo que procede del Padre y del Hijo. Que el Padre no es el Hijo o el Espíritu Santo; el Hijo no es el Padre o el Espíritu Santo; el Espíritu Santo no es el Padre o el Hijo; sino que el Padre es solamente Padre, y el Hijo solamente Hijo, y el Espíritu Santo solamente Espíritu Santo. Solo el Padre engendró de su sustancia al Hijo, el Hijo solo del Padre solo fue engendrado, el Espíritu Santo solo procede juntamente del Padre y del Hijo. Estas tres personas son un solo Dios, y no tres dioses; porque las tres tienen una sola sustancia, una sola esencia, una sola naturaleza, una sola divinidad, una sola inmensidad, una eternidad, y todo es uno, donde no obsta la oposición de relación.
Por razón de esta unidad, el Padre está todo en el Hijo, todo en el Espíritu Santo; el Hijo está todo en el Padre, todo en el Espíritu Santo; el Espíritu Santo está todo en el Padre, todo en el Hijo. Ninguno precede a otro en eternidad, o le excede en grandeza, o le sobrepuja en potestad. Eterno, en efecto, y sin comienzo es que el Hijo exista del Padre; y eterno y sin comienzo es que el Espíritu Santo proceda del Padre y del Hijo. El Padre, cuanto es o tiene, no lo tiene de otro, sino de si mismo; y es principio sin principio. El Hijo, cuanto es o tiene, lo tiene del Padre, y es principio de principio. El Espíritu Santo, cuanto es o tiene, lo tiene juntamente del Padre y del Hijo. Mas el Padre y el Hijo no son dos principios del Espíritu Santo, sino un solo principio: Como el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo no son tres principios de la creación, sino un solo principio.
A cuantos, consiguientemente, sienten de modo diverso y contrario, los condena, reprueba y anatematiza, y proclama que son ajenos al cuerpo de Cristo, que es la Iglesia. De ahí condena a Sabelio, que confunde las personas y suprime totalmente la distinción real de las mismas. Condena a los arrianos, eunomianos y macedonianos, que dicen que sólo el Padre es Dios verdadero y ponen al Hijo y al Espíritu Santo en el orden de las criaturas. Condena también a cualesquiera otros que pongan grados o desigualdad en la Trinidad.
Firmísimamente cree, profesa y predica que el solo Dios verdadero, Padre, Hijo y Espíritu Santo, es el creador de todas las cosas, de las visibles y de las invisibles; el cual, en el momento que quiso, creó por su bondad todas las criaturas, lo mismo las espirituales que las corporales; buenas, ciertamente, por haber sido hechas por el sumo bien, pero mudables, porque fueron hechas de la nada; y afirma que no hay naturaleza alguna del mal, porque toda naturaleza, en cuanto es naturaleza, es buena. Profesa que uno solo y mismo Dios es autor del Antiguo y Nuevo Testamento, es decir, de la ley, de los profetas y del Evangelio, porque por inspiración del mismo Espíritu Santo han hablado los Santos de uno y otro Testamento. Los libros que ella recibe y venera, se contienen en los siguientes títulos [Siguen los libros del Canon; cf. 784; EB 32].
Además, anatematiza la insania de los maniqueos, que pusieron dos primeros principios, uno de lo visible, otro de lo invisible, y dijeron ser uno el Dios del Nuevo Testamento y otro el del Antiguo.
Firmemente cree, profesa y predica que una persona de la Trinidad, verdadero Dios, Hijo de Dios, engendrado del Padre, consustancial y coeterno con el Padre, en la plenitud del tiempo que dispuso la alteza inescrutable del divino consejo, por la salvación del género humano, tomó del seno inmaculado de María Virgen la verdadera e integra naturaleza del hombre y se la unió consigo en unidad de persona con tan intima unidad, que cuanto allí hay de Dios, no está separado del hombre; y cuanto hay de hombre, no está dividido de la divinidad; y es un solo y mismo indiviso, permaneciendo una y otra naturaleza en sus propiedades, Dios y hombre, Hijo de Dios e Hijo del hombre, igual al Padre según la divinidad, menor que el Padre según la humanidad, inmortal y eterno por la naturaleza divina, pasible y temporal por la condición de la humanidad asumida.
Firmemente cree, profesa y predica que el Hijo de Dios en la humanidad que asumió de la Virgen nació verdaderamente, sufrió verdaderamente, murió y fue sepultado verdaderamente, resucitó verdaderamente de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la diestra del Padre y ha de venir al fin de los siglos para juzgar a los vivos y a los muertos.
