domingo, 31 de marzo de 2013

Cristo Resucitó

¡Cristo Resucitó!


¡Verdaderamente Resucitó!




Si hay alguien piadoso y devoto, disfrute de esta fiesta bella y alegre. Si hay algún siervo agradecido, entre contento a la alegría de su Señor. Si alguien guardó ayuno, disfrute ahora de la recompensa. Si alguien trabajó desde la primera hora, reciba hoy la deuda justa. Si alguien vino después de la tercera, festeje con alegría. Si alguien llegó después de la sexta, que no dude para nada, pues en nada se ve perjudicado. Si alguien llegó tarde a la novena, venga, sin dudar. Si alguien sólo llegó a la onceava, no tema por la tardanza; pues como el Señor es magnánimo, recibe al último, igual que al primero; hace descansar al que llegó a la onceava, como al que trabajó desde la primera; concede misericordia al retrasado, tanto como atiende al primero. Le da tanto a aquel como a este le concede. Recibe tanto las obras como pondera la voluntad. Honra tanto al hecho como elogia la intención. Entren todos, pues, a la alegría de vuestro Señor. Tanto los primeros como los segundos, disfruten de vuestro salario. Ricos y pobres bailen juntos. Continentes y perezosos honren el día. Quienes hicieron ayuno y quienes no, regocíjense hoy. La mesa está llena, coman todos. El becerro abunda, que nadie salga con hambre. Disfruten todos del banquete de la fe. Disfruten todos de la abundancia del beneficio. Que nadie lamente pobreza; pues llegó el reino común a todos. Que nadie llore por sus faltas; pues amaneció del sepulcro el perdón. Que nadie tema la muerte; pues nos liberó la muerte del Salvador. La extinguió al ser retenido por ella. Encadenó al Hades, el que descendió al Hades. Lo amargó, al degustar Su carne; y ello fue anticipado por Isaías que gritó: el Hades, dice, se amargó, al encontrarte abajo. Se amargó [Se amargó], pues fue abolido. Se amargó [Se amargó], pues fue burlado. Se amargó [Se amargó], pues fue muerto. Se amargó [Se amargó], pues fue destituido. Se amargó [Se amargó], pues fue maniatado. Recibió un cuerpo y se halló con Dios. Recibió tierra y se encontró con el cielo. Recibió lo que veía y se cayó donde no veía. ¿Dónde está, muerte, tu cetro? ¿Dónde está, Hades, tu victoria? Resucitó Cristo [Resucitó] y tú fuiste abatido. Resucitó Cristo [Resucitó] y cayeron los demonios. Resucitó Cristo [Resucitó] y se alegran los ángeles. Resucitó Cristo [Resucitó] y la vida prevalece. Resucitó Cristo [Resucitó] y no queda ningún muerto en su sepulcro. Pues, Cristo, al resucitar de entre los muertos, fue la primicia de los fallecidos. Sea para Él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén. 

San Juan Crisóstomo.


“A Tu resurrección, Cristo Salvador, cantan los ángeles en el cielo y a nosotros en la tierra haznos dignos de glorificarte con el corazón puro” 
(De la Liturgia de San Juan Crisóstomo)


Sursum Corda saluda a todos sus lectores por éstas Pascuas.

Raúl Miguel.
Administrador.

viernes, 29 de marzo de 2013

Viernes Santo


LA GRAN SEMANA
DE DOM GUÉRANGER 
(Tomado de su libro "El año litúrgico)


VIERNES SANTO




1 -Las Lecciones. La primera parte de este oficio comienza con la lectura de dos trozos de los Profe­tas y el relato de la Pasión según San Juan. En la primera de esas lecturas, la del Profeta Oseas, el Señor anuncia sus designios misericordiosos para con su nuevo pueblo, el pueblo de la gentilidad, que estaba muerto y que, después de tres días debe resucitar son ese Cristo que todavía no conoce; Efraim y Judá serán tratados de modo distinto; sus sacrificios materiales no han aplacado a un Dios, que no ama sino la misericor­dia y que únicamente rechaza a les duros de corazón. La segunda lectura está tonada del Éxodo, y pone an­te nuestra vista el símbolo del Cordero pascual, en el momento en que la figura desaparece ante la realidad. Este Cordero es sin defecto como el Emmmanuel; su sangre preserva de la muerte a aquéllos cuyas moradas están rociadas con ella. No sólo deberá ser inmolado, sino servir de alimento a aquellos que por El son salvados. El es el manjar del viajero, que lo come apresuradamente, sin tiempo para detenerse en la rápida ca­rrera de esta vida. La inmolación tanto del Cordero anti g uo como del nuevo es la señal de la Pascua.

II - Las Oraciones. La Iglesia, que acaba de repasar, juntamente con sus hijos, la historia de los últi­mos instantes del Señor, no hace aho r a sino imitar a ese divino Mediador, que, sobre la Cruz, como enseña San Pablo, ha ofrecido por todos los nombres a su Padre, sus oraciones y suplicas, mezcladas con lágrimas y acompañadas de un gran clamor. Desde los primeros siglos viene presentando en este día a la Majestad divina, un conjunto de oraciones, que, abarcando las necesidades de todo el género humano, muestran que es verdaderamente la Madre de los hombres y la Esposa caritativa del Hijo de Dios (...)

III - La Adoración d e la Santa Cruz. Las oraciones generales han concluido con la súplica dirigida a Dios por la conversión de los paganos; la Iglesia ha terminado su recomendación universal y solicitado pa­ra todos los habitantes de la tierra la efusión de la sangre divina que brota, en este momento, de las venas del Hombre-Dios. Volviéndose ahora a los cristianos sus hijos, conmovida ante las humillaciones del Señor, les invita a disminuir la repugnancia que hacia ella profesamos y nos devolverá, una vez resucitado, la inmoralidad del Señor. Para Israel, la cruz es un objeto de escándalo; para los gentiles un monumento de locura; nosotros, cristianos, veneramos en ella el trofeo de la victoria de Cristo y el instrumento augusto de la salvación de los hombres. Ha llegado, pues, el momento en que debe recibir nuestras adoraciones por el honor que el Hijo de Dios se ha dignado hacerla, regándola con su sangre y asociándola así a la obra de nuestra Redención. No hay día ni hora más indicada en el año para rendirla nuestros homenajes (…)
Pero la Iglesia no se limita a exponer, en este momento, a las miraras ce los fieles a Cruz que es la salvado: los invita a que vengan a poner sus labios respetuosos sobre ese leño sagrado. El Celebrante irá el primera y todo; tras él. Despojado de su casulla, quítase también el calzado, y hacienda, a convenientes distancias, tres veces genuflexión sencilla, se acerca a adorar la Cruz, colocada en las grades delante el altar Detrás de él vie­nen los ministros, el clero, y por último los fieles. Los cantos que acoanpañan ala adoración de la Cruz son de una belleza incomparable. Los primeros son improperios, e reproches amargos que el Mesías dirige a los judíos. Las tres primeras estrofas están intercalada; cola el canto del Trisagio u oración a Dios tres veces Santo, cuya inmortalidad justo es que glorifiquemos en este momento en que El se digna, como hombre, a sufrir la muerte por nosotros (...) El resto de este hermoso canto tiene grandísimo interés dramático Cristo recuerda todas las afrentas de que la sido objeto por parte de los judíos y pone ida manifiesto los, beneficios de que ha calmado a esta nación ingrata (...)

IV - La Comunión. De tal manera ocupa hoy en, este aniversario, el pensamiento de la Iglesia el recuerdo de Sacrificio consumado este mismo día sobre el Calvario, que renuncia a renovar sobre el altar la inmolación de la Divina Víctima, limitándose a participar del sagrado misterio mediante la Comunión (...)
La Iglesia ha vuelto a tomarla tradición antigua y ea adelante todos los fieles podrán comulgar el Cuerpo del Señor, inmolado ea este día para su salvación, a fin de recibir más abundantemente lo; frutos de la Redención (...)

Horarios de la Semana Santa 2013




HORARIO DE SEMANA SANTA 2013
Capillas y centros de Misa atendidos por la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia


CAPILLA VIRGEN DE LUJAN EN VEDIA BS.AS.

Jueves Santo (28 de Marzo) 19:00hs. Solemne Misa de la Institución de la Eucaristía, seguida de la procesión al monumento (la capilla permanecerá abierta hasta la medianoche para las visitas de los adoradores)
Viernes Santo (29 de Marzo) Día de ayuno y abstinencia de carne para las personas mayores de 18 años y menores de 61.
17:30 hs. piadoso ejercicio del Via Crucis; 18:00 hs. Solemne función litúrgica.
Sabado Santo (30 de Marzo) 20:00 hs. Solemne Vigilia Pascual, bendición del fuego nuevo y del cirio pascual, seguida de la Misa de Gloria.
Domingo de Pascua de Resurrección (31 de Marzo) 9:30 hs. Misa de Pascua

MISION SAN ANTONIO DE PADUA 
(Provincia de Misiones Arg.)
Jueves Sto (28 de Marzo) 18:45 hs. Santo Rosario; 19: hs. Santa Misa de la Institución de la Eucaristía
Viernes Sto (29 de Marzo) 18:30 hs. Solemnes oraciones universales, Lectura de la Pasión de Ntro. Sr. Jesucristo según San Juan, seguida de la adoración de la Santa Cruz
Domingo de Pascua de Resurreccion (31 de Marzo) 18.30 hs. Santa Misa de Pascua
LOS CURAS CAPELLANES ESTARAN DISPONIBLES PARA ESCUCHAR CONFESIONES ANTES DE LOS OFICIOS RELIGIOSOS



IGLESIA INMACULADO CORAZON DE MARIA EN TAMPA FL, U.S.A.
Jueves Santo (28 de Marzo) 10:00a.m. Sta. Misa, desnudación del altar y procesión al monumento; 8:00 p.m. Hora santa en español y la iglesia permanecerá abierta hasta la medianoche.
Viernes Santo (29 de Marzo) La iglesia se abrirá a las 10:00 a.m hasta las 2:00 p.m. para la adoración; 2:00 p.m Via Crucis en inglés; 3:00 p.m. Misa de presantificados; 7:00 p.m. lectura de la Pasión, Solemnes oraciones Universales y Adoración de la Sta. Cruz.
Sabado Santo (30 de Marzo) 8:00 a.m. Solemne Vigilia Pascual, bendición del fuego nuevo y del cirio, lectura de las profecías, letanías de los santos y Misa de Gloria alrededor de las 10:00 a.m.
Domingo de Pascua de Resurrección (31 de Marzo) Santa Misa a las 8:20 a.m. 10:00 a.m. y 12:00 a.m.

jueves, 28 de marzo de 2013

Jueves Santo


Texto tomado del sitio web Stat Veritas

LA GRAN SEMANA
DOM GUÉRANGER (Tomado de su libro "El año litúrgico)


JUEVES SANTO




La institución del Sacerdocio. Lo que pasa hoy en el Cenáculo, no es un suceso acaecido una vez en la vida al hijo de Dios, y los Apóstoles no son los únicos convidados privilegiados a la mesa del Señor. En el Cenáculo, así como ha habido más de una comida, así también ha habido algo más que un Sacrificio, por divina que haya sido la víctima ofrecida por el Soberano Pontífice. Ha habido la institución de un nuevo Sacerdocio. ¿Cómo habría dicho Jesús a los hombres: "Si no coméis mi carne y bebéis mi sangre, no ten­dréis vida en vosotros", si no se hubiese propuesto establecer en la tierra un ministerio por el cual se reno­vase, hasta el fin de los tiempos, lo que acababa de hacer en presencia de sus discípulos? Mas dice a los hombres que eligió: "Haced esto en memoria mía”. Les da por estas palabras el poder de cambiar también ellos el pan en su cuerpo y el vino en su sangre; y este poder se transmitirá en la Iglesia por la ordenación, hasta el fin de los siglos. Jesús continuará obrando por el ministerio de hombres pecadores la maravilla que ha hecho en el Cenáculo; y, al mismo tiempo que dota a su Iglesia del único Sacrificio, nos da a nosotros, según su promesa, por el pan del cielo, el medio de "vivir en Él y Él en nosotros ". Vamos, pues, a celebrar hoy otro aniversario no menos maravilloso que el primero: La institución del Sacerdocio Cristiano.

