lunes, 30 de noviembre de 2009

Bautismo de Deseo: negado por Sedevacantistas rigoristas

He recibido este texto muy interesante de Antonio, no coloco el apellido porque no le pedí autorización para ello. Es un texto muy interesante y se trata de la primera parte. Desde ya que esperamos las demás Antonio y Gracias por colaborar con Sursum Corda!.

De todas formas estoy convencido que esto dará lugar a un importante intercambio... Quien sabe que tan rigoristas podemos ser por aquí....

(Importante, no se han corregido las abreviaturas)



Creo que la cuestión puede ser actual, sobretodo después de haber oído hablar en los medios sobre la existencia de dos alianzas. Una sería la de Moisés ( a la que se entra por la circuncisión) que es perpetua y no ha sido invalidada y otra la de Xto (cuya puerta de entrada es el bautismo) y que al parecer al no haber sido Xto suficientemente profetizado en el A.T, no obligaría a los judíos. Esta sería únicamente para los cristianos. Y no del todo ..porque según el parecer de muchos rabinos y quizás tb de ¡teólogos católicos¡... para los goim sólo sería eficaz la alianza Noáquida en orden a su salvación. Parece que este es el pensamiento oficial del Vaticano-respecto de la doble alianza y de lo innecesario que es Xto para los judíos- expresado muchas veces por sus supremas autoridades en los últimos veinte años y en particular en sus visitas últimas a la Sinagoga de Jerusalén.

Pero por lo menos, hasta ahora se exigía el bautismo (aunque fuera el de deseo implícito) para entrar en la Iglesia. Este era la puerta por donde ingresábamos en el Cuerpo Místico de Xto (Pío XII). Y hay abundantísimo Magisterio con solemnes declaraciones ex-cátedra sobre la necesidad del bautismo.
Pero la necesidad absoluta y para todos del bautismo (del único bautismo: Un Señor, una Fe un sólo Bautismo Efe.4,5) no se había puesto en cuestión. Está en la profesión de Fe Tridentina. Y en la Profesión de Fe del Concilio Vaticano I en el que se apostilla junto a lo que se dice de los sacramentos,la frase quizás restrictiva "verdadera y adecuadamente conocidos". Para entonces ya se había profundizado en esta cuestión que al principio de la Iglesia se tenía como verdad absoluta y sin interpretaciones. Y esto tanto en el dogma "Extra Ecclesia nulla salus" como en la Teología del Bautismo. En el Siglo IV San Agustín al refexionar sobre los catecúmenos muertos sin el bautismo ( a veces dando su vida y sangre por Xto en medio de una terrible persecución), llegó a admitir el bautismo de deseo. Tb San Ambrosio se expresó en este sentido en su elogio al Emperador Valentiniano, que siendo cristiano de corazón no llegó a procurarse el bautismo en su última enfermedad. Santo Tomás y los tomistas tb reflexionaron sobre ello.Pero quien introdujo este tema en la literatura teológica fue Pedro Lombardo, y lo incorporó al formular una serie de preguntas sobre cuándo se reciben conjuntamente el sacramento y el efecto del sacramento (sacramentum et res sacramenti), cuándo se recibe solamente el signo sacramental, pero sin el efecto (sacramentum et non res sacramenti), y, por último, cuándo se recibe el efecto del sacramento sin que se haya recibido el signo sacramental (res et non sacramenti). En las respuestas admite la posibilidad de recibir el efecto sin la recepción previa del signo, lo cual equivale a recibir el sacramento en voto. Y lo aplica a dos circunstancias. La primera es la de quien confiesa la fe derramando la sangre en el martirio, confesión que se le computa como un acto de justificación plena de todos sus pecados. La segunda es la de quien confiesa su fe sin el martirio porque no lo ha podido recibir.

Dando un paso adelante, Santo Tomás desarrolla la cuestión diciendo que hay tres tipos de Bautismo: de agua, de sangre y de penitencia. Al argumentar sobre el Bautismo de sangre, recuerda que el Bautismo recibe su eficacia de la Pasión de Cristo, con la que se configura quien recibe el efecto del sacramento; y como quien sufre el martirio queda también configurado con dicha Pasión, ha recibido el mismo efecto como si se hubiera bautizado. Otro caso similar es el efecto otorgado por el acto de penitencia y de amor a Dios hecho bajo la moción del Espíritu Santo por quien no puede recibir de hecho el Bautismo. A esto le llama Santo Tomás Bautismo de penitencia, y le reconoce el mismo efecto santificante que el Bautismo sacramental. Y el Santo vuelve sobre el tema cuando se pregunta directamente si alguien puede salvarse sin recibir el Bautismo, por haberle sorprendido la muerte inopinadamente. Y contesta: “Este puede conseguir la salvación sin el Bautismo de hecho, por el deseo del Bautismo, un deseo que procede de la fe que actúa por la caridad, por la que el hombre es santificado interiormente por Dios, cuyo poder no está limitado a los sacramentos”.

Por todo lo cual hay que decir que desde entonces se admitió el bautismo de deseo como el de Sangre (que no son propiamente bautismos pues no confieren la gracia sacramental ni perdonan absolutamente todos los pecados por lo menos en cuanto a la pena ni hacen al que participa de ellos miembro del Cuerpo Místico de Xto). Pero sí procuran la salvación puesto que tanto el que desea el bautismo o es martirizado por Xto, si al mismo tiempo se ejercita en la caridad perfecta, adquiere la gracia santificante (que es la que anima el Cuerpo Místico de Xto insuflada por el Espíritu Santo, que es el alma de la Iglesia).Es incorrecto decir pues que por el bautismo de deseo entra uno en al alma de la Iglesia, aunque no en su Cuerpo. Sino que se adquiere la Gracia Santificante que proviene del alma de la Iglesia, o sea el Espíritu Santo, necesaria para la salvación de todos. Esta es la doctrina de la Iglesia sobre el bautismo y su necesidad para entrar en la Iglesia, desde sus primeros inicios. (Recuérdese el episodio del eunuco ministro de la Reina Candaces y Felipe en los Hechos. Un ángel del señor impulsó a Felipe a ir al camino de Gaza donde entabló con el eunuco un hermoso diálogo que acabó en su bautismo, Act. 8.26 ss).
Sirva esto como preámbulo muy resumido al problema que se presenta entre algunos Sedevacantistas que llegan guiados solamente por su juicio propio a abrazar la posición del jesuita Feeney. Desde entonces (en los años treinta del siglo XX) existen en EE.UU los llamados Feeneysistas. Son notables por su postura rigorista (que tanto recuerda a la de los jansenistas del Siglo XVII y siguientes, y tb a la de los Reformadores). La salvación sólo sería patrimonio de los católicos bautizados muertos después de haberse beneficiado de la confesión sacramental si fueran reos de un pecado mortal. LLegan a declarar herejes , no sólo a los católicos que admiten la existencia de papas legítimos en la actualidad posconciliar, sino tb a la FSSPX y a casi todos los Sedevacantistas por el hecho de admitir el bautismo de deseo. Aducen la inexistencia de infalibilidad en los Padres y doctores de la Iglesia (en lo cual aciertan), por lo que no consideran las tomas de posición de San Agustín, San Ambrosio, Santo Tomás y San Alfonso. Creen ver en el Magisterio ex-cátedra el aval a su postura. Aunque para ello fuercen la interpretación del canon del Concilio de Trento que declaró expresamente, contra los reformadores, que supliría ... el deseo de recibirlo" ("sine lavacro regenerationis aut eius voto"). Dz 796

La necesidad del bautismo no significa una limitación de la universal voluntad salvífica de Dios, que a todos quiere salvar (1 Tim 2, 16) y, por los méritos de Cristo, a todos concede la gracia suficiente para su justificación (Denz.Sch. 1536, 1567). La necesidad del B. para la salvación no debe entenderse en el sentido de que exclusivamente se salvan los que han recibido el B. de agua, como han sostenido L. Feeney; Como se dice ne la carta al arzobispo de Boston de 1949, Pío XII recordaba: «los efectos de aquellos auxilios de salvación que se ordenan al último fin solamente por institución divina, y no por una intrínseca necesidad, ha querido Dios que en ciertas circunstancias se obtengan con el solo deseo o voto de recibirlos, y así lo vemos enunciado con palabras claras por el concilio Tridentino a propósito del sacramento de la regeneración y de la penitencia» (Carta del Santo Oficio al arzobispo de Boston, 8 ag. 1949: Denz. Sch. 3869).

el eunuco: yo creo que Jesucristo es el Hijo de Dios» (Act 8, 3637). Se requiere, al menos, la fe explícita en la existencia de un solo Dios, en su justicia remunerativa y vindicativa, y, de algún modo, en los misterios de la Santísima Trinidad y de la Encarnación. Creer estas verdades es necesario para la salvación (v. FE IV); por eso, incluso en peligro de muerte, no debe omitirse nunca el interrogar a los adultos sobre ellas, y explicárselas brevemente si es necesario, antes de administrarles el B.

La segunda condición para que un adulto reciba con fruto este sacramento es que su voluntad rechace expresamente toda afección al pecado, con propósito de no volverlo a cometer

Por eso, resumiendo, se considera que el B. de agua puede ser suplido por el martirio (B. de sangre), cuando una persona sufre la muerte por Cristo, antes de haber recibido el sacramento; o por el deseo al menos implícito de recibirlo (B. de deseo), unido a un acto de perfecta contrición, como ocurre en el caso de un catecúmeno que muere antes de haber sido bautizado. En el caso de las personas muertas sin recibir el B. y sin conocer la doctrina de Cristo, la cuestión es diversa según se trate de adultos o de niños. En el caso de los adultos, se supone que pueden salvarse si tenían el deseo, al menos implícito, de recibir el sacramento, con un acto de perfecta contrición; por deseo implícito entienden la generalidad de los teólogos el que se despertaría en esa persona si oyera hablar de la revelación de Cristo y de la necesidad del B. para la salvación, lo cual supone en concreto tener voluntad de orientar la vida según la voluntad de Dios. Algunos piensan que Dios concedería a esos paganos, que no han oído nunca hablar de Jesucristo, la posibilidad de conocer por medios extraordinarios la existencia de la Iglesia; pero no parece necesaria esta intervención extraordinaria de Dios, ya que S. Pablo afirma que esas personas serán juzgadas de acuerdo con los preceptos de la ley natural, impresos en el corazón de todos los hombres

Pero quien introdujo este tema en la literatura teológica fue Pedro Lombardo, y lo incorporó al formular una serie de preguntas sobre cuándo se reciben conjuntamente el sacramento y el efecto del sacramento (sacramentum et res sacramenti), cuándo se recibe solamente el signo sacramental, pero sin el efecto (sacramentum et non res sacramenti), y, por último, cuándo se recibe el efecto del sacramento sin que se haya recibido el signo sacramental (res et non sacramenti). En las respuestas admite la posibilidad de recibir el efecto sin la recepción previa del signo, lo cual equivale a recibir el sacramento en voto. Y lo aplica a dos circunstancias. La primera es la de quien confiesa la fe derramando la sangre en el martirio, confesión que se le computa como un acto de justificación plena de todos sus pecados. La segunda es la de quien confiesa su fe sin el martirio porque no lo ha podido recibir.

