viernes, 29 de junio de 2012

Una enfermedad que contagia a toda la Iglesia


El pecado, como sabemos, es la violación de los mandamientos de Dios. El pecador, por lo tato es aquella persona que libremente ha decidido violar la Ley Divina. Con este acto insulta al Creador y se hace reo del suplicio eterno. El principio de todo pecado no es el Demonio, como algunos creen, sino la misma naturaleza corrupta del hombre que, dejada a su propio hedonismo, abandona la libertad para el bien con el fin de caer en la concupiscencia del mal.
Sin embargo existe una “mirada individualista” del pecado que, a mi entender debemos comenzar a corregir. ¿A qué me refiero con una “mirada individualista”? A qué el pecado no hiere únicamente al pecador sino a toda la Iglesia, mucho más hoy en día en el que la Iglesia Católica, los verdaderos católicos (aquellos que resisten a la Iglesia Conciliar) están como nunca bajo la mira del Mundo de su Príncipe: el Demonio. Aquel que ha pecado no sólo se aleja de Dios y pierde la Gracia, que es el remedio que Dios nos da ante el pecado, sino que además contamina a la Iglesia como la gangrena. El que pierde la Gracia está muerto, dice San Pablo y Cristo es el único que lo puede resucitar. Quién no tiene la gracia no puede obrar conforme a Dios, sino que se mueve por sus propios intereses, por su propia vanidad, por un amor desordenado de sí mismo. Pensemos un momento en Dorian Gray: cuándo el hedonista Dorian decide realizar una buena acción y regresa a su hogar, espera ver un cambio en el retrato que refleja su alma, empero, al acercarse lo único que encuentra es que aquella monumental obra de arte se ha desfigurado aún más. ¿Por qué? Porque su intención no había sido recta, sólo buscaba un beneficio personal. Hoy en día mucha gente actúa de esta manera: vemos a señoras que con amplias sonrisas colaboran con CARITAS, sabiendo incluso que esas donaciones nunca llegarán a los pobres, empresarios deciden donar a la beneficencia sumas de dinero importantes, no por fervor cristiano, sino para deducir impuestos. Estos son ejemplos, nada más que ejemplos.
Si el pecador está muerto, la Iglesia está en peligro. Es como un dedo necrosado, si no se corta, la infección se expande por todo el organismo hasta matarlo. Y a más importante el miembro muerto, más grave es la infección y por lo tanto, más daño sufrirá el Cuerpo Místico. Tengo en ante mí la página web de una “congregación tradicionalista” dirigida por un “enfermo”, aunque a mi entender se trata de un miembro muerto. A donde haya ido llevó destrucción, caos, confusión, desorden y lágrimas. Pienso al verle sonriendo en una fotografía con unos fieles ¿Saben ellos que están “infectados”? Quedarán almas heridas y extraviadas, sus malas acciones y su estafa moral dañarán irremediablemente a estas personas que, en algún momento fueron llamados por Dios. Pero ahora, este obispo o ese sacerdote “muerto” de la Iglesia, que permanece entre los fieles, los carcome, los contamina. ¿Es necesario recordar que San Juan nos pedía que a los enemigos de la Iglesia no había ni que saludarles? ¿Y nosotros que hacemos? ¿Podemos hacer omisión de la Sagrada Escritura? ¿No tenemos más bien que eliminar el miembro muerto para que el cuerpo continúe viviendo? Recordemos que nuestro Señor nos advirtió que si para nosotros nuestro ojo o nuestro pié eran ocasión de pecado, más nos valdría cortarlo y arrojarlo lejos. ¿Hemos “cortado y arrojado lejos” a estas partes muertas de la Iglesia? No. No lo hicimos. Aún no lo hemos hecho.

domingo, 10 de junio de 2012

Timothy Heneberry RIP.


El lunes 04 de junio 2012 murió el obispo Católico Timithy Heneberry. Éste obispo trató de prestar a la Resistencia Católica un importante servivio, ordenando sacerdotes, celebrando la Santa Misa. En diversas capillas y oratorios.
Su obituario fue publicado en The Maiami Herald.

Les pedimos que eleven una oración por su alma para que encuentre el descanso eterno.

sábado, 9 de junio de 2012

El Movimiento Abracista de Monseñor Sebastián Camacho Bentancur ¿Herejía o negocio?

