EL LIMBO: UN LUGAR INEXISTENTE.
Cuando hace muy poco tiempo la Comisión teológica Internacional redactó un texto donde se expresaba no ser un dogma de fe el “limbo” muchos consideraron que por solo eso se corroboraba una herejía más de parte de Ratzinger y toda la cúpula conciliar. Sin embargo, como bien señalaron autores como el Padre Anthony Cekada en eso ni la comisión teológica, ni los modernistas del Vaticano habían incurrido en ningún error. Uno puede ser perfectamente católico, plenamente ortodoxo y fiel a la Santa Doctrina sin creer en el limbo. El problema radicaba en las consecuencias que en la mente modernista se deribaban de la inexistencia de tal “lugar”: los niños muertos sin bautizar iban al paraíso donde gozarían de visión beatífica junto con los salvos.
En el presente texto demostraremos: en primer lugar que el limbo no puede ser jamás un dogma de fe católico porque constituye en sí mismo un error teológico que si bien no es herético, es próximo a la herejía semi-pelagiana, y en segundo lugar que el Vaticano, con su jerarquía modernista incurre en la herejía pelagiana toda vez que niega la existencia de la transmisión del Pecado Original.
La caída y la Gracia.
Es dogma católico que con la caída de nuestros padres (el pecado original) la naturaleza humana quedó terriblemente herída, el genero humano “hecho inmundo” (Is 64,4) perdio completamente la inocencia y así, despojados de todas las virtudes, fue arrojado del Paraíso. El hombre, quedó entonces como un esclavo del pecado y del Demonio, lejos de Dios se hizo merecedor del infierno.
Esta falta no quedó en Adán, como sostenían los pelagianos y los reformadores del Siglo XVI (Wycliff y Zwilingo), ni se borró en el vientre materno de los predestinados (como imaginó Calvino), sino que el Concilio de Trento afima:
Si alguno afirma que la prevaricación de Adán le dañó a él solo y no a su descendencia; que la santidad y justicia recibida de Dios, que él perdió, la perdió para sí solo y no también para nosotros; o que, manchado él por el pecado de desobediencia, sólo transmitió a todo el género humano la muerte y las penas
del cuerpo, pero no el pecado que es muerte del alma: sea anatema, pues
contradice al Apóstol que dice: Por un solo hombre entró el pecado en el
mundo, y por el pecado la muerte, y así a todos los hombres pasó la muerte,
por cuanto todos habían pecado [Rom. 5, 12; v. 175] (Dz 789)
A raíz de esto es imposible, como enseñó San Agustín que el hombre pueda agradar a Dios, para ello debe ser justificado, como repitió dogmáticamente el Sacrosanto Concilio de Trento. ¿Qué es la justificación? Es el acto que lleva al hombre del Estado de Caída al Estado de Gracia, que nos regenera y nos permite permanecer en el camino de Dios durante la vida y después de la muerte, contemplarlo y adorarlo en su Santa Presencia.
Quienes mueren en pecado no son sino merecedores del infierno por culpa propia. Dios no castiga a nadie si no es por su propia culpa. Somos merecedores del infierno por todos nuestros pecados y si nos mantenemos en la Fe, en la Verdad y en la Vida no es por nuestros méritos, sino por la Gracia de Dios que nos permite obrar bien y sostenernos. Sin la gracia no somos nada. Es por ello que debemos, en nuestras oraciones pedirle a Dios que nos la aumente, debemos confesarnos periódicamente, debemos acercarnos al Santísimo y adorarle, debemos comulgar espiritualmente en caso de estar en pecado, pidiendo al Señor que nos de la Gracia de levantarnos de nuestra caída y que así, limpios por la Gracia podamos hincarnos de rodillas y recibirle sacramentalmente.
El bautismo.
El Bautismo es un sacramento absolutamente necesario para la justificación. Sin el bautismo nadie, absolutamente nadie puede aspirar a la salvación de su alma, sino que por el contrario se condena. El Bautismo nos limpia del Pecado Original y nos hace hijos de Dios:
El primer lugar entre los sacramentos lo ocupa el santo bautismo, que es
la puerta de la vida espiritual, pues por él nos hacemos miembros de Cristo y
del cuerpo de la Iglesia. Y habiendo por el primer hombre entrado la muerte en
todos, si no renacemos por el agua y el Espíritu, como dice la Verdad, no podemos entrar en el reino de los cielos [cf. Ioh. 3, 5]. La materia de este sacramento es el agua verdadera y natural, y lo mismo da que sea caliente o fría. Y la forma es: Yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. (…) El efecto de este sacramento es la remisión de toda culpa original y actual, y también de toda la pena que por la culpa misma se debe. Por eso no ha de imponerse a los bautizados satisfacción alguna por los pecados pasados, sino que, si mueren antes de cometer alguna culpa, llegan inmediatamente al reino de los cielos y a la visión de Dios.
