jueves, 29 de abril de 2010

Visitas guiadas en Mayo

Esta información me parece interesante:


La Basílica "Nuestra Señora del Rosario"
y el Convento de Santo Domingo
invitan a la comunidad a participar de las visitas guiadas
"Mayo Patrio en Santo Domingo"
que se realizarán los domingos de Mayo
de 15 a 19 hs.

Sacerdotes pedófilos

Quisiera comentarles a todos ustedes de la existencia de un muy buen sitio de internet llamado Bishop Accountability, donde se analiza y se estudia el grave problema de los abusos perpetrados por sacerdotes, un tema que nos duele y nos escandaliza gravemente.
En el sitio tenemos además una lista con los principales acusados, muchos de ellos libres... por favor, hagamos lo mismo con los de América Latina. Juntos tenemos que terminar con estos delincuentes.

Obispos de Inglaterra y Gales sobre el abuso infantil

La siguiente es la declaración formal que los obispos de la Iglesia Conciliar de Inglaterra y Gales realizaron referente a los casos de abuso de menores perpetrados por "sacerdotes" pedófilos pertenecientes a la Iglesia Oficial del Vaticano II.

Más allá de nuestras críticas a esa falsa religión emanada del Vaticano II, creemos que este llamado a la oración y al sinceramiento puede ser un buen paso. Quienes conocemoes estos casos sabemos la gravedad de todo esto, como afecta la vida de las víctimas y como les dificulta poder seguir adelante.

Esperemos que la conversión de la jerarquía oficiosa pueda desterrar estos crímenes aberrantes de una vez y para siempre.




El abuso infantil en la Iglesia Católica ha sido recientemente un foco de atención pública , que nosotros, los Obispos de Inglaterra y Gales, deseamos tratar directamente y sin ambigüedades. Los católicos son miembros de un órgano universal único.

Por estos terribles crímenes, y la respuesta inadecuada de algunos líderes de la iglesia sufrimos todos nosotros. Nuestros primeros pensamientos son para todos los que han sufrido el horror de estos crímenes, que infligen heridas tan graves y duraderas. Ellos ocupan una posición prominente en nuestra oración. La angustia que sentimos ante lo que ha sucedido no es nada en comparación con el sufrimiento de aquellos que han sido abusados. Los delitos cometidos por algunos sacerdotes y religiosos son un escándalo profundo. Ellos trayeron una profunda vergüenza a toda la iglesia. Pero la vergüenza no es suficiente. El abuso de niños es un grave pecado contra Dios. Por lo tanto, no se centran en la vergüenza, sino en nuestro dolor por estos pecados. Son los pecados personales de muy pocos. Pero estamos unidos en el Cuerpo de Cristo y, por tanto, sus pecados nos afectan a todos. Expresamos nuestra sincera disculpa y profundo pesar a los que han sufrido abuso, los que han sentido de atención, incredulidad o traicionado. Le pedimos perdón y el perdón de Dios por estos hechos terribles ocurridos en medio de nosotros. No puede haber excusas.

Por otra parte, reconocemos los fallos de algunos obispos y líderes religiosos en el manejo de estos asuntos. Estos también son parte de esta tragedia que lamentamos profundamente y por lo cual pedimos disculpas. La plena cooperación con los órganos estatutarios es esencial.

Ahora, creemos, es un tiempo para la oración profunda de la reparación y la expiación. Invitamos a los católicos en Inglaterra y Gales para que los cuatro viernes de mayo 2010 días especiales de oración. Aun cuando estamos sin palabras, podemos ponernos en oración silenciosa. Invitamos a los católicos en estos próximos días ante el Santísimo Sacramento en nuestras parroquias para orar a Dios por la curación, el perdón y una dedicación renovada. Oramos por todos los que han sufrido abusos; para aquellos que manipulan estos asuntos y se añade al sufrimiento de los afectados. De esta oración no excluimos a aquellos que han cometido estos pecados de abuso. Ellos tienen un camino de arrepentimiento y la expiación de hacer.

Oramos también por el Papa Benedicto XVI, cuyo sabio y valiente liderazgo es tan importante para la Iglesia en este momento. En nuestras diócesis, seguiremos haciendo todo lo posible, trabajando con nuestra defensa comisiones, para identificar a todas las demás disposiciones que podemos tomar, especialmente en relación con el cuidado de aquellos que han sufrido abusos, en particular a nadie para que presente su cuenta de su doloroso y últimos heridos. Estamos comprometidos en continuar el trabajo de vigilancia, y estamos decididos a mantener la apertura y la transparencia, en estrecha cooperación con las autoridades judiciales de nuestros países.

Agradecemos a los miles que ofrecen generosamente su tiempo y esfuerzo para salvaguardar el trabajo de la Iglesia en nuestras parroquias y diócesis. Nos comprometemos de nuevo al servicio de los niños, los jóvenes y las personas vulnerables en nuestras comunidades. Tenemos fe y esperanza en el futuro.

La Iglesia Católica abunda en las personas, tanto laicos, religiosos y clerigos, de gran dedicación, de energía y generosidad que sirven en las parroquias, escuelas, empresas jóvenes y el cuidado de personas mayores. También les agradecemos.

El Espíritu Santo nos guía a la tristeza y el arrepentimiento, a la firme determinación de mejor manera y en una renovación de amor y generosidad hacia todos los necesitados.

miércoles, 28 de abril de 2010

Misión en Santiago del Estero


Este viernes el Padre Mauricio Zárate de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia (sacerdote amigo de Sursum Corda) viajará a Santiago del Estero para visitar la hermosa misión que allí se está realizando. Nos enteramos también que, desde que se está promocionandose el trabajo de la SRSLRF en Santiago (y nosotros desde aquí los apoyamos con nuestras oraciones), otros grupos de la tradición están aumentando su actividad en Santiago del Estero... esperemos que esto redunde en el bien de las almas y que no termine (como pasa lamentablemente en otros lugares) en peleas personales que poco bien le hacen a la Tradición Católica.

Naturaleza y alcance del exorcismo católico



Naturaleza y alcance del exorcismo católico


R. P. Raúl Sánchez Abelenda.


(Tomado de Stat Veritas)















1. NOMBRE Y NOCIÓN


1.1. Inútil es buscarlos fuera del vocabulario y usos cristianos. Los exorcismos designan el medio, el procedimiento empleado para alejar la presencia real o presunta del demonio, a fin de desalojarlo de un lugar, de un objeto, de un cuerpo, sobre todo de un cuerpo humano, que él ocupa, posee —de ahí "posesos"—, infecta u obsesiona.
El término se remite etimológicamente a "exorkismós" , extraño a la grecidad clásica y que por su valor específico y sentido semántico y técnico pertenece, en sí mismo y en sus derivados, al lenguaje eclesiástico. Pero ya "orkós" (juramento, testigo del juramento), "orkízo" (hacer jurar, tomar por testigo un juramento) y "exorkízo" (conjurar, exorcizar) son vocablos que orientan el sentido.
Dos veces emplea este verbo la versión de los LXX, en el sentido de hacer prestar juramento (Génesis, 24, 3) y de abjurar, apelar a la conciencia, al deber (III Reyes, 22, 16), con sus paralelos neotestamentarios San Mateo 26, 63 ("Te abjuro en nombre del Dios vivo que nos digas si tú eres el Cristo, Hijo de Dios") y Hechos 19, 13 ("ciertos judíos exorcistas giraban de una parte a otra invocando sobre los endemoniados el nombre del Señor Jesús...").


1.2. Propiamente hablando, el exorcismo es una abjuración al demonio para obligarlo a evacuar un lugar, a abandonar una situación, a dejar en libertad una persona que tiene, más o menos, en su poder. La abjuración se hace ya bajo la forma de una orden intimada directamente al demonio pero en nombre de Dios o de jesucristo, ya de una invocación o de una súplica dirigida a Dios y a Nuestro Señor Jesucristo para conseguir que ellos den la orden de expulsión o que aseguren su ejecución. Esto exige en el cristiano la creencia en el soberano poder de Dios sobre los demonios; es su aplicación práctica. Por esto el exorcismo constituye un acto insigne de fe y de religión.


1.3. De una manera más general y simplemente como abjuración o conjuro de los demonios y como oración o ceremonia preservativa o defensiva de ellos, ya se encuentra su uso en el judaísmo y en diferentes formas de paganismo moderno y antiguo, mezclado aquí con toda suerte de aberraciones y abusos supersticiosos. Esto no debe extrañarnos, pues aún bajo sus deformaciones manifiesta la creencia y vida religiosa. Y si la malicia, sutilidad curiosa y pereza humanas abusan de un principio, de una costumbre, de una institución, ésto no es razón para que se incrimine o rechace la institución misma, la costumbre o el principio.




