miércoles, 27 de febrero de 2013

Monseñor Guérard des Lauriers, O.P


El 27 de febrero del año 1988 moría Monseñor Guérard des Lauriers, O.P., eminente teólogo católico, luchador contra el modernismo y el liberalismo. Pedimos elevar oraciones por su eterno descanso. Adjuntamos el siguiente video producido por los amigos de Sodalitium







sábado, 23 de febrero de 2013

Hermosos vitrales

Hace unos días recibí un e-mail de Rachel Curling, una artista que tiene una empresa muy interesante: Stained Glass Inc, la cual se dedica a la producción de vitrales religiosos. Las muestras en su página web muestran un trabajo excelente y de gran belleza. Ideal para capillas tradicionalistas y centros de Misa. Aprecio la gentileza de Rachel de permitirme utilizar aquí en Sursum Corda varios de sus trabajos para ilustrar las entradas.
Mil gracias Rachel y éxitos con tu arte.

viernes, 22 de febrero de 2013

El Padre Cekada sobre las Consagraciones de Mons. Thuc

Presentamos la siguiente entrevista donde el Padre Cekada explica como se realizó la investigación sobre la validez de las consagraciones de Mons. Thuc.


miércoles, 13 de febrero de 2013

Por qué dejé la Iglesia Mormona, por Richard Packman


Por qué Dejé la Iglesia Mormona
Por Richard Packham





Dejé la Iglesia Mormona en 1958, cuando tenía 25 años de edad.

Eso fue hace mucho tiempo: David O. McKay era el profeta, vidente y revelador. Solamente había ocho templos y ninguno tenía proyector de película. Cada barrio tenía su propio lugar de reunión, la Escuela Dominical era a las 10:30 a. m., y la reunión sacramental era a las 7:00 p m. No había negros en la iglesia (al menos ninguno estaba visible). Los garments eran de una sola pieza. La ceremonia de investidura del templo aun tenia los castigos de muerte, el ministro, los cinco puntos de la hermandad. Aun estaban perdidos los rollos de papiro del Libro de Abrahán. Los misioneros nuevos aprendían el idioma, del país que eran asignados, llegando dos semanas antes.

¿Por qué, después de todos estos años, debo estar todavía preocupado por el mormonismo? ¿Por qué no he terminado con esa lejana parte de mi pasado, dejándola atrás?

Hay varias razones:

Primera, desciendo de una larga líneas de fieles mormones. Todos mis ancestros, en cada rama de mi familia, de cuatro, cinco y seis generaciones, fueron mormones. Los mormones y su historia son mi herencia. Es mi única herencia. Es de donde provengo. Ninguno de mis ancestros mormones fueron grandes o famosos, pero he leído sus historias y fueron gente buena. Fueron fieles, trabajadores, y merecen mi respeto. La historia de mi familia está inevitablemente entrelazada con la historia de los mormones, su migración a UTAH y el establecimiento en las montañas del oeste. No puedo ignorar al mormonismo ni a la Historia Mormona sin olvidar mi pasado.

Segunda, mi familia aun son mormones fieles, casi todos, incluso mis padres, mis hermanos y hermanas, mis hijos mayores, mis nietos, mis sobrinas y sobrinos. Sus vidas están permeadas por sus creencia mormonas. Su existencia diaria está entrelazada con las actividades del quehacer de la iglesia, todos sus amigos son mormones, sus temores y esperanzas son temores y esperanzas mormonas. No puedo ignorar el mormonismo sin ignorar las vidas de quienes amo.

Tercera, la iglesia mormona se está volviendo más importante y más poderosa en nuestra sociedad. En mi estado (que, a diferencia de Utah, no se considera como un estado “mormón”) es ahora la segunda denominación religiosa más grande. Nuestro actual Senador es un mormón devoto. Los mormones ocupan influyentes posiciones en nuestros gobiernos estatal y nacional, más allá de la proporción a su población en los Estados Unidos. La iglesia se ha convertido en una empresa financiera súper rica, con negocios de billones de dólares y propiedades por todo el país –un hecho del que la mayoría de los no mormones no está conciente-con un amplio (usualmente invisible) margen de influencia sobre muchos aspectos de la vida americana. Sus ingresos se estiman. De fuentes fidedignas, en millones de dólares por día, no solamente de sus miles de negocios sino también de sus miembros fieles, a quienes se requiere que donen, un mínimo del diez por ciento de todos sus ingresos, a la iglesia.

La iglesia mormona se jacta de su rápido crecimiento. Este crecimiento, además de su postura a favor de las familias grandes, se debe a que mantiene un gran cuerpo de misioneros voluntarios de tiempo completo, que son una fuerza de ventas bien entrenado y totalmente adoctrinado, cuyo único propósito es traer más gente a la iglesia. Su meta no es convertir, sino enrolar; no enriquecer las vidas, sino bautizar; no salvar las almas pecadoras, sino agrandar las listas de miembros. Esta fuerza misionera no está dirigida por cuidadosos clérigos, sino por exitosos hombres de negocios, porque el esfuerzo misionero mormón es un negocio, y uno muy exitoso, cuando se le juzga por las normas de negocios. Pero la meta última de la iglesia, declarada públicamente por los primeros líderes José Smith y Brigham Young (pero no tan públicamente mencionada por los líderes mormones más recientes), es establecer el Reino Mormón de Dios en América y gobernar al mundo como los representantes nombrados por Dios. La iglesia ya es influyente para hacer política, como se demostró no hace mucho cuando se derrotó la Enmienda de Igualdad de Derechos, con la ayuda decisiva de la iglesia mormona.

Para mí, la posibilidad de que la iglesia mormona pueda controlar a Estados Unidos es una perspectiva aterradora. Esas son algunas de las razones más importantes de por qué aun estoy vitalmente interesado en el Mormonismo y la iglesia SUD.

Los mormones le dirán que el mormonismo es un modo de vida maravilloso, que trae felicidad a su existencia mortal y, si nos lo ganamos por medio de la fe y la obediencia, el gozo final (y “el poder y dominio”) en la siguiente. Las promesas y esperanzas que da a sus creyentes son atrayentes e inspiradoras. Entonces, ¿por qué rechacé eso? Aquí está la narración de mi propio viaje a través (y, finalmente, fuera de) del mormonismo.

Mi infancia mormona fue muy feliz, con padres y familia amorosa y alimentadora. Éramos “especiales” porque teníamos “el evangelio,” es decir el mormonismo. En mi pequeño pueblo al sur de Idaho, los mormones éramos fácilmente el grupo social y políticamente dominante. Sentíamos pena por aquellos que no eran tan afortunados, por la razón que fuera, de ser bendecidos con el evangelio. Nuestras vidas se centraban en la iglesia. Teníamos registros perfectos de asistencia a todas nuestras reuniones. Estudiábamos nuestros manuales de lecciones. Era una vida maravillosa. Maravillosa porque teníamos el Evangelio, por el que agradecíamos a Dios varias veces al día, en cada oración y en cada bendición pronunciada sobre nuestros alimentos.

Los adolescentes mormones participábamos en actividades escolares, por supuesto, con no mormones, pero también teníamos nuestros propios eventos patrocinados por la iglesia, que eran tan buenos o mejores. En realidad, los buenos adolescentes mormones no tenían citas con no mormones, por el peligros de “involucrarse seriamente” con un no mormón, lo que conduciría a la tragedia de un “matrimonio mixto” que no podría ser solemnizado en el templo, y que finalmente significaría la pérdida eterna de la posibilidad de entrar al grado más alto de gloria en el cielo, el reino celestial. Ninguno de nosotros se atrevía a arriesgar eso.

Así mi novia de la secundaria era una chica buena y fiel mormona. Nos enamoramos profundamente y éramos devotos uno del otro sin arriesgarnos en alguna actividad física inmoral más allá de besos y abrazos (ni contacto con la piel del cuerpo o de alguna área debajo de la cintura o alrededor de los senos, etc.). cuando ella se graduó de la secundaría y yo estaba en mi tercer año en la Universidad Brigham Young, vírgenes los dos nos casamos en una hermosa ceremonia en el Templo de Idaho Falls y tuvimos dos bebés. Éramos la joven pareja mormona ideal.

Disfruté mis cuatro años en BYU, rodeado de devotos compañeros estudiantes y enseñado por maestros devotos y educados. Un profesor de geología también era miembro de nuestro barrio. Yo aprendía sobre la edad de la tierra, como lo enseñan la mayoría de los geólogos. Un domingo le pregunté, en la iglesia, cómo reconciliaba las enseñanzas de su ciencia con las enseñanzas de la iglesia (que decía que la tierra fue creada hace como 6000 años). Contestó que tenía dos compartimientos en su cerebro: uno para la geología y uno para el evangelio. Estaban completamente separados y no permitía que uno influyera sobre el otro. Esto me molestó, pero no pensé más sobre ello.

Después de mi graduación en la Universidad Brigham Young se me ofreció una beca en la Universidad Northwestern para trabajar sobre una maestría. Así que mi joven esposa y yo, con dos (en ese entonces) bebés, nos cambiamos a Evanston, Illinois, y por primera vez en mi vida estuve rodeado de no mormones. Era el único mormón en mi programa universitario. Esto no me intimidó en lo más mínimo. Sentía que era suficientemente inteligente, suficientemente conocedor de la religión, y suficientemente entrenado en habilidades oratorias (había sido campeón de debates en la secundaria) para discutir, defender y promover mi religión con cualquiera. Pronto encontré interesados. Como no era secreto que me había graduado en BYU, muchos de mis compañeros estudiantes tenían preguntas sobre el mormonismo. Eran preguntas amistosas, pero desafiantes. Por primera vez en mi vida tuve la oportunidad de esparcir el evangelio. Era excitante. Tuve algunas discusiones maravillosas. Incluso mis profesores estaban dispuestos a escuchar, así eduqué a mi profesor de ligüística sobre el alfabeto Deseret y a mi profesor de literatura alemana sobre las semejanzas entre la visión del mundo de Goethe y José Smith.

Algunos de mis compañeros estudiantes, sin embargo, tenían tratados y otra literatura sobre los mormones que habían obtenido de sus propias iglesias. Me hicieron preguntas que fui incapaz de contestar satisfactoriamente porque estaban basadas en hechos que desconocía. Nunca había escuchado de las pandillas de ejecutores Danitas, sobre la doctrina de la Expiación de Sangre o sobre la doctrina de Adán-Dios. ¿De dónde procedían estas horribles acusaciones?

Me di cuenta que, para que pudiera defender al mormonismo, tendría que conocer lo que sus enemigos decían sobre él, así estará preparado con los hechos apropiados. Nunca había sido un ávido estudiante de la historia de la iglesia, aunque había obtenido las más altas calificaciones en el curso de seminario de historia de la iglesia, en el tercer año de secundaria. Es decir, ¿qué era más importante conocer sobre la historia de la iglesia, además del relato de cómo José Smith tuvo sus visiones, obtuvo las planchas, las tradujo, y cómo Satanás había perseguido a los Santos hasta que llegaron a Utah? Estaba más interesado en la doctrina: la Verdad, como era enseñada por los profetas. La Verdad, eterna e inmutable.

Pero ahora comencé a leer la historia de la iglesia, tanto las historias auténticas publicadas por la iglesia, como las espantosas mentiras y distorsiones publicadas por sus enemigos. ¡Qué diferentes eran! Casi era como si los autores de cada campo escribieran sobre sucesos diferentes. Y la biblioteca de la universidad, donde pasé gran cantidad de tiempo, parecía tener más de las últimas que de las primeras.

Después de un año obtuve mi maestría en Alemán y acepté un empleo de maestro en Ogden, Utah. Regresamos a Sión y tuvimos nuestro tercer hijo.

En Ogden encontré por primera vez los escritos de los mormones fundamentalistas, que creen que José Smith y Brigham Young fueron profetas verdaderos, pero que la iglesia desde entonces –especialmente desde que abandona la práctica de la poligamia- está en apostasía. Entonces estudiaba extensamente las doctrinas y la historia de la iglesia y parecía que los fundamentalistas tenían mucha información histórica que no era accesible de ninguna otra manera. Por ejemplo, en gran medida se basaban en el Diario de Discursos, una obra de muchos volúmenes que contiene prácticamente todos los sermones predicados por los líderes de la iglesia en los primeros treinta o cuarenta años después de llegar a Utah. Supe que, hace muchos años, cada hogar mormón tenía una copia de esta obra. Pero luego los líderes de la iglesia decidieron que no era necesario que los miembros la tuvieran y ordenó que se entregaran todas las copias. Se volvió una rareza. ¿Por qué? Toda obra anti mormona que he leído se basa mucho sobre citas de los sermones del Diario de Discursos. Pero los actuales líderes de la iglesia casi nunca lo mencionan. ¿Por qué? Me molestaba, pero lo hice a un lado.

