martes, 20 de mayo de 2014

Eclesiología moderna: la repetición de errores

Hace muy pocos días me invitaron a una mesa redonda en un centro de estudios independientes en los que se leyó el trabajo de un colega por el cual siento un gran aprecio, a pesar de las enormes diferencias académicas y religiosas entre nosotros. El trabajo versaba sobre la eclesiología, y en él, exponía que la eclesiología post-conciliar (del Vaticano II) recuperaba la eclesiología antigua, de los primeros siglos.

Según este colega (y una profusa bibliografía), en la Edad Media, el Papado, por su conflicto con Oriente, decidió "cerrar" el concepto de Iglesia, que pasó de ser "un pueblo nuevo, una nueva raza que establecerán el Reino de Los Cielos en la Tierra", a "la Iglesia de los perfectos sometidos al Papa". El trabajo continuaba exponiendo que, precisamente esta visión teológica había generado los movimientos rigoristas del siglo XVII que concluyeron al Concilio Vaticano I.

Normalmente, cuando soy invitado a estas reuniones, tengo la costumbre de leer antes las ponencias y preparar todas las preguntas y observaciones. Sabiendo que se trataba de un amigo y colega respetado (o por lo menos con cierto respeto en el mundo académico) me sorprendí de una serie de errores que había cometido, pero mucho más me sorprendí al ver que todos esos errores se encontraban apoyados en una "sólida" bibliografía académica. Quisiera, en el presente ensayo dejar un breve punteo de los errores de esta visión, propia de la nueva eclesiología. Recomiendo a los lectores que repasen los pasados artículos sobre la Eclesiología Católica y la Eclesiología Modernista, que alcanzó con Ratzinger su máximo y mejor exponente.

Ahora, sin más preámbulo, algunos "errores" que vi en ese trabajo y que son muy repetidos por los exponentes de la eclesiología modernista:

1) Es falso y erróneo que la Iglesia Católica haya pasado de una "eclesiología abierta" a una "cerrada", al contrario. En los primeros siglos del Cristianismo, incluso señalan las fuentes históricas, se solía negar el bautismo o la absolución hasta que un fiel estaba a punto de morir.
2) La palabra εκκλησία de la cual proviene Iglesia, significaba originalmente la asamblea de los congregados para la celebración de la Misa. Ahora, todas las liturgias antiguas exigían que los catecúmenos se retiraran, para que no presenciaran, precisamente la "Misa de los fieles". En la liturgia latina, si bien existe esa división, la misma no es tan patente como en las orientales. Incluso, en algunas el diácono "expulsa" a los catecúmenos.
3) No hay un sólo documento en el cual se designe a la εκκλησία como otra cosa que no sea la Iglesia de Cristo, la Iglesia del Señor. La idea de universalidad está ausente, tanto en la tradición latina como en la oriental. De hecho, en las Reglas Apostólicas, la excomunión parece ser una pena muy habitual.
4) En la Didaché (documento fundamental para estudiar la llamada "Iglesia Primitiva") la condición de "una" y "santa" de la Iglesia se enfatizan. Se deja en claro que hay un único camino posible para la salvación y que el mismo está en la Iglesia que nos conduce a Cristo, que quienes se extravían de ese camino van a la perdición.
5) Es falso que la Iglesia proclamara que la misma se encuentra únicamente constituida por los perfectos. De hecho ese error fue condenado en varias oportunidades, especialmente contra los jansenistas.
6) El Concilio Vaticano (Primero y único) no está en concordancia con ninguna eclesiología "cerrada", sino con la Eclesiología Católica tal como fue desarrollada desde los primeros siglos. Si bien la definición de la jurisdicción universal y la infalibilidad pontificia eran completamente innecesarias (ya habían sido proclamadas en la antigüedad y eran sostenidas como verdades de fe evidentes), eso no invalida al Concilio.

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