viernes, 6 de junio de 2014

La ovación carismática a Bergoglio

El 1ero de junio se publicó la noticia del encuentro ecuménico entre el Arzobispo Conciliar de Montivideo, el sr. Daniel Sturla, con la Mae Susana Andrade y el Pai Julio Kronberg de las Instituciones Federadas Afroumbandistas del Uruguay. Aquí en Sursum Corda se insistió en más de una oportunidad que estos encuentros no son una novedad bergogliana, sino que forman parte del ethos de la Iglesia Conciliar del Vaticano II. En otras palabras, reafirmamos desde Sursum Corda que ésto no implica una ruptura con el pontificado de Ratzinger/Benedicto XVI, sino que debe entenderse como parte del mismo discurso, aunque, tal (sólo tal vez) en una hermenéutica diferente. La hermenéutica, como sabe cualquiera que haya estudiado filosofía moderna no implica una realidad diferente, sino una interpretación variada, alternativa, de una realidad que apenas si puede distinguirse. En otras palabras, la hermeneutica bergogliana es tan válida como la ratzingeriana, sólo que la primera es más "evangélica" o "low church", mientras que la segunda se corresponde al ideal de High Church Anglo-Católico que Daniélou y Congar predicaron durante y después del Concilio Vaticano II.

En la entrada que hacíamos referencia, nuestro querido y estimado comentarista, Jorge, dejó las siguientes palabras y también un artículo que merece ser leído.

Nosotros, desde Sursum Corda sólo podemos invitar a todos los católicos a repetir con el autor del Apocalipsis "¡Ven Señor Jesús!"

Comentario de Jorge
La realidad va a superar la ficción, que no sorprenda una ceremonia ecuménica con los umbanda en alguna catedral. 

Por ejemplo, basta salir a cualquier ruta para ver no uno sino muchísimos altares paganos del Gauchito Gil. Creo que pronto lo van a canonizar, antes que a Pio XII seguro, milagros no van a faltar. 

Mientras tanto su humildeza Bergoglio ha encontrado otro ídolo donde ir a postrarse:
http://www.lanacion.com.ar/1696532-ovacion-carismatica-al-papa-en-un-estadio-lleno

ROMA.- Francisco, el papa "futbolero", fue ovacionado ayer por 52.000 fieles en el legendario estadio Olímpico de esta capital, adonde no fue a ver un partido, sino a participar, durante 90 minutos llenos de fervor, de la 37» Asamblea Nacional de la Renovación Carismática Católica (RCC), movimiento posconciliar de la Iglesia.

Aunque no fue la primera vez de un pontífice en el estadio Olímpico (Juan Pablo II había estado en 1984, cuando se celebró allí el Jubileo Internacional de los Deportistas), Francisco se convirtió en el primer papa que participa de la cumbre anual del movimiento carismático, que suele tener lugar por lo general en la localidad balnearia de Rímini, en el norte de Italia.

"¡Por favor, no enjaulen al Espíritu Santo! ¡Libertad!", pidió el Papa durante el encuentro, en el que también advirtió que "el Diablo quiere destruir a las familias".

"Las familias son iglesias domésticas donde Jesús crece en el amor de los cónyuges y en los hijos. Por eso la familia es atacada. ¡El demonio trata de destruirla", dijo. "Que el Señor bendiga a las familias, que las refuerce, porque la familia está en crisis, el Diablo quiere destruirla."

Al principio del encuentro, que comenzó a las 17 de una jornada de sol y calor, en lo que fue considerado un "milagro" de los carismáticos, Francisco, que nunca canta durante las celebraciones, por primera vez entonó con ganas un canto en castellano ("Vive Jesús el Señor"). "Seguro alguien les hizo saber a los organizadores que me gustaba ese canto", reconoció luego el Papa, que recordó que lo solía cantar en sus encuentros anuales con la Renovación Carismática en la Catedral de Buenos Aires. "Gracias, me hicieron sentir en casa", dijo, en medio de aplausos.

Directo y sincero, Francisco también recordó: "Yo no amaba mucho a los carismáticos, porque me parecían una escola de samba, no compartía su modo de rezar. Después comencé a conocerlos y me di cuenta del bien que le hacen a la Iglesia".

La RCC es un movimiento católico que nació en un retiro de 30 estudiantes y varios profesores de la Universidad de Duquesne, en Pensilvania (Estados Unidos), a principios de 1967, y se extendió con rapidez por otras ciudades de ese país. Juan Pablo II lo definió como "una manifestación elocuente de la vitalidad siempre joven de la Iglesia". Considerada una de las respuestas laicas al Concilio Vaticano II (1962-1965), la Renovación Carismática tiene como ejemplo las comunidades cristianas primitivas. Según la organización, cuenta 71 millones de seguidores en todo el mundo.

Ante 1000 sacerdotes, laicos, 3000 chicos, obispos, algunos cardenales y delegaciones de 56 países, Francisco rezó para que bajara el Espíritu Santo sobre todos, especialmente enfermos y excluidos. "Enséñanos a no luchar entre nosotros para tener un pedazo de poder, enséñanos a ser humildes, a amar a la Iglesia más que nuestras internas", exhortó.

La parte más emotiva fue cuando, al final, los 52.000 fieles, con los brazos levantados, elevaron una plegaria especial por el Papa, que se arrodilló, con los ojos cerrados y concentrado.

UN MOVIMIENTO RENOVADOR

Renovación

Tras el Concilio Vaticano II, la renovación carismática nace en Estados Unidos en 1967 como una respuesta a los evangélicos y rápidamente se extiende en todo el mundo, con fuertes críticas conservadoras

En la Argentina

El movimiento también se encuentra representado y fue impulsado desde 1969 por los sacerdotes Francisco Muñoz Molina y Alberto Ibáñez Padilla


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