martes, 31 de diciembre de 2013

Misas y mensaje de Navidad de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia

Nuestros amigos de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia han publicado algunas hermosas imágenes del apostolado que realizan. En ésta entrada se puede ver al Padre Gustavo Peña celebrando la Santa Misa de Navidad en la capilla Nuestra Señora de Luján, en Vedia, al Padre Emilio Fattore y finalmente algunas del viaje que realizó el Padre Mauricio Zárate a Chile, donde visitó a un grupo de fieles católicos y celebró la Santa Misa.  Al final de la entrada dejamos el mensaje de navidad de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia.

Para quienes desconocen la ubicación del hermoso centro de Misa Católica, la dirección es: Calle Buenos Aires 6030 (esq. Painé), Ciudad de Vedia, Partido de Leandro N. Alem, Provincia de Buenos Aires, República Argentina. 







El Padre Emilio se encuentra en Tampa, Florida, así que le recomendamos a nuetsros amigos u visitantes en los Estados Unidos (especialmente a los que viven en Florida, naturalmente) la capilla atendida por La Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia: 2408 Stuart St. Tampa Fl, 33605 Tel.(813) 248-4460. El Padre Emilio habla español e inglés.




Las imágenes del apostolado del Padre Mauricio en Chile.












Mensaje de Navidad de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia


Queridos Fieles, Benefactores y Amigos en Jesús, José y María:
Hace solo unos instantes cantábamos Gloria a Dios en los Cielos y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad.
No es solamente la costumbre tradicional, ni la simple usanza plurisecular, sino un profundo deseo del corazón, un estímulo de orden interior que impulsa en esta Santa Noche, a la Iglesia de Dios a darnos a cada uno de nosotros que hemos sido lavados con las aguas bautismales, una felicitación al conmemorar la Natividad de Ntro. Sr. Jesucristo.
Es la felicitación antiquísima y nueva que resonó por primera vez en la noche santa hace más de dos mil años en tierras de Judea y que, difundida en todo el mundo, por boca de los Apóstoles, llegó a cada uno de nosotros.
Es la felicitación que con trepidante emoción osamos repetir ahora, mientras se reaviva la fe y renace la esperanza: "¡Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad!" (Lc 2, 14).
Acojamos pues en esta luminosa noche (o día) la invitación angélica y evangélica y repitámosla como para suscitar dentro de nosotros una adhesión más convencida y segura: donde se honra a Dios; dar la gloria debida a Dios es el único fundamento de la dignidad del hombre, si el hombre rehusa adorar a Dios y reconocerlo como a su Salvador, no es una persona de buena voluntad y en él no puede existir la paz verdadera. Con el Nacimiento de Cristo en el humilde portal de Belén, el Padre Eterno señala el itinerario de la paz en la tierra, como decía el Papa San León Magno, Sermo XXVI, 5 Natalis Domini, natalis est pacis
Demás está decirles mis queridos hermanos, que hoy día, y consecuencia de un mundo que se aleja del Plan Divino y vive como si Dios fuese cosa del pasado, todos podemos observar con nuestros propios ojos, como la humanidad tiene necesidad de paz. y no la puede encontrar porque no acepta al Autor de la Paz que es Cristo.
Ante muchas situaciones de la historia en vía de actuación, se deberá decir que la tierra ha agotado sus provisiones de paz; una paz que la experiencia trágica de las dos guerras mundiales, que han ensangrentado la primera mitad del siglo pasado, había enriquecido de estupendas promesas. Los hombres siguen siendo aún adversarios los unos de los otros. La injusticia, la inseguridad, el hambre y la miseria despiertan todavía instintos de lucha, y de delincuencia. Los pactos sacrosantos de la concordia y de la colaboración entre los pueblos parecen aún incapaces de sostener el peso de sus compromisos a renunciar a la violencia. El miedo de los terribles armamentos que cada día se van creando para defender la paz, juntamente a una inhumana ciencia que es capaz de suscitar hoy más que ayer, fantasmas de muerte y miserias sigue quitando el sueño a los que rigen los pueblos.
Frente a este desastroso panorama se le propina la gran apostasía de la Fe, que es predicada y enseñada por doquier, la confusión en todos los ámbitos de la vida y lo peor de todo la imposición de una verdad falsificada nos lleva muchas veces al desaliento y a caer en la gran tentación de abandonar el combate por la Fe.
Es por eso que en Navidad nuestro espíritu se debe abrir a la esperanza contemplando la gloria divina escondida en la pobreza de un Niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre: es el Creador del universo reducido a la impotencia de un recién nacido. Aceptar esta paradoja, la paradoja de la Navidad, es descubrir la Verdad que nos hace libres y el amor que transforma la existencia. En la noche de Belén, el Redentor se hace uno de nosotros, para ser compañero nuestro en los caminos insidiosos de la historia. Tomemos la mano que Él nos tiende: es una mano que nada nos quiere quitar, sino sólo dar.
Entremos en esta santa noche junto a los pastores al portal de Belén, bajo la mirada amorosa de María la Virgen Madre, testigo silencioso del prodigioso nacimiento.
Que Ella nos ayude a vivir una buena Navidad; que nos enseñe a guardar en el corazón el misterio de Dios, que se ha hecho hombre por nosotros; que nos guíe para dar al mundo testimonio de su Verdad, de su Amor y de su Paz.


Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo (Lc II, 1-20)

Y aconteció en aquellos días, salía edicto de César Augusto de que se empadronase todo el orbe. Este empadronamiento primero hízose, presidiendo a la Siria Cirino. E iban todos a empadronarse, cada cual a su ciudad. Y subió también José, desde la Galilea, de ciudad de Nazaret, a la Judea, a ciudad de David; la cual se llamaba Belén; por ser él de la casa y familia de David; para empadronarse con María, la desposada con él, estando grávida. Y aconteció que estando ellos allí, cumpliéronse los días del parir ella; y parió a su hijo, el primogénito; y fajóle y reclinóle en pesebre; porque no había para ellos lugar en la posada. Y pastores había en aquel mismo paraje pernoctando al sereno y guardando guardias de la noche sobre su grey. Y he aquí un ángel del Señor detúvose sobre ellos, y gloria del Señor circunfulgoróles, y atemorizáronse con gran temor. Y díjoles el ángel: «No os atemoricéis; pues he aquí, evangelízoos gozo grande, el que será para todo el pueblo; porque os ha nacido hoy el Salvador; quien es Cristo Señor, en ciudad de David. Y ésta, para vosotros señal: hallaréis infante fajado y yaciendo en pesebre». Y de súbito fue con el ángel muchedumbre de milicia celestial, que alababan a Dios, y decían: «Gloria en lo más excelso a Dios, y sobre tierra paz en hombres de beneplácito». Y aconteció, en retirándose de ellos, al cielo, los ángeles, los pastores hablaban entre sí: «Pasemos ya hasta Belén, y veamos esta palabra la acontecida que el Señor nos ha manifestado». Y vinieron apresurados y encontraron a María y a José, y al infante yaciendo en el pesebre; y viendo, noticiaron acerca de la palabra, la hablada a ellos acerca de este niñito. Y todos los oyentes maravilláronse de lo hablado por los pastores a ellos; y María todas conservaba —las palabras, confiriendo en su corazón. Y retornaron los pastores, glorificando y alabando a Dios por todo lo que oyeran y vieran, según se habló a ellos.

Feliz cumpleaños Padre Mauricio

Quiero desearle al Padre Mauricio un muy feliz cumpleaños. Un gran sacerdote y amigo, un hombre que da su vida por Cristo y que trabaja de manera constante por la Iglesia Católica Apostólica Romana. Católico, incansable peregrino por la causa de Dios, el Padre fundó la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia que administra los sacramentos a todos los fieles católicos que saben cual es la verdadera Misa y la Verdadera fe.




La canonización de los tradis

La Iglesia Conciliar del Vaticano II eliminó toda referencia al purgatorio de su liturgia, algo que ya había ocurrido en liturgias para-católicas que le antecedieron. Una razón para ello fue la ideología universalista que caracteriza al modernismo. En efecto, para el modernismo los conceptos de "verdadera" o "falsa" religión son inaplicables porque toda religión es válida en tanto y en cuanto la misma se define como una experiencia personal de Dios, dicho de otra manera, mi experiencia personal de Dios es tan válida como la de cualquier otro y constituye mi religión. Los grandes sistemas religiosos son experiencias religiosas comunes a muchos hombres estandarizadas donde se pone en primer lugar aquello en que coincide todo un grupo humano que se identifica como partícipe de dicha experiencia y deja de lado aquellas cosas en las que se diferencian. La base de todo esto se encuentra en la filosofía de Kant, para quien el hombre no puede conocer la esencia de las cosas sino los fenómenos, ergo Dios, una esencia es incognoscible y sólo puedo llegar a tener cierta idea de él a través de mi experiencia religiosa. Un católico tiene la suya, un luterano la propia, un budista otra... pero todas son igualmente válidas. Así, las formulas dogmáticas pasan a ser figurativas, metáforas que los hombres utilizaron en determinada época para expresar sus creencias en esas épocas determinadas y por lo tanto, son mudables. Un ejemplo es el infierno, el Demonio y va de suyo, esa cosa tan molesta para el modernismo (que no cree en el pecado como lo sostiene la Iglesia Católica) el purgatorio.

Un ejemplo de ésto lo vemos en frases que los líderes de la Iglesia Conciliar suelen pronunciar cuando muerte alguna personalidad. Así se hicieron
muy comunes "voló a la casa del Padre" o "se encontró con Dios". Ésto implicaría que el alma del difunto ascendió a los cielos sin ningún tramite previo, como si se tratara de un santo, como si hubiera vivido sin ningún pecado, ni mortal ni venial y como si no quedara en él ningún resto del mismo. Naturalmente, los católicos creemos otra cosa ¿O no?

En muchos sitios "tradicionalistas" (en realidad, católicos) se impuso la moda de decir que alguien "voló a la casa de Padre" o que "fue al encuentro con Dios" al morir. Recientemente estaba revisando algunos blogs tradis y encontré noticias sobre la muerte de algunos familiares de sacerdotes y obispos y me llamó la atención que ellos dijeran que sus allegados ya estaban en la presencia del Señor. Naturalmente que todos los obispos y sacerdotes católicos de la resistencia contra la Iglesia Conciliar no creen en las aberraciones del modernismo, ni en el universalismo y sostienen que el purgatorio existe, etc. No obstante, es interesante observar como una práctica discursiva va poco a poco ganando terreno en nuestras filas. Sería recomendable que cuando se anuncie el fallecimiento de alguna "figura" relacionada a la Iglesia (la verdadera, no la Conciliar) evitemos la retórica universalista conciliar y pidamos por el alma del difunto.