La Misa del Jueves Santo. Para expresar de manera sensible a los ojos de los fieles, la majestad y uni­dad de esta Cena que el Salvador dio a sus discípulos y a todos nosotros en su persona, la Iglesia prohíbe hoy a los sacerdotes, la celebración de toda Misa privada, fuera del caso de necesidad. Quiere que sólo se ofrezca un sacrificio, al que asisten todos los sacerdotes; a la comunión se acercan al altar, revestidos de es­tola, insignia de su sacerdocio, para recibir el Cuerpo del Señor de manos del celebrante.
La Misa del Jueves Santo es una de las más solemnes del año; y aunque la. Institución de la fiesta del Santísimo Sacramento tiene por objeto honrar con el mayor esplendor este misterio, la Iglesia, al instituirlo no ha querido que el aniversario de la Cena del Señor pierda ninguno de los honores que se le deben. E co­lor de las vestiduras es blanco como en los días de Navidad y de Pascua; todo duelo ha desaparecido. Mu­chos ritos anuncian que la Iglesia teme por su Esposo, pero suspende por un momento los dolores que la oprimen. En el altar el sacerdote ha entonado el himno angélico "Gloria a Dios en las alturas". Las campanas lanzadas a vuelo, acompañan el canto hasta el fin, pero a partir de este momento permanecerán mu­das y durante las largas horas de su silencio, darán a la ciudad un tono de soledad y de abandono. La Iglesia quiere hacemos sentir que este mundo, testigo de los padecimientos y muerte de su Creador, ha dejado toda melodía y se ha quedado triste y desierto “añadiendo a esta impresión general, un recuerdo más preciso, nos trae ala memoria que los Apóstoles pregoneros: de Cristo figurada; por las: campanas cuyo sonido llama a los fieles a la casa de Dios, han huido y han dejado a su Maestro en manos de sus enemigos (...)

martes, 26 de marzo de 2013

El peligro de los fieles ignorantes

El peligro de los fieles ignorantes
(el deseo de los tradicionalistas sectarios)


Hace algún tiempo, el Padre Méramo decía en uno de sus sermones que no era posible que la ignorancia pontifique. Se trata de palabras muy acertadas. No obstante, en la Resistencia Católica, muchos gustan de hacer gala de su ignorancia. La justifican de doble manera: Por un lado poseen una confianza ciega en sus (auto-proclamados) superiores religiosos; por el otro, creen que el estudio (no autorizado por sus auto-nombrados superiores religiosos) los llevará a la herejía. Especialmente ésto último es alentado por los mismos (autodenominados) superiores, cuya formación, muchas veces, es lamentable.
En el presente artículo, quisiera volver sobre el tema de la necesidad de estudio que tienen los fieles católicos. Si bien ya traté el tema en dos artículo. El primero se intituló "El miedo a estudiar", y el segundo "En contra de la ignorancia de los fieles". También, en algunos debates con el señor Raúl de México, hice referencia a la obligación que poseen los fieles de estar atentos a las innovaciones que pueden introducir algunos clérigos tradicionalistas, algo que nunca fue tan peligroso como la actual Crisis que atraviesa la Iglesia.
En la primera parte del presente artículo trataremos el tema de la ignorancia. En la segunda parte como la misma ha sido utilizada en algunos grupos para crear verdaderas sectas, siendo la paradigmática la del Palmar de Troya y también la del obispo Francis Schuckardt. Finalmente, expongo algunas ideas sobre como evitar éste fenómeno en la Tradición Católica.


I. LA IGNORANCIA.
Muchos fieles católicos creen que las herejías son fruto del estudio. Grave error, cuando leemos que San Agustín, gracias al estudio, a la búsqueda del conocimiento se acercó al Evangelio y con ello a la Conversión. Otro tanto leemos de San Jerónimo en la famosa epístola a Eustoquia. ¿Vale la pena citar al Doctor Angélico en sus insistencias sobre la necesidad de estudiar la Sagrada Doctrina? ¿Hay que mencionar también al Doctor Seráfico? ¿Podemos ignorar que  San Pío X, o Pío XII insistieron en la necesidad de que los fieles conocieran la Sagrada Doctrina a fin de no caer en las garras del Demonio? El peor enemigo de nuestra fe es la ignorancia, por medio de la cual actúa la Mentira, cuyo Padre es Satanás.
La ignorancia fue una de las consecuencias del Pecado Original, tiene su génesis en el ansia de conocimiento del hombre, pero no de un conocimiento infundido por Dios o un conocimiento merecido, sino, en un conocimiento apropiado por el robo, en un conocimiento ofrecido, seductivamente, por la Serpiente.
Desde aquel entonces, el hombre tiene dos caminos para el conocimiento: el primero es un conocimiento de tipo enciclopédico, hueco, vacío, material, que no conduce a nada. Por el otro, tenemos un conocimiento espiritual, un conocimiento orientado a Dios, un conocimiento de las cosas sagradas, mediada por nuestra inteligencia (limitada, consecuencia de la caída de los Padres), pero inteligencia en fin.
Dice el Padre Garrigou-Lagrange, en su hermoso tratado "Las tres edades de la vida interior", que "la única cosa necesaria de que habla Jesús a Marta y María consiste en dar oídos a la palabra de Dios y vivir según ella" (p. 2). Prosigue el último gran teólogo recordándonos que la Vida Interior es "la única cosa necesaria, ya que por ella tendemos hacia nuestro último fin". Cabe preguntarnos como podemos alimentar nuestro espíritu, si no es nutriéndonos de la Palabra de Dios, del conocimiento de lo Sagrado y así, hacer crecer la Gracia que, inmerecedores, hemos recibido.
Durante muchos años, los fieles creían que bastaba con seguir a su director espiritual, que con ello ya estaba todo arreglado. Primero al director, sino al párroco, quien el sermón proclamaba la fe católica, y por supuesto al obispo. Los obispos anteriores al Concilio eran personas bastante lejanas, muy espirituosas, normalmente alejadas de los fieles a quienes éstos veían en ocasiones especiales (confirmaciones, Misa Crismal, etc). Lo mismo se suponía del Papa. El Papa hablaba y por sus labios salía la enseñanza segura del Espíritu Santo. Congregaciones religiosas como los sansulpicianos y los jesuitas insistieron en que los fieles debían entregarse a sus sacerdotes y aceptar, acríticamente cualquier cosa que ellos les dijeran. Abrieron así un abismo entre la Doctrina y los fieles y confundieron los términos de "Iglesia Docente" e "Iglesia Diciente" y lanzaron contra quienes pedían aclaraciones, cuando no, una corrección ante los errores, la diatriba de "cismático", "hereje" o "peligroso" para la fe de los fieles. Interesante estrategia que hoy vemos reproducida en algunos ámbitos de la Resistencia Católica.
De ésta manera, los conocimientos básicos sobre la Doctrina quedan en manos de unos pocos sacerdotes y algún obispo, que se autodenominan "La Iglesia Docente". Los fieles, en contra de lo que recomendaban San Agustín, Santo Tomás, Garrigou Lagrange y la miríada de teólogos, se alejan de cualquier formación religiosa, contentándose con repetir "yo sigo a mi obispo, yo sigo a mi sacerdote". ¿Se preguntarán si esos obispos y sacerdotes no serán guías ciegos que los llevan al Abismo (Mt 15:14). No lo harán, porque fueron convencidos de que esos sacerdotes de la resistencia (que ejercen una jurisdicción extraordinaria, otorgada únicamente por el gravísimo estado en el cual nos encontramos) han recibido el don de la infalibilidad, reservado al Romano Pontífice. Hoy, estos fieles, ignoran absolutamente todo: las partes del sacramento de la confesión, el accionar de la Gracia, todo lo referente a la Jurisdicción Eclesiástica...

II. LA MANIPULACIÓN POR MEDIO DE LA IGNORANCIA. EL PALMAR DE TROYA Y EL OBISPO SCHUCKARDT.
Durante una investigación que realicé entre 2006 y 2007 en el marco de un proyecto de investigación muy amplio, di con varios documentos de la secta del Palmar de Troya. Los que más me llamaron la atención fueron los anteriores a que Clemente Dominguez y Gómez se proclamara "Papa Gregorio XVII". En los "mensajes" que él recibía hasta 1978, insistía que Montini/Paulo VI promulgaría documentos dogmáticos y frenaría a los progresistas en el Concilio. Cuando Clemente vino a la Argentina por primera vez, hizo callar a muchos (que hoy son sacerdotes de la Resistencia Católica y prefieren olvidar su contacto con el Antipapa español) en una reunión al grito de "¡Viva el Papa!". Quienes estaban presente  y todos terminaron vivando a Montini. Mientras eso ocurría en Buenos Aires, en Roma, Paulo VI promulgaba las constituciones del Vaticano II.
El 5 de septiembre de 1970, Clemente Dominguez, en el Palmar de Troya, lanzó el siguiente "mensaje" de su virgen imaginaria:

En estos tiempos en que es atacado el Vicario de Cristo en la tierra, Pablo VI; en que es desobedecido, calumniado, herido en su corazón por las ofensas que le dirigen sus mismos hijos, Cardenales, Obispos, Sacerdotes, Frailes y Monjas, que se atreven a imponer sus ideas sobre la de él, porque cada uno quiere hacer según su capricho, y por eso la autoridad del Papa les molesta. Pero el que desobedece al Papa, desobedece a Cristo, y mi Corazón queda triturado por esas ofensas dirigidas a mi pobre hijo, Pablo VI. Pedid mucho por él; muy pronto el Santo Padre hará unas declaraciones dogmáticas y dejará al enemigo aplastado. En este valor del Santo Padre correrá peligro su vida, pues la masonería está infiltrada en muchas Jerarquías de la Iglesia. 


