miércoles, 28 de diciembre de 2011

Cuba: persiguen a cristianos


Cuando Wojtyla/Juan Pablo II visitó Cuba y se entrevistó con el dictador Cubano Fidel Castro quedé perplejo. Aún no me había convertido al catolicismo, pero sabía que el comunismo era intrínsicamente malo. Yo era un modernista, iba a la parroquia modernista del barrio, era un fiel del Novus Ordo.
Fue como si de un día para el otro, todo lo que había leído sobre como los comunistas habían perseguido a los cristianos, como los habían asesinado, como habían intentado destruir a la Santa Iglesia se derrumbara. ¿Quien mentía? ¿La Iglesia de Antes o "El Papa Juan Pablo"?
Pero hoy, poco tiempo después de la pseudo beatificación del Papa de la Iglesia Conciliar sale a la luz que las Las persecuciones contra los cristiano no disminuyeron, al contrario se intensificaron. En la Isla, los católicos de la Iglesia Conciliar se encuentran perplejos ante el recrudecimiento de la represión del régimen de terror, muerte y sangre que los hermanos Castro Ruiz han extendido por tantas décadas. ¿Qué dirán los apologistas del Pontífice Polaco de la Iglesia del Novus Ordo? ¿Qué dirán los miembros de la Fraternidad San Pedro o de las incontables “congregaciones “ Ecclesia Dei que celebraron la “beatificación”?
Mientras tanto, aquellos cubanos que saludaron a Juan Pablo II y corrieron a su lado mientras este avanzaba al lado del Enemigo de la Iglesia Católica hoy pagan el precio de su engaño. Nosotros, los verdaderos católicos, solo podemos elevar nuestras oraciones por el fin del comunismo en la Isla y en Todo el mundo y esperar que los cubanos pronto puedan ser iluminados con la Fe de Cristo Jesús.

Nuevos escolios de Nicolás Gómez Dávila

Queridos amigos de Sursum Corda, quisiera comentarles que el Blog de nuestro amigo Leonardo, gran filósofo y teólogo a quien tuvimos la suerte de conocer hace ya algunos años ha incorporado nuevos escolios del gran Nicolás Gómez Dávila. Les dejo sólo algunas muestras del nuevo material y les recomiendo visitar este espacio para la cultura católica.

Los hombres decentes, en toda sociedad, son apenas un subproducto marginal

Las verdades mueren y resucita. Los errores nunca mueren

La magnificencia de la catedral gótica busca honrar a Dios; la pompa del párroco jesuita, atraer al público

domingo, 25 de diciembre de 2011

Cismas modernistas e Iglesias homosexuales

En la Historia de la Iglesia ocurrieron varios cismas. Un cisma es, literalmente, una ruptura con el Cuerpo Místico de Cristo y se origina por una separación de un grupo de fieles de la Iglesia Católica. El cisma y la herejía no son exactamente iguales, mientras que el primero implica solamente la ruptura con la Comunión de los Santos, la segunda implica una negación de una verdad de fe. Así, por ejemplo, tenemos noticia del Cisma de Novaciano, quien en cambio no cayó en la herejía como si lo hicieron los paulistas de los primeros siglos de la Iglesia. Los Donatistas en cambio, además de cismáticos fueron herejes porque negaban el dogma de la Fe.
Esta breve introducción tiene como objeto poner en relación histórica los modernos cismas respecto a los antiguos. ¿Quién puede acaso desconocer el Cisma de Oriente que aún tiene separada e imbuída en el error a la Iglesia Oriental de la Latina? ¿Quién puede desconocer que los novadores del Siglo XVI, con Lutero a la cabeza además de arrastrar a media Europa a la herejía lo hicieron al cisma, ya que destruyeron la antigua unidad cristiana?
Más, como dijo una vez mi querido amigo Leonardo “cismáticos y herejes eran los de antes”. ¡Que difícil es encontrar hoy en un hereje modernista la altura intelectual de un Calvino o un Lutero! NO, hoy en día no encontramos aquellas largas especulaciones teológicas, erróneas, sí,pero que exigían tanto al hereje como al apologista un verdadero debate, donde los últimos debían responder las tesis de los primeros. Hoy, los cismáticos y los herejes son simplemente modernistas, Su único argumento es la necesidad de conciliar la iglesia con el mundo. En Jn XVI: 18 Nuestro Señor nos dice que no nos debe importar el odio del mundo, porque el Mundo le odió a él primero al punto que lo mató, porque el mundo ama las tinieblas. En esta navidad, donde celebramos el misterio del Nacimiento del Verbo Encarnado que vino a dar Luz. Más, el Apostol Amado nos insiste en que el Mundo despreció la Luz.
Todo cisma nace del orgullo, del deseo de falsa libertad, de aquella libertad que San Agustín llamó “libertad para el error”. Entre estos grupos modernistas que tanto abundan hoy en dia, estas “Iglesias independientes” quisiera comentar sobre la “Iglesia Católica Apostolica Tradicional”, una comunidad que vegeta entre el veterocatolicismo y el anglicanismo, sin una doctrina definida, sin una posición cierta pero que hace gala de una cosa: ser una Iglesia inclusiva. Con este nombre quiere designar a una comunidad de homosexuales activos. Así, por ejemplo, el obispo de esta Iglesia “inclusiva” se dirige al sitio “Cristianos Gay” con las siguientes palabras:

Y yo siento que NUESTRO SEÑOR ama a todos por igual y me da tristeza que las grandes iglesias que promueven tanto el amor “” tengan una mente primitiva

El Señor no ama a todos por igual. A los condenados no los ama, no ama a los que mueren en pecado mortal, porque de haberlos amado les hubiera permitido redimirse. Reconocerse pecador es el primer paso para acceder al amor de Dios, empero, insistir en el pecado, admitirlo y sentirse orgulloso de ello no es sino, un pecado peor que el de los demás, porque se equipara al “Non serviam” de Satanás. ¿Pero si se trata de un “tradicional”? Nos dirá alguno, otro incluso dirá que celebran la Misa Latina o que las mujeres usan mantillas. Yo les pregunto ¿Acaso los episcopalianos en los Estados Unidos no hacen los mismo y sin embargo simulan ordenaciones femeninas y de homosexuales activos? ¿Acaso no ocurre eso mismo en la High Church Anglicana? ¿No es verdad que entre los luteranos se “celebran matrimonios homosexuales” utilizando rituales similares a los tridentinos? Si nuestro apego a la Tradición es meramente por los ritos, no somos católicos, somos “ritualistas”, como los anglocatólicos británicos del XIX. Si en cambio, creemos firmemente y sin duda en la Sana Doctrina, si seguimos a Cristo nin preguntar, sin dudar y sin temer, entonces somos verdaderos católicos, unidos al Cuerpo Místico de Cristo. Somos fieles y como declaró el Concilio de Florencia, solamente los fieles pueden aspirar a la Salvación.

Mensaje de Navidad de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia

Nuestros amigos de a Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia publicaron el siguiente mensaje de navidad que queremos compartir con todos los lectores de Sursum Corda.