Dando un paso adelante, Santo Tomás desarrolla la cuestión diciendo que hay tres tipos de Bautismo: de agua, de sangre y de penitencia. Al argumentar sobre el Bautismo de sangre, recuerda que el Bautismo recibe su eficacia de la Pasión de Cristo, con la que se configura quien recibe el efecto del sacramento; y como quien sufre el martirio queda también configurado con dicha Pasión, ha recibido el mismo efecto como si se hubiera bautizado. Otro caso similar es el efecto otorgado por el acto de penitencia y de amor a Dios hecho bajo la moción del Espíritu Santo por quien no puede recibir de hecho el Bautismo. A esto le llama Santo Tomás Bautismo de penitencia, y le reconoce el mismo efecto santificante que el Bautismo sacramental. Y el Santo vuelve sobre el tema cuando se pregunta directamente si alguien puede salvarse sin recibir el Bautismo, por haberle sorprendido la muerte inopinadamente. Y contesta: “Este puede conseguir la salvación sin el Bautismo de hecho, por el deseo del Bautismo, un deseo que procede de la fe que actúa por la caridad, por la que el hombre es santificado interiormente por Dios, cuyo poder no está limitado a los sacramentos”.

Inocencio III, apelando a la autoridad de San Agustín, que en La Ciudad de Dios habla del Bautismo invisible, admitió como posibilidad que se reciba el efecto del Bautismo sin que haya precedido la administración del sacramento. Y propuso como norma canónica, y por lo tanto como práctica para la Iglesia, el principio establecido por San Agustín: “Dios computa por hecho aquello que queriendo hacerlo no ha sido posible hacerlo”. Con esta determinación quedó establecido a nivel teórico el principio para que llegara a ser doctrina común en la Iglesia la posibilidad del sacramento in voto.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Nuevos escolios


Como siempre animamos a visitar el Blog de Leonardo, dedicado especialmente a difundir la obra de Don Nicolás Gómez-Dávila. Hoy ha publicado más escolios del genial autor colombiano, entre ellos quisiera, para despedirme tras recomendar nuevamente la visita a tan buen Blog, quisiera copiar uno de ellos aquí:




El cristiano moderno no pide que Dios lo perdone sino que admita que el
pecado no existe

Malas vestimentas

Si algo no deja de provocar espanto, escándalo, llanto y porqué no risas son las vestimentas de los "sacerdotes" de la Iglesia Conciliar. ¡Terribles! Yo me acuerdo que en la parroquia de mi barrio, cuando tenía 16 años (muy lejos aún de la Tradición Católica) el párroco (un perfecto modernista) usaba cualquier tipo de colores, no le importaba nada, decía que el síngulo lo ataba y que no le gustaba sentirse así, que lo mejor era ser libre... y todas esas estupideces.

Pero bueno, alguien ha decidido ilustrarnos con todo eso y por medio de un Blog: Bad Vestments, muy ilustrativo (lamentablemente) y que según podemos predecir, tendrá muchísimas entradas.


lunes, 23 de noviembre de 2009

¿Que pensar de TAC?

Debido a ciertos comentarios recientes sobre lo relacionado a mi postura frente a los anglicanos que entraran en comunión con Roma en general y sobre la Traditional Anglican Comunion en particular decidí republicar esta entrada, haciendo algunos agregados menores, como ciertos links e imágenes que no estaban en la original.





Si hay algo que cada vez inquieta más a los católicos fieles a la Tradición es la cuestión de «TAC», siglas de «Traditional Anglican Communion», una comunidad de anglicanos que proclaman a viva voz que son verdaderos católicos apostólicos y romanos, pero de tradición anglicana, o mejor dicho “inglesa” y que desean estar en perfecta paz y comunión con el Papa. Cualquier persona que haya estudiado al anglicanismo sabe muy bien que ellos no se consideran a sí mismos protestantes, sino más bien como “una iglesia católica reformada”, pero católica al fin y que posee verdadera sucesión apostólica, en la que se dan los siete sacramentos de la Iglesia.
Los católicos fieles a la tradición sabemos por la Apostolicae Curae del Papa León XIII que las ordenes anglicanas son inválidas. Leamos un breve fragmento de ella:



Así, pues, asintiendo de todo punto a todos los decretos de los
Pontíficespredecesores nuestros sobre esta misma materia, confirmándolos
plenísimamente ycomo renovándolos por nuestra autoridad, por propia iniciativa y
a cienciacierta, pronunciamos y declaramos que las ordenaciones hechas en rito
anglicanohan sido y son absolutamente inválidas y totalmente nulas...




Es por esto que podemos afirmar con Monseñor Lefebvre que los anglicanos no son sino simples laicos. Una vez alguien agregó “laicos disfrazados”. ¿Por qué? Porque los anglicanos al reformar los rituales introdujeron un rito nuevo, ambiguo y carente de materia e intención adecuada, por lo que la gracia del Espíritu Santo jamás se transmitió de los verdaderos (y apostatas) obispos de la época de la reforma, a los nuevos “obispos” heréticos y cismáticos.
Conviene señalar antes de proseguir que dentro del Anglicanismo coexisten dos “iglesias” en perfecta paz y armonía: la Iglesia Alta, ritualista y tradicionalista, también llamada “anglocatólica”, en la que se enfatiza la tradición católica por medio de la liturgia y los rituales, así como por la rigurosidad disciplinaria... es heredera del Movimiento de Oxford; por el otro lado está la Iglesia Baja, de carácter evangélico y más protestantizada. Para que el lector puede tener una idea más tangible, la Iglesia Baja sería la típica parroquia de la Iglesia Conciliar que hay en su barrio, y la Iglesia Alta, la capilla atendida por miembros de la Fraternidad San Pedro o el Instituto Buen Pastor... pero con menos asperezas entre ellos, pero ambos fieles defenzores del Papa y de su doctrina Conciliar.

Pero esta paz (que duró bastante entre los anglicanos) se rompió cuando en 1976 la Convención General de la Iglesia Episcopaliana en USA (la rama norteamericana del anglicanismo) decidió aprobar la “ordenación” de mujeres al sacerdocio y episcopado y actualizó el Book of Common Prayer. La Reacción no se hizo esperar y en 1977, en St Louis, Missouri se signó un documento entre “clerigos” y fieles anglicanos disconformes con estas reformas que pretendía establecer una oposición, no solo teológica, sino pastoral y que poco comenzó a radicalizarse cada vez más, a la vez que iban creandose parroquias y diócesis sin ninguna comunión con la Iglesia Episcopal y finalmente la Iglesia Anglicana de Canterbury. Esto se agravó cuando Canterbury aprobó la “ordenación femenina”... la promocion del homosexualismo, el caos doctrinal, la ideología de genero, etc. Desde aquel entonces, la Comunión Anglicana no han hecho sino minar y minar al anglicanismo dando como respuesta una verdadera explosión de “pequeñas iglesias anglicanas”, autónomas y autocéfalas, cuyos clerigos han revalidado sus ordenes a través de obispos veterocatólios o de los sucesores de Duarte-Costa.

El caso más extremo (y que en una posición más extraña nos coloca) es la de TAC, en efecto, ellos han decidido ser “católicos”: han revalidado sus ordenes a través de obispos veterocatólicos, ortodoxos-orientales e incluso algunos por medio de la complicada (y dudosa) línea del Palmar de Troya, han adoptado el famoso Misal Anglicano (una traducción de la Misa Tridentina al inglés clásico) y finalmente realizaron la profesión de fe católica y la abjuración publica de errores, finalmente en su sitio web ellos han colocado lo siguiente:



El colegio de obispos de las Comunión Tradicional Anglicana (TAC), se reunió
enSesión Plenaria en Portsmouth, Inglaterra, en la primera semana de octubre
2007.Los obispos y vicarios generales unánimemente acordaron el texto de una
carta ala Sede de Roma buscando la unión plena, corporada, sacramental. La carta
fuefirmada solemnemente por todo el colegio, y confiada al Primado y a dos
obisposelegidos por el colegio para que se presente en la Santa Sede. La carta
fuecordialmente recibida en la Congregación para la Doctrina de la Fe. El
Primadode la TAC ha acordado que ningún miembro del colegio concederá
entrevistas hastaque la Santa Sede haya considerado la carta y haya respondido.




No es algo menor, se trata de más de 400.000 fieles dispersos por todo el mundo, organizados en “Iglesias” bajo su prodia administración, pero en plena paz e intercomunion entre ellas, todas bajo la “jurisdicción” de John Hepworth, que además de obstentar el titulo de “Arzobispo Primado” de la TAC es el arzobispo de The Anglican Catholic Church of Australia, con 25 parroquias en Australia, una en Nueva Zelandia y otros tres obispos bajo su obediencia.
Si algo siempre hemos denunciado desde Sursum Corda es el sectarismo, las luchas faccionales entre los católicos fieles a la tradición y no hemos dejado de abrogar por un frente común para resistir a la Roma Neo-Modernista y Neo-Protestante. El problema de TAC es que está ante una situación muy ambigua para cualquiera de nosotros, en efecto ellos se proclaman “tradicionalistas” y por medio de mi comunicación con uno de sus sacerdotes, ellos también tienen objeciones hacia el Concilio Vaticano II, especialmente en materia de liturgia, colegialidad y ecumenismo. ¡Muchos puntos en común con nosotros!

Cual es la posición de TAC sobre el Concilio, a través de sus propios escritos podemos hacer el siguiente resumen



1) Se trató de un concilio pastoral y no dogmático.

2) El concilio tuvo muchas cosas buenas, pero estuvo dominado por liberales
(según algunos de ellos “modernistas”) y sus textos son confusos y contaminados
por modernismo, llenos de ambigüedades.

3) El Novus Ordo Miase es un error, posiblemente esté viciado de invalidez
por un defecto de intención del celebrante.

4) Benedicto XVI es el Papa Católico y todos tienen que obedecerle. Para
ellos es el Papa que puede conducir a una restauración de la Fe Católica y
derrotar al liberalismo y al modernismo. El Motu Proprio “liberando” la Santa
Misa de San Pío V es una prueba de ello... solo hay que esperar




¿Es la primera vez, improbable lector que leen estas palabras? ¿No les recuerdan la posición de varios grupos de la Tradición Católica? Pero continuemos... porque para TAC debemos ir hacia una “Reforma de la Reforma”, que supuestamente se inició cuando se estableció que el “pro multis” del Misal de Pablo VI/Montini, debia traducirse “por muchos” y ya no “por todos”, más en 1995 el sacerdote apóstata Ratzinger (hoy Benedicto XVI) hacia una clara refertencia a ella. Desde aquel tiempo los nombres de Catherine Pickstock, Robert Moynihan, Russel R.Reno, Bernard Dumont y Jean-Paul Maisonneuve dentro de lo que se comenzó a llamar como “Radical Orthodoxy” hoy liderado (a nuestro entender por uno de los principales lideres de TAC, el Reverendo Chadwick.

Pero en última instancia, TAC no es más que un movimiento ritualista, la “Radical Orthodoxy” no es sino un intento de la década de los ’90 del pasado siglo que pretende retomar el Movimiento de Oxford, la principal de las intenciones es una Iglesia Anglo-católica unida, pero no absorvida por la Católica Romana. Las cuestiones doctrinales pasan a segundo lugar, siendo enfatizado el ritualismo... todo esto no hará mas que apoyar al proyecto principal de Ratzinger/Benedicto XVI: la Iglesia Bipartida, un monstruo de dos cabezas: por un lado una “Iglesia Alta”, de rito tridentino y “tradicionalista”, y por el otro una “Iglesia Baja”, ultra-modernista y ultra-protestantizada, coexistiendo bajo una relativa paz... los grupos Ecclesia Dei, comandados por el apostata Cardenal Hoyos (FSSP, IBO, ICR y otros...) ya sirvieron de experimiento, la “liberación” de la Misa es otro paso para este plan que no tiene otro objetivo que el de destruir a la Resistencia Católica...

Los sacerdotes de TAC estan ante una encrucijada, o aceptan la “Radical Orthodoxy” o adoptan las medidas más duras que algunos sostienen, denuncian como inválido el Vaticano II y se suman a la Gran Resistencia. Si ellos prefieren un concordato como el que hizo Campos en Brasil, se condenan a la extinción.

