¿Es navidad un tiempo para festejar? Es más bien un tiempo para reflexionar, insistimos. Un tiempo para recordar que Cristo vino a este mundo a sufrir por nosotros, seres indignos y corruptos, naturalmente inclinados al mal. Pensemos ¿Acaso alguno de nosotros se dejaría morir por un gusano? Pues Dios mismo se rebajó a la carne para así conferirnos la gracia que nos vuelva a ser tolerables a sus ojos y así, poder contemplarlo, el día postrero cara a cara.
La vida de Cristo fue una vida de preparación, de entrega al Padre, de un continuo trabajo para el plan divino ¿Cómo es nuestra vida en cambio? Cristo fue tentado, pero venció al tentador… no sólo tres veces en el desierto, sino muchas veces más durante su ministerio. En cambio, Nosotros caemos ontinuamente en la tentación, y si no pecamos de obra, lo hacemos por lo menos de pensamiento. Es nuestra naturaleza corrupta, nuestra naturaleza caída y malvada, absolutamente destruida por el Pecado de los Padres. Cristo nació para conferirnos la Gracia por medio de su Iglesia, para que sus fieles pudieran ingresar a la Iglesia Verdadera, la Única y Santa Iglesia Católica y así, regenerados por el Agua y el Espíritu, conocer la verdad, que es el Mismo Señor Jesús. Cristo no nació para que festejemos, nació para morir por su Iglesia, para morir por los fieles, por aquellos que están escritos en el Libro de la Vida (Apoc XIII, 8).
En efecto, la escritura lo dice claramente cuando nuestro Señor contestó a Andrés y Felipe
Ahora mi alma se siente turbada. ¿Y que Diré? ¿Padre, líbrame de esta hora? ¡Más
para esto he venido yo a esta hora. (Jn XII, 27)
Así que, cuando sonriamos viendo el pesebre, recordemos que el Niño Dios siendo rico, se hizo pobre y nació en un establo, que pudiendo proclamarse y convertirse en un parpadeo en un Emperador, prefirió voluntariamente trabajar y así asumir, porque quiso, el castigo de Adán. Y porque quiso, prefirió sufrir y morir en la Cruz por los fieles de su Santa Iglesia.