Anatematiza, empero, detesta y condena toda herejía que sienta lo contrario. Y en primer lugar, condena a Ebión, Cerinto, Marcián, Pablo de Samosata, Fotino, y cuantos de modo semejante blasfeman, quienes no pudiendo entender la unión personal de la humanidad con el Verbo, negaron que nuestro Señor Jesucristo sea verdadero Dios, confesándole por puro hombre que, por participación mayor de la gracia divina, que había recibido, por merecimiento de su vida más santa, se llamaría hombre divino. Anatematiza también a Maniqueo con sus secuaces, que con sus sueños de que el Hijo de Dios no había asumido cuerpo verdadero, sino fantástico, destruyeron completamente la verdad de la humanidad en Cristo; así como a Valentín, que afirma que el Hijo de Dios nada tomó de la Virgen Madre, sino que asumió un cuerpo celeste y pasó por el seno de la Virgen, como el agua fluye y corre por un acueducto. A Arrio también que, afirmando que el cuerpo tomado de la Virgen careció de alma, quiso que la divinidad ocupara el lugar del alma. También a Apolinar quien, entendiendo que, si se niega en Cristo el alma que informe al cuerpo, no hay en Él verdadera humanidad, puso sólo el alma sensitiva, pero la divinidad del Verbo hizo las veces de alma racional. Anatematiza también a Teodoro de Mopsuesta y a Nestorio, que afirman que la humanidad se unió al Hijo de Dios por gracia, y que por eso hay dos personas en Cristo, como confiesan haber dos naturalezas, por no ser capaces de entender que la unión de la humanidad con el Verbo fue hipostática, y por eso negaron que recibiera la subsistencia del Verbo. Porque, según esta blasfemia, el Verbo no se hizo carne, sino que el Verbo, por gracia, habitó en la carne; esto es, que el Hijo de Dios no se hizo hombre, sino que más bien el Hijo de Dios habitó en el hombre.
Anatematiza también, execra y condena al archimandrita Eutiques, quien, entendiendo que, según la blasfemia de Nestorio, quedaba excluida la verdad de la encarnación, y que era menester, por ende, de tal modo estuviera unida la humanidad al Verbo de Dios que hubiera una sola y la misma persona de la divinidad y de la humanidad, y no pudiendo entender cómo se dé la unidad de persona subsistiendo la pluralidad de naturalezas; como puso una sola persona de la divinidad y de la humanidad en Cristo, así afirmó que no hay más que una sola naturaleza, queriendo que antes de la unión hubiera dualidad de naturalezas, pero en la asunción pasó a una sola naturaleza, concediendo con máxima blasfemia e impiedad o que la humanidad se convirtió en la divinidad o la divinidad en la humanidad. Anatematiza también, execra y condena a Macario de Antioquía, y a todos los que a su semejanza sienten, quien, si bien sintió con verdad acerca de la dualidad de naturalezas y unidad de personas; erró, sin embargo, enormemente acerca de las operaciones de Cristo, diciendo que en Cristo fue una sola la operación y voluntad de una y otra naturaleza. A todos éstos con sus herejías, los anatematiza la sacrosanta Iglesia Romana, afirmando que en Cristo hay dos voluntades y dos operaciones.
Firmemente cree, profesa y enseña que nadie concebido de hombre y de mujer fue jamás librado del dominio del diablo sino por merecimiento del que es mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo Señor nuestro; quien, concebido sin pecado, nacido y muerto al borrar nuestros pecados, Él solo por su muerte derribó al enemigo del género humano y abrió la entrada del reino celeste, que el primer hombre por su propio pecado con toda su sucesión había perdido; y a quien de antemano todas las instituciones sagradas, sacrificios, sacramentos y ceremonias del Antiguo Testamento señalaron como al que un día había de venir.