2. HISTORIA


2.1. Hemos aludido al ámbito extracristiano. Interesa el ministerio de Nuestro Señor Jesucristo y los Apóstoles. Lugar muy importante tienen los exorcismos durante la vida pública del Salvador, según los refieren los Evangelios (San Marcos, 1, 32 ss., 39; San Mateo, 4, 23 ss.; San Lucas, 7, 21; 8, 2; 13, 22: "He aquí que yo echo a los demonios y curo a los enfermos") y la afir­mación de San Pedro: "Pasó haciendo el bien y curando a todos los que estaban bajo el poder del diablo" (Hechos, 10, 38).
Siete casos especiales narran los evangelistas sinópticos; pero no se tra­ta de acumular citas. Cristo se dirige a los demonios en forma imperativa, con magisterio y como Dios. Laconismo absoluto y autoritario, sin réplicas y sin resistencia del demonio; incluso a distancia. Y cuando suplican intro­ducirse en animales es porque nada pueden sin su permiso. Confiesan su divinidad. Y Cristo refuta la injuria de echar al demonio por su poder: "Si Satán combate a Satán, ¿cómo subsiste su reino? " (San Mateo, 12, 26). El uso de los exorcismos es prueba de su misión divina, incluso si los hacen otros en su nombre. Y al asociarlos a los Apóstoles a su misión divina los asocia a su poder taumatúrgico (San Marcos, 16, 17 ss.), poder comunicado tam­bién a los setenta y dos discípulos (San Lucas, 10, 17): "Los mismos demonios se nos sometían en vuestro nombre" (San Lucas, 18, 20). Poder que con otros carismas no son un mérito del que los emplea y poder en su eficiencia, ade­más, condicionado. Exige una fe viva (San Lucas, 9, 37-44; San Marcos, 9, 13-28; San Mateo, 17, 24 ss.) y la expulsión de algunos demonios requieren ayuno y oración (San Mateo, 17, 19 ss.). El exorcismo en nombre de Jesús no es fatalmente eficaz ni mágico o automático (como el uso judío); debe ser acompañado con virtudes y actos morales particularmente antipáticos a los demonios.


2.2. La Iglesia primitiva recoge y aplica las directivas de su Fundador. La realidad eficiente del exorcismo fue utilizada por los apologistas en fa­vor de la divinidad del cristianismo (Tertuliano, Apol. 23; Minucio Félix, Oct. 27). San Cipriano y Lactancio testimonian el temor de los cristianos en los demonios. San Hilario de Poitiers señala la Imposición de las manos co­mo parte del rito, en cambio San Martín de Tours usaba el cilicio y la ora­ción; San Eufrasio los signos de la Cruz y Orígenes afirma que no se nece­sita sabiduría sino fe. San Atanasio rechaza la retórica que provoca risas en los demonios, pero que no pueden soportar la Sagrada Escritura. Y Grego­rio de Nisa exige la oración y la imposición de las manos y rechazo de to­da simonía. Quien más ha hablado de exorcismos es San Cirilo de Jerusa­lén, exigiendo orden y decencia y aludiendo al óleo exorcizado. "Ad litte­ram" refiere los exorcismos del milenario rito bautismal.




3. DISCIPLINA Y DOCTRINA DE LA IGLESIA


3.1. Jamás la Iglesia ha abandonado la práctica del exorcismo, aún en su sentido pleno y primitivo, es decir, los ritos destinados a expulsar al demo­nio de las personas, lugares u objetos cuya presencia e influencia se manifiestan sensiblemente. Podemos remitirnos al Código de Derecho Canónico (cánones 1151-1153; cfr. los comentarios respectivos de la B.A.C., Madrid, 1952, pág. 431 s.) y a la meridiana explicación de Santo Tomás de Aquino en su " Suma Teológica " (IIª IIae, 90, 2).


3.2. Exorcismo de los posesos. Cabe señalar que no debe sobreestimar-se ni subestimarse la naturaleza y eficiencia real del exorcismo; en última instancia, la fe católica nos ancla en Dios con plena seguridad y confianza. De ahí que deban agotarse todas las tentativas naturales para que no se confundan los casos de cercanía y/o posesión diabólicas con cuadros psi­cóticos, orgánicos, etc., aún cuando presenten fenómenos de levitación, preanunciaciones, xenoglosia, etc.; no se descartan, por ende, sintomatolo­gías coincidentes. Cualquiera sea el caso de posesión, jamás el demonio puede llegar a ejercer domino directo sobre el alma del endemoniado; esto es propiedad exclusiva del Creador. Por otra parte, es doctrina tradicional, ya expresada por San Atanasio y San Hilario, que con la difusión del cris­tianismo disminuye el caso de posesión, pero recrudece cuando se debilita la influencia de la Iglesia; baste recordar la época renacentista con su auge de prácticas supersticiosas, hasta de idolatría demoníaca, o cuando se pro­fanan los lugares santos, aún cuando alternan cosas sagradas y profanas. De ahí la circunspección prudentísima de la Iglesia, con sus reglas extrema­damente precisas, para evitar que cualquier precipitación no torne incon­venientes y despreciables la naturaleza y finalidad del exorcismo; actitud que reviste una gravedad excepcional en nuestra época confundida y es­céptica. En relación con los malos espíritus deben salvaguardarse los dere­chos soberanos de Dios y la dignidad humana, para que ninguna forma de conjuro degenere en práctica supersticiosa y mágica, de procedimientos mecánicos y casi como homenaje al demonio (cfr. Santo Tomás, op. cit.).


3.3. Los exorcismos son sacramentales. Éstos —sabemos— son las co­sas, en sentido restringido, o acciones de las que suele servirse la Iglesia pa­ra conseguir por su impetración efectos principalmente espirituales (cfr. canon 1144 del Código de Derecho Canónico). La Iglesia tiene la plena potestad sobre los sacramentales que son de institución eclesiástica, pero vinculados mediatamente al poder santificador de su Fundador, autor de los sacra­mentos. Los hay en un sentido amplio y estricto; a este género pertenecen los exorcismos públicos, tanto solemnes como simples (cfr. los menciona dos comentarios del Código de Derecho Canónico). Por ser sacramental el exorcismo ejerce un influjo no físico sino moral, y en rigor no tiene en cuen­ta principalmente la santidad del exorcista. Su eficiencia no es incondicio­nada ni infalible, pero sí independiente de los méritos del ministro, a quien, empero, la Iglesia le exige condiciones especiales, ante todo, la licencia ex­plícita para cada caso. La eficacia del exorcismo proviene de la victoria de Cristo Redentor sobre el reino diabólico. En efecto, los demonios sienten naturalmente horror hacia los misterios de la fe, por los que se conocen vencidos; de ahí que huyan y se atormenten ante el signo de la Cruz o el nombre de Jesús. La Iglesia con su oración, impetra a Cristo, su Esposo, la fuga de los demonios. Y goza de un poder especial para imperar sobre los demonios (cfr. " Suma Teológica", III ª , 71, 3;118 Ir, 90, 2). En todos los casos, sin embargo, Dios tiene razones para que no se logre dicha fuga; no puede negarse la relación entre las cualidades morales del exorcista y del pacien­te. De ahí, que la Iglesia insista en la conducta irreprochable del exorcista.


3.4. Exorcismos preparatorios del Bautismo. Son exorcismos públicos simples, para los que no se requiere ninguna delegación especial de la au­toridad competente. Sin el bautismo, en cuanto tal, no producen un efecto diferente del bautismo mismo, aunque preparan la adquisición c la gracia con la plena remisión de los pecados —efecto formal del bautismo en cuan­to tal—, en cuanto apartan la influencia externa del demonio y sus esfuer­zos para oponerse a la salvación del bautizando y obstaculizar la liberación del reato de la culpa y de la pena (cfr. "Suma Teológica”, IIIª, 71, 3).


3.5. Exorcismos sobre cosas inanimadas. Su rito considera las vivien­das y otros objetos materiales. La Iglesia sabe que los demonios, en tanto que naturalezas inteligentes y superiores, tienen la capacidad natural de obrar en el mundo visible y de servirse de las fuerzas naturales para sus designios perversos. No obstante esta actividad, como todo accionar munda­no, está siempre subordinada a las reglas y límites impuestos por la Divina Providencia. Además, como consecuencia del pecado original, este poder natural de los espíritus malos tiene una extensión nueva. En consecuencia, lugares y cosas pueden estar sometidos, como las personas, a ciertas in-fluencias diabólicas especiales. Señálese, por ejemplo, un lugar sacro desa­cralizado. El exorcismo en estas eventualidades no es sino una oración o súplica dirigida a Dios, en nombre de la Iglesia —impetración sacramen­tal—, para que se digne rechazar o frenar dichas influencias; oración que implica la fe en la omnipotencia divina y la esperanza y confianza filial en su misericordiosa bondad. Así la Iglesia bendice bajo forma de exorcismos, la sal, el agua, el aceite., que a su vez sirven para la bendición y consagra­ción, sobre todo solemne, de otros objetos o lugares destinados al culto público o privado (templos, altares, ornamentos y vasos sagrados, campanas, etc.). El agua bendita, de uso tan frecuente y popular entre los fieles, es una mezcla de agua y sal exorcizadas, a la que, gracias a las súplicas solemnes de la Iglesia, Dios les ha concedido una virtud de protección especial con­tra los espíritus infernales.




