lunes, 30 de junio de 2014

La Suprema haec sacra

El siguiente texto fue tomado del excelente blog En Gloria y Majestad, uno de los sitios católicos más inteligentes y mejor trabajados. Recomendamos, como siempre, su atenta lectura.


La Iglesia Católica y la Salvación, Cap. VII, La Suprema haec Sacra, III Parte.

11) En este párrafo el documento del Santo Oficio cita el pasaje de la Mystici Corporisque trata sobre la pertenencia a la Iglesia, el genuino reino sobrenatural de Dios en el Nuevo Testamento. En este contexto es interesante notar que el texto de la MysticiCorporis no implica que haya otra clase de pertenencia real aunque incompleta en posesión de personas que no tienen las calificaciones mencionadas aquí. La encíclica enseña sobre aquellos que de hecho (reapse) deben ser contados como miembros de la Iglesia. Insiste en que sólo aquellos que tengan las calificaciones mencionadas deben ser enumerados reapse como miembros. Todos los demás, pues, son no-miembros.
Además, ésto de ninguna manera implica que la palabra "reapse" en el texto de la Mystici Corporis es una mera redundancia. Si fuera así, entonces palabras como "genuinamente" y "verdaderamente" no formarían parte de ningún vocabulario. Además, la palabra "reapse" tal como es usada aquí, conecta esta enseñanza de Pío XII con la doctrina tradicional de los teólogos Católicos que distinguían entre pertenecer a la Iglesia "in re", esto es, como miembro, y pertenecer a ella "in voto", esto es, por un deseo o intención de entrar a ella como miembro.

12) El siguiente párrafo muestra que la Mystici Corporis enseñó muy claramente que hay posibilidad de salvación para los no-miembros de la Iglesia Católica que desean entrar en esta sociedad con un deseo meramente implícito. En la encíclica el Santo Padre había afirmado que no pueden estar seguros de su eterna salvación y había dado razones para justificar esta afirmación. Obviamente, pues, sin posibilidad alguna de error, había afirmado implícitamente que realmente existe posibilidad de salvación eterna para estos individuos.

13) La Suprema haec sacra muestra que el texto de la Mystici Corporis, particularmente aquellas secciones de la encíclica mencionadas por la carta del Santo Oficio, reprueba dos errores mutuamente opuestos. El primer error condenado en la Mystici Corporis es aquel según el cual aquel que solamente tiene un deseo implícito de entrar a la Iglesia Católica está en una situación en la cual le es imposible obtener la salvación eterna. El segundo error reprobado es aquel que sostiene que los hombres pueden salvarse igualmente en cualquier religión. Aquellos que enseñaron cualquiera de los errores después de la publicación de la Mystici Corporis son culpables de ignorar o desafiar la autoridad del Soberano Pontífice,enseñando en su actividad o magisterium doctrinal ordinaria.
Las mayorías de las traducciones de la Suprema haec sacra traducen "aequaliter" como "igualmente bien". No considero estas dos expresiones como exactamente equivalentes en el contexto de la carta del Santo Oficio. La Mystici Corporis enseña claramente en forma implícita y la Suprema haec sacra en forma completamente explícita que los hombres pueden salvarse solamente "dentro" de la Iglesia Católica. Pueden estar "dentro" de esta sociedad a fin de obtener la salvación en ella sea como miembro de esta organización o como personas que buscan verdaderamente, incluso aunque sea de forma implícita, unirse a ella. No existe otra religión "dentro" de la cual el hombre puede obtener la Visión Beatífica. Sería una crasa afirmación incompleta decir que los hombres no pueden salvarse "igualmente bien" en cada religión. La única dentro de la cual pueden obtener su fin último sobrenatural es la Iglesia Católica. Así, parecería que el significado del término latino "aequaliter" en su contexto en la carta del Santo Oficio, se expresa mejor por el término "igualmente", más bien que "igualmente bien".