Cuando vivía en Ogden, un editor fundamentalista sacó una reimpresión facsimilar del Diario de Discursos completo, en pasta dura, por $250 dólares. Si no hubiera sido un pobre maestro de escuela, lo hubiera comprado, porque ansiaba poder leer las sabias palabras de los primeros líderes. Pero la pregunta de por qué esta obra fue suprimida por la iglesia aun me molestaba. Hice a un lado la idea.


Una de las acusaciones hechas por las obras anti mormonas que había leído era que Brigham Young enseñó que Dios le había revelado que Adán era, de hecho, Dios el Padre. Para sostener esto citaban los sermones de Brigham Young en el Diario de Discursos. ¡Si solamente pudiera verificar esto por mí mismo! Recordé un comentario extraño hecho un día después de clase por Sydney B. Sperry, el profesor de BYU y autoridad de los estudios sobre el Libro de Mormón y la Biblia. Había tomado con él una clase del Libro de Mormón y le admiraba grandemente. Un día dijo, misteriosamente, a un grupo pequeño de estudiantes que habían permanecido después de la clase: “¡Creo que, cuando lleguen al Reino Celestial, se sorprenderán grandemente al descubrir quién es Dios realmente!”

¡Vaya! Eso implicaba que el Dr. Sperry sabía un secreto que no muchos conocían; que los estudiantes no sabíamos realmente todo lo que debía saberse sobre esto; que los profetas no habían dicho todo. ¿Cuál podría ser ese secreto? Cuando investigué mas esto, y encontré una y otra vez las mismas palabras citadas de los sermones de Brigham Young en el Diario de Discursos, comenzaron a encajar: ¡Realmente Adán era Dios!

Después de dos años de enseñar en secundaria en Sión, me ofrecieron una beca para continuar mis estudios de posgrado en Baltimore. Aceptamos. De nuevo estuvimos rodeados por Gentiles, y de nuevo tuve una disponible una biblioteca de investigación.

Ciertos eventos en la historia de la iglesia comenzaron a molestarme. ¿Por qué había fracasado el Campamento Sión? ¿Por qué había fracasado el Banco de Kirtland? Ambas empresas fueron organizadas para beneficio de la iglesia por el profeta de Dios, quien prometió que tendrían éxito. Fue difícil evitar la conclusión que Dios no hacía mucho para dirigir los asuntos de su iglesia. Y, cuando lo pensaba, lo mismo podía decirse de los experimentos en la Orden Unida (teniendo toda la propiedad en común), el matrimonio plural, el alfabeto Deseret – todos los proyectos comenzaron con gran promesa, dirigidos por los líderes ungidos por Dios y todos fracasaron y pronto fueron abandonados. Me molestaba, pero hice a un lado el pensamiento.

Lo que más comenzó a molestarme fue que la iglesia parecía no estar diciendo toda la verdad sobre muchos eventos en el pasado. La evidencia que leí parecía no dejar duda de que la iglesia había animado, si no es que organizado, a las pandillas ejecutoras llamadas Danitas o los Ángeles Vengadores. Demasiadas fuentes independientes y primarias testificaron de sus actividades. En esa época de mis investigaciones la verdadera historia de la masacre de Mountain Meadows se comenzaba a saber, una atrocidad que la historia oficial de la iglesia hizo pasar como obra de los indios, mientras que la culpa principal estaba sobre la iglesia. La misma masacre era bastante mala pero, para mí, el posterior encubrimiento de la iglesia fue peor, hasta donde concierne a la naturaleza divina de la iglesia. Me molestaba, pero hice a un lado el pensamiento.

Entre los papeles de mi abuelo, que sirvió en una misión en Inglaterra en 1910, encontré muchos folletos e impresos que había usado en su misión. Uno era la trascripción de un debate en 1850 entre John Taylor (entonces apóstol y en misión en Inglaterra) y un ministro metodista. Entre los temas discutidos en el debate estaba el rumor, común entonces, de que los mormones practicaban el matrimonio plural. Taylor negó vigorosamente los rumores como una mentira maligna y aseguró con firmeza, por su honor, que los mormones eran buenos monógamos. En ese mismo tiempo, Taylor mismo estaba casado con doce esposas vivas. En esa época todos los dignatarios de la iglesia tenían también esposas múltiples. ¿Cómo podía un profeta de Dios, mentir tan tranquilamente? Me molestaba, pero traté de hacerlo a un lado. El problema de Adán-Dios continuaba ocupando mi mente. Finalmente decidí tratar de resolver el asunto. Si la doctrina era verdadera, estaba dispuesto, como miembro fiel de la iglesia, aceptarla. Si no era verdadera, necesitaba una explicación sobre el hecho manifiesto de que Brigham Young (y otras autoridades de la iglesia en esa época) lo enseñaba firmemente. Así que redacté una carta para José Fielding Smith, a quien respetaba muchísimo y quien, en ese momento, era el Historiador de la Iglesia y Presidente del Quórum de los Doce Apóstoles. ¡Si solamente contestara mi carta! Le indiqué al Presidente Smith mi dilema: la evidencia parecía clara y incontrovertible de que Brigham Young había enseñado que Adán es Dios el Padre. Pero la iglesia actual no enseña esto. ¿Cuál es la verdad?

Secretamente pensaba (y quizá esperaba) que el Presidente Smith contestaría y diría algo como: “Querido Hermano, su diligencia y fe al investigar la verdad le ha llevado a un secreto precioso, no conocido por muchos; sí, puede tener la seguridad que el Presidente Young enseñó la verdad: Adán es nuestro Padre y nuestro Dios, y el único Dios con quien tenemos que tratar. La iglesia no proclame esta preciosa verdad porque no deseamos exponer los misterios de Dios a la mofa del mundo. Preserve esta verdad secreta como lo hace con los secretos de su investidura del templo.”

Recibí del Presidente Smith una respuesta corta y clara a mi carta. Era totalmente diferente de lo que hubiera esperado. Escribió que tal idea no era verdadera, no estaba en las escrituras y era completamente falsa. No se ocupó de la evidencia de que Brigham Young lo había enseñado. Ignoró todo el problema como si no existiera. Me molestó, pero traté de sacarlo de mi mente.

En esa época, en la universidad asistía a una clase de historia de la filosofía. Era fascinante. No tenía idea de que seres humanos ordinarios habían tenido tales pensamientos de algunas de estas cuestiones. Se me ocurrió que mi religión tenía abundancia de respuestas y explicaciones, pero proporcionaba esas respuestas incluso sin darse cuenta realmente cuáles eran las preguntas. Las respuestas que mi iglesia daba parecían más bien frívolas y superficiales, incluso sin tratar de los problemas realmente básicos. Fui introducido al estudio de la ética y me sorprendí de encontrar lo mismo: mi religión, que aseguraba ser la respuesta última, final y completa, no era ni una introducción a los grandes problemas éticos con los que los grandes pensadores habían lidiado durante cientos de años.

Sin embargo, permanecí como miembro fiel de la iglesia, cumpliendo con todas mis obligaciones en la iglesia, asistiendo a las reuniones, observando la Palabra de Sabiduría, usando mis garments del templo. Pero luchaba fuertemente para reconciliar las inconsistencias de la iglesia, las mentiras y el pasado dudoso, con mi fe en su divinidad. Fue en un momento singular, un día en la biblioteca de la universidad, cuando reflexionaba sobre este problema. Repentinamente me llenó el pensamiento: “Todos estos problemas desparecen tan pronto como te das cuenta de que la iglesia mormona es solo otra institución hecha por el hombre. Entonces todo de explica fácilmente.” Fue como una revelación. Súbitamente me dejó el peso y me llené de un sentimiento de gozo y alborozo. ¡Por supuesto! ¿Por qué no lo vi antes?

Corrí a casa para compartir con mi esposa el gran descubrimiento que había hecho. Le dije lo que había aprendido: ¡la iglesia no es verdadera!

Dio la espalda y subió las escaleras. Se negaba a aceptar cualquier cosa que dijera como crítica sobre la iglesia. Fue el principio del fin de nuestro matrimonio.

Traté de continuar con mis responsabilidades en la iglesia, principalmente como organista del barrio. Pero encontré más y más difícil sonar sincero al hablar en público, hacer oración en público o participar en las discusiones de la clase. En verano siguiente mi esposa llevó a Utah a los niños para una visita, y sentí que era tonto continuar usando los garments del templo. Y ¿por qué no beber una taza de café con los otros estudiantes, o un vaso de vino en una fiesta? Nunca en mi vida había probado café o alcohol, pero ahora no había razón, sentía, para privarme de esas cosas placenteras. El año siguiente fue una tregua armada en mi matrimonio.

Mi esposa me abandonó repentinamente, sin aviso, llevándose a los niños. Sus amigos en la iglesia le ayudaron en su huída, y regresó a Sión y se divorció de mí. Un último cartucho de intento de reconciliación fracasó cuando dijo que su regreso estaría condicionado en mi regreso a la fe. Me di cuenta que no podía hacerlo, sin importar cuanto quería conservar a mi familia. Por supuesto, obtuvo la custodia de los niños. Se casó de nuevo cuatro años después, su nuevo esposo un fiel poseedor del sacerdocio cuya esposa había abandonado la iglesia. (¡Qué irónico, que una iglesia que coloca un valor tan elevado a los lazos familiares, realmente destruye lo mismo que asegura promover!)

En los años desde que dejé la iglesia nunca he lamentado por un momento mi decisión (aparte del hecho que me ocasionó perder a mi esposa e hijos). El estudio posterior me ha dado cientos de veces más condenada información sobre la iglesia y su historia de lo que tenía en la ocasión de mi decisión original de dejarla. Muchos amigos mormones y miembros de la familia han tratado de convencerme de que cometí un error, pero cuando insisto que también escuchen lo que tengo que decir sobre mis razones para creer que la iglesia es falsa, pronto abandonan su intención, aunque les aseguro que mi mente está abierta a cualquier evidencia o razonamiento que pueda haber pasado por alto. Están convencidos que apostaté debido al pecado, falta de fe, obstinación, orgullo, sentimientos heridos, falta de conocimiento o comprensión, depravación, deseo de hacer el mal o vivir una vida de libertinaje. Ninguna de esas razones es correcta. La dejé por una razón solamente: la iglesia mormona no es guiada por Dios y nunca lo ha sido. Es una religión de origen 100% humano.

Mi esposa pensaba, creo, que ya que la iglesia me había enseñado a ser honesto, amoroso, fiel, trabajador y buen esposo, mi abandono de la iglesia significaría que pronto me convertiría en lo opuesto. Probablemente no estaba sola en creer que pronto yo sería perezoso, ateo, holgazán miserable, muerte por sífilis y alcoholismo en una edad temprana. Sin embargo, desde que dejé la iglesia mi vida ha sido rica y gratificante. He sido exitoso en mi profesión. Me casé con una chica amorosa, con creencias semejantes a las mías, y ahora tenemos dos hermosos hijos adultos a quienes, sin embargo, eduqué sin entrenamiento religioso y que son tan admirables seres humanos como cualquiera querría que fueran sus hijos. Hemos prosperado materialmente (probablemente más que la mayoría de mis buenos parientes mormones), y también nuestra vida ha sido rica de muchas otras maneras, rica en buenos amigos, en apreciación de la belleza que se encuentra en nuestro mundo. Hemos explorado todas las riquezas intelectuales y espirituales de nuestra herencia humana y nos beneficiamos de todo ello.

Y al envejecer también me doy cuenta que no temo a la muerte, aunque no tengo idea de qué esperar cuando venga. En ese aspecto, encuentro que diferente de muchos mormones que están desesperadamente preocupados de que no han sido suficientemente “valientes” en su devoción a la iglesia para calificar para el Reino Celestial. De nuevo, ¡qué irónico es que una iglesia que comienza por prometer a sus miembros tal gozo y felicidad, realmente les ocasiona tal pena y desesperanza!

Aun estoy orgulloso de mi herencia mormona. Todavía gozo haciendo mi trabajo de genealogía (tengo registros más completos que la mayoría de mis familiares mormones). Aun amo tocar y cantar esos viejos y conmovedores himnos mormones. Aun guardo un buen abastecimiento de alimento a la mano. Y todavía creo en el progreso eterno: las cosas se mantienen mejorando y mejorando.

Como posdata: El Apóstol Bruce R. McConkie admitió que Brigham Young enseñó que Adán era Dios, y que en verdad la iglesia había mentido sobre su propia historia. Dice que Brigham Young estaba equivocado, pero que ha ido al Reino Celestial; pero si usted cree lo que Brigham Young enseñó sobre eso, irá al infierno. El hecho de que la iglesia pueda poner un “giro positivo” sobre estos reconocimientos verdaderamente es un retroceso mental.


Traducido por: Max Ruiz M.
Abril 2003

lunes, 11 de febrero de 2013

Renuncia Benedicto XVI / Ratzinger como Papa


Texto tomado del sitio del Vaticano

Queridísimos hermanos,

Os he convocado a este Consistorio, no sólo para las tres causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia. Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando. Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado. Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice.

Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos. Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice. Por lo que a mi respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria.