4. CONCLUSIÓN


Cabe señalar, en primer término, el carácter eminentemente religioso y moral del exorcismo. Tal como ha sido recibido y practicado en la Iglesia Católica, el exorcismo es una consecuencia natural, lógica, de la creencia en las posesiones diabólicas. Su aplicación directa a personas y a cosas, está fundada inmediatamente en la promesa de Cristo (San Marcos, 16, 17) y en su ejemplo y el de los apóstoles y conforme a los principios y usos de toda la tradición cristiana. Pero también constituye un acto de religión en cuyo fondo un análisis atento descubre elementos esenciales de diversos actos virtuosos. Exorcizar, dentro de los límites y según las condiciones señala-das por la Iglesia, es dar testimonio de que se cree en la existencia de los ángeles, en la caída de una parte de ellos y en las consecuencias funestas del pecado; y sobre todo, en la omnipotencia y la misericordia divinas, de las que se espera protección y seguridad eficaces contra la influencia de los malos espíritus. Por cuanto los exorcismos constituyen fórmulas rituales imperativas o conminatorias contra los demonios —reclamos humillantes para ellos—, evitan, así, la apariencia de homenaje idólatra. La invocación de Dios o de Nuestro Señor Jesucristo, cuya eficiencia se espera —aunque condicionada a las diversas aptitudes morales del sujeto o del ministro—, el conjunto ritual, con sus órdenes, amenazas y reproches, no tiene nada de carácter mágico o supersticioso; por tanto, sin la mínima analogía con otras prácticas en diversos pueblos antiguos y modernos. No nos extrañen los abusos de algunas épocas; son cuestiones históricas. Pero "abusus non tollit usum". Se ha querido mostrar y esclarecer el principio y la naturaleza del exorcismo, comprobar su legitimidad y las sabias prescripciones que a este respecto tiene reglamentada la Iglesia. Reconocemos la actualización del tema, brindado en estos días por la prensa, a cuyo propósito, objetivamen­te, no nos corresponde opinar. Queremos subrayar que fuera del ámbito religioso este tema no tiene sentido, pero dejamos como punto final estos dos interrogantes: ¿Por qué tanto interés por este tema? Hacen pensar en las oleadas pendulares de la eterna problemática religiosa y la audacia de esta época fagocitadora, en cuanto extraña al espíritu de Cristo, de todo lo sagrado. En segundo lugar, ¿a qué se debe esta especie de dicotomía o dia­léctica entre un proceso aceleradamente tecnológico, característico de nues­tra época, y la "presencia" —sit venia verbi— demoníaca?

Cristeros


Recomendamos a nuestros visitantes visitar el sitio web Stat Veritas, donde se ha publicado el audio completo de una conferencia de Diaz Araujo sobre el movimiento cristero, valiente grupo de fieles y sacerdotes que prefirieron dar su vida por Cristo antes que doblar la rodilla ante el gobierno ateo y masón de la Revolución Mexicana.
En la foto podemos contemplar el martirio del Padre Francisco Vera por las tropas del gobierno Mexicano.

jueves, 22 de abril de 2010

Abbé Michel Marchiset



He terminado de leer el interesante libro del Abbé Michel Marchiset, quien fuera ordenado sacerdote dentro de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X por Monseñor Marcel Lefebvre y fundara en su momento el sitio Virgo-María.


En el sitio del Abbé Marchiset se encuentra el texto de "Cuarenta Años de Errores..." cuya lectura estamos recomendando y que se puede descargar en un cómodo archivo PDF. No estaría mal una traducción al español, ya que está escrito en francés...