¡Queridos lectores, fieles, benefactores y amigos!
Hemos llegado a otra Navidad más, con sentimientos de alegría, de alivio y de gratitud porque Cristo se ha hecho uno de nosotros. Pues Dios, no vive en una infinita lejanía dejando que la vida siga la ruta que le trazara de una vez y para siempre. En un determinado momento traspuso el umbral, la frontera. Dios, el infinito, el inaccesible y trascendente ingresa personalmente en la historia de los hombres a través de la Encarnación. Este es en el fondo el meollo del misterio de la Navidad. Y no se nos escapa el significado profundo y sobre todo el impacto con que este camino elegido por Dios, ha tocado la fibra humana.
San Lucas escribe en su Evangelio : "No teman, les dijo el Ángel a los humildes pastores, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo. Hoy, en la ciudad de David (Belén) les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor" (S. Lc. 2, 10-11). María, la Virgen anunciada por los profetas, acaba de dar a luz un niño: se llama Jesús que significa = el Salvador.
La profecía de Isaías se ha cumplido: "El pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una gran luz. Sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz" (Isaías 9, 1).
Nació Jesucristo, Hijo de Dios que asumió nuestra condición humana, tomando cuerpo mortal en el seno virginal de María. El es ‘consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la Paz’ (Isaías 9, 5). Bajo estos títulos lo presenta el Profeta. Esto motiva nuestra alegría y nuestro gozo, que se fundamentan en el Señor. Por eso el cántico de esta Noche Buena no es otro que proclamar: "Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor" (S. Lc. 2, 14).
Alegría, gozo, paz, salvación. Pareciera que a medida que el tiempo pasa y la historia humana avanza, se va opacando el esplendor de este mensaje. Los mismos signos que anuncian una nueva Navidad, como el pesebre con su lenguaje directo de imágenes transmitiendo el histórico misterio del Dios hecho hombre, se ve reemplazado por otros signos e imágenes que manifiestan el proceso de una cultura menos cristiana. El arbolito, papá Noel, el trineo con sus renos, la estrella cometa, poco a poco son vaciados de su raíz y contenido cristiano y manifiestan una transformación cultural que después se traduce en fiestas más paganas que cristianas, más materialistas que espirituales, más bárbaras que humanas.
Por eso los cristianos y hombres de buena voluntad debemos empeñarnos en rescatar el sentido profundo de la Navidad, convertida muchas veces en una fiesta profana y casi pagana, cuando en realidad es una fiesta sagrada.
Pero todo esto perdería contenido y sentido si olvidáramos que la manifestación de la gloria de Dios con nosotros y el comienzo de nuestra salvación se manifestó en la humildad y austeridad de un pesebre, en un niño desvalido, como todo niño, envuelto en pañales.
Navidad nos habla de un amor que da vida, comparte los bienes de la creación con los más necesitados, descubre la presencia de Dios en cada prójimo, para brindarle el pan de la verdad y compartir los bienes de la creación.
Que esta Navidad, donde se manifiesta la gracia de Dios, a decir de San Pablo, nos enseñe "a rechazar la impiedad y las corrupciones del mundo, para vivir en la vida presente con sobriedad, justicia y piedad, mientras aguardamos la feliz esperanza y la manifestación de la Gloria de nuestro gran Dios y Salvador, Cristo Jesús" .
Feliz Navidad le deseamos a todos los fieles, benefactores y amigos de nuestra Sociedad Religiosa.

Nigeria: 39 personas murieron en varios atentados contra templos católicos

Tomado de infobae.


La mayoría de las muertes se produjeron en una iglesia de Madalla, cerca de Abuya, la capital de Nigeria, donde se realizaban festejos de Navidad. Otros explosiones se registraron en Jas y Damaturu. El grupo islamista Boko Haram, que había realizado amenazas durante la semana previa, se atribuyó los ataques terroristas


El primero y más mortífero de los ataques se produjo cuando una potente explosión destrozó la Iglesia de Santa Teresa, emplazada en las afueras de la capital de Nigeria, Abuja, donde los servicios de emergencias informaron que rescataron "decenas de cadáveres" del interior del templo.

La iglesia fue sacudida por dos explosiones simultáneas, poco después de que comenzaran los servicios religiosos, que hicieron volar el tejado del templo, rompieron los cristales de múltiples edificios cercanos y vehículos.

El grupo islamista radical Boko Haram (término que en lengua de la etnia local hausa significa "la educación occidental es pecado") reivindicó los ataques, según la agencia de noticias DPA.

El presidente del país, Goodluck Jonathan, cristiano originario del sur, calificó el incidente de "desafortunado" y aseguró que los Boko Haram no durarán "para siempre".

El coordinador de la Agencia Nacional de Emergencias de Nigeria (NEMA), Slaku Luggard, confirmó la muerte de al menos 39 personas en el atentado, informó la agencia de noticias nigeriana NAN.

Toda la zona fue acordonada por la Policía, que además debió actuar para sofocar a miles de jóvenes que habían comenzado a bloquear la principal autopista que comunica Abuya con la zona norte del país, de mayoría musulmana.

Las fuerzas de seguridad dispararon al aire y utilizaron gas lacrimógeno para dispersar a los manifestantes.

Otras dos explosiones -también producidas durante el rezo de Navidad- se produjeron en las ciudad de Jos, en el centro del país, y Gadaka, en el noreste.