Blog del Padre Ceriani


Nos llegó por medio de un comentario a una entrada anterior, que el Padre Juan Carlos Ceriani tiene su propio Blog Signum Mágnum . El mismo está organizado como un sitio web y el contenido se divide por secciones (en sí, enlaces a otros blogs), que son La Hora de María , El Glorioso Patriarca San José, Santoral (el cual nunca está de más), La eremita del Padre Castellani, El Cardenal Pie , El Padre Calmel , Katexon y Homiletica .
Nosotros incluimos el principal de ellos en nuestra lista de links y los animamos a visitar y explorar este excelente trabajo del Padre Ceriani, sacerdote que, como el Padre Meramo, ha sido perseguido por ser fiel a la Iglesia de Cristo.

Seminario Menor


Un visitante de los Estados Unidos, fiel católico de la Tradición y la Iglesia de siempre nos envió un e-mail preguntándonos si conocíamos en Estados Unidos un Seminario Menor a donde enviar a su joven hijo que siente tener vocación sacerdotal.
¿Qué son los seminarios menores? Bueno, para aquellos que nacimos en la era conciliar, solamente los encontramos en los libros de historia como algo que desapareció hace mucho.
Antes de la marea del Conciliábulo Vaticano II, muchas de las vocaciones sacerdotales provenían de los seminarios menores, donde jóvenes cursaban sus estudios secundarios y recibían una sólida formación católica. Allí, además de los conocimientos básicos de la escuela, eran formados en la rectitud, la moral y la fe de la Bimilenaria Iglesia de Cristo. Se trata de un sistema escolar de internado, donde ellos viven en un seminario como seminaristas y pueden discernir, desde muy temprana edad si tienen o no la vocación sacerdotal.
Que yo sepa, en Estados Unidos un excelente seminario menor es el del Most Holy Trinity, fundado en 1998 y cuyo rector es S.E.R. Mons. Donald J. Sanborn, y entre los excelentes profesores se encuentra uno de nuestros sacerdotes de cabecera, el Padre Anthony Cekada (cuyos estudios han sido citados en varias ocasiones en Sursum Corda). Como toda institución de la Resistencia Católica hacen falta todo tipo de donaciones y muy especialmente oraciones, para ello les ruego visitar este enlace.

La dirección del Seminario Menor que mencionamos es
Most Holy Trinity Seminary

1000 Spring Lake Highway

Brooksville FL 34602352-799-0541

viernes, 20 de noviembre de 2009

Sobre "TAC en Argentina" respuesta a las criticas

En el día de ayer publiqué una entrada llamada “TAC en Argentina”, ella provocó dos comentarios muy interesantes (en la misma entrada) y también un aluvión de e-mails más agresivos. Responderé a los comentarios que son los de Fernando, quien dice:



en estos trágicos momentos que atraviesa la Iglesia es preocupante ver que
sitios como este, que se proclaman catolicos, fomentan doctrinas y personajes
contrarios a la fe de siempre.

sin palabras, muy triste


y también Agustín, que dijo:


Me llama poderosamente la atención
que Ud. propagandé el sitio web y aún más, la dirección de la "capilla" de esta
secta en nuestro país.

Insisto. SECTA. Herejes (en virtud de su
"doctrina"), secta (en virtud de ser solo una escisión de un anterior cisma, el
anglicano).

No son sacerdotes (Ud. mismo ha publicado los
argumentos). No son católicos (Ud. mismo ha publicado los argumentos,
insisto!).

Realmente me llama la atención, por no decir, me
preocupa.

En Cristo-Jesús,

Agustín

En lineas generales la docena de correos electrónicos que recibí se referían a lo mismo y en términos similares. Por ello quería hacer una corrección y una aclaración. La corrección es que la ustedes pueden apreciar al ver que la dicha entrada ya no existe. Toda vez que la misma ha generado dudas acerca de mi fidelidad a la Iglesia Católica, y que en vez de provocar un serio debate no hizo sino generar un gran disgusto, junto con los consejos (muy buenos) de varios amigos, he preferido eliminar la entrada problemática.
Sobre si la Tradicional Anglican Comunión sigue con su doctrina anglicana o no, eso es algo que salta a la vista para cualquier análisis medianamente inteligente: ellos abandonaron el anglicanismo hace años, han hecho una profesión de fe tridentina y muchos de sus miembros tienen posiciones más dura que la de la FSSPX. Algunos de sus “sacerdotes” incluso son abiertamente sedevacantistas y otros se oponen tenazmente al Concilio Vaticano II. Sin embargo, siempre que pude hablar con alguno de sus sacerdotes, ellos contestaban lo siguiente:



Provienen de la herejía y el cisma, por consiguiente, necesitan ser
recibisdos en la Iglesia Católica, solamente alguien con jurisdicción puede
hacerlo, y por ello les es menester un acuerdo con el “Papa”.


Ningún sacerdote ni ningún obispo de la Resistencia Católica puede recibir en la Iglesia a la TAC, ninguno. Porque, por mas que nos pese nadie tiene ese poder de jurisdicción que solo lo puede delegar el Papa.
Sobre las ordenes de la TAC. Ciertamente existen dudas serias sobre ellos, pero no por el hecho de ser anglicanas en su origen, sino porque la TAC, en su deseo de ingreso corporativo a Roma ha procedido a re-ordenar y re-consagrar a sus clérigos a través de obispos veterocatólicos y orientales. Esta situación es compleja y sin dudas la Roma Neo-Modernista y Neo-protestante lo sabe, lo conoce y por ello estudiarán (seguramente) cada caso en particular.
Que la TAC mantuvo conversaciones con ciertos grupos tradicionalistas desde hace años es algo que ciertos “superiores” de la inmensa sopa de letras tradicionalista bien saben. Que todos ellos decidieron en su momento “abrirse” y mantener distancia es algo que hoy podemos ver fácilmente. ¿Que quedó de todo ello? El otro día, hablando con un sacerdote tradicionalista (no diré la congregación, pero es sedevacantista) compartimos que el haber dejado “escapar a tantos” fue un error grave de calculo para aquellos que se creyeron “en exclusiva” el remanente de la Iglesia Católica.
Mi pregunta es la siguiente: ¿Qué solución proponen ustedes? No estoy ni insultando ni agraviando, solamente quiero que se abra un espacio para la discusión… ¿Qué solución existe para el problema de los anglicanos que quieran regresar a la Iglesia Católica de la que se separaron? Además, muchos de los que me criticaron (con razón tal vez, no lo sé) son defensores de las comunidades Ecclesia Dei… ¿Quiénes ordenan los sacerdotes de esas comunidades? ¿Son sacerdotes válidos? Que yo sepa, las ordenes anglicanas son tan inválidas como las del Ritual de Pablo VI.
Pero por el pedido de tantos, y el por el consejo de mis amigos, he decidido “para que haya paz” y “nadie dude de nuestra Fe” he decidido borrar la entrada anterior y pedir disculpas si esto generó escándalo.
Unas últimas palabras sobre TAC, quisiera remitirles a dos entradas anteriores, una es
"Mi pequeña Iglesia...", y la segunda es "¿Que pensar de TAC?"

Nuevamente reafirmo el compromiso que, desde Sursum Corda tengo con la fe de siempre y con la bimilenaria Iglesia de Cristo.

Siempre Vuestro en Nuestro Señor,
Raúl Miguel.

jueves, 19 de noviembre de 2009

No a la pildora, si a la vida


Católicas por el derecho a decidir


Fragmento de un texto tomado de Aciprensa.
En el año 2000, un medio brasileño publicó un artículo con ocasión del Día Internacional de Lucha contra el SIDA titulado "Doctrina católica sobre la fidelidad favorece epidemia, afirma teóloga", en el que una supuesta "experta católica" critica a la Iglesia por promover la castidad. La "experta" en cuestión era Yury Puello Orozco, representante del polémico grupo feminista y abortista "Católicas por el Derecho a Decidir" en Brasil.
Que un grupo de mujeres que se proclaman católicas cuestionen una enseñanza tan fundamentada de la Iglesia, llamó la atención de Jerson Lourenço Flores Garcia, representante del Movimiento en Defensa de la Vida (MDV). Por ello, Flores no dudó en revelar la naturaleza nada católica de las CDD y a qué se dedican.
Además de señalar que se trata de una organización abortista estadounidense y que su objetivo principal es eliminar al mayor opositor del mundo contra el aborto, la Iglesia Católica, Flores recuerda en una nota aclaratoria que las CDD se esfuerzan por convencer a católicos y no católicos de que el aborto es una alternativa éticamente válida para las mujeres católicas,


despreciando y ridiculizando las enseñanzas fundamentales de la Iglesia,
promoviendo agresivamente la anticoncepción y el aborto


Flores describe uno de los documentos más característicos del grupo titulado "Mujer... Cuerpo... Deseos... Derechos... Vida, Mucha Vida", de la autora Carolina Teles Lemos.
En tal publicación hay sorprendentes interpretaciones de pasajes bíblicos con frecuencia citados por los católicos para hablar del amor conyugal y de la familia, como Cantar de los Cantares 4, 1-15, un fragmento de un apasionado discurso del Rey Salomón a su esposa. Según la autora, la cita bien podría referirse a los elogios de un enamorado a su enamorada y no "reducirse" al matrimonio.
Asimismo, Teles sostiene que cuando Cristo dice que debemos buscar la "vida en abundancia", quiere decir que no le "gustaría que un bebé nazca con deficiencias ni que las mujeres los tengan en momentos difíciles de su vida", es decir que sólo los "humanos perfectos" o los concebidos en "determinados momentos" tienen derecho a vivir.


En otra parte de la publicación, Teles se refiere al pasaje de la Anunciación.

Cuando el Ángel se apareció a María y le preguntó si quería ser la
madre de
Dios, ella pensó mucho primero, para después decir que sí. Si Dios
da a María la
oportunidad de decidir, tenemos que acreditar que a nosotros
nos dará la misma
chance, ¿no creen?
",
cuestiona Teles.
Según Flores, la intención de esta falacia es convencer al lector "de que la voluntad humana debe imponerse a la voluntad de Dios".
Sin embargo, el pro-vida parece no sorprenderse con estos argumentos, considerando la historia del grupo fundado por Frances Kissling, una mujer que vivió algún tiempo en un convento de las Hermanas de San José (EE.UU.) y al abandonarlo dirigió una clínica de abortos en Nueva York.


Las CDD financian sus actividades con millones de dólares recibidos de grupos estadounidenses abiertamente anti-vida como la Fundación Ford.
En América Latina su agenda es clara:
  1. Apoyar el disenso católico en el tema del aborto y los anticonceptivos

  2. Proporcionar a los católicos una "alternativa racional" a la doctrina de la Iglesia

  3. "Educar" sobre los derechos de salud reproductiva (aborto y anticoncepción sistemática) en América Latina.
Según Flores, las CDD no son católicas porque

"pervierten el sentido de la libertad humana. Al interpretar los crímenes
contra la vida como legítimas expresiones de la libertad individual, exigiendo o
reconociendo legalmente el derecho de matar, se subvierte la base de los
derechos humanos y se niega el derecho a la vida
".

miércoles, 18 de noviembre de 2009

La destrucción de la mujer

Tomado de El Refugio

Durante milenios, las civilizaciones reposaron en la mujer. Su papel de formadora de la próxima generación, apenas reconoce minúsculas excepciones. Y ese papel decisivo estaba basado en el reconocimiento implícito de la diversidad y de la complementariedad de ambos sexos.
Desde el siglo XIX el progresismo irrumpe en la cuestión a partir de la absurda idea de la igualdad de hombres y mujeres, y en poco más de un siglo destruye lo que la naturaleza y la civilización habían construido en milenios. El primer golpe fue convencer a las mujeres de que sólo los trabajos masculinos eran importantes. El segundo golpe fue la creación de un sistema social y familiar en la que el trabajo femenino se fue haciendo cada vez más necesario e inevitable.Con estas realidades se colocaba a la mujer en la primera de las trampas de la modernidad. Para funcionar, el sistema montado exigía una de estas dos cosas:

a) Que las mujeres dejaran de tener hijos y estos se “produjeran” con
artilugios biológicos y químicos (ésta fue la solución imaginada por Aldous
Huxley en su novela “Brave New World”)
b) Que las madres ya no criaran más a sus hijos (ésta fue la solución
ensayada, por ejemplo, en algunas de las granjas israelíes. Terminó en un
fracaso total).

