sábado, 27 de junio de 2009

El Vaticano II contradice la Verdad Católica


Después de que, con el Concilio Vaticano II, la Autoridad Católica y la Verdad Católica conformaron emprendimientos substancialmente divergentes, los católicos que se aferraban a la Autoridad han tenido problemas con la Verdad, y los católicos que se aferraban a la Verdad han tenido problemas con la Autoridad Católica. ¿Qué puede ser más lógico? Católicos de ambos lados suspiran por una reunificación; y especialmente entre los católicos conciliares decentes, esto toma la forma concreta del ardiente deseo de que el Papa Benedicto XVI y la Fraternidad Sacerdotal San Pío X lleguen a un entendimiento.
Muy bien; pero hay un problema: El Vaticano II contradice la Verdad Católica, fuera de la cual —porque su Divino Maestro, Nuestro Señor Jesucristo, es “el Camino, la Verdad y la Vida” (Juan XIV, 6)— se disuelve la Autoridad Católica. Para probar la contradicción, léase, por ejemplo, “El Concilio Vaticano II y la Libertad Religiosa”, de Michael Davies, donde el autor muestra que, mientras la Iglesia Católica siempre ha enseñado que ningún hombre tiene un verdadero derecho a que se le permita la propagación de errores, el Concilio Vaticano II (“Dignitatis Humanae”) enseña que cada hombre tiene un verdadero derecho a que no se le impida la difusión de errores (salvo el orden público; véase, en particular, el capítulo XXII de la obra de Davies). La contradicción es directa.
A primera vista puede parecer poco significativo, porque ¿qué importaría si unos pocos alocados dijeran algunos sinsentidos en público? Pero, de hecho, la diferencia entre el derecho y el no derecho a propagar el error, es la diferencia entre un espectáculo cómico de Hollywood y el Señor Dios de los Ejércitos, cuyos truenos y relámpagos conmocionaron de terror los corazones de los israelitas incluso a millas de distancia del humeante Monte Sinaí (Éxodo XX, 18-21).
De hecho, toda acción humana obedece a algún pensamiento. El pensamiento es transmitido entre los hombres, o publicado, sobre todo con las palabras. Así, el ser y la acción de toda la sociedad humana depende de los intercambios de palabras; por lo tanto, o la verdad y el error no tienen importancia para la existencia de toda sociedad y la orientación en uno u otro sentido, o toda sociedad debe controlar las expresiones públicas en su seno, por lo menos en el grado suficiente para comprobar si se transmiten errores significativos.
Ahora el único límite establecido por el Concilio Vaticano II para las expresiones públicas, es que no deben perturbar el “orden público”. Por lo tanto, para el Concilio Vaticano II cualesquiera herejías o blasfemias pueden ser pronunciadas en público, siempre y cuando no sea necesario llamar a la policía, ¡y cualquier deidad que pueda existir debe someterse ante esta “libertad y dignidad de la persona humana”! Por el contrario, el Señor Dios del Sinaí, la Santísima Trinidad, cuya Segunda Persona es Jesucristo, nos dice que deberemos dar cuenta de toda palabra ociosa (Mt. XII, 36), e incluso de pensamientos pecaminosos (Mt.V, 28). Por lo tanto, de conformidad con el Dios de la Verdad (y tanto más cuanto mejor lo haga), controle la sociedad católica que no haya propagación pública de errores contra la fe o la moral.


+Kirie eleison.
Londres Inglaterra.
Obispo Richard Williamson.

Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?» Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas». Él les dijo: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo». Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos». Entonces mandó a sus discípulos que no dijesen a nadie que Él era el Cristo. Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que Él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, y ser matado y resucitar al tercer día. Tomándole aparte Pedro, se puso a reprenderle diciendo: «¡Lejos de ti, Señor! ¡De ningún modo te sucederá eso!» Pero Él, volviéndose, dijo a Pedro: «¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Escándalo eres para mí, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres! (Evangelio de San Mateo 16, 13-20)

Antes de la hermeneutica de la continuidad, había Fe....


El siguiente texto fue tomado del excelente blog semper fidelis cuya visita recomendamos.


Siempre me admiró la forma como la Iglesia Católica se entrañaba en la vida de los pueblos y de las familias. Cómo sostenía sus costumbres, haciéndose carne de ellas, y cómo a la vez las santificaba. ¡Qué obra de arte, de armonía y de profundidad fue la civilización cristiana! Las plegarias cotidianas y los toques de oración señalaban las horas del día. Las fiestas y el año litúrgico marcaban los tiempos, las faenas y el descanso..
Cristianas eran las alegrías y cristianos los dolores del pueblo cristiano. Santo el nombre de cada humano, y su fiesta era de un santo. Un sacramento alumbraba la vida que nacía, otro, la plenitud gozosa del matrimonio; otro consolaba al que se iba de este mundo.
¿Qué fácil era el cura de pueblo, desde la dignidad de su sotana, mantener el respeto reverencial y ala vez el gesto amable y paternal! ¿Qué figura venerable la del párroco de nuestra juventud! Cómo acudían a él los niños a besarle la mano, pronunciando el "Ave María Purísima". Y a escuchar de sus labios siempre una palabra de padre. El era inequívocamente pastor, y a él acudían para consuelo y consejo las tribulaciones de la juventud y las pensa de la vejez. Y aquellas gentes tenían como la mayor honra de su vida ver a un hijo suyo sacerdote.
¡Qué grandeza la de los templos que nuestra fe levantó! En cualquiera de nuestra aldeas su templo parroquial vale más que todo el pueblo junto.
Y qué dignidad y belleza la del culto divino, aun con los medios más modestos. El latín, el canto gregoriano, la solemnidad de la misa "de Angelis", obras de una tradición milenaria. Y en el funeral por el que se nos fue, qué estremecimiento íntimo en el oficio de difuntos, ene l "Dies irae", en el responso final... Las devociones sinceras de la Virgen del lugar, Las procesiones de santos, la romería anual... apostolado sencillo, religión entrañada y de verdad, que no hizo llegar pujante y consoladora la fe de nuestros mayores, la del mismo Cristo...
Pero llegó el post-concilio y con él, el "nuevo cura". Ya todo terminó. El sabe más que veinte siglos de catolicidad. En su inmenso portafolios lleva un nuevo culto, casi una nueva religión, que aprendió de maestros holandeses. Y un inmenso desprecio por la fe de aquel lugar.
Ya no vestirá sotana, vestirá como cualquiera, y con torpe desenvoltura tratará de hablar y de reír como los demás. Con él viene "la Iglesia de los pobres", pero él será el primer párroco con coche ("instrumento de trabajo" para no estar nunca en el pueblo). Para reconocer en él al cura es preciso apelar a nociones abstractas, porque lo que se ve es la antítesis, su negación misma.
¡Qué afrenta a la fe, que desprecio al pueblo fiel!. Ya no hay unción ni respeto, ni devoción, ni fervor. Solo ruidos, innovación, petulancia e impiedad. Ya los niños no acuden al paso del sacerdote. ¿A qué fin ?. Todo cuanto ha existido debe ser cambiado por "preconciliar". Ya no suenan las campanas del Angelus, ni el pueblo se reúne en la Misa Mayor. Fiestas y procesiones han sido alteradas o suprimidas sin el menor respeto; incluso el santoral ha cambiado. El culto divino se ha extenuado hasta su extremo. Ya no existe el latín, ni el gregoriano de la liturgia católica; toda la polifonía clásica ha sido estirada. Salmos con ritmo protestante y ritmos irreverentes han ocupado su lugar. Y la estridencia, la improvisación constante, el mal gusto. Altavoces por todas partes con su resonancia metálica, altavoces de feria en el templo, hasta en los entierros. (Sordo debe ser su Dios, o no los quiere escuchar). El silencio, el recogimiento, la oración personal, no tienen ya cabida en el templo.
Y como substancia de toda esta siniestra algarabía, la prédica "social". ¿Que todos la escuchen callados, y que nadie se arrodille al comulgar...! Violencia a las almas, violencia a las conciencias y a la sensibilidad... todo en nombre de la libertad y del "hombre moderno". Mientras tanto, las costumbres se corrompen en los pueblos, y la fe se pierde en las almas. ¿Quién enderezará ya todo esto, qué sembrara de nuevo la fe? ¡Daños, Señor, paciente y fortaleza para tantos males aguantar!

