lunes, 17 de marzo de 2014

Los templos vacíos

La Iglesia Conciliar del Vaticano II, es decir, la Iglesia del Anticristo, alteró la fe y los sacramentos, muy especialmente el Santo Sacrificio de la Misa. Ni bien el Novus Ordo Missae fue promulgado, se pudo apreciar el vaciamiento de los templos en todo el mundo. Cada vez, menos gente asistía cada domingo a misa, y cada vez, los sacerdotes que habían apostatado en la Iglesia Montiniana realizaban nuevos y más extravagantes experimentos litúrgicos, esperando, como lo siguen haciendo hasta hoy "atraer a la gente" a la Iglesia.

La noción de Misa como espectáculo, como una fiesta y no como un sacrificio implica una alteración completa. Esa alteración fue acompañanada con la imposición de un nuevo rito, una nueva liturgia que expresara, cabalmente, la nueva fe que, como el cáncer, se expandía por toda la jerarquía oficial. Pero Nuestro Señor Jesucristo, dijo a sus Apóstoles:

Y, llegándose Jesús, hablóles, diciendo: «Dada me ha sido toda potestad en el cielo y sobre la tierra. Partiendo pues, enseñad a todas las gentes, bautizándoles en el nombre del Padre, y del Hijo y del Santo Espíritu, enseñándoles a guardar todo cuanto he mandado a vosotros. Y he aquí que estoy con vosotros todos los días hasta la consumación del siglo» (Mt 28: 18-20)

Es decir, Cristo prometió asistir perpetuamente a su Iglesia. Pero también es cierto que encomendó a los suyos predicar la Verdad, propagar la Sagrada Doctrina que Él había predicado. No les mandó a congeniar la Fe con los pueblos ni los tiempos, a adaptar, a modernizar, sino a "guardar todo cuanto he mandado a vosotros". San Pablo insiste en lo mismo: "Pues yo he recibido del Señor lo que también he trasmitido a vosotros " (I Cor: 11, 23). ¿Y qué es lo que recibió San Pablo? Lo mismo que se pide a la Iglesia cuando se está por recibir el Bautismo: la Fe.

La Fe, y no la Misa es el centro de nuestro combate. La Misa Católica, el Ritual Romano, el llamado "Tridentino" o "Misa de San Pío V" (por ser él el Papa que promulgó el Misal y lo convirtió en el rito ordinario a perpetuidad de la Iglesia Católica Romana), es la expresión correcta, completa y eficiente de nuestra Fe Católica. Muchos grupos invierten la ecuación y sostienen que la causa del combate es la Misa por la Misa en sí misma. Pero esta es una postura ritualista y exotérica ¿Acaso los grupos Ecclesia Dei (cada día más agonizantes) no tienen la "Misa Tridentina"? ¿Acaso los anglicanos tradicionalistas no tienen una liturgia tridentina, volcada al inglés clásico, desde por lo menos mediados del Siglo XIX? ¿Y los "ortodoxos" orientales, no tienen también liturgias católicas antiquísimas, ritos largos y hermosos que la Iglesia siempre consideró válidos y indultados también en la Bula Quo Primium? La Misa expresa la fe, pero no es la fe en sí misma. Recordemos la derrota de los Israelitas ante los filisteos:

Y vino el pueblo al campamento, y dijeron los ancianos de Israel: «¿Por qué nos ha resbalado el Señor hoy a faz de filisteos? Tomemos el arca de nuestro Dios, de Silo, y salga al medio de nosotros, y nos salvará de mano de nuestros enemigos.»  Y envió el pueblo a Silo, y tomaron de allí el arca del Señor de los ejércitos, sentado sobre querubines; y entrambos hijos de Helí, con el Arca de la Alianza de Dios, Ofní y Fineés.  Y aconteció, como vino el arca del Señor al campamento, que vociferó todo Israel con voz grande, y resonó la tierra. Y oyeron los filisteos la voz de la grita, y dijeron los filisteos: «¿Por qué la grita del alarido grande esta en el campamento de los hebreos?» Y conocieron que el arca del Señor había llegado al campamento. Y amedrentáronse los filisteos, y dijeron: «Estos los dioses han llegado a ellos, al campamento. ¡Ay de nosotros! ¡Sálvanos, Señor!, hoy, pues no se ha hecho cosa semejante ayer y anteayer.  ¡Ay de nosotros! ¿Quién nos salvará de mano de estos dioses los firmes? Estos son los dioses que hirieron al Egipto en toda plaga y en el desierto.  Confortáos y hacéos varones, filisteos, para que no sirváis a los hebreos, así como han servido a nosotros; y seréis varones y guerrearéis contra ellos.»  Y guerrearon contra ellos; y resbaló el varón de Israel, y huyó cada cual a su tienda. Y fue hecha plaga grande sobremanera; y cayeron de Israel treinta millares de infantes.  Y el arca de Dios fue tomada, y entrambos hijos de Helí murieron; Ofní y Fineés. (I Sam 4: 3-11)

Los Israelitas no pusieron su fe en Dios, sino en el Arca de Dios. Pensaron que con el Arca podrían triunfar sin tener a Dios y a su Ley en los corazones. Hoy en día, vemos también a muchos católicos que, rechazando las eneñanzas heréticas del Concilio Vaticano II, ponen su fe, no en la Fe del Dios Omnipotente, sino en la Liturgia, en la Misa.

