domingo, 4 de marzo de 2012

La Iglesia conciliar no es una religión.

El título del presente artículo puede sorprender a algunos. Todos los católicos fieles a la Tradición han insistido que la Iglesia Conciliar es una nueva religión, una religión falsa, neo-modernista y neo-protestante, pero religión al fin. ¿Cómo es entonces que decimos «no es una religión»?
Nosotros sabemos que existen dos tipos de religiones: la Religión Revelada por Dios, la cual es una sola (el catolicismo); y por otra arte están las falsas religiones, cuyo origen está en los hombres. Existe un gran debate acerca de como fue el proceso de conformación de las religiones en la antigüedad. Por alguna razón casi todos los académicos han sostenido que se trató de un proceso evolutivo que iba del totemismo hasta el monoteismo. Hace poco menos de un año, en un importante congreso de estudios orientales señalé en mi ponencia que esta teoría de la evolución de las religiones era completamente errónea, en efecto, los historiadores contaban con muchos ejemplos de sistemas de creencias que habían comenzado siendo monoteístas y derivaron en el politeísmo, tal como lo fue el hinduismo o el zurvanismo. Recuerdo que nadie me preguntó absolutamente nada al respecto durante mi conferencia, pero esa misma noche recibí una gran cantidad de correos electrónicos señalándome que estaba en el error... eso si, nadie citó una sola fuente para contradecirme. Cuando hace dos meses atrás los coordinadores me enviaron un e-mail solicitándome publicar mi texto en un libro que está pronto a salir, uno de los académicos del evento me señaló el «error» nuevamente. Esta vez coloqué varias referencias bibliográficas que confirmaban mi posición.
Todo esto me llevó a releer el libro del sociólogo francés (y también padre de la antropología) Emile Durkheim sobre las «formas elementales de la vida religiosas». Mientras pasaba las hojas de mi vieja edición comprendí que muchísimas personas no saben realmente que es una religión. Tienen un concepto erróneo derivado de su propia experiencia, según la cual toda religión está basada en la creencia en una o varias divinidades. Nada más alejado de la realidad. En efecto, desde la antigüedad existieron religiones no teístas y estas formas religiosas han reaparecido y se expandieron mucho en los últimos cuarenta años. Un ejemplo histórico es el budismo. Desde hace cuarenta años las religiones no teístas han proliferado, especialmente en los Estados Unidos donde es sumamente fácil (y muy rentable) fundar una religión de la nada. Así, por ejemplo la Universal Life Church se convirtió en la religión no teísta con más cantidad de ministros ordenados (incluyendo mi perro ya que le tramité un certificado de ordenación en línea), o la «Religión del cuerpo modificado», que apoya los tatuajes, aros, etc., y está muy de moda entre los estudiantes de colegios secundarios. En nuestro país también hay varias de estas religiones, aunque tienen menos visibilidad y su impacto es mucho menor, en efecto, en un reciente trabajo, con un colega pudimos establecer que tan sólo en Moreno (Provincia de Buenos Aires) existían 129 organizaciones religiosas que no tienen ninguna divinidad particular.
Entonces, si no es un «dios» ¿Que caracteriza a una religión? Durkheim la define como «la sociedad hipostasiada». Para él la sociedad existe únicamente si se representa a sí misma. Esa representación es la religión, una forma de reificación bajo la forma del principio sagrado, concebido como separado, superior y opuesto al mundo profano de los hombres.
La diferencia entre «sagrado» y «profano» es común a todas las religiones falsas y también se encuentra en la Religión Verdadera. Lo sagrado se expresa, bien por los objetos revestidos de una tremenda majestas o bien por ceremonias que invisten a objetos y a personas de la sacralidad. Las ceremonias, según el sociólogo francés, son las liturgias. Observemos ahora la liturgia de la Iglesia Conciliar, pensemos en el Novus Ordo. Podríamos aquí hacer un análisis de las otras desacalizaciones de la Iglesia del Vaticano II, como por ejemplo su hermenéutica de la Biblia, su teoría de los sacramentos, su visión de la vida espiritual, etc., pero nos centraremos en su liturgia y nos preguntamos ¿Existe alguna forma de «sacralidad»?
En el Novus Ordo la sacralidad ha sido borrada de un plumazo: se suprimieron todas las geniflexiones, no hay mención a los santos ni a las almas del purgatorio, la lengua vernácula se impone (Durkheim, Weber y Simmel sostienen que la existencia de una lengua sagrada, separada de una lengua profana es algo elemental en las religiones) y desaparece todo rastro del latín, lengua de la Iglesia Católica Romana. El sacerdote es «desvestido» como un clero y pasa a ser el «presidente de la asamblea», de hecho, ni siquiera cree en el Sacrificio de la Misa... hasta tal punto ha llegado la desacralización en el Novus Ordo que hoy existe una liturgia que no necesita de un sacerdote. Los fieles se reúnen y en el mejor de los casos, un diácono hace alguna lectura del evangelio, una breve meditación y luego da de comulgar algunas hostias que estaban guardadas. ¿Es esto una religión? En el Novus Ordo todo rastro de sacralidad fue borrado: la música profana se introdujo, las formas de vestir decentemente desaparecieron... el día de la «primera comunión» de mi hermano menor vi a una chica de unos quince años sentarse con minifalda en la Mesa (no hay altar) de la capilla a la cual asistía de niño, antes de mi conversión al Catolicismo.
En los templos de la Iglesia Conciliar vemos a parejas de adolescentes besarse con pasión ardiente, caricias que no dejan nada librado a la imaginación se mezclan con episodios propios de la histeria colectiva, como alguna señora que levanta los brazos al mejor estilo pentecostal... sólo que entre esos herejes protestantes y los del Novus Ordo existen algunas diferencias... los primeros por lo menos conservan algunos rasgos de las religiones, en el sentido teórico, los últimos, los perdieron del todo.