RAFAEL GAMBRA Publicado en "Luz de Tradición", Sevilla, Septiembre-octubre 1998.
Revista CRISTO REY FSSPX. octubre

Blog Tradicionalista

Hemos podido dar con un muy interesante blog católico: Reacción Católica, un sitio con muy buena informacion, a favor de la vida y de la Verdadera Fe de Cristo.
Desde ya los animamos a visitar este interesante sitio web.

jueves, 25 de junio de 2009

Para Roma, la Fraternidad San Pío X no tiene un “legítimo ministerio”

Más allá de las palabras están los hechos. Los hechos pueden o no gustarnos, pero marcan la verdad. Podemos decir una y mil veces cosas diferentes, podemos disfrazar la mentira con la verdad, pero la verdad queda, es unica y perdura. Podemos alegrarnos (¿?) por el levantamiento de las excomuniones (¿No es que eran inválidas?), podemos festejar que el Papa liberó la Misa Tridentina (¿No es que nunca fue abrogada?), podemos incluso reconocer la plenitud de orden y de jurisdicción a los mismos que se los consideró como heresiarcas, modernistas y “anticristos”, y ellos pueden tener grandes gestos como la liberación de la Misa, el levantamiento de excomuniones (inválidas, nulas, carentes de cualquier efecto), y como esos otros muchos “gestos de buena voluntad” para con la Fraternidad San Pío X… pero nunca pasan de gestos, de acciones que solo tienen un objetivo: incorporar a la Fraternidad a la Iglesia Conciliar del Concilio Vaticano II.



Roma (la Roma Neo-Modernista y Neo-Protestante) dará todo a la FSSPX con una condición: reconocer y aceptar el Concilio Vaticano II y el magisterio de los Papas Conciliares. Hasta tanto, la Fraternidad no tiene “ningún ministerio legítimo en la Iglesia” Conciliar, tal como se publicó en Zenit este 17 de junio pasado.
Estas declaraciones de Roma, que reafirman que los sacerdotes de la Fraternidad no pueden ejercer legalmente en la Iglesia Católica en virtud de la suspensión a divinis (que nunca fue levantada) se deben a la conocida noticia de que este 27 de junio, Monseñor Alfonso de Galaretta ordenará a tres sacerdotes y tres diaconos en el Seminario que la FSSPX tienen en Baviera, Alemania.
Esto condujo a que el Vaticano emitiera un documento del que podemos extraer parrafos sumamente significativos como el que siguen:




"En la medida en que la Fraternidad (de San Pío X) no tiene un estatuto
canónico en la Iglesia, sus ministros no tienen ministerio legítimo en la
Iglesia.

Hasta que las cuestiones doctrinales se aclaren, la
Fraternidad no tiene estatuto canónico en la Iglesia y sus ministros... no
pueden ejercer legítimamente mningún ministerio en la Iglesia."




Hagamos algunas apreciaciones. ¿Podemos sentir “dolor” o “pesar” por esta declaración o más bien deberíamos alegrarnos? Yo me inclino por la segunda. Porque si la Fraternidad Sacerdotal no tiene (aún) ningún ministerio legítimo dentro de la Iglesia Conciliar del Vaticano II, significa que todavía “no han manchado sus vestidos y caminan conmigo vestidos de blanco, porque son dignos” (Apoc III, 4), toda vez que (aún) no se ha contaminado con la corrupción pagana.
También se aclara que “Hasta que las cuestiones doctrinales se aclaren, la Fraternidad no tiene estatuto canónico en la Iglesia”. Entonces el problema con la Iglesia Conciliar, según reconoce la misma Jerarquía es concerniente a la doctrina. No se discute ya por la Misa (que después de todo no es sino la expresión de la Fe), no se discuten ya las formas de los sacramentos, sino la doctrina en sí, es decir, lo básico, aquello que no puede negociarse de ninguna forma, como dice San Pablo: “Pero aún cuando nosotros mismos o un ángel venido del Cielo os anunciara un Evangelio diferente de aquel que os hemos anunciado, sea anatema” (Gal. I, 8)
¿Es nuestra fe una fe “nueva” o es la Fe de siempre? ¿Somos miembros de la Iglesia que nació con el Vaticano II y cree en la libertad religiosa, en la colegialidad, el Novus Ordo, el Ecumenismo, etc.? ¿Para que tanta lucha, tanto dolor, tanta marginación y persecución? ¿Acaso debemos seguir a Campos, a los defectores de la San Pedro, a la Cristo Rey, al IBP y con ellos renunciar a la denuncia, a la lucha… a la Tradición Católica y aceptar las capillas olvidadas que los Obispos Diocesanos quieran darnos par que nos reunamos a tener nuestra Misa Tridentina, en plana paz y comunión con un Papa que odia la Tradición Católica y que en su soberbia intelectual pregona su nueva tesis de la “hermenéutica de la continuidad”.
No, no y mil veces no. Como siempre decimos No podemos, no podemos renunciar a Cristo y a la Religión que él nos reveló, no podemos claudicar en la lucha. O estamos con Cristo o estamos en su Contra. O estamos con la Iglesia Católica o estamos con la Iglesia Conciliar. No hay opción, no tenemos alternativa.
¡Gracias a Dios que nuestros sacerdotes no tienen ministerio legítimo en la Iglesia Conciliar! Ojalá que no lo tengan nunca.

miércoles, 24 de junio de 2009

Cine para católicos

Pocas veces podemos dar con un buen blog catolico. Uno de esos pocos es Cine para catolicos, un excelente sitio sobre "películas católicas, actores católicos, directores católicos y todo lo relacionado con el cine católico"

como dice el autor y con esto cerramos esta entrada

La idea es resaltar el cine católico y dar sugerencias e información
para que los católicos podamos ver cine bueno, de calidad, valórico, en familia
o con amigos.Este sitio está completamente en obras, y creo que me demoraré unos meses en que quede óptimo, pero haré el intento.

martes, 23 de junio de 2009

El Detente


En Propaganda Católica, blog de nuestros amigos de la Compañía de Jesús y María, cuyo superior es Monseñor Morello, publicaron un artículo sobre el Detente, un distintivo muy especial que constituye una de las prácticas pías más hermosas y de mayor devoción al Sagrado Corazón de Nuestro Señor Jesucristo.

Santa Margarita de Alacoque recibió la revelación del Detente y fue una de sus mas importante impulsoras.

“Él (Jesús) desea que usted mande a hacer unas placas de cobre con la imagen
de su Sagrado Corazón para que todos aquellos que quisieran ofrecerle un
homenaje las pongan en sus casas, y unas pequeñas para llevarlas puestas.” (Vida
y Obras, vol. II, p.306, nota)

lunes, 15 de junio de 2009

Promoción del ordenamiento homosexual en la Iglesia Conciliar


La siguiente noticia fue tomada de Católicos denuncian.

«Lo esencial para un aspirante al sacerdocio es su madurez afectiva y sexual, no tanto que sea homosexual o heterosexual», señaló ayer el presidente de la Conferencia de Religiosos Españoles (Confer), Alejandro Fernández Barrajón(1). Durante un encuentro con la Asociación de Periodistas de Información Religiosa (Apir), Barrajón consideró «contraproducente pretender saber la orientación sexual de un aspirante al sacerdocio», indicando que «un homosexual maduro sexualmente puede desempeñar perfectamente el ministerio sacerdotal. Lo importante es que viva el celibato, tanto si es homosexual como si es heterosexual». Agregó que «no es evangélico condicionar a la persona por su orientación sexual».

Jornadas de Humanidades en La Reja (FSSPX)

Santo Tomas de Aquino del Corpus Christi


Oh banquete precioso y admirable

Opúsculo 57, en la fiesta del Cuerpo de Cristo, lect. 1-4


El Hijo único de Dios, queriendo hacernos partícipe de su divinidad, tomó nuestra naturaleza, a fin de que hecho hombre, divinizase a los hombres.
Además, entregó por nuestra salvación todo cuan tomó de nosotros. Porque, por nuestra reconciliación ofreció, sobre el altar de la cruz, su cuerpo como víctima a Dios, su Padre, y derramó su sangre como precio de nuestra libertad y como baño sagrado que nos lava, para que fuésemos liberados de una miserable esclavitud y purificados de todos nuestros pecados.
Pero, a fin de que guardásemos por siempre jamás en nosotros la memoria de tan gran beneficio, dejó a los fie­les, bajo la apariencia de pan y de vino, su cuerpo, para que fuese nuestro alimento, y su sangre, para que fuese nuestra bebida.
¡Oh banquete precioso y admirable, banquete saluda­ble y lleno de toda suavidad! ¿Qué puede haber, en efecto, más precioso que este banquete en el cual no se nos ofrece, para comer, la carne de becerros o de machos cabríos, como se hacía antiguamente, bajo la ley, sino al mismo Cristo, verdadero Dios?
No hay ningún sacramento más saludable que éste, pues por él se borran los pecados, se aumentan las vir­tudes y se nutre el alma con la abundancia de todos los dones espirituales.
Se ofrece, en la Iglesia, por los vivos y por los difuntos para que a todos aproveche, ya que ha sido establecido para la salvación de todos.
Finalmente, nadie es capaz de expresar la suavidad de este sacramento, en el cual gustamos la suavidad espiri­tual en su misma fuente y celebramos la memoria del in­menso y sublime amor que Cristo mostró en su pasión.
Por eso, para que la inmensidad de este amor se imprimiese más profundamente en el corazón de los fieles, en la última cena, cuando, después de celebrar la Pascua con sus discípulos, iba a pasar de este mundo al Padre, Cristo instituyó este sacramento como el memorial perenne de su pasión, como el cumplimiento de las antiguas figuras y la más maravillosa de sus obras; y lo dejó a los suyos como singular consuelo en las tristezas de su ausencia.