Firmemente cree, profesa y enseña que las legalidades del Antiguo Testamento, o sea, de la Ley de Moisés, que se dividen en ceremonias, objetos sagrados, sacrificios y sacramentos, como quiera que fueron instituídas en gracia de significar algo por venir, aunque en aquella edad eran convenientes para el culto divino, cesaron una vez venido nuestro Señor Jesucristo, quien por ellas fue significado, v empezaron los sacramentos del Nuevo Testamento. Y que mortalmente peca quienquiera ponga en las observancias legales su esperanza después de la pasión, y se someta a ellas, como necesarias a la salvación, como si la fe de Cristo no pudiera salvarnos sin ellas. No niega, sin embargo, que desde la pasión de Cristo hasta la promulgación del Evangelio, no pudiesen guardarse, a condición, sin embargo, de que no se creyesen en modo alguno necesarias para la salvación; pero después de promulgado el Evangelio, afirma que, sin pérdida de la salvación eterna, no pueden guardarse. Denuncia consiguientemente como ajenos a la fe de Cristo a todos los que, después de aquel tiempo, observan la circuncisión y el sábado y guardan las demás prescripciones legales y que en modo alguno pueden ser partícipes de la salvación eterna, a no ser que un día se arrepientan de esos errores. Manda, pues, absolutamente a todos los que se glorían del nombre cristiano que han de cesar de la circuncisión en cualquier tiempo, antes o después del bautismo, porque ora se ponga en ella la esperanza, ora no, no puede en absoluto observarse sin pérdida de la salvación eterna. En cuanto a los niños advierte que, por razón del peligro de muerte, que con frecuencia puede acontecerles, como quiera que no puede socorrérseles con otro remedio que con el bautismo, por el que son librados del dominio del diablo y adoptados por hijos de Dios, no ha de diferirse el sagrado bautismo por espacio de cuarenta o de ochenta días o por otro tiempo según la observancia de algunos, sino que ha de conferírseles tan pronto como pueda hacerse cómodamente; de modo, sin embargo, que si el peligro de muerte es inminente han de ser bautizados sin dilación alguna, aun por un laico o mujer, si falta sacerdote, en la forma de la Iglesia, según más ampliamente se contiene en el decreto para los armenios [v. 696].
Firmemente cree, profesa y predica que toda criatura de Dios es buena y nada ha de rechazarse de cuanto se toma con la acción de gracias [1 Tim. 4, 4], porque según la palabra del Señor, no lo que entra en la boca mancha al hombre [Mt. 15, ll], y que aquella distinción de la Ley Mosaica entre manjares limpios e inmundos pertenece a un ceremonial que ha pasado y perdido su eficacia al surgir el Evangelio. Dice también que aquella prohibición de los Apóstoles, de abstenerse de lo sacrificado a los ídolos, de la sangre y de lo ahogado [Act. 15, 29], fue conveniente para aquel tiempo en que iba surgiendo la única Iglesia de entre judíos y gentiles que vivían antes con diversas ceremonias y costumbres, a fin de que junto con los judíos observaran también los gentiles algo en común y, a par que se daba ocasión para reunirse en un solo culto de Dios y en una sola fe, se quitara toda materia de disensión; porque a los judíos, por su antigua costumbre, la sangre y lo ahogado les parecían cosas abominables, y por la comida de lo inmolado podían pensar que los gentiles volverían a la idolatría. Mas cuando tanto se propagó la religión cristiana que ya no aparecía en ella ningún judío carnal, sino que todos, al pasar a la Iglesia, convenían en los mismos ritos y ceremonias del Evangelio, creyendo que todo es limpio para los limpios [Tit. 1, 15]; al cesar la causa de aquella prohibición apostólica, cesó también su efecto. Así, pues, proclama que no ha de condenarse especie alguna de alimento que la sociedad humana admita; ni ha de hacer nadie, varón o mujer, distinción alguna entre los animales, cualquiera que sea el género de muerte con que mueran, si bien para salud del cuerpo, para ejercicio de la virtud, por disciplina regular y eclesiástica, puedan y deban dejarse muchos que no están negados, porque, según el Apóstol, todo es licito, pero no todo es conveniente [1 Cor. 6, 12; 10, 22].
Firmemente cree, profesa y predica que nadie que no esté dentro de la Iglesia Católica, no sólo paganos, sino también judíos o herejes y cismáticos, puede hacerse participe de la vida eterna, sino que irá al fuego eterno que está aparejado para el diablo y sus ángeles [Mt. 25, 41], a no ser que antes de su muerte se uniere con ella; y que es de tanto precio la unidad en el cuerpo de la Iglesia, que sólo a quienes en él permanecen les aprovechan para su salvación los sacramentos y producen premios eternos los ayunos, limosnas y demás oficios de piedad y ejercicios de la milicia cristiana. Y que nadie, por más limosnas que hiciere, aun cuando derramare su sangre por el nombre de Cristo, puede salvarse, si no permaneciere en el seno y unidad de la Iglesia Católica.

