jueves, 31 de enero de 2013

Por qué se encarnó el Logos


Santo Tomás de Aquino STh III, q 1 a 3

ARTICULO III

De si el hombre no hubiera pecado, se habría encarnado Dios

(Sent, lib. III, dist. I/ De Ver. C. 29, a. 4 / In 1Tim. Cap. 1, lect, 4)

PARECERÍA que, aunque el hombre no hubiese pecado, Dios lo mismo se hubiera encarnado, porque:

1. Subsistiendo la causa subsiste el efecto.

Pero como dice San Agustín (De Trinit. 1- 13, C- 17), otras muchas cosas deben meditarse en la Encarnación de Cristo, además de la absolución del pecado, de las cuales se ha hablado (a. 2).

Luego, aunque el hombre no hubiera pecado, Dios se habría encarnado.

2. A la omnipotencia de la virtud divina pertenece el consumar sus obras y manifestarse por algún efecto infinito.

Pero ninguna pura creatura puede ser llamada efecto infinito, puesto que es finita por su esencia.

Y en sólo la obra de la Encarnación parece manifestarse principalmente el efecto infinito del poder divino, por el cual se unen cosas que distan entre sí infinitamente, en cuanto se hizo que un hombre fuese Dios.

En cuya obra también parece que se perfecciona sumamente el universo, por lo mismo que la última creatura, esto es, el hombre, se une al primer principio, que es Dios.

Luego, aunque el hombre no hubiera pecado Dios se habría encarnado.

3. La naturaleza humana por el pecado no se ha hecho más Capaz de la gracia.

Pero después del pecado es capaz de la gracia de la unión, que es la mayor gracia.

Luego, si el hombre no hubiese pecado, la naturaleza humana hubiera sido capaz de esta gracia y Dios no hubiera quitado a la naturaleza humana el bien de que era capaz.

Luego, si el hombre no hubiera pecado, Dios se habría encarnado.

4. La predestinación de Dios es eterna. Pero se dice (Rom. 1, 4) de Cristo, el que ha sido predestinado Hijo de Dios con poder.

Luego, aun antes del pecado era necesario que el Hijo de Dios se encarnase, para que se cumpliese la predestinación de Dios.

El misterio de la Encarnación fue revelado al primer hombre, como consta por lo que dijo el Señor (Gen. 2, 23), esto ahora es hueso de mis huesos...; lo cual dice el Apóstol (Efes. 5, 32) que es un sacramento grande en Cristo y en la Iglesia.

Pero el hombre no pudo saber con anticipación su caída, por la misma razón que tampoco el ángel, como lo prueba San Agustín (Super. Gen. ad litt. 1. 11, e. 18).

Luego, aunque el hombre no hubiese pecado, Dios se hubiera encarnado.

CONTRA ESTO

Dice San Agustín (lib. De verbis Domini), exponiendo lo que se lee en Lucas 19, el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que había perecido (serm. 36, c. ult., pero más expresamente lib. De verb. Apost. serm. 8, C. 2) : luego, si el hombre no hubiese pecado, el Hijo del hombre no hubiera venido.

Y sobre estas palabras (1Tim. 1), Cristo vino a este mundo para salvar a los pecadores, dice la Glosa (ord. Aug. lib. De verb. Apost. serm. 9), Cristo Señor ninguna causa tuvo para venir, sino salvar a los pecadores. Quitad las enfermedades, quitad las heridas, y no queda causa alguna de la medicina.

RESPONDO:

Debe decirse que algunos opinan acerca de esto de distinta manera.

Pues hay quienes dicen que, aunque el hombre no hubiese pecado, el Hijo de Dios se habría encarnado.

Pero otros aseguran lo contrario. A cuya aserción parece que se debe asentir con preferencia.

Pues aquellas cosas que provienen de sola la voluntad de Dios, por encima de todo lo debido a la creatura, no pueden sernos conocidas sino en cuanto se nos enseñan en la Sagrada Escritura, por la cual la voluntad divina nos es conocida.

Por lo cual, como en la Sagrada Escritura en todas partes se da como razón de la Encarnación el pecado del primer hombre, se dice convenientemente que la obra de la Encarnación ha sido ordenada por Dios para remedio contra el pecado

De manera que, no existiendo pecado, no se habría verificado la Encarnación.

Aunque el poder de Dios no esté constreñido a esto, pues Dios hubiera podido encarnarse aún sin existir el pecado.

A LA OBJECIONES

A la 1ª diremos que todas las otras causas que se han asignado (a. 2), pertenecen al remedio del pecado.

Porque, si el hombre no hubiese pecado, hubiera sido iluminado con la luz de la sabiduría divina y perfeccionado por Dios en la rectitud de la justicia, para conocer y hacer todo lo necesario.

Pero, puesto que el hombre abandonando a Dios se había precipitado en las cosas corporales, fue conveniente que Dios, tomando carne, le exhibiera también por las cosas corporales el remedio de la salvación.

Por lo cual dice San Agustín (sup. illud Ioan. I, Verbum caro factum est, tract. 2): la carne te había obcecado, la carne te sana; puesto que Cristo vino para con su carne extinguir los vicios de la carne.

A la 2ª que en la manera misma de producir las cosas de la nada la virtud divina se manifiesta infinita. Y basta también para la perfección del universo que la creatura se ordene de un modo natural a Dios como a su fin.

Mas excede los límites de la perfección de la naturalaza el que la creatura se una a Dios en la persona.

A la 3ª que en la naturaleza humana pueden considerarse dos clases de capacidad.

La una según el orden de la potencia natural. La cual es colmada siempre por Dios, que da a cada cosa según su capacidad natural.

Y la otra según el orden de la potencia divina, al que toda creatura obedece a su arbitrio. Y a esto pertenece esta capacidad.

Pero Dios no llena toda tal capacidad de la naturaleza; de otra suerte Dios no podría hacer en la creatura, sino lo que hace; lo cual es falso, como se ha demostrado (P I, C 105, a. 6).

Nada, pues, impide que la naturaleza humana después del pecado haya sido llevada a algo mayor; porque Dios permite que se haga lo malo para sacar de ello algo mejor.

Por lo cual se dice (Rom. 5, 20), donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia. Por lo cual también se dice en la bendición del cirio pascual: ¡oh feliz culpa, que mereció tener tal y tan grande Redentor!

A la 4ª, que la predestinación presupone la presciencia de las cosas futuras. Y por eso, así como Dios predestina la salvación de algún hombre de modo que se cumpla por las oraciones de otros; así también predestinó la obra de la Encamación para remedio del pecado humano.

A la 5ª, que nada impide que se revele el efecto a alguno al cual no se revela la causa.

Luego pudo revelarse al primer hombre el misterio de la Encarnación sin que antes fuera sabedor de su caída; pues no todo el que conoce el efecto conoce también la causa.

miércoles, 30 de enero de 2013

Consecuencias generales del aborto para la mujer


Texto tomado de sito web Embarazo inesperado. En la imágen se puede apreciar un ser humano de diez días de gestación.


Consecuencias físicas y psicológicas en general

El aborto, legal o ilegal también daña física y psicológicamente a la mujer y hasta puede acarrearle la muerte. La propaganda proabortista continuamente proclama la mentira de que el aborto legal es médicamente "seguro", y de que es necesario legalizarlo o despenalizarlo debido a la gran cantidad de muertes maternas causadas por el aborto ilegal. Esta estrategia para legalizar el aborto se llama engañosamente "Maternidad sin riesgos". Entre las complicaciones físicas del aborto en la mujer están las infecciones, las hemorragias, las complicaciones debido a la anestesia, las embolias pulmonares o del líquido amniótico, así como las perforaciones, laceraciones o desgarros del útero. Estadísticamente hablando, se estima que el riesgo inmediato de dichas complicaciones es de un 10%, pero el de las complicaciones a largo plazo es entre el 20 y el 50%.

Además de las complicaciones físicas, las mujeres sufren emocional y espiritualmente de lo que ya se ha identificado como el "Síndrome post-aborto." Estos efectos del aborto incluyen sentimientos de culpa, angustia, ansiedad, depresión, baja autoestima, insomio, diversos tipos de neurosis y de enfermedades psicopáticas, tendencia al suicidio, pesadillas en las que aparecen los restos del bebé abortado, recuerdos dolorosos en la fecha en que hubiera nacido, etc.

La Real Academia de Obstetricia de Inglaterra ha informado que las probabilidades de problemas pisquiátricos graves y permanentes después de un aborto pueden alcanzar hasta el 59% de las madres. La Organización Mundial de la Salud por su parte informa que las mujeres que se practican abortos por razones psiquiátricas son precisamente las que corren mayor riesgo de problemas mentales una vez realizado el aborto. Otros estudios muestran que las mujeres que se han practicado un aborto por razones de violación, incesto, salud, etc., tienen aún más probabilidades de sufrir problemas emocionales y psiquiátricos severos que las que se lo han practicado por razones socioeconómicas.

FUENTES: Dr. Rafael Cabrera, "Trauma post-aborto y sanación," X Congreso Mundial por el Amor, la Vida y la Familia de Human Life International, San José, California, abril de 1991; David C. Reardon, Aborted Women, Silent No More (Westchester, Illinois, U.S.A.: Crossway Books, 1987), xxiv, xxv.


Los efectos del aborto.

En la mayoría de los casos a la mujer nunca le dijeron todo lo que le podía pasar. Muchas veces, se explica el aborto como un procedimiento quirúrgico clínicamente seguro. Pero los aspectos del llamado procedimiento "seguro" pueden dejar un deterioro físico permanente, sin mencionar el potencial de problemas psicológicos crónicos.

WEBA, (Women Exploited by Abortion/Mujeres explotadas por el aborto), es la voz de la experiencia. Las mujeres pertenecientes a WEBA conocen la realidad porque la han experimentado. Su objetivo es educar a todas las mujeres sobre los efectos del aborto, para que busquen una alternativa.

"El médico me dijo que sólo había que inyectar un poco de líquido, que sentiría unos y que después expulsaría el feto. No fue así. Sentí a mi niña moverse de aquí para allá durante hora y media, el tiempo en que tardó en fallecer. Tuve un parto difícil durante más de 12 horas y yo misma di a luz a mi hija. Era hermosa, tenía cinco meses y medio... pero estaba muerta".