Cuando murió Montini, los seguidores de Clemente Dominguez y Gomez (obispo "Padre Fernando" de la Orden de los Carmelitas de la Santa Faz), hicieron lo que pensaron era lo correcto: Seguir a su obispo. ¿Por qué? Porque actuaron como pensaron que debía actuar cualquier católico.
En los catecismos durante siglos se enseñó que los fieles tenían que confiar ciegamente en sus obispos, sus sacerdotes, sus "jerarcas". Nadie les explicó a esas pobres gentes que Clemente y su secta no eran jerarcas, que eran obispos, si, pero ilegítimos y que habían, además, abandonado la Fe para inventar una propia, compilada más tarde en  "El tratado de la Misa" y "El credo palmariano". Tampoco les aclararon que el obispo Clemente Domínguez, estaba haciendo una campaña mundial preparando su pontificado (no por un Cónclave, aún el conclavismo no se había inventado...) sino por medio de una "revelación mística". Nadie les explicó a estas personas que, así como habían dudado del Vaticano II, debían ahora dudar de los obispos cuando estos, a pesar de su "tradicionalismo", ponían sus ojos en sus propios planes, en sus propias ambiciones, en su propia "mundanidad" (si se me permite el término heideggeriano), antes que en Cristo Nuestro Señor.
Clemente y sus seguidores hablaban continuamente de salvar a la Iglesia, olvidando que es la Iglesia la que salva, porque ella no es una institución humana, sino divina, creada por Dios para salvar a los hombres. "Salvar a la Iglesia" es la muletilla de las sectas tradicionalistas como veremos.
¿Por qué los fieles cayeron en la trampa de Clemente, luego Antipapa Gregorio XVII? Por la misma razón que el 90% de los fieles cayó en la Iglesia Conciliar del Vaticano II: por seguir a sus superiores. Mi madre siempre me dijo que ella aceptó el Novus Ordo porque lo daba el mismo sacerdote, además "¿Por qué iba a dudar del cura?".
Del otro lado del Océano  en Estados Unidos, un joven llamado Francis Schuckardt, famoso por sus conferencias sobre la Virgen de Fátima organizó una pequeña congregación con autorización del obispo de Idaho, y en 1968 proclamó que el Vaticano II había inaugurando una nueva religión y Paulo VI no era Papa, sino un heresiarca. Schuckardt y la naciente "Congregación María Reina Inmadulada" recibió la condena de los tradicionalistas, que trataban de conciliar que Montini era Papa pero promulgaba una fe no católica. Se puede decir, sin animo de exagerar, que Francis Schuckardt fue el padre del Sedevacantismo.
En 1971, el joven líder de la CMRI convenció a un obispo veterocatólico, Daniel Quilter Brown, de ordenarlo sacerdote y obispo, en un plazo de dos días. Pronto, "Monseñor Schuckardt" mostró su verdadero rostro: había fundado una secta destructiva basada en el culto a su persona. Los sacerdotes y los fieles debían seguir sus caprichos y sus enseñanzas como si  fueran Dogmas de Fe, cualquier idea que no fuera aprobada por "Monseñor Francis" era considerada herética, todos los libros debían ser revisados por el Superior, aún los que poseían el imprimatur. Se les prohibió a los fieles cualesquier relación con otros tradicionalistas, porque el único obispo católico verdadero era Schuckardt, todos los demás eran apóstatas, herejes y deseaban destruir al único obispo que tenía como misión "salvar a la Iglesia".
La historia fue diferente en éste caso: un grupo de sacerdotes dio un "golpe de estado", Schuckardt huyó, la CMRI fue reorganizada y las órdenes validadas por un obispo sedevacantista. No obstante, algunos seguidores de Schuckardt mantienen vivo el grupo que él organizó y tras su muerte, vuelven con un lenguaje esjatológico, negando que fuera de ellos pueda existir la Iglesia Católica.


III. CONCLUSIÓN: ESTUDIAR PARA PREVENIR.
Pensemos, en los pueblos, en los barrios, en las ciudades donde se instala una capilla o un priorato con sacerdotes tradicionalistas ¿Quiénes son sus más ferreos enemigos que los fieles más entrados en edad? ¿Quiénes se levantan con más ímpetu contra los sacerdotes de la Resistencia Católica que aquellos que conocieron la Iglesia antes del Vaticano II? ¿Por qué? Porque fueron educados en seguir a pie juntillas a sus sacerdotes, por eso mismo, se han negado al estudio, a la lectura, a la reflexión, tan necesaria hoy como lo fue durante el Concilio.
Lo que vale para la Iglesia Conciliar, en ésto vale también para la Tradición, o mejor dicho para los "tradicionalistas". Muchos fieles han creído a los obispos y sacerdotes que dicen ser, no ya ministros de lo sagrado, sino verdaderos mini-vicarios de Cristo en la tierra. En éstos sacerdotes y obispos reside la autoridad de la Iglesia, quienes están unidos a ellos, se salvan, quienes no, se condenan. Estos obispos y sacerdotes "iluminados" van de un lado al otro dejando a los fieles en la ignorancia, para así, segurarse su poder sobre ellos. El caso del Palmar de Troya puede parecer exagerado, pero no el de Schuckardt. Si éste no llegó a proclamarse Papa, fue porque algunos sacerdotes se dieron cuenta de que estaban en una culto a la personalidad del "Fundador" y por ello decidieron cortar por lo sano.
¿Podemos decir que ésto no puede ocurrir? Yo creo que pasa continuamente en la Tradición Católica. Corresponde a los fieles, ahora como nunca antes estudiar, leer las Sagradas Escrituras, los Santos Padres, el Magisterio de la Iglesia y la Vida de los Santos, como recomendaba el Padre Grrigou-Lagrange. Recordemos aquello que se le dijo a la Iglesia de Éfeso: "Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos" (Apoc II, 2).

La formación de grupúsculos, de sectas que adoran al "superior" y que se basan en la enseñanza de ese superior antes que en la fe católica, o en su defecto, en la interpretación de la misma que éste haga, casi siempre de tono apocaliptico y sectario. Cuando alguien levanta la voz y advierte contra éstos personajes, responden airados: nos condenan y nos señalan como los enemigos de la Fe, cuando en realidad, ellos se han convertido en los Enemigos de la Cruz de Cristo, porque desfiguran el Evangelio y proclaman su propia enseñanza, basada en sus miedos, sus rencores y sus ambiciones personales.

lunes, 25 de marzo de 2013

El sedevacantismo sui generis del Padre Ceriani


Consideraciones sobre las declaraciones del R.P. Ceriani

Por medio de Radio Cristiandad, el Padre Ceriani ha declarado que no puede reconocer a Bergoglio como Sumo Pontífice de la Iglesia Católica.
Esta declaración fue muy esperada por muchos adherentes a la Fraternidad de "línea dura", es decir, aquellos que se manejan al borde del sedevacantismo pero que aún prefieren no hacer pública su adhesión, bien por presiones, bien por cuestiones dogmáticas o jurídicas (de hecho, nadie tiene autoridad para decir que el Papa no es Papa, y eso lo saben todos los sedevacantistas), bien por desconfianza del clero no relacionado con Monseñor Marcel Lefebvre.
La reciente declaración de Ceriani dista mucho de la anterior por la cual dimitía de la Fraternidad San Pío X. La misma fue suscrita por una gran cantidad de fieles y medios de la Resistencia Católica. La nueva declaración del Padre Ceriani, no posee los mismos argumentos, no tiene la misma fuerza, y de hecho se sustenta en algo que puede incluso sorprender a cualesquier católico formado: la inválida ordenación sacerdotal de Jorge Mario Bergoglio en 1969.
En ésta declaración, bastante informal de por cierto, creo que podemos realizar tres observaciones: la primera atendiendo a la invalidez de las ordenaciones sacerdotales en el Novus Ordo, la segunda sobre las consecuencias delñ motivo esgrimido por el Padre Ceriani y finalmente, sobre la posición sedevacantista sui generis del sacerdote.


I. La invalidez del nuevo rito de ordenación.
¿El nuevo rito de ordenación sacerdotal es inválido? NO existe sobre el rito de ordenación sacerdotal la misma certeza que con el episcopal. Tampoco hasta ahora fue menester un estudio en profundidad del mismo. ¿Por qué? Porque los nuevos sacerdotes no son sacerdotes válidos porque los obispos que los consagraron no son verdaderos obispos. Dada esta ecuación, no era menester preguntarse en demasía por el nuevo rito.
No obstante, y de manera muy sucinta podemos concluir que, al ser alterada la fórmula, dejándola de forma ambigua sobre el caracter sacerdotal que se transmite al ordenado, tenemos suficientes elementos para considerar a los sacerdotes del Novus Ordo, ordenados por obispos válidos (es decir, no consagrados con el ritual de Montini/Paulo VI) como por lo menos dudosamente ordenados y pasibles de una ordenación sub conditione. No obstante, remito a los lectores a dos artículos, el primero del Prof. Corbi, publicado en el blog de nuestros amigos de la Sociedad Religiosa San Luis rey de Francia y el otro en el Blog "Carta al Obispo".
En la historia de la Tradición, fue costumbre la ordenación sub conditione de éstos sacerdotes. Incluso la Fraternidad, que antes las hacía públicas, ahora las hace en privado. Insisto que no me estoy refiriendo a los sacerdotes ordenados por los nuevos obispos (que son inválidas de forma indubitable), sino a aquellos que son ordenados por obispos elevados al episcopado antes de que Montini promulgara el nuevo Ritual.
Si el nuevo ritual, como todos creemos es inválido, va de suyo que que Bergoglio no es mas sacerdote que un ministro anglicano, e incluso tan obispo como él.

II. Las consecuencias del motivo del Padre Ceriani.
Para el Padre Ceriani, Bergoglio no es Papa porque no es un sacerdote válido. ¿Vamos de nuevo? Para el Padre Ceriani Bergoglio no es Papa porque no es un sacerdote válido.
Sorprende que un sacerdote formado y que conoce el Código Pío-Benedictino utilice semejante argumento. Yo pregunto: Para Ceriani ¿Ratzinger/Benedicto XVI era Papa sin ser obispo válido? Recordemos que el Papa Emérito de la Iglesia Conciliar fue consagrado con el Ritual de Paulo VI, es decir, nunca fue un obispo católico válidamente ordenado.
He revisado el CIC de 1917 y las constituciones de Sede Vacante, especialmente la de Pío XII, en ningún lado encontré la obligatoriedad de que el electo para el cargo de Papa sea un clérigo. Todas normativas que, de alguna manera, hacían obligatoria la pertenencia al estado clerical fueron derogadas por el III Concilio de Letrán, algo que no escapa a cualquiera que haya estudiado Historia de la Iglesia. Como el Padre Ceriani y otros sacerdotes (salidos) de la Fraternidad son grandes defensores de la enseñanza en Seminarios (aunque éstos sean de época muy reciente), imagino que no ignorarán semejante hecho. Hasta dónde yo sé, en los seminarios "tradicionalistas" la enseñanza de Historia de la Iglesia es obligatoria.
No obstante, en el Código de 1917 encontré un dato muy interesante. Invito al lector a prestar atención al siguiente cánon, el cual parece haber pasado por alto el Padre Ceriani:

Can. 188. Ob tacitam renuntiationem ab ipso iure admissam quaelibet officia vacant ipso facto et sine ulla declaratione, si clericus:
2.o Intra tempus utile iure statutum vel, deficiente iure, ab Ordinario determinatum, de officio provisus illud adire neglexeri.