San Pedro Damián









Doctor de la Iglesia, Cardenal-Obispo de Ostia, nacido en Ravena “cinco años después de la muerte del Emperador Otto III”, 1007; muerto en Faenza el 21 de Febrero de 1072.
Era el menor de una familia numerosa; sus padres eran nobles, pero pobres. A su nacimiento, un hermano mayor protestó contra esta nueva carga para los recursos de la familia, con tal efecto que su madre rehusó amamantarlo y el bebé casi murió. Una servidora de la familia, sin embargo, alimentó al niño hambriento y mediante el ejemplo y los reproches hizo retornar a la madre a su deber. Dejado en un orfanato a temprana edad, primero fue adoptado por un hermano mayor, quien lo maltrataba y sub-alimentaba mientras lo empleaba como cuidador de cerdos. El chico mostraba signos de gran piedad y de extraordinarias dotes intelectuales, y después de algunos años de servidumbre, otro hermano, que era arcipreste en Ravena, se apiadó de él y se lo llevó para educarlo. Este hermano se llamaba Damián y generalmente se ha aceptado que San Pedro añadió este nombre al suyo en reconocimiento de gratitud a la bondad de su hermano. Progresó rápidamente en sus estudios, primero en Ravena, luego en Faenza, finalmente en la Universidad de Parma, y cuando tenía cerca de veinticinco años de edad era ya un famoso maestro en Parma y Ravena. Pero, aunque muy dado al ayuno y otras mortificaciones, no pudo soportar los escándalos y distracciones de la vida universitaria y decidió (alrededor de 1035) retirarse del mundo. Mientras meditaba en su resolución encontró dos ermitaños de Fonte-Avellana, quedó cautivado con su espiritualidad y desprendimiento, y quiso unirse a ellos. Animado por ellos, Pedro, después de un retiro de cuarenta días en una pequeña celda, dejó a sus amigos en secreto y emprendió el camino a la abadía de los ermitaños de Fonte-Avellana (q.v.). Aquí fue recibido, y, para su sorpresa, vestido de una vez con el hábito monástico.
Tanto como novicio así como religioso profeso, su fervor era extraordinario y lo conducía a tales extremos de penitencia que, por un tiempo, su salud se vio afectada. Ocupó el tiempo de su convalecencia en un esmerado estudio de la Sagrada Escritura y, a su recuperación, fue designado para dar conferencia a sus hermanos monjes. A solicitud de Guy de Pomposa y otros directores de monasterios vecinos, por dos o tres años dio conferencia a sus súbditos también, y (alrededor de 1042) escribió la vida de San Romualdo para los monjes de Pietrapertosa. Poco después de su regreso a Fonte-Avellana fue designado ecónomo de la casa por el prior, quien también lo nombró como su sucesor. Esto, en efecto, llegó a serlo en 1043, y permaneció como prior de Fonte-Avellana hasta su muerte. Su priorazgo se caracterizó por una prudente moderación de la regla, así como por la fundación de eremitorios dependientes en San Severino, Gamugno, Acerata, Murciana, San Salvador, Sitria y Ocri. Fue notable, también, por la introducción del uso regular de la disciplina, un ejercicio penitencial que él indujo a la gran abadía de Monte Casino a imitar. Hubo mucha oposición a esta práctica por fuera de su propio círculo, pero la persistente intercesión de Pedro aseguró su aceptación a tal punto que fue obligada más tarde para moderar el imprudente celo de algunos de sus ermitaños. Otra innovación fue la de la siesta diaria, para compensar la fatiga del oficio nocturno. Durante su tenencia del priorato se construyó un claustro, se compraron cálices de plata y una cruz procesional de plata, y se agregaron muchos libros a la biblioteca. (Ver Fonte-Avellana).
Aunque viviendo en el aislamiento del claustro, Pedro Damián cuidaba estrechamente los destinos de la Iglesia, y como su amigo Hildebrando, el futuro Gregorio VII, luchó por su purificación en aquellos tiempos deplorables. En 1045 cuando Benedicto IX renunció al supremo pontificado en favor del arcipreste John Gratian (Gregorio VI), Pedro saludó el cambio con alegría y le escribió al papa, urgiéndolo a tratar con los escándalos de la iglesia en Italia, especialmente con los obispos malvados de Pesaro, de Citta di Castello, y de Fano (ver BENEDICTO IX, GREGORIO VI). Estuvo presente en Roma cuando Clemente II coronó a Enrique III y su esposa Inés, y también asistió a un sínodo celebrado en la Lateranense en los primeros días de 1047, en el que se adoptaron decretos contra la simonía. Después de esto regresó a su eremitorio (ver Clemente II, Dámaso II). El Papa San León IX (q.v.) fue solemnemente entronizado en Roma, el 12 de Febrero de 1049, para suceder a Dámaso II, y alrededor de dos años más tarde, Pedro publicaba su terrible tratado sobre los vicios del clero, el “Liber Gomorrhianus”, dedicándolo al papa. Esto causó un gran alboroto y despertó no poca enemistad en contra de su autor. Aún el papa, quien al comienzo había elogiado la obra, fue persuadido de que era exagerada y su frialdad provocó de parte de Damián una vigorosa carta de protesta. Mientras tanto surgió el problema de la validez de las ordenaciones de los clérigos simoníacos. El prior de Fonte-Avellana fue llamado a escribir (1053) un tratado, el “Liber Gratissimus”, a favor de su validez, una obra que, aunque muy combatida en el momento, fue eficaz en decidir la cuestión en su favor antes del final del siglo doce. En Junio de 1055, durante el pontificado de Víctor II (q.v.), Damián asistió a un sínodo celebrado en Florencia, donde una vez más fueron condenadas la simonía y la incontinencia clerical. Cerca de dos años más tarde cayó enfermo en Fonte-Avellana y casi muerto, pero repentinamente, después de siete semanas de sufrimiento, se recuperó, como el creía, a través de un milagro. Durante su enfermedad el papa murió, y Federico, abad de Monte Casino, fue elegido como Esteban X. En el otoño de 1057, Esteban X decidió erigir a Damián cardenal. Por largo tiempo él resistió el ofrecimiento, pero fue finalmente forzado, bajo amenaza de excomunión, a aceptar, y fue consagrado Cardenal-Obispo de Ostia en Noviembre 30 de 1057. Adicionalmente fue nombrado administrador de la Diócesis de Gubbio. El nuevo cardenal estaba impresionado con las grandes responsabilidades de su cargo y escribió una conmovedora carta a sus hermanos cardenales, exhortándolos a brillar por su ejemplo antes que nada. Cuatro meses más tarde el Papa Esteban murió en Florencia y la Iglesia fue una vez perturbada por el cisma. El Cardenal de Ostia fue vigoroso en su oposición al antipapa Benedicto X, pero la fuerza estuvo del lado del intruso y Damián se retiró a Fonte-Avellana. (Ver NICHOLAS II; GREGORIO VII).
Alrededor del fin del año 1059 Pedro fue enviado como legado a Milán por Nicolás II. La Iglesia de Milán había sido, por algún tiempo, presa de la simonía y la incontinencia. Tan malo era el estado de las cosas, que se compraban y vendían beneficios abiertamente y el clero públicamente “se casaba con” las mujeres con quienes vivían. Pero la feligresía de Milán, guiada por San Arialdo el Diácono de San Anselmo, Obispo de Lucca, luchó duro para remediar estos males. Al fin la contienda entre las dos partes llegó a ser tan agria que se hizo una súplica a la Santa Sede para decidir el asunto. Nicolás II envió a Damián y el Obispo de Lucca como sus delegados. Pero ahora el grupo de los clérigos irregulares tocó la alarma y alzó el grito de que Roma no tenía autoridad sobre Milán. De una vez Pedro tomó acción. Confrontando osadamente a los alborotadores en la catedral, les probó la autoridad de la Santa Sede con tal efecto que todas las partes se sometieron a su decisión. Primero exigió un juramento solemne de parte del arzobispo y todo su clero de que en el futuro no se pagaría por un nombramiento; luego, imponiendo una penitencia sobre todo el que hubiese sido culpable, readmitió en sus beneficios a todos los que se comprometieran a vivir en continencia. Esta prudente decisión fue atacada por algunos de los rigoristas de Roma, pero no fue revocada. Infortunadamente, a la muerte de Nicolás II, estallaron las mismas disputas; no fueron finalmente zanjadas hasta después del martirio de San Arialdo en 1066. Mientras tanto, Pedro estaba suplicando en vano ser liberado de las obligaciones de su cargo. Ni Nicolás II ni Hildebrando consentirían en prescindir de él.
En Julio de 1061, el papa murió y una vez más sobrevino un cisma. Damián utilizó todos sus poderes para persuadir al antipapa Cadalous a retirarse, pero fue en vano. Finalmente Hanno, el Regente de Alemania, convocó un concilio en Augsburgo en el cual fue leído por San Pedro Damián un extenso razonamiento que contribuyó grandemente a la decisión en favor de Alejandro II (q.v.). En 1063 el papa celebró un sínodo en Roma, en el cual Damián fue designado legado para zanjar la disputa entre la Abadía de Cluny y el Obispo de Macón. Prosiguió a Francia, convocó un concilio en Châlon-sur-Saône, probó la justicia de los argumentos de Cluny, resolvió algunos asuntos en disputa en la Iglesia de Francia, y regresó en el otoño a Fonte-Avellana. Mientras él estaba en Francia, el antipapa Cadalous se había puesto nuevamente activo en sus intentos para ganar Roma, y Damián se buscó para sí mismo una punzante reprensión de Alejandro e Hildebrando por apelar dos veces imprudentemente al poder real para juzgar el caso nuevamente. En 1067 el cardenal fue enviado a Florencia para resolver la disputa entre el obispo y los monjes de Vallombrosa, que acusaban al primero de simonía. Sus esfuerzos, sin embargo, no tuvieron éxito, principalmente porque juzgó mal el caso y echó el peso de su autoridad sobre el lado del obispo. El asunto no fue resuelto hasta el siguiente año por el papa en persona. En 1069 Damián fue como legado del papa a Alemania para prevenir al Rey Enrique de repudiar a su esposa Bertha. Esta tarea la llevó a cabo en un concilio en Franckfort y regresó a Fonte-Avellana, donde fue dejado tranquilo por dos años.
A comienzos de 1072 fue enviado a Ravena para reconciliar a sus habitantes con la Santa Sede, habiendo sido excomulgados por apoyar a su arzobispo en su adhesión al cisma de Cadalous. A su regreso de allí fue agarrado por la fiebre cerca de Faenza. Yació enfermo durante una semana en el monasterio de Santa María de los Angeles, ahora Santa María Vecchia. En la víspera de la fiesta de la Cátedra de San Pedro en Antioquía, pidió que el oficio fuera recitado y al final de las Laudes murió. De una vez fue sepultado en la iglesia del monasterio, por miedo a que otros reclamaran sus reliquias. Seis veces ha sido trasladado su cuerpo, cada vez a un lugar de descanso más espléndido. Ahora reposa en una capilla dedicada al santo en la catedral de Faenza en 1898. Aún no ha tenido lugar la canonización formal, pero su culto ha existido desde su muerte en Faenza, en Fonte-Avellana, en Monte Casino, y en Cluny. En 1823 León XII extendió su fiesta (23 de Febrero) a toda la Iglesia y lo declaró Doctor de la Iglesia. El santo es representado en el arte como un cardenal que lleva una disciplina en su mano; también algunas veces es representado como un peregrino que sostiene una Bula papal, para significar sus muchas legaciones.

domingo, 18 de abril de 2010

¿Seré Yo Maestro?

Durante la Última Cena, Nuestro Señor Jesucristo les dijo a los Apóstoles que uno de ellos le entregaría. Uno a uno fueron preguntándoles con dolor y consternación “¿Soy yo, Señor?... pero uno, luego de que todos hubieran inquirido dijo “¿Seré yo, Rabbí?”. San Marcos es muy elocuente en esto: mientras todos le dicen a Cristo “Señor”, Judas insiste en llamarlo “Rabbí”, es decir “Maestro”. En efecto, Judas utilizó la misma palabra cuando en el acto más ruín de la historia entregó “sangre inocente” a la turba asesina, a los guardias y soldados judios… “¡Dios te salve Rabbí!”.
Pero Judas veía arrastrando el pecado desde hacía tiempo… él que era uno de los apostoles, uno de los Doce, que había expulsado demonios, curado enfermos, realizado milagros en el nombre del Hijo del Hombre… Él venía fingiendo desde hacía mucho. Y desde hacía mucho su traición estaba gestándose. Judas simuló escandalizarse cuando María, hermana de Lázaro ungió los pies de Jesucristo con perfume… alegó que se podría haber vendido y dar eso a los pobres. Sabemos que fingió. El era un ladrón, nos cuenta San Juan y robaba de la bolsa de los Apóstoles…
Si repasamos las Escrituras podremos encontrar fácilmente el momento en el cual comienza a ser Judas un personaje obscuro: cuando Jesús proclama la doctrina de la Eucaristía en la sinagoga de Cafarnaúm. Dicen los evangelistas que muchos se fueron escandalizados, y entonces Jesucristo le preguntó a los Doce si ellos también se irían… Pedro habló en nombre de todos y por esa profesión de Fe, Cristo lo convirtió en la Roca sobre la cual fundaría su Iglesia. Pero ¿Era ese el sentimiento de Judas? Judas cayó, no fue honesto, no dijo la verdad… no confesó “Señor, no te creo”. Judas prefirió ocultarse, tal vez para mantenerse en compañía con los Doce, porque eran un grupo importante, respetado y admirado por muchos, tal vez solo por la bolsa, tal vez no deseaba perder el lugar que “se había ganado”…
Judas Iscariote guardó silencio y actuó sigilosamente. Mientras que continuó con los Doce y Nuestro Señor practicó milagros, proclamó la Buena Nueva, asistió a Jesús, comió y bebió con él… pero en secreto fue a ver a los Rabinos (a los otros maestros) y negoció al Hijo de Dios como si fuera un esclavo.
Ha pasado ya la Semana Santa, y sin embargo no tenemos que perder de vista jamás esos días llenos de dolor que preceden a la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo y que la Santa Iglesia nos los hace meditar con los Misterios Dolorosos del Rosario… pensemos cuanto dolor, cuanto sufrimiento se desató cuando se consumó la traición más grande de toda la Historia: la de Judas… a quien Jesús mismo llamó “amigo” tras aquel beso hipócrita. Meditemos, amigos… ¿Cuántas veces vemos a aquellos que son “vicarios de los Apóstoles” actuar como Judas? Y lo que es peor ¿Cuántas veces nosotros actuamos igual? Ocultamos nuestra falta de fe, preferimos pasar como buenos católicos, no decimos nada, no admitimos que somos débiles y refugiandonos en nosotros mismos nos condenamos… porque somos débiles y sin Cristo nada podemos. Nos gusta decir “soy católico”, como los judios dicen ser hijos de Abraham… pero Cristo nos recuerda que de las piedras puede Dios dar vida a los hijos de Abraham… de las piedras puede el Demiurgo sacar verdaderos Católicos.
Pensemos cuantas veces nos avergonzamos, como Judas, de la Doctrina que decimos profesar. Pensemos en Judas… del escándalo, de la falta de humildad y de la hipocresía es de donde nacen las herejías y los cismas que no son, sino, una traición al Cuerpo Místico de Nuestro Señor.