Corpus Christi: por nuestros amigos de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia


Corpus Christi (latín: 'Cuerpo de Cristo') o Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo es una fiesta de la Iglesia Católica destinada a celebrar la Eucaristía.

Su principal finalidad es proclamar y aumentar la fe de los fieles católicos en Jesucristo presente en el Santísimo Sacramento.

La Celebración se lleva a cabo el jueves siguiente de la octava de Pentecostés. Esta fiesta conmemora la institución de la Santa Eucaristía el Jueves Santo con el fin de tributarle a la Eucaristía un culto público y solemne de adoración, amor y gratitud. Por eso se celebraba en la Iglesia Latina el jueves después del domingo de la Santísima Trinidad.

En los Estados Unidos y en otros países la solemnidad se celebra el domingo después del domingo de la Santísima Trinidad.

La Solemnidad de Corpus Christi se remonta al siglo XIII. Dos eventos extraordinarios contribuyeron a la institución de la fiesta: Las visiones de Santa Juliana de Mont Cornillon y El milagro Eucarístico de Bolsena/Orvieto.

El Papa Urbano IV, amante de la Eucaristía, publicó una bula el 8 de septiembre de 1264, en la cual, después de haber ensalzado el amor de nuestro Salvador expresado en la Santa Eucaristía, ordenó que se celebrara la solemnidad de “Corpus Christi” en el día jueves después del domingo de la Santísima Trinidad, al mismo tiempo otorgando muchas indulgencias a todos los fieles que asistieran a la Santa Misa y al oficio. Este oficio, compuesto por el doctor angélico, Santo Tomás de Aquino, por petición del Papa, es uno de los más hermosos en el breviario Romano y ha sido admirado aun por Protestantes. La muerte del Papa Urbano IV (el 2 de octubre de 1264), un poco después de la publicación del decreto, obstaculizó que se difundiera la fiesta.La fiesta fue aceptada en Cologne en 1306. El Papa Clemente V tomó el asunto en sus manos y en el concilio general de Viena (1311), ordenó una vez más la adopción de esta fiesta. Publicó un nuevo decreto incorporando el de Urbano IV. Juan XXII, sucesor de Clemente V, instó su observancia.

Procesiones
Ninguno de los decretos habla de la procesión con el Santísimo como un aspecto de la celebración. Sin embargo estas procesiones fueron dotadas de indulgencias por los Papas Martín V y Eugenio IV y se hicieron bastante comunes en a partir del siglo XIV.

El Concilio de Trento declara que muy piadosa y religiosamente fue introducida en la Iglesia de Dios la costumbre, que todos los años, determinado día festivo, se celebre este excelso y venerable sacramento con singular veneración y solemnidad, y reverente y honoríficamente sea llevado en procesión por las calles y lugares públicos. En esto los cristianos atestiguan su gratitud y recuerdo por tan inefable y verdaderamente divino beneficio, por el que se hace nuevamente presente la victoria y triunfo de la muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

domingo, 14 de junio de 2009

El Genocidio olvidado de los cristanos en Irak (Abad Alain René Arbez)


Los actuales acontecimientos de Irak, no deberían impedirnos- a fin de comprender mejor el contexto – interesarnos en el pasado de esa región, y en particular en la fortuna de los cristianos autóctonos (anteriores al Islam), que han sido demasiado a menudo, la víctima propiciatoria de los sucesivos reajustes políticos.

Irak, es en efecto al día de hoy un Estado joven. Es una creación de los Occidentales como respuesta ala problemática coyuntura de principios del siglo.XX,tras el desmoronamiento del imperio Otomano. Mientras el nacionalismo árabe se afirmaba con fuerza en luchas de clanes, los Ingleses y los Franceses, desarrollaron una estrategia
Digamos que adaptada a la situación, pero sobre todo apropiada a sus objetivos e intereses en toda la región.

Potencias erigidas como gendarmes del Oriente Medio a principios del siglo XX, Ingleses y Franceses iban así imponer a la región, una transición arbitrando con más o menos éxito, la competencia interior en el Islam, entre musulmanes Turcos y ärabes, pero en gran parte a costa de los cristianos.

Fue pues , en una época marcada por el genocidio Armenio y Caldeo, perpetrado por los Otomanos(casi 2Mill. De víctimas cristianas), cuando fue creada Jordania sobre un 70% de la antigua Palestina historica, y que por instigación de Churchill , se dibujaron sobre los territorios Asirio-caldeos, Árabes, Kurdos y Persas, las fronteras del Irak actual.

Se trataba de calmar provisoriamente el juego de las pretensiones nacionalistas árabes, la injusto precio del olvido de los Kurdos y su antiguo territorio , el Kurdistán de una parte, pero también se trataba de conducir a los cristianos autóctonos (asirio-caldeos) a la marginalidad y a la desaparición progresiva. Era cuestión por consiguiente , de crear un estado asirio-caldeo para asegurar la supervivencia de los cristianos de la región, pero la Sociedad de Naciones (predecesora de la ONU) no tuvo el coraje de hacerlo. El Hakkâri bastión montañoso del repliegue cristiano se le adjudicó a Turquía.

Para ser sinceros, el problema específico de supervivencia para los cristianos indígenas, viene de antiguo, pues hace alrededor de veinte siglos, Mesopotamia era un vasto territorio de rica civilización que se remontaba a la antigüedad. Una población numerosa, compuesta de judíos desde el exilio de Babilonia y seguidores de Zoroastro, presentes desde hacía largo tiempo, había visto desarrollarse sobre este terreno favorable, numerosas comunidades cristianas dinámicas: Asirios, Caldeos, y Nestorianos, hablando todos ellos una lengua parecida a la de Jesús , el Arameo.

La brutal invasión del Islam en esa región judeo-cristiana en el siglo VII floreciente (incluso con algún raro episodio de tolerancia) ha provocado el declive de los no musulmanes. A causa del Jihad, punta de lanza de la colonización islámica, los cristianos indígenas, -así como los judíos- desaparecieron progresivamente, al hilo de las persecuciones, esclavitud, expropiaciones, conversiones forzosas, etc. Sin embargo , bajo el imperio abásida , en los siglos VIII y IX, Bagdad se convirtió en un centro islámico reputado. Y esta gloria reivindicada por el Islam, era esencialmente debida a los cristianos locales, enrolados por los califas y sultanes. A causa de sus conocimientos bíblicos en hebreo y en griego, los cristianos fueron obligados a traducir al árabe las obras mayores de la ciencia y la filosofía greco-romana. Hunain ben Isaac, célebre intelectual cristiano(sirio) , animaba “La casa de la sabiduría” del califato de Bagdad, Al mamoun. La primera obra de oftalmología escrita en árabe, lo fue por el cristiano Youhanna Ibn Massawayh, médico personal de Haroun al Rachid.

Pero los cristianos, utilizados por los califas como apoyo para desarrollar su civilización, también eran “dhimis” ciudadanos inferiores cuya valía era muy variable y aleatoria. Numerosos episodios sangrientos marcaron la región al compás del tiempo, por ejemplo con Tamerlán, que sepultó vivos a millares de cristianos, o el feroz Selim I
y otros sultanes, que masacraron que masacraron masivamente las poblaciones de la Mesopotamia ocupada.

Así esta tierra radiante espiritual y culturalmente, se volvió poco a poco , bajo soberanía árabe y luego turca, el más grande campo de ruinas de monasterios e iglesias, así como el mayor cementerio cristiano de Oriente Medio según expresión del historiador jesuita J.Sr.Fiey.

Anestesiados por lo políticamente correcto, ¿quién hoy en día se acordará del resplandor fantástico de esa región de Oriente Medio durante siglos?. Casi todo se destruyó. Y estos desastres sucesivos han sido sistemáticamente, en el marco de una arabización llevada por la dictadura de Saddam Hussein, bajo la mirada de una conciencia europea más preocupada en preservar sus alianzas comerciales y sus medios energéticos de consumo, que de preguntarse sobre los acervos y los fundamentos de sus valores humanistas y espirituales.