(Dz 696: Concilio de Florencia)
Nadie puede aspirar a la Gloria del Padre sin el bautismo, por ello el Concilio de Florencia decretó en la Cantate Domino .
Firmemente cree, profesa y predica que nadie que no esté dentro de la Iglesia Católica, no sólo paganos, sino también judíos o herejes y cismáticos, puede hacerse participe de la vida eterna, sino que irá al fuego eterno que está aparejado para el diablo y sus ángeles [Mt. 25, 41], a no ser que antes de su muerte se uniere con ella; y que es de tanto precio la unidad en el cuerpo de la Iglesia, que sólo a quienes en él permanecen les aprovechan para su salvación los sacramentos y producen premios eternos los ayunos, limosnas y demás oficios de piedad y ejercicios de la milicia cristiana. Y que nadie, por más limosnas que hiciere, aun cuando derramare su sangre por el nombre de Cristo, puede salvarse, si no permaneciere en el seno y unidad de la Iglesia Católica
Remarquemos esto:
¿Puede salvarse alguien que esté sin bautizar por sus “Buenas obras”?
No.
¿Puede algún judío, pagano, o hereje salvarse por “obrar bien”?
No, no puede.
¿Pero si estaba “de buena fe” en el error?
El texto del Concilio es claro: irá al fuego eterno que está aparejado
para el diablo y sus ángeles.
¿Puede un catecúmeno que derrama su sangre por Cristo salvarse?
El Concilio dice que nadie que no esté bautizado con agua, de forma sacramental puede salvarse.
Esto es un dogma de fe, esta es la regla que tenemos que seguir sin dudar. No tenemos derecho a “atemperar” el magisterio por razones humanitarias, por lo que nos gustaría que fuera. La Iglesia habla, nosotros no solo escuchamos, sino que tenemos que someternos a su juicio infalible.
Para rematar podemos citar al II Concilio de Orange:
Si alguno porfía que pueden venir a la gracia del bautismo unos por misericordia, otros en cambio por el libre albedrío que consta estar viciado en todos los que han nacido de la prevaricación del primer hombre, se muestra ajeno a la recta fe. Porque ése no afirma que el libre albedrío de todos quedó debilitado por el pecado del primer hombre o, ciertamente, piensa que quedó herido de modo que algunos, no obstante, pueden sin la revelación de Dios conquistar por sí mismos el misterio de la eterna salvación. Cuán contrario sea ello, el Señor mismo lo prueba, al atestiguar que no algunos, sino ninguno puede venir a El, sino aquel a quien el Padre atrajere [Ioh. 6, 44]; así como al bienaventurado Pedro le dice: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Joná, porque ni la carne ni la sangre te lo ha revelado, sino mi Padre que está en los cielos [Mt. 16, 17]; y el Apóstol: Nadie puede decir Señor a Jesús, sino en el EspírituEl magisterio es claro: nadie, absolutamente nadie que no fuera bautizado (hombre o mujer, adulto o niño) puede ser merecedor de la Gracia y de la Vida Eterna, sino que por el contrario es arrojado al infierno.
Santo [1 Cor. 12, 3] (Dz 181)
Pelagianos y semipelagianos en el origen del limbo.
Pero la pregunta vuelve al origen: ¿Qué pasa con un niño que muere sin bautizar? Para ello tenemos que situar dos herejías: la pelagiana y el semipelagianismo, que puede ser interpretado como herejía pura o como un error teológico que intentó conciliar las tesis pelagianas con la ortodoxia de la fe. San Vicente de Lerins fue un semipelagiano, se enfrentó a San Agustín… pero la Iglesia alabó al Santo de Hipona:
A Agustín, varón de santa memoria, por su vida y sus merecimientos, le tuvimos siempre en nuestra comunión y jamás le salpicó ni el rumor de sospecha siniestra; y recordamos que fué hombre de tan grande ciencia, que ya antes fué siempre contado por mis mismos predecesores entre los mejores maestros.