domingo, 11 de abril de 2010

Qué hacer con los anglicanos

Lo dije cien veces y lo vuelvo a decir: hay centenares de ex anglicanos, conversos la Fe Católica que están llamando a los gritos a las puertas de la Tradición… y los representantes de la tradición los están abandonando en manos de la Iglesia Conciliar, Neomodernista y Neo-Protestante.
Estos anglo-católicos que hoy piden ser escuchados están siendo abandonados. Nuestro Señor dice que el árbol se reconoce por sus frutos. ¿Cuáles han sido los frutos tras la conversión?


  1. Abandonaron una falsa religión, herética y cismática.
  2. Reconocieron la invalidez de sus ordenes.
  3. Realizaron la profesión de fe Tridentina, la sumisión al Romano Pontífice del Concilio Vaticano (I) y el juramento antimodernista.
  4. Algunos han procedido a revalidar sus ordenes.
  5. Denuncian el modernismo.
  6. Celebran (una vez que tienen ordenes válidas) la Santa Misa según los rituales válidos, jamás el Novus Ordo: la Santa Misa de San Pio V y el inmemorial uso de Sarum.
¿Qué vemos en sus capillas abarrotadas? Personas que viven una espiritualidad tradicional y perfectamente católicas, que desean ser católicos, que critican al Concilio, que rechazan el “magisterio conciliar” y que en todo se parecen a nosotros? La pregunta es obvia ¿Qué esperamos para darles una mano? Estos ex-anglicanos están más que nunca acorralados: o se unen a una Roma que les dará protección y una capilla en su mega-iglesia conciliar, o se mantienen aislados: de Roma, de los tradicionalistas que los rechazan, de los anglicanos herejes a los cuales desprecian y se separaron… pero si se mantienen así, corren el riesgo a terminar siendo pequeñas sectas, las famosas Iglesia Continuantes que sobreabundan en el anglicanismo tradicional.
Hoy más que nunca debemos plantearnos este problema: cientos de miles esperan ser recibidos ¿Hasta cuando podremos simular que no oímos nada?

Recuperando la unidad perdida

¿Qué implica que la Iglesia esté en peligro? ¿Hemos podido comprender realmente los alcances y significados de la Apostasía Generalizada del Concilio Vaticano II? ¿Somos realmente sinceros cuando buscamos la unidad de la Tradición? ¿La buscamos realmente?
Cualquier sacerdote de la tradición desearía despertarse un día y comprobar que el Concilio Vaticano II fue solo una pesadilla, que no hubo ni Juan XXIII, ni Pablo VI, ni Juan Pablo II, no hubo Asís, no hubo visitas a la Sinagoga, que Ratzinger es un profesor ortodoxo en Alemania y que muchos de los “Obispos” y “Superiores” de los distintos grupos de la tradición son simples sacerdotes u obispos diocesanos, que celebran diariamente la Santa Misa en sus parroquias… sin problemas, sin disputas, sin tratar de probar quien es el “más católico y el más ortodoxo”.
Pero las cosas son diferentes y comprobamos que el Concilio fue permitido por Dios para poner a prueba a su Iglesia. ¿Estamos en los últimos tiempos? ¿Tenemos que esperar solamente el Milagro salvador? ¿No es esto acaso una forma de quietismo? Yo creo que sí.
La unica manera de poder terminar con el cisma interno es buscando un acuerdo que una a la Tradición. Este acuerdo se hará, sin dudas en base a los puntos en común, se tendrá que negociar, se deberá negociar. En la negociación algunos deberán aceptar unas cosas y prometer guardar silencio sobre otras… por lo menos momentáneamente.
En un escrito anterior, propuse algunas consideraciones sobre la «unidad»

Lo primero es comprender que los obispos y sacerdotes de la Tradición no tienen ninguna jurisdicción ordinaria. La unica jurisdicción que poseen es extraordinaria, es decir la jurisdicción que Iglesia les otorga debido a la grave crisis que está viviendo. Recordemos: la Santa Sede se encuentra para todos los católicos de la tradición impedida de actuar. Esté la Sede de Pedro ocupada por un Papa liberal y cuya enseñanza no es segura (Tesis de Mons. Lefebvre), ocupada por un Papa Material (Tesis Mons. des Lauriers) o simplemente por un vil usurpador (sedevacantismo totalista) es lo mismo: a nadie se le ocurriría seguir hoy a Ratzinger en un encuentro ecumenico, nadie reconoce a los obispos nombrados por Ratzinger sino como meros “titulares” de una sede episcopal que, de por cierto, nadie obedece y nadie acepta. En este punto, todos piensan igual.
Pero esta jurisdicción supletoria no es un impedimento para el trabajo, antes bien, es un incentivo. Y los primeros que deben buscar la unidad son los mismos obispos. Entablando un dialogo honesto y sincero, dejando de lado las innumerables diferencias personales, los “rencores de seminario”, etc. El día que en la misma mesa puedan sentarse diez obispos y ponerse de acuerdo sabremos que las cosas están bien.
Una vez entablado el dialogo, luego de un tiempo prudencial, será menester reconstruir la verdadera “colegialidad”. No hablo de esa forma pseudodemocratica del Vaticano II. Hablo, por el contrario del acuerdo y la unidad de los obispos. Hablo de la comunión de los santos que una a la Iglesia Docente, más que nunca… los obispos, así unidos podrán (y deberán) aprobar o no la necesidad (o no) de consagrar nuevos obispos. La colaboración será menester: obispos de todo el mundo viajarán para las ordenaciones sacerdotales, allí donde no haya un obispo o donde el obispos “local” no pueda asistir, uno de sus hermanos en el episcopado lo hará… Será ese el símbolo de la unidad en medio de esta tormenta.

La unidad del moviemiento tradicional comenzará con el entendimiento de los obispos. Pero no terminará en ellos. Existen una multiplicidad increíble de sociedades, congregaciones y ordenes de muy dudosa licitud ordinaria… nuevamente, es la actual crisis de la Iglesia la que permite la increíble sopa de letras tradicionalista (CMRI, FSSPX, SSPV, ICR, SI, SSJC, SRSLRF, FDM, SVM, etc…). En la Iglesia existen multiplicidad de carismas… las ordenes religiosas son un símbolo de esos carismas variados que se dan en la única Iglesia de Cristo, sin embargo ¿Con que autoridad puede una congregación, que no posee ninguna validez canónica prohibir a los fieles católicos tomar los sacramentos en una capilla que no es la de ellos? ¿Quién es el Superior X para enviar una carta amenazando con penas canónicas a un sacerdote de la Sociedad Y si predica un sermón cerca de las capillas de la Fraternidad Z, que son amigos del Superior X? Esta ridiculez es signo de los problemas que estamos afrontando y que debemos extirpar. Quienes actúan así incurren no solo en una terrible falta de caridad, ponen en duda para muchos la comunión de los santos, generando escándalo en el seno de la Iglesia.
Las distintas congregaciones tradicionales entonces, al igual que los obispos deberán llegar a un entendimiento mínimo que resulte, por lo menos en terminar con los ataques y los insultos. Pasarán años hasta que los sacerdotes de la Fraternidad A sean invitados a celebrar misa por la Sociedad B… pero será un gran avance que ninguna de las dos se excomulgue.
Estas son algunas bases para un programa de unidad y entendimiento.

jueves, 8 de abril de 2010

Ecclesia Dei tiene nuevo jefe


La principal organización ritualista de la Iglesia Conciliar del Vaticano II, la Fraternidad Sacerdotal San Pedro se ha visto beneficiada con el nombramientod de uno de sus miembros a cargo de la Comisión Ecclesia Dei, centro del ritualismo Conciliar impulsado por Ratzinger/Benedicto XVI.