Alberto Cutie: otro escandalo de la Iglesia Conciliar



Agradezco a nuestro amigo Jorge, lector de Sursum Corda el enviar por mail este articulo que el encontro en la Red. Si alguien conoce la fuente original, les rogamos que me informen para colocar el link:




El arzobispo de Miami, monseñor John C. Favalora, afirmó que el caso del Padre Alberto representa un serio retroceso en las relaciones ecuménicas que abre más las heridas de la división entre las Iglesias al haber sido aceptado al seno del episcopalianismo No había opinado sobre el caso Cutié. Me parecía un circo de los medios que sólo hacían escándalo sobre un cura actor y bien posicionado en los mass media a quien, desde mucho tiempo atrás, se le debería haber puesto un alto por su incursión en el mundo de los reflectores, del buen vestir, de la frivolidad, de la vanidad y de la superstición usando el estado clerical como promoción personal.
Su falta a la promesa de celibato es consecuencia de los errores mismos de los superiores que no le señalaron los límites sobre su actuar. Apantallados por el reflejo de las luces que apuntaron a su estrella, dejaron que siguiera en su pantomima del cura carismático y sacerdote consentido de la farándula. Lo del celibato sería lo de menos, aunque se quiso hacer lo de más al poner a la Iglesia como inhumana con quienes tienen “prohibido amar a una mujer”. Ahora, el caso que ha acaparado la atención de la sección de chismes va a otro nivel tensando las relaciones ecuménicas entre dos comunidades que coexisten en una tierra donde el catolicismo no es mayoría.
Cutié podría rayar en el cisma. Es sabido que sus seguidores lo apoyan incondicionalmente en su “lucha” por el derecho de amar que es sólo la punta del iceberg del caso. Ahora puede conjugar su deseo. Sin embargo, al dejar la Iglesia, ¿podría representar la partida de sus fans católicos al episcopalianismo? Ya la diócesis Episcopaliana que lo ha adoptado orgullosamente ha anunciado la predicación de Cutié el 31 de mayo, otro hit y más dólares al bolsillo del flamante anglicano por la exclusiva que mantendrá la atención de las autoridades de la Iglesia de Miami, ahora previniendo la deserción de los fieles siguiendo al sacerdote que renunció no sólo a su celibato sino a ser cristocéntrico.
El circo de Alberto Cutié llegó lejos. Su aceptación en el anglicanismo provocó la decepción de quien fuera su obispo, Mons. John C, Favalora quien mostró su indignación, tristeza y hasta coraje por la “falta de respeto” y cortesía demostrada por el obispo Leo Frade, cabeza de la diócesis episcopaliana del Sureste de la Florida. Al conocerse la noticia de la aceptación de Cutié al seno del episcopalianismo-anglicanismo, el arzobispado de Miami se apresuró a publicar la declaración del pastor decepcionado que afirma la “excomunión” del rebelde y la ilicitud de sus acciones sacerdotales pero recordando enfáticamente que “se encuentra obligado por su promesa de vivir una vida célibe” que sólo puede ser dispensada por el Santo Padre. Evidentemente esto ya no le preocupa a Alberto Cutié quien ahora, después de una preparación, podría ser clérigo en la Iglesia episcopaliana con el apoyo de todos sus amigos que representan el poder y la frivolidad de Miami.
La declaración del arzobispo Favalora destaca sobre el caso:


1.- Cutié se separa por sí mismo de la Iglesia católica al profesar una fe y moral erróneas y rehusar la sumisión al Santo Padre estando impedido para enseñar y predicar sobre la fe y la moral católicas.
2.- Los católicos no pueden solicitar de él la administración de los sacramentos; al hacerlo estarían incurriendo en un hecho ilícito.
3.- El cura de la farándula no puede ser justificado por sus obras. Al abandonar la Iglesia, abandonó y, en cierta forma, traicionó a sus fieles creando una división en la comunidad ecuménica y en la comunidad en general. A juicio del arzobispo, las heridas de la división se intensifican.
4.- Cutié habría ocultado al arzobispo la intención de pasar a la Iglesia episcopal. El obispo Leo Frade, al haber recibido al cura renegado, estaría actuando en la descortesía y el respeto que representaría “un serio retroceso en las relaciones ecuménicas y la cooperación entre las Iglesias.
5.- De esta forma, monseñor Favalora llama al padre Alberto a recapacitar y regresar a casa, a la Iglesia católica, a la manera del hijo pródigo.
6.- Finalmente, el prelado alaba, de nuevo, las bondades del celibato haciendo elogio de los “sacerdotes de la Arquidiócesis de Miami, y a todos los sacerdotes que viven y cumplen con fidelidad su promesa del celibato. Por su fidelidad a dicha promesa, reflejan con mayor claridad para el mundo al Cristo cuya entrega absoluta de sí mismo al Padre fue el amor puro y casto por sus hermanos y hermanas. En estos tiempos de tanta preocupación por el sexo, el don del celibato representa aún más un signo del Reino de Dios…”


La declaración del arzobispo John C. Favalora fue publicada en el sitio del arzobispado de Miami:


ARZOBISPADO DE MIAMI / 28 de mayo
Me siento sinceramente decepcionado con el anuncio hecho en esta tarde por el Padre Alberto Cutié de que se une a la Iglesia Episcopal.
De acuerdo a nuestro derecho canónico, con esta acción, el Padre Cutié se separa a sí mismo de la comunión de la Iglesia Católica Romana (c. 1364, 1) al profesar fe y morales erróneas, y rehusar la sumisión al Santo Padre (canon 751). También se separa del ejercicio de las órdenes sagradas como sacerdote (cánones 1041 y 1044, 1), deja de tener las facultades de la Arquidiócesis de Miami para celebrar los sacramentos, y tampoco puede predicar o enseñar sobre la fe y la moral católicas (canon 1336, 1). Sus acciones pueden llevarle a ser separado del estado clerical.
Los católicos no pueden solicitar del Padre Alberto la administración de los sacramentos; al hacerlo estarían incurriendo en un hecho ilícitoEsto significa que el Padre Cutié se destituye a sí mismo de la completa comunión con la Iglesia Católica y, por lo tanto, pierde sus derechos como clérigo. Los católicos romanos no pueden solicitarle los sacramentos al Padre Cutié. Cualquier intento de su parte para administrar los sacramentos sería ilícito. Cualquier misa que celebre sería válida, pero ilícita, pues no reúne los requisitos para que un católico cumpla con su obligación. El Padre Cutié no puede oficiar matrimonios válidos de católicos romanos en la Arquidiócesis de Miami, o en cualquier otro lugar.
El Padre Cutié aún se encuentra obligado por su promesa de vivir una vida célibe, la cual él asumió con absoluta libertad en la ordenación. Sólo el Santo Padre puede dispensarle de dicha obligación.
A los fieles católicos de la parroquia Saint Francis de Sales, Radio Paz, y a toda la Arquidiócesis de Miami, vuelvo a decirles que las acciones del Padre Cutié no pueden ser justificadas a pesar de sus buenas obras como sacerdote (declaración del 5 de mayo de 2009). Esto cobra mayor veracidad a la luz de las declaraciones de hoy. El Padre Cutié habrá abandonado la Iglesia Católica, les habrá abandonado a ustedes, pero yo les reitero que la Iglesia Católica jamás les abandonará. La Arquidiócesis de Miami está aquí para ustedes.
Las acciones del Padre Cutié han causado gran escándalo dentro de la Iglesia Católica, han hecho daño a la Arquidiócesis de Miami—especialmente a nuestros sacerdotes—y han creado una división dentro de la comunidad ecuménica y la comunidad en general. El anuncio del día de hoy sólo intensifica dichas heridas.
Cuando el Padre Cutié se reunió conmigo el 5 de mayo, solicitó, y le concedí, una licencia del ministerio sacerdotal. Debido a esto, él no podía continuar como administrador de la parroquia Saint Francis de Sales o como director general de Radio Paz. Por el bien de la Iglesia, y con el fin de evitar un frenesí en los medios de comunicación, opté por no imponerle públicamente una penalidad eclesiástica, aunque sus acciones la justificaban. Desde aquella reunión, no he vuelto a saber del Padre Cutié, y él tampoco ha solicitado reunirse conmigo. El nunca me dijo que estaba considerando unirse a la Iglesia Episcopal.
También debo expresar mi sincera decepción con la manera en que el obispo Leo Frade, de la Diócesis Episcopal del Sureste de la Florida, ha tratado esta situación. El obispo Frade nunca ha hablado conmigo sobre su posición ante tan delicado asunto, o sobre las acciones que consideraba. Sólo escuché de él a través de los medios de comunicación locales. Esto representa un serio retroceso en las relaciones ecuménicas y la cooperación entre nosotros. La Arquidiócesis de Miami nunca ha hecho alarde público cuando, por razones doctrinales, los sacerdotes episcopales se han unido a la Iglesia Católica y buscan ser ordenados. De hecho, hacerlo violaría los principios de la Iglesia Católica sobre las relaciones ecuménicas. Lamento que el obispo Frade no me concediera, ni a la comunidad católica, la misma cortesía y respeto.
Durante mis casi 50 años de sacerdocio, he predicado con frecuencia sobre la parábola del Hijo Pródigo, que en realidad debería llamarse la parábola del Padre Misericordioso (Lucas 15, 11-32). La historia que hizo el Señor hace tanto tiempo, podría ser aplicada a nuestras discusiones en esta tarde.
Un padre tenía dos hijos. Uno de ellos tomó su herencia por anticipado y dejó el hogar, gastando el dinero como quiso. El padre esperó con paciencia por el regreso de su hijo pródigo quien, tras darse cuenta del error cometido, se arrepintió y regresó al hogar. A su llegada, el padre lo abrazó con amor y lo llamó su hijo. Oro para que el Padre Cutié “recapacite” (Lucas 15, 17) y regrese a casa. La Iglesia Católica busca la conversión y la salvación de los pecadores, no su condena. Esa es mi postura ante el Padre Cutié.Sin embargo, no podemos olvidar que había dos hijos en la historia del Señor. El otro hijo, que nunca abandonó el hogar, sintió enojo ante la bienvenida que el padre le dio a su hermano pecador. A todos los fieles católicos les digo lo que el padre expresó a su segundo hijo: “tú estás siempre conmigo y todo lo mío es tuyo; pero había que hacer fiesta y alegrarse, puesto que tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida” (Lucas 15, 31-32).
En esta hermosa parábola, Jesús nos enseña que Dios es un padre amoroso y misericordioso. Cada uno ha experimentado ese amor, cada uno necesita ese perdón, pues todos somos pecadores. Si nuestro hermano regresa al hogar, celebremos con el Padre.
Para concluir, elogio y rindo homenaje a los sacerdotes de la Arquidiócesis de Miami, y a todos los sacerdotes que viven y cumplen con fidelidad su promesa del celibato. Por su fidelidad a dicha promesa, reflejan con mayor claridad para el mundo al Cristo cuya entrega absoluta de sí mismo al Padre fue el amor puro y casto por sus hermanos y hermanas. En estos tiempos de tanta preocupación por el sexo, el don del celibato representa aún más un signo del Reino de Dios donde, como dicen las Escrituras, no hay “matrimonio ni dándose en matrimonio” (Mateo 22, 30). Exhorto a todos los católicos a apoyar y a orar por nuestros entregados sacerdotes.
Monseñor John C. Favalora
Arzobispo de Miami