En la ciudad de Jos -donde hace un año varias explosiones causaron la muerte a 32 personas- al menos una persona murió hoy producto del ataque.

El tercer ataque, en Gadaka, causó heridas a varios residentes, mientras la policía de la localidad norteña de Damaturu informó de un nuevo ataque en el fallecieron tres agentes de seguridad y un atacante suicida.

La organización reivindicó varios atentados durante los últimos meses en una región remota del noreste del país africano.

El pasado 26 de agosto, el grupo asumió la autoría del ataque contra un edificio de la ONU en Abuja que acabó con la vida de una veintena de personas. Boko Haram exige la aplicación estricta de la sharía (ley islámica) en Nigeria.

El portavoz del Vaticano, el padre Federico Lombardi, condenó los atentados perpetrados y señaló que, "desgraciadamente, este caso es una nueva muestra de la crueldad y del odio ciego y absurdo que no muestra ningún respeto por la vida humana y busca provocar y alimentar más odio y confusión".

"Estamos con los sufrimientos de la Iglesia y de todo el pueblo nigeriano, puesto a prueba por la violencia terrorista en estos días que deberían ser de alegría y de paz", añadió.

Lombardi aseguró que desde el Vaticano rezan por las víctimas y señaló que "esta violencia sin sentido no puede socavar la voluntad de convivencia pacífica y diálogo en el país".

El año pasado murieron al menos 80 personas como consecuencia de los ataques perpetrados durante las festividades navideñas.

Con 150 millones de habitantes, Nigeria es el país más poblado del continente africano.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Reflexión navideña sobre el Evangelio Según Matero

Uno de los Evangelios favoritos es el de San Mateo. Tal vez porque fue el primero que leí cuando era muy niño y al que siempre vuelvo. EL Evangelio de Mateo, como todos sabemos está dirigido a los cristianos que provenían del judaísmo. En él, San Mateo, instrumento de Dios intenta demostrar que Jesucristo es el Mesías prometido a por medio del cumplimiento de las profecías. Sin embargo, quisiera detenerme un momento en la genealogía de Nuestro Señor.
En ella, el antiguo Publicano nos demuestra como se cumple lo profetizado, que el Mesías nacería del linaje de David, en la ciudad de Belén, en la tierra de Judá y de una virgen (2Sam.7:12-13), (Isaías7:14).
Luego de exponer la genealogía, el Evangelista continúa diciendo, que todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta. Y en todo su evangelio el autor sagrado recurre a las profecías, demostrando que Jesús es el Mesías esperado. Pero la genealogía de Mateo nos da algo más: en ella hay muchos pecadores: Rajab, Tamar, el mismo Rey David y Salomón. ¿Por qué? Una explicación posible es la intención de señalar que el origen judío del cual provenía no era motivo de orgullo, como el que sentiría el Hermano Mayor de la parábola del Hijo Pródigo, sino para recordar que él ha venido para llamar los pecadores, a los enfermos y elevarlos de su condición miserable a los de Hijos de Dios. En esta navidad, nosotros deberiamos meditar en esta situación. ¿Cuántas veces nos sentimos en ventaja frente a los otros? ¿Acaso no noh incha de orgullo saber que somos "tradicionalistas" como algunos gustan de llamarse a sí mismos? ¿Acaso no es cierto que entre nosortos hay quienes se creen puros, ora por su linaje, ora por la posición económica su familia, ora por el grado que alcanzaron en el sacerdocio dentro de las "congregaciones tradicionalistas? ¿Es acaso Cristo patrimonio exclusivo de ellos?
Que Nuestro Señor haya nacido humildemente en un pesebre, pobre entre los pobres es una señal de humildad que deberiamos tener. Y aquello que, sintiendose ricos se deleitan en su conocimiento, en su ciencia o en sus atavíos deberían imitar a los Magos de Oriente, quienes siendo gentiles viajaron largas ditancias para ver al Rey de los Judíos que acababa de nacer y con toda humildad se postraron ante el Rey de Reyes que eligió nacer, no en un palacio y rodeado de la casta sacerdotal,sino en la humildad de los pastores.