El nuevo "intermediario" con los distintos grupos cuyo principal estandarte es la Misa tridentina indultada, estén en comunión o no con la Roma Neo-Modernista y Neo-Protestante es el sacerdote Almiro De Andrade a quien vemos en la fotografía.

miércoles, 7 de abril de 2010

Vaticano 2035


Hoy a la mañana, mientras viajaba en el subte a mi trabajo terminé de leer la última página de Vaticano 2035. Quisiera hacer un comentario, muy breve sobre este libro que realmente no se lo recomiendo ni a mi peor enemigo (porque no es bueno escandalizar).

La portada nos informa que el libro está escrito bajo un pseudónimo "Monseñor Pietro de Paoli", que supuestamente protegería la identidad de un personaje que pertenece a la curia Romana. De ser así, este personaje debería volver a estudiar catecismo porque encontré en el texto unas herejías increibles que no creo se le ocurrirían ni al modernista más corrupto.

Escrito en tono de biografía de un Papa del futuro (Tomás I, en el siglo Giuseppe Lombardi) que consigue llevar adelante unas reformas asombrosas y que transforman la Iglesia (o lo que queda de ella) en una verdadera Super-Iglesia Modernista. El mundo del futuro, a los ojos del(os) autor(es) es terrible: terrorismo y fundamentalismo religiosos, una epidemia que diezma la humanidad, fin de las certidumbres, descenso de las vocaciones... el personaje principal es un hombre que casado y viudo (gracias al SNOV, un virus), "progresista" que es ordenado sacerdote. Viajará a la India a escaparse de los Templarios de Cristo (Legionarios de Cristo) cuando estos coloquen a uno de los suyos en el Pontificado tras la muerte de "Juan XXIV"... ¿Como se llama este Papa fanático, ultra-conservador y que "dañará" a la Iglesia con una espiritualidad militante y de signo tridentino? La respuesta: "Pío XIII".

No es de extrañar quien, para el redactor de todo esto es el bueno y quien el malo: los conservadores son los enemigos de la Iglesia que desean undirla en el obscurantismo medieval bajo una fe ciega y centralizada, en una obediencia absoluta, cortando la libertad y queriendo desterrar el sacrosanto ecumenismo... por su parte, los "progresistas" (los "franceses") son los heroes: ellos creen en el ecumenismo, participan de rituales ecumenicos, saludan a los judíos, musulmanos y protestantes según sus respectivos credos heréticos e infieles.

Sin embargo, para quien no conozca los mecanismos de la Curia, este libro puede resultan interesante. Escandaloso, si, plagado de herejías también: el progresismo se conjuga con el feminismo, la "ordenación de mujeres", la agonía del celibato, la "reforma" del matrimonio, etc... Yo creo que este libro nos tiene que ser útil para algo: para comprender cual es el objetivo de los modernistas. Sinceramente dudo que lo haya escrito alguien de la curia... aunque puede ser. Opino que la idea es atraer al gran público... ¿Lo escribió un periodista ateo y divorciado? ¿un jesuita herético? No lo sé, solo se que la persona que lo hizo está realmente enfermo de modernismo y que merece nuestras oraciones y este libro, servir de advertencia... hoy más que nunca, los que somos fieles a la Tradición de la Iglesia Católica tenemos que unirnos para combatir JUNTOS contra los "Giuseppe Lombardi" que si existen y están espectantes de dar el ultimo golpe contra la Santa Iglesia Católica.

La herejía progresista










¿SUSTITUCIÓN DE LA TEOLOGÍA?

Por el R.P. Fr. Alberto García Vieyra, O.P.

Tomado de La Quimera del Progresismo,
Colección Clásicos Contrarrevolucionarios,
Buenos Aires, 1981 - Extraído del blog El Cruzamante

Es de preguntarse cómo puede la teología católica llegar a los extremos de asumir y hacer suya una concepción del mundo y de la vida materialista y atea. Esto no es explicable más que por la sustitución de la teología revelada por cierta especulación sobre problemas humanos que prescinde de la teología, y aun de la verdadera filosofía.




Existe realmente esa especulación que prescinde de la teología revelada y de la verdadera filosofía. Es un historicismo teológico, una antropología inmanentista y agnóstica, puesta en sustitución de la Teología. Por ella tenemos la puerta abierta para una concepción materialista del mundo y de la vida.




Dentro de este historicismo o teología de lo concreto (como también se llama), toda la labor especulativa gira alrededor del hombre. Ya lo anunciaba Romano Guardini: "Lo personal, acciones, pensamientos, decisiones, voliciones, son válidas en la edad moderna por descansar en el sujeto, que es soporte de aquellos actos revestidos de validez" (Mundo y Persona, p. 28).

El nuevo ángulo de reflexión (digámoslo así) aun para la teología, no es Dios, su objeto formal, sino el hombre.

La teología católica se ha dejado influir poderosamente por el pensamiento básico neokantiano y anti-escolástico. La Teología en él siglo XX, obra en colaboración por Herbert Vorgrimler y Robert Van der Gucht (1974), despliega un panorama de las distintas disciplinas dentro de las categorías de un pensamiento agnóstico, con la única salida posible para el agnosticismo con que cubre sus miserias, que es la Historia; el moderno agnosticismo es historicista; la Historia le ofrece los cuadros brillantes que recubren su indigencia. El agnosticismo subsiste por su polaridad anti escolástica y la Historia. Es categorial y subjetivo. Categorial, no por las categorías predicamentales del ser, sino por las categorías subjetivas conceptuales que suponen el eidos, no el ser. Las primeras suponen identidad; las segundas nada identifican, solamente conceptualizan.