Y su doctrina sobre la gracia es considerada infalible y libre de todo error:
Qué siga y guarde la Iglesia Romana, es decir, la Iglesia Católica, acerca del libre albedrío y la gracia de Dios, si bien puede copiosamente conocerse por varios libros del bienaventurado Agustín; sin embargo, en los archivos eclesiásticos hay capítulos expresos que, si ahí faltan y los creéis necesarios, os los remitiremos. Aunque quien diligentemente considere los dichos del Apóstol, ha de conocer con evidencia lo que ha de seguir. (San Hormisdas,Sicut rationi Dz 173a)
Los pelagianos sostenían que los niños recien nacidos estaban en el mismo estado que Adán previo a la caída, es decir, estaban en estado de gracia y que al morir podían gozar de la visión beatífica.
El mismo Pelagio, luego de las condenas iniciales escribió un trabajo titulado “De libero arbitrio libri IV”, allí el hereje sostenía que los niños podían ser bautizados, sin embargo a estos el sacramento solo serviría para que entren en el Reino de Dios, porque los no bautizados aun excluidos del Reino de Dios gozaban de la vida eterna en un “tercer lugar”. Esto fue ampliado por sus discípulos. En ese tercer lugar, o lugar intermedio, los que morían sin bautizar gozaban de una felicidad terrena y no sufrían nada más que la exclusión del Reino de Dios, es decir, la visión beatífica.
La Iglesia Conciliar del Vaticano II va mas allá de esto y regresa a la posición inicial de Pelagio: los niños no bautizados acceden a la Gloria de Dios porque están libres de todo pecado. Están predestinados a la salvación y son puros de cualquier reato o mácula del Pecado Original. Todo esto fue condenado y el bautismo declarado necesario como dogma de fe.
Condena al pelagianismo y al “lugar intermedio”.
El XIV Concilio de Cartago, convocado contra los pelagianos y semipelagianos fijó la doctrina a seguirse respecto a la gracia y al bautismo. En él la influencia de San Agustín es evidentísima, quien lee esos cánones no puede sino remitirse continuamente a los escritos del gran Santo de Hipona.
El cánon segundo atacaba directamente la doctrina pelagiana de los niños nacidos en estado de gracia. De la misma forma ataca al “lugar intermedio” donde supuestamente los infantes no bautizados gozarían de una felicidad terrena. El texto es muy elocuente y nos muestra la verdad, asegurando su enseñanza en la Sagrada Escritura:
Igualmente plugo: Si alguno dijere que el Señor dijo: En la casa de mi Padre hay
muchas moradas (Ioh 14, 2), para que se entienda que en el reino de los cielos
habrá algún lugar intermedio o lugar alguno en otra parte, donde viven
bienaventurados los niños pequeños que salieron de esta vida sin el bautismo,
sin el cual no pueden entrar en el reino de los cielos que es la vida eterna,
sea anatema. Pues como quiera que el Señor dice: Si uno no renaciere del agua y
del Espíritu Santo, no entrará en el reino de los cielos (Ioh. 3, 5), ¿Qué
católico puede dudar que será partícipe del diablo el que no mereció ser
coheredero de Cristo? Porque el que no está a la derecha, irá sin duda alguna a
la izquierda.
Conclusión:
La doctrina del limbo entendida como un lugar intermedio de felicidad terrana, donde las almas de los niños sin bautizar no sufren otra cosa que la sola privación de la visión beatífica es muy cercana a las tesis pelaginas.
Yo personalmente, prefiero creer que el limbo no existe y que aquellos que mueren sin bautizar son arrojados al infierno, portadores del Pecado Original y por lo tanto aborrecibles a los ojos de Dios, tal como enseñó San Pablo, San Agustín y confirmaron los Concilios Ecuménicos.
Se que mi postura (que no es mía, sino la del Magisterio de la Iglesia) puede ser “poco estética”. Habrá quienes digan que la no existencia del limbo quita la misericordia a Dios. ¿Quiénes somos para juzgar la misericordia divina? ¿Somos más que Dios? Él nos salva gratuitamente, no nos debe nada, y salva a quien el quiere por su libre y magnífica voluntad. Dios salva a algunos para mostrar su misericordia, mientras que condena a los pecadores e impíos para mostrar su justicia.