No dándose ninguna de esas dos soluciones, el feminismo imponía a la mujer esta realidad: el ejercicio de algún trabajo o profesión no la libraba --no la podía librar-- de sus responsabilidades de esposa y de madre, si lo era. Con lo cual, lejos de conquistar un lugar igual al lado del hombre se encontraba con que en el reparto le correspondían a ella dos papeles que en numerosísimos casos se mostraban total o parcialmente incompatibles.
El resultado a la larga no era dudoso. Una proporción creciente de las mujeres “modernas” de Europa y de Estados Unidos optan por tener una pareja (o varias, simultáneas o sucesivas) pero no tener hijos. En el mejor de los casos, el ideal para tales mujeres toma el nombre del matrimonio “dink” (double income, no kids --ingreso doble, sin hijos--). Las consecuencias de todo esto sobre la evolución de la población se leen por ahora en notorias estadísticas y en las terribles dificultades de los sistemas previsionales, pero en su momento causarán una catástrofe inimaginable.
Pero todo esto, a pesar de su atroz gravedad, no es lo peor. El progresismo luchaba también por suprimir todo aquello que diferenciara a la mujer del hombre. La próxima víctima tenía que ser… el pudor. Persistentemente se luchó contra ese sentimiento que parte de la conciencia de la parte animal de los seres humanos y se convierte en tal (en pudor) al encontrarse con la delicadeza propia de la condición femenina. El pudor era la señal distintiva de la mujer, la muralla exterior de su condición.Tras un siglo de lucha, hoy se ha matado el pudor en millones de mujeres, que no dudan en exhibirse desnudas (con tres trapitos malcubriendo sus “vergüenzas”) todos los veranos, a lo que deben agregarse otros millones que se desnudan por precio en los sets de televisión y en los estudios de los pornógrafos. El resultado es un mar de carne femenina convertida en un pingüe negocio al alcance --televisión e Internet mediante-- de todos los bolsillos y de todas las edades.
La liberación femenina, que prometía la dignificación de la mujer frente al menosprecio masculino, la ha convertido en el más banal de los objetos de consumo para el hombre, en el más barato de los gags de los que vive la sociedad enferma que marcha hacia la nada.

Las hermanas católicas como madres vírgenes. Por Sor María Cabrini, O.P


En la Iglesia católica a las hermanas religiosas consagradas se les considera como «otras Marías». Las Hermanas perpetúan, a través de la historia, el papel de María como Virgen y Madre. La virginidad, o castidad perpetua, es el principal adorno espiritual de la Hermana y también de María. Para ella, especialmente, fue parte de su preparación única para ser Madre del Mesías. No solo fue María la Madre de Dios, sino que, al pie de la Cruz, también fue hecha Madre de todas las almas. Allí, su papel fue de corredentora con Cristo. De modo parecido, toda Hermana participa con Cristo como madre espiritual para con las almas que Él salvó.
Uno de los más bellos aspectos de la vida de la Hermana es su castidad. Para el mundo, la castidad parece muy negativa, incluso una imposibilidad, pero Nuestro Señor no nos manda imposibles. Él invitó a los que deseaban ser perfectos a seguirle en la pobreza, la castidad y la obediencia. San Agustín admitió que no podía comprender esta virtud hasta que él mismo experimentó su gozo:


«Vi la castidad. Estaba radiante, pero con una alegría pura y serena.
Me invitó a venir, y, lista para abrazarme, me tendió sus manos llenas de buenos
ejemplos: niños, mucha juventud, gentes de toda edad, viudas respetables y
mujeres que habían encanecido guardando su virginidad. Todas estas almas eran
castas, y en esta continencia no había esterilidad, sino que era fecunda de
gozosa prole, como muchos frutos que debió a tu amor, Señor, que eres su Esposo»
(Confesiones de san Agustín).


Así, la castidad contiene un maravilloso cumplimiento para aquellos que la escogen por amor a Dios.
La castidad es una virtud tanto excelente como heroica. Una Hermana se convierte en miembro de aquella clase privilegiada de vírgenes que «siguen al cordero do quiera que vaya» (Ap. 14: 4). Así como se consagran la iglesia, el altar y el cáliz para el culto divino, así también la religiosa se consagra para un fin sobrenatural, el servicio de Dios. La virginidad no debe ser un fin en sí mismo, en desdén del estado matrimonial. La virginidad fue establecida como medio para llegar a la intimidad con Dios sin las muchas distracciones de una familia. Es un verdadero sacrificio de parte de una mujer renunciar a la expresión natural de su amor dentro de los límites de una familia, mas este sacrificio no quedará sin recompensa. Con este Amante Divino, a quien no se le puede superar en generosidad porque su amor es infinito, se casa la Hermana y se convierte en su misma esposa. Su vida en la tierra es un anticipo de la suprema paz y alegría celestial.
Los escritores de espiritualidad comparan la castidad con el incienso que llevaron los reyes magos. El incienso no despide su fragancia hasta que se quema. De igual manera, la vida de la pureza virginal no es algo frío; es la pasión llameante de un corazón profundamente enamorado de Cristo. El amor eleva el sacrificio, y la fragancia de su incienso se eleva en la Iglesia.
Dios creó a la mujer para ser madre. Aunque una Hermana renuncia a los gozos de la maternidad física, aún así debe realizarse como madre dentro de su vocación. Si niega su amor, permanece estéril y es incapaz de ejercer su influencia sobre las almas. Una vida tal no puede tener satisfacción o sentido duradero. Una Hermana cumple su llamado armonizando su vida de castidad religiosa con las gracias maternales del amor, la bondad y el consejo. María, que fue siempre virgen, es la personificación de la maternidad. Como su maternidad dependía de la virgnidad, la maternidad espiritual de una Hermana fluye de su vida virginal. Las Hermanas consagradas se proponen buscar un amor más profundo en Cristo, trascendiendo el amor humano. Cuando esta unión íntima y espiritual motiva las obras y las oraciones de una Hermana, su ejemplo en la Iglesia irradia la belleza de la verdadera condición de la mujer.
Una Hermana es una virgen madre con Cristo en sus obras ocultas y en su apostolado activo. Su vida de oración tiene gran poder intercesorio para con las almas. Con su meditación diaria en la salvación y en la maldad del pecado, una Hermana consagrada pesa la vida en la balanza eterna. Ofrece peticiones por los pecadores empedernidos, por los jóvenes, por la propagación de la fe, por la liberación de almas detenidas en el purgatorio, por la perseverancia de los fieles. Comparte los intereses de su Amado. Al igual que santa Teresita de Lisieux, que se hizo patrona de las misiones sin haber abandonado el claustro, la Hermana no necesita saber dónde se aplican los méritos de sus rezos.
En el apostolado de la enseñanza, una Hermana se asocia íntimamente con Nuestro Señor en su sed por almas y ejercita la vigilancia de una madre por sus hijos. De su unión íntima con Cristo, la Hermana maestra advierte de los peligros espirituales, enseña los dotes salvíficos, corrige los malos hábitos, inculca un horror por el pecado e inspira un mandato de amar y servir a Dios de todo corazón. Aconseja pacientemente, instruye al ignorante, amonesta al que yerra y escucha con simpatía a los adversarios de otros como solo una madre puede hacerlo. La obra monumental de enseñar que desempeñan las Hermanas católicas ha influido profundamente a incontables mentes y corazones jóvenes. El sistema parroquial, en su día la gloria de la Iglesia, se ha deteriorado por lo general con una pérdida calamitosa de fe en las generaciones más jóvenes. Notamos los efectos desastrosos desde el Concilio Vaticano II, particularmente en la pérdida de Hermanas maestras y en el consiguiente declive de la educación católica. Puede notarse mejor el tremendo impacto que las Hermanas ejercieron como maestras en aquellos lugares donde cumplieron muchos papeles de madre.
Como madre de almas, la Hermana religiosa encuentra la inestimable perla de su vocación, una vida repleta de profundo significado. Se une en corazón y mente con su Novio, Jesucristo, en la salvación de almas. Su amor virginal florece en la Iglesia, y la fragancia de su labor perdura por generaciones. «¡Oh, cuán bella es la generación casta con esclarecida virtud! Inmortal es su memoria, y en honor delante de Dios y de los hombres» (Sb. 4:1). Específicamente, se debe a su íntima unión con Nuestro Señor que una Hermana pueda afectar profundamente las vidas de otros.
En el orden natural, Dios ha santificado el amor matrimonial para multiplicar la humanidad. El matrimonio fue elevado a sacramento por Cristo para simbolizar el amor de Cristo por la Iglesia. Místicamente, la Hermana es casada directamente con Cristo y eleva el poder del amor humano en su búsqueda por un amor más perfecto. Es en la renuncia del amor humano legítimo que una Hermana descubre un amor más rico en la vida, uno que puede satisfacer y santificar en todo momento. Por los cielos se escapa ella de las asechanzas del mundo para abrazar el corazón de Cristo en el Calvario. Por encima de la tierra, en la esfera del amor espiritual, da luz a las almas en Cristo. Ella es la virgen apóstol que participa con la Iglesia virgen en el renacimiento espiritual de las almas. Con Cristo en la cruz, su amor comprende las necesidades de todos.
Que todos los católicos estimen la vida religiosa de las Hermanas, cuyas plegarias y obras son vitales para la misión de la Iglesia. Que los padres conserven y transmitan a sus hijos la belleza de esta vida y el privilegio de haber sido llamado por Dios a su servicio. Que muchas jovencitas generosas respondan a la invitación de Cristo de ser sus esposas, madres vírgenes para la Iglesia.

Las Confesiones, de San Agustín


Como algunos saben soy un fanático de San Agustín (y hemos publicado alguno de sus textos). Personalmente lo considero no sólo el más grande de los filósofos del cristianismo, sino además el principal de los teólogos de toda la historia. Bien recordará mi gran amigo Leonardo las conversaciones sobre el tema en La Reja, o el mismo Monseñor Williamson como me aconsejaba sobre la forma de leerlo mejor...

Bueno, lo cierto es que nuestro amigo Leonardo, desde la hermana Colombia ha puesto en línea Las Confesiones, así que los animo a visitar el Blog de Leonardo y bajar este excelente texto.

Novedades de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia


Visitando el Blog de la Sociedad Religiosa San Luis rey de Francia hemos encontrado las hermosas imágenes del día de campo que el Padre Emilio SRSLRF, junto con padres y niños de primer año de comunión.

El Padre Emilio realiza un excelente trabajo misionero en Florida, USA, en Tampa... en su hermosa iglesia, un grupo de niños recibirán a Cristo Sacramentado por vez primera el 12 de diciembre, les pedimos que etén rezando por todos ellos, por el Padre Emilio y también por nuestro muy querido amigo el Padre Mauricio, que desde Argentina realiza igualmente un gran trabajo por la Iglesia Católica.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Padre Juan Carlos Ceriani: breve


El Padre Juan Carlos Ceriani, superior Fort de France, Martinica Rechazó el levantamiento de la excomunión de los cuatro obispos. El 29 de enero publicó un llamado en donde cita varios textos de las autoridades de la FSSPX aconsejando acciones opuestas a las que están asumiendo ahora. Él trató de convencer al Monseñor Fellay y a los otros tres Obispos de no aceptar el decreto Vaticano. En una carta dirigida a todos los sacerdotes, Fellay respondió que iba a aceptar el decreto en que se ofrecía. Ante esta negativa, el 3 de febrero, el Padre. Ceriani envió su apelación a todos los sacerdotes de la FSSPX con una nota introductoria. Esta apelación fue publicada en Internet, en Radio Cristiandad, y en Sursum Corda se republicó los 18 puntos en los que expone su postura con total claridad.