Entre los años 2006 y 2007 llegué a tener un conocimiento cabal sobre la existencia en Uruguay de una secta autodenominada “Iglesia Católica Antigua del Río de la Plata” por medio de un foro web relacionado con la Igreja Catolica Brasileira (ICAB), la cual fundara a fines de la década del ’40 del pasado Siglo XX el obispo Carlos Duarte Costa. La existencia de una Iglesia Veterocatólica llamó mi atención, ya que hasta donde sabía, la rama principal del “catolicismo independiente” provenía, no de Utrech sino de la Iglesia Brasilera… bien pronto me di cuenta de que había más relación de la que yo imaginaba. Estos veterocatólicos tenían muy poco con la Sede de Utrech (que abandonó el jansenismo para volcarse al modernismo) y su origen, además de reciente, se mostraba sumamente confuso y extraño. En este breve ensayo quisiera realizar un breve análisis sobre esta “Iglesia” y la peligrosidad de la misma.



 El Fundador.

La Iglesia Católica Antigua del Río de la Plata fue fundad por Sebastián Camacho Bentancur. Existe una pseudo biografía que lo deja muy bien parado, pero con inconsistencias y grandes omisiones. Si bien en sus páginas oficiales marcan como inicio del movimiento el día 3 de agosto de 1999, la verdad es que hasta mediados del 2006 no hay noticias de ellos. El fundador recibió las ordenes de parte del obispo Ferreyra de Souza, un clérigo brasileño, ordenado por Tecna Rusconi, quien fuera a su vez el Patriarca de la Iglesia Católica Apostólica Argentina No Romana, filial de la ICAB en nuestro país. Tecna Rusconi llevó casi a la extinción al grupo de gobernó hasta su muerte y cometió, según sus propios seguidores, gravísimos errores… entre ellos consagrar a De Souza. Éste último era un homosexual activo, dominado por una soberbia sin límites, carente de toda educación y que en el varios foros de Internet largó toda serie de improperios contra sus “adversarios”, donde recurría a amenazaba a diestra y siniestra con llegar a recurrir a la fuerza física. En su momento pude hacer un breve estudio sobre el derrotero de este obispo independiente: comunidades por él “pastorearas” quedaban siempre en crisis, moral o económica, con los fieles dispersos, con denuncias de todo tipo: En Argentina, Brasil y los Estados Unidos había mudado en varias oportunidades de Iglesias y también había fundado otras tantas… siempre consagrando obispos que, en la primer oportunidad lo expulsaban y hasta excomulgaban. Entre quienes tuvieron la oportunidad de ser “consagrados” por Monseñor De Souza se encuentra este Sebastián Camacho Bentancur. Al poco de ser consagrado obispo publicó en Internet un documento por el cual declaraba la independencia de su Iglesi en Uruguay de cualquier jurisdicción y asumía la presidencia de la misma. Al poco tiempo era Arzobispo Primado y finalmente “Patriarca” cargo que actualmente detenta. Por lo que averigüe tiene un título de maestro de grado, pero no ejerce como tal. No posee estudios en teología, en sus documentos apela a lugares comunes del ecumenismo y del modernismo, incluso contradictorios. A diferencia de los modernistas educados, el Obispo Sebastían Camacho Bentancur no puede esbozar un solo argumento que sostenga sus tesis, como la ordenación femenina, la alteración de los rituales, el ecumenismo, etc. Tan grave era esta situación que lo llevó a “compilar” sus ideas y “fundar” su propio movimiento teológico al que denominó “Movimiento Abracista”.


