martes, 1 de julio de 2014

El combate equivocado

Tomado del sitio Católicos Alerta


enit Jesus, et stetit in medio , et dixit eis : Pax vobis.
Vino Jesús, y de pie en medio de ellos les dijo: ¡La paz sea con vosotros!

… sigue la justicia, la fe, la caridad, la paz, con aquellos que de corazón puro invocan al Señor. Rechaza las discusiones necias e indisciplinadas, sabiendo que engendran altercados”. (II Timoteo, 2: 22, 23)

Mientras que cada día que pasa vemos prosperar la apostasía en todo el mundo, al mismo tiempo que se cometen multitud de pecados y abominaciones sacrílegas, nos preguntarnos sobre la actitud de algunos católicos que permanecieron fieles a la verdadera fe y a la verdadera doctrina. ¿Consuelan a Nuestro Señor con sus acciones, actitudes y oraciones, o por el contrario, se unen a todos los sembradores de discordia y disensión?

El sentido común nos haría suponer que, con espíritu de fe y de caridad, se encuentran más unidos que nunca unos y otros. ¿Por qué?

a) En primer lugar, porque es una orden emitida por nuestro Señor mismo: "Mi mandamiento es que os améis unos a otros como Yo os he amado" (Jn 15:12 ).

San Pablo exhorta a los cristianos para que vivan unidos en la fe, en espíritu de paciencia mutua, y amor, de esta forma:

".. Aunque yo tuviera toda la fe de forma que traslade montañas, si no tengo amor, nada soy." (Primera a los Corintios)

"Con toda humildad, mansedumbre y paciencia, soportándoos unos a otros, ser solícitos en guardar la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz." (Ef., II, 2, 3) "Mas tú, hombre de Dios, huye de estas cosas (las tentaciones de cosas apetecibles). Anda tras la justicia, la piedad, la fe, el amor, la constancia, la mansedumbre" (I Timoteo 6:11) "Que vuestra caridad sea sincera, aborreciendo el mal, adhiriéndoos al bien, amándoos los unos a los otros con amor fraternal, honrándoos a porfía unos a otros. Sed diligentes sin flojedad, fervorosos de espíritu, como quienes sirven al Señor" (Rom. 12, 9-12)

b) ¿no es lógico y natural entonces, que, frente a los terribles ataques del demonio, los católicos (probablemente) de los últimos tiempos, estemos, como en los comienzos de la Iglesia, unidos como hermanos de verdad y no enfrentados entre nosotros?

¿No es deber sagrado de los católicos que se mantienen fieles a la verdadera fe y a las enseñanzas de la Iglesia, permanecer unidos como hermanos y practicando especialmente la virtud de la caridad?

Por desgracia, este no es el caso. ¡Qué de querellas, de polémicas e inútiles divisiones por todas partes! Podemos verlo en Internet. Algunos, en sus blogs - (Catholicapedia a la cabeza) -, lejos de promover el espíritu de caridad que debe existir entre los católicos - se complacen constantemente en sembrar la cizaña entre sacerdotes y fieles non una cum. ¿Cómo lo hacen? Simplemente tocando algunos puntos de desacuerdo sobre cuestiones teológicas secundarias, por ejemplo, la tesis Cassiciacum. Tales disputas públicas no sólo son tediosas sino sobre todo contrarias a un claro testimonio y le hacen el juego al maligno. ¿Es ese el deber de estado de los fieles, el mantener polémicas innecesarias, opinando sobre temas especializados de teología, careciendo de los principios filosóficos/teológicos para hacerlo, y sin tener ninguna competencia en esos temas? Sin embargo, algunos fieles se obstinan en presentar batalla; ¡cuánto tiempo y fuerzas perdidos! Y, peor aún, incluso llegan a anatematizar a los que no comparten sus puntos de vista.