Las siguientes páginas enumeran los potenciales efectos físicos y psicológicos del aborto. WEBA desea que todas las mujeres los conozcan:

Consecuencias físicas:

· Esterilidad.
· Abortos espontáneos.
· Embarazos ectópicos.
· Nacimientos de niños muertos.
· Trastornos menstruales.
· Hemorragia.
· Infecciones.
· Shock.
· Coma.
· Utero perforado.
· Peritonitis.
· Coágulos de sangre pasajeros.
· Fiebre /Sudores fríos.
· Intenso dolor.
· Perdida de otros órganos.
· Muerte

"Mi médico no me contó que podría tener una abundante hemorragia y una infección que me podría durar semanas, como así fue. Tampoco me dijo nada sobre la posibilidad de que me extirpasen el útero (histerectomía), tal como me hicieron ocho meses más tarde", dijo una de las víctimas del aborto.

Transtornos emocionales:

· Llanto/ Suspiros.
· Insomnio.
· Perdida de apetito.
· Perdida de peso.
· Agotamiento.
· Tragar constantemente.
· Nerviosismo.
· Disminución de la capacidad de trabajo.
· Vómitos.
· Trastornos gastrointestinales.
· Frigidez.


Efectos psicológicos:

· Culpabilidad.
· Impulsos suicidas.
· Sensación de perdida.
· Insatisfacción.
· Sentimiento de luto.
· Pesar y remordimiento.
· Retraimiento.
· Perdida de confianza en la capacidad de toma de decisiones.
· Inferior autoestima.
· Preocupación por la muerte.
· Hostilidad.
· Conducta autodestructiva.
· Ira/ Rabia.
· Desesperación.
· Desvalimiento.
· Deseo de recordar la fecha de la muerte.
· Preocupación con la fecha en que "debería" nacer o el mes del nacimiento.

"Nadie me dijo nunca que viviría con esta decisión durante el resto de mi vida...Han pasado varios años pero mi pena continua."

· Intenso interés en los bebés.
· Instintos maternales frustrados.
· Odio a todos los relacionados con el aborto.
· Deseo de acabar la relación con su pareja.
· Pérdida de interés en el sexo.
· Incapacidad de perdonarse a si misma.
· Sentimiento de deshumanización.
· Pesadillas.
· Ataques / Temblores.
· Frustración.
· Sentimientos de ser explotada.
· Abuso de los niños.


¡He aquí los hechos!

Cada año, más de un millón y medio de mujeres se practican abortos. Eso significa que más de 4.000 niños aún no nacidos son matados legalmente cada día. Para muchos, el aborto parece ser la decisión correcta en el momento. Pero a estas mujeres casi nunca se les cuentan los posibles efectos físicos y psicológicos que pueden arrastrar como secuela para el resto de sus vidas.

WEBA, Women Exploited by Abortion -Mujeres Explotadas por el Aborto-, es una organización nacional no lucrativa de mujeres que han tenido abortos. Las miembros de WEBA ahora se dan cuenta de lo equivocadas que fueron sus decisiones. WEBA se esfuerza por conseguir educar a las mujeres sobre el aborto y sus efectos nocivos y permanentes.

Fuente: Patti Haywood-McKinney, de "Mujeres explotadas por el aborto" WOMEN EXPLOITED BY ABORTION. Dirección: WEBA;Route 1, Box 821; Venus, Texas 76084. Teléf.(214) 366-3600

martes, 29 de enero de 2013

Carta de San Jerónimo a San Agustín


En todo tiempo he venerado vuestra beatitud con el honor que os es debido y he amado al Salvador que en ti habita. Más ahora, si posible fuere, añado algo al montón, llenándolo cumplidamente, porque no sufro pase ni una hora sin mencionar tu nombre, pues con el ardor de la fe has hecho frente los vientos que soplaban. Preferiste en cuánto a ti dependía, ser liberado sólo de Sodoma que permanecer con los que en ella perecían.
Sabe tu prudencia a qué me refiero. ¡Tened valor! En todo el orbe sois celebrado, los católicos os veneran de nuevo como a fundador de la antigua fe, y lo que es todavía timbre de mayor gloria, todos los herejes te detestan y a mí me persiguen con un odio parejo, queriéndonos matar con su deseo, ya que no pueden hacerlo con sus espadas.

lunes, 28 de enero de 2013

San Agustín, Confesiones (Completas)

Estimados lectores, atendiendo el buen consejo de nuestro amigo Sinquinchus   pongo un enlace para descargar el libro completo de las Confesiones de San Agustín.
Se trata de un texto fundamental y que nos invita a reflexionar sobre la transformación de la vida por medio de la Gracia de Dios, de como el hombre, que se abandona a la acción de Dios, que todo lo puede, es rescatado de las garras del Demonio y elevado a la Santidad.

Para decargar Las Confesiones de San Agustín haga click en aquí.

domingo, 27 de enero de 2013

Carlos Disandro, un hombre de la Tradición

La Tradición implica una moción interior que fluye hacia el exterior. Proviene del latín y significa "transmitir". Esa transmisión transforma al que la recibe, al hombre, de un ser inerte, movido por pulsiones animales, alejado de la Gracia de Dios, en un ser que aspira a aquel que lo llama, aquel que le tiende su mano, al que como a Pedro, le dice "Ven". La Tradición entonces es siempre έσώτερος, es decir, interior, "desde dentro".
Muy diferente es el tradicionalismo a secas, que es una moción externa, ritualista, que no implica una transformación exterior. En el catolicismo el exoterismo se ve en aquellos que tienen como único fin la Misa, sin la defensa de la doctrina que ésta debe transmitir, en aquellos que propugnan la sotana, sin importarles que el que la lleva sea o no un sacerdote, o mayor aún, que el sea el Alter Christus, aquel que nos transmite, no su propio sacerdocio, no su propia doctrina, sino la del Logos, la de aquel que era desde antes que todo fuera.
Lamentablemente, entre la Resistencia Católica, muchos grupos se han quedado con lo meramente externo, con lo exotérico. El combate por la Misa no era un medio por la Restauración de la Fe, sino el fin en sí mismo. Este error fue advertido por el Doctor Carlos Disandro, intelectual como pocos en nuestro país, un hombre que puso todo en juego por la Fe Verdadera, porque sabía que era la Liturgia la que expresaba la Fe. El Doctor Disandro se opuso a la Iglesia Conciliar en el momento más difícil, arriesgó posiciones en un momento grave. Ejemplo de lucha, intelectual como ningún otro, el Doctor Disandro ha dejado una huella indeleble. Muchos conocieron la Tradición Católica por él, muchos pudieron abrir los ojos gracias a sus obras, a sus conferencias, a sus escritos. El Doctor Disandro nos enseñó además la comunión entre Dios y la Patria. A veces, cuando volvemos sus textos nos pasa (a mi me pasa, no sé a ustedes) que comprendo que el problema no es meramente intelectual, que la lucha es por la Iglesia y también por la Patria. Cuando estuve en Vedia, unas semanas atrás, un gran amigo me dijo "No podemos estar todo el tiempo con el debate intelectual... sino nos pasará como a los bizantinos". Disandro comprendió esa verdad y advirtió sobre ella. Lamentablemente, pocos le escucharon y pocos le escuchamos aún.
El 25 de enero se cumplió el aniversario de su muerte. La Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia ofreció en el XIX aniversario de su fallecimiento una Misa de Requiem por él.
Roguemos a Dios por el eterno descanso de éste intelectual, uno de los pocos que ha dado nuestro país. Un intelectual que sabía que el Norte no estaba en los títulos ni en los diplomas, sino en Dios.

sábado, 26 de enero de 2013

Filosofía. Introducción a su estudio


Mi amigo Federico me preguntó hace algunas semanas sobre un buen libro que sirviera como introducción a la filosofía. Casualmente, ayer, luego de visitar la Librería Católica Acción (gracias Marcelo por llevarme) empecé a preparar el curso de filosofía que tengo que dar éste año. Hablaré desde mi experiencia personal e invito a todos aquellos que lo deseen a realizar sus propios aportes.
Creo que lo más conveniente es empezar por el principio, es decir, una introducción a la filosofía, la cual debe estar acompañada de la lectura de los clásicos. Hay dos buenas historia de la filosofía que quisiera mencionar. La primera es la colección de la BAC "Historia de la Filosofía", yo recomiendo el primer volumen (Grecia y Roma), que hace un muy buen estudio sobre la filosofía pre-cristiana y nos sitúa en los orígenes de la filosofía (según la mentalidad occidental, naturalmente). Los otros tres volúmenes de la colección me parecen prescindibles. Recomiendo, para continuar con la cronología la "Historia de la Filosofía Medieval" de F. Canals Vidal. Yo tengo la edición de 1992 de Herder, correspondiente a la colección "Curso de Filosofía Tomista". Se trata de una obra que abarca desde los orígenes del cristianismo hasta avanzada la Edad Moderna (cierra con el debate entre los dominicos y los jesuitas). Una obra muy buena, que sintetiza las principales obras de los máximos representantes de cada periodo. Este es un buen pantallazo para la filosofía católica clásica.
A la par de estos dos libros (el primero se puede conseguir por internet, en 4shared), debemos ir nutriéndonos de los filósofos, especialmente los griegos. Debemos perder el temor a Platón y Aristóteles. De Platón son imprescindibles "Timeo" y "La República" (la mejor edición es la de Eudeba), los recomiendo en ese orden. De Aristóteles "La política", la "Ética" y la "Metafísica" se consiguen en ediciones muy baratas y muy bien traducidas por el Centro Editor de Cultura, las cuales andan en derredor de los $12 a $20 y están en casi todos los kioscos. Hay buenas compilaciones además de los pre-socráticos. Una vez que tenemos éstos textos, es obligatoria la lectura de San Agustín, el máximo de los Doctores de la Iglesia. Debo reconocer (y pido que me disculpen algunos amigos) que prefiero al Doctor de Hipona antes que el Angélico. De San Agustín, hasta hace poco sólo existía la Edición Completa de la BAC, que es la mejor. Pero... hace unos años que se venden muy buenas traducciones, y algunas ediciones bilingües por $30 o poco más. Toda la obra de San Agustín la encontrarán en el Sitio Augustinus, que lo tenemos en la lista de enlaces. Son de lectura obligatoria (y merece la pena tenerlos en papel) las "Confesiones", "La ciudad de Dios" (se puede descargar de Internet) y "La Predestinación de los Santos".
De San Buenaventura la BAC tiene una buena colección, la misma se puede encontrar en PDF en Internet. Es interesante el estudio de Ratzinger "Teología de la Historia en San Buenaventura", que fue su tesis de doctorado. Pero la estrella para casi todos es Santo Tomás de Aquino, el Doctor Angélico... bueno la Suma Teológica y varios textos explicativos están en la Internet. Yo no soy tomista (como se esforzaron algunas personas en recalcarlo), pero quien es un gran tomista y conocedor de la obra del Doctor de Aquino es mi amigo Leonardo, cuyo blog Itinerarium Mentis está dedicado al pensar profundo cristiano.
Quien desee profundizar en la filosofía, luego de tener a los Clásicos debe leer a Descartes (las "Meditaciones...", como mínimo) y posteriormente Heidegger. De éste hay un sitio muy completo en la lengua de Cervantes: Heideggeriana. Tengamos en cuenta que se trata de un pensador moderno, existencialista... así que con éstos autores se debe ir con mucho cuidado, pero tampoco se puede criticar al Maestro de Friburgo sin haberlo leído. Dos textos quiero destacar: el clásico "Ser y tiempo" (hay una edición del FCE) y "Heráclito", editado por El hilo de Ariadna (más de 450 páginas); se trata de dos obras con las que pienso torturar a mis alumnos éste año. No quiero dejar de mencionar a un autor muy querido por mi amigo Leonardo; se trata de un filósofo con dos estapas muy diferenciadas, la primera, plenamente ortodoxa y la segunda plagada de errores. Me refiero a Maritain, de él recomiendo "Antimoderno" (yo lo leí en edición digital, pero me robaron la notebook con el texto y no lo puedo conseguir) y, por supuesto "Filosofía de la Naturaleza", que conseguí en Librería Acción, gracias a mi amigo Marcelo.
Bueno, éste es un pantallazo general para introducirse y empezar a profundizar en la filosofía, como siempre, primero los clásicos, después los modernos...
Gracias y Sursum Corda!