La Iglesia Episcopal: otra muestra de "la cloaca de todas las herejías"






En varias entradas anteriores nos referimos a la situación que viven ciertos anglicanos de resistencia frente a las "novedades" que se les están imponiendo: clero femenino (doblemente inválido), clero homosexual, caos doctrinal... todo esto fue el motor principal para que el Movimiento continuista anglicano tomara un gran impulso en los últimos veinte años. Sin embago, aqui hemos hablado extenzamente de los desvarios de R. Williams, "Arzobispo" dela Sede Primada de los anglicanos y muy poco de la Iglesia Espiscopal de los Estados Unidos, verdadero caldero de las mas graves herejías, del peor de los secularismos y del afan de "conformarse con el mundo". De hecho, fueron los episcopalianos norteamericanos quienes impulsaron a que Canterbury diera marcha a las "reformas" que estan destruyendo lo poco que de católico quedaba en el anglicanismo y que habia sido restaurado por el Movimiento de Oxford que naufragó en el ritualismo, hoy presente en la Iglesia Conciliar.



La Iglesia Episcopaliana (y con ella la Comunion Anglicana oficial, liderada por Williams) tiene que servirnos como ejemplo, o mejor dicho, como posible escenario de lo que será la Iglesia Conciliar en los proximos años. Cada vez que oímos al Padre Farinello, cada vez que escuchamos a Kasper o a la mayoria de los "sacerdotes" de la Iglesia del Vaticano II tenemos que pensar en lo que sera la Iglesia dentro de un tiempo.



Si alguien dice que estoy exagerando, que en la Iglesia Romana del Vaticano II hay hombres fieles a la Fe, entonces les recomiendo que lean este articulo... para los anglicanos y los episcopalianos tambien hay "fieles a la fe" (a su fe heretica y ritualistica) en sus falsas religiones.


Para finalizar, aqui hay algunos datos que duelen, pero merecen ser leídos. Pero retengamos las cifras, porque los "frutos" de estas nuevas politicas religiosas de parte de los episcopalianos les hicieron perder, no solola fe de sus fundadores (cismáticos, si, y herejes tambien, pero no tan graves como estos)... ¿Alguien recuerda si tras el Concilio Vaticano II bajó el numero de fieles?






Según el estudio recién difundido de Public Religion Research, por Robert P. Jones y Daniel Cox, el clero episcopaliano sobre el aborto piensa que:
Debe ser legal siempre: 21%


Debe ser legal en la mayoría de casos: 52%


Debe ser ilegal en la mayoría de casos: 21%


Debe ser ilegal siempre: 6%


Sobre el matrimonio del mismo sexo:
A favor del matrimonio del mismo sexo: 49%


A favor de las uniones civiles: 38%


Que no se reconozca legalmente la relación homosexual: 13%


Otras cuestiones de homosexualismo político:
A favor de entregar niños en adopción a parejas del mismo sexo: 77%


A favor de leyes especiales "contra la discriminación" de gays y transexuales: 79%


A favor de leyes especiales sobre "crímenes de odio antihomosexual": 79%


Norteamericanos que se declaraban episcopalianos o anglicanos en EEUU:3.451.000 en 2001; 2.405.000 en 2008; (pérdida del 30% en 7 años)

Emanuel Milingo: un escándalo que no se detiene


Colocamos aqui la noticia tal como la hemos podido leer en Internet, sin corregir los errores, salvo algunos de puntuacion que eran evidentes.



El excomulgado padre Milingo, de 78 años, espera que un milagro le dé un hijo de su mujer


EFE - ROMA - 02-02-2009
El arzobispo jubilado de Lusaka (Zambia) Emmanuel Milingo, de 78 años y excomulgado por la Santa Sede, espera que un milagro les dé un hijo a él y a su esposa, la coreana María Sung, de 51 años, y cuyo matrimonio le valió la excomunión de la Iglesia Católica.

En una entrevista que publica el diario romano ‘Il Messaggero’, Milingo dice: ‘Pensamos continuamente’ en la llegada de un hijo, que se puede producir ‘sólo por un milagro. Pero yo creo en los milagros’.

El polémico religioso ha viajado a Roma para ver a algunos de sus amigos y para presentar una película sobre su vida, ‘Yo, la Iglesia y el diablo’, en la que se repasan algunos de los exorcismos que este polémico sacerdote ha realizado durante su trayectoria religiosa.

Durante su estancia en Roma, Milingo, que reside en Corea del Sur, no tiene intención de acercarse a la vecina Ciudad del Vaticano para entrevistarse con el papa Benedicto XVI, ya que, dice, no quiere molestarle.

‘Sería él quien me tendría que decir cosas a mí. No sufriría ninguna imposición por, como ha escrito el Santo Padre, la conciencia está por encima de todo. Y la mía está en su sitio’, manifiesta el religioso.

El controvertido ex sacerdote se hizo popular por sus exorcismos, que atrajeron a numerosos fieles a sus ceremonias, aunque también grabó discos y cantó en numerosas cadenas de televisión de todo el mundo. En mayo de 2001 se rebeló contra las normas de la Iglesia Católica al casarse en un hotel de Nueva York con Sung, en una ceremonia oficiada por el reverendo Moon, fundador de la secta del mismo nombre.

Además de por no acatar el celibato, Milingo fue excomulgado por nombrar obispos a sacerdotes casados sin el permiso de la Santa Sede, de la que aún sigue distanciado y a la que no tiene intención de aproximarse. Milingo asegura que no se siente excomulgado de la Iglesia Católica y que fue el reverendo Moon quien les presentó a él y a su mujer al enviarles a cada uno una foto del otro porque pensaba que harían una buena pareja.

‘Nos gustamos y nos casamos’, comenta el religioso, que añade que esperaron cuarenta días hasta casarse, una elección comparable a la de ser sacerdote. ‘Jesús -afirma- no impone el celibato’.

Milingo explica que en agosto de 2001 cuando fue a visitar al papa Juan Pablo II tras recibir una llamada del Pontífice, dos hombres se lo llevaron por la fuerza del aeropuerto milanés de Malpensa, sin dejarle tiempo para avisar a su esposa.

Después le llevaron hasta la residencia papal de Castel Gandolfo donde se entrevistó con el entonces Papa y hablaron de su decisión de casarse. Esa fue la razón de que estuviera un tiempo alejado de su esposa. ‘Yo nunca -explica-he repudiado a María’.


sábado, 13 de junio de 2009

Del Refugio: Fuera de la Iglesia no hay salvacion


En el blog amigo El Refugio, se publico un excelente articulo que ahonda en uno de los dogmas de fe mas atacados por la Iglesia Conciliar del Vaticano II: Fuera de la Iglesia no hay salvacion. Al respecto escribi algo con anterioridad en Sursum Corda, asi tambien como figura en el texto del Padre Basilio Meramo "El Pueblo de Dios".
Nuevamente recomendamos a nuestros visitantes, dar una vuelta por el Blog El Refugio, que con sana doctrina, gran inteligencia y buen arte hace honor a su nombre.

Firmes en la Fe

Simplemente católico

Hace ya varias semanas que recibo comentarios que me exigen "defina mi postura". La cuestion es simple, quieren saber si soy o no un sedevacantista. Al igual que alguien respondiera en uno de esos comentarios, yo pregunto ¿que importancia tiene una definición así? Por eso mismo decidí colocar el texto de una entrada muy vieja en la cual dejabamos en claro la postura católica que regiria a este blos, aunque eso moleste, aunque eso duela, y aunque eso algunos no lo quieran escuchar. La verdad prevalece... pero como dice nuestros amigos "se dice completa".