El regreso de los Dimond condenando a todos al infierno

Cuando era niño, una profesora de historia solía hablar de "la ignorancia del sobervio". Recientemente, el sitio web-portal-de-recaudación de los señores Dimond, que dirigen un supuesto monasterio (¿Quién tomó sus votos? ¿quién erigió el monasterio canónicamente? vi un ejemplo de esa ignorancia que caracteriza a los soberbios.
En virtud de la muerte del jesuita Jorge Loring, sacerdote católico que terminó en la Iglesia Conciliar, ellos publicaron lo siguiente:
La verdad es que Loring sí se condenó. Porque al menos que él hubiese hecho una abjuración explicita de sus herejías escritas en su libro, no se puede juzgar que él pudo salvarse.
Cuando leí la noticia en Foro Católico quedé perplejo, así que fui al sitio de los dimonianos y allí me encontré con un largo artículo donde exploraban el clásico de L
oring "Para salvarse" (cuyas ediciones anteriores al Concilio Vaticano II son muy recomendables) y descubrían en el decenas de herejías y por supuesto insisten en su táctica de tergiversar el Magisterio de la Iglesia y condenar a todos los que no adhieran a su secta.

No deseo aquí abrir juicio sobre las ediciones post-conciliares de Loring, es obvio para cualquiera que el presbítero terminó en la línea media y trató de homogeneizar su escrito con el Magisterio de la Iglesia Conciliar. Ahora ¿Quiénes son estos dos seglares para enviar a alguien al infierno? ¿Quiénes son ellos para "condenar" a cualquier persona? La Iglesia condena la herejía, es cierto, pero los fieles católicos no tenemos la potestad de conocer quien muere en herejía y quien no y a quien decide Dios salvar o convertir a último momento. En efecto ¿Que ocurre por ejemplo con los que antes de morir practican la contrición perfecta, explicada magistral (y magisterialmente) en el Concilio de Trento? Pero no, los Dimond ahora saben quienes se condenan y quienes no como si poseyeran la ciencia de visión del Creador.

Los católicos tenemos que educarnos, estudiar y tener cuidado de los grupos que insisten en mostrar un rigorismo extremo detrás del cual solo se esconde una profunda ignorancia... la ignorancia de los soberbios. 

lunes, 30 de diciembre de 2013

San Agustín sobre las conmemoraciones de los mártires

Quiero agradecer al Padre Jesús por remitirme este hermoso texto que ilustro con la pintura de Bartolomé Murillo que me envió el lector Humberto.


Del Sermón 47 de los santos, de san Agustín


La celebración de las fiestas de los santos mártires nos da motivo para esperar conseguir, por su intercesión, los bienes temporales que nos ayudan a conseguir los eternos, como fruto de la imitación de los mismos mártires. Celebran con gozo verdadero las festividades de los mártires los que siguen los ejemplos dados por los mismos. Las fiestas de los mártires son invitaciones al martirio, a fin de que no nos asuste imitar a aquellos cuya celebración nos alegra.

Pero nosotros queremos alegrarnos con los santos y, no obstante, no queremos sufrir con ellos las tribulaciones del mundo. No puede alcanzar la felicidad de los santos mártires aquel que no quiere imitarles en cuanto esté de su parte. Es el apóstol san Pablo quien nos lo enseña: Si sois solidarios en los sufrimientos, también lo seréis en la consolación. Y el Señor en el Evangelio: Si el mundo os odia, sabed que primero me ha odiado a mí. Rehúsa pertenecer al cuerpo del Señor quien no quiere sufrir el odio con la cabeza, Cristo.

Pero dirá alguno: «Y ¿quién es capaz de seguir los ejemplos de los bienaventurados mártires?». A éste le respondo que no sólo a los mártires, sino al mismo Señor, con su gracia, si queremos, lo podemos imitar. Escuchad, no a mí, sino al Señor que anuncia: Aprended de mí; que soy manso y humilde de corazón. Oye también la admonición de san Pedro: Cristo padeció por nosotros, dejándonos un ejemplo, para que sigamos sus huellas.

domingo, 29 de diciembre de 2013

Septuaginta en Español, la Biblia de los LXX


Tengo mucha alegría de poder entregar a todos los lectores de Sursum Corda esta hermosa versión de los Biblia de los LXX, la Septuaginta, con mucha razón llamada "La Biblia de los Apóstoles", ya que fue la que utilizó la primera comunidad cristiana y que predomina, aún hoy en Oriente.

Según una antigua historia (repetida por Filón de Alejandría hasta San Agustín), Ptolomeo Filadelfo solicitó a 70 (o 72) eruditos judíos que vertieran en griego el Pentateuco, lo cual hicieron, según la leyenda cada cual, a la perfección.

La Septuaginta es también llamada Biblia de los Apóstoles porque San Pablo se sirvió del  Ἡ μετάφρασις τῶν Ἑβδομήκοντα (El antiguo testamento griego) en todas sus cartas. El canon de los LXX estaba relativamente fijado hacia el primer siglo de nuestra era y es muy anterior al masorético, es decir, al canon hebreo. También, los helenistas, que muy pronto se convirtieron a a Fe de Nuestro Señor utilizaban la versión griega de las Sagradas Escrituras. La generalización entre los primeros cristianos de la versión de los LXX fue lo que impulsó a los judíos en el Siglo II a pasarse al texto masorético, cuya fijación del canon, desarrollo y "corrección" fue muy posterior.

La versión que aquí les dejo es la traducción del P. Guillermo Jünemann y concluida en 1928. El Nuevo Testamento se publicó ese mismo año, pero el Antiguo Testamento no salió a la imprenta hasta el año 1992. Para muchos se trata de una edición demasiado literal y un poco áspera (algo que también señalan de la que para mi es la mejor versión en español, la Nacar-Colunga), ideal para los académicos y también para todos aquellos que deseen comparar las versiones heréticas modernas, como las de los Adventistas del Séptimo día, la terrible "Versión Israelita Mesiánica" o los Testigos de Jeohvá y la por supuesto, para aquellos que rechazamos las versiones ultramodernistas, de lenguaje inclusivo y "moderno" que desfigura la Palabra de Dios.

Esta Biblia hoy es poco accesible y suele estar a un precio elevado, por ello creo que conviene tenerla, aunque sea en su versión digital.

El archivo que estoy poniendo a disposición de ustedes fue revisado con un antivirus y se descarga directamente sin necesidad de instalar absolutamente nada. Es un archivo ejecutable y funciona en todas las versiones de Windows, incluso en las más antiguas (lo probé en el 3.0).

Para descargarlo sólo debe hacer click en este enlace


¡Buena lectura!

jueves, 26 de diciembre de 2013

Kiko en la cresta de la ola

El líder de la Iglesia Conciliar del Vaticano II ha mostrado, desde mucho antes de su gobierno un fuerte apoyo al movimiento neo catecumenal, fundado por el heresiarca "Kiko" Argüello. La agencia Zenit, de los Legionarios de Cristo, congregación farisíaca fundada por el sacerdote apóstata y pedófilo Marcial Maciel Degollado publicó el siguiente artículo, una verdadera apología de aquel a quien el sucesor de Ratzinger en el Trono de la Iglesia Conciliar, le pidió continuar haciendo lío.


Del 27 al 29 de diciembre, la plaza de Colón de Madrid acogerá a miles de padres, jóvenes y niños de toda Europa para celebrar la fiesta de la Sagrada Familia, el tradicional evento que quiere hacer homenaje y recordar la importancia de la familia. Entre los participantes de la VII edición – sobre el tema “Familia, un lugar privilegiado” – estarán presentes numerosos miembros del Camino Neocatecumenal guiados por el iniciador Kiko Argüello que el domingo 29 de diciembre presentará también a todos las familias que serán bendecidas antes de su salida para la missio ad gentes por el mundo. En vista del evento, ZENIT ha entrevistado a Kiko que habla de la participación al evento, pero también de su afinidad con el papa Francisco, la importancia del anuncio del kerygma y la audiencia del 1 de febrero en el aula Pablo VI, en la que el santo  padre se encontrará con representantes del Camino Neocatecumenal y las familias preparadas para salir a la misión.
¿Qué contribución dará el Camino Neocatecumenal a la Fiesta de las Familias de este año?

-- Como todos los años hemos invitado a todas las familias del Camino a que vengan y den testimonio. Nosotros mismos, los responsables del Camino, estamos sorprendidos de ver la disponibilidad de tantas familias que se ofrecen al mundo entero para la Nueva Evangelización [Nota de Sursum: La cual no es católica y se basa en una extraña moral imposible de identificar con la que la Iglesia predicó por dos mil años]. Hace unos meses tuvimos una convivencia con todas las familias que se habían ofrecido para anunciar el Evangelio por todo el mundo. Allí se les sorteó el destino. Por un lado teníamos los sitios en los que habían pedido una missio ad gentes (África, Asia, Orleans y Dijon en Francia, por ejemplo) y por otro los nombres de las familias. Y fue sorprendente porque todas se mostraron dispuestas a ir al lugar donde les tocó. Queremos presentar este testimonio. A Madrid van a venir familias de Europa que ya tienen destino y van a ofrecer su misión a la Sagrada Familia de Nazaret y el cardenal Rouco les dará una bendición durante la misa.

¿De dónde nace la disponibilidad de las familias, esta de la que habla, de ir y anunciar el Evangelio en cualquier lugar del mundo?

--Viene de la iniciación cristiana. Es urgente llevar la iniciación cristiana a todas las parroquias, es decir, regar la semilla de nuestro bautismo para que se desarrolle en nosotros el hombre nuevo, la nueva creación [Simplemente se trata de infiltrarse en cada parroquia conciliar, obtener datos, observar la posibilidad de conseguir adherentes a la secta de Argüello y dinero. Una vez asentados, comienzan a buscar adherentes para sumarlos a la secta Neocatecumenal] . Dice San Pablo que “Cristo murió por todos para que el hombre no viva más para sí mismo”. La condena que tiene el hombre es que al haberse separado de Dios el pecado original le obliga a vivir todo para sí mismo. El hombre sólo encuentra la felicidad en satisfacer su “yo” y no obstante está siempre insatisfecho porque no puede darse, no puede amar como Cristo nos amó, dando la vida, que es la verdad misma de Dios que es Cristo crucificado [Aquí se puede apreciar la "teología horizontal"].