Contesto y tengo por nulos y sin valor, tanto de derecho como de hecho, las pretendidas excomuniones, el decreto que procura declararlas y el decreto que intenta levantarlas, dejando creer que no eran nulas. Y suplico a los cuatro Obispos de la Fraternidad que reconsideren delante de Dios la situación actual y, a ejemplo de Monseñor Lefebvre, vuelvan sobre sus pasos. En circunstancias tan ambiguas, los sacerdotes y los fieles necesitan ser confirmados en el buen combate por la Roma Eterna contra la Iglesia conciliar.
Fort de France, 29 de enero de 2009
Padre Juan Carlos Ceriani

Una respuesta a la Constitucion Anglicanorum Coetibus


Presentamos a continuación la respuesta que Mark Haverland, Metropolitano de Anglican Catholic Church, una iglesia anglicana continuante separada de la comunión anglicana y de la Iglesia Episcopaliana de los Estados Unidos, escribió sobre la Constitución Anglicanorum Coetibus. Más allá de cualquier objeción que podamos hacer sobre Ratzinger/Benedicto XVI, es menester remarcar cuales son las objeciones y las diferencias que Mark Haverland señala entre este documento en particular, y la concepción que Woljtyla/Juan Pablo II tuvo sobre el Primado de Pedro. Además, tenemos que remarcar que, muy a pesar de lo que reafirma Virgo-María y varios sedevacantistas más, no parece, a los ojos de un anglicano conservador y tradicionalista, una "union corporada", sino una verdadera conversión al catolicismo, lamentablemente conciliar. Por consiguiente, sostener que estos anglicanos pasan de "guatemala a guate-peor", podría ser bien una exageración antes que un analisis profundo e inteligente.

Los dejo, sin más con la respuesta del Primado de la Anglican Catholic Church.





La nota (en referencia a la Constitución Apostólica antedicha), sin embargo, no marca de ninguna manera un avance ecuménico. Ella supone la mayor y más alta de reafirmación de la concepción del ministerio de Pedro que emana del Concilio Vaticano I y Vaticano II. La nota supone la reafirmación esencial de la condena del Papa León XIII a las ordenaciones anglicanas y en la práctica implica que para todos los efectos, la condena no fue examinada ni sustituída. La nota supone que las confirmaciones y las ordenaciones anglicanas son totalmente nulas y absolutamente vanas. La nota no implica la unión de organismos eclesiales, sino la conversión de antiguos anglicanos al catolicismo romano, con lo que viene a la disolución anticipada, efectiva y completa de sus antiguas estructuras eclesiales. Esta conversión en la absorción es ocurre, incluso si algunos de los líderes de las antiguas estructuras (anglicanas) pudieran obtener un cargo en las nuevas subdivisiones de la Iglesia Católica Romana (los ordinariatos). Suponemos que la propiedad de la congregación local o de la propiedad se extingue por completo de conformidad con la práctica normal católica. En la medida en la nota posterior y la Constitución prevén relativamente unilateralmente la conversión de antiguos anglicanos con concesiones mínimas, tememos que la nota y la Constitución, de hecho, dañará y retrasará el auténtico progreso ecuménico. El progreso ecuménico auténtico significa, por ejemplo, la consideración conjunta del ministerio de Pedro en el sentido que algunos esperaban tras la promulgación por Juan Pablo II de su encíclica Ut unum sint. Mientras el Papa Juan Pablo II repitió la descripción del oficio petrino y señaló la necesidad de que "el poder y la autoridad, sin los cuales esta función sería ilusoria», también parecía hablar de una exploración conjunta de la forma en que el oficio se ejerce lo que podría, al parecer, ayudar a conciliar los anglicanos clásicos, así como los cristianos ortodoxos orientales, con la Iglesia Católica Romana. El Papa Juan Pablo escribió,
"Estoy convencido de que tengo una responsabilidad particular a este
respecto, sobre todo en el reconocimiento de las aspiraciones ecuménicas de la
mayoría de las comunidades cristianas y al escuchar la petición que se me para
encontrar una forma de ejercicio del primado que, sin de ninguna manera
renunciar a lo que es esencial para su misión, se abra a una situación nueva.
Por un milenio los cristianos estaban unidos en "una comunión fraterna de fe y
vida sacramental ... Si los desacuerdos en la fe y la disciplina surgió entre
ellos, la Sede de Roma actuó de común acuerdo, como moderador. ' "
Anglicanos y ortodoxos buscan la unión y la comunión plena, sin la "conversión", la presentación y eficaz de absorción y para un ejercicio del ministerio de Pedro que es compatible con la situación real de la Iglesia del primer milenio. La nueva Constitución no hará nada que transmita ese objetivo. La futura Constitución está, en efecto dirigida a aquellos que ya son esencialmente católicos. Nosotros no lo somos. Le deseamos lo mejor para los conviersos católicos cuando actúan a conciencia. Pero las personas que ya están convencidos de la verdad de la enseñanza católica en su plenitud debe convertirse en católicos rápidamente con o sin la provisión de Pastoral, con o sin litúrgica "Uso Anglicano", y con o sin los nuevos Ordinartiatos. Vemos en esta Nota, una oferta que no es más que prudencial y práctico en su naturaleza y efectos, y no veo nada para atraer a las personas que no están esencialmente en la fe católica. Creemos que el anglicanismo tradicional, tal como se presenta claramente en la afirmación de Saint Louis y en nuestras liturgias y otros formularios de referencia, ya es fiel a la Escritura y los Padres y ya es plenamente católico y ortodoxa. La conversión no es necesaria y la absorción no es apropiada. Creemos que nuestro patrimonio Anglicano es, además, por la gracia de Dios y la Providencia, también más apropiado para los pueblos de habla inglesa y, probablemente, es esencial para el éxito de la evangelización o re-evangelización de las tierras de angloparlantes.
Esperamos, eventualmente, un verdadero diálogo sobre el ministerio de Pedro, a largo plazo, con nuestros amigos ortodoxos orientales y cristianos, poder volver a encontrar en el sucesor de San Pedro un patriarca con la primacía de honor y con gran autoridad, tanto como órgano para fortalecer la unidad de la Iglesia y también como un instrumento para la articulación de la enseñanza de la Iglesia. Lamentamos que la Constitución, mas allá de la buena intención, retrasara ese día feliz.

El Muy Reverendo Mark HAVERLAND, Ph.D.
Arzobispo y Metropolitano Iglesia Católica Anglicana

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Anglicanorum Coetibus

Constitución apostólica

“Anglicanorum Coetibus”Sobre la institución de ordinariatos personales para anglicanos que ingresan en la plena comunión




CIUDAD DEL VATICANO, lunes 9 de noviembre de 2009 (ZENIT.org).- Publicamos la constitución apostólica "Anglicanorum coetibus" de Benedicto XVI sobre la institución de ordinariatos personales para los anglicanos que ingresan en la plena comunión con la Iglesia católica.


CONSTITUCIÓN APOSTÓLICA
ANGLICANORUM COETIBUS
DEL SUMO PONTÍFICE
BENEDICTO XVI
Sobre la institución de ordinariatos personales
para los anglicanos que ingresan en la plena comunión con la Iglesia católica