Conversaciones entre Roma y La Fraternidad Sacerdotal San Pio X

Digerido ya el trago del “levantamiento de las excomuniones”, que tantas protestas genero entre los fieles católicos que acudían a la Fraternidad Sacerdotal San Pio X, y tras una “purga” que el actual Superior General realizara, Ratzinger/Benedicto XVI dio curso a los preparativos de las tan mentadas “discusiones doctrinales” con la FSSPX fundada por Monseñor Marcel Lefebvre, que al igual que Monseñor de Castro-Mayer siguen excomulgados para la Iglesia Conciliar (no para la Iglesia Católica).
Según pudimos leer en Rorate Caeli las conversaciones estarán a cargo de la Congregación para la doctrina de la fe (lo que remplazo a la inquisición tras las reformas Conciliares) y con vistas a la incorporación dentro de la Iglesia de la cual Ratzinger es Papa. Sin embargo, existe una condicion sine qua non: la Fraternidad San Pio X debe aceptar el Concilio Vaticano II y el magisterio de los Papas Conciliares.
Según nuestra fuente, citada supra, el posible equipo estaria formado por el dominico suizo Charles Morerod, y de parte de la FSSPX el Padre Gregoire Celier.
Nuestra pregunta es la misma de siempre, aun cuando esto moleste a algunos de nuestros visitantes ¿con que Roma se hara el acuerdo? Seguramente no con la Roma Catolica de la Tradición, ya que Ratzinger sigue siendo un modernista, la curia se encuentra corroída por la Apostasía al igual que toda la Iglesia Conciliar.
¿Cambia en algo que Ratzinger quiera colocar a la Comisión Eclessia Dei dentro de la Congregación para la doctrina de la fe? Si la idea del Papa Conciliar es efectivamente dar un vuelco progresivo hacia la tradición (una lenta y gradual conversión “desde arriba”) la idea no es en absoluto mala… pero ¿Se puede esperar tal viraje de un hombre que sigue hablando del mayor heresiarca desde Arrio como “El Gran Juan Pablo II”?
Si la idea de Ratzinger es culminar con el proyecto anglicano de las “Dos Iglesias coexistiendo en paz”, el acuerdo con la Fraternidad y la inclusión de la Ecclesia Dei dentro del ex–Santo Oficio seria el paso definitivo. De esta manera tendremos una Iglesia Alta con Misa en Latin (ahora con el aval de la mas grande y poderosa de todas las organizacines tradicionalistas) y una Iglesia Baja con el Novus Ordo, seguramente depurado por los ritualistas de la Fraternidad San Pedro, IBP & Co.
Pero tal vez exista la posibilidad (un verdadero milagro) de que la intención sea otra muy diferente: “depurar” el Vaticano II y con ayuda de la Fraternidad convertir a la Iglesia Conciliar del modernismo al verdadero Catolicismo. ¿Puede un hegeliano como Ratzinger volverse contra la Historia?
Hasta el momento, la conversión de la Roma Neo-Modernista y Neo-Protestante es mas que improbable, y considerarla una posibilidad cierta a corto plazo es tan infantil como esperar que “descanonizen” a Escriva de Balaguer y la Madre Teresa (tan católicos como Martin Lutero y el Sai Baba), “Santos” acordes con la doctrina que se promulgo en el Vaticano II, inaugurado por el “beato” Juan XXIII y conducido por el Ultra-Modernista Pablo VI.
Por ahora, solo nos queda rezar para que la Fraternidad no se suicide en la Iglesia Conciliar y recordar aquellas palabras que dijera Monseñor Marcel Lefebvre:

Lo he resumido en pocas palabras al Cardenal Ratzinger: «Eminencia, aunque
se nos conceda un Obispo, aunque se nos reconozca cierta autonomíarespecto a los
Obispos, aunque se nos acuerde toda la liturgia de 1962, sise nos permite
continuar con los seminaristas y con la Fraternidad tal comolo hacemos ahora, no
podemos colaborar; es imposible, imposible, porquetrabajamos en direcciones
completamente opuestas: Usted trabaja por ladescristianización de la sociedad,
de la persona humana y de la Iglesia ynosotros trabajamos por la
cristianización. No podemos ponernos de acuerdo».

No lo olvidemos: quien en aquel entonces "trabajaba para la destruccion de la Iglesia" hoy es Benedicto XVI. Al igual que antes lo hiciera Mons. Lefebvre y Mons. Castro Mayer, al igual que tantos fieles católicos que en el pasado aceptaron el martirio antes que los honores del mundo le recordamos una frase al actual Superior General de la FSSPX:

Non Possumus

miércoles, 10 de junio de 2009

Ultimo Momento: Grassi culpable


Transcribo literalmente esta noticia tal como la dió a conocer DyN:


El cura Julio César Grassi fue condenado a 15 años de prisión por haber abusado sexualmente de tres menores, a los que debía cuidar en la fundacion "Felices los Niños".
La condena por "abuso sexual" agravado por ser sujeto activo y "corrupción de menores" fue dictada hace minutos por el Tribunal Oral en lo Criminal 1 de Morón, compuesto por los jueces Luis María Andueza, Mario Gómez y Jorge Carreras.

lunes, 8 de junio de 2009

R. Garrigou-Lagrange: La asistencia de la Santa Misa, Fuente de santifiación



La santificación de nuestra alma está en la unión con Dios, unión de fe, de confianza y de amor. De ahí que uno de los principales medios de santificación sea el más excelso de los actos de la virtud de religión y del culto cristiano: la participación en el sacrificio de la Misa. La Santa Misa debe ser, cada mañana, para todas las almas interiores, la fuente eminente de la que desciendan y manen las gracias de que tanta necesidad tenemos durante el día; fuente de luz y calor, que, en el orden espiritual, sea para el alma lo que es la aurora para la naturaleza. Después de la noche y del sueño, que es imagen de la muerte, al levantarse el sol sobre el horizonte, la luz inunda la tierra, y todas las cosas vuelven a la vida. Si comprendiéramos a fondo el valor infinito de la misa cotidiana, veríamos que es a modo del nacimiento de un sol espiritual, que renueva, conserva y aumenta en nosotros la vida de la gracia, que es la vida eterna comenzada. Mas con frecuencia la costumbre de asistir a Misa, por falta de espíritu, degenera en rutina, y por eso no sacamos del santo sacrificio el provecho que deberíamos sacar.
La misa debe ser, pues, el acto principal de cada día , y en la vida de un cristiano, y, más, de un religioso, todos los demás actos no deberían ser sino el acompañamiento de aquél, sobre todo los actos de piedad y los pequeños sacrificios que hemos de ofrecer a Dios, a lo largo de la jornada.
Trataremos aquí de estos tres puntos: 1º, de dónde nace el valor del sacrificio de la Misa; 2º, que sus efectos dependen de nuestras disposiciones interiores; 3º, cómo hemos de unirnos al sacrificio eucarístico.