jueves, 24 de enero de 2013

El espíritu del Vaticano II

¿De qué manera podemos conciliar el Vaticano II con la perennse Doctrina de la Iglesia Católica? ¿Se trata de una mera cuestión de hemenéutica como dijo Ratzinger/Benedicto XVI? Pensemos brevemente cual era el signo de nuestra fe: la Santa Misa, ella expresa lo que creemos y lo que antes de nosotros creyeron quienes nos precedieron en la Iglesia Militante. En la Misa Tridentina es imposible la danza, menos aún la danza pagana. No obstante, en el Novus Ordo Missae eso no es así. A continuación ustedes podrán, haciendo click aquí acceder a la danza indio-pagana realizada por un "sacerdote" de la Iglesia Conciliar del Vaticano II. Naturalmente, ninguno de sus superiores le sancionó, ninguna autoridad de la Iglesia Oficiosa dijo nada. La única perseguida es la verdad.

Para ver el video haga click aquí: http://www.laportelatine.org/mediatheque/videotheque/laportelatine/culte_hindou_et_catholique.php

miércoles, 23 de enero de 2013

La caridad ¿Algo que falta?


Tomado de San Agustín, Sermón a los fieles de la Iglesia de Cesarea.

3. Entonces -me dirá alguien-, ¿qué es lo que no tienen los que tienen todo esto? Tú dices: ¿tienen el bautismo? Sí, lo afirmo. Tú dices: ¿tienen la fe de Cristo? Sí, lo afirmo. Si tienen esto, ¿qué es lo que no tienen? ¿Qué es el bautismo? Un misterio. Escucha al Apóstol: Si conociera todos los misterios. Es mucho conocer todos los misterios de Dios; por muchos misterios que conozcamos, ¿quién los conoce todos? ¿Qué dice el Apóstol? Si conociera todos los misterios, si tuviera el don de profecía, y aún más, y toda la ciencia... -Pero habías hablado de la fe. Escucha todavía: Si tuviera toda la fe. Es difícil tener toda la fe, como es difícil conocer todos los misterios. Y ¿qué es lo que dice? Toda, como para trasladar montañas; si no tengo caridad, nada soy . Atended, hermanos, atended, os ruego, la voz del Apóstol y ved por qué buscamos a nuestros hermanos con tales trabajos y peligros. La caridad es la que los busca, la caridad que procede de nuestros corazones. Por amor de mis hermanos y compañeros, dice el salmo, hablaba sobre la paz a propósito de ti, dirigiéndose a la Jerusalén santa. Ved, pues, hermanos míos, lo que dice el Apóstol: Aunque tuviera todos los misterios, toda la ciencia, profecía y fe, ¿qué fe? -como para trasladar montañas-, si no tengo caridad, nada soy. No dijo: "Todo esto es nada", sino: Si no tengo caridad, nada soy.
¿Quién va a ser tan insensato que diga: "Los misterios no son nada"? ¿Quién tan demente que pueda decir: "La profecía no es nada, nada la ciencia y nada la fe?" No se dice que ellas no son nada, sino que siendo grandes como son, teniendo yo esos dones tan grandes, si no tengo caridad, nada soy. Grandes son ellas y yo tengo cosas grandes, y nada soy si no tengo caridad, mediante la cual me son provechosas las cosas grandes. En efecto, si no tengo caridad, pueden ellas estar presentes, pero no pueden aprovechar.

La Iglesia de Sardes

Al ángel de la Iglesia de Sardes escríbele: "Esto dice el que tiene los siete espíritus de Dios y las siete estrellas: Conozco tus obras: se te tiene por viviente, pero estás muerto. Ponte alerta y consolida lo restante, que está a punto de morir; porque no he hallado tus obras cumplidas delante de mi Dios. Recuerda, pues, tal como recibiste y oíste; y guárdalo, y arrepiéntete. Si no velas vendré como ladrón y no sabrás a que hora llegaré sobre tí. Con todo, tienes en Sardes algunos pocos nombres que no han manchado sus vestidos; y han de andar conmigo vestidos de blanco, porque son dignos. El vencedor será vestido así, de vestidura blanca, y no borraré su nombre del libro de la vida; y confesaré su nombre delante de mi Padre y delante de sus ángeles. Quien tiene oído escuche lo que el espíritu dice a las Iglesias." (Apocalipsis III, 1-6)

sábado, 19 de enero de 2013

Conclavismo, competencia para Monseñor Squetino

Como ya es de público conocimiento, el obispo Juan José Squetino está promoviendo una elección papal desde hace años. Para ello ha realizado una gran cantidad de viajes y entrevistas, incluso con Victor von Pentz, el que resultó electo en el Cónclave de Asís y tomó como nombre Lino II.
Ya mencioné en varios artículos porqué no se puede realizar un cónclave:

Refutación del Cónclave de Monseñor Squetino
¿Es posible un cónclave? Respuesta a Monseñor Juan José Squetino.

Conclave: una respuesta a la "carta de apoyo".
Respuesta a un conclavista irascible
Respuesta a la Segunda Carta a los obispos sedevacantistas, del Obispo Squetino

Squetino deberá competir con otras personas que reclaman el pontificado, tanto en el Palmar de Troya, Santa Jovita, Kansas, etc. Pero tal vez no sepa que actualmente existe otra convocatoria a un Cónclave. La misma es promocionada desde el año 2011 por los mismos que apoyaban al difunto Pío XIII.
El Cónclave se hará de manera virtual para ello los electores deberán registrarse y enviar una retractación de errores y declaración de fe católica. Para evitar problemas, el organizador (el Padre Joseph Lorenz) abrió el Cónclave el día 4 de julio del 2012 y se extenderá hasta el 2015. Se tratará tal vez del cónclave más largo de la historia, pero del cual saldrá, seguramente un nuevo reclamante papal con un final tan patético y triste como el de Pulvemarcher, von Pentz, Dawen y, esperemos que no, Squetino.

viernes, 18 de enero de 2013

Father Charles Mersereau, RIP


R.I.P. Reverendo Padre Charles Mersereau.

El día 15 de enero del corriente año 2013, el Padre Charles Mersereau murió. Fue un sacerdote que rechazó el Concilio Vaticano II y asistió a una gran cantidad de comunidades tradicionales, ofreciendo la verdadera Misa Católica en Nova Scotia, New Brunswick, Prince Edward Island, and Newfoundland, en Sackville, New Brunswick, trabajó en Canadá y también en Nueva Inglaterra, Estados Unidos. Durante toda su vida defendió y propagó la verdadera Fe Católica a todo aquel que lo requiriera. 
Pedimos a todos los católicos que eleven oraciones por el alma de éste sacerdote.

Gracia y predestinación. Escritos sueltos

He publicado un e-book titulado "Gracia y predestinación. Escritos sueltos". El mismo puede conseguirse en Amazon, ya que está en formato Kindle:
http://www.amazon.com/dp/B00AZO7IGK

Para leerlo en la PC tiene que bajar este programa desde el sitio de Amazon.

Este libro es una compilación de varios artículos que tratan sobre un tema complejo y presente en la teología desde los orígenes del cristianismo: la gracia y la predestinación. Se han escrito muchísimos manuales de teología al respecto, no obstante, el libro que usted tiene ahora ante sus ojos no es un tratado, sino más bien, una serie de reflexiones sobre el Divino Misterio de la Salvación, escrito en el actual estado de crisis que atraviesa la Iglesia Católica Apostólica y Romana. Una visión católica tradicional, contemplando los la situación de la modernidad, para un tema siempre presente.



jueves, 17 de enero de 2013

La validez de las órdenes sagradas: Monseñor Lefebvre y Carlos Duarte Costa

En la actualidad,  todo parece ser discutible, especialmente la validez o no de los sacramentos. La publicación de un artículo sobre las órdenes del Obispo Duarte Costa, fundador del grupo cismático Igreja Catolica Apostolica Brasileira mostró la confusión (natural después de todo) entre estos dos aspectos, la validez del sacramento en sí y su licitud. En aquel momento argumenté que las ordenes conferidas por el ex obispo de Maura eran válidas ya que Duarte Costa era un obispo válido, utilizó candidatos válidos (incluso con aptitud canónica), utilizó un ritual válido (el anterior al Vaticano II, ya que el mismo no se alteró jamás en la ICAB) y sobre todo había tenido intención válida de consagrar obispos.  Con posterioridad, Daina me preguntó sobre las ordenes de Monseñor Marcel Lefebvre, a lo que respondí subiendo una entrada donde comentaba el estudio del Padre Rama Coomaraswamy (que por error atribuí al P. Cekada). A Monseñor Lefebvre se le objeta que su ordenante era un masón, el Cardenal Lienart. Supuestamente, si el Cardenal Lienart era un masón, no podría haber conferido válidamente las ordenes, habría, al igual que en el caso de Duarte Costa, un defecto de intención de parte del ministro. En Duarte Costa, consagrar obispos para su Iglesia, en Lienart no consagrar obispos porque se trataba de un masón.
En éste artículo veremos lo que dice la teología sacramental y el Magisterio sobre la intención de los ministros, especialmente en el sacramento del orden.