Estas familias gracias a la iniciación cristiana, a una comunidad cristiana, a las catequesis, a la Palabra de Dios, empiezan a desarrollar su fe y comienza a darse en ellos la participación al amor de Dios, porque es Dios quien quiere salvar a los hombres, un deseo de partir, de darse, algo verdaderamente grande.

El domingo 29, presentará las familias que serán bendecidas después el 1 de febrero por el papa Francisco para salir a la missio ad gentes. ¿Quiénes son estas familias?

Casi todas estas familias son de Europa, la mayoría de Italia y de España, que es donde hay más comunidades. Son familias jóvenes con muchos niños pequeños que irán en misión a varios países de Asia y África o en zonas de Europa completamente secularizadas donde no hay ninguna presencia de Iglesia: Austria, Bulgaria, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Letonia, justo para dar ejemplo. En total son cerca de 40 missio ad gentes. Cada una de ellas está compuesta por cuatro familias, un sacerdote y un “socio” que acompaña al sacerdote y que puede ser un laico o un seminarista; una hermana mayor que les ayuda, y tres hermanas jóvenes que se ofrecen para la misión y sin hacer votos ayudan a las familias que tienen muchos hijos, en su mayoría pequeños. La gente que les conoce y ven estas comunidades queda impresionada de cómo se relacionan estas familias. Cristo dice “amaos como yo os he amado y en esto conocerán que sois mis discípulos”. Esto se realiza e impresiona al mundo porque las personas ven este amor y quedan impresionadas del ambiente. Hacemos catequesis en casas de no bautizados que dicen quedar siempre “encantados” en ver todos esto, de respirar este aire [Sepulcros banqueados]. Es una nueva forma de evangelización que en lugar de partir de la religiosidad de la gente, desde el templo, parte del amor.

¿Cómo va la misión del Camino en Asia? ¿Hay frutos concretos?

Estamos contentos con Asia. Por ejemplo, en una misión ad gentes de la India ocurrió que llegó la Navidad y las familias se reunieron para cantar villancicos de Navidad, y del Camino, y algunos del pueblo, al escuchar los cantos, se acercaron y llamaron a la casa. Se presentó también el alcalde y les preguntó a las familias si esos cantos los podían ensañar porque les gustaban mucho. Al final se los enseñaron a todo el pueblo. El año pasado se les ocurrió escenificar los villancicos de tal forma que representaron un belén viviente. Es una forma de evangelización [¿Alguna conversión? Para nada, es sólo teatralización, solo exoterismo hueco y vacío basado en palabras y frases simples cuyo significado la secta de Argüello ha vaciado, como "amor", "hermandad", "paz"...]. No conocían nada del cristianismo [Ni ahora tampoco] . La presencia de una familia cristiana (padre, madre e hijos) es siempre una novedad. El matrimonio cristiano cuando  es verdaderamente cristiano es sorprendente [¡!].

La evangelización en Asia ha sido uno de los argumentos principales tratados durante la audiencia con el santo padre el pasado 5 de septiembre. Usted se ha reunido en varias ocasiones con Bergoglio. ¿Qué impresión le ha dado el papa de cerca?

El Papa me ha impresionado mucho [Seguro]. Es una persona sorprendente y su personalidad es la de un genio [un genio modernista]. La primera cosa que me dijo nada más verme fue “vaya lío que has armado en la Iglesia, pero tienes que continuar con ese lío”. La palabra lío después la ha utilizado muchas veces. En la audiencia privada que tuvimos con él en septiembre le dije “Padre, soy un pecador” y me dijo “pues ya somos dos, tú y yo” [Y dos herejes también]. También me dijo “ánimo Kiko, tú eres el responsable de un carisma importante así que lo que tú decidas yo lo respeto” [Escandaloso]. Me emociona el amor que está mostrando a los pobres, su insistencia para “salir”, para ayudar y “prestar atención” a los pobres, los enfermos, los ancianos. Dios habla a la Iglesia a través de estos gestos [¿Que dios? ¿El verdadero, que adora la Iglesia Católica o esa extraña divinidad, humanista, a la cual rinde culto la Iglesia del Concilio Vaticano II?]. Además, me siento muy unido al santo padre por el nombre, elegido en honor a san Francisco de Asís, un santo al que he estado muy unido siempre. A las chabolas de Madrid me fui con una Biblia, una guitarra y a parte de la imagen de un Cristo y una Virgen puse la de San Francisco de Asís de Cimabue. San Francisco siempre ha estado muy cercano y ha sido para mí un santo “ayudador” [Antes los herejes eran mejores, por lo menos eran teólogos, desviados, sí, pero personas con cierta educación teológica. Entre Kiko y Calvino, o entre Kiko y Nicole hay un abismo].

Finalmente el papa está también atacando al clericalismo y promoviendo el rol de los laicos en la Iglesia. Yo rezo por él, por su misión y para que soporte las críticas que le dirigen. Hay mucha gente, de hecho, que se lamenta porque Bergoglio está “desacralizando” la figura del pontífice. Dios le ayudará y la Virgen Santísima le dará fuerza  [No cabe duda de que ambos desean destruir los restos de catolicidad que queda en la Iglesia Conciliar, lo cual demuestra que la posibilidad de una "re-construcción" a nivel político como sostienen algunos católicos de la resistencia, es imposible]

¿Qué se espera de la audiencia del 1 de febrero?

Esperamos que conozca la realidad de lo que Dios está haciendo con el Camino. Esto no es obra mía, de ningún hombre, sino de Dios  [El Dios católico ya ha mostrado que es el Camino... una secta no católica]. Y también será un acontecimiento importante que envíe a las familias. Ya hay cerca de 1.000 familias en misión y todas han sido enviadas por los diferentes papas. Por ejemplo, por Juan Pablo II, que con nosotros ha estado grande. Cuando era joven hice un viaje por Escandinavia y me quedé impresionado de su realidad. Le dije al Papa que teníamos que reevangelizar esas naciones llevando familias y él mismo propuso erigir un seminario misionero Redemptoris Mater. Benedicto XVI también ha sido muy importante para el Camino y ha enviado familias en misión. Los carismas no pueden desligarse del sucesor de Pedro porque no subsistirían  [Para quienes piensan que Ratzinger/Benedicto XVI era católico...]

En el punto 164 de la Evangelii Gaudium el papa escribe: “en la catequesis tiene un rol fundamental el primer anuncio o «kerygma»”. En la boca del catequista vuelve a resonar siempre el primer anuncio “Jesucristo te ama, dio su vida para salvarte, y ahora está vivo a tu lado cada día, para iluminarte, para fortalecerte, para liberarte»”. El kerygma es el centro de la evangelización que el Camino desarrolla desde hace años en muchas partes del mundo. ¿Qué efecto le ha hecho leer estos pasajes de la exhortación apostólica del papa?

Me he quedado sorprendido porque como muchos saben he publicado un libro que se llama “El Kerigma” que es una palabra técnica y que la emplea San Pablo cuando dice que “Dios ha querido salvar a los creyentes a través de la necedad de la predicación”. Como lo escribió en griego, cuando vamos a leerlo en griego no pone la palabra predicación sino “kerigma”.  El cristianismo fundamentalmente antes que nada es una noticia. Una noticia de algo que se realiza. El papa en la exhortación apostólica dice que todo catequista tiene que anunciar siempre el kerigma. En el Camino es lo que hemos hecho desde el principio. Cuando visitamos a las comunidades es lo que decimos, porque todos necesitamos que se nos anuncie el amor de Cristo. Todos somos pecadores y necesitamos de constante conversión. Por eso necesitamos el anuncio del Evangelio que es el anuncio del kerigma  [¿Qué se puede agregar?]

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Atentado en navidad

Nuevo atentado en Bagdad, Irak, al mediodía. En una Iglesia, mientras los fieles salían de la Misa de Navidad, se perpetró un nuevo atentado contra la minoría cristiana en ese país. Por lo menos se estima que hay 18 muertos hasta ahora y varias decenas de heridos.

¿Bergoglio seguirá con sus declaraciones que no llevan a ningún lado? ¿La Iglesia Conciliar continuará, como hace desde su Concilio fundante considerando a la herejía reformada por Mahoma, falso profeta, una "religión de paz", tal como gusta decir Bergoglio?

La Roma neo-modernista y neo-protestante basa toda su relación con los musulmanes en la declaración  Nostra Aetate:

La Iglesia mira también con aprecio a los musulmanes que adoran al único Dios, viviente y subsistente, misericordioso y todo poderoso, Creador del cielo y de la tierra, que habló a los hombres, a cuyos ocultos designios procuran someterse con toda el alma como se sometió a Dios Abraham, a quien la fe islámica mira con complacencia. Veneran a Jesús como profeta, aunque no lo reconocen como Dios; honran a María, su Madre virginal, y a veces también la invocan devotamente. Esperan, además, el día del juicio, cuando Dios remunerará a todos los hombres resucitados. Por ello, aprecian la vida moral, y honran a Dios sobre todo con la oración, las limosnas y el ayuno.
Si en el transcurso de los siglos surgieron no pocas desavenencias y enemistades entre cristianos y musulmanes, el Sagrado Concilio exhorta a todos a que, olvidando lo pasado, procuren y promuevan unidos la justicia social, los bienes morales, la paz y la libertad para todos los hombres.

Nosotros, los católicos romanos, fieles a la Iglesia de Siempre, a la Iglesia Fundada por Jesucristo Nuestro Señor, rechazamos al Islam y a sus vindicadores.

martes, 24 de diciembre de 2013

Saludos de Navidad



Quiero desearle a todos los lectores, amigos y colaboradores de Sursum Corda una muy Feliz Navidad y que Nuestro Señor Jesucristo nos guarde y proteja, hoy más que nunca, en éste duro momento en el que la Santa Iglesia Católica atraviesa la mayor crisis de su historia.


Horarios de las Misas de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia

Martes 24 de Diciembre; 23:30 hs. canto de los himnos navideños, 23:55 Misa de medianoche (misa de gallo). Miércoles 25 de Diciembre; 19:00 hs. canto de los himnos navideños y a las 19:30 hs. Santa Misa de Navidad. Miércoles 1º de Enero (día de Precepto) 19:00 hs. Rezo del Sto. Rosario, y a las 19:30 Sta. Misa. (en estas Misas se realizara la adoración al Niño Jesús)

Sermón de navidad de San Efrén

Tomado de Católicos Alerta

"Dignáos, Señor, permitirnos celebrar hoy el día propio de tu natalicio, que la fiesta de hoy nos trae a la memoria. Este día es semejante a Ti; es amigo de los hombres. Vuelve anualmente a través de los siglos; envejece con los viejos y se rejuvenece con el niño que acaba de nacer. Todos los años nos visita y pasa, para volver con nuevos atractivos. Sabe que la naturaleza humana no podría prescindir de él; lo mismo que Tú, trata de ayudar a nuestra raza en peligro. Todo el mundo, Señor, ansia el día de tu nacimiento; este feliz día lleva en sí todos los siglos venideros; es uno y se multiplica. Sea, pues, semejante a Ti también este año, y tráiganos la paz entre el cielo y la tierra. Si todos los días son testigos de tu magnanimidad, ¿cuánto más deberá serlo éste?