Vaticano, 10 de febrero 2013.


Ya no es Papa, sin falso obispo


El siguiente texto, remitido por un emperador a un Papa legítimo, parece hoy, profético.



Enrique, no por usurpación, sino por ordenación de Dios rey, a Hildebrando, que ya no es Papa, sino falso obispo.

            Este saludo es el que tú has merecido para tu confusión, porque no has honrado ningún orden en la Iglesia, sino que has llevado la injuria en vez del honor; la maldición, en vez de la bendición. Pues para no decir sino pocas e importantes cosas de las muchas que has hecho, no sólo no has vacilado en avasallar a los rectores de la Santa Iglesia, como son los arzobispos, los obispos, los presbíteros, ungidos del Señor, sino que los has pisoteado como siervos que no saben lo que su señor haga de ellos. Al pisotearlos te has proporcionado el aplauso del vulgo. Has creído que ninguno de esos sabe nada y que sólo tú lo sabes todo, pero has procurado usar esa ciencia no para edificación, sino para destrucción; de suerte que lo que dice aquel beato Gregorio, cuyo nombre has usurpado, creemos que lo profetizó sobre ti: “La afluencia de súbditos exalta el ánimo de los prepuestos, que estiman saber más que todos, cuando ven que pueden más que todos". Y nosotros hemos aguantado todo esto intentando mantener el honor de la sede apostólica. Pero tú entendiste que nuestra humildad era temor y no vacilaste en alzarte contra la misma potestad regia concedida por Dios a nosotros y te has atrevido a amenazarnos con quitárnosla; como si nosotros hubiésemos recibido de ti el reino, como si el reino y el imperio estuviesen en tu mano y no en la mano de Dios. El cual Señor nuestro Jesucristo nos ha llamado al reino, pero no te ha llamado a ti al sacerdocio. Tú, en efecto, has ascendido por los grados siguientes: por la astucia, aun cuando es contraria a la profesión monacal, has obtenido dinero; por dinero has obtenido merced; por merced, hierro; por hierro, la sede de la paz, y desde la sede de la paz has perturbado la paz armando a los súbditos contra los prepuestos; enseñándoles a despreciar a los obispos nuestros, llamados por Dios, tú que no has sido llamado por Dios; tú has arrebatado a los sacerdotes su ministerio y lo has puesto en manos de los laicos para que depongan o condenen a aquellos que ellos mismos habían recibido de la mano de Dios por imposición de manos episcopales para enseñarles. A mí mismo, que aunque indigno he sido ungido entre los cristianos para reinar, me has acometido; a mí, que según la tradición de los Santos Padres sólo puedo ser juzgado por Dios y no puedo ser depuesto por otro crimen que por el de apartarme de la fe, lo que está muy lejos de mí. Pues ni a Juliano el Apóstata la prudencia de los Santos Padres se atrevió a deponerlo, sino que dejó a Dios sólo esta misión. El verdadero Papa, el beato Pedro, exclama: “Temed a Dios y honrad al rey”. Pero tú, que no temes a Dios, me deshonras a mí, que he sido constituido por Dios. Por eso el beato Pablo, en donde no exceptúa al ángel del cielo si predicase otra cosa, no te ha exceptuado a ti, que en la tierra predicas otra cosa. Pues dice: “Si alguien, yo, o un ángel del cielo, os predicase otra cosa de la que os ha sido predicada, sea anatema”. Pero tú, condenado por este anatema y por el juicio de todos nuestros obispos y por el nuestro también, desciende y abandona la sede apostólica que te has apropiado; sólo debe ascender a la sede de San Pedro quien no oculte violencia de guerra tras la religión y sólo enseñe la sana doctrina del beato Pedro. Yo, Enrique, por la gracia de Dios rey, con todos nuestros obispos te decimos: desciende, desciende, tú que estás condenado por los siglos de los siglos

San Expedito: teología de la prosperidad y falsa devoción

Hace una semana, estando por la zona de Once, con una amiga entramos a Nuestra Señora de Balvanera. Mi intención era poder tomar algunas fotografías de un evento del que había escuchado, pero no había comprobado: la devoción a San Expedito se ha degenerado en un caso más de teología de la prosperidad.
Eran poco mas de las 17 horas y había una gran cantidad de gente encendiendo velas verdes y rojas ante la imagen de San Expedito que se encuentra fuera del edificio. La mayoría eran mujeres, había un claro grupo de señoras que estaban en la sexta década, aunque también varias de entre 30-40. No faltaba un grupito de jóvenes, una chica de no mas de 17 años, delgada, con mechones de cabello teñido de violeta, pantalones muy cortos y ajustados, remera rosa con rallas horizontales negras y profundo escote, besos isócronos iban hacia una estampa del Santo que de tanto en tanto llebaba a su pecho, lo miraba extasiada, y murmuraba algo....
En un momento alguien empezó un padrenuestro y todos elevaron las manos, cerraron los ojos y repetían de forma desacompasada un Padre Nuestro.
La ceremonia tenía algo de ritual, es decir, era un acto que se repetía, pero estaba, de alguna manera, al margen de la parroquia, en efecto, el ruidio del Novus Ordo llegaba a los que estaban afuera que hacían caso omiso a lo que pasaba dentro. El espectáculo se tornó más interesante cuando alguien contó un "favor" que le había hecho el Santo. Una mujer elegante, entrada en los cuarenta, contó que el negocio que tenía con su esposo estaba muy mal, pero, luego de rezarle al Santo, éste les había reportado un importante crecimiento patrimonial y ahora abrirían el segundo local. Hubo aplausos, dos ovaciones (¡Viva San Expedito!) y después otra mujer dió testimonio: había conseguido un préstamo para refaccionar su casa; otra había comprado un nuevo auto después de que le robaran y ahora traía las llaves para presentarlas a San Expedito; la chica del mini-short se adelantó y sin dejar de mirar su estampita contó que se había llevado seis materias a diciembre y que había aprobado cuatro, ahora venía a pedirle que la ayudara con las otras dos porque deseaba estar tranquila durante el año porque... ¡Se iba a Bariloche!
Alguien, con mucha timidez hizo una referencia a una enfermedad.
Esto demuestra dos cosas, en primer lugar, que la devotio ha sido remplazada por la superstición, haciendo como norma un falso culto a los santos (que supera lo permitido por la ludía). Se trata de una práctica que no tiene en cuenta a Dios, sino a los santos como seres intermedios entre Dios y los Hombres capaces de hacer favores a los mortales. Lo que se consigue siempre es algo concreto y "práctico": un auto, un préstamo, que los negocios funcionen bien, aprobar un exámen... pero no se le ruega al Santo que interceda, sino que se le pide a él como si pudiera actuar por sí mismo, como si se tratara de algo mágico. La devotio de la Iglesia Conciliar popularizó un neo-paganismo donde los hombres asocian los favores o castigos con tal o cual personaje y es él quien actúa. Es una forma de demostrar como se prescinde del Dios Verdadero, del único y gran Autor. En efecto ¿Para que rogar a Dios si podemos pedirle al Santo que, después de todo era un hombre? Y ese pedirle al hombre es también confiar en las capacidades del hombre como hombre en sí y no como ser orientado a Dios. El pelagianismo de la Iglesia Montiniana se plasma, sin disimulo ni descaro como una práctica piadosa.
Pero en segundo lugar nos evidencia hasta dónde ha llegado la "teología de la prosperidad". ¿A qué me refiero con eso? Se trata de un movimiento heterogéneo que tiene origen en las iglesias pentecostales. El fundamento es que el amor de Dios se comprueba en el éxito material y concreto del fiel, mientras que las desgracias son asociadas con la posesión demoníaca. El fiel que ha sido beneficiado, debe dar gracias a Dios dando testimonio, de ésta manera realiza un apostolado que permite expandir la "cadena de bendiciones". Además, la teología de la prosperidad, materializa la fe en objetos concretos: estampas, agua bendita, velas, óleos... por lo que promueve un mercado religioso donde no se compra un simbolo, sino un objeto que en sí mismo y por sí mismo es sagrado, dicho de otra manera, lo que se vende no es una estampita de San Antonio o San Expedito, sino la bendición en sí y la creencia de que, el poseer la estampa confiere ya un milagro.
La "Iglesia Universal del Reino de Dios" se convirtió en un imperio financiero gracias a ésta técnica. Pero no es la única. Entre los cismáticos se cuenta la Igreja Católica Carismática de Belém, la cual está muy ligada al accionar del "obispo" Emmanuel Milingo y al movimiento de "sacerdotes casados". Entre los "sacerdotes carismáticos" de la Iglesia Conciliar, la teología de la prosperidad está en boga, tal vez por mera imitación de sus pares protestantes.
Ahora bien ¿Qué es lo que ocurre en la Parroquia Nuestra Señora de Balvanera? Una explosión de la Teología de la Prosperidad, esta vez, adulterando la devoción a San Expedito. La gente que se reúne allí para orar, no lo hace como manda la Iglesia, ellos piden al Santo como si él, por sí mismo pudiera conceder favores. No se pide la intermediación de San Expedito, y de hecho, entre las "oraciones" que reparte el clero de la Iglesia Conciliar en ninguna de ellas se aclara "te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor". Los presentes se congregan además para solicitar bienes materiales: negocios, dinero, un auto, una casa, aprobar exámenes. No se trata de conversiones a la Fe Verdadera, sino de la satisfacción inmediata de aquello que se quiere.
Finalmente, el aspecto de las "reuniones de oración" se asemeja a las del "Pare de Sufrir", es decir, la "Iglesia Universal del Reino de Dios" sin que las autoridades de la parroquia sigan nada. ¿Simple omisión? No lo creo: en el templo y fuera de él están bien distribuidas alcancías donde los asistentes depositan continuamente billetes. Es la teología para la prosperidad de los falsos pastores.

El sacrificio perpetuo será abolido


El siguiente texto está tomado del Blog amigo "Como ovejas sin pastor", del querido amigo español Juan Diego. Recomendamos visitar el excelente sitio que él administra.



‎"En los tiempos finales... el sacrificio perpetuo será abolido, 
la iniquidad se posará sobre él; el santuario profanado
 y la verdad arrojada a tierra". (Daniel, VIII, 11). 

"Este es el Sacrificio de nuestros altares,
 que entonces, en esos terribles días, 
será proscrito, en todas partes prohibido; 
y, salvo los Sacrificios, que podrán celebrarse 
en las sombras subterráneas de las catacumbas,
 quedará interrumpido en todas partes".

Cardenal Billot, S. I.

      Según se puede deducir de los lugares del Antiguo Testamento, donde se habla de la Abominación de la Desolación (por ejemplo, I Mac. 1,47; 50, 57 y II Mac. c. 6), la Abominación de la Desolación no es otra cosa que la sustitución del verdadero culto de Dios por un culto falso, ofrecido a los ídolos, o la profanación del lugar sagrado. De ahí, la íntima relación entre la supresión del Sacrificio perpetuo y la Abominación de la Desolación.

      Esto quiere decir que, al aplicar Cristo a una profecía suya, la profecía de Daniel, la supresión del Sacrificio perpetuo (o lo que es igual la supresión del Santo Sacrificio de la Misa) estaba ya evidentemente profetizada en el Antiguo Testamento; pues, el único Sacrificio Perpetuo, a partir del Sacrificio del Calvario, cuando quedó abolida la antigua alianza y establecida la nueva y eterna, es el SACRIFICIO DE LA MISA. No hay otro. Todo esto lo explica y aplica muy acertada y exactamente el Card. Billot, en su citada obra.

  Conclusión: Abominación de la Desolación es igual a la supresión del verdadero culto de Dios, a la supresión del Sacrificio perpetuo. Es así que el único Sacrificio perpetuo, cuando Jerusalén fue tomada por las tropas romanas y fue destruido el templo, era el Sacrificio de la MISA, luego lo que se profetizó es que la MISA, la OBLATIO MUNDA, que le sería ofrecida a Dios, desde la salida del sol hasta el ocaso, habría de ser abolida. Esto es lo que sucedió con la promulgación del Novus Ordo Missae, "la nueva misa" promulgada por Montini, alias "Pablo VI"


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Testimonio de ex-mormona

Testimonio de ex-mormona: “descubrí que los mormones no tienen argumentos ni respuestas”.
Tomado de Boletín Info-RIES nº 268 (monográfico).
En Sursum Corda no concordamos plenamente con todo lo expresa en éste artículo, pero consideramos que merece ser leído.




Yasmin Oré Ramírez, hoy con 28 años de edad, nació y creció en Lima, Perú, en una familia de tradición católica… hasta que una amiga le invitó a los mormones. Entró en el mormonismo buscando gente acogedora, virtuosa y protectora, pero cuando ella intentó extender esa fe descubrió que ni se sostenía en la Biblia ni respondía al anhelo de su corazón.

Recogemos su testimonio en primera persona, tal como lo cuenta a Religión en Libertad y como lo ha transcrito el periodista Pablo J. Ginés, porque explica cuál es el proceso por el que se entra en este grupo, cómo captan nuevos miembros, cómo los entrenan y los envían a calles y casas.