En estos últimos tiempos el Espíritu Santo ha empujado a grupos de anglicanos a pedir en varias ocasiones e insistentemente ser recibidos, incluso corporativamente, en la plena comunión católica y esta Sede Apostólica ha acogido benévolamente su petición. El sucesor de Pedro de hecho, que tiene del Señor Jesús el mandato de garantizar la unidad del episcopado y de presidir y tutelar la comunión universal de todas las Iglesias [1], no puede dejar de predisponer los medios para que este santo deseo pueda ser realizado.
La Iglesia, pueblo reunido en la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo [2], fue de hecho instituida por nuestro Señor Jesucristo como "un sacramento o señal e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad de todo el género humano" [3]. Toda división entre los bautizados en Jesucristo es una herida a lo que la Iglesia es y a aquello para lo que la Iglesia existe; de hecho, "abiertamente repugna a la voluntad de Cristo y es piedra de escándalo para el mundo y obstáculo para la causa de la difusión del Evangelio por todo el mundo" [4]. Precisamente por esto, antes de derramar su sangre por la salvación del mundo, el Señor Jesús rezó al Padre por la unidad de sus discípulos [5].
El Espíritu Santo, principio de unidad, constituye a la Iglesia como comunión [6]. Él es el principio de la unidad de los fieles en la enseñanza de los Apóstoles, en la fracción del pan y en la oración [7]. Con todo la Iglesia, por analogía con el misterio del Verbo encarnado, no es sólo una comunión invisible, espiritual, sino también visible [8]; de hecho, "la sociedad dotada de órganos jerárquicos, y el cuerpo místico de Cristo, reunión visible y comunidad espiritual, la Iglesia terrestre y la Iglesia dotada de bienes celestiales, no han de considerarse como dos cosas, porque forman una realidad compleja, constituida por un elemento humano y otro divino" [9] La comunión de los bautizados en la enseñanza de los Apóstoles y en la fracción del pan eucarístico se manifiesta visiblemente en los vínculos de la profesión de la integridad de la fe, de la celebración de todos los sacramentos instituidos por Cristo y del gobierno del Colegio de los obispos con su propia cabeza, el Romano Pontífice [10].
La única Iglesia de Cristo de hecho, que en el Símbolo profesamos una, santa, católica y apostólica, "permanece en la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los obispos en comunión con él, aunque pueden encontrarse fuera de ella muchos elementos de santificación y de verdad que, como dones propios de la Iglesia de Cristo, inducen hacia la unidad católica" [11].
A la luz de estos principios eclesiológicos, con esta constitución apostólica se ofrece una normativa general que regula la institución y la vida de los ordinariatos personales para aquellos fieles anglicanos que desean entrar corporativamente en plena comunión con la Iglesia católica. Esta normativa está complementada por las "Normas complementarias" emanadas por la Sede Apostólica.
I. § 1. Los ordinariatos personales para anglicanos que entran en la plena comunión con la Iglesia católica son erigidos por la Congregación para la Doctrina de la Fe dentro de los confines territoriales de una determinada conferencia episcopal, después de haber consultado a la misma conferencia.
§ 2. En el territorio de una conferencia de obispos, pueden ser erigidos uno o más ordinariatos, según las necesidades.
§ 3. Cada ordinariato ipso iure goza de personalidad jurídica pública; es jurídicamente equiparable a una diócesis [12].
§ 4. El ordinariato está formado por fieles laicos, clérigos y miembros de institutos de vida consagrada o de sociedades de vida apostólica, originariamente pertenecientes a la Comunión Anglicana y ahora en plena comunión con la Iglesia católica, o bien aquellos que reciben los sacramentos de la iniciación en la jurisdicción del ordinariato mismo.
§ 5. El Catecismo de la Iglesia Católica es la expresión auténtica de la fe católica profesada por los miembros del ordinariato.
II. El ordinariato personal se rige por las normas del derecho universal y de la presente constitución apostólica y está sujeto a la Congregación para la Doctrina de la Fe y a los demás dicasterios de la Curia Romana según sus competencias. Está también regido por las "Normas Complementarias" y otras eventuales normas específicas dadas para cada ordinariato.
III. Sin excluir las celebraciones litúrgicas según el Rito Romano, el ordinariato tiene la facultad de celebrar la Eucaristía y los otros sacramentos, la Liturgia de las Horas y las demás acciones litúrgicas, según los libros litúrgicos propios de la tradición anglicana aprobados por la Santa Sede, con el objetivo de mantener vivas en el interior de la Iglesia católica las tradiciones espirituales, litúrgicas y pastorales de la Comunión Anglicana, como don precioso para alimentar la fe de sus miembros y riqueza que debe ser compartida.
V. Un ordinariato personal se confía al cuidado pastoral de un ordinario nombrado por el Romano Pontífice.
V. La potestad (potestas) del ordinario es:
a. ordinaria: unida por el mismo derecho al oficio conferido por el Romano Pontífice, para el fuero interno y el fuero externo;
b. vicaria: ejercida en nombre del Romano Pontífice;
c. personal: ejercida sobre todos aquellos que pertenecen al ordinariato.
Ésta es ejercida de manera conjunta con la del obispo diocesano local en los casos previstos por las "Normas complementarias".
VI. § 1. Aquellos que han ejercido el ministerio de diáconos, presbíteros u obispos anglicanos, que responden a los requisitos establecidos por el derecho canónico [13] y no están impedidos por irregularidades u otros impedimentos [14], pueden ser aceptados por el ordinario como candidatos para las sagradas órdenes en la Iglesia católica. Para los ministros casados, se han de observar las normas de la encíclica de Pablo VI Sacerdotalis Coelibatus, n. 42, [15] y de la declaración In June [16]. Los ministros no casados deben atenerse a la norma del celibato clerical según el can. 277, § 1.
§2 El ordinario, en plena observancia de la disciplina del celibato clerical en la Iglesia latina, pro regula admitirá sólo a hombres célibes al orden del presbiterado. Podrá pedir al Romano Pontífice, como una derogación del canon 277, §1, admitir caso por caso al Orden Sagrado del presbiterado también a hombres casados, según los criterios objetivos aprobados por la Santa Sede.
§ 3. La incardinación de los clérigos estará regulada según las normas del derecho canónico.
§ 4. Los presbíteros incardinados en un ordinariato, que constituyen su presbiterio, deben cultivar también un vínculo de unidad con el presbiterio de la diócesis en cuyo territorio desarrollan su ministerio; deberán favorecer iniciativas y actividades pastorales y caritativas conjuntas, que podrán ser objeto de acuerdos estipulados entre el ordinario y el obispo diocesano local.
§ 5. Los candidatos a las sagradas órdenes en un ordinariato se formarán junto a los otros seminaristas, especialmente en los ámbitos doctrinal y pastoral. Para tener en cuenta las necesidades particulares de los seminaristas del ordinariato y de su formación en el patrimonio anglicano, el ordinario puede establecer programas para desarrollar en el seminario o también erigir casas de formación, unidas a facultades de teología ya existentes.
VII. El ordinario, con la aprobación de la Santa Sede, puede erigir nuevos institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica y promover a los miembros a las sagradas órdenes, según las normas del derecho canónico. Institutos de vida consagrada provenientes del anglicanismo y ahora en plena comunión con la Iglesia católica, pueden ser sometidos a la jurisdicción del ordinario por mutuo acuerdo.
VIII. § 1. El ordinario, según la norma del derecho, después de haber oído el parecer del obispo diocesano del lugar, puede, con el consentimiento de la Santa Sede, erigir parroquias personales, para el cuidado pastoral de los fieles pertenecientes al ordinariato.
§ 2. Los párrocos del ordinariato gozan de todos los derechos y están sujetos a todas las obligaciones previstas en el Código de Derecho Canónico, que, en los casos establecidos en las "Normas complementarias", son ejercidos en mutua ayuda pastoral con los párrocos de la diócesis en cuyo territorio se encuentra la parroquia personal del ordinariato.
IX. Tanto los fieles laicos como los institutos de vida consagrada y las sociedades de vida apostólica, que provienen del anglicanismo y desean formar parte del ordinariato personal, deben manifestar esta voluntad por escrito.
X. § 1. El ordinario es asistido en su gobierno por un Consejo de Gobierno, regulado por estatutos aprobados por el ordinario y confirmados por la Santa Sede. [17]
§ 2. El Consejo de Gobierno, presidido por el ordinario, está compuesto por al menos seis sacerdotes y ejerce las funciones establecidas en el Código de Derecho Canónico para el Consejo Presbiteral y el Colegio de Consultores y aquellas especificadas en las "Normas complementarias".
§ 3. El ordinario debe constituir un Consejo para los Asuntos Económicos, según la norma del Código de Derecho Canónico y con las funciones establecidas por éste. [18]
§ 4. Para favorecer la consulta de los fieles, en el ordinariato debe ser constituido un Consejo Pastoral. [19]
XI. El ordinario debe ir a Roma cada cinco años para la visita ad limina Apostolorum y, a través de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en comunicación también con la Congregación para los Obispos y la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, debe presentar al Romano Pontífice un informe sobre el estado del ordinariato.
XII. Para las causas judiciales, el tribunal competente es el de la diócesis en que tiene domicilio una de las partes, a no ser que el ordinariato haya constituido un tribunal propio, en cuyo caso el tribunal de segunda instancia será el designado por el ordinariato y aprobado por la Santa Sede.
XIII. El decreto que erigirá un ordinariato determinará el lugar de la sede del mismo ordinariato y, si lo considera oportuno, también su iglesia principal.
Queremos que estas disposiciones y normas nuestras sean válidas y eficaces ahora y en el futuro, no obstante, si fuese necesario, las constituciones y las ordenanzas apostólicas emanadas por nuestros predecesores, y toda otra prescripción, incluso las dignas de particular mención y derogación.
Dado en Roma, junto a San Pedro, el 4 de noviembre de 2009, memoria de san Carlos Borromeo.
BENEDICTUS PP . XVI
NOTAS
[1] Cf. Concilio Ecuménico Vaticano II, constitución dogmática Lumen gentium, 23; Congregación per la Doctrina de la Fe, Carta Communionis notio, 12; 13.
[2] Cf. Constitución dogmática. Lumen gentium, 4; Decr. Unitatis redintegratio, 2.
[3] Constitución dogmática Lumen gentium 1.
[4] Decreto Unitatis redintegratio, 1.
[5] Cf. Juan 17,20-21; decreto Unitatis redintegratio, 2.
[6] Cf. Constitución dogmática Lumen gentium, 13.
[7] Cf. Ibídem; At 2,42.
[8] Cf. Constitución dogmática Lumen gentium, 8; carta Communionis notio, 4.
[9] Constitución dogmática Lumen gentium, 8.
[10] Cf. Código de Derecho Canónico (CIC por sus siglas en latín), can. 205; constitución dogmática Lumen gentium, 13; 14; 21; 22; decreto Unitatis redintegratio, 2; 3; 4; 15; 20; decreto Christus Dominus, 4; decreto Ad gentes, 22.
[11] Constitución dogmática Lumen gentium, 8; decreto Unitatis redintegratio, 1; 3; 4; Congregación per la Doctrina de Fe, Declaración. Dominus Iesus, 16.
[12] Cf. Juan Pablo II, constitución apostólica Spirituali militum curae, 21 de abril de 1986, I § 1.
[13] Cf. CIC, cánones 1026-1032.
[14] Cf. CIC, cánones 1040-1049.
[15] Cf. Acta Apostolicae Sedis (AAS) 59 (1967) 674.
[16] Cf. Congregación para la Doctrina de la Fe, declaración del 1 de abril de1981, en Enchiridion Vaticanum 7, 1213.
[17] Cf. CIC, cánones 495-502.
[18] Cf. CIC, cánones 492-494.
[19] Cf. CIC, canon 511.
[Traducción de Inma Álvarez y Jesús Colina
© Librería Editrice Vaticana]

martes, 10 de noviembre de 2009

SOBRE CISMA Y “SEDEVACANTISTAS"

El presente artículo es una republicación que hicimos del mismo que apareciera en Caballero de la Inmaculada, tomado a su vez de Radio Cristiandad. Saludos para nuestros amigos en la Fe de Cristo.


En el Código de Derecho Canónico de 1917 leemos:

Canon 1325
§.2 Toda persona que después de haber recibido el bautismo y
conservando al mismo tiempo el nombre de cristiano, se niega a someterse al
Soberano Pontífice y a permanecer en comunión con los miembros de la Iglesia que
él se someten, es cismática.

En el Código de Derecho Canónico de 1983 leemos:

Canon 751
Se llama cisma, el rechazo de la sujeción al Sumo Pontífice o de la comunión con los miembros de la Iglesia a él sometidos.


No hay, pues, mayor diferencia entre uno y otro Código.
Sin entrar en disquisiciones que no vienen ahora al caso, tratemos de definir lo mejor posible lo que, usualmente, se llama, con razón o sin ella, “Sedevacantista”:

Toda persona que después de haber recibido el bautismo y conservando al mismo
tiempo el nombre de cristiano sostiene (luego de un juicio más o menos
prudencial [depende el caso] pero erróneo) que la Sede Romana está vacante por
no ser Soberano Pontífice legítimo quien la ocupa.

En ese caso, es evidente que el “sedevacantista” está impedido de someterse al Sumo Pontífice hasta que haya quien ocupe legítimamente la Sede Suprema.
Por lo tanto, no sería cismático.
Por otra parte, no todo cismático (como no todo hereje) está, necesariamente, fuera de la Iglesia. La Teología Fundamental lo prueba enseñando que, a veces, los cismáticos ejercen la jurisdicción.
Por lo tanto, en el caso de que algún “sedevacantista” fuere también cismático, no estaría por ello, necesariamente y automáticamente, fuera la Iglesia.
Pero vengamos al tema de fondo.
Santo Tomás rechaza el pensamiento de que nuestra obediencia a toda autoridad humana debe ser sin reservas.

Además, enumera otras tres circunstancias en las que tenemos el deber de rechazar obedecer:

  1. Cuando un superior sobrepasa los límites de su autoridad.
  2. Cuando un superior ordena algo que es contrario a la voluntad de una autoridad superior.
  3. Cuando un superior manda una ley injusta.
Ahora bien, ¿será legítimo, en casos extremos, resistir inclusive las decisiones del Soberano Pontífice?
a) Santo Tomás enseña en diversas obras suyas que, en casos extremos, es lícito
resistir públicamente a una decisión papal, como San Pablo resistió cara a
cara
a San Pedro:
Habiendo peligro próximo para la fe, los prelados
deben ser
argüidos, inclusive públicamente, por los súbditos. Así San Pablo,
que era
súbdito de San Pedro, le arguyó públicamente en razón de un peligro
inminente de
escándalo en materia de fe
”. (cfr. II-II, 33, 4, 2; ad
Gal. 2, 11-14, lect.
III).
b) El eminente teólogo dominico del siglo XVI
Francisco de Vitoria
(Obras, pp. 486-487) dice:
Si el Papa, con sus
órdenes y sus actos, destruye
la Iglesia, se le puede resistir e impedir la
ejecución de sus mand
atos”.


Y propone dos pruebas:
1º Cita dos textos, uno de Cayetano y otro de Silvestre.