Los demás días del año toman de él su belleza. y las fiestas que van a seguir le deben la dignidad y el esplendor con que brillan. El día de tu nacimiento es un tesoro, Señor, un tesoro destinado a pagar la deuda común. Bendito sea el día que nos ha hecho ver el sol a los que andábamos errantes en la noche oscura; que nos ha traído la mies divina con la que nadaremos en la abundancia; que nos ha dado la rama de la viña, abundante en el líquido de salvación que nos comunicará a su debido tiempo. En medio del invierno que priva a los árboles de sus frutos, la viña se ha revestido de una exuberante vegetación; en la estación del hielo, el tallo ha brotado de la raíz de Jesé. En diciembre, en este mes que guarda todavía en sus entrañas la semilla que se le confió, es cuando la espiga de nuestra salvación se yergue del seno de la Virgen, a donde había bajado en los días de la primavera, cuando los corderuelos triscan por las praderas."

No es, pues, de extrañar que este día haya sido privilegiado en la economía del tiempo, y hasta vemos con satisfacción que las mismas naciones paganas presienten en sus calendarios la gloria que le estaba reservada en el curso de los siglos. Hemos visto también que no fueron los Gentiles los únicos en prever misteriosamente las relaciones del divino Sol de justicia con el astro caduco que ilumina y da calor al mundo; los santos Doctores y la Liturgia entera hablan continuamente de esta inefable armonía

jueves, 19 de diciembre de 2013

Studies on the Melitian Schism in Egypt

Hans Hauben, Studies on the Melitian Schism in Egypt (AD 306-335). Edited by Peter van Nuffelen. Variorum collected studies series, CS1001. Farnham; Burlington, VT: Ashgate Variorum, 2012. Pp. 294. ISBN 9781409439424. $154.95.
Reviewed by Malcolm Choat, Macquarie University (malcolm.choat@mq.edu.au)

This welcome Variorum volume collects Hans Hauben's writings on the Melitian schism. Hauben is the most prolific analyst of this late antique Egyptian, intra-Christian dispute in recent decades. Fourteen articles on the subject, composed over a period of twenty-five years, are collected. Appended to these are three articles on further topics related to Egyptian Christianity.

The initiative for this collection is attributed to Hauben's former student, Peter Van Nuffelen, to whom thanks are due not only for supporting this very useful volume, but also for the volume's introduction.His introduction provides a very useful historical overview of the schism, an account of the sources for it, and an appraisal of the status quaestionis. A fulsome bibliography is appended. Hauben's contributions are then reproduced, in the chronological order of their publication. The articles in the volume can be classified into three main themes, which I treat here in turn. Essential overarching context for these more focused studies is provided by the synthetic appraisal and overview of the schism contained in 'The Melitian "Church of the Martyrs": Christian Dissenters in Ancient Egypt' (VII).

The first set of papers focuses on the famous Melitian monastic papyrus archive published as P.Lond. VI 1913–1922 (Jews and Christians in Egypt: The Jewish Troubles in Alexandria and the Athanasian Controversies, ed. H.I. Bell and W.E. Crum, London, 1924), and in particular a long letter sent from Alexandria in the mid-330s, P.Lond. VI 1914. An examination of this text was the occasion of Hauben's first published contribution to the debate, 'On the Melitians in P. London VI (P. Jews) 1914: The problem of papas Heraiscus' (I),1 a paper presented at the Sixteenth International Congress of Papyrology in New York in 1980. In this, Hauben focuses on the long papyrus letter P.Lond. VI 1914, sent by the Melitian Callistus from Alexandria, probably in mid 335. Here he set out the interpretation of Heraiscus as a Melitian 'anti-pope', an interpretation he maintained until new evidence forced him to abandon it some two decades later in the article reproduced here as XIII ('Heraiscus as Melitian bishop of Heracleopolis Magna and the Alexandrian see', 2004). As Peter van Minnen realised in a 2001 study, the Bishop Heraiscus mentioned as a Heracleoplite landowner in P.Harraur 48 must be the Melitian Bishop mentioned in P.Lond. V 1914, who is thus no sort of Melitian 'Anti-pope' of Alexandria, as Hauben (among many) had argued. This new information allowed Hauben not only to argue that the stories retailed by Epiphanius of Salamis of the short-lived Bishops Theonas and Achillas between the episcopates of Alexander and Athanasius are fictional, but to reconsider the entire Melitian attitude to the episcopal see of Alexandria. In his revised understanding of the ecclesiology of the schism, neither Melitius nor his successor John Arkhaph attempted to place themselves or another Melitian on the throne of St Mark as a rival to Alexander and Athanasius.

Between the dates of these two contributions lie two more approaches to this letter. In 'Le Papyrus London VI (P. Jews) 1914 dans son contexte historique (mai 335)' (X, originally published in 2001), Hauben reacted to attempts to redate the letter and reassess the conduct of Athanasius depicted in it with a convincing restatement of the case for situating the letter in 335, and a typically balanced and judicious assessment of the role in informing modern impressions of Athanasius' 'character' played by the letter, the true importance of which, as he notes in closing, lies elsewhere. 'Catholiques et Melitiens a Alexandrie a la veille du Synode de Tyr (335)' (XII) set the letter in further historical context by highlighting modes of Melitian resistance and community cohesion in Alexandria in the years leading up to its writing.

The archive of which P. Lond. VI 1914 is part consists of the papers of a certain Apa Paieous, a Melitian monastic leader who dwelt in the monastery of Hathor in the Upper Cynopolite nome in the 330s. Inter alia in the book Hauben comments on Melitian monasticism, and provides a sustained treatment in 'Aurelios Pageus, alias Apa Paieous, et le monastere melitien d'Hathor' (XI), in which Hauben examines the monastery of Hathor and the archive of Paieous in light of the publication of a further dossier proceeding from the monastery (Das Archiv des Nepheros und verwandte Texte, ed. B. Kramer, J.C. Shelton and G.M. Browne, Mainz 1987). Hauben closely analyses P.Lond. VI 1913, reaffirming (correctly in the present reviewer's opinion) the long known (but recently disputed) opinion that the 'Aurelios Pageus' who is mentioned in this text is none other that the Paieous to whom the letters which comprise the remainder of the archive are addressed: 'Il n'y a plus aucune raison de persévérer dans l'erreur'. He also engages here with the question of the monastery's location (which is specified as being in the neighbouring Heracleopolite nome in a document, P.Neph. 48, published with the archive of Nepheros but not strictly part of it), arguing that nothing in the archive of Nepheros proper anchors Hathor in the Heracleopolite nome: yet it remains the case that P.Neph. 48, even if not dated to 323 as argued by Klaas Worp (ZPE 78 [1989] 135), shows that Hathor was considered to be in the Heracleopolite at some stage in the fourth century. Hauben seems uncomfortable with the early dating of P.Neph. 48 because it would involve the monastery of Hathor progressing from a 'laura' style settlement (which the buying of a well-appointed building [a cell?] on the 'mountain of Hathor' by a monk seems to suggest) to a 'more or less Pachomian system' in the archive of Paieous, to the somewhat 'intermediary' (i.e., not quite anchoretic or coenobitic) monastic system which the editors of the Nepheros archive saw in those texts. However, nowhere in any of the Melitian archives is the exact physical nature of the settlement set out coherently, and it remains entirely possible that it was comprised, like a great number of late-antique monastic settlements in Egypt, of a central monastery and a group of related cells nearby on the mountain (one could cite any number of examples: the community at Naqlun in the Fayum and the 'White Monastery' of Shenoute near modern Sohag may suffice). If this were the case, there would be little contradiction in a free-hold cell on the mountain being attested before the organizational hierarchy attested in P.Lond VI 1913. However, as Hauben rightly notes that the date proposed for P.Neph. 48 is not certain, it is perhaps best to follow his advice not to build any theories upon it. Hauben closes with a forceful argument, with which it is difficult not to agree, that not only is Pageus / Paieous the same person, but that only one monastery, that of Hathor, is at issue in P.Lond. VI 1913. Rather than being part of a 'daughter monastery' near the Heracleoplite village of Hipponon Pageus / Paieous, was attached to the monastery of Hathor before and after the summons to the synod which occasioned the 'deed of appointment' contained in P.Lond. VI 1913.

The second major theme addressed in the volume is the attempted settlement of the Melitian dispute at the council of Nicaea in in 325 C.E. and in following years. Two chapters treat the texts arising from the council which dealt with the Melitians. 'La réordination du clergé mélitien imposée par le Concile de Nicée' (II) discusses the equivocal and ambiguous requirement of the Council of Nicaea that the Bishops ordained by Melitius should be 'confirmed by the imposition of more mystic hands', an ambiguity which in Hauben's opinion contributed to the failure of this attempt at reconciliation. 'Das Konzil von Nicaca (325) zur Wiederaufnahme der Melitianer: Versuch einer Text- und Strukturanalyse' (IX) presents further close analysis of the section of the synodical letter of the Council of Nicaea which dealt with the readmission of the Melitians into the Church.

A related strand of research is represented in a set of articles arising from close analysis of the catalogue of Melitian Bishops presented (as required by the council) by Melitius to the then Bishop of Alexandria Alexander (transmitted by Athanasius in Apol.c.Ar. 71.6). In 'Le catalogue mélitien réexaminé' (IV) Hauben concludes that the catalogue does not permit the reading of a 'nationalist' character into the early stages of the schism. The description in the catalogue of John Arkhaph, who led the schismatic Church after Melitius death, occasions two further contirbutions. 'Jean Arkhaph, évêque de Memphis, dans le catalogue mélitien' (V) looks in more detail at a particular figure in the Melitian catalogue, John Arkhaph, 'who was ordered by the Emperor to be with the Archbishop' in the wording of the catalogue (words which Hauben argues were added by Athanasius himself), and the implications of his imperial recognition as the designated spokesperson for the schism before the (orthodox) archbishop of Alexandria. This is revisited in 'John Arkhaph and "the Bishop" (Athan., Apol. sec. 71.6): a reassessment' (VIII), based on the observations of Annick Martin. Hauben accepts Martin's argument that the reading ἀρχιεπισκόπου, the significance of which Hauben analysed at length on the earlier article, is a medieval 'correction' of ἐπισκόπου, the reading (found in a thirteenth-century codex) which should be preferred, and makes some adjustments to his arguments (including acknowledging that the gloss describing John's role might have originated with Melitius himself). However, he maintains that 'the Bishop' in question was Alexander, not Athanasius himself.