LA OBLACIÓN SIEMPRE VIVIENTE EN EL CORAZÓN DE CRISTO
La excelencia del sacrificio de la Misa proviene, dice el Concilio de Trento (1), de que en sustancia es el mismo sacrificio de la Cruz, porque es el mismo sacerdote el que continúa ofreciéndose por sus ministros; y es la misma vícti­ma, realmente presente en el altar, la que realmente se ofrece. Sólo es distinto el modo de ofrecerse: mientras que en la Cruz fué una inmolación cruenta, en la misa la inmolación es sacramental por la separación, no física, sino sacramental del cuerpo y la sangre del Salvador, en virtud de la doble consagración. Así la sangre de Jesús, sin ser físicamente de­rramada, lo es sacramentalmente (2).
Esta sacramental inmolación es un signo(3) de la oblación interna de Jesús, a la cual nos debemos unir; es asimismo el recuerdo de la inmolación cruenta del Calvario. Aunque sólo sea sacramental, esta inmolación del Verbo de Dios he­cho carne es más expresiva que la inmolación cruenta del cordero pascual y de todas las víctimas del Antiguo Testa­mento. Un signo o símbolo, en efecto, saca todo su valor de la grandeza de la cosa significada; la bandera que nos recuerda la patria, aunque sea de vulgarísimo lienzo, tiene a nuestros ojos más valor que el banderín de una compañía o la insignia de un oficial. Del mismo modo la cruenta in­molación de las víctimas del Antiguo Testamento, remo­ta figura del sacrificio de la Cruz, sólo daba a entender los sentimientos interiores de los sacerdotes y fieles de la antigua Ley; mientras que la inmolación sacramental del Salvador en nuestros altares expresa sobre todo la obla­ ción interior perenne y siempre renovada en el corazón de "Cristo que no cesa de interceder por nosotros" (Hebr. VII, 25).
Mas esta oblación, que es como el alma del sacrificio de la Misa, tiene infinito valor, porque trae su virtud de la per­sona divina del Verbo encarnado, principal sacerdote y víctima, cuya inmolación se perpetúa bajo la forma sacramental. San Juan Crisóstomo escribió: “Cuando veáis en el altar al ministro sagrado elevando hacia el cielo la hostia santa, no vayáis a creer que ese hombre es el (principal) verda­dero sacerdote; antes, elevando vuestros pensamientos por encima de lo que los sentidos ven, considerad la mano de Jesús invisiblemente extendida”. (4) El sacerdote que con nuestros ojos de carne contemplamos no es capaz de com­prender toda la profundidad de este misterio, pero más arriba está la inteligencia y la voluntad de Jesús, sacerdote prin­cipal. Aunque el ministro no siempre sea lo que debiera ser, el sacerdote principal es infinitamente santo; aunque el ministro, por bueno que sea, pueda estar ligeramente distraído u ocupado en las exteriores ceremonias del sacri­ficio, sin llegar a su más íntimo sentido, hay alguien so­bre él que nunca se distrae, y ofrece a Dios, con pleno y total conocimiento, una adoración reparadora de infinito valor, una súplica y una acción` de gracias de alcance ilimitado.
Esta interior oblación siempre viviente en el corazón de Jesucristo es, pues, en verdad, comoel alma del sacrificio de la Misa. Es la continuación de aquella otra oblación por la cual Jesús se ofreció como víctima al venir a este mundo y a lo largo de su existencia sobre la tierra, sobre todo en la Cruz. Mientras el Salvador vivía en la tierra, esta obla­ción era meritoria; ahora continúa, pero sin esta modalidad del mérito. Continúa en forma de adoración reparadora y de súplica, a fin de aplicarnos los méritos que nos ganó en la Cruz. Aun después que sea dicha la última misa al fin del mundo, y cuando ya no haya sacrificio propiamente dicho, su consumación, la oblación interior de Cristo a su Padre, continuará, no en forma de reparación y súplica, sino de adoración y acción de gracias. Eso será el Sanctus, Sanctus, Sanctus, que da alguna idea del culto de los bienaventurados en la eternidad.
Si nos fuera dado ver directamente el amor que inspira esta interna oblación que continúa sincesar en el corazón de Cristo, "siempre viva para interceder por nosotros", ¡cuál no sería nuestra admiración!
La Beata Angela de Foligno dice (5): "No es que lo crea, sino que tengo la certeza absoluta de que, si un alma viera y contemplara alguno de los íntimos esplendores del sacra­mento del altar, luego ardería en llamas, porque habría visto el amor divino. Paréceme que los que ofrecen el sacrificio y los que a él asisten, deberían meditar profundamente en la profunda verdad del misterio tres veces santo, en cuya con­templación habríamos de permanecer inmóviles y absortos."


EFECTOS DEL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA Y CÓMO DEBEMOS OÍRLA
La oblación interior de Cristo Jesús, que es el alma del sacrificio eucarístico, tiene los mismos fines e idénticos efec­tos que el sacrificio de la Cruz; mas importa que de entre tales efectos, nos fijemos en los que se refieren a Dios y en los que nos conciernen a nosotros mismos.
Los efectos de la Misa que inmediatamente se refieren a Dios, como la adoración reparadora y la acción de gracias, prodúcense siempre infalible y plenamente con su infinito valor, aun sin nuestro concurso, aunque la Misa fuera celebrada por un sacerdote indigno, con tal que sea válida. Así, de cada Misa elévase a Dios una adoración y acción de gracias de ilimitado valor, en razón de la dignidad del Sacerdote principal que la ofrece y del valor de la víctima ofrecida. Esta oblación "agrada a Dios más que lo que son capaces de desagradarle todos los pecados juntos"; en eso está, en cuanto a la satisfacción, la esencia misma del misterio de la Redención (6).
Los efectos de la Misa, en cuanto dependen de nosotros, no se nos aplican sino en la medida de nuestras disposiciones interiores.
Por eso, la Santa Misa, como sacrificio propiciatorio, les merece, ex opere operato, a los pecadores que no le oponen resistencia, la gracia actual que les inclina a arrepentirse y les mueve a confesar sus culpas (7), Las palabras Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, paree nobis, Domine, hacen nacer en esos pecadores sentimientos de contrición, como en el Calvario le aconteció al buen ladrón. Esto se entiende, principalmente, de los pecadores que asisten a la Misa .y de aquellos por quienes se aplica.
El sacrificio de la Misa, como sacrificio satisfactorio, perdona también -infaliblemente a los pecadores arrepentidos parte al menos de la pena temporal debida por los pecados, y esto según las disposiciones con que a ella asisten, Por eso dice el Concilio de Trento que el sacrificio eucarístico puede también ser ofrecido para aliviar de sus penas a las almas del purgatorio (8).
En fin, como sacrificio impetratorio o de súplica, la Misa nos obtiene ex opere operato todas las gracias de que tenemos necesidad para nuestra santificación. Es que la oración de Jesucristo, que vive eternamente, sigue intercediendo en nuestro favor, junto con las súplicas de la Iglesia, Esposa de nuestro divino Salvador. El efecto de esta doble oración es proporcionado a nuestro propio fervor, y aquel que con buenas disposiciones se une a ellas, puede tener la seguridad de obtener para sí y para las almas a quienes encomienda, las gracias más abundantes.
Santo Tomás y otros muchos teólogos enseñan que estos efectos de la Misa, en cuanto de nosotros dependen, se nos hacen efectivos en la medida de nuestro fervor (9). La ra­zón es que la influencia de una causa universal no tiene más límites que la capacidad del sujeto que la recibe. Así el sol alumbra y da calor lo mismo a una persona que a mil que estén en una plaza. Ahora bien, el sacrificio de la Misa, por ser sustancialmente el mismo que el de la Cruz, es, en cuanto a reparación y súplica, causa universal de las gracias de iluminación, atracción y fortaleza. Su influencia sobre nos otros no está, pues, limitada sino por las disposiciones y e fervor de quienes la reciben. Así una sola Misa puede aprovechar tanto a un gran número de personas, como a un sola; de la misma manera que el sacrificio de la Cruz aprovechó al buen ladrón lo mismo que si por él solo se hubiera realizado. Si el sol ilumina lo mismo a una que a mil personas, la influencia de esta fuente de calor y fervor espiritual, como es la Misa, no es menos eficaz en el orden de li gracia. Cuanto es mayor la fe, confianza, religión y amor con que se asiste a ella, mayores son los frutos que en las almas produce.
Esto nos da a entender por qué los santos, ilustrados por el Espíritu Santo, tuvieron en tanta estima el Santo Sacrificio. Algunos, estando enfermos y baldados, se hacían llevar para asistir a la Misa, porque sabían que vale más que todos los tesoros, Santa Juana de Arco, camino de Chinon, importu­naba a sus compañeros de armas a que cada día asistiesen a misa; y, a fuerza de rogárselo, lo consiguió. Santa Germa­na Cousin, tan fuertemente atraída se sentía hacia la iglesia, cuando oía la campana anunciando el Santo Sacrificio, que dejaba sus ovejas al cuidado de los ángeles y corría a oír la Misa; y jamás su rebaño estuvo tan bien guardado. El santo Cura de Ars hablaba del valor de la Misa con una convic­ción tal que llegó a conseguir que todos o casi todos sus feligreses asistiesen a ella diariamente. Otros muchos santos derramaban lágrimas de amor o caían en éxtasis durante el Santo Sacrificio; y algunos llegaron a ver en lugar del cele­brante a Nuestro Señor. Algunos, en el momento de la elevación del cáliz, vieron desbordarse la preciosa sangre, como si fuera a extenderse por los brazos del sacerdote y aun por el santuario, y venir los ángeles con cálices de oro a recogerla, como para llevarla a todos los lugares donde hay hombres que salvar. San Felipe de Neri recibió no po­cas gracias de esta naturaleza y se ocultaba para celebrar, por los éxtasis que tenía en el altar.