Cayetano, en la misma obra en que defiende la superioridad del Papa sobre el
Concilio, dice: «luego, se debe resistir cara a cara al Papa que públicamente
destruye la Iglesia, por ejemplo, no queriendo dar beneficios eclesiásticos sino
por dinero o a cambio de servicios; y se ha de negar, con toda obediencia y
respeto, la posesión de tales beneficios a aquéllos que los compraran»”.
“Y
Silvestre, en la palabra Papa, en el número 4 pregunta: «¿qué se ha de hacer
cuando el Papa, por sus malas costumbres, destruye la Iglesia?» Y en el número
15: «¿qué hacer si el Papa quisiese, sin razón, abolir el Derecho positivo?». A
eso responde: «pecaría ciertamente; no se debería permitirle actuar así, no se
debería obedecerle en lo que fuese malo; sino que se debería resistirlo con una
represión cortés. La razón de eso está en que él no tiene poder para destruir;
luego, constando que lo hace, es lícito resistirlo»”.
2º:

“Por derecho natural es lícito repeler la violencia por la violencia. Ahora
bien, con tales órdenes y dispensas, el Papa ejerce violencia, porque actúa
contra el derecho. Luego, es lícito resistirlo. Como observa Cayetano, no
afirmamos todo esto en el sentido de que a alguien le quepa ser juez del Papa o
tener autoridad sobre él, sino en el sentido de que es lícito defenderse. A
cualquiera, en efecto, le asiste el derecho de resistir a un acto injusto, de
procurar impedirlo y de defenderse”.

c) Suárez, en De Fide, disp. X, sect. VI, n. 16, afirma:

“Si el Papa dictara una orden contraria a las buenas costumbres, no se le ha
de obedecer; si tentara hacer algo manifiestamente opuesto a la justicia y al
bien común, será lícito resistirlo; si atacara por la fuerza, por la fuerza
podrá ser repelido, con la moderación propia a la defensa justa”.
d) San Roberto Belarmino, en De Romano Pontifice., lib. II, c. 29, dice:)

“Así como es lícito resistir al Pontífice que agrediese al cuerpo, así
también es lícito resistir al que agrediese las almas, o que perturbase el orden
civil, o, sobre todo, a aquél que tratase de destruir la Iglesia. Digo que es
lícito resistirlo no haciendo lo que ordena e impidiendo la ejecución de su
voluntad; no es lícito, con todo, juzgarlo, castigarlo o deponerlo, pues estos
actos son propios de un superior”.

e) En vida de San Roberto Belarmino, quien fuera consultor del Papa y gran defensor de la supremacía pontificia, la República de Venecia tuvo dificultades con la Santa Sede. Se reunieron entonces los teólogos de dicha República y emitieron varias proposiciones, que fueron sometidas al examen del gran teólogo. He aquí las proposiciones y sus respuestas:
Proposición 10:
“la obediencia al Papa no es absoluta. Esta no se
extiende a los actos donde
sería pecado obedecerle”.
Respuesta:
“No hay nada que decir contra la proposición diez, pues ésta está
expresamente en la Sagrada Escritura”.
Proposición 15:
“Cuando el
Soberano Pontífice fulmina una sentencia de excomunión que es injusta o nula, no
se debe recibirla, sin apartarse, sin embargo, del respeto debido a la Santa
Sede”.
Respuesta:
“Los teólogos de Venecia no tenían necesidad de
fatigarse en probar la proposición quince, pues nadie la niega”.
e) Cornelio A Lápide, ilustre exégeta, muestra que, según San Agustín, San Ambrosio, San Beda el Venerable, San Anselmo y muchos otros Padres, la resistencia de San Pablo a San Pedro fue pública…

“Para que de ese modo el escándalo público dado por San Pedro fuese
remediado por una represión también pública”.


Después de analizar las diversas cuestiones teológicas y exegéticas suscitadas por la actitud asumida por San Pablo, escribe:

“Que los superiores pueden ser reprendidos, con humildad y caridad, por los
inferiores, a fin de que la verdad sea defendida, es lo que declaran, con
fundamento en este pasaje, San Agustín, San Cipriano, San Gregorio, Santo Tomás
y otros más arriba citados. Ellos claramente enseñan que San Pedro, siendo
superior, fue reprendido por San Pablo. Con razón, pues, enseña San Gregorio:
«Pedro se calló a fin de que, siendo el primero en la jerarquía apostólica,
fuese también el primero en la humildad». Y San Agustín escribió: «Enseñando que
los superiores no rehúsen dejarse reprender por los inferiores, San Pedro dio a
la posteridad un ejemplo más inusual y santo del que dio San Pablo al enseñar
que, en la defensa de la verdad, y con caridad, a los inferiores es dado tener
la audacia de resistir sin temor a los mayores»” (Cornelio A Lápide, ad Gal., 2,
11).


Espero haber contribuido al esclarecimiento de algunas cuestiones.
Y por favor, ocúpense menos de los “sedevacantistas” y mucho más de reprender a Benedicto XVI, para que de ese modo el escándalo público dado por el sucesor de San Pedro sea remediado por una represión también pública, como la de San Pablo y a la cual nos tenía acostumbrados tanto Monseñor Lefebvre, como así también otrora la Fraternidad Sacerdotal San Pío X.
Con mi bendición para todos.
De puño y teclado,
Padre Juan Carlos Ceriani

La masacre de Katyn


Soy, como muchos un asiduo visitante del Blog amigo Crux et Gladius. Quisiera destacar que nuestro hermano en la fe (es decir, católico, apostólico y romano, fiel de la Tradición) ha puesto on-line el excelente film Katyn, que trata de la masacre que perpetrada por la Unión Sovietica en 1940, cuando masacraron a 22.000 oficiales polacos católicos. En la entrada que corresponde a la película, Cux escribe:



Como todas las guerras, la Segunda Guerra Mundial fue pródiga en inhumanidad; pero las cotas alcanzadas en esta ocasión fueron ciertamente bestiales, Los pactos de los aliados alrededor de la guerra, han contribuido a tapar acontecimientos horripilantes, como el de la matanza de 22.000 oficiales polacos en Katyn en 1940, de los que fue responsable la Unión Soviética. Este film del veterano Andrzej Wajda -el director polaco, que ya había tratado el tema de la guerra en Kanal o El bosque de los abedules, se involucra en este proyecto de una manera muy personal, pues su padre fue uno de los oficiales polacos asesinados, e incorpora detalles autobiográficos en el aspirante a estudiar Bellas Artes, o en la joven que encarga una lápida para su hermano- contribuye a recuperar la memoria histórica del terrible suceso, del que Stalin trató de ocultar, covarde e inútilmente, el protagonismo soviético, atribuyéndoselo a los nazis. Porque, en efecto, Polonia fue víctima de la pinza nazisoviética durante la conflagración, y ya se sabe que la historia la suelen escribir, a su manera, los vencedores.


Sin más, les recomiendo que hacer click aquí para poder iniciar la descarga de la película y leer la entrada que nuestro amigo publicó.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Historia del Sedevacantismo: El Abbé de Nantes y la deposición del Papa.

Existe la creencia de que la postura sedevacantista es un desprendimiento, un movimiento que surgió entre algunos rebeldes de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. De hecho esta es una teoría predominante entre los miembros de la Fraternidad y quienquiera que pueda hablar con un sacerdote o un seminarista sobre el tema (y esto es algo que hice largo y tendido) escuchará la misma idea: el sedevacantismo surge de miembros de la Fraternidad que se desviaron a posiciones no católicas y cismáticas, tal vez por el escándalo y no poder comprender la verdadera situación.
La verdad es muy diferente. Luego de leer un interesante artículo publicado en Sodalitium sobre el Sedevacantismo (refutación de las acusaciones que la FSSPX ha hecho a esta postura teológica), no me fue difícil aceptar, tras los impresionantes argumentos en que:


  1. El Sedevacantismo fue anterior a la “Postura prudencial” de Monseñor Lefebvre.
  2. El Sedevacantismo fue contemporáneo al “Vaticano II”, e incluso de carácter preventivo.
  3. El Sedevacantismo era la tesis más importante y de hecho la dominante.
  4. Los sedevacantistas eran los principales opositores al Concilio y la Nueva Misa, mientras Monseñor Lefebvre guardaba silencio.
  5. Los Sedevacantistas aguardaban una declaración de Monseñor Lefebvre, y a pesar de que esta no se daba, ellos nunca dejaron de apoyarle.
  6. Fue Monseñor Lefebvre quien provocó la ruptura en el seno del Tradicionalismo al iniciar algo que, hasta luego del Concilio nunca se había planteado: la posibilidad de que la “Tradición” conviviera con el Modernismo, de que la Fe Católica pudiera estar junto con la Fe Modernista y Conciliar… la posibilidad de una Capilla con Misa Latina, en una gran catedral del Novus Ordo… en una frase: “la interpretación del Concilio a la luz de la Tradición”

En aquel entonces, mientras el Conciliábulo se estaba desarrollando, no faltaron incluso quienes propusieron la deposición de Pablo VI. En efecto, el Abbé de Nantes fue, junto con el Padre Arriaga y el grupo Mexicano uno de los lideres mundiales de la Tradición Católica, uno de los que, desde el pulpito denunció a la herejía que el Concilio trataba de aprobar. En el año 1967, el Abbé realizó un extenso y atento estudio sobre la posibilidad de un papa hereje, sus conclusiones fueron, según consta en la Contra Reforma Católica y retoma el artículo de Sodalitium los siguientes:

Los fieles no podían contestar la validez de la elección de Pablo VI, a
causa de la aceptación pacífica de la Iglesia universal (…). Asimilando la tesis
del Cardenal Journet (el Papa herético no es depuesto ipso facto, sino que debe
ser declarado como tal por la Iglesia), el abbé de Nantes constataba que Pablo
VI, apóstata, hereje, escandaloso y cismático, debía ser declarado depuesto por
el clero romano (los Cardenales). «Es su deber [de quien constata los errores de
Pablo VI] presentar esta acusación ante la Iglesia. Primero, advirtiendo al
propio Papa; luego, apelando (…) al magisterio infalible de este Papa o, a falta
de éste, al Concilio. Formalmente, compete al clero de Roma y fundamentalmente a
los cardenales y obispos, sufragáneos del Obispo de Roma, el cometido de
conducir a término una misión tan peligrosa como urgente, para la salvación de
la Iglesia». «Tal acción -escribía- (…) tiene preeminencia sobre cualquier otro
desvelo y constituye la más alta caridad, puesto que el Pez -ICTUS- se pudre
desde la Cabeza si no se le quita la función suprema al hombre ya muerto». En
esta perspectiva, vio en la carta de aprobación de los Cardenales Ottaviani y
Bacci al Breve Examen Crítico del Novus Ordo Missae (1969), la iniciación del
proceso canónico contra Pablo VI. Con este objetivo, el 10 de abril de 1973
elevó a Pablo VI un Liber Accusationis en el que Giovanni Battista Montini es
acusado de apostasía, herejía y cisma. En ese contexto, solicitó a los Obispos
(y especialmente, si bien sin nombrarlo, a Mons. Lefebvre) que rompieran la
comunión con Pablo VI. «Queda todavía el último remedio, heroico, el único que
tema aquel que concientemente y con pertinacia ha invertido el sentido de su
misión divina y apostólica. Hace falta que un Obispo, también él sucesor de los
Apóstoles, miembro de la Iglesia docente, hermano del Obispo de Roma y como él
ordenado al bien común de la Iglesia, rompa su comunión con él hasta que no haya
dado pruebas de su fidelidad al oficio del Sumo Pontificado» . «Es evidente que
el abbé Georges de Nantes deseaba que Mons. Lefebvre declarase cuanto antes su
sustracción de la obediencia a Pablo VI, rompiendo su comunión con él, según las
antiguas fórmulas de un San Basilio [ya citada en 1965] o de un San Colombano».
La propuesta inquietó a Pablo VI. Ya en 1969 la Congregación para la Doctrina de
la Fe había exigido al abbé de Nantes que «renegase de la acusación de herejía
presentada contra Pablo VI y de la conclusión aberrante (…) sobre la oportunidad
de su deposición por parte de los cardenales» (fórmula de retractación). Ante su
negativa, se limitó a notificar que esto «descalifica asimismo el conjunto de sus escritos y actividades» (Notificación del 9 agosto de 1969).