Pero esto no es nuevo. La historia de la Iglesia nos ofrece numerosos ejemplos de divergencias entre teólogos y comunidades religiosas, referentes a diferentes puntos de vista teológicos; la más famosa de estas controversias sigue siendo la contundente confrontación entre dominicos y jesuitas concerniente a la gracia. Pero en aquella época a los fieles no se les pasaba por la cabeza el intervenir en esas discusiones ¡totalmente diferente a lo que ocurre hoy! ¿Cuál fue la posición de la jerarquía de la Iglesia (Papas, obispos ...) en estos casos? Recordando que la unidad de la fe es esencial, la autoridad de la Iglesia siempre relativizó las "divisiones" de los teólogos y hasta reprendió a veces a los más beligerantes. Por ejemplo, en la polémica entre dominicos y jesuitas, el Papa Pablo V, el 31 de agosto de 1607 emitió un decreto por el que ordenaba poner fin al continuo debate entre ellos y les prohibía tratarse mutuamente de herejes.

En la actualidad, tendría que ocurrir lo mismo. Más aun, considerando que a diferencia de siglos precedentes, ahora estamos huérfanos de Papa. Habiendo puesto los enemigos de la Iglesia “la abominación de la desolación en el lugar santo” (Mt., 24: 15) "Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas del rebaño." (Mateo XXVI, 31, citado por León XIII en su exorcismo de los fieles).

Como ya hemos escrito, la "política" de nuestro sitio es rehusarse a toda polémica estéril provocada y llevada a cabo por ciertos espíritus que caen en la trampa tendida por el mayor enemigo de la Iglesia: Satán "el seductor del mundo entero" (Apocalipsis XII, 9).

Unidos en la misma fe, rechazando todas las doctrinas modernistas, negándonos a reconocerles cualquier autoridad a los enemigos de la Iglesia instalados en Roma, luchando contra esta nueva religión ecuménica, seamos fuertes en la fe, tratando de que lo que se decía de los primeros cristianos: "Mirad cómo se aman, ved cómo están dispuestos a morir unos por otros" (Tertuliano, Apologeticum 39), pueda también decirse de nosotros.

4 comentarios:

  1. Jajajja Olguita, la que nunca armó nungún quilombo xD, habemos de todo

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  2. Sin embargo, yo pienso que esta guerra de ideas, facciones, o como se le quiera llamar es el estado natural de la Iglesia y de la cristiandad en general. Lean las cartas de San Pablo y San Juan y van a ver que aquello, ya entonces, era una bolsa de gatos.

    No en vano Jesucristo dijo aquello de:
    Mateo 10:34 No penséis que vine a traer paz a la tierra; no vine a traer paz, sino espada. 35 Porque vine a poner al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra…
    Lucas 12:51 ¿Pensáis que vine a dar paz en la tierra? No, os digo, sino más bien división.

    Como el mismo Pablo dice, el estado de división cumple una función en el plan divino. Pienso que es algo así como una selección natural de las almas mas aptas (la semejanza con el Darwinismo es para provocar ;-D)

    1 Corintios 11:19 Porque es necesario que también entre vosotros haya herejías, para que los que son aprobados se manifiesten entre vosotros.
    Saludos

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  3. Lo raro de este post de Alerta Católicos, no dice que los que andan con líos y condenando a diestra y siniestra son justamente los que ellos apoyan, llámese Sanborn, -una mano Dolan, Lázaro Romero, Patricio Shaw o jorge Lopez bajo sus interminables seudónimo.
    Huguito

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  4. Siempre pasa lo mismo, la gente como Olga lo hizo toda la vida y toda la historia: levantan polvadera con una historia de problemas. Todavía recuerdo cuando ella predicaba contra el sedevacantismo y no solo ella, sino también el ahora monseñor Morello. Me acuerdo cuando Lázaro Romero nos aseguró a algunos que no era sedevacantista y a otros les decía que él no mencionaba a Juan Pablo II en el canon. Yo los conoci a todos. A Patricio Shaw lo conozco muy bien y sé que cosas hizo y no hizo, sé de su mujer y de su pobre hija. Pero bueno, ellos que siempre armaron todos los líos ahora andan excomulgando. Así es la vida y así de hipócritas algunos sedevacantistas. Otros conservamos la fe.

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