22 comentarios:

  1. A mi humilde juicio, este razonamiento es confuso y con razon los ultimos papas latinos no lo utilizan mas. Nosotros los Ortodoxos creemos que fuera de la Iglesia Catolica no hay salvacion. Pero obviamente hay mucha diferencia entre "iglesia catolica" e "iglesia romana". Esta asociacion de ambas en una sola esta en total desuso. Las afirmaciones del ultimo Concilio Vaticano, y el magisterio pontificio de las ultimas decadas prueba contundentemente lo que tambien se esta practicando en relacion con el ecumenismo entre iglesias hermanas.
    Por eso que opino que la sola publicacion de este documento, sin el contexto posterior, resulta engañoso, o al menos, confuso.
    A menos que el respetado blogger de Sursum Corda tenga otras intenciones...
    Estefano
    American Carpatho-Russian Orthodox Diocese in the USA

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  2. Muy estimado Estefano:
    Seguramente (por lo que dice su comentario) se trata Vd. de un sacerdote de la Igelsia Ortodoxa Rusa. Sursum Corda es un blog católico tradicionalista, es decir, rechazamos las reformas que se han dado desde el Concilio Vaticano II hasta nuestros días.
    Si usted navega por las entradas aquí publicadas verá cual es nuestra postura al respecto.
    Desde ya le dejo mis saludos y lo recuerdo en mis oraciones,
    En Cristo,
    Raúl

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  3. Estimado Don Raul Miguel,
    Soy conciente de ser este un blog Catolico tradicionalista, y desde ya agradezco enormemente que me permita participar con un mensaje, que ud. esta en su derecho de borrar si lo desea.
    Pero no sabia que tradicionalismo significa necesariamente sedevacantismo. Digo esto porque si se rechazan todas las enseñanzas y las practicas del magisterio pontificio reciente, entonces ud. no cree que el Papa actual sea realmente Papa.
    Por eso he afirmado que el citado documento ha quedado en desuso ya que las practicas y los mensajes actuales de los Papas va por otro camino.
    Personalmente aplaudo y me congratulo por la vuelta a la tradicion entre los Latinos. Las reformas liturgicas de las ultimas decadas han sido lamentables.
    Pero los Papas Latinos contemporaneos han sido mas abiertos a un mejor entendimiento entre iglesias hermanas, mas sensibles a nuestra Tradicion, y muchisimo mas respetuosos en su articulacion.
    No he escuchado ni a Juan Pablo II ni a Benedicto XVI citar nada parecido a este documento, es mas, creo que se posicionan bien lejos de el.
    O es que no son realmente Papas?
    Agradezco sus fraternales oraciones por este pobre pecador. No, no soy sacerdote sino laico, aunque muy comprometido en mi Sobor (parroquia).
    En Cristo y la Theotokos Bendita.
    Estefano

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  4. Muy estimado Estefano:
    Gracias por su respuesta. Le ruego que me escriba, si lo desea a mi correo electrónico (f_braudel@yahoo.com.ar). Como usted bien sabe el tradicionalismo en la Igelsia Latina (Católico-Romana) se puede dividir en tres grupos: indultistas, FSSPX y similares (no sólo la Fraternidad tiene la "postura prudencial) y sedevacantistas. Naturalmente, no estoy contando a aquellas personas que decidieron nombrarse "Papas".
    Personalmente considero que el peso de la tradición es fundamental, el catolicismo es tradición, si se rompe con la tradición se rompe con la Iglesia, y si se rompe con la Iglesia, no se está con Cristo, su cabeza y fundador. Si la Iglesia por dos mil años pensó igual y practicó igual, y un día el Papa decide ir contra la tradición, no ya por una mera reforma liturgica, algunas "varitationes" sino por la introducción de una nueva liturgia ecuménica (que hasta los orientales rechazan y ven con malos ojos) y nuevas creencias, un nuevo dogma, un nuevo catecismo... una nueva religión... creo que no hay opciones.
    Evidentemente el modernismo se infiltró en la Iglesia, en el texto "Complot contra la Iglesia", Maurice Pinay propone un plan conjunto de lucha contra él entre católicos romanos y orientales ortodoxos.
    Le dejo mis saludos, reitero mis oraciones y lo convido a escribirme a mi e-mail.
    Suyo en Cristo,
    Raúl.

    P/S: salvo insultos muy graves a otras personas o a la Santísima Trinidad o la Madre de Dios, no borro ningún comentario.

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  5. Esta bula dogmática del Concilio de Florencia refuta por completo la herejía del “bautismo de sangre” porque dice que «nadie, por más limosnas que hiciere, aun cuando derramare su sangre por el nombre de Cristo, puede salvarse, si no permaneciere en el seno y unidad de la Iglesia Católica».

    Sr. Raúl, en verdad Ud. no cree en esta bula dogmática, porque si en verdad creyera en él, no sostuviera la herejía del “bautismo de sangre”.
    Además, también refuta la herejía de la “ignorancia invencible” (los que supuestamente vivieron “santamente” fuera de la Iglesia por una supuesta "perfecta caridad", aun si fueran paganos, judíos, etc.) porque dice que «NADIE que no esté dentro de la Iglesia Católica, NO SÓLO PAGANOS, sino también judíos o herejes y cismáticos, puede hacerse participe de la vida eterna, sino que irá al fuego eterno que está aparejado para el diablo y sus ángeles [Mt. 25, 41], a no ser que antes de su muerte se uniere con ella».