»Mi familia era católica, aunque mis padres no estaban entonces casados por la iglesia, por unos problema de partidas de bautismo quemadas o perdidas. Dejaron el tema y se casaron por lo civil. Me dieron una educación católica: hice la secundaria en el colegio Presentación de María, de religiosas, recibí los sacramentos, la comunión y la confirmación. A los 19 años estudiaba derecho, iba a misa e incluso cantaba en el coro, pero mi formación y mi fe era muy superficial.

»Yo había oído hablar de sectas demoníacas y satanistas, y mi papá me prevenía contra los Testigos de Jehová que tocaban a menudo a la puerta. Pero nadie me había hablado de los mormones

La amiga y la acogida

»Yo tenía una amiga en mi colegio de monjas que era mormona. Me dijo: “acompáñame un domingo a ver mi iglesia”. Así que un domingo me salté la misa para ir con ella a ver su iglesia. Y me gustó. La gente era muy acogedora: todos lo eran, las señoras, las chicas de mi edad, los chicos.

»Tenían reuniones para jóvenes en las que hablaban sobre las virtudes. A otros jóvenes quizá les parecería aburrido, pero yo era una chica con pocas amistades. No me gustaba salir de fiesta, las fiestas no me llenaban. En cambio, esta gente, que parecía tan pura, virtuosa e inocente, sí que me llenaba.

»Hoy que soy católica y adulta sé que tenemos que enfrentar el mal que hay en el mundo y en nuestras vidas, pero entonces, con 19 años, yo no quería enfrentarme a la realidad, no quería embarrarme. Yo quería protección, un entorno seguro, un grupo acogedor y virtuoso que me protegiese. Los mormones me ofrecían eso.

Dos chicos jóvenes hablando de Dios

»Ellos me enviaron dos jóvenes misioneros a visitarme a mi casa y darme charlas dos días por semana. Eran dos chicos de mi edad, de 19 años, uno peruano y otro de EE.UU. Yo les decía a mis padres que eran cristianos y amigos de mi amiga y que venían a hablar de Cristo y de Dios. Ellos, demasiado confiados, nos dejaban solos en el salón.

»Yo estaba impresionada de que dos chicos de 19 años, de mi edad, me hablasen de Dios con pasión. Más aún, estaban dedicando 2 años de su vida joven sólo a eso, a hablar de Dios. Me sorprendía y admiraba: no conocía a nadie en la Iglesia católica que hiciese eso.

Mr. Smith y el “verdadero” cristianismo

»En las primeras charlas, te hablan del Libro de Mormón. Te dicen que la enseñanza plena cristiana se había perdido desde la muerte del apóstol Juan, y que no se ha recuperado hasta que un ángel revela al profeta Joseph Smith, hacia 1830, dónde está el Libro de Mormón con todas las enseñanzas perdidas.

»Usan siempre las mismas citas de la Biblia para apoyar al Libro de Mormón. Los mormones enseñan, según su libro, que Jesús, al resucitar, se apareció y enseñó a los pobladores de América. Eso lo apoyan en la Biblia cuando Jesús dice: “tengo otras ovejas que no son de este redil”. Para justificar que además de la Biblia esté el Libro de Mormón citan Ezequiel 37, 15-17, que habla de “un palo de Judá” y “un palo de José, o Israel”, que Dios ha de unir. Ellos dicen que esos dos palos son dos libros: la Biblia y las escrituras de Mormón. Y sobre el profeta Smith citan Amós 3,7: “el Señor no hará nada sin revelar sus secretos a sus siervos los profetas”.

Hacer preguntas es bueno

»Yo en esa época escribía un diario, que aún conservo. Y apunté una idea que se me pasó por la cabeza: “si ese Libro de Mormón es otro testamento, ¿por qué no hay pruebas arqueológicas, por qué no hay papiros de él o pergaminos de él, como con la Biblia?”. Ellos enseñan que el ángel se llevó el libro de láminas de oro que José Smith había leído y traducido al inglés. Pero ¿por qué Dios hizo algo tan distinto a lo que hizo con la Biblia? Me daba vergüenza preguntarles eso porque ¡ellos eran tan amables!

»A la pregunta de por qué no tenemos los textos que el ángel reveló a José Smith, ellos responden citando a San Pablo: “la fe es certeza de lo que no vemos”, y también citando su propio libro: “hay muchas cosas de Dios que no las vas a ver”.

»En realidad, como comprobé después siendo misionera mormona, a los jóvenes misioneros mormones no les enseñan muchas respuestas a las objeciones. Muy pronto responden a todo con esta frase: “Te invitamos a que ores a Dios esta noche y que Él te hable y verás que es verdad lo que enseñamos”.

»Y oré esa noche. Y no sentí nada, Dios no me dijo nada. Y lo escribí así en mi diario, sinceramente. Pero a ellos, sugestionada o por lo que sea, les dije: “sí, siento que es verdad”. Yo quería pertenecer a ellos. Sólo me pedían ser buena, y yo quería ser buena, y pensaba que la Iglesia verdadera sería simplemente la obediente a las cosas buenas, virtuosas, y parecían ser ellos.

»Era 2005, se acababa de morir Juan Pablo II, salía Benedicto XVI como nuevo Papa, y algunos me decían que si era feo, que vaya aspecto, que cómo iba a seguir yo en la Iglesia Católica.

Rebautizada mormona

»En fin, en esa fase, después de 4 o 5 charlas, te invitan a bautizarte como mormón. Para eso, te hacen antes una entrevista previa. Has de decir que crees en el Libro de Mormón y que aceptas al profeta Joseph Smith. También te preguntan si has matado a alguien, si has abortado, si has tenido relaciones sexuales. Creo que ellos no quieren aceptar a cualquiera, a gente que ha tenido una vida muy poco virtuosa, excepto si son parientes de alguien. Pueden rechazarte. Me parece que a las personas con inclinaciones homosexuales las rechazan a todas o casi todas, por ejemplo.

»A mí me aceptaron y organizamos mi bautismo mormón. Mi papá no vino: les dijo que éramos católicos “de la Virgen y del Señor de los Milagros”. De mi familia solo vino mi mama ¡y mi madrina del bautismo católico! Hoy digo: ¿qué barbaridad, no? Mi madre lloraba: “hija, pero si yo te di los sacramentos en la Iglesia católica”. Y yo le respondía: “¿prefieres que me vaya de discoteca cada sábado, por ahí?”. Con eso la presionaba. Ellos me veían feliz, y veían que los jóvenes mormones parecían gente buena. Era una falsa elección: o ellos, o el mundo de la noche y las discotecas.

»En el bautismo mormón entras en una piscinita de cuerpo completo, con una túnica blanca. Tú escoges qué hombre te bautiza: yo escogí a los dos misioneros que conocía. Te echan para atrás, como hacen los baptistas y otros protestantes, y te sumergen y dicen: “en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”, pero, atención, porque ellos no piensan que es un único Dios; para ellos son tres dioses distintos. A Joseph Smith se le aparecieron el Padre y el Hijo en un bosque, hay un dibujo típico que lo ilustra, como dos cuerpos distintos. Cada vez que en el Antiguo Testamento se dice que Moisés vio la cara de Yahvé, o que Dios señaló con su dedo, o dio la espalda al pueblo, etc., ellos interpretan que Dios Padre tiene cuerpo, con dedos, cara, espalda, etc.

»En cuanto empiezas a ir a los mormones te animan a pasar con ellos mucho tiempo. Te hacen estar cómodo, es como tener otra familia. Ellos no creen que Dios habita en ti y te transforma y hace santo. No, ellos creen que por sus propias fuerzas serán perfectos, que ya lo están siendo, porque cada uno va a ser un dios. Y claro, esa perfección es imposible, pero esa es la fachada que intentan dar.

»Son muy exigentes en el control de la sexualidad: cualquier encíclica católica sobre el tema es mucho más humana, más comprensiva. Ellos son más tajantes, te controlan demasiado, como un robot. A las chicas las animan a estudiar, sí, pero lo ideal que plantean es que enseguida se casen y que tengan muchos hijos.

Muchos manuales para estudiar

»Una vez bautizado, te dan muchos manuales para estudiar, algo que haces cada domingo en su escuela dominical. Mi experiencia, y lo vi con otra gente poco dada a los estudios, es que los primeros meses al menos hay mucho interés y se leen los libros. Ellos ofrecían también un servicio para ayudar a encontrar y ayuda a la gente.

»Enseguida te dan un “llamamiento”, que es un cargo, en mi caso era una función con jóvenes. Un año después me hicieron misionera de barrio: a tus ratos libres acompañas a los misioneros en sus visitas a las personas interesadas, que en su vocabulario se llaman “investigadores”. Los acompañantes sirven para hacerse amigos de los “investigadores” (es decir, las personas no mormonas), invitarles, tender lazos, etc…

»También aprendí a rezar al estilo mormón, siguiendo un tríptico que lo explicaba. Hay que hacer una breve oración al levantarte, otra al acostarte y otra en cada comida. La estructura es siempre igual: “Padre Celestial, te damos gracias por tal cosa, te pedimos tal otra, en el nombre de Jesucristo”. En las comidas, das gracias por la comida. Se dice siempre “Padre Celestial”, no “Padre nuestro”.

El culto mormón

»El domingo hay una reunión de unas tres horas. La llaman “reunión sacramental”. Se juntan todos los miembros de una zona. No hay un oficiante sino un par de conferenciantes o discursante, los que les toque ese día. Uno habla del ayuno, otro del diezmo (un tema muy insistente). Otro día pueden hablar del bautismo de los muertos o del “sellamiento”, como llaman al matrimonio. Al final, siempre alguien “da testimonio”, pero eso no consiste en contar su experiencia sino simplemente en exponer, de una forma muy repetitiva, que dé seguridad, semana tras semana, que crees en Joseph Smith, en el Libro de Mormón y en su iglesia.

»Después me tocó ser misionera en el extranjero. Es algo que todos han de hacer: 2 años los hombres; uno y medio, las mujeres. Se realiza poco antes de acabar tus estudios. Te mirarían muy mal si no lo haces. Normalmente uno se casa después, a las chicas les animan a casarse con jóvenes que ya han misionado, porque son más maduros en la fe.

»Los misioneros mormones son, sobre todo, esos chicos y chicas jóvenes. También hay adultos ya jubilados que van como misioneros unos años al extranjero. Y hay además matrimonios mayores, a veces pre-jubilados, que pueden ser presidentes de misión. No hay misioneros “de por vida”. Tampoco hay “pastores”. Lo más parecido es el “obispo”, pero no se mantiene con los diezmos, sino con un oficio. Los diezmos son para mantener las “capillas” (centros locales) y el resto va todo a la central a Estados Unidos. Por eso no hay escándalos de pastores con vehículos o gustos lujosos.

Pagar las misiones a tu hija

»En 2006, yo llevaba ya un año y medio de miembro, y mi novio era un mormón peruano que ya había sido misionero. Quedamos en que yo haría la misión y quizá luego nos casaríamos. El me animó a ir a la misión. Es caro: parte lo pagas tú, otra parte tus padres y otra la iglesia. Yo tenía ahorrados como 500 euros, mucho para Perú, que gasté en esto. Mis padres debían comprometerse a 100 euros mensuales. Mi madre lloraba: les quitaban a la hija y además había que pagar por ello. Y había que comprar mucha ropa y materiales, gastos que impacientaban a mi mamá. “Es una vez en la vida”, le decía yo.

»Primero me mandaron a Colombia casi un mes a formarme. Era como un internado donde estábamos muchos muchachos y muchachas de Perú, Colombia, Venezuela… Nos enseñaban cómo convencer a la gente, con unos vídeos, cómo hablar, qué hacer si te sale mal. Era muy pesado, pero yo estaba contenta. Te enseñaban las escrituras que hemos comentado y cómo responder las preguntas de los “investigadores” (la gente no mormona).

»Los mormones no quieren que les refutes mucho; el mormón da sus citas, y si le hacen preguntas dicen lo de “récelo y verá que es verdad”. Ellos dicen que no tienen que perder tiempo refutando doctrinas. Apenas intentan tapar dudas con la Biblia o el Libro de Mormón. Nos enseñaban a hablar sólo de Joseph Smith, de la nueva revelación completa, del Libro de Mormón.

»Nos explicaban que la enseñanza cristiana se pervirtió con Constantino en el siglo IV, que se corrompió el cristianismo. Luego aprendí que esto lo tomaron de otros protestantes. Allí nos enseñaron que Calvino y Lutero apenas “prepararon” el camino para la recuperación del cristianismo, que llega con Joseph Smith.

La compañera inflexible

»Llegué de misionera a Guayaquil, Ecuador, en marzo de 2007. Me pusieron una compañera chilena, de mi edad, muy reglista y exigente, que no admitía ningún decaimiento ni cansancio. Era hija de mormones, con nueve hermanos, crecida en familia mormona, no como yo. Los misioneros van en parejas, a todas horas excepto al baño. Espanta peligros, pero también “tentaciones”.

