martes, 22 de abril de 2014

La Religión del Hombre

En el pasado nadie dudaba que se cumplía la profecía de Malaquías (I, 10):

Mi voluntad no está con vosotros, dice el Señor omnipotente, y no recibiré sacrificio de vuestras manos. Porque desde el oriente al poniente mi nombre es glorificado entre las naciones, y en todas partes se ofrece incienso a mi nombre y se hace un sacrificio puro, ya que mi nombre es grande entre las naciones, dice el Señor omnipotente


En aquel tiempo, un sacerdote decía "Sursum corda!" y todos los fieles se ponían al unísono de pié y respondían que sus corazones estaban elevados al Señor. La misma misa católica se celebraba y el rito latino había alcanzado su esplendor. Fue fruto de una fe viva, de una fe sincera y centrada en Cristo. Una fe Cristo-céntrica, una fe que se expresaba perfectamente por medio del ritual que la Iglesia fijó como lícito, válido e inalterable para la Iglesia Latina. Hoy los templos donde se predicaba la Verdad, que es Cristo Crucificado: el escándalo para los judíos y la necedad para los paganos (I Cor 1: 23), pero para nosotros, la Verdad, la Luz y la Vida (Jn 16: 6). Hoy, con los templos abandonados, profanados y mancillados, los verdaderos sacerdotes deben predicar, ofrecer y guiar a la Iglesia desde las catacumbas, donde, para incredulidad de algunos, se sigue celebrando la Verdadera Misa y se hace presente la Profecía de Malaquías.

La Iglesia siempre estuvo asesidad por los errores y las herejías. Pasaron los años y el Demonio realizó su trabajo, se infiltró de a poco y en la década del '50 la casi totalidad de la jerarquía católica había apostatado en secreto. Las ideas modernistas, que se pensaron derrotadas en la época de San Pío X se había resignificado, habían evolucionado a la Nueva Teología. Dicha teología es una falsa teología, porque en realidad es una ideología antropocéntrica.

¿Qué es una ideología? Se la puede definir como un sistema de ideas coherente en sí mismo que otorga una cosmovisión omnicomprensiva y omniexplicativa para quienes adhieren a ella. Las ideologías comparten mucho de lo que Mircea Eliade definía como mitos: se trata de historias que son verdaderas porque quienes las creen asumen su veracidad sin necesidad de comprobarlas, son tautológicas, intervienen divinidades, explican el origen y el destino de las instituciones y sobre todo, ordenan el mundo de los hombres.

¿Por qué la Nueva Teología es una antropología? Porque mientras la Teología está centrada en Θεός, Dios, la otra se centra en el ἄνθρωπος, en el hombre y en este caso, en el hombre como objeto de conocimiento, de amor divino, de su relación con Dios. Por lo tanto, la λογία se conviete en un estudio sobre todo lo que toque al hombre. Aquí, a su vez debemos comprender que hay divisiones:


  • Hombre como ser. Como explicamos en un ensayo anterior, "Dios es ante todo ente, eso significa Dios Es", y mientras la Teología se centró en la admiración, la contemplación y el acercamiento a ese Ser-que-existe-por-sí-mismo, la Nueva Teología deja a Dios de lado y vuelve sus ojos a otro ser, al creado, no al Creador.
  • Hombre como ser ante la nada. Muy propio del existencialismo católico, que encontró en la Nueva Teología una interlocutora ideal. Para el existencialismo la existencia es anterior a la escencia, no hay algo así como una "escencia humana" y para el existencialismo católico, ésta es una consecuencia de la existencia del hombre.  El hombre esta solo, sin nadie y solo descubre la escencia de su ser y de todos los seres cuando descubre su soledad y la muerte. Esto genera angustia y esa angustia se responde por la aparición de la experiencia religiosa.
  • El hombre como creador. Ante la angustia, como vimos, el hombre responde elaborando un Mythos: el de un ser que sea anterior a él y cuya escencia y existencia sean una a la vez. Ese ser es Dios. ¿Qué Dios? Pues todos, porque el hombre no puede conocer jamás que es Dios, o si Dios existe, porque el mismo siempre es producto de la necesidad que el hombre tiene. Lo que importa es como el hombre desarrolla su propia experiencia religiosa y por medio de qué herramientas lo hace. Ergo, las creencias, las liturgias, las costumbres, todo depende de la situación socio-histórica del hombre.
La Nueva Teología, que en realidad debería llamarse Ideología de la Antropologizacion, expresa con propiedad y con perfección las necesidades del "hombre moderno", del hombre desh-humanizado, del hombre convertdo en un ser mutable y al que nada, salvo él mismo le importa o necesita. El hombre se convierte así, como nunca antes, en la medida de todas las cosas. 
Es inútil rastrear el orígen, pero sí sabemos desde cuando se hace palpable en occidente: con el humanismo renacentista y el "re-descubrimiento" del hombre, del cuerpo del hombre y de los ideales de belleza. Cuando el ícono, que es en sí mismo arte y milagro, traditio pura y perfecta, deja lugar a la imágen tridimensional y de bulto, cuando los hombres se ven necesitados a imitar la creación. Uno ve una Virgen del Renacimiento y ve a una modelo, pero si miramos cualquier ícono de la Theotokos  o Deipara, vemos exactamente lo que debemos ver, con precisión y con perfección a La Madre de Dios. Y si la madre de Dios poco a poco fue desfigurada, ella, que es la Nueva Eva y la imágen de la Iglesia que responde al Mensajero de Dios con un fiat!, la Iglesia del Señor también fue desfigurada y humanizada al punto en el que quienes debían defenderla decidieron que su ropaje, sus vestimentas, su naturaleza debía cambiar y ser lo que ellos-creían-que-debía-ser: la Religión del Hombre, la Gran Ramera de Babilonia.
 

1 comentario:

  1. Excelente análisis de una crisis convertida en decadencia.
    Huguito

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