    Y por último, dice que «es de tanto precio la unidad EN EL CUERPO DE LA IGLESIA, que sólo a quienes en él PERMANECEN les aprovechan para su salvación». Bueno. Si el bautismo de deseo no pone a la persona en el Cuerpo de la Iglesia (ya que eso es lo que dicen los defensores del bautismo de deseo) entonces ese supuesto “bautismo” no es enseñanza de la Iglesia. ¡Y no vayan a decir que los pone en el “alma” pero no en el “cuerpo” porque esa herejía está condenada por la Iglesia! El alma de la Iglesia es el Espíritu Santo y, por tanto, no se puede decir que abarca más que el Cuerpo Místico (que es la Iglesia Católica). Es decir, que la Alma de la Iglesia y el Cuerpo de la Iglesia son UNO.
    Estas estas objeciones que inventan los defensores heréticos del bautismo de deseo o sangre y la “ignorancia invencible” ya fueron refutadas en nuestro libro:

    http://www.vaticanocatolico.com/la_iglesia_catolica_salvacion_y_bautismo.php

    Usted apoya a herejes, cismáticos, y está en comunión con un apostata, Ratzinger. Denuncie sus errores y arrepiéntase antes de que sea muy tarde.

    Sr. Raúl, de caridad le decimos que si no deja esas herejías del “bautismo de deseo”, “bautismo de sangre”, y la “ignorancia invencible”, y si no rechaza a esos antipapas de la secta del Vaticano II, y si no se convierte a la verdadera Iglesia Católica, que en la situación actual de la Gran Apostasía la única posición católica es la sedevacante, entonces Ud. y todos los demás que piensen obstinadamente igual como usted y defienden a herejes, su fin será el infierno.

    Sinceramente,
    VC

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  6. Esta bula dogmática del Concilio de Florencia refuta por completo la herejía del “bautismo de sangre” porque dice que «nadie, por más limosnas que hiciere, aun cuando derramare su sangre por el nombre de Cristo, puede salvarse, si no permaneciere en el seno y unidad de la Iglesia Católica».

    Sr. Raúl, en verdad Ud. no cree en esta bula dogmática, porque si en verdad creyera en él, no sostuviera la herejía del “bautismo de sangre”.
    Además, también refuta la herejía de la “ignorancia invencible” (los que supuestamente vivieron “santamente” fuera de la Iglesia por una supuesta "perfecta caridad", aun si fueran paganos, judíos, etc.) porque dice que «NADIE que no esté dentro de la Iglesia Católica, NO SÓLO PAGANOS, sino también judíos o herejes y cismáticos, puede hacerse participe de la vida eterna, sino que irá al fuego eterno que está aparejado para el diablo y sus ángeles [Mt. 25, 41], a no ser que antes de su muerte se uniere con ella».

    Y por último, dice que «es de tanto precio la unidad EN EL CUERPO DE LA IGLESIA, que sólo a quienes en él PERMANECEN les aprovechan para su salvación». Bueno. Si el bautismo de deseo no pone a la persona en el Cuerpo de la Iglesia (ya que eso es lo que dicen los defensores del bautismo de deseo) entonces ese supuesto “bautismo” no es enseñanza de la Iglesia. ¡Y no vayan a decir que los pone en el “alma” pero no en el “cuerpo” porque esa herejía está condenada por la Iglesia! El alma de la Iglesia es el Espíritu Santo y, por tanto, no se puede decir que abarca más que el Cuerpo Místico (que es la Iglesia Católica). Es decir, que la Alma de la Iglesia y el Cuerpo de la Iglesia son UNO.
    Estas estas objeciones que inventan los defensores heréticos del bautismo de deseo o sangre y la “ignorancia invencible” ya fueron refutadas en nuestro libro:

    http://www.vaticanocatolico.com/la_iglesia_catolica_salvacion_y_bautismo.php

    Usted apoya a herejes, cismáticos, y está en comunión con un apostata, Ratzinger. Denuncie sus errores y arrepiéntase antes de que sea muy tarde.

    Sr. Raúl, de caridad le decimos que si no deja esas herejías del “bautismo de deseo”, “bautismo de sangre”, y la “ignorancia invencible”, y si no rechaza a esos antipapas de la secta del Vaticano II, y si no se convierte a la verdadera Iglesia Católica, que en la situación actual de la Gran Apostasía la única posición católica es la sedevacante, entonces Ud. y todos los demás que piensen obstinadamente igual como usted y defienden a herejes, su fin será el infierno.