¿Que implica ésto? que si el electo para un cargo no entra en funciones dentro del tiempo requerido, se considerará vacante el cargo, con lo que se procede a una nueva designación. El Papa es el obispo de Roma, si el electo es un laico, y dentro del tiempo prescrito por ley debe ser elevado al episcopado. Es decir, que Bergoglio tiene, desde el día de su elección dos meses* para ser ordenado sacerdote y elevado al Episcopado.
Ahora, si para Ceriani, Bergoglio no es Papa porque no es sacerdote, Ratzinger no era Papa por no ser obispo, o por lo menos, perdió el cargo según el Canon 188 §2 por no ser consagrado obispo tras su elección.
Nuevamente, si para Ceriani Bergoglio no es Papa por no ser sacerdote, tampoco lo fue Ratzinger, por no ser obispo. Un mismo razonamiento no puede llevar a dos conclusiones diferentes, menos para un sacerdote formado como el Padre Ceriani.

III La posición sedevacantista del Padre Ceriani.
Luego de leer la declaración del Padre Ceriani, uno cae en cuenta de que él se considera sedevacantista. Es interesante que por lo menos no lo hace extensible ni obligatorio. En ésto, el Padre Ceriani se distancia de otros ex sacerdotes de la FSSPX que, cuando pasan a la otra vereda adhieren a la corriente norteamericana de la Tesis de Monseñor Des Lauriers, como Mons. Dolan o el Padre Cekada, que consideran el "opinionismo" poco menos que una herejía. El Padre Ceriani es de la opinión que Bergoglio no es Papa.
Pero ¿Se puede considerar alguien sedevacantista por una cuestión técnica o legal? ¿Cual es la base del sedevacantismo? El sedevacantismo es aquella posición teológica que considera que los papas de la Iglesia Conciliar no son Papas porque no adhieren a la Fe Católica, porque enseñan una fe nueva, una nueva religión que es completamente diferente y opuesta a la que reveló Nuestro Señor Jesucristo.
Nuevamente ¿Que tipo de sedevacantismo es el del Padre Ceriani? Es un sedevacantismo muy sui generis, es un sedevacantismo entibiado, uno que le permitirá seguir prestando sus servicios sacerdotales a los lefebristas duros, como a los sedevacantistas en ciernes que estén en el área geográfica de su accionar. Se trata de un sedevacantismo edulcorado, de un opinionismo un tanto sospechoso, sobre todo cuando parte como justificativo un gravísimo error, imperdonable en un sacerdote que conoce, como pocos, la Ley Canónica.

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* Entre el año 2006 y 2007 fiché el CIC de 1917 a partir de una versión en formato texto plano, en el sitio Tratitio. Lamentablemente he perdido la referencia sobre los dos meses que se establece como máximo para la ordenación del designado a un cargo. Si alguien tiene la referencia, se lo agradeceré. No obstante, es interesante señalar que Montini/Paulo VI acortó el plazo a lo inmediato.

domingo, 24 de marzo de 2013

Domingo de Ramos, Forma Antigua Vs Rito de 1955

El siguiente texto fue tomado de Quidlibet, Blog del R. P. Anthony Cekada.

En el rito tradicional, el sacerdote bendice los ramos en el altar en un "Misa Seca" (una ceremonia que sigue la estructura de una misa). La procesión sigue y, a continuación, la Misa adecuada en la que la Pasión es cantada. La "Misa seca" es una supervivencia de la antigua práctica romana, en la cual el Papa bendecía los Ramos de Olivo durante la Misa en una iglesia, para ir en procesión a otra, ofreciendo una segunda misa.
En el rito de 1955, la "Misa seca" fue suprimida. El sacerdote bendice los Ramos, no en el Altar, sino en una mesa, detrás de la cual está "la gente" - la primera vez que se produce una alteración en la dirección en la liturgia romana. En lugar de vestiduras violeta, se utilizan vestiduras rojas, como en el Novus Ordo. Sólo una oración de bendición se utiliza, mientras que se empleaban cinco en el antiguo rito.
Para la procesión, los reformistas abolieron la mística ceremonia en la puerta de la iglesia - la alternancia de coros dentro y fuera de la iglesia, y el llamado a la puerta, que simboliza la entrada de Cristo en la búsqueda de la Ciudad Santa.
Después de la procesión en el nuevo rito, el sacerdote canta el final de la colecta de cara a la gente, dando la espalda al tabernáculo. En el rito del '55, la oración a los pies del altar desaparece por completo de la Misa, y el sacerdote sube al altar y lo inciensa. Si hay otros para ayudar a los ministros, el celebrante no lee la Escritura él mismo, sino que se sienta en el banquillo a escuchar los lectores. La unción en Betania se omite desde el comienzo de la Pasión, y el establecimiento de la guardia en la tumba se omite en el final. El Último Evangelio de la Misa es suprimido.

viernes, 22 de marzo de 2013

Fuerte crítica a Arturo Caponnetto

El siguiente texto fue tomado del blog Foro Católico. Para ver la entrada original, siga éste enlace: http://forocatolico.wordpress.com/2013/03/21/entonces-caponnetto-que-es-bergoglio-papa-semi-papa-o-profeta-de-la-bestia/


capponetto

Para Capponetto es posible conciliar en la misma persona al“Santo Padre, Papa y Pontífice Romano” con “un gran impostor que aparece con la mansedumbre de un cordero; en que no sería otra cosa, al fin, más que un falso profeta al servicio de la Bestia”

En su último editorial (“A propósito del nuevo pontificado”, redactado el pasado 15-16 de marzo), el profesor Antonio Caponnetto pretende aclarar, pero lo único que logra es oscurecer aún más su tibia posición frente a la EVIDENTE usurpasión de la sede romana por el enemigo de la Santa Iglesia Católica.

Muchos le piden consejo, y aún en contra la Caridad, Antonio Caponnetto se desliza y disculpa, casi arrepentido de haber desenmascarado al otrora “cardenal” Bergoglio en su obra “La Iglesia Traicionada” (2010).

Nada más con leer la siguiente frase de Capponetto, es suficiente para advertir la categórica contradicción de quien no atina, desde hace años, a llamar a las cosas por su nombre:

Haga lo que hiciere a partir de este momento el Papa Francisco —y esperamos que todo lo santo y sabio sepa hacer— es imposible omitir o ignorar que el hombre que acaba de llegar a la silla petrina arrastra concretos, abultados y probadísimos antecedentes que lo sindican comoun enemigo de la Tradición Católica, un propulsor obsesivo de la herejía judeocristiana, un perseguidor de la ortodoxia y un adherente activo a todas las formas de sincretismo, irenismo y pseudoecumenismocrecidas al calor de la llamada mentalidad posconciliar. 

¿Cómo es posible que Caponnetto, quien se presenta a sí mismo como defensor de la Tradición, de la Iglesia, pueda llamar PAPA a aquel que desde mucho antes era acusado como un hereje contumaz?.

Pero antes de calificarlo, el mismo Capponetto lo justifica y se disculpa juguetenado con la asistencia del Espíritu Santo en el “cónclave”:

Entiéndase que la duda aquí planteada que bien quisiéramos que no fuera duda alguna— tiene su razón de ser, no en el cuestionamiento de la asistencia de la Tercera Persona Trinitaria en el Cónclave, ni en la valía moral de quienes se aprontaban a ser movidos por Él, sino en la incertidumbre sobre la ciencia, la serenidad y la prudencia de este específico Cardenalato para signar a la persona indicada. 

Pero Caponnetto no deja duda… de que no tiene ninguna duda… de que se trata de un hereje contumaz elevado al Pontificado:

Si a quienes no han tenido ocasión de verificar estos graves cargos —sumables a otros, largos de enunciar— lo antedicho pareciera desmesura o apriorismo, sirvan de inocultables pruebas a posteriori las adhesiones a su pontificado llegadas en estos mismos días desde los cabezales del Modernismo, desde las altas y siniestras logias hebreas, como la B’nai B´rith, o desde el templo mayor de la masonería argentina. Documento único en su género este último, en el que la sede local de la Sinagoga de Satanás, con la firma del Gran Maestre Ángel Jorge Clavero, y fechando lo dicho el 13 de marzo, por primera vez se congratula con el nombramiento de un Obispo de Roma. Que rabinos, cabalistas y masones estén de parabienes, y hasta compitan en prontitud por hacer llegar sus adhesiones al nuevo Pontífice, es un aval indeseable que debería preocupar a todo bautizado fiel. Tampoco es una señal tranquilizadora que ministros del culto israelita llamen “mi Rabino” al Papa Francisco, mientras reconocidos representantes del progresismo religioso más radicalizado —como Küng o Boff— ofrezcan su beneplácito en forma ostensible. Si la complacencia o el silencio de Roma es la única respuesta a este sinfín de adhesiones tenebrosas, la responsabilidad no está sólo en quien respalda sino en quien se deja respaldar.

 Y luego Caponnetto justifica su teoría conspirativa, absurdamente temeroso de que lo tilden de conspiracionista:

En consecuencia, no se necesita acudir a ninguna teoría conspirativa para dar como hipótesis razonablemente válida que estas fuerzas, sempiternamente comprometidas en la disolución de la Fe Verdadera, pudieron haber tenido algún papel protagónico, tanto en la abdicación de Benedicto XVI, primero, como en la elección del Cardenal Bergoglio, después. 

Mas luego, su vena lefebvriana hace a Caponnetto comparar al gran Papa Pío IX con la grosera caricatura dizque papal del apóstata Judas Bergoglio:

Si como bien se ha repetido en estos días, el Cardenal Bergoglio ha muerto para dar paso al Vicario de Cristo, llamado escuetamente Francisco; si Dios opera el milagro —tantas veces mentado— de sacar agua de las piedras y de convertir, una vez más en la historia, a Mastai Ferreti en el insigne Pío IX; si el Señor sabe escribir derecho con renglones torcidos; pues todo esto lo creemos, esperamos y rogamos,sin ceder a tentaciones extremosas ni a posturas eclesiológicas extravagantes (“extravagantes”… así llama Capponetto al visionario Pablo IV y al gran San Pío V, quienes declararon nula la elección de un Papa hereje en la Cum ex apostolatus officio y en Inter Multiplices). Todo esto lo pedimos con fe inquebrantable, puesto que el milagro y el misterio están en la vida misma de la Barca. Nosotros creemos en el milagro. Pío  IX, renunciando virilmente al escandaloso daño que hizo en sus primeros tres años de pontificado, supo al fin forjar “una página de historia escrita a los pies del Crucifijo”, según sintetizó Jacques Crétineau-Joly. No hay porqué suponer que Dios declaró clausa esta posibilidad histórica.