San Agustín debatiendo con los donatistas


Una tendencia neodonatista.
Entre la Resistencia Católica surgieron tendencias muy cercanas al Donatismo, una herejía combatida, entre otros por San Agustín. Según los donatistas, los sacramentos conferidos fuera de la Iglesia Católica son inválidos. La validez de los sacramentos fuera de la Iglesia es un tema muy antiguo. La Iglesia siempre ha distinguido dos aspectos, por un lado la licitud y por otro lado la validez. Aquí trataremos únicamente el problema de la validez.

Sacramentos válidos
¿Que hace a un sacramento válido? Tres cosas: materia, forma e intención de hacer lo que hace la Iglesia.
La materia es aquella cosa sensible, real y externa que se determina en razón del sacramento, en el caso del baustimo es el agua. La forma son las palabras pronunciadas por el ministro que realizan el efecto. Finalmente existe un tercer requisito que consiste en la intención, o hacer lo que hace la Iglesia. Es aquí donde, desde 1958 tenemos una muy fuerte disputa. ¿Los sacerdotes que estaban en el Novus Ordo hasta la reforma litúrgica consagraban válidamente en cada misa? ¿Los obispos consagrados antes de la reforma de los ritos de Paulo VI, confieren válidamente el sacerdocio cuando ordenan utilizando el ritual antiguo? ¿Es válida la ordenación dada por ministros no católicos pero que conservan el Orden Sagrado? Más aún ¿Pueden conservar el Órden aquellos que se separan de la Iglesia Católica?
La respuesta es simplemente sí. No obstante, ante la actual confusión muchos deducen que un ministro no católico no puede tener la intención de hacer lo que hace la Iglesia. Veremos a continuación de que esto es un error tan común como extendido. En un trabajo clásico (y obligatorio de consulta) titulado  Summa theologiae moralis de Hieronymus Noldin de 1904 leemos que existen tres maneras de considerar la intención: en sí misma, según el objeto y según el modo. Nosotros tocaremos la primera que es la más importante y la que afecta al tema aquí planteado. Para las demás, recomendamos la consulta de la obra de Hieronymus Noldin citada ut supra.
Intención considerada en sí misma puede ser:
  1. actual: existe aquí y ahora, se advierte mientras la obra se realiza y puede a su vez dividirse en explicita o implítica según sea manifiesta o se deduzca del contexto en el cual se realiza, 
  2. virtual: no se advierte cuando se realiza la obra, verbigracia si durante la misa, en la consagración piensa en cualquier cosa, al haber proferido la formula se considera que consagró válidamente, 
  3. habitual: la que se tuvo en el pasado, no ha sido retractada pero en el momento de realizar el sacramento no existe, por ejemplo en un loco, sonámbulo o borracho que bautiza a un niño o consagraga a un obispo.
Noldin sostiene que la intención actual no es condición sine qua non para la validez sacramental, ya que "una intención actual, considerada la fragilidad humana, con frecuencia sería imposible moralmente, pero no se puede afirmar que Cristo exigió para el valor de los sacramentos algo que sería moralmente imposible a sus ministros (III §21, 1)"
Tampoco es meramente suficiente la habitual, puesto que para la validez sacramental es menester que el mismo se realice por la intención del ministro, es decir, este debe obrar en nombre de Cristo, lo cual ocurre con la intención virtual. Lo que determina, según Trento (Ses VII can. 11 ss) la validez del sacramento es la intención interna implícita, ésta se determina por la acción sacramental en sí, es decir, por hacer el sacramento, además el Tridentino es explícito en que la calidad del ministro no afecta al sacramento en sí:

Si alguno dijere que el ministro que está en pecado mortal, con sólo guardar todo lo esencial que atañe a la realización o colación del sacramento, no realiza o confiere el sacramento, sea anatema. (Dz 870)
Según Noldin, de esto se deduce que no es menester que el ministro quiera o diga que desea realizar un determinado sacramento:

"ni que quiera realizar en general un sacramento o el efecto sacramental, ni que quiera hacer lo que hace la Iglesia católica o la curia romana,  sino que es suficiente que quiera hacer lo que hace la verdadera Iglesia instituida por Cristo, aunque falsamente piense que su secta es la verdadera iglesia".

¿Cómo pues deduce la Iglesia la intención? Pues del ritual externo. Veamos primeramente el caso de Lienart y luego el de Duarte Costa, recordando que se trata de dos situaciones similares pero diferentes, el primero adhería (supuestamente) a la masonería, mientras que el segundo ordenó y consagró en una iglesia cismática.


El caso Lienart-Lefebvre.
Para comenzar, quisiera dejar en claro que no existe ninguna evidencia de que el Cardenal Lienart fuera un masón. La información se debe al libelo  L'lnfaillibilité Pontificale de un autor anónimo que firma como Marquis de la Franquerie y que en la introducción nos comenta que se trata de un secreto chamberlán del Papa (Paulo VI), erudito, católico e iniciado en los secretos de la jerarquía eclesiástica y masónica de Francia (¡Whoa!). Posteriormente, Monseñor Marcel Lefebvre dijo que, con dolor, se había enterado por unas fotografías publicadas en Chiesa Viva de la afiliación masónica de Lienart. Las dos fotos son menos elocuentes aún, consiste en una imagen (en solitario) de Lienart como joven sacerdote y debajo, otra fotografía el frente de un edificio con motivos masones. Ahora bien, en la Chiesa Viva citan L'lnfaillibilité Pontificale... Es decir, no existe ninguna evidencia de la adhesión de Lineart a la masonería, no obstante, demos el beneficio de la duda.
¿Fueron válidas las órdenes conferidas por el supuesto Mason Cardenal Lienart? La respuesta es sí. En efecto, como ya señalamos, no importa si el ministro es indigno por ser hereje, cismático o estar en pecado mortal (Dz 870). Más aún, El Papa León XIII en la Constitución Apostolicae Curae (§ 33) dice:

Con este defecto inherente de la "forma" [de las Ordenes Anglicanas] se une el defecto de la "intención" que es igualmente esencial para el sacramento. La Iglesia no juzga sobre la mente y la intención, en la medida en que es algo que por su propia naturaleza interna, pero en la medida en que se manifiesta externamente está obligado a juzgar al respecto. Una persona que ha utilizado correctamente y en serio el asunto y la forma necesaria para efectuar y conferir un sacramento se presume que por esa misma razón a tener la intención de hacer (intendisse) lo que la Iglesia hace. En este principio se basa la doctrina de que un sacramento es verdaderamente conferido por el ministerio de aquel que es un hereje o no bautizados, siempre que el rito católico ser empleado. Por otro lado, si el rito puede cambiar, con la manifiesta intención de introducir otro rito no aprobado por la Iglesia y de rechazar lo que la Iglesia hace, y lo que, por la institución de Cristo, pertenece a la naturaleza del sacramento, entonces está claro que no sólo es la intención necesaria querer el Sacramento, sino que la intención es adversa y destructiva del sacramento.

¿Cómo reconoce la Iglesia la intención del ministro? Por la utilización del ritual.
¿Usó el Cardenal Lienart un ritual católico válido? Si, el Cardenal Lienart usó un ritual válido.
¿Que se deduce de ello? Si la Iglesia presume la validez sacramental por la utilización de un ritual válido, y el Cardenal Lienart, siendo obispo validamente consagrado como lo era, utilizó para la consagración de Monseñor Marcel Lefebvre un ritual válido, entonces la ordenación fue absolutamenta válida.


El caso de Duarte Costa.
Carlos Duarte Costa fue un obispo que adhirió al modernismo y que terminó separándose de la Iglesia Católica Romana para fundar la Igreja Católica Apostolica Brasileira (ICAB), la cual se extiende por muchos países. Es muy frecuente escuchar sobre la alteración de los rituales de la ICAB. No obstante, Duarte Costa no los alteró, simplemente tradujo algunas parte de los rituales antiguos, salvo las formulas sacramentales. Posteriormente, en 1968, el Concilio de la ICAB declaró que rechazaba todos los textos de Duarte Costa que no adhirieran plenamente a la doctrina católica. Con la reforma de los rituales por parte de Paulo VI, la ICAB declaró la invalidez de los mismos y de hecho, no se reconocen a los sacerdotes ordenados por los obispos de la Iglesia Conciliar.
Volviendo a Duarte Costa, él consagró a varios obispos para formar la jerarquía de la ICAB, lo cual en sí fue un acto cismático ya que les instituyó una jurisdicción. Ahora bien ¿Cuando realizó esas consagraciones hizo lo que hace la Iglesia? ¿El hecho de consagrarlos para su nueva organización, no implica un defecto de intención? La respuesta es afirmativa para la primera y negativa para la segunda cuestión.
Hizo lo que hace la Iglesia porque utilizó un ritual católico válido, el ritual que usaron todos los obispos de la Iglesia Latina antes de que Paulo VI promulgara el de la Iglesia Conciliar. Y no solo usó el ritual, con lo que se presume, según la Apostolicae Curae la recta intención.
Sino además porque aquellos a quienes consagró poseían lo que se denomina aptitud canónica. La aptitud canónica, como reconoce el Padre Anthony Cekada no hacen a la validez de la orden, sino a la mínima licitud de la misma cuando se dan dentro de la Iglesia Católica Romana, y dejan en claro que quien las ejerce tendrá conocimiento (mínimo) de como utilizarlas. La misma se menciona en el Código Pío Benedictino en el can. 974 §1 para las ordenes mayores y en el can. 331 específicamente para el episcopado.
El caso de Duarte Costa es el mismo de las Iglesias Orientales. Roma siempre ha reconocido la validez de los sacramentos administrados por los griegos, rusos e incluso los nestorianos. San Gregorio Magno escribió al respecto en su carta  Quia charitati:

a cuantos vuelven del perverso error de Nestorio, recíbalos sin duda alguna vuestra santidad. en su grey, conservándoles sus propias órdenes, a fin dé que, no poniéndoles por vuestra mansedumbre contrariedad o dificultad alguna en cuanto a sus propias órdenes, los arrebatéis de las fauces del antiguo enemigo. (Dz 249)