    Sinceramente,
    VC

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  7. No, esta bula no niega el 'bautismo de sangre', pues se refiere a los que SIN CREER LO QUE CREEN LOS CATOLICOS (lease: herejes), en y por su herejia, fueron muertos en las guerras por la Fe que los Reinos Catolicos peleaban contra toda una serie de gentes hereticas: arrianos, donatistas, etc. pues, entre ellos (los creyentes de otra fe 'heretica', hubo el equivalente de 'martires'), pues murieron 'por su fe' heretica.

    Es decir: morian defendiendo la bandera de los enemigos de Cristo.

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  8. Por cierto: para los estudiosos del tema de Paulo VI:

    Dejo el link de un sitio dedicado a difundir los mensajes de "la portavoz mexicana" que envio a Paulo VI, relativos al CVII, el Novus Ordo, el castigo INMINENTE y otras cuestiones.

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  9. Los dimonianos (endemoniados en sí) interpretan este texto a su antojo y no como la Iglesia lo interpretó siempre.

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  10. Dimond Brothers nie katolík!

    Karol

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  11. Por favor lean a Monseñor Fenton en su libro genial "la Iglesia y la salvación" para interpretar el dogma.

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  12. Esto es de cuando el multihereje cripto hebreo y cismatico ortodoxo de Raul Miguel era catolico. no se engañen. ahora predica contra el dogma extra ecclesia nulla sallus est

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    Respuestas
    1. Sí, lo has definido perfectamente; ahora él cree en el "bautismo de deseo" y lanza diatribas constantes contra los nacionalistas y contra aquellos católicos de verdad, que no aceptamos tergiversaciones en la sana doctrina católica.

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    2. Te equivocas. Como católico acepto y adhiero a cada uno de los dogmas de fe que la Iglesia me manda a creer. Pero los creo en el sentido que la Iglesia me los manda a creer y no como los "interpretan" dos trasnochados. En Sursum Corda se ha tratado, en extenso el tema del llamado "bautismo de deseo" y "bautismo de sangre" y hemos dejado en evidencia las sofisterías de todos ustedes que tratan a los católicos de herejes.
      En Cristo

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  13. Por el contrario, rechazas palabra por palabra el dogma católico romano, y eso ha quedado muy bien en evidencia en el Foro V Suis.
    Luego acusas de "jansenistas" a todos aquellos que defendemos el dogma católico integral. El Magisterio infalible de la Iglesia NO se "interpreta" como tú lo interpretas, sino que ya es la interpretación hecha por la Santa Madre Iglesia y por ende, se sigue al pie de la letra.
    Yo he encontrado en Foro V SUIS, siete preguntas que usted NUNCA contestó. ¿Por qué? ¿Por qué el silencio?

    [MENSAJE EDITADO. NO SE PERMITEN LINKS A SITIOS ANTICATÓLICOS ]

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  14. No contesté esas preguntas porque ya se habían respondido en varias entradas sobre el bautismo y los errores dimonianos. No obstante, Foro Católico se encargó de recoger la lista que "Lord Stob" les mandó y que era la misma que deseaba se le respondiera, nuevamente en Sursum Corda. Por ello he decidido reproducir a continuación la respuesta de Foro Católico:


    FC: para que puedas dormir, te contestamos como pides.
    Ahí van:
    “Aquí están las preguntas nunca contestadas:
    1. Si usted está a favor del “bautismo de deseo” y la “ignorancia invencible”, como ya lo ha dejado bien claro, ¿entonces por qué en su blog coloca enlaces al blog “La Puerta Angosta” y al blog “Caballero de la Inmaculada”, siendo que ambos—me consta, principalmente este último, que lo conozco muy bien, somos amigos por Facebook y todo—NO apoyan ni el “bautismo de deseo”, ni el “bautismo de sangre” ni la “ignorancia invencible”, y por si fuera poco, además, ambos apoyan directa o indirectamente al Monasterio de la Sagrada Familia?
    FC: porque no nos habíamos dado cuenta de que estaban contaminados de la soberbia dimoniana. Gracias por avisarnos. Fuera La Puerta Angosta
    2. ¿Qué opinión le merece esta entrada: (editada), y en especial, el libro “El triunfo de Cristo: Refutación Final del Editor del Blog ‘Sursum Corda’ Raúl Miguel”, escrito por Jorge Clavellina, que allí se enlaza?