Asimismo, Caponnetto nos deja de sorprender por su capacidad de contradecirse y entibiar más su postura, insinuando a  Bergoglio nada menos que como una de las bestias apocalípticas descritas por San Juan:

Pero también es católico leer el Libro del Apocalipsis. Y en el capítulo trece se describe a dos fieras, del mar la una, de la tierra la otra, que a su turno, y desde ámbitos distintos aunque complementarios, coadyuvan al triunfo del Anticristo. Contestes están los hermeneutas, y citamos por lo pronto a Straubinger —quien a su vez remite a los Padres— en que esta fiera terrena tiene mucha semejanza con el pastor insensato del que habla Zacarías (Zac. 11,15); en que podría tratarse de “un gran impostor que aparece con la mansedumbre de un cordero”; en que no sería otra cosa, al fin, más que un falso profeta al servicio de la Bestia.

Pero, tan pronto lo señala, como enseguida el mismo Caponnetto lo reprueba a través de un sortilegio retórico:

Expliquémonos sin elipsis en tema tan arduo. No estamos diciendo ni sugiriendo que el Papa Francisco sea la Fiera Terrena que columbró San Juan. Estamos diciendo que tan católico es confiar en que la Divina Providencia puede hacer de un heterodoxo al Papa del Syllabus, como tener en cuenta que, alguna vez, un Falso Profeta puede acarrear a la perdición desde un alto sitial religioso. 

Más, abundantes contradicciones se encuentran en las letras vertidas por Antonio Caponnetto, visto por muchos como un auténtico defensor de la Fe, pero  en realidad sumado a la cantidad de doctores que no tienen la capacidad de aceptar lo evidente…

Unidad en la Verdad

jueves, 21 de marzo de 2013

El llamado de Dios



El llamado de Dios
Rvdo. P. Benedict Hughes, CMRI

(Nota de Sursum Corda: Las fotografìas pertenecen a la ordenación del R.P. Gustavo Peña y fueron publicadas en nuestro blog)



Amados en Cristo, sin duda que hoy existe en la Iglesia remanente una necesidad crítica por las vocaciones: por sacerdotes, monjes y monjas que trabajen con las almas, que ayuden en la salvación de almas mediante sus vidas de dedicación. ¡Cuánto no necesitamos sacerdotes que lleven la misa y los sacramentos por todo el país y otros sitios! ¡Hay muchísimas almas que rara vez ven a un sacerdote, almas que esperan escuchar la palabra de Dios, escuchar que se les predique la verdad! Sacerdotes que —como decimos en nuestras oraciones para las vocaciones— «estarán ante el altar y predicarán la Palabra de Dios; monjes que asistirán a los sacerdotes y reproducirán en sí mismos la humildad de Cristo». ...Religiosos que posibilitarán a los sacerdotes cumplir con sus obligaciones, cuidando de otras tareas para las cuales ellos no tienen tiempo. Los monjes son compañeros, ayudantes de los sacerdotes. Ellos ganan gracias para las almas con sus vidas de humildad. Un monje tiene un papel oculto, un rol en el cual puede hacer caer muchas gracias del cielo.

Finalmente, y especialmente, necesitamos más monjas «para enseñar a los jóvenes y cuidar a los enfermos...» ¿Podremos llegar acaso a comprender el valor y la importancia de la instrucción religiosa de los niños? En nuestra comunidad tenemos la bendición y el beneficio de tener escuelas católicas, pero hay católicos tradicionalistas por todo el país que no tienen escuela. Muchos de ellos incluso tienen dificultades para proporcionar a sus hijos la catequesis los fines de semana, pues solo disponen de un sacerdote viajero, y no hay monja que pueda ayudarle. ¡Cuánto necesitamos de religiosos para desempeñar estas varias tareas y lograr la salvación de las almas!

Me gustaría hablarles esta mañana sobre las enseñanzas de la Iglesia en lo concerniente a las vocaciones. Primero, ¿qué es una vocación? La palabra vocación viene de una palabra latina que significa “llamar”. Es un llamado de Dios para servirlo más perfectamente. ¿Recuerdan la historia en el Evangelio de un joven rico que fue con nuestro Señor un día y preguntó qué debía hacer para entrar al reino del cielo? Cristo le dijo que observara los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, honra a tu padre y a tu madre, no hurtarás, etc. El jóven contestó: «Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me hace falta?» El Evangelio nos dice que nuestro Señor lo miró con amor, y luego dijo: «Si quieres ser perfecto, ve, y vende todo lo que tienes y dalo a los pobres, y sígueme». Nuestro Señor lo estaba invitando a la dedicación total de la vida religiosa.

Podríamos decir que la primer comunidad religiosa fue el colegio apostólico, los doce apóstoles. Ellos vivieron con nuestro Señor, dejaron a sus familias —pues muchos estaban casados—, abandonaron todos sus bienes materiales, se dedicaron completamente a nuestro divino Señor y así formaron una pequeña comunidad religiosa. Los apóstoles habían respondido al llamado.

Es importante recordar, sin embargo, que una vocación no siempre llega de la misma forma que le llegó a los apóstoles, caso en el que nuestro Señor les llamó de palabra mientras ellos andaban pescando o remendando sus redes. Por lo general, una vocación religiosa no es una manifestación extraordinaria, aunque sí lo fue, quizá, para algunos santos. No nos engañemos pensando que habrá una voz en la noche, una aparición, o alguna otra experiencia mística en la cual Dios manifieste su llamado. Por regla general, ese no es el caso.

Existen dos tipos de vocaciones. La primera es la vocación general. Nuestro Señor extendió la invitación a todos los hombres: «Si alguno quiere seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame». «Si alguno viniere en pos de mí...» Esa es la invitación general. Pero luego está la vocación más particular dada a ciertos individuos a quien Dios llama específicamente.

¿Cómo invita Dios a la vida religiosa? Normalmente hay una atracción interior, o al menos un deseo; pero más que eso, hay una decisión por parte del individuo basada en la comprensión de que la vida religiosa —o el sacerdocio— es una vida más perfecta.

Es importante que no nos engañemos pensando que siempre debe haber un sentimiento o una experiencia religiosa. De hecho, a principios de 1900 hubo un fuerte debate sobre el tema. Hasta entonces, la mayoría de los escritores espirituales colocaban el elemento esencial del llamado divino en una atracción interior hacia la vida privilegiada. Ellos pensaban que si el deseo de ser religioso o sacerdote estaba ausente, entonces no había vocación real. Esta teoría de la voz interior era muy común hasta la primera parte de este siglo, cuando un sacerdote francés, Canon Lahitton, enseñó lo contrario.

Según Canon Lahitton, lo que la vieja teoría llamaba vocación era meramente una sensibilidad a la gracia actual que ilumina la mente, le muestra la belleza del estado sacerdotal y fortalece el corazón, sosteniéndolo en los sacrificios requeridos para la consecución de la sublime meta. La vocación, entonces, no es de adentro, sino de afuera.

En términos prácticos, esto significa que no necesitamos buscar niños con vocaciones, sino candidatos para las vocaciones, esto es, niños cuya piedad y disposición general, dan promesa de ser dignos del gran don concedido en el momento de la ordenación. El único requisito es una inteción correcta y la salud y gracia que proporcione una esperanza bien fundada de que el candidato desempeñará concienzudamente su vocación sacerdotal.

En otras palabras, esto significa que aunque una persona no sienta una atracción, puede entrar a la vida religiosa o a un seminario y perseverar, cooperar con la gracia, y proseguir a tomar sus votos o hacerse sacerdote. En ese caso, habría sido aprobado por su superior. Por otro lado, un individuo puede tener el deseo o la atracción de hacerse religioso o sacerdote; entra luego a la vida religiosa, y después de un tiempo sus superiores le aconsejan que no tiene una vocación, que no tiene las cualidades necesarias, y, por tanto, no puede hacerse sacerdote o religioso. No podemos, por ello, poner demasiada confianza en la atracción hacia la vida religiosa.

El libro escrito por este sacerdote francés, a principios del siglo XX, ocasionó una tomernta de protestas por parte de los teólogos. De hecho, hubo una fuerte tentativa por ponerlo en el Índice de libros prohibidos. El papa san Pío X, sin embargo, intervino personalmente y creó una comisión de cardenales para examinar la cuestión. La comisión decidió en favor del libro y el Santo Padre confirmó la decisión, con la cual insinuaba una aprobación definitiva de la doctrina enseñada en el libro concerniente a las vocaciones. La moraleja de la historia es no confiarse mucho en los sentimientos, las atracciones interiores, las emociones, etc. La vocación es, por el contrario, una decisión intelectual por la cual un joven o una jovencita dan su vida a Dios.

Los jóvenes que creen que Dios está llamándolos a su servicio deben fomentar esa vocación, pues no va a ocurrir de repente. Deben orar para que a su vocación le siga la gracia, para saber con certeza cuál es la voluntad de Dios y, cuando estén seguros de su llamado, y haya tiempo y oportunidad para seguirla, no deben retardarse. San Alfonso dice que el diablo tentará a una persona que sabe que es llamada por Dios para posponerla por un día, y luego por otro, y luego por una semana, un mes, un año, y ya para entonces la vocación se perdió. Dios se llevó la vocación, o mejor dicho, se llevó la gracia que la seguiría. Así pues, no se retarden si son llamados por Dios.

Me gustaría hablar por unos minutos sobre la vida religiosa en particular. La vida religiosa es la forma de vida más perfecta: de ello no puede haber duda. Es la enseñanza de la Iglesia. Seguir a Cristo, imitarle, esa es la vida más sublime. Los votos quitan los tres principales obstáculos para nuestra salvación. Uno de ellos es la codicia o avaricia; otro es la concupiscencia, la batalla contra la carne; y el tercero es el orgullo. Estos son los tres obstáculos principales para nuestra salvación, pero los votos directamente los neutralizan. El voto de la pobreza, con el que un religioso entrega el control de las propiedades, ataca la tendencia a la avaricia o codicia. En ese sentido conquista su naturaleza caída. Por el voto de la castidad, supera y controla la concupiscencia. Por el voto de la obediencia, somete su orgullo. Esto no significa que elimina completamente estas tendencias, pero los votos son un medio para este fin.

El religioso, al tomar estos votos, comprende enteramente sus acciones. La ley eclesiástica requiere que los superiores estén seguros de que el novicio comprenda completamente lo que se pide de él. De lo contrario, los votos ni siquiera serían considerados válidos. El religioso sabe lo que hace y lo hace por voluntad propia por el amor a Dios.

Algunas personas se concentran mucho en el sentido negativo: «Vas a abandonar esto o aquello: ¿como puedes hacer eso?» Bueno pues, sin la gracia de Dios, no seríamos capaces. Aquí debemos subrayar el amor de Dios: un religioso lo entrega todo por el amor de Dios. Miren este aspecto positivo. Un religioso tiene, en cierto sentido, una vida más llena a causa de sus votos. Cuando una joven se hace monja, abandona la maternidad en el sentido natural, pero se convierte en madre de muchos hijos, de todos los niños a quienes enseña, de todas las almas a quienes se convierte en madre espiritual. Ella tiene ahora una familia más grande que si se hubiera hecho una madre natural. Un sacerdote también abandona el matrimonio y la oportunidad de tener sus propios hijos; pero él también tiene muchos hijos espirituales. Como ven, debemos considerar los aspectos positivos de una vida religiosa, no solamente lo que uno tiene que abandonar.