15 comentarios:
Y un niño que nace por decir en una familia de una secta evangelista que se bautizan grandes, (en algunas sectas los bautizan en el Nombre de Jesucristo) o en un país musulmán, y el niño muere a los 6 años sin cometer pecado, ese niño es arrojado al infierno ??? San pablo habla de la ley natural. Ese es el pleito de perros de foro católico y vaticanocatolico…
Yo le plantee este caso a un sacerdote tradicionalista del linaje de Thuc, y me dijo que Dios no pudo crear humanos para la condenación sin darles una oportunidad, y que se salvaban o condenaban por la ley natural sin tomar en cuenta las practicas o ritos de su religión, solo la ley natural…
Estimado anónimo,
Gracias por escribir. Lo que usted plantea es una de las objeciones más antiguas y ya los Padres le dieron cabal explicación.
Quien muere en pecado original va al infierno. Nos guste o no nos guste es la doctrina católica. Quienes mueren en pecado van al infierno, es simple y claro.
Los niños son culpables del pecado original que heredan de Adán. Ningún niño es inocente, ya que dentro de sí lleva la perversión de la raza humana, eso lo describió muy bien San Agustín en la primera parte de sus Confesiones.
Si el bautismo es inválido la persona no está realmente bautizada, y si furante su vida adhirió a una falsa religión más razón para ello.
Uno sólo se puede salvar en la Fe veraddera, que es la Católica Romana, no en la que más le guste. Nuestra Igelsia tiene dogmas de fe que son inmutables. También hay especulaciones teológicas como la del limbo, sobre la cual tenemos derecho a opinar. Eso no es pleito de perros, eso se llama "debate teológico". Pleito de perro es creer que mi sacerdote es mas sacerdote porque lo ordenó Monseñor Tal o Monseñor Cual. ¿Ve la diferencia?
El que usted haya planteado la duda ante un sacerdote del linaje Thuc no significa nada. Podía plantearla a uno de linaje Lefebvre, Mendez o incluso de los tradicionalistas sedevacantistas salidos de Duarte-Costa. La doctrina no se basa en el "linaje episcopal", sino en la adhesión a la Iglesia.
Ahora bien, ese sacerdote cometió dos errores y usted otro más que es peligroso ya que atenta contra la fe.
1) Niega la predestinación. Santo Tomás y San Agustín dicen que Dios ya conoce quienes se salvarán y quienes se condenaran y ese conocimiento es infalible. Santo Tomás lo trata en la Suma cuando se refiere al Libro de la Vida.
2)La salvación no es por la ley natural, sino por la Gracia de Dios. Yo no me salvo por ser bueno o malo, sino porque DIos me eleva de mi condición miserable, de ser despreciable y me sostiene evitando así caer en pecado. Por eso es dogma de la Iglesia que quien se salva se salva por la Gracia de Dios.
3) Tanto el Sacerdote como usted parecen tener más piedad de las personas que Dios. Eso es pecado. Los Padres (si no recuerdo mal San Jerónimo) decía que el día del Juicio, a ningún hombre se le caerá una lágrima por los condenados, ya que eso implicaría una mayor misericordia de Dios.
Lo animo a que lea la Biblia, consulte a los Padres de la Iglesia y estudie la sana teología. A veces, son más edificantes que las soluciones "gratas a nuestros oídos" que dan algunos sacerdotes, sean del linaje que sean.
Saludos.
Raúl Miguel
Como responde a esto:
....Notoria cosa es a Nos y a vosotros que aquellos que sufren IGNORANCIA INVENCIBLE acerca de nuestra santísima religión, que cuidadosamente guardan la ley natural y sus preceptos, esculpidos por Dios en los corazones de todos y están dispuestos a obedecer a Dios y llevan vida honesta y recta, pueden conseguir la vida eterna, por la operación de la virtud de la luz divina y de la gracia....
Pío IX, Carta Encíclica “Quanto confiamur moerore”
Ave Maria Purisima!
Pío VI, Const. Auctorem fidei, 28 agto. 1794, prop. 26 inter damnatas, contra errores Synodi Pistoriensis (Bullarii Romani Continuatio, ed. Taurinem., XV, 2711 s.):
«Es falsa, temeraria, injuriosa a las escuelas católicas la doctrina que rechaza como pelagiana aquel lugar de los infiernos, designado generalmente por los fieles con el nombre de limbo de los niños, en el que son atormentados con la pena de daño, mas no con la de sentido, las almas de los que mueren con la culpa original, como si por el mismo hecho de excluir la pena de fuego, indicasen que aquel lugar es como un estado medio, libre de culpa y de pena, entre el reino de Dios y la eterna condenación, según imaginaron los pelagianos».
Ave Maria Purisima!