 El movimiento abracista.
¿De que se trata este “movimiento” que según leemos se expande por el mundo. En primer lugar no es sino un cúmulo de teorías modernistas y ecuménicas, cruzadas por un indeferentismo extremo. Para él existe una Divinidad Suprema cuya “persona” ha recibido distintos nombres a lo largo de la historia y por medio de diferentes culturas. Cada cultura se aproximó a esa Divinidad de formas diferentes: en China por medio del animismo, en Japón por el Shintoísmo, los judíos tuvieron una experiencia particular, al igual que los musulmanes y nosotros, los cristianos, en la figura de Cristo. Ahora bien ¿Es Cristo Dios? Si, pero lo es en el mismo sentido que Buda o Alá. Por lo tanto, Monseñor Camacho, sin saberlo, está practicando la antigua herejía modernista de la fe de la comunidad de los creyentes, cuyo punto de partida es la filosofía kantiana. El problema está en que Monseñor Camacho desconoce a Kant, por lo tanto lleva sus conclusiones al absurdo: para los modernistas todas las “religiones” eran expresión del sentimiento religioso de las comunidades de los creyentes, eran distintas experiencias de la fe, pero el cristianismo representa la más perfecta; para el Obispo Sebastián Camacho Bentancur no es así, el cristianismo (catolicismo, evangelismo, calvinismo, pentecostalismo, etc) es una experiencia más. Esto se ha “sellado” a través de una “Alianza Abracista” que incluye al “Patriarcado de la Comunión Apostólica Ecuménica” (una denominación de la “Iglesia Católica Antigua del Río de la Plata” de Sebastían Camacho Bentancur), Umbanda, Federación Teúrgica del Uruguay, Wiccanos (así aparece en el blog, aunque la palabra no tiene un gentilicio), Congregación para el Abrazo Mundial (Monseñor Camacho), Metafísicos, Comunidad Judía Independiente (el movimiento jasídico en Uruguay negó tener conocimiento de que algún miembro de la comunidad judía hubiera participado en estos actos), Masonería (no especifican que lógia), Cristianos Evangélicos (no especifican cual secta), Católicos Romanos (se refiere a “fieles” de la Iglesia Conciliar que por ser divorciados u homosexuales asisten a los servicios de Camacho), Ortodoxos (una secta radicada en Argentina que se autoproclama “Católica Ortodoxa” aunque en realidad apenas si mantienen los ritos y son una rama de la Iglesia de Camacho), Busdistas (sin comentarios), Gnósticos, Santeros y agnósticos (sin comentarios). Faltaron los extraterrestres en los que cree este singular obispillo. No puedo dejar de mencionar que en las fotografías se aprecia que no hay ni 50 personas en el acto por el primer aniversario de la “Alianza”, acto que se basó en sacar una caja de madera, adornado con símbolos de varias religiones y con objetos de sendos cultos… eso sí, en una fotografía señalan a una anciana de nombre “Elsa Dubois” como “mormona”. Seguramente Monseñor Sebastián Camacho Bentancur desconoce que en realidad el nombre de esa secta norteamericana es “Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días” y que sus adherentes se denominan “miembros” o “SUD”. Para más información y fotografías del evento pueden consultar http://alianzaabracista.blogspot.com.ar.


Los abracistas al eliminar la idea de un Dios personal y absoluto que se revela a sí mismo y enseña su doctrina crean una divinidad impersonal, mudable y etérea. En todas las religiones se adora a esa divinidad, casi incognoscible. Tampoco es menester conocerla, lo importante son las acciones y la principal de ellas es el amor por el otro. Como podemos ver, los abracistas no sólo no creen en Dios y caen en un Deísmo Absurdo, sino que además son abiertamente pelagianos ya que el fin del hombre no es la Visión de Dios, sino realizar buenas acciones como ayudar a los pobres. Los sacramentos que se dan en la Iglesia de Sebastián Camacho Bentancur tienen un sentido diferente al de la Iglesia Católica, e incluso al de las cismáticas. No se trata de signos sensibles por los que se transmite la gracia, sino ceremonias que representan el “amor de Dios”. La comunión es compartir el pan, la confesión prestar el oído a un amigo, el bautismo la entrada a la comunidad… lo cual también es voluntario. La única que más o menos se mantiene “regular” es el Orden Sagrado, empero, como utilizan un ritual propio derivado del Modernista de Pablo VI es absolutamente inválido, sin contar con la “innovación” de las ordenaciones femeninas.