El nuevo ángulo de reflexión ha terminado por desnaturalizar la teología; teología desnaturalizada por tratar de un saber incapaz de identificar nada en su propio objeto. La teología desnaturalizada no puede identificar nada acerca de Dios. Escribe Siller: "De un Dios en sí mismo no hay nada que decir" (TSXX, 4). No hay nada que decir, cuando el instrumento por el cual podría explorar algo, no sirve. No podemos consentir en que "el criterio para discurrir con justeza de Dios es que esta reflexión recaiga sobre el hombre" (Ib.). "No existe ningún camino teórico de acceso a Dios" (Ib.). Tales expresiones significan que la inteligencia se declara incapaz de identificar la existencia de Dios; al no poder llegar, por el agnosticismo, a las relaciones necesarias entre causa propia y efecto, móvil y motor, contingencia y necesidad, etcétera, no puede acceder a la realidad del Ser Necesario y Creador.
Sin embargo, la inteligencia en la filosofía tradicional nunca ha abdicado de su natural correlación al ser, para descubrir la verdad. En el primer año de Filosofía estudiamos el papel instrumental de la Lógica en la elaboración de] saber; por ella poseemos el saber; la inteligencia descubre los planos estructurales del ser. La inteligencia busca la contemplación; es la facultad de la apertura al mundo exterior más elevado; reconoce y trasciende el mundo histórico para elevarse al mundo del ser y elevarse más alto a la Causa misma del ser.
Es por los sentidos y la inteligencia que el hombre se abre al mundo exterior; al mundo sensible por los primeros, al mundo inteligible por la segunda. Ese mundo inteligible es identificable a la luz intelectual; no es creación de la luz intelectual.
El famoso principio de la inmanencia preside todas aquellas lucubraciones de la filosofía neokantiana y de la actual teología progresista. Por la inmanencia la inteligencia, la facultad de apertura al ser, baja el telón y se queda a oscuras en las luces a medias del mundo fenoménico. Por eso afirma Fabro que "del principio de la inmanencia procede por una caída inevitable la muerte de Dios, puesto que la esencia de la inmanencia moderna es la negatividad constitutiva, entendida como negación de la inmediatez del ser" (La Aventura de la Teología Progresista, 74). La negación aludida es negación de todos los planos de estructura del ser por carencia del pensamiento analítico y la reducción a lo fenomenológico, histórico o empírico.
Como lo han notado el cardenal Siri y otros teólogos de primera línea, la teología moderna que comentamos ha ido poco a poco a lo empírico, buscando en la Historia nombres brillantes para cubrir su negatividad. El nombre de San Agustín o de otro Padre de la Iglesia, interpretados a menudo por protestantes, sirve para cubrir lugares vacíos por abandono de las riquezas de una teología auténtica.
La nueva teología progresista se nos presenta como sustitución de la tradición. No necesita adaptarse al mundo porque ya es del mundo; no contempla nada de la fe o de la doctrina cristiana, si no es para adaptarla y desvirtuarla por la misma forzada adaptación.
El intento de sustituir la Teología propiamente dicha viene planteado en forma muy clara por Bernard Lonergan en un trabajo escrito en colaboración: Teología de la Renovación. Allí se presenta, en forma que quiere ser plausible, la sustitución de los principios revelados, fundamentos de la Teología, por hechos, facta histórica, que sustituirían a los anteriores, los principios de la revelación, como fundamentos de la ciencia de Dios revelado.
Cualquier estudiante de teología tradicional se da cuenta de que aquello es imposible. Sustituida la Revelación por otra cosa, simplemente nos quedamos sin teología; no tenemos otra teología, ni avanzada ni retrasada.
Para explicar este hecho insólito debemos recurrir a la teología dialéctica de Bultmann, al principio de la inmanencia, a la conversión antropológica de Karl Rahner o al resucitado seudo sobrenaturalismo de Bayo. Sólo entonces tendremos una explicación coherente de este hecho insólito, tan extravagante como todo el proceso señalado que lo explica.
Dice Bernard Lonergan: "Así como la teología escolástica respondió a su tiempo, asimilando a Aristóteles, lo mismo que la teología del siglo XVIII resistió a su época, replegándose en un reducto dogmático, la teología de hoy se siente emplazada a un encuentro con su tiempo" (Teología de la Renovación, 14).
El autor aparece afectado de historicismo. Debemos distinguir: la asimilación de la verdad aristotélica por Occidente fue circunstancialmente temporal, en cuanto fue realizada en el tiempo. Esencialmente atemporal, en cuanto a que la adecuación del entendimiento a la cosa prescinde del tiempo. Toda percepción sustantiva como sustancia; toda percepción adjetiva como cualidad, prescinden del tiempo. De lo contrario, lo percibido por el hombre sería estrictamente fenoménico, ligado al espacio y al tiempo. La introducción del aristotelismo no puede considerarse como una necesidad histórica, del tiempo, sino como fruto de la búsqueda de la verdad.
En cambio, si la escolástica del siglo XVIII resistió a una filosofía conceptualista, fue por razones intrínsecas a esa filosofía. En el día de hoy realmente sentimos la presencia de la equivocidad; no es que "nuestro tiempo" necesite de la ambigüedad, de la terminología ambivalente; nuestro tiempo, como todos los tiempos, necesita de la verdad.
Es un error decir que la teología de hoy se siente emplazada a un encuentro con nuestro tiempo. El tiempo no emplaza a nadie; quien emplaza es el hombre, que anhela salir de la ambigüedad conceptualista. El proyecto de una teología encontrada con su tiempo, según el autor, no es una teología deductiva sino una ciencia empírica. En seguida se encarga de puntualizar: "No producto de la religión que investiga y explica, sino de las normas y conceptos culturales" (Ib).
La sustitución de la teología por otra especulación (que nos resistimos a llamar teología), no puede ser expuesta con mayor claridad: "La teología, ciencia deductiva, ha pasado a ser, en gran parte, ciencia empírica. Fue ciencia deductiva en el sentido en que sus tesis eran conclusiones que había que probar, con las premisas sacadas de la Escritura y la Tradición. Se ha convertido en ciencia empírica en el sentido en que la Escritura y la Tradición ahora no ofrecen premisas, sino datos que hay que examinar en su perspectiva histórica" (p. 15). "La teología revelada se había planteado la cuestión de cómo están incluidas las conclusiones teológicas en las premisas (Marín-Sola, Garrigou Lagrange, Schultes, etc.). En la nueva teología (llamémosla así), no existe tal cuestión. La Escritura y la Tradición no ofrecen premisas, vale decir, no ofrecen un contenido inteligible revelado, sino datos que hay que examinar históricamente; lo único accesible a la inteligencia es una percepción fenomenológica, nominalista. Entonces tenemos un gran salto; antes teníamos el dato revelado; lo principal y que la teología busca es lo que viene de Dios; todo es del hombre; nace, crece y muere en la inmanencia del hombre.
No nos explicamos cómo esto puede ser valorado, no nos explicamos de qué manera se ve en esto algo valioso como mensaje o palabra de Dios. Quizá la explicación pudiera darla Bultmann, que no reconoce en la revelación una doctrina; pero esto ya no es teología católica.
Si vamos a hablar de teología católica tiene que haber verdadera palabra de Dios; un orden de verdades reveladas por Dios fuera y por encima del conocimiento natural. Este orden de verdades reveladas por Dios es lo que Santo Tomás destaca en el primer artículo de la Suma: "Para salvarse necesitó el hombre que se le diesen a conocer por revelación divina algunas verdades que exceden la capacidad de la razón humana" (S. T. I, 1, 1,).El pensamiento de la teología católica y de Santo Tomás es muy claro: el hombre recibe de Dios verdades reveladas; acepta por la fe infusa esas verdades; la inteligencia las conoce bajo la luz de la revelación divina (Ilb. ad 2m).
En síntesis, siempre estamos dentro de la esfera del conocimiento; es la teología, ciencia humana, para el hombre; con un objeto divino alcanzado por la fe, pero dado por Dios para ser identificado por la inteligencia del hombre. No existe ningún irracionalismo amorfo, como en la teología progresista, ni ningún salto en el vacío como la "decisión de la libertad" que sustituye el "obsequium fidei", perfectamente razonable, según el Vaticano 1.
No es que la teología no deba tener en cuenta los datos históricos, sobre todo en la moral, que es de lo concreto; pero primero debe contemplar la revelación, aquello que la Revelación dice al hombre del mismo hombre para salvarlo.
El P. Congar también se hace eco de la sustitución: "La ontología escolástica tiene mala prensa. La estamos sustituyendo por formulaciones acuñadas en términos de estilo personalista, existencia, antropológico" (TR 20).
Es todo un cambio en la impostación del problema y un cambio que nos deja sin teología, sin explicación cristiana del mundo y en plena secularidad. Más claro, en plena apostasía de la fe. La irrupción de la Historia en la especulación es saludada con un necio triunfalismo, como ruina "de la vieja problemática de una esencia del hombre' (Fierre Watté). Anunciase, sin más, el ocaso de una antropología filosófica para dar lugar a una antropología de la historia (TSXX, 53).
La sustitución se consuma porque nuestra concepción del hombre y de la vida abandona el suelo firme de la metafísica y de la Revelación, para fundamentarse en las arenas movedizas de lo histórico. La filosofía y la teología se incorporan así a lo que Dilthey llamaba: "Ciencias que han crecido en la práctica de la vida" (ICI, 31).
No es que los datos históricos sean recogidos para dar un aporte a la solución de los problemas humanos o teológicos; trátase de una sustitución: la ciencia especulativa sustituida por un saber empírico, no un saber sobre mi condición humana, sino información para moverme en el tiempo. La sustitución de la teología por lo antropológico o histórico-social, no es en el momento actual algo esporádico, sino sistemático. Dice Cornelio Fabro: "En la nueva teología, esto (el progreso de la fe) se está realizando por lo que la escuela de Karl Rahner llama la inversión antropológica, en la cual se sustituye la antropología teológica de la teología tradicional por la teología antropológica; aquélla se fundaba en la trascendencia metafísica de Dios y en la realidad sobrenatural de la Redención de Cristo; ésta, por el contrario, se funda en el principio moderno de la inmanencia" (Aventura de la Teología Progresista, p. 36).
Es un cambio radical, una nueva "inversión copernicana", que no podemos llamar plausible, en cuanto nos quedamos sin teología.
Concretemos: La Teología es el conocimiento de Dios y de las cosas divinas a partir de los principios de la Revelación. Si no es un conocimiento de lo revelado por Dios acerca del mismo Dios, del hombre o de la economía de la salvación, no hay teología.
La teología es un conocimiento, una ciencia, con su objeto formal propio, sus leyes propias; y fuera de eso no hay teología; fuera de ese campo habrá otras disciplinas, pero no teología.
Al abandonar voluntariamente el conocimiento de Dios, negándolo y sustituyéndolo por el conocimiento del hombre, estamos en la apostasía.
Así llegamos al desvanecimiento de la espiritualidad católica, quedando con "espiritualidad" a secas, meramente humana, y que tampoco se mantiene en un humanismo sino que llega hasta el materialismo ateo, la ciudad secular, materialista y técnica. Al cambio de la teología ha seguido la deshumanización del hombre.
La teología se constituye como tal, como toda disciplina científica, por su objeto formal terminativo propio: Dios, bajo la razón de deidad, y revelado por el medio en el cual conoce, o sea, el objeto formal motivo o lumen quo.
Este último es el medio demostrativo propio de la teología que el Vaticano I llama "autoridad de Dios que revela". Es lo que distingue la teología de la fe y de cualquier otro ámbito cognoscitivo.
Si ponemos otro medio demostrativo, habrá cualquier otra disciplina científica, pero no teología. En cambio, la sustitución propuesta no tiene en cuenta nada de esto. Al negar la teología revelada y sustituirla por antropología inmanentista o naturalista se niega un conocimiento de la fe y se rechaza un reconocimiento del papel de la doctrina cristiana en la vida del hombre. Rechazar tal reconocimiento es caminar hacia la apostasía. La teología, si va a seguir siendo teología, debe tratar sobre Dios. Dios bajo la razón de deidad. Dios en su misma deidad, Trino y Uno. Contra este antropologismo decimos que podemos hablar del Dios trino y uno sin ocuparnos del hombre.
El "aggiornamento" progresivo ha sido un constante camino para abandonar las costumbres cristianas, para dejar de lado las exigencias o postulados de la vida cristiana y de la fe. Así hemos caminado hacia el evanescimiento de la espiritualidad. Cada ciencia tiene su campo de visión y lo que ve en ese campo; es imposible sustituir la matemática por fisiología. La teología tiene que hablar de Dios bajo la luz de la revelación y entonces es teología revelada. Si habla de Dios bajo la luz natural de la razón será teología natural o teodicea. No puede, empero, reducirse a un saber histórico o fenomenológico.