A final theme is provided by the origins of the Melitian schism. Hauben examines this in 'La première année du schisme mélitien (305/ 306)' (III), setting out the sources for the genesis of the schism and providing a timeline of events in these two years. In 'Épiphane de Salamine sur le schisme mélitien' (XIV) he focuses on the valuable information on the schism (notwithstanding the fictional Bishops referred to above) preserved in Epiphanius's Panarion, surveying the contents and sources of Epiphanius's discussion of the Melitians, with a detailed assessment of the traditions which only the heresiarch transmits.

Along with these studies, the volume contains a review by Hauben of Alberto Camplani's important 1989 study Le lettere festali di Atanasio di Alessandria (VI), and three 'related studies' (XV 'The Alexandrian patriarch as pharaoh: from biblical metaphor to scholarly topos'; XVI 'On the invocation of the `Holy and Consubstantial Trinity' in Byzantine oath and dating formulas', and XVII 'Christ versus Apollo in early Byzantine Kourion? With a note on the so-called Panayia Aphroditissa in Paphos').

The treatments collected in this volume are essential reading for all those who deal with the Melitian schism, and late antique Egyptian Christianity in general, and their assembly into this one convenient and highly useful volume is most welcome.

---
Notes:

1.   Roman numerals refer to the numbers assigned to the chapters in standard Variorum style.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

La catedral de la Iglesia del Anticristo

Una catedral que no es tal

El lunes, luego de tomar exámenes bajé en Moreno. Hacía mucho calor pero prefería caminar un poco, soportar la temperatura unos minutos hasta encontrar un restaurante acogedor, con aire acondicionado antes de volver a mi casa, y de paso leer un poco.
Mientras cruzaba la Plaza de Moreno me fue imposible no poner la vista en la Catedral. Poca gente ignora que allí estuvo la cátedra del obispo de la Iglesia Conciliar  (no de la Iglesia Católica ya que ni católico ni obispo es) Bargalló. Decidí entrar para ver el estado en el cual se encontraba el edificio. Por supuesto que ya sabía que no vería un templo católico, pero aún, en muchos templos que hoy usurpa la Iglesia Conciliar, vemos algo de lo que fue el culto católico que allí se celebró alguna vez. Pero en el Templo ubicado en Moreno, allí donde tiene la cátedra modernista el obispo conciliar de Moreno. Allí era posible ver en pocos metros cuadrados el estado de la Iglesia del Concilio Vaticano II. Vacía, derruida, sucia, sin un presbítero, con los confesionarios vacíos, sin agua bendita, desolada y abandonada.
Porque así está la Iglesia Conciliar, por eso es: es una religión sucia, una religión de pecado como lo admitió el mismo Wojtyla/Juan Pablo II en su escandaloso “perdón”.
Porque es una religión derruida, herrumbre, escombro de la Iglesia Católica que quisieron demoler.
Porque está vacía, vacía de fieles, porque en la nueva religión inaugurada por Roncalli/Juan XXIII bis y codificada y promulgada por Montini/Paulo VI, da lo mismo ir que no ir al templo, porque cada cual agrada a ese dios, tan humanao tan poco sagrado, tan miserable, tan falso como es la falsa religión que le sirve culto, como quiere o como puede, según su estado, según la época... ¿Acaso que sentido tiene la encuesta de Bergoglio que no sea adaptar, nuevamente la religión conciliar al mercado? Entonces ¿Por qué habría alguien en el confesionario? ¿Acaso el pecado no es sino una falta ética que se soluciona con el simple arrepentimiento? ¿De qué vale el acto sacramental? ¿Acaso los sacramentos no son algo viejo, del pasado, propio de épocas obscuras?
Porque en esa iglesia, como en toda la Iglesia Conciliar ya no quedan presbíteros que celebren la Santa Misa. Bien porque nunca fueron ordenados, o bien porque los que efectivamente recibieron el orden sagrado son apóstatas como el obispo Rifán, que renunciaron a la Fe en la cual fueron educados y para la cual fueron formados, para unirse al servicio litúrgico del Anticristo.
Y así, sin siquiera restos de una Iglesia Católica, sólo estaba la cruz, y ante ella recordando el Apocalipsis repetí “Amén. Ven Señor Jesús”.


Angola prohibe el Islam, un comentario

La noticia me llamó la atención poderosamente. Angola, el país africano que estuvo sumido en una cruenta guerra civil desde 1975 hasta 2002 (aunque en algunas regiones los levantamientos y masacren continúan de manera esporádica) prohibió el islam, la religión inventada por Mahoma a parir de sectas judeocristianas dispersas en el sur y el oeste de la península arábiga.
Transcribo el texto publicado en Tradición Digital y re-publicado en Caballero de la Inmaculada. Si bien el texto señala la importancia del catolicismo en la historia de éste sufrido país africano, el autor parece olvidar que entre los cristianos se cuenta a los adherentes del kimbanguismo, secta de origen congoleño, fundada por Simon Kimbangu quien decía ser la nueva encarnación de Jesucristo. Se trataba de un bautista que mezcló elementos del protestantismo con los códigos de conducta del islam desde una perspectiva rigorista. Kimbangu sostuvo que su tía y esposa, Muilu Kiawanga Nzitani era la Virgen María.
Entre las sectas que se mencionan en el artículo que estarían siendo proscriptas no cuenta el kimbanguismo que, de manera preocupante, está creciendo en el otrora país católico.




Angola se ha convertido en el primer país del mundo en ilegalizar el Islam. El 22 de noviembre la Ministra de Cultura, Rosa Cruz e Silva, dijo:

el proceso de legalización del Islam no ha sido aprobado por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos [y por tanto] sus mezquitas estarán cerradas hasta nuevo aviso.

Dos días más tarde el Presidente de Angola, José Eduardo dos Santos, dijo que el país estaba trabajando para poner fin a la influencia musulmana en Angola “de una vez por todas”. El Gobernador de Luanda, Bento Bento, se expresó de esta manera:

Los musulmanes radicales no son bienvenidos en el país, y el gobierno de Angola no legalizará mezquitas ni otros lugares de culto para musulmanes.

Según encuestas recientes el 47% de los ciudadanos de Angola se adhieren a religiones indígenas, un 38% son católicos y un 15% son protestantes. La población musulmana es una pequeña minoría, que no supone más de 90,000 personas entre 18,5 millones.


Angola acogió el Catolicismo desde 1513, cuando el rey Alfonso I del Congo (cuyo escudo de armas representamos aquí) recibió a los misioneros portugueses.


Un momento de la misión franciscana en el Manicongo (hoy República Democrática del Congo y Angola)

La ministra Rosa Cruz e Silva apunta que el Islam no es la única religión que ahora se encuentra en situación de ilegalidad, ya que más de 200 sectas han sido recientemente ilegalizadas.

martes, 17 de diciembre de 2013

Comuniones en Vedia


Quiero compartir con todos ustedes estas hermosas fotografías de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia, en Vedia, Provincia de Buenos Aires, donde un grupo de niños tomó, el día de la Inmaculada Concepción su primera comunión. 
Se trató de un día muy importante para todos los niños y sus familias, y también para nuestra querida Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia, porque otra vez han demostrado los hermosos frutos de la oración y el sacrificio, han demostrado los frutos del apostolado, el compromiso y la entrega por completo al mandato del Señor que dijo (Mt 28, 19)

"Id pues y enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a observar todo cuanto yo os he mandado", 

y ese mandamiento, va adjunto a la promesa:

"Yo estaré con vosotros siempre hasta la consumación del mundo"
En Vedia, el Padre Gustavo enseña a los niños la verdadera fe católica. Les enseña lo mismo que la Iglesia nos manda a creer, sin más ni menos, sin agregar ni quitar. Transmite la Fe Católica, tal como él la recibió y fiel al mandato de Nuestro Señor edifica las almas y las prepara para su encuentro con el Salvador. El Padre Gustavo es un excelente docente, es un sacerdote joven, comprometido con la Verdad, de la cual es ministro.

Felicitaciones al Padre Gustavo y también al Padre Mauricio por su hermoso y fructífero apostolado.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Revelaciones y profetismo

El siguiente artículo fue tomado del blog info-católica.


Brumas del “revelacionismo” y luz de la fe

La traducción de este artículo pertenece a un amigo de la bitácora a quien le agradecemos su trabajo. Las imágenes alusivas son responsabilidad de la Redacción. Cualquier parecido con la realidad del "revelacionismo" es mera coincidencia.

Brumas del “revelacionismo” y luz de la fe.
Por Roger-Thomas CALMEL, O.P.


Llamo “revelacionismo” a una confianza desordenada en revelaciones privadas; confianza que no está suficientemente aclarada y rectificada por la razón y por la fe. La experiencia muestra que los cristianos afectados por el “aparicionismo” o por el “revelacionismo” son gente difícil de curar. Me gustaría, por lo menos, que su enfermedad no fuese demasiado contagiosa y por eso escribo esta nota. Ciertamente no censuro a estos hermanos en la fe por creer en lo maravilloso en el ámbito privado, ni en su papel indispensable en la Iglesia, pero sí por ponerlo prácticamente por encima de la Escritura y de la Tradición; además, por equiparar hechos maravillosos muy diversos; por fin, por dejar que su propia vida interior se desorbite por lo maravilloso, en lugar de colocarla bajo el imperio de las virtudes teologales que son el verdadero centro de toda vida en Cristo.