He escuhado a gente decir: «no creo que los sacerdotes y religiosos puedan realmente ser castos». Ellos, por supuesto, no están considerando la gracia de Dios. La gracia de Dios hace posible aquéllo que sería imposible para la naturaleza.

Desde luego, el mayor obstáculo para la vocación es el egoísmo. Todos somos egoístas hasta cierto punto, pero un joven o una jovencita que es llamada para el servicio de Dios frecuentemente tiene que enfrentarse a una verdadera batalla. La razón es que al yo no le gusta la idea de entregar su libertad. Queremos ser capaces de controlar nuestras propias vidas, eso es normal. Al hacerse religioso, la persona entrega esa libertad. Es por eso que la obediencia es el mayor sacrificio de todos, porque por ella entrega el derecho de hacer su propia voluntad y se somete en cambio a su superior.

Es triste ver como muchas vocaciones se pierden. Los jovencitos, cuando tienen diez, once o doce años, a menudo están ansiosos por hacerse sacerdotes y hablan de ello sin vergüenza. Saben que Dios les está llamando; desean hacerse sacerdotes. Pero cuando llegan a la adolescencia, el mundo y sus placeres les atrae, y el yo se rebela a la idea de perderlo todo. De ahí que muchas vocaciones se pierdan. Es por eso que los jóvenes que tienen vocaciones deben protegerlas; deben evitar las ocasiones de pecado y los peligros para su vocación; deben orar por la gracia para seguir el llamado cuando el tiempo sea el correcto.

¿Podremos acaso llegar comprender la importancia, el valor y la belleza de una vocación al sacerdocio? Si un joven fue al seminario por ocho o diez años, y estudió duro —aun a costa de su salud— pero fue ordenado para que pudiera ofrecer una sola misa antes de morir, todo habría valido la pena —todos los sacrificios que sus padres hicieron, todas las luchas involucradas— sólo para una misa. Estar ante el altar y llamar a Dios al altar, renovar el Sacrificio de Jesucristo, el Hijo de Dios, para su Padre celestial: todo habría valido la pena. Que un sacerdote perdone un solo pecado en el confesionario, que convierta a una sola alma con sus palabras, que ayude a una sola alma con sus consejos espirituales y sus sermones: todo habría valido la pena.

Los niños que son llamados al sacerdocio, cuando sienten esa lucha entre el egoísmo y el llamado de Dios, deberían pensar en su responsabilidad de salvar almas. Deberían pensar: «Si rechazo este llamado, ¿qué les pasará a todas esas almas que Dios habría salvado por mi ministerio si yo no estoy ahí para darles los sacramentos, para escuchar sus confesiones y para predicarles? Si rechazo el llamado de Dios, puede él escoger a otro, pero nadie puede hacer exactamente lo que él quería que yo hiciera». Cada individuo, hasta cierto grado, es irreemplazable en este sentido. Sobre esto deberían reflexionar los jóvenes.

Recuerden: las vocaciones conciernen a todos los católicos. Si eres un joven o una joven llamado al estado de matrimonio, puedes pensar que no necesitas preocuparte por las vocaciones. Pero sí. Pues, ¿quién va a bendecir tu matrimonio, bautizar y educar a tus hijos? Piensa en la necesidad de las vocaciones. Nosotros, como miembros de la Iglesia, debemos estar preocupados por su bienestar. No debemos ser tan egoístas y tan cerrados de mente que nuestra única preocupación sea salvar nuestras propias almas. ¿Qué hay de todas las millones de personas que caminan hoy en la oscuridad? ¿Qué hay de todas esas gentes que desean un sacerdote para proporcionarles los sacramentos? Todos debemos hacer nuestra parte orando para que haya vocaciones y por el bienestar de las almas y de la santa madre Iglesia.

Los padres deberían considerarlo un honor tener llamado a uno de sus hijos a la vida religiosa. Algunas veces es difícil para los padres, sienten que están perdiendo a un hijo o hija. Pero comparen eso con la angustia que experimentan algunos padres al preocuparse por la persona con quien su hijo o hija se va casar, por las dificultades que éstos tienen en mantener un trabajo en el mundo, por querer criar a sus hijos o nietos como católicos en estos tiempos difíciles, etc., etc. Los padres, repito, deberían considerarlo como uno tremendo honor y deberían orar por esa bendición.

Nuestros sacerdotes usan un libro instructivo para los jóvenes que se preparan para el matrimonio, se titula Pláticas sencillas sobre el matrimonio. En este libro el autor declara que a pesar de no ser doctrina de la Iglesia, es creencia piadosa que si en una familia hay un miembro religioso, y persevera en esa vocación, a todos los miembros de esa familia se les dan las gracias necesarias para la salvación de sus almas. Se les darán gracias únicas a fin de que la familia entera se reúna en el cielo. Repito, aunque no sea una doctrina de la Iglesia, no hay duda de que se les dará muchas bendiciones a la familia que tiene a un miembro en la vida religiosa.

Hay un hermoso ejemplo en la vida de la madre del Cardenal Vaughn, quien vivió en el siglo XIX. Esta mujer iba temprano a misa todas las mañanas y regresaba a la iglesia por las tardes para hacer una hora sagrada ante el Santísimo Sacramento. De las cinco hijas que tenía, todas se hicieron monjas; de sus ocho hijos, seis se volvieron sacerdotes. De esos seis, uno de los sacerdotes llegó a cardenal, otro a obispo, y todavía otro se hizo un famoso predicador jesuita. Los otros dos también entraron a los seminarios, pero descubrieron que no tenían las vocaciones, y después contrajeron matrimonio y tuvieron hijos, muchos de los cuales terminaron como religiosos. Esa mujer, a través de su profunda vida de oración, rezó todos los días por las vocaciones, y mereció aquellas tremendas gracias. ¡Imaginad su recompensa en el cielo por haber efectuado esas vocaciones y por las almas que ellas salvaron!

Incluso una sola vocación se compra por el precio de muchas oraciones. Los padres deberían orar diario por esa bendición. Por un lado, no deben impedir o desanimar a sus hijos a seguir su vocación. Por el otro, no deben forzar a un hijo o hija a la vida religiosa si no se sienten llamados a ella. En cambio, los padres deberían simplemente crear el ambiente apropiado en sus hogares y luego dejar que la gracia de Dios haga su trabajo. Deben asegurarse de que no haya ocasiones de pecado, de que haya orden y disciplina, que se viva la fe, y luego orar para que Dios saque una vocación de ese hogar. Oren, como dijo Nuestro Señor, «para que el Señor de la cosecha mande obreros a su viña».

Ahora me dirigiré a los jóvenes concurrentes, que necesitan saber lo que Dios quiere de ellos. Deben orar para conocer la voluntad de Dios, y una vez convencidos de ella —ya sea contraer matrimonio, permanecer soltero, o dedicar vuestra vida a Dios como religioso o sacerdote— deben orar para que la gracia fluya a través de ella. Deben buscar el consejo de un sacerdote con respecto a esta decisión, la más importante de su vida entera. Es la decisión más importante que jamás harán.

Jóvenes que se sienten llamados a la vida religiosa, al servicio de Dios como sacerdotes, monjes o monjas: no permitan que un temor al fracaso los desvíe. Algunas veces los jóvenes piensan: «¿qué pasará si entro al seminario, permanezco por un tiempo, y luego me voy porque no es mi vocación? La gente me subestimará y seré un fracaso». No se desvíen por este temor. Antes del Vaticano II, había ordinariamente un alto grado de atrición con respecto a las vocaciones. Frecuentemente, menos del 50 por ciento de los ingresados al seminario salían como sacerdotes. Uno puede sentirse llamado por Dios, y aún así ser aconsejado por sus superiores que no tiene una vocación. Ciertamente no es motivo de vergüenza entrar a la vida religiosa o al seminario, y luego saber que uno no está llamado a ese estado de vida.

Los escritores espirituales algunas veces hablan de lo que ellos llaman una vocación temporal. Una persona puede realmente creerse llamada por Dios; entra a la vida religiosa, pero después de un año, se vuelve manifiesto a los superiores y al sujeto que no está llamado. Dios, sin embargo, llevó esa persona a la vida religiosa por un tiempo. Allí la persona aprendió sobre la vida espiritual, estableció buenos hábitos, una vida de oración buena, y luego regresó al mundo mejor preparado. No teman al fracaso, pero tampoco teman a la vocación.

¿Piensas que los religiosos son tristes? ¿Piensas que los sacerdotes son miserables? Santa Teresa dijo que no hay tal cosa como un santo desdichado. Los santos fueron los seres humanos más felices. Si van a la vida religiosa y conocen religiosos que viven su vocación, los encontrarán felices, no tristes. No teman, pues, la vocación religiosa. Por otro lado, no teman seguir una vocación. Los jóvenes llamados por Dios pero que no perseveran hasta el final nunca serán felices, pues sabrán por el resto de sus vidas que no cumplieron los deseos de Dios. No importa lo que hagan con sus vidas, algo estará faltando; algo no estará del todo correcto. Si desean ser felices en este mundo y en el próximo, busquen siempre hacer la santa voluntad de Dios, especialmente en esta la decisión más importante de su vida.

Sobre todo, necesitamos vocaciones de gran dedicación: es mejor tener pocos sólidos y fervientes, que muchos indiferentes y tibios. Oremos por las vocaciones, por jovencitos y jovencitas dedicados a cumplir las necesidades de la Iglesia. Hoy se necesitan las vocaciones. Por supuesto, se toma tiempo para la formación y el entrenamiento, ya sea que se trate de un joven que va para sacerdote, o una joven que va a ser monja. Pero la necesidad por las vocaciones es crítica.

En conclusión, me gustaría leerles una pequeña oración, un pequeño poema, escrito por una niñita hace algunos años. La oración parece ser un resumen apropiado de estos pensamientos sobre la vida religiosa: “Oh Dios —decía— te agradezco por todas las monjas, sacerdotes y monjes. Te agradezco por todos los maestros y profesoras en la escuela. Te agradezco por todos los misioneros que van por el mundo. Y Dios, ¿podrías por favor hacer más de estas buenas gentes? Y si ellas dicen que no, por favor pregúntame a mí. Amén».

lunes, 18 de marzo de 2013

Nicolás Gómez Dávila, más actual que nunca

Pocos pensadores en América Latina llegan a la altura de Nicolás Gómez Dávila, quizás la única figura que pueda superarlo sea la del Dr. Carlos Disandro. Recientemente, el Blog Syllabus publicó una serie de escolios del filósofo colombiano que se ajustan muy bien a la nueva situación en la Iglesia (Conciliar) tras la elección de Bergoglio/Fancisco como Sumo Pontífice (de la Iglesia Montiniana).


“Ocuparse intensamente de la condición del prójimo le permite al cristiano disimularse sus dudas sobre la divinidad de Cristo y la existencia de Dios. La caridad puede ser la forma más sutil de la apostasía.”

“La Iglesia contemporánea practica preferencialmente un catolicismo electoral. Prefiere el entusiasmo de las grandes muchedumbres a las conversiones individuales”.

“El clero moderno, para salvar la institución, trata de desembarazarse del mensaje”.

“La herejía que amenaza a la Iglesia en nuestro tiempo es el ‘terrenismo’”.