Al mismo tiempo, ha surgido una dolorosa tendencia entre algunos católicos, que quizás de buena fe elaboraron una tendencia de carácter quasi-gnóstica: la posesión de ciertos conocimientos verdaderos los convierte a ellos en los verdaderos e iluminados católicos, los verdaderos fieles en estos momentos de Apostasía General. No se trata del conocimiento de Nuestra Fe, sino en la elaboración de nuevas y elaboradas tesis e hipótesis, o en la resurrección de otras muy antiguas. sui generis del Magisterio. Ellos son poseedores de un mysterium tremendum que equivale a una tremenda majestas que los vuele incontestables y sus cofrades se lanzan a la batalla, no por la Verdad, sino por su hermenéutica de lo que ellos creen que es la verdad. Todos aquellos que no compartes estas novedosas tesis, hermenéuticas extrañas o nuevos rigorismos son tildados de herjes, hipócritas y modernistas, afiliados de manera secreta a la Iglesia del Anticristo con quienes (argullen) se tiene comunión. Ejemplos y personajes sobran, tesis y postulados también. Poco importa que no resistan el estudio teológico, poseen frases fuertes y simplistas que ganan adeptos y silencian a aquellos que temen ser  tildados de "ingenuos (¿o deshonestos?)", cuando no de herejes o endeminiados. Recientemente, mantuve un debate con una persona así, de nada valieron los argumentos que se le presentó, continuó con sus tesis (propias, de él) aún cuando reconoció que ignoraba cuestiones históricas y litúrgicas.

Seglares y sacerdotes se unen en la elaboración de una novedosa teología que, bajo la apariencia de rigor esconde en muchos casos la evidencia del abandono de los Doctores y los Padres de la Iglesia y una interpretación

Mientras tantos, cientos de templos católicos están vacíos, profanados, dejados en la inmensidad de los pueblos y las ciudades. Los sacerdotes que en ellos celeraron la Santa Misa, fueron alejados, murieron o apostataron en la mayoría de los casos. Hoy, como el que se muestran en las imágenes que tomamos del artículo de Legión Católica, esos templos siguen ahí, muchas veces con fieles católicos que aún conservan la Fe, la Verdadera Fe Católica, esperando a que todo sea restaurado en Cristo.

4 comentarios:

  1. Por eso tenemos que seguir rezando por la Santa Fe Católica y por los buenos sacerdotes, que los hay.

    ResponderEliminar
  2. La Fe es un Don Divino, no hay que rezar por la fe, hay que pedir a Dios les de la gracia a los apotastas para regresar a la unica fe verdadera y posible, la que nos hace hijos de Dios y herederos del cielo, la fe se pierde con la aceptacion de una sola herejia, haciendola publica, manifiesta y de manera contumaz, Sin fe es IMPOSIBLE AGRADAR A DIOS, dice La Santa Biblia, palabra de Dios que ha de creerse como verdad divina, ... esos "buenos sacerdotes" de los que habla "anonimo", si es que son sacerdotes, son apostatas, pueden ser "buenos", pero naturalmente, pues en aquellos bautizados que abandonan la fe, no actua la gracia divina. solo regresando a la Verdad, que es una y absoluta, que es Dios, se puede ser acreedor de las gracias necesarias para perseverar y salvar el alma.

    ResponderEliminar
  3. Estimado Crux, gracias por pasar y dejar tu comematrio. Justamente ahora estaba escribiendo una entrada y estaba revisando el magisterio de la Iglesia sobre el jansenismo. Me sorprende que algunas de tus afirmaciones hayan sido condenadas, precisamente como janenistas. El primero de ellos es creer que la fe se pierde con el pecado. Eso es falso. El pecado nos hace perder el estado de gracia, pero no la fe.
    El segundo es que los sacerdotes (el comentarista se refiere a los mismos de la entrada, imagino, no a los de la Secta Conciliar) no podrían realizar una oblación a que a Dios agrade porque se encuentran extraviados en la Fe (¿Qué fe? ¿La del Padre Feeney y los dimonianos? ¿La neo-donatista de los Dimond, que también es neo-jansenista?), y entonces sólo aumentarían el pecado que ya tienen. ¿Quién dice qué están extraviados de la fe? ¿Qué herejías han abrazado? ¿Desde cuando el que ora a Dios, si no tiene la Gracia solo aumenta la Ira de Dios?

    te dejo finalmente algunas citas del magisterio condenando propuestas jansenistas, similares a las que redactaste.


    Todas las obras de los infieles son pecados, y las virtudes de los filósofos son vicios. (Dz 1022)

    Forzoso es que el infiel peque en toda obra. (Dz 1298)

    La fe es la primera gracia y fuente de todas las otras (Dz 1377)

    La voluntad no prevenida por la gracia, no tiene ninguna luz, sino para extraviarse; ningún ardor, sino para precipitarse; ninguna fuerza, sino para herirse; es capaz de todo mal e incapaz para todo bien (Dz. 1389)

    Sin la gracia, nada podemos amar, si no es para nuestra condenación. (Dz 1390)

    La oración de los impíos es un nuevo pecado; y lo que Dios les concede, es nuevo juicio contra ellos (Dz 1409)

    En Cristo Nuestro Señor,
    Raúl

    ResponderEliminar
  4. Me interesa lo del jansenismo. ¿Cuándo sale Raúl?

    Claudio

    ResponderEliminar

Muchas gracias por dejar tu mensaje. Si el mismo contiene insultos o groserías, será eliminado.
Benedicamus Domino!