***

Hay, así, ciertos cristianos que atribuyen a revelaciones pueriles y extrañas, recibidas supuestamente por almas privilegiadas, exactamente el mismo crédito que a los mensajes de Lourdes, tan límpidos, tan sobrios, tan acordes con el dogma católico. Y ¿qué decir de estos cristianos que, valiéndose de las visiones de esas famosas almas privilegiadas, están mejor informados sobre la Pasión del Señor de lo que lo están los mismos Evangelistas? Un autor nos colmaba hace poco de tratados de devoción sobre los dolores secretos de Nuestro Señor.
Esos tratados denotan, en la visionaria, por otra parte imposible de identificar, una imaginación perturbada, malsana, en una palabra: desequilibrada. Además, el mismo autor se pone ahora a difundir una copiosa compilación, que se nos presenta alternativamente como una “enciclopedia del profetismo cristiano” y como “el libro del siglo”. –“Apresuraos, dice el anuncio desplegable de seis páginas, apresuraos a adquirirlo en Saint-Germain-en-Laye, Francia.” Apresuraos, tanto más cuanto que faltan cinco minutos para el medio día. Faltan cinco minutos para el medio día, ese es el título de la obra profética y enciclopédica que nos anuncia que “París enseguida se quemará como Sodoma y Gomorra, que las calamidades anunciadas culminarán con tres días de tinieblas y que, después de catástrofes de todo tipo, no quedará sino un cuarto de la humanidad e incluso, tal vez, menos”. Esos castigos nada tienen de imposible, pero sería deseable que profetas y profetisas aportasen títulos suficientes para darles credibilidad. Para dar crédito a su propio mensaje, santas tan eminentes como Juana o Bernadette no se dispensaron de hacerlo. –Y además, ¿será realmente conveniente mezclar en un prospecto intereses comerciales y sentido religioso; hacer una llamada al temor de Dios y, al mismo tiempo, poner en práctica los ardides de la publicidad? Pues se dice desconsideradamente que este libro es el “el libro del siglo… es necesario tenerlo a mano en todo momento… ejerce en el lector una influencia calmante”. Todo esto no parece muy serio.

***

Pero no me anima ni siquiera un poco combatir a los mercaderes de revelaciones. Apartar los alimentos estropeados no es suficiente para nutrir las almas. Busquemos más bien el alimento vivificante de las divinas Escrituras. Y, dado que los revelacionistas nos hablan tanto de los juicios del Señor sobre la historia de los hombres, recordemos las enseñanzas de la Revelación tal como nos las relatan los textos inspirados. Recordemos también, sobre el mismo tema, la doctrina sólida de los Padres y de los doctores. – Creemos en el regreso del Señor: “Credo… in unum Dominum Jesum Christum… et iterum venturus est cum gloria judicare vivos et mortuos, cujus regni non erit finis.”
Aún así, no nos quedamos petrificados con el día y la hora, pues no es misión del Señor dárnoslos a conocer (Mt. XXIV, 36). –Sabemos no solamente que vendrá, al final, un supremo anticristo sino también que, en el curso de la historia, habrá prefiguraciones del anticristo. –No solamente se dará la última apostasía general predicha en la segunda epístola a los Tesalonicenses (2Ts, II, 3-12), sino que, antes de eso, serán conocidas prefiguraciones de la apostasía. –No solamente en el fin de los fines la fe estará casi extinta y la caridad no estará viva salvo en un pequeño número, hasta tal punto la frialdad y el egoísmo habrán diseminado la muerte en el alma de los hombres, no solamente, por lo tanto, en el fin de la historia, la humanidad estará casi entera sin fe y sin amor, sino que también habrá en el curso de la historia prefiguraciones de ese oscurecimiento y de esa especie de extinción de la vida espiritual. – Sabemos, los cristianos siempre supieron, especialmente el Apóstol San Juan y desde San Agustín, que vendrá un último anticristo, así  como que tuvo precursores desde los tiempos apostólicos (1Jo. II, 18). – Sabemos que el Apocalipsis no es una cronología anticipada, sino una teología de la historia bajo la forma de símbolos que se repiten, se recapitulan, se exigen mutuamente. – Sabemos que el capítulo XXIV de San Mateo, los capítulos XVII (última parte) y XXI de San Lucas no hablan solo y exclusivamente a dos generaciones: a la generación contemporánea de la primera venida del Señor, aquella que vio la ruina del templo, y a la última generación, aquella que verá el retorno glorioso de Jesucristo; sino que estos capítulos se dirigen también, en muchísimos aspectos, a las generaciones que se encuentran entre las dos. El Señor juzgó dignas de Su enseñanza infalible, acerca de los juicios que acuña sobre el desarrollo de la historia, las numerosas generaciones intermedias que llegarían a ser, con mucho, las que contarían con el mayor número de fieles, las que formarían la parte más considerable de Su Iglesia. –Hay una señal del fin que no tendrá antecedente: es la conversión del pueblo judío a título de pueblo. Pero incluso esa señal nadie está en condiciones de medir en qué lugar exactamente hay que situarla antes del fin del mundo. En cuanto a las otras señales: apostasía, anticristo, expansión del Evangelio, muerte espiritual, guerras y cataclismos, sabemos que, si bien se van desarrollando según una especie de progreso lineal, proceden también por repeticiones como cíclicas. Rumbo a cual de las repeticiones estamos yendo: sólo Dios lo sabe.

***

Así, a las generaciones intermedias entre la que conoció la ruina de Jerusalén y la que verá el fin del mundo, el Señor hizo una doble revelación: al mismo tiempo que anunciaba torrentes de iniquidad y castigos prodigiosos, nos garantizaba la permanencia de las fuentes del valor y del consuelo. Cualesquiera que sean, en efecto, los progresos históricos de la iniquidad, esos días de prueba, por más peligrosos que sean, serán abreviados por causa de los escogidos (Mt. XXIV, 22); por otro lado, nadie podrá arrebatar las ovejas de la mano del Buen Pastor (Jo. X, 28-29); en tercer lugar, la Redención no cesará de estar próxima y será preciso levantar la cabeza, levate capita vestra (Lc. XXI, 34) hacia Aquel cuyo Corazón está abierto para nosotros (Jo. XIX, 37); en cuarto lugar, el Espíritu Santo no cesará de dar testimonio de Cristo (Jo. XVI, 1-15), incluso cuando la apostasía llegue a parecer inundarlo todo. Resumiendo: las puertas del infierno no prevalecerán contra la Iglesia (Mt. XVI, 18), contra Pedro ni contra la fe; contra la Misa [1] ni contra los sacramentos, incluso cuando el hombre de iniquidad se asiente en el lugar santo (2Ts. II, 4 y Mt, XXIV, 15). –Se trata, pues, de una doble revelación acerca de los juicios y de los castigos divinos. Los aspectos contrapuestos no deben ser aislados y separados. Cuando hay revelaciones privadas que hablan sobre intervenciones de la justicia divina, deben inscribirse fielmente en esta perspectiva de la revelación canónica.
Ahora, no es esto lo que se encuentra en las diversas publicaciones de los revelacionistas. Esos escritos están hechos a medida para infundir pánico en las almas y para aterrorizarlas. No solamente pretenden señalar el día y la hora en que estamos, en cuanto a las preparaciones y prefiguraciones del fin, lo que no carece ya de atrevimiento; sino que, en su pretensión simplista de pronosticar el día y la hora, acostumbran a aquellos que les prestan oído a vivir en lo irracional, a preferir, a las luces del buen sentido y de la reflexión sabiamente conducida, chismes sin garantía. –Carecen de solicitud verdadera y realista por precisar los remedios que siempre podemos aplicar, sea cual fuere el estado de proximidad al final en que nos encontráramos.
Por lo demás, están mucho más preocupados en  indagar con curiosidad qué intervalo de tiempo nos separa del fin que en afirmarse en la fe, la fe en la gracia de la Redención, que es siempre suficiente sean cuales fuesen el alejamiento o la proximidad de la Parusía. Faltan cinco minutos para el mediodía, nos cotorrean los fabricantes de la enciclopedia profética; pero no sabrán decirnos esto: que sean las doce menos cinco o las diez y media, de todos modos es hora de hacer aquello que está a nuestro alcance para asistir a la buena Misa con buenas disposiciones; es hora de meditar y de recitar el rosario; es hora de servir a nuestro prójimo sin complicidad con sus flaquezas así como sin enervarse con sus miserias; es hora de hacer sacrificios excepcionales, para preservar a los hijos de la corrupción y para asegurar la existencia de verdaderas escuelas cristianas; es hora, en fin, para los clérigos, de vivir aún más conformes con la dignidad del propio estado y de profundizar en las ciencias eclesiásticas, en lugar de perder el tiempo descifrando las patrañas con las que nos inunda la publicidad indiscreta de los aparicionistas de todo jaez.

***

Evidentemente no rechazamos las profecías privadas con el pretexto de que anuncien castigos divinos: la peste, el fuego, la guerra, el hambre, y catástrofes de todo tipo. Mucho menos las rechazaremos con tal pretexto, cuando previsiones tremendas son parte integrante del Evangelio de Jesucristo. Nuestro misericordioso Salvador se presentó como rey y como juez; juez no solamente al fin del mundo, sino también juez en el curso de la historia. Ipsius sunt tempora et saecula [2]. Las previsiones sobre la ruina de Jerusalén, sobre el terrible fin del mundo, sobre las persecuciones, no pueden ser removidas de los Evangelios y de las Epístolas. En reiteradas ocasiones Jesús habló como profeta de desgracias. Pero es profeta de desgracias en un clima de Evangelio y es eso lo que cambia todo, lo que hace de Su profecía un alimento para vivir de la gracia divina, una fuente de paz interior y de bienaventuranza. Beati qui lugent quoniam ipsi consolabuntur [3]
Así que nos cuidaremos de no menospreciar las profecías privadas cuando sean profecías de desgracias y precisamente por esta razón; pero pedimos dos cosas: primero, títulos suficientes para admitir que el mensajero o visionaria nos habla de parte de Dios, en nombre de Dios, y no de su propia cosecha; lo que supone esta segunda condición: que su profecía se sitúe en esta línea de paz, de conversión, de equilibrio sobrenatural, que es la línea del Evangelio. En una palabra, que las profecías privadas, incluso las conminatorias, se mantengan en este nivel de elevación, de sobriedad, de pureza que es el del Evangelio.