»Cada día a las 6,30 de la mañana nos levantábamos a estudiar lo que hablaríamos en la calle. A las 9,30 salíamos, tratábamos a la gente, de pie, caminando, con el calor de Guayaquil. Un descanso para almorzar, y seguir hasta la noche. De noche nos arrodillábamos y rezábamos pidiendo más “investigadores”. Si nos peleábamos entre nosotras, ese era un momento para pedirnos perdón. Aunque los lunes era día de descanso y otros misioneros hacían turismo, ella me ponía a estudiar. Y así, siendo misionera en Guayaquil, se quebró mi confianza en la fe mormona.

La anciana católica resistente

»La primera “caída” fue por una señora de unos 75 años, que era muy católica, aunque uno de sus hijos era evangélico y el otro era obispo mormón. Este obispo nos insistía y mi compañera se había encaprichado con conquistarla, y le llevaba postres y la visitábamos mucho.

»Cuando un católico se pone muy firme, nos habían enseñado en que hay que insistir en que la Iglesia católica ya no era de Cristo, que no lo era desde Constantino, que todo era malo desde entonces: las imágenes, la Virgen, el bautismo de niños, etc.

»Y mi compañera insistía tanto que yo recordé mi propio pasado católico y me emocioné. Y se lo dije a ella, a la compañera chilena, llorando: “si convenzo a esta señora siento que estoy traicionando algo mío”, dije. Mi compañera quedó de piedra. “Es normal, hace poco que eres miembro, eres de familia católica, yo hablaré con la señora”, respondió ella. No sirvió de nada: la señora llegó a la entrevista bautismal por insistencia de su hijo y sin convencimiento, pero como dijo que no pensaba ni dejar de fumar (algo importante), la rechazaron. Y la dejamos.

Evangélicos y testigos, ¡mucha Biblia!

»El caso es que descubrí que casi no teníamos argumentos ni respuestas. Los testigos de Jehová nos ponían cabeza abajo, no aceptaban ni a Joseph Smith ni su libro y no estábamos preparadas para refutarles nada. Y también los evangélicos nos refutaban y yo pensaba: ¿somos misioneras, entrenadas, pero no sabemos responder cosas supuestamente básicas de la Biblia? Y empecé a dudar. Esa era mi segunda “caída”, ver que no teníamos respuestas. Y lloré otra vez: “estoy dudando de la fe”.

»La misión, que debía reforzar mi fe mormona, la estaba destruyendo. Y me preguntaba: “¿estaré haciendo bien al querer cambiarles su fe?, ¿tengo derecho a cambiar su vida? ¡Si hasta yo dudo!”.

»Yo ya me había empezado a fijar en cosas: que los mormones casi no usan la Biblia, que habían tenido poligamia en un pasado reciente, que había doctrinas ocultas. Y yo me di cuenta que me gustaban y me emocionaban las campanas en las iglesias católicas, y ver la gente que salía en procesión, devota del Divino Niño. Y la Virgen. Me preguntaba: “¡cómo voy a decir que esto es malo y pagano!”.

»Y en un encuentro con el obispo mormón le dije: “siento que miento cuando hablo”, y dije que quería dejar la misión. Pedí a mi compañera: “Dile al presidente de la misión que me vuelvo a mi país, que me siento un robot”.

Defendiendo al Papa

»El presidente de la misión intentó disuadirme para que no marchase. Pero yo no le dije simplemente “añoro a mi familia” o “estoy cansada”. Yo defendí a la Iglesia católica. Le dije que ya no quería hablar mal de la Iglesia católica, que yo pensaba bien del Papa, y que en la Iglesia católica hay santos y gente buena. Y eso le enfadó.

»Él me insistió, que la Iglesia y el Papa son la Ramera de las escrituras, que mis sentimientos venían del demonio, que si volvía al catolicismo mi vida sería un desastre en todos los sentidos. Durante una semana cada noche mi compañera me intentaba convencer; le daban instrucciones de cómo convencerme. Y le dije: “sal de mi cuarto que me confundes”. Y esos días, después de varios años, empecé a rezar a la Virgen, a pedirle que me protegiera, porque mi compañera se ponía muy sectaria y tenía miedo de que llegara a pegarme. Me dije: “en cuanto llegue a Perú con mi familia lo del mormonismo se va a acabar”. Ya sabía que no podría encajar.

De vuelta a casa: un año de insistencia

»Al final me pagaron el vuelo a Perú. Y fui a mi casa. Allí los mormones me enviaron a mi novio, a los amigos, a mi mejor amigo. Yo dudaba. ¿Volver? Pero ahora ellos me daban miedo, no seguridad. Ya mi hermano me había dicho: es una secta. Insistieron casi un año. Pero yo ni les recibía, ni a mi antiguo novio: no quería recaer por amistad. Mis papás me dijeron: corta con todos ellos. Mis padres cobraron la fuerza que antes no habían tenido.

»Estuve un buen tiempo aislada en mi casa, sólo con Internet, leyendo de gente que salía de sectas. Hablé con el párroco de mamá, pero sólo me dijo: “bienvenida, no te sientas mal”. No me dio más formación. Yo necesitaba una atención especial, acababa de salir de un grupo muy cerrado e intenso.

»Mis padres se estaban convirtiendo, avivando su fe católica en las catequesis del Camino Neocatecumenal, pero tampoco ellos me daban respuestas. Yo creía que la Iglesia católica era verdadera, y que la evangélica también lo era, porque leía muchos testimonios de ex-mormones en Internet que eran evangélicos. No había ningún “carisma” católico que me limpiase de mi experiencia mormona. Pero los pastores evangélicos tampoco me inspiraban confianza.

Los que sabían de sectas

»Y un día mi madre me dio un folleto sobre sectas de los Apóstoles de la Palabra, un apostolado católico muy basado en la apologética, en la defensa de la fe. Busqué su dirección. “Viven aquí en la esquina”, me dijeron. Llegué en bici, y allí estaban las Hermanas de los Apóstoles. Mi historia les asombró. “Nunca nos había llegado alguien con esta necesidad. Ven con nosotras los sábados”, me invitaron. Y fui a sus charlas: entendí la enseñanza católica sobre las imágenes, Dios, la naturaleza de Cristo, me dieron libros, todo bien explicado. Y ahora, cuando venían los mormones, ya no los rehuía: los enfrentaba, les sacaba la Biblia, les refutaba.

»Hoy, mirando al pasado, creo que lo que mas me ayudó fue la presencia de la Virgen María, que he reconocido después. Al volver al catolicismo, vi películas sobre ella, le recé… María, creo, es lo que más me ha alegrado recuperar, y ella me ha atraído a través de sus imágenes.

Publiqué mi testimonio en algunas webs católicas, y conocí por Internet a quien hoy es mi esposo. Él también había estado cerca de los mormones por un amigo suyo y a mí me ayudó con argumentos y amistad. Él es español, de León. Después de tres años de novios “cibernéticos” nos casamos en Lima y ahora vivimos en Madrid. Somos catequistas de niños de Primera Comunión en la parroquia de San Romualdo. Y les damos pequeñas enseñanzas de una fe razonable, para defender la fe de la Iglesia de todo tipo de ataques.


domingo, 10 de febrero de 2013

Nueva actualización del Blog


Queridos amigos,

Cada tanto es necesario hacer una pequeña limpieza y actualización en el Blog, que paso a comentar.


Etiquetas.
Las etiquetas facilitan la navegación, ya que permiten clasificar las entradas en categorías. No obstante, con el paso del tiempo aparecen categorías duplicadas u otras que pierden ya el sentido, por lo que se pueden reagrupar. A veces es menester abrir nuevas categirías. En la última actualización se agregó la etiqueta «Masonería», especialmente luego de la publicación del interesante artículo que nos enviaran sobre la Logia Bene Berit / B'nai B'rith (para los puristas). También, varias referencias a la masonería han sido redirigidas a ésta etiqueta, algo que varios lectores pidieron por correo electrónico. También se incorporó la de «Neo-Donatismo», donde se trata el tema (en realidad el error, muy próximo a la herejía donatista) de los sacramentos, especialmente las Ordenes Sagradas. Es menester recordar al lector el importante debate que hemos tenido aquí en Sursum Corda sobre las ordenes de Monseñor Marcel Lefebvre y también las del obispo Duarte Costa, del cual descienden (además de la Iglesia Brasileña), algunas "congregaciones" católicas romanas tradicionalistas.
Finalmente, la categoría "amenazas a Sursum Corda" fue renombrada como "Club Anti-Sursum Corda", para quitarle un poco el dramatismo y también incluir otro tipo de ataques, especialmente los que se recibieron en los últimos meses.


Enlaces
Fue muy interesante poder renovar la lista de enlaces. Allí hemos colocado los sitios que recomendamos visitar y leer. Como muchos enlaces habían dejado de funcionar, otros simplemente se dedicaron a atacar Sursum Corda (o a mi persona), fueron quitados. Pero vamos a lo nuevo. Se agregaron los siguientes sitios:

Como ovejas sin pastor. http://sicutoves.blogspot.com.ar/
Me sorprendió que el blog de Juan Diego no estuviera en la lista. Se trata, a mi entender, de uno de los mejores blogs católicos que existen en la actualidad. Lectura recomendadísima.


Blogs dedicados a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, de fieles y sacerdotes que se oponen al acuerdo:
Non Possumus: http://nonpossumus-vcr.blogspot.mx/
Apostolado Eucarístico: http://wwwapostoladoeucaristico.blogspot.com.ar/
Syllabus Errorum. Blog Antiliberal y antimodernista: http://syllabus-errorum.blogspot.com.ar/

Gongregaciones, sociedades y grupos de religiosos.
Se agregaron los links de:
Convento San Juan Bautista. http://www.csjb-ofmconv.com/ dirigido por Monseñor Bruno Amicarelli.
Sagrado Corazón: http://orlando-sacred-heart.org/ Sitio de la Capilla Sagrado Corazón, en Orlando, Florida, rector: Monseñor Luis Montelongo.

Otros para leer.

Cristo o caos, del polemista (¿Cómo definirlo si no es de esa manera?) Thomas A. Droleskey http://christorchaos.com/index.html.mno.html

Y por supuesto el excelente y completo sitio con listados delos principales linajes episcopales. Incluye el de Monseñor Lefebvre, Thuc (con toda la Iglesia Palmariana y desde luego los sedevacantistas), Duarte Costa, Mendez y otros que son de gran interés para quien investiga el tema. http://www.tboyle.net/Catholicism/Outline.html


Comentarios.
Lamentablemente los comentarios continuarán siendo moderados. Es bastante engorroso para mi, pero es lo que debo hacer. ¿Por qué? Porque periódicamente algunas personas se dedican a insultar a sacerdotes amigos, a compañeros de la Resistencia Católica y muy especialmente a mi y eso es algo que no se tolera. El debate siempre es bienvenido, pero el insulto por el insulto en sí no.
Espero que esta reorganización de Sursum Corda facilite la lectura. Muchas gracias.




El Padre René Trincado, soldado de la Resistencia Católica

Conocí al Padre René Trincado cuando él era un seminarista en el Seminario Nuestra Señora Corredentora en la Reja. Fue un el domingo 26 de marzo. Lo recuerdo bien porque era la primera vez que veía una Misa cantada. Dos días antes, llegué con muchísima dificultad al Seminario de la Reja, luego del que el colectivo donde viajaba chocara y me indicaran, dos veces seguidas mal la dirección.
Pero aquel domingo yo estaba allí. No sabía muy bien que hacer, porque no conocía la Santa Misa. Estaba cerca de la puerta y sin querer en las filas del confesionario. Una chica me preguntó si iba a pasar o no, yo no le entendí y me indicó un cortinado, así que me metí. Fue la primera vez que me confesé. No sabía ni como empezar... pero el Padre Labouche se dió cuenta de mi situación, de que era la primera vez que iba. Me escuchó con calma, me ayudó haciéndome preguntas y salí, llorando pero lleno de gozo.
Al finalizar la Santa Misa me quedé en la puerta, todos se saludaban y hablaban entre sí hasta que se un diácono, Fidel (hoy sacerdote) se aproximó para darme un número del Credimus. Le conté que era mi primera Misa y allí una avalancha de seminaristas me rodearon y me integraron perfectamente, ayudándome, enseñándome, explicándome lo que había visto, sentido y vivido. Me sentí tan bien... me sentía profundamente feliz. Creo que ese día comenzaba a tomar el camino que, el 24 de marzo había iniciado cuando hablé con el Padre Berrou.
Me invitaron a almorzar. Y así fue cada domingo por un largo, largo tiempo. Allí, en el Seminario conocí a gente maravillosa, Carlos, Edwin (un gran amigo) y José Antonio, de la católica nación colombiana; al los hoy Padres Nicolás López Badra (¡Qué paciencia para enseñarme los principios de la fe!), Aníbal Götte y Francisco Javier Jiménez. Pero por supuesto que también al Padre René Trincado, quien me acompañó en momentos muy duros, con sólo escucharme, con quién compartí momentos muy agradables y edificantes en los momentos de la recreación.
La última vez que lo vi fue el día de su ordenación sacerdotal. Para entonces, como muchos fieles, me había empeza a alejar de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. El Te Deum por el Motu había sido mucho, demasiado para mi, como también lo fue para seminaristas y sacerdotes.
El Padre Trincado, en sus épocas de seminarista se destacó como un férreo defensor de Monseñor Lefebvre y de la "postura prudencial" del mismo. Desconfiado del sedevacantismo, lo consideró un error que podía llevar a grandes peligros. Jamás lo escuché hablar sobre las autoridades de la Fraternidad, pero todos sabían que era un "duro", un "soldado de la Tradición". Porque René había sido militar antes de entrar al Seminario. Y un soldado está dispuesto a dar la vida antes que entregar la bandera.
El Padre Trincado hoy, como muchos sacerdotes lucha por la Fe Católica, por la Fe que se expresa en la Santa Misa, por esa Fe que nos entrega Dios gratuitamente para elevarnos de nuestra condición miserable. Él fue expulsado de manera arbitraria por el aún Superior General Monseñor Fellay el día 13 de octubre de 2012, tras entregarle una carta en la que pedía su dimisión. He aquí el texto de la misma.