“Lo que importa en el cristianismo es su verdad, no los servicios que le puede prestar al mundo profano (el apologista vulgar lo olvida)”.

“Sólo los profetas honestos son linchados”.

“A toda la argumentación del mundo el cristianismo opone una promesa”.

“Ante la Iglesia actual (clero-liturgias-teología) el católico viejo se indigna primero, se asusta después, finalmente revienta de risa”.

“Cuando el católico se defiende mejor contra los vicios que contra la herejía, ya es poco el cristianismo que queda en su cabeza”.

“El papel del cristiano en el mundo es la mayor preocupación del nuevo teólogo. Singular preocupación, puesto que el cristianismo enseña que el cristiano no tiene papel en el mundo”.

“El cristiano actual no se conduele de que los demás no estén de acuerdo con él, sino de no estar de acuerdo con los demás”.

“El sucesor de los apóstoles proclama urbi et orbi desde el solio pontificio, que encabezará el progreso de los pueblos hacia un paraíso suburbano”.

“La palabra ‘humanidad’ en boca del católico es signo de apostasía, en boca del incrédulo presagio de matanzas”.

“El amor al prójimo ha sido patentado como la mejor disculpa para apostatar”.

“Mejor una Iglesia pequeña, pero de católicos, que multitudinaria, pero de rotarios”.

“No es imposible que en los batallones clericales al servicio del hombre todavía se infiltren algunos quintacolumnistas de Dios”.

“El problema religioso se agrava cada día porque los fieles no son teólogos y los teólogos no son fieles”.

“El respeto a todas las religiones es irreligioso. Quien cree no reverencia ídolos”.

“Nadie es más respetuoso de las creencias ajenas que el demonio”.

“El canónigo corpulento y lujurioso que cree en Dios es más indiscutiblemente cristiano que el pastor austero y macilento que cree en el hombre”.

domingo, 17 de marzo de 2013

Mi posición teológica


Desde que hace unos años empecé a publicar el blog Sursum Corda, se ha venido pidiendo que expresara mi “posición teológica”. En varias oportunidades aclaré que soy agustiniano, es decir, adhiero al pensamiento del Doctor de la Gracia, especialmente en lo referido a la teología sacramental y la sotereología. No obstante, otros, insistieron y aclararon que se referían a mi posición sobre el actual crisis en la que se encuentra la Iglesia Católica y el problema del Papado. Dicho de otra manera, muchos lectores me preguntaron si yo adhería al sedevacantismo o era “lefebvrista”. De nada ha valido que una y otra vez expresara que, el enemigo no es ni el “lefebvrismo” ni los “lefebvristas” , como tampoco lo debe ser para éstos el sedevacantismo, sino la herejía modernista, la nueva teología, el marxismo, en otras palabras todo aquello que fue promulgado por medio del Latrocionio del Vaticano II.
En virtud de éstas ideas, cuando hice un llamado a la Unidad (publicado aquí en dos oportunidades), dejé en claro que la única manera de poder actuar ante la Iglesia Conciliar era una unión entre los Católicos de la Resistencia. Si existe un programa, si se identifica claramente al enemigo, es mucho más simple coordinar y establecer las posiciones.
Hace no tanto, en cambio, publiqué un texto titulado “El sedevacantismo no es dogma de fe”, en el mismo expliqué porqué nueve razones no se puede obligar a nadie a adherir a dicha tesis como si se tratara de algo impertativo para la fe.  Dicho de otra manera, la tesis de que actualmente no tenemos Papa (por lo menos desde Montini/Paulo VI y muy probablemente desde la muerte de Su Santidad Pío XII) no deja de ser una tesis y por lo tanto no puede ser requerida a los fieles para la comunión, ni autoriza a los sacerdotes a expulsar de sus capillas a quienes no adhieran a ella en ninguna de sus dos formas: totalista o material-formalista (Tesis del Cassiciacum o de Monseñor Des Lauriers). Como toda tesis, explica muchas cosas, pero no las explica todas, como trataré de exponer en el presente artículo. De la misma manera, la “posición prudencial” de Monseñor Marcel Lefebvre, propuesta en su momento como una hipótesis por el Cardenal Cayetano, tampoco puede considerarse más que una tesis, otra posición teológica, la cual tampoco puede ligar a nadie, ni ser requerida por un sacerdote para prohibir o no los sacramentos.

Rito Ordinario de la Iglesia Conciliar

En el presente artículo quisiera explicar cual es mi visión de la actual situación en la que se encuentra la Iglesia, y especialmente el actual estado de la Sede Apostólica. Expreso mis propias ideas, basándome en los escritos de teólogos y sacerdotes. Para quienes me conocen (bien personalmente, bien por correspondencia, bien por leer el Blog) saben cuales son mis ideas sobre la actual crisis que estamos viviendo, por lo que aquí no hay ninguna novedad. No obstante, dado que se me ha requerido, casi de forma imperativa, he decidido exponer mis ideas, no sin antes hacer un repaso general de la actual situación de la Iglesia y como se ha respondido a ello.


La diversidad en la Tradición.
Desde el Concilio Vaticano II, convocado por Roncalli/Juan XXIII, dirigido y promulgado por Montini/Paulo VI y esparcido por Wojtyla/Juan Pablo II, los fieles y sacerdotes que deseaban seguir  siendo católicos se vieron ante cuatro posibilidades:

  1. Reconocer al Papa como Papa, aceptar el Concilio y enrrolarse en los grupos “tradicionalistas” permitidos y autorizados por la Iglesia Conciliar, especialmente identificados por la Misa Indultada, de allí el nombre de “indultistas”.
  2. Reconocer al Papa como Papa, pero no aceptar su magisterio y organizar un apostolado paralelo de “resistencia”, con sus propios seminarios, capillas, oratorios, etc. Se trata de la llamada “postura prudencial” de Monseñor Marcel Lefebvre y la Fraternidad Sacerdotal San Pío X y también de varios grupos más.
  3. No reconocer al ocupante de la Sede Apostólica como Papa por adherir al Modernismo, por lo tanto, considerar que la sede apostólica se encuentra vacante (aunque en realidad está usurpada), de allí el nombre “sedevacantista”.
  4. No reconocer al actual ocupante de la Sede Apostólica como Papa y adherir a algún sacerdote, obispo o laico que se proclama Papa, bien por medio de un cónclave (conclavismo), bien por una revelación privada (misticalismo).


Sacerdote de la Iglesia Conciliar en una Misa Rap

De estas cuatro posiciones, la primera no podemos considerarla verdaderamente católica, ya que quienes adhieren a la Misa Indultada lo hacen porque se ligan a ella de una manera sentimental, es decir, tienen una idea subjetiva de la fe, lo cual fue condenado por San Pío X. En cuanto a la última, es cismática, porque implica erigir una jerarquía, usurpar un poder jurisdiccional, por lo tanto, es dudosamente católica y ciertamente peligrosa. Aquí, en Sursum Corda, en varias oportunidades expresé mis opiniones sobre éstos dos grupos.
Queda ahora, entonces las opciones 2 y 3. Para quienes siguen la posición teológica de Monseñor Marcel Lefebvre, no podemos juzgar si el Papa es o no Papa, por lo tanto, a priori debe ser aceptado como tal, no obstante, al ser evidente que él no adhiere a la Fe Católica de los XX Concilios Ecuménicos, tenemos derecho a resistir, a no obedecer y por lo tanto a ejercer un apostolado en contra del Papa al que reconocemos.  Por su parte, los sedevacantistas van mas allá. Para ellos, si el Concilio enseñó una fe no católica, quienes adhieren a la fe del Concilio no puede ser católicos, sino miembros de otra religión, la Iglesia Conciliar. Es cierto que Monseñor Lefebvre en uno de sus giros a posiciones duras declaró:

“Que la iglesia conciliar es una iglesia cismática, porque rompe con lo que la Iglesia Católica que siempre fuera. Tiene sus nuevos dogmas, su nuevo sacerdocio, sus nuevas instituciones, su nuevo culto, todo condenado ya por la Iglesia en muchos documentos oficiales y definitivos.“Esta Iglesia Conciliar es cismática, porque ha tomado como base para su actualización principios que se oponen a los de la Iglesia Católica, tales como un nuevo concepto de la Misa expresado en los números 5 del Prefacio (decreto) al Missale Romanum y 7 de su primer capítulo, los cuales confiere a la asamblea un rol sacerdotal que no puede ejercer; de igual manera el derecho natural — es decir, divino — de cada persona y de cada grupo de personas a la libertad religiosa.“Este derecho a la libertad religiosa es blasfemo, porque atribuye a Dios propósitos que destruyen Su Majestad, Su Gloria, Su Reinado. Este derecho implica libertad de conciencia, libertad de pensamiento, y todas las libertades Masónicas.“La Iglesia que afirma tales errores es por completo cismática y hereje. Esta Iglesia Conciliar no es, por lo tanto, Católica. En la medida en que el Papa, los obispos, sacerdotes o fieles se adhieran a esta nueva Iglesia, se separan ellos mismo de la Iglesia Católica.”


Quiero destacar la última frase: “En la medida en que el Papa, los obispos, sacerdotes o fieles se adhieran a esta nueva Iglesia, se separan ellos mismo de la Iglesia Católica”.
Desde Paulo VI con toda seguridad, los Papas de la Iglesia Conciliar han adherido:


  • A la nueva Misa, la cual no es católica, sino que es ecuménica, herética, blasfema y neoprotestante, porque niega la presencia real de Nuestro Señor Jesurcisto, el sacerdocio y otras doctrinas esenciales como la del purgatorio y el pecado original (ver artículo explicativo aquí).
  • Los nuevos ritos sacramentales, especialmente el del orden, que alteró de tal manera las palabras substanciales que hoy podemos afirmar que no se están ordenando sacerdotes ni consagrando obispos (ver artículo aquí).
  • Falsa doctrina sobre la Unidad de la Iglesia, el ecumenismo y la libertad religiosa: el Concilio niega que la Iglesia de Cristo sea la Iglesia Católica, por lo tanto existen otras expresiones de fe verdaderamente válidas y que sirven como forma de alcanzar la salvación. Se acepta por lo tanto que hay salvación fuera de la Iglesia Católica.
  • Falsa doctrina sobre la colegialidad: Contradice la organización monárquica de la Iglesia, la cual es remplazada por la de una aristocracia en la que el Colegio de los Obispos junto con el Papa son la cabeza de la Iglesia.