***

El Gran Monarca y el gran Papa: es uno de los capítulos de la famosa enciclopedia. Es muy hermoso, pero de todos modos si el Señor, en su misericordia, quisiese una vez más dar a Francia un jefe que sea sabio y santo, dócil a la Sede de Pedro y exento de todo papismo, si el Señor se dignase conceder a nuestra patria esa misericordia totalmente extraordinaria, ¡en tal caso!, es indispensable una preparación. Ahora, esta preparación no se hará si demasiados cristianos se dejasen arrastrar por la epidemia del revelacionismo.
Puede ser bueno recordar en ocasiones “la profecía de San Pío X”: “¿Qué os diré ahora, a vosotros, hijos de Francia, que gemís bajo el peso de la persecución? El pueblo que hizo la alianza con Dios en las fuentes bautismales de Reims se va a arrepentir y volver a su primera vocación… Los pecados no permanecerán impunes, pero la hija de tantos méritos, de tantos suspiros y de tantas lágrimas, no perecerá jamás. Un día vendrá, y esperamos que no esté lejos, en que Francia, como Saulo en el camino de Damasco, será envuelta por una luz celeste y oirá una Voz que le repetirá: ‘Hija mía, ¿por qué me persigues?’ Y, a su respuesta: ‘¿Quien sois Vos, Señor?’, la Voz responderá: ‘Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Dura cosa es para ti dar coces contra el aguijón, pues en tu obstinación te arruinas a ti misma.’ Y ella, temblando atónita, dirá: ‘Señor, ¿qué queréis que haga?’ Y El: ‘Levántate, lava las manchas que te hayan desfigurado, despierta en tu seno los sentimiento medio adormecidos y el pacto de nuestra alianza, y ve, Hija primogénita de la Iglesia, nación predestinada, vaso de elección, ve, como en el pasado, lleva Mi Nombre ante todos los pueblos y todos los reyes de la tierra’.” [4]
El recuerdo de tal profecía puede ser útil. Pero habría que hacerlo con lógica y honestidad, pues es deshonesto, así como ilógico, ponerse a esperar la misericordia de Dios para el futuro de la patria y no hacer lo poco que está a nuestro alcance en la hora presente. La hora presente es ésta en que, estando la celebración de la Misa terriblemente amenazada, es aún más necesario conservarla, o sea, decirla y asistir a ellas con las disposiciones exigidas. Es la hora en que, siendo difícil asegurar el verdadero catecismo, hay una razón más para dedicarse a él. Es la hora en que la legislación familiar (si es que puede ser llamada así) se vuelve criminosa y monstruosa, y es necesario, por tanto, combatirla con todas nuestras fuerzas. Es la hora en que las innovaciones de Pablo VI están sujetas a la sospecha más legítima, como lo prueba la lista aplastante establecida por el Libellus del Padre de Nantes; tengamos, pues, el valor de admitir que no estamos vinculados por las novedades de semejante pontífice. Es la hora en que los obispos constreñidos y manipulados por la colegialidad intentan hacer prevalecer un sincretismo religioso simultáneamente masónico, comunista y cristiano; no tenemos que seguir a semejantes obispos. Es la hora, en fin, en que debemos testimoniar la fe de siempre con las disposiciones de fortaleza y de humildad que deben ser renovadas incesantemente, pues nuestro testimonio no se enfrenta a una persecución violenta, lo que precipitaría y simplificaría muchas cosas, sino que está frente a una revolución modernista inspirada por demonios causantes de los peores embrollos. Esta es la hora presente. Ahora, ese diagnóstico, incluso incompleto, no es lo que encontramos en las habladurías confusas e irracionales de los revelacionistas; es el diagnóstico que hacemos, sirviéndonos de la razón que Dios nos dio, esclarecida por las luces de la fe y de la reflexión teológica. Es, por tanto, en la hora presente, que es así, donde tenemos que santificarnos y dar testimonio; y mucho más si pedimos a Dios, para los próximos años, que se realice de algún modo la profecía de San Pío X. El período presente, tanto y aún más que los períodos anteriores, requiere del cristiano una actitud espiritual de lucidez, de realismo, de fe, de caridad, de esperanza. Ahora, no son estas las actitudes teologales reconocibles que favorecen, en las almas de buena voluntad, los productores y los distribuidores de los papeluchos revelacionistas.

***

Los revelacionistas nos saturan los oídos con mensajes nebulosos, calenturientos, sentimentales, pero no se interesan verdaderamente por los mensajes de santidad de los místicos más autorizados: el autor de la Imitación, San Juan de la Cruz, Santa Teresita… No parecen conocer sino un único aspecto de la profecía privada en el seno de la Iglesia: el anuncio de los castigos divinos. Ahora bien, hay otros aspectos: no opuestos al primero, sin duda, pero muy superiores: son los carismas de orden doctrinal, como la enseñanza de la sabiduría, el sermo scientiae que es concedido a algunos grandes santos para edificación de las almas. –Ese sermo sapientiae no es, hablando propiamente, un carisma concedido a las mujeres [5]; debe decirse, con todo, que un mensaje como el del camino de infancia, de Santa Teresita, deriva de un verdadero carisma. Es restringir demasiado los favores que el Espíritu de Cristo otorga a la Iglesia no admitir carismas si no es en los mensajes conminatorios dados en apariciones, ni siquiera aún siendo el mensaje ortodoxo, y el vidente, digno de crédito.  

***

Una de las flaquezas más graves de los revelacionistas es esta: no han meditado seriamente sobre la vida y la muerte de los santos y santas que han llegado más lejos en la profecía privada, en las apariciones, en lo maravilloso y en el milagro: una Juana de Arco, una Margarita María, una Catalina Labouré, una Bernadette, los niños de Fátima. En la vida y en la muerte de esos privilegiados auténticos no hay nada que no sea sencillo, sereno, límpido; ni pánico, ni exaltación. Su mensaje fue lo menos enredado, lo menos complicado que hay. Por este mensaje, estaban dispuestos a dar la vida y, de hecho, Santa Juan de Arco fue mártir. Sin embargo, Juana y los demás no habían puesto y fijado sus almas en algo maravilloso apartado y como exorbitado; sino que, como todos los cristianos, como todos los santos, lo habían hecho en la fe, en la esperanza, en la caridad. Sólo se ocupaban de su mensaje porque formaba parte del deber excepcional que Dios les ordenaba cumplir –así como ordena a la mayoría un deber ordinario; deber ordinario que es preciso cumplir con amor perfecto.

Esos mensajeros se aferraban a su mensaje únicamente porque esta fidelidad primera era, para ellos, condición para vivir de las virtudes teologales y dones del Espíritu Santo; aquí se situaba el alma de su vida espiritual. Su vida no se concibe sin la intervención de lo maravillosos así como, tampoco, sin la fidelidad en dar testimonio de eso maravilloso, pero el alma de su vida es la caridad, y no lo maravilloso. –Lo maravilloso, revelaciones y profecías, de lo que fueron mensajeros fieles, es indispensable para la existencia y santidad de la Iglesia, para la conversión y la supervivencia de Francia. El Cuerpo Místico no prescinde aquí abajo de las gracias gratis datae. Pero es la gracia gratum faciens, la gracia de las virtudes y de los dones, la que es su alma viva.  –Juana, Margarita María, Catalina Labouré, Bernadette, los niños de Fátima, esos mensajeros de lo maravilloso más excepcional no dejaron, al comunicar y defender su mensaje, de afirmarse en la gracia santificante, en el amor más humilde y más realista. Se comprende entonces que su mensaje, no solamente por el equilibrio de su contenido sino por la forma de transmitirlo, no provocó pánico sino que trajo paz, tanto para su prójimo como para ellos mismos.
La Iglesia no rechaza ni puede rechazar lo maravilloso, las revelaciones y los milagros; pero la Iglesia pone por encima de esto, y sin comparación, la vida teologal y la santidad. Fieles a esta doctrina, precaviéndonos debidamente de hacer desmerecimientos, por principio, de las manifestaciones de lo maravilloso, pero sin ser alocadamente crédulos o sin dejarse llevar por un pánico vano, habiendo situado en su debido lugar las revelaciones privadas que merecen confianza (sobre todo, las revelaciones privadas de alcance universal), nosotros las utilizaremos lo mejor posible a la luz de la fe, –la fe que es operante por la caridad (Gál. V,6).

***

Para vivir rectamente en la Iglesia, no basta al cristiano decir para sus adentros: la enseñanza del magisterio jerárquico basta; si hay otra cosa, no quiero saberla. Pues ese mismo magisterio está obligado a saber que hay otra cosa; claro que no se trata de otra enseñanza que no sea aquella de la que la jerarquía tiene el depósito y la guarda vigilante, pero sí que hay otras voces milagrosas de mensajeros fieles, que tienen la misión de hablar para atraer la atención sobre esta misma enseñanza que el magisterio administra. No hay otro magisterio que no sea el de la jerarquía, algún magisterio inspirado que sea superior al suyo y al cual el de ella esté obligado a someterse; pero hay otros mensajes además de los de la jerarquía, mensajeros inspirados, milagrosos, que los dignatarios jerárquicos deben aceptar oír, si bien sea a la jerarquía a quien cabe sacar las últimas conclusiones y decidir. La noción católica de Iglesia ciertamente no excluye los carismas [6], pero los subordina a la jerarquía. No excluye las revelaciones privadas, requiere solamente que no sean ilusiones privadas y, a renglón seguido, que esas revelaciones estén de acuerdo con la Revelación.

En momento alguno de la historia de la Iglesia la voz de la auténtica jerarquía, no las insinuaciones de la jerarquía modernista, – en momento alguno la auténtica jerarquía que garantiza de modo ordinario y oficial el carisma de la verdad (San Ireneo) pretendió sofocar las voces inspiradas y milagrosas, pues esas voces, si vienen de Dios, lejos de contradecir la Revelación, la repiten, la hacen comprender, persuadiendo los corazones con una entonación más penetrante y como con un tono más apropiado a las nuevas situaciones. Es así como las palabras del magisterio jerárquico sobre el Sagrado Corazón de Jesús no fueron alteradas por las revelaciones privadas de Santa Margarita María pero,  tras esas revelaciones, las mismas palabras fueron dichas con más vehemencia y se sintieron con mayor entusiasmo. En 1854 había resonado la gran voz del romano Pontífice en la definición infalible de la Inmaculada Concepción, pero esa voz no puso en marcha las multitudes ni movilizó las naciones para la oración y la penitencia sino después de las apariciones de la Inmaculada a Santa Bernadette. Haremos observaciones semejantes en lo que se refiere a la devoción del Rosario y en cuanto a la consagración al Corazón Inmaculado de María: sin la voz inspirada de los videntes de Fátima, la voz del magisterio ordinario no se habría impuesto tan profundamente a las almas cristianas. Y ¿qué decir de las revelaciones privadas conminatorias? Las advertencias del capítulo XXIV de San Mateo siguen siempre presentes, y la Iglesia siempre las hace oír el último domingo después de Pentecostés; solo una liturgia de inspiración y fabricación modernistas intenta hacerlas olvidar. Por tanto, la Iglesia hace resonar siempre en los oídos de los fieles los oráculos del capítulo XXIV de San Mateo; pero, para que esas advertencias sean tomadas en serio por tantos cristianos modernos que quedan atrapados en sus pecados, con un embrutecimiento tan hondo como el de los contemporáneos de Noé en las vísperas del mismo diluvio, para despertar a los que duermen es necesario que, según las circunstancias históricas, la enseñanza del magisterio jerárquico sobre los juicios divinos sea, no modificada, ni torcida en sentido milenarista, pero sí hecha resonar fielmente por mensajeros detentadores del encargo de transmitir revelaciones conminatorias.
Sólo se pide a estos mensajeros que se presenten con garantías suficientes, así como se espera del mensaje que sea congruente con el Evangelio.
Todo esto para decir que las revelaciones privadas y, de manera general, todos los carismas tienen un lugar en la vida de la Iglesia, un papel no despreciable, no supererogatorio sino necesario; es preciso, pues, atribuirles su debido lugar: subordinándolos a la autoridad del magisterio verdadero (completamente diferente del falso magisterio modernista), situándolos en la línea de la Revelación divina, permitiendo que nos despierten, nos conmuevan, nos conviertan, nos edifiquen por el aliento milagroso con que nos repiten las palabra de vida eterna.