Mendoza, 12 de octubre de 2012
Su Excelencia Reverendísima
Monseñor Bernard Fellay
Presente.

Excelencia:

Por medio de la presente, expreso a S.E.R., con el debido respeto, mi profunda preocupación por el estado actual de nuestra congregación, así como por el futuro de la misma.

Desde mediados del presente año, la FSSPX se encuentra en un estado caracterizado, en lo interno, por una profunda división y una crisis grave de confianza en la autoridad, y, en lo externo, por un notorio debilitamiento de nuestras de fuerzas en la defensa de la fe y un creciente desprestigio. Se respiran, en efecto, otros aires en la congregación, muy distintos a los de siempre, pues vemos que entre nosotros se ha instalado la confusión, la discordia, el miedo, la sospecha y la delación.

Este quiebre interno alcanza a toda la congregación, desde nuestros Obispos hasta los laicos, siendo el más general y profundo que haya existido en los 42 años de vida de la FSSPX. La fractura se debe al modo en que S.E. conduce las actuales conversaciones con la Roma liberal. El secreto que ha recaído sobre dichas conversaciones, ha significado una serie de peligros obviamente previsibles, pero S.E.R. no ha dispuso los medios eficaces para contrarrestarlos. En estas circunstancias, algunos miembros de la congregación, cansados por la larga lucha o cediendo a las tendencias liberales dominantes, aprueban la idea de acuerdo con la Roma modernista, mientras otros la reprueban porque piensan que no es razonable suponer que la Iglesia va a salir de la terrible crisis por la que atraviesa desde el fatídico Vaticano II, sometiendo la Tradición al poder de los liberales. Cabe preguntarse: ¿cuál sería la utilidad de una regularización en el contexto actual? ¿Estamos en falta a los ojos de Dios, al permanecer por cuatro décadas al margen de la estructura oficial, dominada sin contrapeso alguno por los modernistas? ¿Es realista pensar que nosotros podríamos llegar a ser ese contrapeso? ¿Es razonable pretender someterse a unas autoridades liberales cuyo obstinado objetivo es llevarnos al Concilio Vaticano II? ¿Acaso tal cosa no es claramente suicida? ¿O es que el Papa actual ha dejado de ser un verdadero liberal? Ciertos nombramientos recientemente hechos por el Santo Padre, como el del Card. Müller, ¿no prueban que es irracional ponerse en manos de la Roma actual?

No es relevante que la iniciativa de ese acuerdo haya provenido del Vaticano o de nuestros superiores, pues la sola aceptación de la posibilidad de una paz -necesariamente falsa e injusta- con los que no cesan de destruir la Iglesia, constituye una manifiesta y peligrosísima ilusión. Se pretende que el protocolo de 1988 sería un precedente en pro de este acuerdo, pero sucede más bien lo contario, pues si de seguir ejemplos se trata, se debe imitar a los hombres santos en sus aciertos, no en sus yerros, y sabemos que Mons. Lefebvre pronta y expresamente retractó su errada y pasajera intención de regularizar la congregación sometiéndola al poder de la Jerarquía modernista (cfr. carta al Santo Padre de 2-6-88). Debemos atenernos a su última y definitiva voluntad, no a una voluntad temporal que fue explícita, inequívoca y definitivamente revocada.

En el marco de las negociaciones con Roma, S.E. ha recurrido frecuentemente al empleo de expresiones ambiguas. La ambigüedad ha adquirido, con eso, derechos de ciudadanía en la FSSPX. Este nuevo modo de hablar ante los modernistas y ante el mundo está causando, entre otros males, grave escándalo a muchos tradicionalistas. No hay duda en cuanto a que, en las actuales circunstancias de progresiva extinción de la fe, defender la Verdad con palabras claras y precisas ante los destructores de la religión católica y ante todos los hombres, es un gravísimo deber. La primera caridad es la verdad. El demonio se valió de la ambigüedad para esa gran victoria suya llamada Vaticano II, ¿y ahora nosotros combatiremos la ambigüedad con más ambigüedad? Su Excelencia, no obstante, ha optado por diluir con palabras equívocas varias verdades, entre ellas, precisamente, la condena categórica e inequívoca que por 42 años hemos hecho del concilio, causa principal del actual desastroso estado de apostasía general y de la consiguiente condenación de muchísimas almas. Las ambigüedades de S.E. han generado, como también era perfectamente previsible, una gran cantidad de rumores, sin que Su Excelencia dispusiera lo pertinente para disiparlos oportunamente.

Existe desde ahora en la FSSPX, y no sólo al nivel de las palabras, un “nuevo estilo” cuyas notas características son la ambigüedad, la diplomacia, el secretismo, la vacilación y la pusilanimidad. Este grave cambio está debilitando nuestro combate contra los errores que envenenan la Iglesia y contra los lobos con piel de oveja que los difunden, y a la vez, nos está desprestigiando con fundamento: ya no somos la congregación de los Sacerdotes de aquel “sí sí, no no” que manda Cristo; la de los que llaman las cosas por su nombre, pase lo que pase y venga lo que venga. El modo de conducción, S.E.R., que además de lo dicho, es autoritario para con los súbditos y excesivamente blando y condescendiente para con los enemigos, está repercutiendo desastrosamente en todos los niveles de la vida de la FSSPX. Los soldados, para bien o para mal, siguen a su General; por eso la antigua actitud de directa, varonil y resuelta beligerancia ante los enemigos de Cristo, que se admiraba en nuestros Sacerdotes, ha dado paso al cálculo diplomático, al temor, al desánimo y hasta a la cobardía. Así es como la declaración del Capítulo de julio, en momentos en que toda la Iglesia nos miraba atentamente, no estuvo exenta de cierta ambigüedad y de cierta debilidad. Las seis condiciones para una regularización, recientemente dadas a conocer, son claramente insuficientes e igualmente demostrativas de cierta debilidad ante la Roma modernista.

En este infeliz escenario, la confianza entre los miembros de la congregación está particularmente herida. ¿Cómo confiar en un Superior que desecha los consejos y advertencias de todos los otros Obispos y de nuestro Fundador? En mayo hemos podido leer un intercambio epistolar entre los cuatro Obispos, en el que S.E.R. intenta imponer su propio parecer a éstos últimos, en orden a lograr el acuerdo con Roma. Mediante carta fechada el 7 de abril, los otros tres Obispos advertían al Consejo General: “Monseñor, Padres, pongan atención, ustedes conducen a la Fraternidad a un punto sin retorno, a una profunda división sin marcha atrás y, si ustedes llegan a un tal acuerdo, a poderosas fuerzas destructivas que Ella no soportará. Si hasta el presente los obispos de la Fraternidad la han protegido, es precisamente porque Monseñor Lefebvre rechazó un acuerdo práctico. Puesto que la situación no ha cambiado substancialmente; puesto que la condición emitida por el Capítulo del 2006 no se ha realizado (cambio de rumbo por parte de Roma que permita un acuerdo práctico), escuchen de nuevo a su Fundador.” Pese a estas palabras, Su Excelencia siguió adelante en el intento por lograr el acuerdo con Roma.

Varios meses antes, Mons. de Galarreta había advertido también a Su Excelencia, de modo igualmente claro, sobre las consecuencias previsibles que tendría el hecho de proseguir con ese intento: “Avanzar hacia un acuerdo práctico sería renegar de nuestra palabra y de nuestros compromisos con nuestros sacerdotes, nuestros fieles, Roma y frente a todo el mundo. Tal procedimiento manifestaría una grave debilidad diplomática por parte de la Fraternidad, y a decir verdad, más que diplomática. Sería una falta de coherencia, de rectitud y de firmeza, lo que tendría como efectos la pérdida de credibilidad y de la autoridad moral que gozamos”. Pero S.E. no escuchó a Mons. de Galarreta.

Ningún caso hizo Su Excelencia de los avisos de sus pares, sino que siguió dirigiendo nuestra nave hacia las rocas del acuerdo. Si finalmente éste no se firmó, se debió únicamente a que el Papa, sorpresivamente, elevó las exigencias por sobre lo que S.E. estaba dispuesto a aceptar (cfr. conferencia de Mons. Tissier de Mallerais de 16-9-12) Hoy sufrimos las previsibles, graves y quizá irreparables consecuencias de tal empecinada e incompresible actitud.

Excelencia: si resulta altamente sorprendente que haya optado por desechar el parecer y las advertencias unánimes de sus pares, mucho peor y mucho más preocupante es el hecho de que S.E.R. haya dicho que la voluntad de los modernistas romanos prima sobre el bien de la FSSPX: “Por el bien común de la Fraternidad, preferiríamos de lejos la solución actual de status quo intermedio, pero manifiestamente Roma no lo tolera más” (respuesta a los 3 Obispos, 14-4-12). Léase: los liberales y modernistas de Roma no lo toleran más.

Por tanto, teniendo en cuenta lo antes expuesto, y considerando -primero- que la FSSPX se encuentra en una gravísima crisis provocada por un muy deficiente ejercicio de la autoridad, al no haber tomado ésta las medidas conducentes a evitar los males fácilmente previsibles que hoy lamentamos; y -segundo- que esta situación, de persistir, nos irá destruyendo paulatinamente sin necesidad de algún acuerdo con Roma; como miembro de esta congregación, respetuosamente ruego a Su Excelencia que por el bien de la Iglesia, por el bien de la FSSPX y por su propio bien, dimita cuanto antes del cargo de Superior General. Sólo el reemplazo de las actuales autoridades por otras previsoras, verdaderamente diligentes en cuanto al deber esencial de velar por nuestra unidad, y que conserven el espíritu que siempre caracterizó a nuestra congregación, hará posible que la FSSPX vuelva al recto y santo camino por el que la condujo Monseñor Lefebvre.

Saluda atentamente a S.E.R, en Cristo,


P. René Miguel Trincado Cvjetkovic.                  



sábado, 9 de febrero de 2013

La logia Bene Berit / B'nai B'rith


El siguiente texto me fue enviado por correo electrónico por el lector Claudio, está tomado de un texto publicado por la Editorial Armanen. Si desean colaborar con textos pueden enviarlos a sursumcordablog@hotmail.com





Como ya se apuntara al comienzo de este capítulo, la loga B'naï B'rith es una organización paralela a la masonería regular cuya afiliación está exclusivamente reservada a los ciudadanos de origen judío.

Esta entidad, fundada en 1843, tiene su sede central en Washington (1640 Rhode Island Avenue, NW), justo al lado de la Casa Blanca, proximidad que no es solamente física. Actualmente cuenta con algo más de 600.000 afiliados distribuídos por 47 países del globo, y en su cúspide se aglutina lo más selecto de la oligarquía judía mundial.

Al igual que la masonería regular, la B'naï B'rith se presenta como una organización filosófica y filantrópica dedicada a la consecución de los consabidos enunciados humanistas, y también al igual que la primera su labor fundamental se desarrolla en el campo de la influencia política y social. El hecho de que esta logia haya sido desde su creación el más eficiente puntal del movimiento sionista constituye una buena muestra de esa actividad.

La B'naï B'rith International cuenta con varias sociedades filiales, así como con una pléyade de organizaciones afines que se mueven en su órbita. Entre las primeras figuran las sociedades The Career and Counseling Services, The Klutznick Museum, responsable del mantenimiento de los archivos de la logia, The Hillels Foundations, dirigida a los medios estudiantiles, The B'naï B'rith Youth Organization, enfocada al campo cultural, The B'naï B'rith Women, que agrupa a las mujeres afiliadas a la Orden, y The Anti-Defamation League Jewish o Liga Antidifamatoria Judía, cuyo cometido oficial es la lucha contra el antisemitismo, aunque el real sea la lucha contra el antisionismo, lo que es algo muy distinto, como no pocos sionistas antisemitas deben saber muy bien. Y esto último no ha sido escrito a la ligera, sino con pleno conocimiento de una realidad sobradamente avalada por los hechos.