14) En algún sentido este último párrafo en la sección doctrinal de la Suprema haec sacracontiene su contribución más importante a la sección de la sagrada teología que trata sobre la necesidad de la Iglesia para la salvación eterna. El Santo Oficio insiste aquí que es un error pensar "cualquier clase de intención de entrar a la Iglesia es suficiente para salvarse". Establece que ningún deseo de entrar a la Iglesia puede ser efectivo a menos que esté animado o informado por la perfecta caridad e iluminado por la fe sobrenatural.
La expresión "caridad perfecta", en el contexto de la Suprema haec sacrasignifica un amor de amistad genuino y sobrenatural basada en el conocimiento de la fe divina. En otras palabras, es un amor de Dios conocido según lo que Él nos ha dicho sobre Sí mismo en la revelación pública divina. En el amor de caridad, distinto del amor de Dios meramente natural que definitivamente no es suficiente para la obtención de la salvación eterna, hay un amor de amistad a Dios conocido, por lo menos en forma confusa, en la Trinidad de sus Personas.
Esta caridad es distinta del afecto sobrenatural de esperanza, en el cual el hombre ama al Dios trino como a su propio último Fin. Es distinto del amor inicial del cual habla el Concilio de Trento, en cuanto que esta caridad es un amor de benevolencia y amistad fundado en una posesión común. Este bien común es la misma natura divina que es la deidad y que es compartida por aquel que vive la vida de la gracia santificante.
La carta del Santo Oficio también enseña que "ningún deseo explícito puede producir su efecto (de la salvación eterna) a menos que el hombre tenga fe sobrenatural". Aquí es imperativo recordar que el documento habla de esa fe que es definida por el Concilio Vaticano como "la virtud sobrenatural por la cual, con el impulso y auxilio de la gracia de Dios, creemos como verdaderas aquellas cosas que ha revelado, no por su verdad intrínseca, vista a la luz de la razón natural, sino a causa de la autoridad del mismo Dios que las revela, que no puede ni engañar ni engañarnos". Esta es la fe que el mismo Concilio Vaticano describió como "el comienzo de la salvación humana".
En el texto de la Suprema haec sacra se nos recuerda que la necesidad de esta fe sobrenatural existe incluso cuando hay solamente un deseo implícito de entrar a la Iglesia. En otras palabras, es posible que haya un hombre que obtenga la salvación sin tener una noción clara de la Iglesia y desea entrar a ella solamente en cuanto desea hacer todas las cosas que Dios quiere que haga. El deseo de entrar a la Iglesia puede estar implícito en el deseo de agradar a Dios y de obtener la salvación. Pero al mismo tiempo debe haber alguna verdad sobrenatural explícita, revelada de hecho por Dios y aceptada de hecho como verdadera basado en la autoridad de Dios revelante, de parte de todo hombre que obtiene la salvación eterna.
Cuando el deseo es meramente implícito, entonces la fe del hombre en las verdades divinamente reveladas sobre la Iglesia, es igualmente implícita. El punto de la carta del Santo Oficio aquí es precisamente que debe existir un contenido explícito y definido para cualquier acto de una genuina fe sobrenatural. Para que el hombre se salve debe aceptar como verdadero, basado en la autoridad de Dios que revelante, la enseñanza que Dios ha comunicado al mundo como Su mensaje público y sobrenatural.

Las siguientes son, pues, las enseñanzas explícitas tomadas del texto de la Suprema haec sacra:

1) La doctrina de que no hay salvación fuera de la Iglesia Católica es un dogma de la Iglesia Católica.

2) Este dogma siempre ha sido y siempre será enseñado infaliblemente por el magisterio de la Iglesia.

3) El dogma debe ser entendido y explicado de la forma en que el magisterio de la Iglesia lo entiende y explica.

4) La Iglesia es necesaria para la salvación tanto como necesidad de precepto comode medio.

5) Puesto que la Iglesia es necesaria para la salvación con necesidad de precepto, nadie que conozca que la Iglesia Católica ha sido divinamente instituida por Nuestro Señor y aun así rechaza entrar o permanecer en ella puede obtener la salvación eterna.

6) La Iglesia es un medio general y necesario de salvación, no en razón de una necesidad intrínseca, sino solamente por propia institución de Dios, esto es, porque Dios en Su sabiduría misericordiosa la ha establecido como tal.