__________________________________
[1]. Sobre este tema preciso (permanencia de la Misa) ver Malvenda, o. p., en la Dissertation sur l’Antéchrist [Disertación sobre el Anticristo], n.º 22, que viene a continuación de la segunda epístola a los Tesalonicenses en la Biblia de Vence, t. 16, París 1773. Dicha Biblia de Vence retoma y completa la Biblia de Dom Calmet.
[2]. Bendición del Cirio Pascual en la Vigilia de Pascua.
[3.] Repárese en ad 2 en IIa-IIæ, q. 174, art. 6: “Dios está más inclinado a apartar los flagelos con los que nos amenaza que a retirar los beneficios que nos promete.”
 [4.] Consistorio de 29 de noviembre de 1911. Nota de los DSB (Dosieres San Bernardo): el Padre Calmel escribe “la profecía de San Pío X” entre comillas, y hace bien, pues habría un cierto abuso en afirmar que San Pío X haya profetizado. San Pío X expresa ahí un anhelo, un deseo de su corazón paternal, y para eso tomó prestado ese texto de uno de sus maestros: el cardenal Pie. Pues ese texto “profético” es, en realidad, una cita de la Oración Fúnebre del General De Lamoricière pronunciada por Mons. Pie el 5 de diciembre de 1865 (Œuvres, V, 506-507). Siendo aún simple sacerdote, en 1846, ya había manifestado esa esperanza de conversión (Œuvres sacerdotales II, 332-333). El 28 de setiembre de 1879, en su Discurso del acto de posesión  del título presbiteral de Nuestra Señora de la Victoria, el Cardenal Pie se expresará en los mismos términos (Œuvres X, 63-64).
[5.] Ver, a este respecto, la IIa IIæ, en el tratado sobre los estados (como se le llama), la cuestión 177. – El final de la IIa IIæ contiene, en realidad, tres tratados mayores: el de los estados de perfección, que concluye todo, viene después del tratado de los carismas (gracias gratis datæ) y del de las formas de vida (activa o contemplativa).
[6.] Volver a leer Rom. XII; 1Cor. XII; Ef. IV; 1Ts. V, 16-22.

* PARA CITAR ESTA TRADUCCIÓN:
Padre R.-T. CALMEL, O.P., Brumas do “revelacionismo” e luz da fé, 1974, trad. br. por F. Coelho, São Paulo, out. 2013, blogueAcies Ordinata, http://wp.me/pw2MJ-252

De: “Brumes du «révélationisme» et lumière de la foi”, rev.Itinéraires, n.º 181 (marzo de 1974), pp. 177-187.

Jesús Degollado Guízar, un traidor

El siguiente artículo fue tomado del blog amigo "El integrista Mejicano" cuya visita y lectura recomendamos siempre.



2 de Junio de 1929.... el General en Jefe del Ejército Cristero, Enrique Gorostieta y Velarde, muere en una emboscada, en la Hacieda del Valle, en Atotonilco el Alto, Jalisco. De un grupo numeroso de cristeros sorprendidos, es el único que muere.

¿El contexto? Un país desgarrado por la guerra entre el pueblo católico y el gobierno masónico apoyada por los Estados Unidos. La economía destrozada. El ejército gubernamental desgastado y derrotado. Campaña política por la Presidencia de la República, resultado del asesinato un año antes del Presidente "electo", el traidor Álvaro Obregón. Un candidato opositor que lleva la delantera: José Vasconcelos, el Maestro de las Juventudes de Hispanoamérica. Una sublevación interna entre el mismo grupo gobernante, que hace que dos terceras partes del ejército gubernamental se subleven, encabezada por los generales José Gonzalo Escobar, que combate en Coahuila, Francisco Manzo, en Sonora, y Jesús M. Aguirre, en Veracruz. La opinión pública internacional y la presión de diversos sectores de la sociedad norteamericana que denuncian la carnícera y la violación a todo derecho y toda justicia que la dictadura pretoriana del "turco" Plutarco Elías Calles comete en Méjico. La caída de la dictadura es cuestión de días.... o de horas.

La jerarquía religiosa mejicana, liderada por un cobarde de primera: Pascual Díaz y Barreto, SJ, Obispo de Tabasco, que sería premiado con el Arzobispado de la Ciudad de Méjico. Asistido por otro cobarde: Mons. Leopoldo Ruiz y Flores, Arzobispo de Morelia, quienes consuman la traición.

Unos días antes, el General Gorostieta había escrito un documento muy fuerte contra la cobardía, pactismo y oportunismo de los jerarcas religiosos. Cuenta la historia, que en reunión con sus generales y cadena de mando, deciden continuar la lucha armada hasta la victoria total.

Por tal motivo, resulta altamente sospechosa la extraña "coincidencia" de que los cristeros del grupo más cercano al imbatible Gral. Gorostieta hayan sido "sorprendidos" en la Hacienda del Valle. Los únicos que conocían los movimientos de Gorostieta y su escolta eran unos contados dirigentes civiles del Movimiento Cristero, quienes, bajo pena de excomunión, debían comunicar todo a los Arzobispos citados.

Nunca más oportuna la muerte del Jefe "incómodo". Los jerercas y la intelectualidad balndengue y pactosa comenzaron a llamar "incontrolados" a los cristeros que en el campo de batalla arriesgaban todo y se partían el alma por un sólo ideal: el Reinado Social de Cristo en Méjico.

¿Y que sucede después de la muerte de Gorostieta? El "Alto Mando" encabezado por traidores designa para sucederlo como General en Jefe a Jesús Degollado Guízar.

¿Y qué hace Degollado Guízar? En tan sólo 19 días "se da cuenta" de que es inútil proseguir una guerra que estaba más ganada que perdida, y acepta los mal llamados "Arreglos", rindiendo a las tropas cristeras ante los mercenarios callistas el 21 de Junio de 1929. ¡Qué gran cometido el de este gran Jefe Supremo! En 19 días arruinó la lucha de casi 3 años, y escupió sobre la sangre de tantos y tantos mártires que dieron su vida por Dios y por la Patria. Vendió a sus compañeros de lucha, pues para todos es sabido que después de la "rendición" murieron asesinados por el gobierno callista más cristeros que en tres años en los campos de batalla.

Pero, ¿quién era este oscuro personaje? Veamos:

Jesús Degollado Guízar nació en Cotija de la Paz, Michoacán, zona de asentamiento de judíos conversos, a finales del siglo XIX, hijo de Santos Degollado Carranza y de Maura Guízar Valencia.

A temprana edad su familia se trasladó a vivir a Atotonilco el Alto, Jalisco, mismo lugar donde sería asesinado a traición el Gral. Gorostieta.

En dicho lugar se afilió a la Asociación Católica de la Juventud Mexicana, y después a la Unión de Católicos Mexicano,s la clandestina "U".

¿Qué otros antecedentes tuvo, como para ser designado General en Jefe del Ejército Cristero? Alfonso Taraena, acucioso cronista nacional, nos lo cuenta en su obra "La verdadera revolución mexicana", XII etapa (1926-1927), México, editorial Jus, 1963, páginas 213 a 215, en donde nos dice lo siguiente:

*En 1920 trabajó como propagandista del candidato presidencial Alfredo Robles Domínguez, quien a pesar de ser de origen revolucionario, fué apoyado por algunos sectores católicos, contra Carranza.

*Su principal actuación en dicha campaña política fué lanzar en la Cámara de Diputados polvos de picapica para hacer estornudar a los legisladores y gritar entre el montón de la graderías que Obregón era el asesino de Carranza.

*Se salvó de ir a la cárcel porque engañó a los custodios de los detenidos diciéndose compañero de los de la policía secreta a quienes mostró una credencial que tenía del obregonista Partido Liberal Consitucionalista.

*En Atotonilco hizo triunfar una planilla para la elección de Ayuntamientos aliándose con los izquierdistas José Guadalupe Zuno, candidato para gobernador, y Silvano Barba González, para diputado.

*Con otros correligionarios suyos, se apoderó en la presidencia municipal d las boletas para los electores y de los padrones, aprovechando un descuido del secretario, quien después se lamentaba desolado interrogándolo si no había visto quién se los había robado.

*El día anterior a las elecciones amenazó con levantar a balazos la casilla si se instalaba antes de tiempo.

*Al amanecer, hizo ademán de cumplir su palabra y sacó su pistola, pero sin llegar a dispararla.

*Una vez inicida la guerra cristera, en Cañadas, Jalisco, el sacerdote José Reyes Vega, Lauro Rocha y otros lo invitaron a unirse a ellos. Pero no lo hizo "porque toda su vida había sido muy miedoso", según propia confesión.

*Después de cumplir una orden del Lic. Anacleto González Flores para llevarle parque a las tropas, es llamado de nuevo a Guadalajara, donde el Alto Mando le informa de la muerte de Anacleto y lo designa "General de División" el 20 de Mayo de 1927.

Y así fueron los verdaderos antecedentes y "meteórica" carrera militar de este cobarde y traidor. Después de consumar su traición, vivió cómodamente hasta su muerte en 1957.

¿Y saben ustedes de quién fué tío? Nada más y nada menos que del cura pederasta, drogadicto, maricón y estafador, Marcial Maciel Degollado, fundador y máximo líder de la peligrosísima secta "Legionarios de Cristo", protegido hasta la ignominia por el partisano polaco Karol Josef Wojtyla Katzarowsky, alias "Juan Pablo II", y sin embargo, condenado como "falso profeta" por el perito dl Vaticano II, Joseph Alois Ratzinger von Tauber, alias "Benedicto XVI".