Domingo de Pascua enlas Iglesias de la SRSLRF


Nuestros amigos de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia han celebrado la Santa Pascua y podemos ver en el Blog de la comunidad hermosas fotografias mostrando al Padre Mauricio (en Vedia) y al Padre Emilio (en Tampa) actuando como verdaderos sacerdotes de Cristo Rey.


¡Oremos por los sacerdotes!

viernes, 2 de abril de 2010

Falsas apariciones marianas

Estas son algunas falsas apariciones (y falsos místicos) que fueron condenados por la Iglesia. Al final se encunetra una lista de los actuales falsos videntes en Italia.
Vuestro en Cristo,
R.

- 1503-1566 Nostradamus, Francia
- 1600 Maddalena de la cruz, Córdoba, España
- 1769-1821 Marie Lenormand, Francia
- 1871-1916 Rasputin, Siberia
- 1861-1922 Felicie Kozlowska, hermana franciscana excomulgada por Pío X
- 1878 Luigia Piccareta, Corato (I) Condena Decr. S. Off. 13 de julio de 1938
- 1931 Izurdiaga, España-
- 1933 Onkerzele, Bélgica
- 1933 Etikhove, Bélgica
- 1933 Herzele, Bélgica
- 1933 Olsene, Bélgica
- 1933 Berchem
- 1933 Tubize, Bélgica
- 1933 Verviers, Bélgica
- 1933 Wilrijk, Bélgica
- 1936 Bouxiers-aux-Dames, Francia
- 1936 Ham-sur-Sambre, Bélgica
- 1937 Voltago, Italia
- 1938 Kerizinen, Francia
- 1943 Girkalnis, Lituania
- 1943 Athis-Mons, Francia
- 1944 Ghiaie di Bonate, Italia
- 1946 Espis, Francia
- 1947 Pierina Gilli, Montichiari (Italia)
- 1947 Casanova Stafora (joven mujer), Italia
- 1947 Rosa Mística, Italia, condenada por el Obispo Bruno Foresti de Brescia
- 1947 Forsweiler, Alemania
- 1948 Gimigliano (joven mujer), Italia
- 1948 Marina di Pisa, Italia
- 1948 Lipa (1 religioso), Filipinas
- 1948 Montlucon (1 religioso), Francia
- 1948 Cluj, Rumania
- 1949 Lublin, Polonia
- 1949 Zo-Se (1 religioso), China
- 1949 Heroldsbach (4 niños), Alemania
- 1950 Acquaviva Platani (joven mujer), Italia
- 1951 Casalicontrada (1 hombre), Italia
- 1953 Cossirano (1 hombre), Italia
- 1953 Santo Saba (1 joven), Italia
- 1953 Maria Valtorta, Caserta (Italia), condenada por la Santa Sede en 1949, 1959, 1985 y 1993 (16.12.59 Papa Juan XXIII confirma "libri proibiti")
- 1954 Eisenberg (joven mujer), Austria
- 1954 Marie-Paule Guigère, Quebec. En 1971 crea el Ejercito de María. Condenada en 1987 por el Cardenal Louis-Albert Vachon, Arzobispo de Quebec. Condena confirmada por el Cardenal Ratzinger en febrero de 1987. Agosto de 2001: los Obispos canadienses declaran que el Ejercito de María no es católico. Marie-Paule se proclama la reencarnación de la Virgen María.
- 1956 Urbania (varios niños), Italia

Las siguientes apariciones se dieron luego de la muerte de Pío XII. Sin embargo, el análisis atento demuestra su falsedad.

- 1961 Craveggia (1 mujer), Italia
- 1961 Rosa Quattrini, San Damiano (Italia)
- 1962 Ladeira (1 mujer), Portugal
- 1964 San Vittorino, Italia
- 1966 Ventebbio (1 sacerdote), Italia
- 1967 Bohan (2 hombres), Bélgica
- 1968 Palmar de Troya (4 jóvenes), España
- 1968 Carmela Carabelli, Italia
- 1970 Veronica Lueken, Bayside (USA), condenada por el Obispo de Brooklyn John Mugavero 4.11.86
- 1971 Marisa Rossi, Roma (Italia), Seguida por el Padre Claudio Gatti suspendido "latae sententiae" el 22.10.1998 por el Card. Camillo Ruini.
- 1972 Don Stefano Gobbi, Italia, condena el Arzobispo Agostino Cacciavillan (USA) 12.1.95- 1973 Mortzel, Bélgica
- 1973 Dozulé (Magdalene Aumont) Francia
- 1974 Derval (1 hombre), Francia
- 1976 Cerdanyola, España
- 1977 Le Fréchou (1 hombre), Francia
- 1980 Ampero Cuevas, El Escorial, España
- 1980 Ede Oballa (1 hombre), Nigeria
- 1981 Medjugorje (6 jóvenes), Bosnie-Herzégovine, condenada por los Obispos Pavao Zanic (1985) y Ratko Peric (1993, 1997)
- 1981 La Taludière (1 jóven), Francia
- 1982 Nowra (1 hombre), Australia
- 1982 Canton (1 mujer), USA
- 1983 Penablanca (1 hombre), Chile
- 1983 Olawa (1 hombre), Polonia
- 1984 Gargallo di Carpi (Gian Carlo Varini), Condenado por Mons. Maggiolini + Mons. Bassano Staffieri
- 1985 Renato Baron, San Martino di Schio (Vicenza), Italia
- 1985 Oliveto Citra (Salerno) (12 jóvenes), Italia
- 1985 Maureen Sweeney, Cleveland (USA)
- 1985 Julia Kim, Naju, Korea, Condenada 1.1.98
- 1985 Vassula Ryden, Suiza.
- 1986 Nsimalen (6 jóvenes), Camerún
- 1987 Mayfield, Irlanda
- 1987 Terra Blanca (3 jóvenes), Méjico
- 1988 Christina Gallagher, Irlanda.
- 1988 Lubbock (varias personas), USA
- 1988 Scottsdale (varias personas), USA
- 1988 Estella Ruiz, Phoenix (USA)
- 1989 Joseph Januszkiewicz, Marlboro, New Jersey
- 1990 Teresa Lopez y Veronica Garcia, Denver (USA) 9.3.94
- 1992 Carol Ameche, Scottsdale, Arizona (USA)
- 1992 Debora Moscugiari, Manduria (Taranto) Condenado el 14.12.97 por Mons. Franco, Obispo de Oria y ordinario del lugar. Carta Pastoral leída en todas las iglesias de la diócesis. Los hechos fueron cualificados como obra del Maligno (ver página 521 del libro de Joachim Bouflet "Faussaires de Dieu")- 1993 Matthew Kelly, New S. Wales, Australia-

Otros lugares y videntes peligrosos en Italia:

Salvatore Caputa a Mozanbano (Mantova);
Pina Micali a Giampilieri Marina (Messina);
Giuseppe Auricchia de Avola (Siracusa);
Silvana Orlandi ad Ostina (Firenze);
Rossana Salvadori a Borgo Meduna (Pordenone);
Fratel Cosimo a Reggio Calabria; "Iglesia del Espíritu Santo" (1 mujer) de Asso (Como);
Pino Casagrande (en circulación);
Divina Sapienza de Cassino (mensajes transmitidos por internet).

jueves, 1 de abril de 2010

Jueves Santo: desde el Blog de Leonardo


Mi muy buen amigo Edwin ha dejado en su Blog dedicado al pensamiento y cultura católico-romana una hermosa entrada sobre la fecha de hoy Jueves Santo, donde además podremos encontrar dos textos fundamentales para nuestra vida espiritual.

¡Gracias Edwin!