martes, 28 de octubre de 2014

El pontificado restaurado


Jorge Mario Bergoglio es el VI Sumo Pontífice de la Iglesia Conciliar del Vaticano II, aquella que fue promulgada públicamente por Juan Bautista Montini/Paulo VI . Bergoglio es, para cualesquiera que conozca la fe católica revelada por Nuestro Señor Jesucristo (mal llamada "tradicionalismo"), un Pontífice no Católico, pero no por ello deja de ser un pontífice, y en efecto, pretendo demostrar que es, efectivamente, un Pontifex Maximus, un restaurador (en los hechos pero no en la teoría, ya que esa fue la tarea de Ratzinger/Benedicto XVI) del Antiguo Pontificado Romano... el de la Roma Pagana, la Roma no Cristiana que resurgió de las aguas gracias al falso Concilio Vaticano II.

Dionisio de Halicarnaso remonta el orígen del nombre "Pontifex" a pons facere, es decir, constructor de puentes. Ya lo antiguos consideraban que el término hacía referencia a un puente entre el orden de los hombres y el de las deidades. Esta capacidad de construir y levantar puentes entre el mundo de los hombres y los dioses, devino en una nueva acepción del nombre, explicada por Quintus Scaevola: el Pontifex era además el facere potis, es decir, el que tenía la capacidad de realizar sacrificios, y también el pompifex, el que encabezaba las procesiones públicas para rogar el favor de los dioses. Dichas procesiones solían conducir hacia el Tíber, río sagrado, que únicamente podía ser cruzado, en los actos sagrados, por el Pontífice.

El Sumo Pontífice de la Roma Pagana antigua era el primus inter pares entre los sacerdotes paganos romanos. Gobernaba junto a ellos y sus decisiones estaban en consonancia con la de sus hermanos en el sacerdocio, aunque poseía un primado de honor y prestigio que le otorgaba un poder político y religioso distintivo y único. El Pontifex Maximus era elegido por los demás pontífices y ocupaba el cargo de por vida o por renuncia. De hecho, podían coexistir hasta más de dos al mismo tiempo, los que podían aparecer en público con las mismas vestiduras, incluyendo la distintiva velatio capitate, es decir, la cabeza cubierta.

Ese sacerdocio no tiene nada que ver con el sacerdocio católico, instaurado por Jesucristo. El sacerdocio de la roma politeísta era un sacerdocio humano, de hombres que adorban a dioses ficticios o demonios y que realizaban sacrificios y conjuros inútiles desagradables al único Dios Verdadero. Era un sacerdocio a la medida de los hombres: variaba con las épocas y los intereses populares: Julio César y Marco Antonio lo reformaron para que se hiciera más agradable al pueblo, y de hecho, el conquistador de las Galias se tocó el manto tras su aclamación popular. Augusto, primer emperador, lo utilizó como elemento final de su apoteosis cuando el populacho enardecido lo aclamaba como salvador de Roma.

Hacia el 220 de nuestra era, Tertuliano, asombrado por las noticias que llegaban de Roma, llamó, con mucha ironía al Papa Católico "Pontifex Maximus". Lo acusaba de laxo en moral, de permitir la comunión a los pecadores públicos, a los adulteros y a los fornicarios... ¿Qué diría el Padre de la Apologética si viera, entonces a Bergoglio sentado en el Trono del Beatísimo Pedro?

Y podemos también preguntarnos ¿Qué podemos decir nosotros, católicos, cuando vemos que, desde la Cátedra de Roma, un hombre, que no posee el sacerdocio católico, que fue electo por otros tantos de su misma condición, predica una religión diferente a la religión católica? ¿Podemos acaso considerar que su pontificado es un "pontificado católico romano"? ¿Es acaso el Vicario de Cristo, el Sucesor de San Pedro? ¿Acaso Bergoglio es el punte entre Cristo y nosotros? ¿Acaso él es la cabeza de la Iglesia Militante, que peregrina por este mundo, esperando llegar a ver a Dios? ¿Acaso él realiza el Santísimo Sacrificio? ¿Acaso tiene la capacidad de hacerlo? No, no puede. Él no puede celebrar la Santa Misa, porque jamás recibió las sagradas ordenes católicas; recibió en cambio un sacerdocio falso, el de la Iglesia Montiniana. Él no encabeza la Iglesia Militante, porque no pertenece a ella, porque abjuró de ella en su juventud, para adherir firme, consciente y sin ninguna duda a la Iglesia Conciliar del Vaticano II. Eso se vió en su falso-sacerdocio, se vió en su falso apostolado, se vio en su jesuitismo modernista-laxista-pelagiano, se contempló en cada una de sus acciones como obispo de la misma Iglesia Conciliar en Argentina, como cardenal de la misma Iglesia Montiniana y ahora, como Sumo Pontífice de la Iglesia del Anticristo, de la Iglesia que no adora a Cristo, sino a un falso-cristo, un demonio hecho a imagen y semejanza de los hombres modernos, que rechazaron al Único Dios Verdadero.

4 comentarios:

  1. Felicitaciones Raul. Me gusta mucho cuando el blog retoma el hilo de la teologia y el pensamiento. Pensa que si tanto atacan a tu blog y a vos mismo en los foros de facebook es porque les molesta tu apostolado.
    Dios te bendiga

    Claudio

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  2. Lo que Vergoloco debe hacer es pegarse un balazo en el hocico.

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  3. Muy cierto....el sacerdocio de Bergoglio es eminentemente pagano, masónico, que busca socavar la fe de Cristo.

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  4. Muy bueno Raul Totalemtne de acerudo con lo qeu escribes

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