jueves, 5 de noviembre de 2009

El Gran Monarca

En la noche de Navidad del 496, por influjo de su mujer Santa Clotilde, borgoñona, y en acción de gracias por las victorias conseguidas, Clodoveo, rey de los franceses, se bautizó con 3.000 de sus guerreros en –Reims, por S. Remigio. Fue el primer reino cristiano, por eso Francia es llamada la hija primogénita de la Iglesia. (Recaredo, rey de los visigodos, hermano de S. Hermenegildo mártir, abjuró del arrianismo, por influjo de S. Leandro, arzobispo de Sevilla, en el III Concilio de Toledo, 589).
Dos sabios arzobispos historiadores nos relatan la historia: Hicmaro (806-882), arzobispo de Reims, en su “Vida de S. Remigio” (PL 125) dice que una gran luz le iluminó y se oyó la voz de Dios “La paz sea con vosotros. Soy Yo, no temáis, permaneced en mi amor”. Y faltando el crisma en el momento de la consagración del rey, apareció una paloma blanca con una ampolla de óleo santo en su pico. (Todos los reyes de Francia fueron consagrados con éste, hasta que fue rota en 1793, pero una parte del óleo se conserva.)
Entonces S. Remigio profetizó a Clodoveo: “El reino de Francia será predestinado por Dios para la defensa de la Iglesia. Será victorioso y próspero mientras sea fiel a la fe católica, y cuando no, será duramente castigado. Un día será grande entre todos los reinos, abrazará todo el imperio romano (extinguido el 470), someterá todos los pueblos, durará hasta el fin de los tiempos”. El Bto. Rabán Mauro (780-856), arzobispo de Maguncia, cuenta así la anterior profecía: “Hacia el fin de los tiempos un descendiente de los reyes de Francia reinará sobre todo el antiguo imperio romano, será el más grande y el último de los reyes de Francia”.
E. Muraise, según refiere en su libro, ha catalogado desde entonces al menos 76 profecías con signos de credibilidad (44 francesas, 16 italianas, 7 alemanas, 4 españolas, 3 portuguesas y 2 inglesas) que anuncian el futuro gran Monarca francés y van añadiendo datos. Ya vimos antes las de Benedicto XII y Sta. Brígida (siglo XIV), S. Francisco de Paula y Bto. de Bustis (siglo XV), Bto. Factor (siglo XVI) venerable Holzhauser (siglo XVII), Bta. Taigi y Melania de la Salette (siglo XIX), Juana Luisa Ramonet de Kérizinen (siglo XX), he aquí algunas otras:
S. Cesáreo de Arlés (470-543) (1) describe la historia de Francia desde el siglo VI, pero continua la posterior a su publicación “Un capitá ilustre (Napoleón) surge del seno del Mediterráneo recoge los restos del cetro, vuela como el águila y sube con demasiado orgullo, coge al Santo entre sus garras agudas, pero en vano; encadenado rompe sus hierros una vez, mas la fortuna contraria le sujeta en medio de las aguas hasta su muerte”. Hay una breve restauración y un rey ladrón que comienza la conquista de Argelia (Napoleón III). Más adelante, lo que nos interesa: “El hierro y el fuego oprimen a la Babilonia de las Galias (París) que cae en un gran incendio, ahogada en sangre: después la segunda ciudad del reino (Marsella) y otra son también destruidas. Finalmente brilla el resplandor de la misericordia divina, pues la justicia suprema ha golpeado a todos los impíos. Llega el noble exiliado, el dado por Dios, asciende al trono de sus antepasados, del cual la malicia de hombres depravados le había arrojado; recobra la corona de lis refloreciente; con su valor invencible destruye a todos los hijos de Bruto (los revolucionarios; Bruto fue el asesino de César); después de establecer su trono en la ciudad pontifical (Aviñón). Volverá a levantar la tiara real sobre la cabeza de un santo Pontífice que ha estado lleno de amargura por las tribulaciones, quien obligará al clero a vivir según la disciplina de los tiempos apostólicos. Ambos unidos harán triunfar la reforma del mundo; dulce paz, cuyos frutos durarán hasta el fin de los siglos”.
Es también muy famosa la profecía de un monje de Premol (Cartuja de Francia, cerca de Grenoble) que abarca, con lenguaje simbólico, desde el siglo V. Publicada a finales del siglo XVIII, continúa prediciendo la reaparición del lis (Borbones) después de la caída del águila sobre la roca (Napoleón en Sta. Elena); ve la desolación en Jerusalén (Roma), el Patriarca (Papa) huyendo “hacia el mar donde se pone el sol”; la peste, guerras por todas partes, indica la destrucción de París. Los hijos de Sión (católicos): unos fieles al Pontífice fugitivo, otros disponen del gobierno de Sión (la Iglesia). Dios sacará al mundo del caos y empezará un nuevo mundo. Un hombre resplandeciente como un ángel asciende sobre las ruinas de Sión (el gran Papa), todos se convierten a su voz. Viene un joven extraordinario de Oriente (el gran Monarca), sobre un león, con una espada llameante, y el gallo cantaba ante él; el león puso el pie sobre la cabeza del Dragón (Satanás), dio la mano al Pontífice y llamaron a todos los pueblos.
Otra semejante es la de un monje de Orval, publicada en 1829, pero ya conocida antes de la revolución francesa. Se extiende desde Napoleón hasta el Anticristo. Dice al gran Monarca: “Ven joven príncipe, deja la isla de cautividad (¿Irlanda?, nacido en Blois, según Juan de Vatigueno, y huido a lejanos países hacía muchos años, añade sor Juana Le Royer), une el león a la flor blanca (lis) … Será un retoño de la Cape (Capeto)”.
Numerosos videntes anuncian que el gran Monarca aparecerá en mitad de la crisis, en concreto: después de la destrucción de París (Sto. Cura de Ars), “por el emperador de Alemania después de dos enormes batallas” (añade el canónigo de Brana, que conocía mucho a Melania de La Salette). Según éste, en octubre del mismo año será consagrado rey en Reims y diez días después emperador en Aix-la-Chapelle (Aachen, Aquisgrán, capital de Carlomagno); y se llamará Enrique V. Nombre que le dan también otros, como María Julia Jahenny, Nostradamus, etc.
Lo más repetido es que será descendiente de S. Luis IX, rey de Francia de 1242 a 1270 (de la dinastía de los Capetos), o de la flor de lis (=Lirio emblema de la casa real francesa). “El verdadero descendiente de S. Luis”, vimos puntualiza la Bta. Taigi (2).
Especialmente interesante es que el gran Monarca será nombrado por el gran Papa, como hemos visto en la Bta, Taigi, y éste puede ser el significado de otros muchos que lo describen como enviado o dado por Dios, como la frase de Souffrand: “traído por el santo Pontífice”. ¿Tal vez se pudiera servir del secreto de Maximino de la Salette y de otras informaciones guardadas en los archivos vaticanos?
Ya vimos por qué Francia es llamada la hija primogénita de la Iglesia, titulo dado por vez primera por el Papa Anastasio II en carta al rey Clodoveo después de su conversión.
Gregorio IX escribía en una bula de 1239 a S. Luis, rey de Francia; “Dios, como prefirió la tribu de Judá a las otras, así ha escogido con preferencia a Francia para la protección de la fe católica”.Santa Juana de Arco, guerreando por el rey, afirmaba: “El rey de Francia es el lugarteniente del Rey del Cielo. Todos los que luchan contra el santo reino de Francia, luchan contra el Rey Jesús.”
Y S. Pío X, cuando la iba a beatificar, encargaba al obispo de Orleans: “Decid a los franceses que hagan su tesoro de los testamentos de S. Remigio, de Carlomagno, de S. Luis, que se resumen en estas palabras tan repetidas por la heroína de Orleáns: Viva Cristo que es el Rey de Francia”. En la beatificación del Cura de Ars (1905) había dicho: ésta “ prueba que Dios mantiene su predilección por Francia muy pronto obrará prodigios que nos darán la alegría de constatarlo por los hechos”. Y el 27 de noviembre de 1911: “El pueblo que hizo alianza con Dios en las fuentes bautismales de Reims se arrepentirá y volverá a su primitiva vocación… y el Señor le dirá: Hija primogénita de la Iglesia, nación predestinada, vaso de elección ve a llevar mi nombre a todos los pueblos y a todos los reyes de la tierra”.
Pío XII en 1937 (13 de julio) poco antes de ser Papa, proclamaba: “Desde el mismo día que el primer heraldo del Evangelio pisó las Galias, la fe en Cristo y la unión con Roma, centro de la Iglesia, es para Francia la ley misma de su vida… Y el miércoles santo de 1946: “Su misión es difundir en el mundo la verdad, la justicia, la bondad, el amor en la ley.”
Por eso la prosperidad y gloria de Francia está vinculada a que cumpla esa misión divina, y su prevaricación o traición a ella, es la causa de sus castigos. Esto puede decirse de alguna manera de todas las naciones católicas, sin embargo, a su luz se entienden mejor las predilecciones de la Medalla Milagrosa, La Salette, Pellevoisin (escapulario del S. Corazón), Lourdes, etc. Por algo Juan XXIII el 18 de febrero de 1959 explicaba que en el plan de Dios cada nación tiene una misión, y que califica la de Francia la divisa: Reino de Francia, reino de María.
También a la luz de la misión de Francia como nación, se entiende mejor el mensaje del Corazón de Jesús a Luis XIV por medio de Santa Margarita María, en 1689, pidiendo: 1º.) La fiesta a su Corazón (instituida en 1765). 2º.) Una basílica nacional dedicada a Él (Montmartre, construida en 1873). 3º.) Consagración de Francia al Sagrado Corazón; y 4º.) Colocación del Sagrado Corazón en la bandera nacional.
Estas dos peticiones aún no se han realizado aunque llevan consigo la promesa que así “Dios le dará siempre la victoria sobre sus enemigos y sobre los enemigos de la religión” (pues, obviamente, solo contra ellos luchará). Luis XIV no las atendió, y ese año 1689 fue el principio de la decadencia de Francia, Sin embargo, algún día no lejano se cumplirán.



Notas
(1)Profecía atribuida también a Juan de Vatiguerro, pero que con el título “La gran predicción de S. Cesáreo, arzobispo de Arlés, fue encontrada entre los papeles de Mons, du Lau arzobispo de Arlés, martirizado durante la revolución francesa, y luego ampliamente divulgada y traducida a varios idiomas (cfr. Víctor).(2) ¿Quién, por tanto? No vamos a dilucidar cuestión tan debatida) cfr. el libro de E. Muraise). Hay al menos 12 pretendientes al trono de Francia, sin contar a los descendientes de Napoleón. Atendiendo exclusivamente a la línea masculina primogénita pública, sería el Duque de Cádiz, y sólo los Borbones españoles unen el león a la flor de lis, de acuerdo con la profecía de Orval; pero no se dan otros detalles citados (Y se alega la discutible renuncia de Felipe V para sí y sus descendientes al trono de Francia; así como la de su padre D. Jaime, y su matrimonio morganático.) Algunos se dicen descendientes desconocidos de Enrique III o de Carlos IX (S. XVI), y sobre todo de Luis XVII (hijo de Luis XVI guillotinado, que algunos sostienen no murió prisionero en el Temple a los diez años en 1795; teoría confirmada por algunos videntes: Souffrand, párroco bretón, 1755-1828, famoso por su santidad y profecías; Ignacio Tomás Martín, ya citado, Josefina Reverdy, 1854-1908, enfermera, vivió en Boulleret, Francia, y se dice la Virgen comunicó este secreto en La Salette a Maximino, quien lo transmitió a Pío IX. “Aquí se ve el candor y la simplicidad de un niño”, fue su comentario)
Tomado del folleto ELTIEMPO QUE SE APROXIMA, del Padre José Luis de Urrutia, S.J. Editado en 1980.