Aparte de la marginación social y de la discriminación racial que padecen los judíos sefarditas de Israel, existen multitud de a Orden específica dentro de la masonería regular.

Algo parecido podría afirmarse en lo concerniente a los diversos organismos plutocrático-oligárquicos descritos a lo largo de estas páginas, y en el seno de los cuales los jerarcas de la B'naï B'rith forman un grupo particular. De tal modo que la influencia de la oligarquía judía en la vida pública no se articula exclusivamente a través de las estructuras específicas de dicha logia, sino también por medio de otros organismos que, como el CFR, cuentan entre sus filas con numerosos miembros adscritos a la misma. Son las pequeñas ventajas que proporciona el hecho de estar en varios sitios a la vez.

La logia B'naï B'rith constituye el núcleo central de una vasta red de sociedades afines que se mueven en su órbita y que confluyen en ella. Entre las más relevantes figuran el American Jewish Committee, el American Jewish Congress y la Conference of Presidents of Mayor American Jewish, que agrupa, a su vez, a unas cuarenta asociaciones judío-americanas. Mención aparte merecen el World Jewish Congress y el American Israel Public Affairs Committee, sin duda las más poderosos e influyentes sociedades de toda esa red.

El World Jewish Congress, o Congreso Judío Mundial, tiene su sede central en Nueva York, y cuenta con delegaciones en setenta países del mundo. Solamente en Estados Unidos su red organizativa aglutina a treinta y dos organizaciones anexas y publica siete diarios. Esta poderosa entidad está presidida en el presente por Edgar Bronfman, magnate del sector vitivinícola y de la industria cinematográfica. El trust Bronfman posee el 15% de la Time Warner y es accionista mayoritario de la MCA-Universal, la más importante productora cinematográfica y televisiva estadounidense del momento. Por otro lado, el consejero especial de Edgar Bronfman en la MCA es Michel Ovitz, miembro también del Congreso Judío Mundial y director de la Creative Artist Agency, primera agencia de contratación artística de Hollywood.

En cuanto al American Israel Public Affairs Committee, se trata de uno de los grupos de presión más poderosos y discretos de los Estados Unidos. Así lo reflejaba sin ambages en su número 407 (junio 1991) la revista L'Arche, órgano oficial del Frente Nacional Judío Unificado: "El American Israel Public Affairs Committee es un lobby extraordinariamente potente, literalmente capaz de destruir la carrera pública de cualquier político anti-israelí". Conviene decir que este tipo de lenguaje directo y explícito sobre el tema tabú que ahora nos ocupa es prácticamente privativo de las publicaciones judías.

Estos son, a grandes rasgos, los más descollantes engranajes de una poderosa maquinaria cuya presencia en las altas esferas políticas estadounidenses veremos a continuación. Y una vez más, ante la imposibilidad material de efectuar un recorrido exhaustivo en el tiempo, lo más apropiado será ceñirse al momento presente. Centrándonos, pues, en la actual Admistración Clinton, he aquí un breve resumen de dicha presencia (Nota de EH: texto de 1997).

De los doce integrantes del Consejo Nacional de Seguridad, organismo sobre cuya importancia no será preciso extenderse, seis proceden de la oligarquía judía estadounidense: Samuel Berger, vicepresidente del Consejo, Martin Indik, responsable del área de Oriente Medio, Don Steinberg, director del área africana, Richard Feinbert, al frente del departamento de Hispanoamérica, Stanley Ross, jefe del departamento de Asia, y Dan Schifte, director del departamento de Europa Occidental.

En los servicios de asistencia y asesoramiento a la Presidencia del gobierno figuran Abner Mikve, en calidad de Attorney (Fiscal) General, Ricky Seidman, como responsable de la agenda presidencial, Phil Leida, jefe adjunto del Estado Mayor, Robert Rubin, consejero de Economía, y David Heiser, director del servicio de Prensa.

En el Departamento de Estado la lista es numerosísima, pudiendo subrayarse los nombres de Peter Tarnoff, subsecretario de Estado, Lawrence Summers, Mans Kurtzer, Dennis Ross, Jehuda Mirski y Tom Miller.

Otros altos cargos dignos de mención son Rehm Emmanuel, consejero personal y eminencia gris de Clinton, Miky Kantor, ministro de Comercio, Robert Reich, ministro de Trabajo, Cotie Stuart Eizenstat, embajador ante la CEE, Louis French, director del FBI, Madeleine Albright, embajadora en la ONU, y Laura Tyson, al frente del Consejo Económico.

A la vista de esta realidad, y en su calidad de buen conocedor de los entresijos de la política estadounidense, éstos eran los comentarios vertidos sobre el particular por un destacado analista político en cierto medio informativo:

"Hace algunas semanas, el rabino de la sinagoga Adath Yisraël, de Washington, pronunciaba un sermón en el Centro Cultural y Político judío en el curso del cual celebró el hecho de que los judíos norteamericanos tomen parte en las decisiones políticas a todos los niveles de la Administración Clinton, señalando textualmente que los Estados Unidos no son un Gobierno de goim (no-judíos), sino una Administración donde los judíos participan enteramente en las decisiones políticas a todos los niveles".

Tras pasar revista al panorama político estadounidense y subrayar explícitamente la influencia en el mismo del lobby judío, el citado analista añadía:

"La influencia sionista no sólo se manifiesta en el ámbito político. También es considerable en los medios de comunicación, donde un gran número de responsables de programas televisivos, así como la mayor parte de los redactores jefes, corresponsales y comentaristas son judíos....La misma preeminencia se encuentra en las instituciones universitarias, en los centros de investigación, en los servicios de seguridad, en la industria cinematográfica y en los medios artísticos y literarios".

Naturalmente, todos estos comentarios no pueden ser más que infundios malintencionados de algún elemento fascistoide y antijudaico, como diría cualquier "bien-pensante" de pesebre al uso. En efecto, el autor de los mismos fue el analista hebreo Bar Yosef, colaborador del rotativo israelí Maariv, en cuyo número del 2-9-1994 apareció su artículo.

viernes, 8 de febrero de 2013

Carlos Disandro: Apostasía y confusión

El Padre Mauricio de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia me remitió este excelente texto dónde se pueden apreciar las interesantes reflexiones del Dr. Carlos Disandro sobre el movimiento conclavista en general y sobre ciertos tradicionalistas en particular. Se trata de un documentode importancia capital porque expresa la sabia interpretación de la crisis que viven los católicos tras el Concilio Vaticano II y las diferentes respuestas, especialmente aquella que pretende "restablecer la jerarquía" por medio de un Concilio Imperfecto o "Cónclave". Es muy interesante observar que el Dr. Disandro atiende a los errores mas comunes y que presenta una respuesta que abarca a muchas de las cuestiones que se han planteado aquí en Sursum Corda, especialmente en la sección «Conclavismo».
El Doctor Disandro no se limita a decir que el Cónclave es una locura, o por lo menos un acto peligroso y que degenerará en un cisma, sino que propone un programa que, creo, en parte compartimos todos aquellos que rechazamos el falso Concilio Vaticano II y la religión emanada de él.




Apostasía y Confusión

por
Dr. Carlos A. Disandro
("La Hostería Volante" No. 42, Nov. 1994)    


El estado de la vida teológica, litúrgica, espiritual de la iglesia romana es sobrecogedor. Demolida desde dentro a partir del Concilio Vaticano II; con sus jerarcas Wojtyla, Ratzinger, Lustiger, etc. fomentando y propagando el neo-arrianismo anticrístico (Cf. La Hostería Volante números 36 a 39, sección Teología y Geopolítica), ha completado un largo proceso de treinta y cinco años de progresiva y, al parecer irreparable ruina, cuya consecuencia fundamental es la generalización de la Apostasía y el debilitamiento y relegamiento de la Fe.

Contra  el  accionar de las "jerarquías oficiales" se han pronunciado los denominados sectores "tradicionalistas", en un amplio arco de posiciones, que abarca desde aquellos "moderados" que se mantienen sometidos a la conducción de la jerarquía vaticanista, o los miembros de la Fraternidad San Pio X, los seguidores de Mons. Lefebvre, a los sectores que sostienen la vacancia de la Sede Romana.

En los treinta y cinco años que median entre la muerte de Pio XII y el presente, el sector "tradicionalista" mostró, en general, graves carencias, sobre todo en lo que se refiere a ciencia teológica y a ciencia filológica, armas fundamentales para afrontar la lucha contra la herejía carencias que no solo facilitaron el triunfo de las más avanzadas formulaciones "progresistas", sino, lo que es más grave aún, motivaron que muchos "tradicionalistas" perdieran coherencia, vieran aumentada su propia confusión, y por esa vía, directa o indirectamente, favorecieran a la propagación y consolidación de la Apostasía.

Muchos creyeron que con el planteo de la lucha en el exclusivo -o casi exclusivo- plano del derecho canónico encontrarían vías operativas para "restaurar" la vida de la FE, y por esa vía "salvar" a la Iglesia. Pero, como afirmara siempre el Dr. Carlos A. Disandro, el Código do Derecho Canónico no es fuente de la FE.

No nos detendremos a analizar el accionar de la jerarquía neo-arriana; o de sectores claramente perfilados, como la Fraternidad Iefebvrista, ya que La Hostería Volante se ocupó de estas cuestiones en reiteradas oportunidades y con argumentos contundentes.

Nos detendremos esta vez en el sector "sedevacantista". Esta posición fue sostenida inicialmente por pocas figuras, revistas o nucleamientos en el mundo, ante la contumaz oposición do muchos sectores "tradicionalistas", incluido el lefebvrismo. Fue el R.P. Joaquin Sáenz y Arriaga (Mexico) quien, en primer término, planteara la cuestión de la vacancia del Pontificado a partir de sus obras fundamentales: La Nueva Iglesla Montiniana y Sede Vacante. Junto con los decididos luchadores mexicanos, como el Dr. Ennque Salinas L. y el Ing. Anacleto González Flores. En Alemania, el Dr. E. Heller, director do la revista Einsicht; sólo algunas personas más en Estados Unidos y Europa; en Argentina sólo La Hostería Volante y su fundador el Dr. Carlos A. Disandro, traductor y difusor de la Bula "Cum ex Apostolatus Officio" de Paulo IV (1559).

La proclamación de la vacancia de la sede romana por parte del Arzobispo de Hue, Mons. Martín P. Ngo Din Thuc (Cf. La Hostería Volante No 33) y las consagraciones episcopales, por parte de éste, de Mons. Moisés Carmona, Mons. Adolfo Zamora y Mons. G. des Lauriers abrían una nueva instancia para revitalizar la lucha de la FE contra la Apostasia.

Hoy, la mayoría de los mencionados han fallecido; algunos como el mismo arzobispo vietnamita o Mons. Carmona en circunstancias sospechosas o poco claras. Paralelamente, se operó una repentina, y también sospechosa, "conversión" al "sedevacantismo" de figuras, grupos y revistas, en general provenientes de la Fraternidad lefebvrista y, a la vez, firmes detractores de la tesis de Sede Vacante (al menos en sus etapas iniciales). Tal  el  caso de la Dra. E. Gerstner (revista Kyrie Eleison - Alemania) o del Ing. R. Gorostiaga (revista Roma - Argentina).

En estos sectores advenedizos al "sedevacantismo" comenzó a especularse con la necesidad y posibilidad de terminar con la vacancia de la Sede Romana: La formula consistía en elegir un "papa". Surgió así la tesis Eligendus est Papam, sustentada en fundamentos canónicos, pero carente, en general, de fundamentos teológicos sólidos.

Hace cuatro años, en Estados Unidos fue convocado un Concilio Imperfecto; la iniciativa corrió por cuenta de la Sra. Teresa Benns y del Sr. David Bawden, quien resultó "electo" adoptando el nombre de "Miguel I". Esta acción irracional aumentó la confusión de muchos "tradicionalistas" dispersos y no restó Un ápice de su poder a la gran secta arriana de Roma. Los convocantes de ese desgraciado "evento" quedaron solos en su desatino ya que ninguna de las principales figuras del "sedevacantismo" secundó sus propósitos.