La validez de las órdenes fue también muy importante en lo que se refiere a los obispos teutónes que pasaban a la Iglesia Romana desde el arrianismo. En efecto, Pascual II determinó en el Concilio de Guastalla, en Lombardía en el año 1602:

Desde hace ya muchos años la extensión del imperio teutónico está separada de la unidad de la Sede Apostólica. En este cisma se ha llegado a tanto peligro que -con dolor lo decimos- en tan grande extensión de tierras apenas si se hallan unos pocos sacerdotes o clérigos católicos. Cuando, pues, tantos hijos yacen entre semejantes ruinas, la necesidad de la paz cristiana exige que se abran en este asunto las maternas entrañas de la Iglesia. Instruidos, pues, por los ejemplos y escritos de nuestros Padres que en diversos tiempos recibieron en sus órdenes a novacianos, donatistas y otros herejes, nosotros recibimos en su oficio episcopal a los obispos del predicho Imperio que han sido ordenados en el cisma, a no ser que se pruebe que son invasores, simoníacos o de mala vida. Lo mismo constituimos de los clérigos de cualquier orden a los que su ciencia y su vida recomienda. (Dz 358)

Y Pío XII se refirió sobre las ordenes conferidas por las Iglesias orientales, especialmente la Bizantina:

Y además, nadie hay que ignore que la Iglesia Romana tuvo siempre por válidas las ordenes conferidas por el rito griego sin la entrega de los instrumentos, de suerte que en el mismo Concilio de Florencia en que se hizo la unión de los griegos con la Iglesia Romana, en modo alguno se impuso a los griegos que cambiaran el rito de la ordenación o le añadieran la entrega de los instrumentos; es más, la Iglesia quiso que en la misma Urbe los griegos se ordenaran según su propio rito. (Dz 2301).

Conclusiones.
La Iglesia evalúa la intención de un ministro, no porque tiene el poder de mirar dentro de la mente de un sacerdote u obispo, sino por algo mucho más simple: por la aplicación del ritual externo. Si el ritual externo se ha practicado y quien lo realiza es un ministro válido, la Iglesia tiene certeza moral de que se realizó el sacramento. Es interesante señalar que la Iglesia dejó en claro que no importaba si el ministro era moralmente bueno o malo, o si había caído en herejía y por lo tanto, si era o no masón. El ritual externo implica necesariamente la recta intención del ministro. Esto debe servir para despejar cualquier duda sobre la validez de las ordenes de Monseñor Marcel Lefebvre, quien fue ordenado  y consagrado por un supuesto masón, el Cardenal Lienart.
También el magisterio de la Iglesia es claro respecto a las ordenes conferidas por los cismáticos. Las mismas son válidas, pero ilícitas. Esto significa que quien es ordenado o consagrado fuera de la Iglesia Católica Romana, recibe, efectivamente el sacramento del orden, empero, el mismo no tiene licitud. La Iglesia siempre ha reconocido la validez de las ordenes de los cismáticos en tanto que estos no alteraran las formulas sacramentales ni la intención, tal como fue el caso de los anglicanos. De allí se colige que siempre los cismáticos fueron recibidos según su estado.

lunes, 14 de enero de 2013

Una respuesta al Padre Méramo


He leído el reciente artículo del Padre Méramo "Respuesta a un distraído historiador antimilenarista", y debo decirlo que con bastante sorpresa y decepción. Su escrito (poco más de cinco páginas) intenta ser una respuesta a mi artículo "El error milenarista dekl Padre Méramo". Esperaba que el sacerdote colombiano refutara mis objeciones, lamentablemente su texto se basa en dos tipos de falacias: las ad hominem, es decir, aquellas que me atacan a mi como autor de un texto que no apoya su posición (pero no a él como persona) y la generalización empírica post-factum, es decir, aquella que se basa en considerar que la repetición de un caso basta para que se trate de una regla general. Además, el Padre Méramo demuestra una grave soberbia y falta de caridad por subestimar a sus lectores, tanto por recurrir a citas de la patrística tomadas de los ya conocidos manuales, comentarios bíblicos y demás libros que tratan sobre el tema (que él, en un ataque de sincericidio cita en su último texto) como por no imaginar que sus lectores podrían haber recurrido a los volúmenes de los Padres de la Iglesia.
Quiero, antes de proseguir que no es mi intención atacar al Padre Méramo. Creo que es un buen sacerdote, quienes asistieron a sus misas saben de su lucha, su apostolado en otros tiempos y, como yo, extrañan a aquel hombre que ha dejado paso a éste otro, que ya no es Cristocéntrico, sino alguien que se ha detenido en atacar a la FSSPX. No obstante puedo repetir que el texto de decepcionó, por por no tocar el fondo de la cuestión.
El texto del Padre Méramo ha sido publicado ya en tres sitios por lo menos. Responderé por partes.

El primer y segundo párrafo son un muy poco caritativo ataque a mi persona, que no van a la cuestión. Eso en epistemología se llama "falacia ad hominem". En el tercer párrafo se ve ya la "respuesta", aunque no entiendo la frase "nuestro audaz impugnador" ¿Es una audacia no apoyar todo lo que dice Méramo? ¿Ha conferido el Espíritu Santo una infalibilidad especial al sacerdote colombiano? Yo no le adjudico erróneamente a Méramo elevar el milenarismo como dogma de fe, yo digo que Méramo lo trata como tal y en eso se basa su ataque al Padre Mestre Roc, sobre quien dice todo tipo de barbaridades, faltando en todo a la caridad cristiana. Yo he sido claro en que el milenarismo no es doctrina común de los Padres de la Iglesia, ahora Méramo acota ésto a los tres primeros siglos. No obstante, el milenarismo de  aquella época no se refiere en nada a la hermenéutica eucarística de Castellani, que Méramo cita en su artículo original.
El Padre Méramo conoce, de hecho, muy bien el texto de Castellani y de Florentino Alcañiz, de donde saca algunas citas que aparecen en sus dos artículos, el que ataca a Mestre y en el que se despacha conmigo. También se ve que ha leído y se inspiró en el texto de la Enciclopedia Católica... Quien éste artículo en respuesta escribe, en cambio, recurrió a los volúmenes de la Patrística, que cualquier puede descargar completos de Internet. Esa es la diferencia entre el "distraído historiador" (que confronta fuentes, recurre a los documentos) y el Padre Méramo.
Sobre el decreto del Santo Oficio, es cierto que son dos, pero uno referencia al otro como el Mismo Méramo lo reconoce originalmente. El texto del Santo Oficio es dogmático, porque prohíbe y censura la enseñanza del Milenarismo por no ser doctrina cierta, empero no lo condena por lo mismo que San Agustín y San Jerónimo, porque muchos autores píos lo apoyaron en el pasado. Castellani, a mi entender no fue irónico, sino claro y evidente cuando se relaciona  el milenarismo con la eucaristía. Si el Padre Méramo altera el sentido de sus propias palabras o de otro autor, eso es cosa de él.

Sobre Castellani diré únicamente lo siguiente: he reconocido que tal vez fue poco prudente tratarlo de teologastro, empero nadie me ha convencido aún que su obra teológica está sobredimensionada, especialmente en círculos tradicionalistas, debido a que no hemos tenido grandes teólogos. El Padre Méramo admira a Castellani con todo derecho, pero no debería imitar su estilo, porque a Castellani ciertos giros le quedaban bien por viejo y argentino, pero a Méramo le caen terriblemente mal, y queda como un violento que es incapaz de argumentar sin recurrir al insulto. Mientras que Castellani puede hacerle gracia a alguno, Méramo deja amargura, porque  escribe desde el rencor de aquellos que, desvinculados de la Fraternidad sólo ansían su destrucción, de allí que sus textos estén descentrados de Cristo.
También es un error que el texto de Lacunza no fue condenado por herético. Quienes han leído la obra del jesuita saben bien que la parusía era, evidentemente judaica y no de caracter cristiano, que además es un texto que subvierte el orden monárquico y alienta la rebelión contra los soberanos. Lacunza (y ésto Méramo tiene que saberlo, porque sino estaría mientiendo) asociaba el fin del mundo con la supresión de la Compañía de Jesús y las condenas al molinismo como la Gran Apostasía. El texto, en fin, fue condenado por el Santo Oficio y por ello fue colocado en el Índice de los libros prohibidos, le guste o no a Méramo.
Finalmente, Méramo vuelve a colocar la tesis milenarista como un dogma de fe, o por lo menos próximo a él cuando dice:

Espero que a  los   impugnadores   del  milenio   no   les   acontezca   el   destino   de   Judas,   el traidor por  incrédulo: "He aquí lo que Papías, oyente de Juan, compañero de
Policarpo hombre venerable atestigua por escrito en su libro IV -porque hay cinco libros compuestos por él-. Y añadió: `Todo esto es creíble para los que tienen fe, porque, prosigue él, como Judas el traidor siguiese incrédulo y preguntase: ¿Cómo podrá Dios crear tales frutos? El Señor le respondió: Verán quienes vivan hasta entonces´".

Espero, por mi parte, que el Padre Méramo recuerde el tenor de los Decretos del Santo Oficio y  las consideraciones de la Santa Sede sobre la enseñanza del Fin de los Tiempo, espero que recuerde que, como sacerdote, debe antes que nada predicar la caridad y ser ejemplo de ella, porque, en éste texto, como en el que atacó al Padre Mestre, demostró una total y absoluta carencia. Que decepcione a algunos, es poco importante, que predique el mal ejemplo, es grave.
Volviendo, el Padre Basilio Méramo no respondió a mis cuestiones, sino que reinterpretó su artículo, utilizando en su defensa insultos contra mi persona, y generalizando datos que no van a nada. Espero que, la próxima vez no subestime tanto a quienes no concuerdan plenamente con él.
Si el Padre Méramo quiere debatir sobre teología, perfecto, pero si lo que desea es apuntarme en su lista de gente a insultar, no me interesa. Mientras tanto, él que olvidó que me conoce, que revise su correo electrónico y refresque su memoria. Dejé además mi fotografía, porque no me escondo, como tampoco envié jamás correos ni mensajes a los seminaristas de la Fraternidad, ni intenté manipularlos.