CÓMO DEBEMOS UNIRNOS AL SANTO SACRIFICIO DE LA MISA
Puede aplicarse a esta materia lo que Santo Tomás(10) dice de la atención en la oración vocal: “Puede la atención referirse a las palabras, para pronunciarlas bien; al sentido de esas palabras, o bien al fin mismo de la oración, es decir a Dios y a la cosa por la cual se ruega... Esta última clase de atención que aun los más simples e incultos pueden tener, es tan intensa a veces que el espíritu está como arrobado en Dios y olvidado de todo lo demás.”
Asimismo para oír bien la Misa, con fe, confianza, ver­dadera piedad y amor, se la puede seguir de diferentes maneras. Puédese escuchar prestando atención a las oraciones litúrgicas, tan bellas y llenas de unción, elevación y sencillez. O meditando en la Pasión y muerte del Salvador, y considerarse al pie de la Cruz con María, Juan y las santas mujeres. O cumpliendo, en unión con Jesús, los cuatro de­beres que tenemos para con Dios, y que son los fines mismos del sacrificio: adoración, reparación, petición y acción degracias. Con tal de ocuparse de algún modo en la oración, por ejemplo, rezando el rosario, la asistencia a la Misa es provechosa. También se puede, y con, mucho provecho, como lo hacía Santa Juana de Chantal y otros muchos santos, continuar en la Misa la meditación, sobre todo si despierta en nosotros intenso amor de Dios, algo así como San Juan estuvo en la Cena, cuando reposaba sobre el corazón del divino Maestro.
Sea cualquiera la manera como oigamos la Santa Misa, hase de insistir en una cosa importante. Y es que sobre todo hemos- de unirnos íntimamente a la oblación del Salvador, sacerdote principal del sacrificio; y ofrecer, con él, a él mis­ mo a su eterno Padre, acordándonos que esta oblación agrada más a Dios que lo que pudieran desagradarle todos los pecados del mundo. También hemos de ofrecernos a nosotros mismos , y cada día con mayor afecto, y presentar al Señor nuestras penas y contrariedades, pasadas, presentes y futuras. Así dice el sacerdote en el ofertorio: “In spiritu humili­tatis et in animo contrito suscipiamur a te, Domine: Con espíritu humillado y contrito corazón te suplicamos, Señor, que nos quieras recibir en ti.”
El autor de la Imitación, I. IV, c. VIII, insiste sobre esta materia: "Voz de Cristo: Así como Yo me ofrecí a mí mismo por tus pecados a Dios Padre con voluntad y extendí las las manos en la Cruz, desnudo el cuerpo de modo que no me quedaba cosa alguna que no fuese sacrificada para aplacar a Dios, así debes tú, cuanto más entrañablemente puedas, ofrecerte a ti mismo, de toda voluntad, a mí, en sacrificio puro y santo cada día en la Misa, con todas tus fuerzas y deseos... No quiero tu don, sino a ti mismo. . . Mas si tú estás en ti mismo y no te ofreces de muy buena gana a mi voluntad, no es cumplida ofrenda la que haces, ni será entre nosotros entera la unión."
Y en el capítulo siguiente: "Voz del discípulo: Yo deseo ofrecerme a Ti de voluntad, por siervo perpetuo, en servicio y sacrificio de eterna alabanza, Recíbeme con este Santo Sacrificio de tu precioso Cuerpo... También te ofrezco, Señor, todas mis buenas obras, aunque son imperfectas y pocas, para qué tú las enmiendes y santifiques, para que las hagas agradables y aceptas a ti. También te ofrezco todos los santos deseos de las almas devotas, y la oración por todos aquellos que me son caros, También te ofrezco estas oraciones y sacrificios agradables, por los que en algo me han enojado o vituperado... por todos los que yo alguna vez enojé, turbé, agravié y escandalicé, por ignorancia o adverti­damente, para que tú nos perdones las ofensas que nos hemos hecho unos a otros... y haznos tales que seamos dignos de go­zar de tu gracia y de que aprovechemos para la vida eterna."
La Misa así comprendida es fecundísima fuente de santificación, y de gracias siempre renovadas; por ella puede ser realidad en nosotros, cada día, la súplica de Nuestro Señor: "Yo les he dado de la gloria que tú me diste, para que sean una misma cosa, como lo somos nosotros, yo en ellos y tú en mí, a fin de que sean consumados en la unidad, y conozca el mundo que tú me has enviado y amádoles a ellos como a mí me amaste" (Joan., xvii, 2 3).
La visita al Santísimo Sacramento ha de recordarnos la Misa de la mañana, y hemos de meditar que en el taber­náculo, aunque propiamente no hay sacrificio, Jesús sin em­bargo, que está realmente presente, continúa adorando, pi­diendo y dando gracias. En cualquier momento, a lo largo del día, deberíamos unirnos a esta oblación del Salvador. Como lo expresa la oración al Corazón Eucarístico: "Es paciente para esperarnos y dispuesto siempre a escucharnos; es centro de gracias siempre renovadas, refugio de la vida escondida, maestro de los secretos de la unión divina."Junto al tabernáculo, hemos de "callar para escucharle, y huir de nosotros para perdernos en él" (11).


R. Garrigou-Lagrange. Las tres edades de la vida interior.


NOTAS:
(1) Sesión XXII, c. I y II.
(2) Del mismo modo la humanidad del Salvador permanece numé­ricamente la misma, pero después de la resurrección es impasible, mientras que antes estaba sujeta al dolor y a la muerte.
(3) "Sacrificium externum est in genere signi, ut signum interioris sacrificii."
(4) Homilía LX al pueblo de Antioquía.
(5) Libro de las visiones e instrucciones, c. LXVII
(6) Santo Tomás, III, q. 48, a. 2: "Ille proprie satisfacit pro offen­sa, qui exhibet offenso id quod aeque vel magis diligit quam oderit offensam."
(7) Concilio de Trento, ses. XXII, c. n: "Hujus quippe oblatione pla­catus Dominus, gratiam et donum poenitentiae concedens, crimina et peccata etiam ingentia dimittit."
(8) Ibidem.
(9) SANTO TOMÁS, III, q. 79, a. S y 7, ad 2, donde no se indica otro límite que el de la medida de nuestra devoción: "secundum quantitatem seu modum devotionis eorum" (id est: fidelium). Cayetano, in III, q. 79, a. S. Juan de Santo Tomás, in III, dise. 32, a. 3. Gonet, Clypeus... De Eucharistia, disp. II, a. S, n. 100. Salmanticen­ses, de Eucharistia, disp. XIII, dub. VI. Disentimos en absoluto de lo que sobre esta materia ha escrito el P. de la Taille, Esquisse du mystére de la f os, París, 1924, p. 22.
(10) II II, q. 82, a. 13.
(11) Recomendamos como lectura durante la visita al Santísimo Sacramento o para la meditación, Les Élévations sur la Priére au Coeur Eucharistique de Jésus, compuestas por una alma interior muy piado sa, que han sido publicadas por primera vez en 1926, ed. de "La Vie Spirituelle." También recomendamos un excelente libro escrito por una persona muerta recientemente en Méjico en olor de santidad: Ante el altar (Cien visitas a Jesús sacramentado).

jueves, 4 de junio de 2009

Traidores

Hijos míos, es la última hora. Habéis oído que iba a venir un Anticristo; pues bien, muchos anticristos han aparecido, por lo cual nos damos cuenta que es ya la última hora. Salieron de entre nosotros; pero no eran de los nuestros. Si hubiesen sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. Pero sucedió así para poner de manifiesto que no todos son de los nuestros.

I Jn II, 19-19

Sólo uno de los tantos traidores...

lunes, 1 de junio de 2009

San Alberdto Magno: la Estrella del Mar



Expresión del cariño y devoción con que en la Orden de Predicadores se alaba a la Virgen María, es este texto de San Alberto sobre el “Privilegio según el cual la Bienaventurada Virgen es llamada Estrella del Mar”


“Indagaremos primeramente si este nombre le corresponde en sentido propio o figurado. Concluiremos afirmando que el término lo utilizaremos en sentido propio.
La naturaleza propia de las cosas espirituales es ser luz; en consecuencia, en sentido propio puede asemejarse a la de las estrellas por su brillo. De allí que la bienaventurada Virgen se denomine Estrella del Mar.
Esta estrella es la más alta y la última de la Osa Menor: nada conviene mejora la que ocupa la más alta dignidad y es la última en humildad. Esta estrella atrae al hierro; la Virgen, por su infinita misericordia, atrae hacia el cielo a los pecadores empedernidos. La estrella guía a los navegantes y Ella conduce al puerto de salvación a todos los náufragos. La estrella se coloca contra el viento norte y Ella esta siempre inclinada hacia los pecadores. De lo que precede resulta claro que muchas de las propiedades de esta estrella convienen tan sólo a la Virgen, y por esa se la denomina estrella del mar. Hay otras propiedades de esta estrella que se ajustan tan solo a Ella.
¿Cuáles son las propiedades en las que se encuentra esta similitud? Existe la posibilidad de considerar en la estrella su sustancia, su calidad, su posición, su estado, su efecto. Su sustancia es celestial, incorruptible y fuente de luz; y la bienaventurada Virgen tiene su conversación en los cielos, su cuerpo es incorruptible, y es fuente de luz por la generación de su Hijo.
En calidad la estrella es superior, más luminosa y útil; La Virgen es superior en dignidad a todos, más gloriosa en virginidad, más útil en fecundidad.
Su posición es suprema en el polo más alto del amor de Dios, en el extremo de nuestra ignominia de la que Ella nos protege y en el último grado de la humildad.
El estado de esta estrella es casi sin movimiento, sin inclinación y sin error, y la Virgen no manifestó signos de inconstancia, de caída en el pecado y de error por ignorancia.
El efecto de esta estrella es triple: atrae el hierro, expande luz, dirige a los navegantes. Así la Virgen María atrae a los pecadores, ilumina a los penitentes, dirige a los inocentes. Asimismo, salva de caer en el pecado, esclarece en la justicia, dirige hacia la gloria. También atrae a los iniciados, ilumina a los que progresan dirige a los perfectos y a los perseverantes.
Resulta de esto que el privilegio de la bienaventurada Virgen es ser llamada Estrella del Mar.”