 La Expansión.
En la innumerable cantidad de páginas y blogs de este grupo vemos que “se expanden”, que los “abracistas crecen día a día”. Decidí realizar una investigación al respecto. Si bien es cierto que hay varios “obispos” que reconocen a Camacho Bentancur como su “Patriarca” muchos nunca lo vieron en persona. Aquí está el secreto del “Patriarca” uruguayo: se establece en contacto con alguna comunidad (lo normal es que sea ésta la que de el primer paso) y él crea por medio de una bula una vicaría en un país cualquiera, nombra al clérigo o laico con más “iniciativa” como “presidente” y “vicario” con todos los poderes al efecto. Luego de un periodo que va de unas semanas a meses decide “elevar” a la vicaría y transformarla en “Iglesia”, para ello el vicario debe viajar a Uruguay o pagar el traslado de Monseñor Camacho para que lo ordene y luego lo consagre, sella un juramento de unidad y eso es todo. Si en ese mismo país aparece otro grupito, Monseñor Camacho le ordena al obispo local que vaya y otorgue las ordenes “por dimisorias”. Este obispo “gobierna” sus iglesias por Internet envía bulas digitales, da ordenes, remite “cartas pastorales”, todo vía web. Pero estas comunidades son muy pequeñas y jamás superan la veintena de personas. ¿De cuantos fieles estamos hablando? Mis estimaciones difieren de los datos que envía el “obispo” y sus secretarios: no son miles… sino menos de trescientas personas. Para ello entré a las páginas de todas las comunidades y me limité a contar las personas que aparecían en las fotos y llegué a unos 270. Hay comunidades, como una en Bariloche donde sólo hay cinco personas, dos mujeres (lesbianas) que son “matrimonio” y ambas “sacerdotas” (Monseñor Camacho desconoce la palabra “sacerdotisa”).



La estrategia es interesante: inundar la red con mensajes en foros, centros de debate, grupos de Facebook… todos tienen los mismos miembros, pero cambian los nombres, la Iglesia Antigua, es también el Patriarcado y la Alianza Abracista… siempre hay un nuevo grupo en comunión con Camacho Bentancur y con sus propias páginas y blogs.

 El negocio. 
Hay quienes viven la religión y quienes viven de la religión. Monseñor Sebastián Camacho Bentancur está entre los últimos y lo hace bastante bien. Cada ordenación debe ser pagada, no se trata de la simple simonía, sino de una “donación” que va de U$D500 a U$D2000 dependiendo de varios factores, además hay que pagar el viaje en avión y el hospedaje del “Patriarca”. Cada Iglesia debe enviar una suma de dinero a convenir con la Iglesia Matriz en Montevideo, lo cual se puede hacer mes a mes o una al año… eso si, siempre en dólares norteamericanos. Las ordenaciones por dimisorias también se pagan… se envía un porcentaje a Monseñor Camacho y esto sin contar las donaciones particulares para las obras de caridad. Comedores, merenderos, ropa… todo eso se financia y muy bien. Además hay otras entradas: cuotas por catecismo, pago de conferencias sobre “abracismo”, venta de objetos bendecidos (al mejor estilo “Iglesia Universal), primeras comuniones y confirmaciones, sin contar las donaciones por los bautismos y colectas para la construcción de la Catedral que se construirá en Montevideo. Los matrimonios del mismo sexo, que Sebastián Camacho Bentancur apoya y promueve son otra buen ingreso: estamos entre los U$D 200 a los U$D 500 dependiendo del lugar, el viaje, etc. Y eso no es todo, los folletos donde se explica de que se trata todo esto también se venden y envían por correo postal… eso sí, algunos no son sino plagios escandalosos de fragmentos del “Libro de Urantia” los gastos de envío los paga usted.

 Conclusiones
El término herejía es demasiado grande para el movimiento de Sebastián Camacho Bentancur. La herejía es la negación consiente de un dogma de fe. Este obispo niega varios, sino todos los dogmas de nuestra fe, de hecho su religión abracista constituye una absoluta alteridad respecto al cristianismo. Se trata más bien de un montón de palabras dulzonas (amor, caridad, compañerismo, contención) vacías de cualquier sentido y orientadas a buscar un público, o mejor, un grupo de consumidores. Homosexuales, divorciados y relapsos por un lado; ubandistas, agnósticos, disconformes por el otro se reúnen periódicamente en derredor de Sebastían Camacho Bentancur para adorar a una deidad tan humana y artificial como el dinero que el Patriarca devotamente guarda y venera en secreto.