miércoles, 30 de abril de 2014

Más perplejos que nunca

Más perplejos que nunca. Así están todos aquellos que creen formar parte de la misma Iglesia que fundó Jesucristo, que expandieron por el mundo los Apóstoles y por la que murieron los mártires... y que al mismo tiempo, es la Iglesia que hoy gobierna Bergoglio. Perplejos, más que nunca. Creo que una definición que cae como anillo al dedo para estas personas es la de “conservadores”. En efecto, ellos desean “conservar” ciertas prácticas tradicionales en la Iglesia Conciliar del Vaticano II. No desean permanecer fieles a la Fe de Cristo. Para ellos, la Fe y la Doctrina que la expresa es mudable, se puede adaptar a las épocas y lugares, no obstante, desean mantener ciertos usos litúrgicos, ciertas costumbres, cierta moral, ciertos aspectos de catolicidad.
Estos conservador es se pueden clasificar en tres grupos:

a. Los conservadores no sacramentalistas.
Son todos aquellos fieles de la Iglesia Conciliar del Vaticano II, que reconociendo como absolutamente válido y ortodoxo a dicho Latrocinio, sus reformas y autoridades de la Iglesia emanada de él, no asisten a las funciones litúrgicas por no “sentirlas serias” o “poco ortodoxas como las celebran hoy en día”. Este grupo suele estar compuesto por personas de edad que conocieron a la Iglesia Católica y que aceptaron, en silencio la invasión modernista de los años '60. Rechazan a la Resistencia Católica, a la que suelen denominar “extremista” o “sectaria” y prefieren permanecer en silencio en sus hogares.

b. Los conservadores sacramentalistas.
Son aquellos fieles y “sacerdotes” conservadores, que reconocen al Latrocinio del Vaticano, a sus autoridades y todas sus reformas como válidos y lícitos, pero tratan de asistir y permanecer en “comunidades serias”, es decir, en parroquias donde los falsos sacerdotes conciliares no realicen “misas carismáticas” ni se encuentren a la vanguardia de la experimentación litúrgica. De ser posible, asisten a las Misas indultadas por Ratzinger/Benedicto XVI, pero dejan en claro que permacenen en perfecta comunión con Bergoglio. Este grupo bi-ritualista es tan modernista como cualquier otro que forma parte de la Iglesia Conciliar, ya que para ellos, la fe es subjetiva y la liturgia que la expresa se encuentra sometida a los gustos particulares de cada fiel, ergo, es tan válido y tan lícito asistir al Novus Ordo como a la Misa Tridentina (indultada). Sólo es una cuestión (no un problema) de gustos.

c. La Ecclesia Dei.
Son todos aquellos fieles y sacerdotes (casi todos falsos) que reconocen plenamente el Latrocinio del Vaticano II, sus reformas y autoridades. Para ellos, existe ciertamente un problema, no con el Conciliábulo, sino con su aplicación. El problema, dicen, no es el “Concilio”, sino como el mismo se implementó. El filósofo y presbítero Joseph Ratzinger (luego Papa de la Iglesia Conciliar) había llegado a una solución perfecta para el “problema” entre la Iglesia Pre-Conciliar y la Post-Conciliar: la hermeneutica de la continuidad. Todo se reduce a la interpretación del Concilio, que debía realizarse a la “luz de la tradición” y no como una “ruptura” con la Iglesia Bi-milenaria.
La mayoría de los miembros de las comunidades Ecclesia Dei son sacerdotes y fieles que salieron de las filas de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, aunque también hay algunos sedevacantistas.

Quisiera ahora tocar dos ejemplos de los últimos y dejar a los “no sacramentalistas” para un ensayo posterior.

Un ejemplo de “conservadores sacramentalistas” lo constituye el ministro Tim Finigan, administrador del famoso blog “The hermeneutic of continuity”. Se trata de un hombre que, quizás de buena fe, se encuentra en el error. Como muchos conservadores vio con alegría el ascenso de Ratzinger a la cabeza de la Iglesia Conciliar y fue uno de los primeros que implementó servicios regulares de misas indultadas en su parroquia. A su vez, se mostró sorprendido con la proclamación de Bergoglio como sucesor de Ratzinger y ha tratado, desde entonces de interpretar a “la luz de la tradición” las acciones y palabras del jesuita argentino. Tarea complicada y que le trajo más de un dolor de cabeza, y no me refiero al famoso “llamado a la divorciada” (sobre el cual, como otros tantos conservadores) se mostró incrédulo y trató de relativizarlo, sino sobre las canonizaciones de Roncalli/Juan XXIII (Bis) y Wojtyla/JP2.

Entre los conservadores de la Ecclesia Dei podemos encontrar al reciente cisma nacido de la congregación apóstata “Instituto del Buen Pastor” y que publican el blog “Disputationes theologicae”.


Cuando analizamos los escritos de estas personas, vemos que no todo se reduce a la Misa. El problema no es litúrgico, sino que se trata de una cuestión doctrinal, una cuestión sobre la Fe. La ausencia de la fe católica romana puede ser disimulada con la Misa Tridentina, pero tarde o temprano, el hecho de adherir a una fe que no es católica se vuelve evidente y las “soluciones” conservadoras hacen aguas por todas partes.

3 comentarios:

  1. Un pantallazo sobre la línea media. No crees que los lefebvristas estarian dentro de algunos de estos grupos?

    Claudio

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  2. No, Claudio, porque los sacerdotes de la FSSPX creen que el problema está en el Concilio, no en la hermenéutica del mismo.

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  3. Aqui hay algo del hermeneuta de Argentina
    http://legioncatolica.blogspot.com.ar/2014/05/cuanta-alegria-se-encontraron-en-la.html

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