La sentencia de la Auctorem Fidei:
«Es falsa, temeraria, injuriosa a las escuelas católicas la doctrina que rechaza como pelagiana aquel lugar de los infiernos, designado generalmente por los fieles con el nombre de limbo de los niños, en el que son atormentados con la pena de daño, mas no con la de sentido, las almas de los que mueren con la culpa original, como si por el mismo hecho de excluir la pena de fuego, indicasen que aquel lugar es como un estado medio, libre de culpa y de pena, entre el reino de Dios y la eterna condenación, según imaginaron los pelagianos».
Se refiere al error jansenista (un error no es herejía, hay diferencias) de asociar la teoría del limbo (región del infierno) con el "limbo" de los pelagianos, un lugar de felicidad terrena que no era ni el cielo ni el infierno. Si creemos que en el limbo los que mueren en pecado original tienen una existencia terrena, una felicadad terrena entonces caemos en el error de los pelagianos. De todas formas, el limbo no es dogma de fe y los teologos agustinianos tienen el derecho de enseñar contra la teoría del limbo por el indulto que diera Benedicto XIV al respecto, donde tranquilizó a los teólogos de la orden de San Agustín y a todos los agustinianos que recurrieron al Papa por temor que sus tesis fueran confundidas con las de los jansenistas.
En cuanto a la cita de “Quanto confiamur moerore” de Pio IX está fuera de contexto, siendo además que Garrigou-Lagrange reconoció los problemas hermeneúticos de este documento pontificio por el uso que de ellos daban los modernistas.
Sacada de contexto la cita se opone al Concilio de Orange confirmado por la Iglesia y cuyas actas son dogmas de fe:
Si alguno porfía que pueden venir a la gracia del bautismo unos por misericordia, otros en cambio por el libre albedrío que consta estar viciado en todos los que han nacido de la prevaricación del primer hombre, se muestra ajeno a la recta fe. Porque ése no afirma que el libre albedrío de todos quedó debilitado por el pecado del primer hombre o, ciertamente, piensa que quedó herido de modo que algunos, no obstante, pueden sin la revelación de Dios conquistar por sí mismos el misterio de la eterna salvación. Cuán contrario sea ello, el Señor mismo lo prueba, al atestiguar que no algunos, sino ninguno puede venir a El, sino aquel a quien el Padre atrajere [Ioh. 6, 44]; así como al bienaventurado Pedro le dice: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Joná, porque ni la carne ni la sangre te lo ha revelado, sino mi Padre que está en los cielos [Mt. 16, 17]; y el Apóstol: Nadie puede decir Señor a Jesús, sino en el Espíritu
Santo [1 Cor. 12, 3] (Dz 181)
Sobre el tema escribiré más, o mejor dicho, publicaré algunos adelantos de mi Tesis de posgrado.
querido amigo, con los líos que hay en la Iglesia actualmente, y puesto que todos nosotros estamos bautizados, y que bautizaremos a nuestros hijos (siempre Dios mediante), y que hay voces que bien pueden explicar que en "algún caso" en que una persona siga la ley natural, esa persona se pudiese (atento, es condicional: pudiese) salvarse, y que, además, la misericordia de Dios es insondable... Me parece que no vale la pena discutir en esto.
Atentamente
Leyendo su artículo me surgieron unas pocas dudas ¿Qué es el purgatorio? ¿Es acaso cielo o es infierno? ¿Al infierno se va por cualquier pecado, sea venial, original o mortal? (Yo tenía entendido que sólo por el mortal) ¿Y los justos del Antiguo testamento cómo pudieron ir al cielo sin bautismo? ¿Antes de la resurrección de Cristo estaban en el infierno o dónde? ¿Se puede salir del infierno una vez que se entra en él?
Gracias por su respesta
Saludos, ¿que pasa con los millones y millones de niños-no nacidos que han sido asesinados en todo el mundo a partir de 1970 mediante el aborto legalizado? Todos esos inocentes que han sido descuartizados, quemados, envenenados, desentrañados y que no tuvieron ninguna oportunidad para que se les mostrara el portal de la Salvación, también ellos además de haber sido asesinados de los modos más cruentos ¿deben después de muertos afrontar los castigos de la condenación eterna? Jesucristo dejó muy en claro que los niños eran el género preferido de la humanidad además de tener en cuenta la voluntad salvífica del Padre Celestial. De antemano le agradezco su respuesta.