A su vez, estas doctrinas fueron confirmadas e interpretadas en el sentido que les correspondían por las acciones de Paulo VI y todos sus sucesores que han adherido a la Iglesia Conciliar, especialmente con oraciones ecuménicas, aberraciones litúrgicas con la Nueva Misa (misas de payasos, bailarines, consagración de cualquier cosa, etc.), ordenaciones inválidas (sin obispos no puede haber sacerdotes). Todo esto está reglamentado en el Nuevo Código de Derecho Canónico y explicado en el Nuevo Catecismo, ambos promulgados durante el gobierno de Wojtyla/Paulo VI y en los cuales el entonces Cardenal Ratzinger (luego Papa de la Iglesia Conciliar Benedicto XVI) tuvo la delantera.
Un católico tiene derecho a preguntar cómo es posible que esto pase. Cristo prometió que nunca abandonaría a la Iglesia que él fundó. Sabemos que la Iglesia no puede errar, no puede conducir a sus fieles al Abismo, porque ella es el único camino a la Salvación. Entonces ¿Cómo ocurrió esto? Aquí es donde los seguidores de Monseñor Lefebvre y los sedevacantistas discrepan. Para los primeros, no existe una respuesta, por lo tanto, debemos adherir a lo seguro, la Tradición y construir un apostolado paralelo, aún en contra del Papa al que se reconoce. Esto, en situaciones normales sería cismático (y anormales también, pero no es lo que ellos creen), porque implica oponerse al Papa.
Por su parte, los sedevacantistas tienen una explicación: la Iglesia y el Papa no puede promulgar el error (Mt XVI, 18), por lo tanto, todos los sucesores de Montini/Paulo VI, y muy probablemente Roncalli/Juan XIII no fueron jamás verdaderos Papas, sino herejes y usurpadores. Al no ser Papas verdaderos, no tenían la asistencia permanente del Espíritu Santo, prometida por Cristo, de allí que pudieran errar y promulgar una nueva religión utilizando la Jerarquía Católica. A esto, Monseñor Lefebvre llamó “el golpe maestro de Satanás”. Ahora bien, esto nos conduce a un problema que analizaremos posteriormente, el hecho de que, como quienes promovieron la Nueva Iglesia Montiniana eran de facto la jerarquía católica, nadie, absolutamente nadie los depuso de sus posiciones de poder, nadie los declaró formalmente herejes y por lo tanto separó a la Iglesia Conciliar de la Iglesia Católica con un acto jurídico e indiscutible. Creo que aquí está el nudo de todos los problemas entre los miembros de la Resistencia Católica. Si algún cardenal en 1962 hubiera declarado que la Sede estaba vacante y hubiera convocado a un Cónclave, la cosa se habría terminado rápidamente. No obstante, es fácil decir lo que hay que hacer con el diario del lunes… quienes vivieron en aquella época pueden atestiguar que no fue nada sencillo, que había una gran confusión y dudas, algo que no sufrimos las generaciones posteriores.

El sedevacantismo en dos vertientes.
Los sedevacantistas tienen dos formas de explicar por qué razón el ocupante de la Sede Apostólica no es Papa, como ocurre eso y proyectar hacia el futuro.
Hay quienes sostienen que el actual ocupante de la Sede Apostólica, hoy Bergoglio/Francisco no es ni Papa, ni obispo ni nada, simplemente un señor que está sentado ahí y sin ningún derecho. No posee ningún poder de jurisdicción, su elección fue nula, inválida e ilícita, no fue electo por cardenales sino por otros señores disfrazados que están ocupando el Vaticano. Los obispos de la Iglesia Conciliar, no sólo no poseen poder de orden (al no haber sido nunca consagrados) sino que además no tienen ninguna jurisdicción, por lo que son también usurpadores. A ésta tendencia se le llama “totalismo”. Los sedevacantistas  totalistas basan su posición en la Bula Cum ex apostolatus officio del Papa Paulo IV.
Por otro lado hay otros sedevacantistas que adhieren a la tesis que propuso un gran teólogo de la Orden de los Predicadores, me refiero Monseñor Guerard des Lauriers O.P., y que fue publicada por primera vez en una revista llamada “Cahiers de Cassiciacum”, de donde toma el nombre común de Tesis de Cassiciacum. Existe una muy buena explicación de la tesis, escrita por Monseñor Sanborn, que incluye un pequeño catecismo. Ese artículo fue traducido al español y publicado en la revista Integrismo del Padre Romero.
La tesis se basa en los siguientes puntos:


  1. La Iglesia es infalible e indefectible. Ella no puede errar ni promulgar el error.
  2. El Papa es infalible en cuanto a su magisterio, si el magisterio es erróneo, entonces no es un Papa verdadero.
  3. Debe existir, sin embargo, una línea perpetua de sucesores de San Pedro, tal como afirma el Concilio Vaticano I.
  4. Es imposible que el Papa sea un hereje público y manifiesto.
  5. Sucesión material, Mons. Sanbor la define como “suceder a una posición de poder, sin recibir el poder”. Un ejemplo  es el caso de los cismáticos orientales, como los griegos, ellos no son católicos en el sentido de que rechazan dogmas de fe (es decir, son además, herejes) como la jurisdicción universal e infalibilidad del Romano Pontífice, el purgatorio, la procesión de las Personas en la Santísima Trinidad… A pesar de esto, ellos ocupan las sedes episcopales e incluso los patriarcados (Constantinopla, Alejandría, etc), eso es la jurisdicción material, pero la misma no es legal, bastaría que un Papa los desposeyera (en virtud de su Jurisdicción Universal) y erigiera una nueva jerarquía. Un ejemplo es el caso del Cisma de Utrech, mientras la Iglesia holandesa estaba incomunicada con Roma, el clero jansenista poseía sucesión material sobre la diócesis de Utrech, hasta que en  1853, el Papa Pío IX restableció la jerarquía católica.
  6. El Papa de la Iglesia Conciliar posee una sucesión material, es decir, el ocupa la Sede de Pedro en virtud de una elección legal ¿Por qué es legal dicha elección? Porque la Iglesia Conciliar jamás fue declarada legalmente como una Iglesia no Católica. Tenemos la certeza de que no es más que una religión falsa, no existe ningún acto jurídico de deposición. Por lo tanto, hasta ahora, el Papa de la Iglesia Conciliar no es un verdadero Papa, sino simplemente, el ocupante de la Santa Sede.


Monseñor Des Lauriers se basó en el principio escolástico de materia y forma. La materia es de lo que algo está hecho, la forma, lo que hace a una cosa ser lo que es. La madera es la materia de la mesa, cuando el carpintero trabaja sobre la madera, haciendo una tabla y cuatro patas, tenemos una mesa, sino, un montón de madera. El alma es la forma del cuerpo, sin el alma tenemos carne muerta.  Así ocurre también con la autoridad, Bergoglio fue electo como Papa por los Cardenales, es decir, quienes materialmente son el clero de Roma y por lo tanto los legítimos electores; él mismo es el Papa Material, es decir, su elección fue jurídicamente válida, no obstante, él no es el Papa formal ¿Por qué? Porque al adherir a la Iglesia Conciliar pone un obstáculo, una barrera al Espíritu Santo, símil a quien recibe la confirmación en pecado mortal. Monseñor Sanborn concluye “. Así alguien que es legalmente designado para ser el Papa, pero que intenta un mal esencial para la Iglesia, no puede recibir la autoridad de Cristo para dirigir, y permanece Papa electo hasta el tiempo en que esta designación sea removida legalmente de él”.
Bergoglio es materialmente Papa, pero no formalmente, y esto se debe, a como dijimos a que él es un hereje público y notorio, pero no ha existido ninguna deposición legal ni jurídica, por lo tanto, sus designaciones siguen siendo legales.  Si Bergoglio se convirtiera a la Fe Católica, si renegara de la Iglesia Conciliar, eliminaría la barrera que él impuso y por lo tanto se convertiría en un verdadero Papa, manteniéndose así la sucesión Petrina. Volviendo al ejemplo de la mesa y la madera, diríamos que Bergoglio es de madera, pero no una mesa, aunque potencialmente pueda llegar a serlo.




Mi posición.
Va de suyo que son mis opiniones, mi posición y que los colaboradores del Blog, y aquellos sacerdotes a los que recomendamos no adhieren necesariamente a ésta tesis. Conocidas son las diferencias entre las posiciones del Padre Cekada (a quien siempre nos hemos referido muy bien en el Blog, e incluso dimos las direcciones donde celebra Misa) y de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia. El primero es un ejemplo de alguien que adhiere a la Tesis de Monseñor Des Lauriers, los segundos, sacerdotes amigos, son sedevacantistas totalistas.

Yo soy Católico, Apostólico y Romano. Rechazo por lo tanto el modernismo y a la Iglesia Conciliar. Desconozco todas las autoridades de la Iglesia Conciliar del Vaticano II como autoridades heréticas y anti-católicas. Considero que, actualmente, la Sede Apostólica está usurpada por alguien que no es católico.
En virtud de ello, considero que estamos en un “estado de necesidad”, que nos permite recibir los sacramentos de parte de aquellos sacerdotes, válidamente ordenados, que poseen poder de orden y un poder de jurisdicción entregado, no por el Papa (que no tenemos) sino por la Iglesia dado el extremo peligro que corren las almas. A ese poder de jurisdicción extraordinario se le denomina “jurisdicción supletoria”, lo cual es una gran responsabilidad, no un cheque en blanco que permite a los sacerdotes y obispos de la resistencia hacer lo que se les cante en gana, sino, trabajar por la salvación de las almas.
A pesar de esta situación, nadie, absolutamente nadie puede declarar legalmente que la sede está vacante. Eso sería un acto jurídico al que estamos impedidos. Tenemos la certeza de que las autoridades heréticas no tienen autoridad. La bula de Paulo IV Cum ex apostolatus officio nos da una excelente explicación teológica de porqué un hereje no puede ser Papa, lamentablemente, no puede ser aplicada jurídicamente, bien porque fue derogada por el Código de Derecho Canónico de 1917, bien porque Pío XII en su constitución sobre la Sede Vacante la derogó al permitir a cualesquier Cardenal participar del Cónclave, ser elector y ser elegido aún a pesar de las excomuniones y censuras, y bien porque, canónicamente, Bergoglio no tiene el estatus de hereje ya que ningún superior legítimo lo declaró culpable de herejía.
Considero que los nombres “sedevacantista” o “tradicionalista” no expresan el sentido de nuestra fe, sino de nuestra posición frente a un problema jurídico y canónico. La Fe Católica es católica. Soy simplemente un católico. Ser católico implica necesariamente, no ser modernista. Decir que uno es católico tradicionalista es como decir que el agua está mojada, es una redundancia innecesaria, que lleva a la confusión y que no aporta nada. Los verdaderos católicos tenemos que identificarnos como tales, no ponernos nuevos nombres, como tampoco tenemos que aceptar que los obispos “tradicionalistas” excedan su jurisdicción supletoria. Una cosa es la posición teológica sobre la actual crisis y otra un dogma de fe.
Por mi parte, yo adhiero a la tesis formulada por Monseñor Guerard des Lauriers O.P., también conocida como Tesis de Cassiciacum. Lo hago porque creo que es la tesis que mejor explica la actual situación. No considero que la misma sea un dogma de fe, ni que sea la única explicación, sino que es aquella que mejor explica la actual crisis que vive la Iglesia Católica.
No obstante, es de mi parecer que dado que el sedevacantismo no es un dogma de fe, nadie puede obligar a un católico de la Resistencia a adherir a él. Nadie tiene derecho a negarle los sacramentos a una persona por no ser sedevacantista, en ninguna de sus dos variantes: totalista o material-formalista. Quienes así lo hacen actúan de manera temeraria y se acercan peligrosamente al neo-donatismo.

 Esto es todo lo que puedo y quiero decir de mi posición referente a la cuestión del Papa.