En Cristo,
Raúl Miguel,
Vedia, 2013


PS

Uno de los seguidores de Méramo me escribió lo siguiente:

Raúl Miguel, 
A Usted que permanentemente saca "chapa" de sus logros "universitarios históricos" le volvieron a demostrar que de historia propiamente dicha sabe poco, o mejor expresado, carece de enjundia y criterio históricos válidos.
Se tiene bien dicho que hoy en día en la argentina, no todos los egresados universitarios resultan diplomados por capacidad sino por perseverencia, por insistencia más que por vocación y probidad intelectuales.
En lugar de autollamarse "historiador" (el haber obtenido un título en el campo de la historia no lo coloca en el rango de historiador, porque sino también deberíamos considerar filòsofos a tantos profesores que de filosofía saben poco, sólo lo manualìstico)debería estudiar a conciencia y sacrificio.El tìtulo ya lo tiene para hacer unos pocos pesos, ahora abóquese a estudiar en serio historia!
Se puso a cuestionar enfáticamente un asunto que no maneja; tildando incluso de "teologastro" a Castellani, llegando con ello a la cùspide de la estupidez.
El Padre Méramo en su artìculo le acaba de dejar como un infante en materia de historia eclesiàstica, campo que Usted se conceptúa como experto.
Ni hablemos de las faltas interpretativas, de las fallas de comprensión y de la voluntad prejuiciosa.
Situaciones como ésta deben servir para que personas como Usted se den cuenta cuán pobre es el bagaje conceptual y cuán elevadas son la soberbia y la estolidez que poseen.
Marcos.

Si bien contesté su comentario olvidé aclarar algo: estudié la carrera de historia para trabajar de eso, así que la tontera de decirme que mi título para hacer unos pocos pesos, es realmente una muestra de la falta de inteligencia que caracteriza a quienes, en lugar de seguir la Tradición y las Escrituras, hacen de algunos sacerdotes unos "gurúes". Le pido, estimado Marcos, que en primer lugar lea a Lacunza, luego a los Padres y no a los textos que compilan frases... lea, y estudie. Siga su propio consejo.
Aquí, está la respuesta a éste señor:

Estimado Marcos,
Gracias por su mensaje. Imagino que usted se refiere al texto redactado por el Padre Basilio Méramo, a quien estoy preparando una respuesta. Lamentablemente, le adelanto que no encontré en ese escrito una refutación a mis objeciones a su postura, antes bien, la misma hermenéutica que le he criticado (a-histórica) y la misma falta de caridad, ya que el Padre Méramo, a mi modesto entender no argumenta, sino que cae en la falacia ad hominem, porque en vez de demostrar mis errores (que deberían ir más allá del nombre de Lacunza) se detiene en cuestiones que no atañen al problema.
¿Cuál era el objetivo del artículo del Padre Méramo? ¿Pretendía él exponer la doctrina milenarista o bien defenestar al Padre José María Mestre Roc por el sólo hecho de estar en la Fraternidad de la cual él está desvinculado? ¿Quién faltó a la caridad? ¿Quién, como yo ha señalado una y otra vez mis respetos por el Padre Méramo, o el presbítero colombiano que desde hace muchísimo tiempo olvidó predicar a Cristo para reducir su pluma (o teclado) a una daga contra la Fraternidad? ¿Desde cuándo el Padre Méramo es Sedevacantista? ¿En qué momento el Padre Méramo se convirtió en el sucesor de Monseñor Lefebvre? ¿Es acaso el Padre Méramo el heredero intelectual de Castellani? No sólo le imita en los temas sobre los que escribe, sino en el estilo campechano que, es cierto como señaló un amigo, al argentino le quedaban bien por viejo y argentino, pero al colombiano le quedan pésimo.
Las refutaciones del Padre Méramo no atañen a los hechos. Mientras yo he revisado los tomos de la Patrística (que tengo en versión digital, subiré en otro momento el link), imagino que él ha trabajado con alguno de los textos que menciona, que contienen las citas milenaristas a las que se refiere. 

Sobre mi persona diré poco. Mi título, querido Marcos, no lo conseguí por perseverancia, sino por méritos, por eso fue el primero en mi colación de grado y con el mejor promedio (sin contar que uno de los pocos que egresó de todos los que entraron conmigo). Lo que me acredita como historiador no es el título expedido por la Universidad, sino por tres libros publicados, artículos en revistas con referato y más de una docena de ponencias en congresos; me acredita como historiador mi trabajo, no el diploma de grado, los estudios de posgrado o los seminarios de filología hebrea. Yo estudio en serio la Historia, toda, porque creo en lo que los franceses llaman "Historia Global", y por lo tanto me atengo a una mirada múltiple del fenómeno histórico, empero no descontextualizo los hechos ni los documentos, las fuentes en otras palabras, que sí hizo el Padre Méramo, como también hacía el Padre Castellani. He reconocido que se me fue la mano tildando de "teologastro" a Castellani, empero su obra teológica, a pesar de la difusión que tiene en círculos tradicionalistas me parece sobredimensionada, a lo que le sumo sus formas que siempre me parecieron poco elegantes. De nuevo, a él le quedaban graciosas ("es un genio" decía un amigo en La Reja), pero al Padre Méramo no.
Volviendo. El Padre Méramo lo que ha hecho fue defender su artículo a partir de criticarme, por empezar destacando que no soy un teólogo, algo que yo mismo afirmé. No obstante, la diferencia entre él y yo, es que yo cito a los documentos en el contexto en el cual se produjeron y no les fuerzo a decir lo que no dicen. Si el Padre Méramo quiere seguir a Castellani sobre el milenarismo espiritual, que lo siga, pero que no lo coloque a la altura de un dogma de fe, que SI HIZO EN SU ARTÍCULO "EL CRETINISMO ANTIMILENARISTA", porque ni él ni nadie nos puede obligar a seguir una doctrina contra la cual advirtió muy bien la Iglesia y cuyas consecuencias pueden ser, desde la teología, graves. Como yo utilicé un método histórico, como yo situé cada texto en su ámbito de producción y sobre todo, porque recurrí a las fuentes (y no a las citas que aparecen en libros que tratan sobre el tema) mi comprensión se centra en los textos en sí y no en una hermenéutica de otro autor. Mi voluntad no fue prejuiciosa, estimado Marcos, mi voluntad era simplemente demostrar que el milenarismo no es una doctrina segura ni aprobada por la Iglesia y por lo tanto el Padre Méramo no puede elevarla a verdad teológica utilizando, por ejemplo, generalizaciones empíricas post-factum.
Creo, más bien Marcelo, que situaciones como éstas deben ayudarnos para entender cuan elevada es la soberbia de aquellos que, estando heridos por su desvinculación de una sociedad religiosa (llámese Fraternidad Sacerdotal, Congregación, Fundación o como usted quiera), en vez de continuar con el apostolado (como prometieron) se preocupan únicamente de atacar a quienes fueron sus compañeros y asocian a todos los que no los apoyan, con sus enemigos.
Sin otro particular lo saludo cordialmente en Jesucristo Nuestro Señor,
Raúl Miguel.
Administrador del Blog Sursum Corda.




La validez de las ordenes de Monseñor Lefebvre

La lectora Daina nos preguntó sobre las ordenes de Monseñor Lefebvre, un tópico siempre presente en ciertos círculos tradicionalistas. Para ciertos grupos, Monseñor Marcel Lefebvre nunca fue consagrado realmente obispo porque quien le confirió las órdenes, el Cardenal Linart, un supuesto masón.
En dos artículos anteriores traté el tema, con cierta superficialidad (lo reconozco), ya que se trataba de un comentario al artículo del Padre Anthony Cekada al respecto.
No obstante, recientemente me llegó por e-mail dos nuevos textos sobre el tema, uno enviado por el amigo Marcelo y otro por Claudio, ambos con posiciones diferentes al respecto. Si bien el trabajo del Padre Cekada es completo y abarca casi todas las objeciones, estoy preparando un nuevo artículo al respecto, por lo que pido a todos los lectores algo de paciencia. Aún tengo pendiente la respuesta al Padre Basilio Méramo...
Sin más introducción, dejo a ustedes uno de los artículos anteriores sobre las ordenes de Monseñor Lefebvre y el Cardenal Lienart



El Cardenal Lienart y Monseñor Lefebvre

Siempre es bueno prestar atención a los comentarios que dejan los lectores, allí podemos, a demás de conocer sus opiniones sobre lo que publicamos, sus intereses, sus ideas y sus consejos. Hace muy poco, en referencia a una entrada sobre Monseñor Julio Aonzo, María Ester escribió:


Alejandro, le aseguro que la dudosa realmente es la ordenación sacerdotal de
Aonzo, ya que bien dudoso es el episcopado de Lefebvre, hace poco el "obispo"
Williamson sacó a luz nuevamente lo de la masoneria del obispo que consagro a
Lefebvre y que el mism Lefebvre e un arrebato de ortodoxia lo había dicho en
Canada... Lefebvre solamente fue una ficha de las maniobras que el liberalismo
tuvo para frenar a la verdadera resiatencia católica


Lamentablemente discrepo con nuestra lectora y asidua comentarista en lo que se refiere a la validez de las ordenes recibidas por Monseñor Marcel Lefevbre. Normalmente estoy de acuedo con sus opiniones y espero que ella lo sepa y no se ofenda.
Hace un tiempo publicamos un artículo que hacía referencia a la demostración del R. P. Anthony Cekada sobre la validez de las ordenes. El artículo puede sintetizarse

  • La evidencia de que el cardenal Lienart fue un Masón es poco creible.
  • Si el Cardenal Lienart fue un francmasón, eso no invalidó el sacramento por el conferido.
  • El caso de Talleyrand (leer el artículo) demuestra que la Iglesia no consideró inválidas las ordenes conferidas por masones.
Sin más,
siempre vuestro
Raúl

domingo, 13 de enero de 2013

Club Anti Raúl/Sursum Corda

Mi amigo el gran Marcelo me lo propuso como una broma, pero yo creo que lo podemos tomar en serio. Luego del poco caritativo escrito del Padre Basilio Méramo y de algunos comentarios de sus seguidores (con menos caridad aún), y teniendo los antecedentes de Foro Católico, el Padre Varela y Damín, Olga Moreno, Monseñor S. Süller, Monseñor ProtoPapa, el Palmar de Troya, los veterocatólicos, la Secta Moon, algunos pro-feeney que sostienen que no soy lo suficientemente rigorista decidí abrir el club.
Ahora bien, si usted no desea formar parte del grupo de gente que poco me quiere a mi y a mi blog, o mejor aún, si mi persona le importa poco y desea contribuir con Sursum Corda, bien con ideas, bien con textos originales o enviándome artículos de terceros que puedan ser publicados, escriba a nuestra dirección de contacto.


viernes, 11 de enero de 2013

Rechazando a la Iglesia Impostora (Carta a la clerecía de la Diócesis de Rockford)


Texto tomado del sitio web de la Congregación María Reina Inmaculada.
Después de un curso de 6 años en el seminario de Mundelein, un seminario conciliar en Chicago, Michael Oswalt fue ordenado bajo el nuevo rito de ordenación. A pesar de que se apego al pensamiento Católico tradicional en el seminario, sus ojos se abrieron a los efectos del modernismo en el nivel parroquial, cuando recibió su primera asignatura. Por la gracia de Dios, obtenida especialmente a través del rezo diario del Santo Rosario y a la consagración total a Jesús a través de Maria, Michael se convenció que la nueva Iglesia conciliar no es la verdadera Iglesia Católica. El ultimo rayo de luz llego cuando su superior un día le pregunto: “Quieres ser miembro de la Iglesia pre-Vaticana II o de la post-Vaticana II?” Michael sabía que no podía seguir permaneciendo en la Iglesia conciliar. La siguiente es la carta que envió a todos los sacerdotes de la diócesis, en marzo del 2009, en referencia a las razones por las cuales abandona el Novus Ordo. El ahora se encuentra estudiando para poder ser ordenado debidamente al sacerdocio con los ritos tradicionales de la Iglesia.