"toda persona que, al morir, tiene pecado, aunque sea el original, baja al infierno, AUNQUE CON PENAS DIFERENTES"
Estimado @Derechos, eso no implica al limbo tal como lo entendieron los pelagianos y los semipelagianos, un lugar intermedio, ni el cielo ni el infierno. Esa tesis (limbo como lugar intermedio, incluso de felicidad) está rechazada en el Magisterio. Si por limbo se entiende una región de los infiernos, no atenta contra la fe, como tampoco lo hace considerar al limbo una tesis teológica erronea, porque el mismo jamás fue definido como un dogma de fe.
Saludos en Cristo.
PS Se supone que en un blog católico todos manejamos una mínima serie de datos y contenidos que corresponden a nuestra fe, huelga entonces aclarar que es el purgatorio. Para más información, recurrir al catecismo.
Estimado Raul Miguel:
Dado el ambiente de confusion actual en el que los Catolicos vivimos, no nos queda otra mas que arrimarnos medios extraordinarios o ser arrasados por la corriente (marejada... tsunami!) sofismatica que inunda los restos de la Iglesia haciendo naufragar la Fe Ortodoxa.
Creo que esta al alcance de cualquier Catolico un Detzinger en formato digital, y este dice textualmente sobre el tema (recordar que lo definido en el Detzinger es el magisterio VINCULANTE)
Del infierno y del limbo (?)
[De la Carta Nequaquam sine dolore a los armenios, de 21 de noviembre de 1321]
Enseña la Iglesia Romana que las almas de aquellos que salen del mundo en pecado mortal o sólo con el pecado original, bajan inmediatamente al infierno, para ser, sin embargo, castigados con penas distintas y en lugares distintos.
Ahora bien: Si los pelagianos tenian este concepto de limbo, no lo convierte en un error NI A ELLOS EN LOS AUTORES DEL CONCEPTO. La Iglesia SIEMPRE tuvo, y ha llegado hasta nosotros, en la Tradicion, el concepto de LIMBO como un lugar que no tiene la Vision Beatifica PERO no hay pena corporal.
Y recordar que la Tradicion es "lo que la Igleisa ha creido SIEMPRE y en todo lugar"... y el concepto del limbo es parte de esas creencias de la Iglesia (siempre y en todo lugar)... Que los pelagianos (que son CATOLICOS DEFORMADOS) tomaran ese concepto de la Tradicion, y lo torcieran, tal cual, el resto de la Doctrina, no tiene que ver.
Querido amigo @Derechos,
Gracias por tu respuesta. Tienes razón en lo referente a la Carta Nequaquam sine dolore (a los armenios). Ahora bien, la misma carta no menciona al limbo, tampoco aparece en los textos de la patrística. San Agustín y el Concilio de Cartago rechazaron al limbo como novedad pelagiana. En mi investigación no encontré, sinceramente, mención al limbo en el magisterio... se que mencionará la Autorem Fidei (Pio VI), sin embargo esta bula no establece al limbo como dogma de fe, sino que rechaza que la interpretación de los doctores católicos (especialmente los escolásticos) es una innovación pelagiana.
Yo no dije que los pelagianos hubieran tomado el limbo de los católicos. Los pelagianos no eran católicos deformados, se es católico o no se es. Los pelagianos eran herejes. Son herejes. No son católicos.
Los pelagianos postularon que el limbo era un lugar intermedio, no una región de los infiernos. Ahí esta toda la diferencia, diferencia que muchos católicos desconocen ya que he leído (como usted) en muchísimos libros "católicos" que el limbo era un lugar de felicidad terrena y no una región de los infiernos. Sin embargo, como el limbo nunca fue promulgado como dogma de fe y el mismo fue rechazado por el magisterio anterior al Siglo XI, tenemos derecho a rechazar al limbo como una teoría teológica, solo como eso.
Saludos en Cristo,
Estimado Raul Miguel:
Al decir "deformacion catolica" necesariamente estoy de acuerdo en que ya no son catolicos. Ahora bien: la raiz de esa herejia es la DEFORMACION del Dogma Catolico. Es decir: deforman algun articulo de al Fe y ahi nace su sectarimo o herejia. (vgr.: los monofisistas).
En cuanto al limbo, se deduce, de las palabras que el Papa aplica, a que efectivamente es una region del infierno (porque ese apartado se refiere a los que nacen solo con la culpa original) Y en ese sentido, es la confirmacion VINCULANTE del decir de las gentes o "lo que se ha creido siempre y en todas partes"... es decir, de la Tradicion.
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