    FC: no lo hemos leído, y la verdad nos sentimos bastante ocupados para recetarnos otra vez los sofismas dimonianos, harto evidenciados.
    3. Según entiendo, usted dice creer en el “bautismo de deseo” porque según usted en la sesión 6 del capítulo 4 del Sacrosanto Concilio de Trento, dice la palabra “deseo” y la palabra latina “aut” según usted quiere decir simplemente un “o” disyuntivo (“o bien”) y no conjuntivo-copulativo (“y”); pero si es así, en el contexto de los concilios ecuménicos, ¿entonces eso significa que en la bula “Cantate Domino” del Papa Eugenio IV en el Concilio de Florencia, la palabra “aut” también significa “o” en lugar de “y”, y por eso o los judíos o los herejes se salvarán?
    FC: te equivocas, solamente sostenemos lo que la Iglesia enseña hace siglos -no solo en Trento- sino a través de San Pedro, del CIC 1917, de la doctrina de Santo Tomás, San Pío X y muchos otros santos y papas.
    Y que dicha doctrina solamente ha sido contrariada antes por el ex jesuita Leonard Fenney (contaminado de herejías, nada menos que en Oxford) y por tal motivo llamado al arrepentimiento, a lo cual se negó en varias ocasiones y por lo cual fue excomulgado en 1953 por el papa Pío XII. Excomunión que pretendió levantar el hebreo Pablo VI en 1974, sin que Fenney se arrepintiera.

    4. Pero además, si fuera así, ¿por qué entonces en el mismo pasaje—sesión 6, capítulo 4—del Concilio de Trento dice: “no puede ocurrir sin el lavatorio de la regeneración o su deseo, SEGÚN ESTÁ ESCRITO” en Juan 3:5? O sea…según usted, ¿es según está escrito en Juan 3:5, sí o no? (concretamente).
    FC: ya tratamos el caso; dice por el agua y el Espíritu Santo…

    CONTINÚA...

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  15. 5. ¿Usted es consciente que en el Santo Concilio Vaticano, sesión 3, capítulo 2, sobre la revelación, en el año 1870, el Papa Pío IX, dice: “(…)Declaramos que su mente es que en materias de fe y costumbres que atañen a la edificación de la doctrina cristiana, ha de tenerse por verdadero sentido de la Sagrada Escritura aquel que sostuvo y sostiene la Santa Madre Iglesia, a quien toca juzgar del verdadero sentido e integración de las Escrituras santas; y por tanto, a nadie es lícito interpretar la misma Escritura Sagrada contra este sentido ni tampoco contra el sentir unánime de los Padres”, y que por eso mismo el Papa Eugenio IV, el 22 de noviembre de 1439, en la bula “Exultate Deo” del Concilio de Florencia, declaró, en cuanto al asunto del bautismo que: “El primer lugar entre los sacramentos lo ocupa el santo bautismo, que es la puerta de la vida espiritual pues por él nos hacemos miembros de Cristo y del cuerpo de la Iglesia. Y habiendo por el primer hombre entrado la muerte en todos, ‘si no renacemos por el AGUA y el Espíritu’ como dice la Verdad, ‘no podemos entrar en el Reino de los Cielos’ (Juan 3:5). La materia de este sacramento es el AGUA verdadera y natural.”? O sea, usted CREE esas declaraciones ex cathedra, sí o no? (concretamente).

    FC: por supuesto que las creemos, pero también reconocemos con la Iglesia que el Sacramento del Bautismo no limita la Misericordia Divina para quienes desean ser cristianos y mueren sin ser bautizados con agua, cosa que tú y los dimonianos aseguran, en contra de la realidad y por cuya ceguera pretenden desmentir, condenar y excomulgar a todos, a los santos y papas que aprueban el Bautismo de Deseo y de Sangre.
    6. ¿Usted es consciente de que el segundo canon, sobre el sacramento del bautismo, en su sesión 7, del año 1547, del Concilio de Trento, el Papa Pablo III decreta ex cathedra: “Si alguno dijere que el AGUA VERDADERA Y NATURAL no es necesaria en el bautismo y, por tanto, desviare a una especie de METÁFORA las palabras de nuestro Señor Jesucristo: ‘Si alguno no renaciere del agua y del Espíritu Santo’ (Juan 3:5), sea ANATEMA?”