Queridos hermanos clérigos de la Diócesis de Rockford.
He decidido dejar la Diócesis de Rockford por la razón de que he llegado a la conclusión de que los cambios promulgados por el Vaticano II no son compatibles con el Catolicismo Romano.
Nadie niega que el Vaticano II impusiera amplios y profundos cambios en la Iglesia Católica. Pero todos los cambios o son accidentales o substanciales. Si los cambios impuestos por el Vaticano II fuesen meramente accidentales, no existiría justificación para oponerse a ellos, aun si estos fuesen considerados de mal gusto. En cambio, si estos cambios fueses substanciales, entonces los cambios del Concilio Vaticano II representan nada menos que el establecimiento de una nueva religión la cual difiere esencialmente del Catolicismo Romano. En tal caso seria una obligación de todo católico, y en especial de los Sacerdotes, resistir estos cambios y luchar por disiparlos de los edificios e instituciones Católicas, como los Católicos han luchado en el pasado para erradicar el arrianismo, el nestorismo, protestantismo y muchas herejías que han intentado apoderarse de la Iglesia Católica Romana.
Durante muchos años he estudiado las diferencias entre el Catolicismo pre-Vaticano II y la religión post-Vaticana II. Estas diferencias me parecieron muy profundas. Pero en todos los casos yo me esforcé como mejor me fue posible por otorgar el beneficio de la duda a aquellos que estaban promulgando esos cambios. En muchos casos fui impulsado a la negación, esto es, a una auto-ceguera de los hechos que yo sabía que en mi Corazón que eran verdaderos, pero que no los podía confrontar como verdad.
Nadie niega de antemano, que la Fe en que se creía y practicaba hasta antes del Concilio Vaticano segundo era Católica Romana, esto es, la Religión e Iglesia fundada por Nuestro Señor Jesucristo, la cual creemos ser una verdadera Iglesia fuera de la cual no hay salvación. Por lo tanto todos debemos admitir, que para que la religión post-Vaticana II califique como verdadera Católica Romana, debe conformarse substancialmente en todas las cosas a la Fe y practicas pre-Vaticana II. En otras palabras, en orden para legítimamente y verdaderamente proclamar que somos sacerdotes Católicos Romanos, es necesario que exista una continuidad substancial entre la Fe pre-Vaticana II y los cambios post-Vaticano II. Si la continuidad substancial ha sida interrumpida, entonces nosotros como sacerdotes hemos perdido nuestra unión con Nuestro Señor Jesucristo, con la Iglesia Católica Romana, con cada una de los verdaderos pontífices que se sentaron en el trono de San Pedro, con todos los Santos del Cielo, de hecho con todo Católico que nos ha precedido en la Fe. Perdemos nuestro derecho al apostolado, a la unidad en la fe, al catolicismo, y a la santidad. De hecho seria muy difícil pensar en algo más falso, más absurdo, más innecesario, y aun más peligroso, el que un sacerdote proclame ser Católico, pero que haya perdido la continuidad con la sagrada tradición del Catolicismo Romano.
Por lo tanto, es necesario que demuestre la discontinuidad entre el presente y el pasado, una reclamación que para algunos parecerá descabellada, pero para otros una verdad la cual se encuentra en lo profundo de sus mentes, y pesa fuertemente en sus corazones. La evidencia para la postura que tomo es muy amplia. Se requeriría un libro de muchos volúmenes para hacerle justicia a la evidencia que debe ser presentada. Pero mostrare estos argumentos en forma condensada, e invitare al mismo tiempo a todos aquellos interesados que investiguen más en libros, sitios Web y fuentes periodísticas.
Presentare la evidencia de la siguiente manera:
  1. las herejías contenidas en el Vaticano II;
  2. la herejía enseñada en el código de derecho canónico de 1983, y las practicas pecaminosas sancionadas por el mismo;
  3. como la nueva misa de 1969 es falsa y un acto de adoración no-Católico, siendo este una expresión litúrgica de las herejías del Vaticano II;
  4. La Heteropraxis de la religión del Vaticano II, estos es, la confirmación de la naturaleza herética del Vaticano II por medio de las observancias y practicas comunes de la religión del Vaticano II, ya sean oficialmente sancionadas y practicadas por la jerarquía, o simplemente aprobadas en forma silenciosa a un nivel universal;
  5. como los sacramentos han sido alterados substancialmente, llevando en muchos casos ya sea a la invalidez o a la duda de la validez;
  6. las herejías que son públicamente profesadas por Benedicto XVI;
  7. como las cuatro marcas de la Iglesia Católica no se pueden encontrar en la nueva religión del Vaticano II.
Luego haré un resumen señalando que en los tres elementos esenciales de cualquier religión, es decir en la doctrina, en la liturgia y en la disciplina, el Vaticano II y sus subsecuentes cambios han efectuado un cambio substancial en la Fe Católica. A partir de esto, llegare a las conclusiones lógicas, ambas especulativas y prácticas.
Las herejías contenidas en el Vaticano II. Existen cuatro principales herejías contenidas en este Concilio.
La primera es la referente al ecumenismo, encontrada en el documento Redintegratio Unitatis, el cual enseña que la religiones No-Católicas son medios de salvación. Esta doctrina herética fue mas tarde enfatizada en el Catechesi Tradendae de Juan Pablo II. Esta aseveración es directamente contraria a la doctrina referente a que “fuera de la Iglesia no hay salvación”, la cual el Papa Pió IX llamo “un bien conocido dogma Católico”. Ambas, las nociones y prácticas del ecumenismo fueron condenadas por el Papa Pió IX en la encíclica Mortalium Animos de 1928.
La segunda herejía es la concerniente a la unidad de la Iglesia, la cual básicamente consiste en afirmar que la Iglesia de Cristo no esta exclusivamente identificada con la Iglesia Católica, pero que meramente subsiste en ella. Esta doctrina herética esta contenida principalmente en Lumen Gentium, y su significado herético esta confirmado en las declaraciones de Juan Pablo II y Benedicto XVI, particularmente en el código de derecho canónico de 1983, en la declaración de 1992 “declaración concerniente a la Iglesia y a la Comunión” y en el directorio Ecuménico. Es contraria a las enseñanzas de la Iglesia, principalmente contenidas en Satis Cognitum del Papa León XIII, Mortalium Animos de Pope Leo XIII, Mystici Corporis del Papa Pió XII, y en la condenación de la “Teoría de la rama” hecha por el Santo Oficio baja el Papa Pió IX.
La tercera herejía es la concerniente a la Libertad Religiosa, contenida en el documento Dignitatis Humanae, el cual casi palabra por palabra afirma la misma doctrina que fue condenada por el Papa Pió VII enPost Tam Diuturnas, por el Papa Gregorio XVI en Mirari Vos, por el papa Pió IX en Quanta Cura, y por el Papa León XIII en Libertas Praestantissimum. La enseñanza del Concilio Vaticano II referente a la Libertad Religiosa también contradice la realeza de Jesucristo en la sociedad tal cual como se expresa en Quas Primas del Papa Pió XI, así como la constante actitud y practica de la Iglesia en lo que concierne a la sociedad civil.
La cuarta herejía es la referente a la colegialidad la cual altera la constitución monárquica de la Iglesia Católica, con la cual fue dotada por el Divino Salvador. La doctrina del Vaticano II, confirmada por el código de derecho canónico de 1983, el cual proclama que el sujeto (el posesor) de la suprema autoridad de la Iglesia es el colegio de obispos juntamente con el papa, esto es contrario a la doctrina definida del concilio de Florencia y del concilio Vaticano I.
La herejía enseñada en el código de derecho canónico de 1983, y las prácticas pecaminosas sancionadas por el mismo. El código de derecho canónico de 1983 contiene la herejía del Vaticano II concerniente a la unidad de la Iglesia, contenida en Lumen Gentium. También permite el sacrilegio al Sagrado Sacramento, mediante la aprobación de su recepción por no-católicos, lo cual es pecado mortal, y permitecommunicatio in sacris con no-católicos, lo cual es pecado mortal. Además, el Directorio Ecuménico de 1993 permite prácticas ecuménicas que siempre han sido enseñadas por la Iglesia como pecados mortales.
Como la nueva misa de 1969 es falsa y un acto de adoración no-católico, en tanto cuanto es la expresión litúrgica de las herejías del Vaticano II.
  1. Como la nueva misa de 1969 es falsa y un acto de adoración no-católico, en tanto cuanto es la expresión litúrgica de las herejías del Vaticano II;
  2. fue compuesta con el expreso propósito de hacer una liturgia ecuménica, agradando a protestantes, despojándola de las verdades Católicas concernientes al sacerdocio, el Santo Sacrificio de la Misa, y la presencia real de Cristo en la Sagrada Eucaristía;
  3. fue compuesta con la ayuda y aportaciones de seis ministros protestantes, lo cual muestra el espíritu herético con el cual fue concebida y formulada;
  4. sus autores sistemáticamente eliminaron de sus oraciones y enseñanzas, doctrinas que serian ofensivas para los herejes;
  5. enseña, ya sea mediante sus simbolismo y gestos, herejías y errores concernientes al sacerdocio, el Santo Sacrificio de la Misa, y la presencia real de Cristo en la Sagrada Eucaristía;
  6. Muy probablemente es invalida debido a un defecto de intención lo cual causa en la persona que la celebra, y lo hace suyo, por lo menos en la versión vernácula, una alteración blasfema de las palabras de Cristo en la formula de la consagración;
  7. la versión original contenía la herejía Arriana en la cuarta oración eucarística, al decir a Dios Padre: “Tu solo eres Dios”, sin ninguna referencia a las otras personas.
La heteropraxis de la religión del Vaticano II, esto es, la confirmación de la naturaleza herética del Vaticano II mediante la común observancia y practicas de la religión del Vaticano II, ya sea oficialmente practicada y proclamada por su jerarquía, o simplemente aprobada a través de un silencio a nivel universal. Ese Vaticano II de hecho inserto dentro de las instituciones de la Iglesia Católica una religión nueva y falsa lo cual se puede ver a raíz de años de abominables practicas. Estas incluyen:
  1. pecados en contra del primer mandamiento de Dios en la forma de servicios ecuménicos de todo tipo;
  2. (b) practicas pastorales y litúrgicas las cuales implícitamente perdonan los pecados de homosexualidad;
  3. aberraciones litúrgicas profanas y raras, en ocasiones usando mujeres vestidas en forma indecente y/o ritos derivados del paganismo;
  4. la destrucción del Sacramento del Matrimonio mediante la indiscriminada concesión de anulaciones, y por falsas razones;
  5. la implícita, o en ocasiones explicita aprobación de métodos artificiales de control de natalidad;
  6. el reinado de la herejía en seminarios, universidades y escuelas parroquiales Católicas;
  7. la alteración substancial del sacramento de la extrema unción mediante el otorgamiento a aquellos que no están próximos de morir;
  8. la practica de la comunión en la mano, con el resultado de que muchas veces lo que se supone es el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo es tratado en una forma gravemente sacrílega.
Como los sacramentos han sido alterados substancialmente, llevándolos en muchos casos a la invalidez o a la duda de la validez. La consagración Episcopal fue hecha inválida en el rito latino mediante la introducción del rito de ordenación de obispos de 1986. A pesar de que clama el usar una formula derivada de los ritos orientales, en realidad lo que fue tomado de estos ritos no fue la forma esencial de la consagración Episcopal, sino la ceremonia para la instalación de los patriarcas, quienes ya estaban consagrados. El rito de consagración de 1986 falla en mencionar la gracia de la dignidad Episcopal como la plenitud del sacerdocio.
No hay necesidad de mencionar la enormidad de este problema, ya que desde 1986 la validez de los obispos en el rito latino se ha extinguido gradualmente, y con ella la validez de los sacerdotes los cuales ellos intentan ordenar. Aparte de cualquier otra consideración del Vaticano II y sus efectos, esta es por mucho la peor. En turno, ha invalidado o promete invalidar cualquier otro sacramento a excepción del Bautismo y el Matrimonio.
Además, la validez de la Misa ha sido comprometida por la intención del rito, el cual es expresado en la Instrucción General. En este documento, las palabras de la consagración, formalmente separadas del resto del texto y en letras negras, son actualmente referidas como una institución narrativa. Pero si un Sacerdote, aun validamente ordenado, dice estas palabras meramente como una institución narrativa, el no consagra, faltando a la adecuada intención, el Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor Jesucristo. De hecho, estas mismas palabras “Institución narrativa", en referencia a la sagrada declaración del sacerdote “Este es mi cuerpo", efectuando la transubstanciación, son prueba positiva del carácter protestante de la Nueva Misa.
La validez de la consagración del vino se hace dudosa por la falsa traducción de pro multis a por todos. Cualquiera con el conocimiento básico del griego original sabe que esta es una traducción incorrecta de estas muy sagradas palabras, de hecho una distorsión blasfema de las palabras de Nuestro Señor Jesucristo. Debido a que estas palabras son requeridas para la validez, la consagración del vino en la nueva Misa se hace dudosa, ya que la incorrecta traducción podría constituir una alteración substancial de la forma esencial.
Pero la religión del Vaticano II ha abandonado la idea de la necesidad de la materia y la forma, de cualquier modo, Juan Pablo II aprobó como validas las “Misas” de la Iglesia Asiría, una secta cismática que desciende de los Nestorianos, en donde las “Misas” no contienen palabras de consagración. Semejante aprobación abandona la práctica y enseñanza universal de la Iglesia concerniente a la validez de los sacramentos, y por lo tanto es herética.
Otras alteraciones han puesto en duda los Sacramentos de la Extrema Unción, Confirmación, y Ordenes Sacerdotales.
Las herejías que son públicamente profesadas por Benedicto XVI y otros miembros de la jerarquía Vaticana II. Benedicto XVI enseña entre otras, las siguientes herejías:
  1. Que el ecumenismo no busca que alguien de otra religión se convierta a la religión Católica.
  2. Que la espera mesiánica judía no es en vano.
  3. TQue existen buenas y perfectas razones para decir que el viejo testamento no se refiere a Nuestro Señor Jesucristo.
  4. Poner en duda el dogma de la supremacía de la jurisdicción del Romano Pontífice.
  5. El hecho de que el reconoce a obispos cismáticos como “pastores de la Iglesia”
  6. El hecho que espera que las sectas protestantes no se disuelvan, que por el contrario “que sean fortalecidas en sus confesiones y en sus realidades eclesiales.”
  7. Que la Iglesia Católica no tiene el derecho de absorber otras iglesias, que por el contrario una “unidad básica — de iglesias que permanecen iglesias, mas sin embargo llegan a ser una iglesia - debe remplazar la idea de conversión”.
  8. Que existe “La presencia salvadora de Nuestro Señor en la Evangelica (Protestante) Cena del Señor”.
  9. Que el protestantismo no es una herejía.
  10. Que la “validad de la liturgia depende principalmente, no en palabras especificas, pero en la comunidad de la Iglesia...”
  11. Que el bautizo de infantes es una practica cuestionable.
  12. Que la historia bíblica de la creación en parte esta basada en relatos paganos.
  13. Que el Corán, el cual explícitamente niega la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo y se refiere a las mujeres como ganado, es un libro sagrado de una gran religión la cual debe ser respetada.
  14. Que existen tales cosas como santos paganos.
  15. Que las religiones no-Católicas son medios de salvación.
  16. Que el término “pecado original” es engañoso e impreciso.
  17. Que la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo existe fuera de los límites de la Iglesia Católica.
  18. Que la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo esta dividida.
  19. Que la unidad de la Iglesia aun se encuentra en proceso de formación.
  20. Que es importante que cada uno pueda pertenecer a la religión de su gusto.
  21. Que no ocurrirá la resurrección de los cuerpos de la muerte.
  22. Que en la Sagrada Eucaristía, “Cristo esta en el pan”, consecuentemente exponiendo la doctrina de Lutero de la emanación o consubstanciación.
Esta lista podría ser mas larga, pero el espacio no nos permite seguir elaborando sobre el mismo. (Si alguien desea ver las referencias y citas las cuales sustentan estas acusaciones de herejía, las puede obtener solicitándomelas).
Como las cuatro marcas de la Iglesia Católica no se encuentran en la nueva religión del Vaticano II. Las cuatro marcas de la Iglesia, encontradas en el Credo de Nicea, son las características esenciales de la verdadera Iglesia de Cristo, mediante las cuales se distingue de las sectas falsas. Pero estas cuatro marcas — Una, Santa, Católica y Apostólica - faltan en la religión del Vaticano II.
La nueva religión no es santa por (1) su pública profesión y promulgación de la herejía con respecto a ambas cosas, Fe y morales; (2) sus falsas y perversas disciplinas; (3) los graves pecados en contra del primer mandamiento los cuales perdona y promueve en el nombre de ecumenismo.
La nueva religión no es una, porque la unidad de Fe ha sido completamente destruida en ella. Ha perdido su unidad de la Fe con los tiempos anteriores de la Iglesia, debido a que se ha separado de las doctrinas ancestrales. Además, ya no tiene unidad de Fe consigo misma. De hecho toda aberración doctrinal es permitida. El único pecado doctrinal después del Vaticano II es la adherencia a la Fe Católica como Una, verdadera Fe.
La nueva religión no es católica, o Universal, ya que sin la unidad doctrinal, sin consistencia con el pasado, es imposible la Catolicidad. Catolicidad no es otra cosa que ser una, por ejemplo una Fe, una disciplina, y una liturgia, aplicada a todos los lugares y tiempos en el mundo. Pero ya he mencionado de muy distintas maneras la ruptura con el pasado, así como el caos doctrinal, disciplinario y litúrgico que actualmente existe en la nueva religión. Por lo tanto, no existe ninguna marca de Catolicidad.
Finalmente no existe apostolado. La religión del Vaticano II ha disuelto los lazos de unidad con los apóstoles en la doctrina, liturgia y disciplina. Ha roto la línea de sucesión apostólica mediante la inválida consagración de obispos. Ha alterado la constitución apostólica de la Iglesia Católica mediante la alteración de la noción y rol del Romano Pontífice.
En resumen, la nueva religión no es nada más que una secta no-Católica, una más de las muchas que han nacido en los últimos dos mil años en un intento en alterar la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo.
Por esta razón, después de mucha oración y reflexión, he decidido dejar esta religión la cual es ajena a la Fe Católica como la ha sido siempre conocida y practicada, y apreciada por mis antepasados Católicos. Yo quiero morir en la misma Fe que ellos murieron, y no en el modernismo. Yo quiero ser un verdadero sacerdote Católico, y decir una Misa valida y Católica, la cual durante siglos santificó a las almas de manera muy eficaz, y construyó la Iglesia en una estructura magnifica como lo era en 1958, cuando falleció el Papa Pió XII.
Desde ese fatídico día de su fallecimiento, la Iglesia Católica ha caído en una espiral de declive, inmoralidad, y mala fortuna. Ha sido reducida, miserablemente, a un pequeño número de fieles que se han tomado la tarea de resistir la masacre del modernismo, condenada con tanta fuerza por San Pió X. Que Dios me de la gracia de vivir en la Verdad y en un Sacrosanto Sacerdocio, y morir en la Sagrada Fe de nuestros antepasados.
— Rvdo. P. Michael Oswalt