miércoles, 30 de diciembre de 2009

Padre Basilio Meramo: La tradición en peligro de extinción

Como una especie rara en peligro de desaparición, la Tradición Católica está a punto de perecer, en manos de la jauría modernista que todo lo ha invadido, cual sida espiritual, sin posibilidad de reacción.
El reducido grupo de fieles que valiente y enérgicamente reaccionaron ante la autodemolición de la Iglesia, por vía de la alta jerarquía sodomizada espiritualmente, es decir religiosamente invertida, que de medio de salvación se corrompe y pervierte para transformarse en instrumento de condenación, falsificando, adulterando, vaciando el contenido del Testamento Divino de la Nueva Alianza firmado con la sangre de Cristo sobre la Cruz, para convertirlo en un mensaje falsificado de redención y salvación no por la sangre de Cristo derramada en la Cruz sino por las divinas entrañas del hombre moderno, que por la exigencia de la dignidad de la persona humana, de las aspiraciones de su libertad omnímoda y la expresión de sus derechos inalienables reclama (intrínseca, íntimamente, por la naturaleza propia de su ser) la divinidad por su ilustre origen, ya que se considera al hombre en lo más íntimo de su ser como algo divino, una chispa divina, revestida de la naturaleza humana, como lo sostiene esotéricamente la gnosis.
Es la antigua aspiración y pretensión de la gnosis, de todas las gnosis en sus diversas manifestaciones o expresiones, pero la misma realidad que invocan todas ellas, y que encuentran su máxima expresión y síntesis en la gnosis judía o comúnmente denominada cábala.
Estamos entre la lucha colosal entre el bien y el mal, la verdad y el error, en Dios y Satanás, entre Cristo y el Anticristo, entre la Iglesia y la Contra Iglesia (Sinagoga de Satanás), entre la Tradición Católica y la Tradición Cabalística, entre la Tradición Verdadera (Apostólica) y la Tradición Falsificada (Modernista).
De aquí la lucha titánica y para la gran mayoría desconocida aunque tomen partido por uno u otro de sus bandos.
El modernismo como síntesis (o resumen) de todas las herejías (cloaca de todas ellas) como lo denunció San Pío X, ha logrado como por arte de magia (diabólicamente) apoderarse del Templo Santo, de la Iglesia. Con Vaticano II se consolidó e instituyó urbi et orbi, pública y oficialmente en la Iglesia el trono de Satanás bajo las doctrinas modernistas, que hasta ahora habían sido condenadas y hoy son alabadas, aplaudidas y aceptadas, salvo por un pequeño rebaño fiel que si los tiempos no son abreviados (acortados), nadie se salvaría de caer y admitir tamaño error.
No es de extrañar, entonces, que el reducto fiel, el pequeño rebaño de la Tradición Católica firme hasta hoy mañana claudique, o se disgregue o se diluya absorbido por el engaño, el error y la mentira.
A esto apuntan todas las miras de Roma modernista, ocupada por bribones (bandidos) y anticristos como lo señalara Monseñor Lefebvre, que habiendo intentado al máximo de revertir la situación de hacer volver a los altos prelados y a la Jerarquía Romana a los senderos de la Fe y de la Verdad, agotando hasta el último recurso, llegó a firmar un protocolo que tuvo que inmediatamente anular para no comprometerse con los depredadores del rebaño que se les ha confiado. La Divina Providencia así permitió que Monseñor Lefebvre se diera cuenta del grave error de intentar revertir un proceso de Revolución Anticristiana, demasiado avanzado, para que pueda ser detenido.
Con esto se legaba para el futuro el camino a seguir, firmes en la fe, en la Tradición, en la verdad sin compromisos, ni acuerdos que tarde o temprano muestra son de una disimulada claudicación.
Ante la crisis, reacción, firme rechazo, guardar lo que se tiene aunque se sepa que estas cosas van a perecer. La Iglesia es testimonio, el testimonio vivo e infalible e indefectible de la verdad.
Ese es nuestro deber como hijos de la Santa Madre Iglesia, dar testimonio (hasta el martirio mismo si Dios así lo quiere) sin compromisos con el error, la mentira, el engaño, la falsedad de la Nueva Religión Universal del Hombre, de la Nueva Iglesia Postconciliar.
Combatir, resistir hasta morir, sin claudicar en manos de las falsas propuestas de lobos con piel de oveja que, como a Caperucita Roja, con artimañas nos quieren devorar.


Orizaba, Mayo 13 de 2008
Basilio Méramo Pbro.

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