    FC: claro que lo reconocemos, al igual que el canon que tú mutilas, para confundir a los que no saben:
    Decreto sobre la justificación (session 6ª, capítulo 4º):
    «En esas palabras se describe la justificación del pecador: de suerte que es tránsito de aquel estado en que el hombre nace hijo del primer Adán, al estado de gracia y adopción de los hijos (Ro. 8:15) de Dios por el segundo Adán, Jesucristo nuestro Salvador; y esta traslación no se puede lograr, después de promulgado el Evangelio, sin el bautismo o sin el deseo de él (sine lavacro regenerationis aut eius voto); según está escrito: El que no naciere de agua y del Espíritu Santo no puede entrar en el reino de Dios (Juan 3:5)».
    Y si es así, ¿usted obedece al pie de la letra lo que dice el canon o lo viola?, ¿Sí o no? (concretamente, por favor). Y así mismo, ¿usted obedece el canon 5—que dice: “Si alguno dijere que el bautismo es libre, es decir, no necesario para la salvación (Juan 3:5), sea ANATEMA”—del mismo Concilio; sí o no? (concretamente, por favor).
    FC: la Iglesia es la que te responde en el Catecismo de San Pío X
    4º.- Necesidad del Bautismo y obligaciones de los bautizados
    567.- ¿Es necesario el Bautismo para salvarse? – El Bautismo es absolutamente necesario para salvarse, habiendo dicho expresamente el Señor: El que no renaciere en el agua y en el Espíritu Santo no podrá entrar en el reino de los cielos.
    568.- ¿Puede suplirse de alguna manera la falta del Bautismo? – La falta del Bautismo puede suplirse con el martirio, que se llama Bautismo de sangre, o con un acto de perfecto amor de Dios o de contrición que vaya junto con el deseo al menos implícito del Bautismo, y este se llama Bautismo de deseo.

    CONTINÚA...

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  16. 7. Y finalmente, ¿usted es consciente de que—más allá de que algunos santos creían de buena fe, en el “bautismo de deseo” pero sólo para CATECÚMENOS—que esta cuestión ya fue totalmente dirimida en una época tan temprana como el año 451 por el Papa San León Magno, en su carta dogmática a Flaviano, en el Concilio de Calcedonia, donde decía: “(…) Porque tres son los que testifican: el Espíritu, el agua y la sangre, y los tres se reducen a uno sólo (1 Juan 5:4-Cool. En otras palabras, el Espíritu de santificación y la sangre de redención y el AGUA del bautismo. Estos tres son UNO y permanecen indivisibles. Ninguno de ellos es separable de su vínculo con los demás.”? ¿Sí o no? (concretamente).
    FC: con San León Magno, afirmamos que son uno solo porque producen el mismo efecto; la justificación.
    Es todo y como ve no he hecho insulto alguno, así que me gustaría que me las contestara, por favor, lo más concretamente posible, especialmente de la pregunta 4 a la 7.
    Raúl Miguel, no le he insultado, ¿por qué no contesta a mis preguntas? Son siete sencillas preguntas, de las cuales las cuatro últimas se contestan simplemente con un “sí” o con un “no”.
    FC: es falso. las preguntas mal planteadas se deben corregir más allá delsimple sí o no.
    Raúl Miguel, sólo le pido que me conteste las siete preguntas, por favor, nada de más…”
    ¡TE RETO! ¡TE DESAFÍO A QUE ME LAS CONTESTES!
    ¡Contesta si eres hombre!
    FC: servido Principito.

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  17. ¿Conforme? Además, todas estas cuestiones habían sido respondidas y tratadas en varios artículos. Sólo debe usarse el buscador que está al comienzo del blog.

    http://sursumcordablog.blogspot.com.ar/search?q=bautismo+de+deseo
    http://sursumcordablog.blogspot.com.ar/search?q=dimonianos

    Y por supuesto: http://sursumcordablog.blogspot.com.ar/2013/08/derecho-replica.html

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  18. Estimado "Herr FVS", como sus ultimos cuatro comentarios, al no realizar ningún aporte ya l repetir una y otra vez los mismos errores ya señalados, los remito a la entrada

    http://sursumcordablog.blogspot.com.ar/2013/08/derecho-replica.html

    Las últimas palabras de la misma son:

    Los señores Jorge Clavellina Peñaloza, Dimond y sus seguidores no tendrán ningún derecho a réplica porque ellos utilizaron técnicas retóricas insinceras, rechazaron los métodos de discusión teológica utilizados por la Iglesia e ignoraron cualquier evidencia que entraba en conflicto con sus afirmaciones.

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  19. yo soy una de las pruebas que si existe salvacion afuera de la iglesia, en la verdad la salvacion esta en Cristo, y El somente El es nuestro intercessor, no hay como llegar al padre si no por medio de El Cristo, ningun hombre vivo o muerto puede hacer mediacion entre Dios y los hombres, Solamente Jesus Cristo, asi esta escrito y sin esta verdad jamas encontraremos el camino hacia Dios, por eso hay que predicar la verdad, y quien es oveja, escucha la voz del pastor y sigue y entra por la puerta que es Cristo y sale de la falsa religion que invento el hombre y entra para la vida eterna que esta en Cristo.

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