La Hostería Volante ha sostenido y sostiene la tesis de Sede Vacante según los argumentos formulados por el Dr. Carlos A. Disandro en numerosos trabajos, artículos y conferencias. De ninguna manera reconoce entidad ni legitimidad a lo acontecido en Asís de la mano de Gerstner-Gorostiaga. La Sede romana sigue vacante por imperio de la Bula de Paulo IV.
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El Dr. Disandro fue, oportunamente, consultado sobre la convocatoria del Concilio Imperfecto y la eventual elección de un papa por parte de los Obispos que sostenían la tesis de Sede Vacante. Para hacer explícita su posición, que es la posición de La Hostería Volante, reproducimos dos documentos: La carta que enviara a la Sra. Teresa Benns el 25-IV-1989 (Documento No 1) y la carta que remitiera a Mons. Carmona el 10-1-1990 (Documento No 2). Motivadas por el evento que condujo a la ridícula elección de "Miguel I", esta correspondencia contiene argumentaciones doctrinales e ideas prácticas para conducir y consolidar la lucha de la Fe contra el Antikhristos, al mismo tiempo que rechaza la pretensión de erigir una jurisdicción universal por considerarla una vía errónea y peligrosa. Por ello, esas argumentaciones de entonces pueden aplicarse al caso de la "elección" de Asís, con provecho en la clarificación y desgiose de hechos que no sólo aumentan la confusión imperante, sino que termina facilitando la propagación de la herejía.

***

He aquí los documentos:

Documento No 1

    
La Plata (Argentina), 25-IV-89.
Muy estimada Teresa Benns:

Primero: le aclaro que recibí tardíamente su carta y envío de enero/89. [...] La he leído, releído y estudiado. Los documentos adjuntos, algunos me eran conocidos ya, y los no conocidos, que he considerado a su vez, me ilustran sobre los problemas y vías que Ud. plantea, y puedo decir que no rechazo nada de esos documentos, ni de su propia argumentación sobre  el  Concilio Imperfecto.

Segundo: Pero creo que Ud. CONFUNDE los planos, que me permito discnminar sin entrar en polémicas; pero como le digo y le repito nada en sus palabras o en sus apoyos y contrafuertes doctrinales, hay contrario a la FE, nada es herético, ni cismático, ni antitradicional. SIN EMBARGO, eso no quita ese desglose de planos que paso a exponer, y que en la quaestio propiamente dicha tienen gran importancia.

    A) Toda la argumentación canonista (incluida la valoración del Concilio de Constanza, en lo que estoy de acuerdo), en fin esa ARGUMENTACION transcurre en el plano lógico-jurídico, que no es en ninguna forma la FUENTE de la FE. La Ecclesia, en efecto, no se funda en ese plano, aunque NO lo niega, ni excluye, ni rechaza. Pero no lo tiene por ARKHE (principium) mystérico, mystico, teándrico, histórico, sacramental, teológico. El C.I.C. no es una teología. Y por eso junto con el plano lógico jurídico debemos meditar en

    B) el plano eclesiologico estricto, o sea Mysterium Ecclesiae, en cuyo nivel transcurre el problema de la Ecclesia Romana y del papa (romano u obispo de Roma). En toda esta comprensión se trata NO de lo que fuera la oscuridad (que se expresa en contra o anti), sino de lo que es la LUZ. Pues es ésta la que determina el corpus de la FE, y luego el C.I.C.

    C) En fin, la tradición histórica, epocal, kairológica (kairós), sería un tercer plano, en cuanto el Mysterium Ecclesiae debe afrontar en el tiempo el poder del ANTIKHRISTOS, para que triunfe la FE y resplandezca pese a TODO, antes de los tiempos escatológicos.

En resumen, muy en resumen, distingo tres planos:

1) el lógico, jurídico, canónico; 
2) el plano mystérico, de entidad teándrica, que es la ECCLESIA (sin epíteto: ni romana, ni griega, ni antioquena, ni americana); 
3) el plano de la coyuntura o kairós epocal (el nuestro desde 1958-1989), treinta años en que se edifica DENTRO de la Ecclesia romana el poder real y total del ANTIKHRISTOS.


Mi primera objeción a su carta: Ud. pasa inadvertidamente de uno a otro plano, o simplemente los da por inexistentes, lo que sería un principio de herejia implícita, y saca conclusiones lógicas para enfrentar el kairos presente de la iglesia romana (apuntando sin fundamento a la ECCLESIA), y además olvida en su lógica (congruente y perfecta en la ley canónica) la lógica del ANTIKHRISTOS, que acontece precisamente porque la iglesia romana se ha restringido y se restringe a la ley...

Segunda objeción: un Concilio Imperfecto que podria cuadrar teórica y empíricamente en la antigúedad cristiana hasta  el  siglo XVII, es empíricamente irrealizable, no por defecto de la ley canónica, sino por defecto de la FE, por la oscuridad semántica que lo tornaria impreciso, azaroso, confuso, y probablemente írrito. Pues aquí la distinción de los planos que formula es fundamental; aunque el actuar, a acción que Ud. imagina se cumpliera según la ley canónica, el resultado no es el ente, a res entitativa y teándrica (divino-humana) que es la ECCLESIA. Esa res entitativa, superior siempre a la ley y al C.I.C., que Ud. tan afanosamente considera ahora no un "rempart", una muralla, sino un puerto de navegación para llegar a otro puerto difuso precisamente en su entidad. Me temo entonces que el "papa" elegido se inclinara finalmente por el campo del ANTIKHRISTOS.

Tercera objeción: estamos de acuerdo, como le dije, en cuanto al Concilio Imperfecto. Pero un Concilio eminentemente canonista como el de Constanza que Ud. señala como modelo -y estamos de acuerdo- debió incluir como partes a los doctores canonistas de la Universidad de Paris y otras; o sea, debió incluir a quienes carecían de entidad sacerdotal estricta, pero se los incluyó precisamente para no perder el timón. En el Concilio Imperfecto que Ud. concibe o imagina, eso es imposible, y tornaria nub todo lo actuado. Pues la coyuntura (kairos) del siglo XV era la de los canonistas, pero no a del siglo XX (in fine). Pues aquellos canonistas podían actuar -y actuaron- porque no existía la apostasía de la ecclesia romana. Era una disputa del poder en el marco de la FE. De otra menera el Concilio de Constanza sería nulo, y tendríamos que sospechar que carecemos de papa legítimo desde el siglo XIV o XV. Pero no es así, porque la FE de todos o casi todos estaba por encima de las concupiscencias, que no anulan la raíz de la FE.

La coyuntura (kairos) de este siglo es todo lo contrano: la claridad canonica se puede perfilar y restablecer, pero esa claridad y ejecución no puede restablecer la FE, que es obra del Paráclito; es decir, no puede desalojar la apostasía de la iglesia,o si quiere no puede liberar a la iglesia de la apostasía, real, pública, contumaz y total. De modo pues que el Concilio Imperfecto sería judaizante, parque sellaría el imperio de la ley contra la FE, de nomos contra kharis, en oposición a lo que enseña San Juan.

Así pues de mi sentencia se deduce:

a) que debemos empeñar resueltamente la clarificación, exaltación y extension de ha FE; 
b) que debemos empenar sin ambages el combate de la FE (genitivo subjetivo: la FE combate a través de nosotros contra el Antikhristos); c) para ese combate no se supone ninguna prevención contra la ley canónica, pues a FE la inchuye, y no a la inversa; 
d) que es preciso golpear la cabeza de los heresiarcas romanos y sus "obispos", Wojtyla, Ratzinger, Casaroli, y tutti quanti, para iiustración y defensa de la FE.


Ultima objeción: toda su argumentación reposa en un axioma implícito: Es preciso salvar la iglesia romana; y esto seria herético, porque nadie salva a la Iglesia, que es la única que salva.

Resumo pues. Sustancialmente de acuerdo con la argumentación canonista, pero en desacuerdo en cuanto a su eficacia sacramental en orden al Mysterium Ecclesiae; luego la distinción de tres planos orgánicos, que permiten callbrar hodie las características de un Concilio Imperfecto en el siglo de la apostasía.

Propongo entonces no en contradicción a lo que Ud. dice, sino como praeparatio:

1) defensa e ilustración de la FE: 
2) combate de la Fe contra la cabeza de los heresiarcas; 
3) combate contra Wojtyla, Lefebvre, Ratzinger, etc.; 
4) combate contra  el  ANTIKHRISTOS, como pedía San Plo X en su primera encíclica (1903).


Para lo cual es menester ilustrar teológicamente  el  misterio del ANTIKHRISTOS, cuya negación implícita por la iglesia romana judaizada, significa lisa y llanamente la negación de la Resurrección de Cristo, o sea, la negación de la FE in totum; El ANTIKHRISTOS, que actúa por intermediación de la iglesia romana QUE HA CESADO POR OBRA DE LA APOSTASIA. Atención: La ecclesia romana, no la ECCLESIA ABSOLUTA, como la formula el Credo de Nicea (sin epíteto).

La resolución canónica a través del Concilio Imperfecto sera un motivo de mayor dispersion del tradicionalismo, del que queda ya poco, por escasez de teología y de filología capaz de afrontar las fuentes antiguas. Debemos transmitir la semántica de la FE, cuando la iglesia romana ha abolido los sacramentos. No puede abolir el bautismo y el matrimonio; to demás o no existe, o es incierto, espúreo y corrupto, o se refugia en el desierto de los pocos que quedan. Esa es la Tebaida, más terrible que la de San Antonio y San Atanasio, pero es así.

Tales son mis modestas reflexiones, sin ánimo de controvertir. Sólo subrayo que los canonistas y el Codigo no traerán la revigorización de la FE para combatir el ANTIKHRISTOS, que está dentro de la IGLESIA, y la domina desde dentro por falencia de la FE. Restabiezcamos las jerarquías entitativas, en que se fundan las jerarquías orgánicas. Pues Cristo es Dios verdadero y hombre verdadero. Esta es la esencia del Evangelio.

Muy agradecido por su carta y enseñanzas. Escríbame a La Plata. Estaré por ahora aquí. Un abrazo in Xto. ut semper.

Dr. Carlos A. Disandro

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Documento No 2

 

Alta Gracia (Argentina), 10-1-1990.


Monseñor
Moisés Carmona
Acapulco - Mexico
Querido Monseñor:

Recibí en Alta Gracia, primero su carta del 18 de setiembre de 1989, con que me avisaba el fallecimiento de mi querido amigo Enrique Salinas [...] Luego vine a Alta Gracia y apenas hace unos días llegó su carla del 6 de diciembre de 1989, con copia de su nota dirigida a los obispos Mons. MacKenna y Elmer, que conocía en la traducción alemana de Einsicht (Munich). Contesto pues ambas correspondencias.

[...] Estoy perfectamente de acuerdo con Ud. en cuanto a la VACANCIA de la Sede Romana ut sic, sin los rabinismos de M. G. des Lauriers y sus seguidores; y en cuanto a la necesidad de unir a los obispos legítimos de la linea Thuc, como Ud. intenta.

En cuanto al Concilio lmperfecto lo considero un error y un peligro; y así se lo hice saber a Miss Teresa Benns de Estados Unidos que me consultó hace un año sobre  el  asunto. No me contestó, creo que por desacuerdo. Creo que Ustedes, los obispos legítimos y fieles, deben unirse y reunir un Sínodo para estudiar la situación presente y proceder, en primer lugar, a proclamar solemnemente la Vacancia de Roma, sin muchas argumentaciones ya. Luego recabar las adhesiones de otros -obispos, sacerdotes, laicos, organizaciones, revistas- para pasar, posteriormente, en un año, a un segundo Sínodo que informe a todos los fieles del mundo sobre la necesidad de estrechar filas en contra de la Apostasía y del Reino del antikhristos, ya iniciado. El Antikhristos no ha nacido todavía, pero el Reino sí.

Determinaría, además, claramente:

1) que ninguno de Ustedes (separadamente ni colegiadamente) pretendan una jurisdicción universal, que está por ahora cesante;
2) que la misión es defender y proclamar la Fe Trinitaria y Teándrica (es decir el Credo atanasiano);
3) que ni Wojtyia y sus obispos, ni Lefebvre y sus obispos, con pretensiones de "ortodoxia y jurisdicción", son confiables en nada, pues representan estos últimos una colateral de Roma apóstata;
4) que la Ecclesia es la ünica que salva, pues es la única que siendo Santa, santifica;
5) que Karol Wojtyla es un antikhristos, de entre la serie preanunciada por San Juan;
6) que ha caducado la institución del Conclave establecido por Nicolas II en el siglo XI y que en consecuencia, con la muerte del Cardenal Siri (Genova) en mayo de 1989, ha quedado extinguida la legitimidad cardenalicia por imperio de la Bula de Paulo IV.


Estas proclamaciones de lo que llamo Segundo Sínodo son fundamentales como faro de la FE, en un mundo entenebrecido y mancillado. Su nota a los obispos MacKenna y Elmer podría ser el punto de partida de todo lo que brevemente expongo. No por autoridad ninguna lo hago, sino porque confío en su bondad y en su discernimiento: oponerse al Concilio Imperfecto que dividirá y dispersará los núcleos fieles sedevacantistas que se han multiplicado tal vez. El enemigo quiere confundirlos y destruirlos. Para eso están Lefebvre y su Fraternidad. Tratare de hacerle llegar el documento aludido sobre "El enigma de Mons. Lefebvre".
    
[...] ¿Pueden reunirse para estudiar estas ideas? Es hora de reflexionar y ver en ésta tiniebla. Con gran afecto.

Dr. Carlos A. Disandro