7) Para que el hombre pueda salvarse "dentro" de la Iglesia, no es siempre necesario que pertenezca a la Iglesia in re, de hecho como miembro, sino que a veces puede ser suficiente pertenecer a ella como aquel que desea o quiere estar en ella. En otras palabras, para aquel que pertenece a la Iglesia solamente en deseo o in voto es posible salvarse.

8) Es posible para este deseo de entrar a la Iglesia ser efectivo, no solo cuando es explícito, sino también (cuando la persona es invenciblemente ignorante de la vera Iglesia) incluso cuando ese deseo o votum es meramente implícito.

9) La Mystici Corporis reprobó tanto el error de los que enseñan la imposibilidad de salvación para aquellos que solamente tienen un deseo implícito de entrar a la Iglesia y la falsa doctrina de los que afirman que los hombres pueden encontrar la salvación igualmente en cualquier religión.


10) Ningún deseo de entrar a la Iglesia puede ser efectivo para la salvación a menos que esté iluminado por la fe sobrenatural y animado o motivado por la caridad perfecta.

domingo, 29 de junio de 2014

San Agustín: La falsa mediación

San Agustín, Confesiones, X, 41.

¿Quién había yo de hallar que pudiese reconciliarme con Vos? ¿Había de acudir a los ángeles? ¿Y con qué oraciones, con qué sacrificios había de atraerlos? Muchos pecadores, deseando volver a Vos, y no pudiendo lograrlo por sí solos, se valieron (según he oído decir) de semejantes medios; pero vencidos del deseo de tener apariciones o visiones curiosas, se hicieron dignos de engañosas ilusiones. Como os buscaban llenos de orgullo y presentaban con arrogancia su pecho, en lugar de herírsele con humildad, por eso solamente pudieron atraer a sí (por medio de alguna imagen o semejanza) a las rebeldes aéreas potestades, esto es, los demonios, compañeros de su soberbia, que los engañaron con la magia cuando ellos buscaban un medianero que les iluminase y purificase; y entre ellos no había sino el demonio, que se transformaba en ángel de luz. Lo que ayudó mucho a que los hombres soberbios y carnales cayesen en semejante desvarío de solicitar al demonio para su medianero fue que, siendo ellos mortales y pecadores, y deseando (aunque soberbiamente) reconciliarse con Vos, que sois inmortal e impecable, les pareció que aquel maligno espíritu sería el más oportuno, por la ventaja de no tener cuerpo formado de carne como ellos. 

Pero es menester que el mediador entre Dios y los hombres tuviese algo en que fuese semejante a Dios, y algo también que fuese semejante a los hombres, porque si en todo fuera semejante a los hombres, estaría muy apartado de Dios, y si en todo fuera semejante a Dios, estaría muy lejos de los hombres, y así no podría ser medianero. 

Aquel, pues, mediador falso, por el cual, conforme a vuestros ocultos juicios, merecen ser engañados los soberbios, tiene una cosa por donde es semejante a los hombres, que es el pecado, y quiere dar a entender que tiene otra cosa por donde sea semejante a Dios, jactándose de ser inmortal, por cuanto no está vestido de la mortalidad de nuestra carne. Pero siendo como es la muerte, la paga y estipendio del pecado, en el cual es semejante a los hombres, también lo es en estar juntamente con ellos condenado a muerte. 

sábado, 28 de junio de 2014

San Juan Crisóstomo: Sobre el sacerdocio

Tomado de Seis sermones sobre el Sacerdocio
[Fragmento]


La pureza del Sacerdote

Porque el sacerdocio se ejercita en la tierra, pero tiene la clase de las cosas celestiales, y con razón. Porque no ha sido algún hombre, ni ángel, ni arcángel, ni alguna otra potestad creada, sino el mismo Paráclito el que ha instituido este ministerio. Y el que nos ha persuadido, a que permaneciendo aun en la carne, concibiésemos en el ánimo el ministerio de los ángeles.

De aquí resulta, que el sacerdote debe ser tan puro, como si estuviera en los mismos cielos entre aquellas potestades. Terribles a la verdad, y llenas de horror eran las cosas que precedieron el tiempo de la gracia. Como las campanillas, las granadas, las piedras preciosas en el pecho, y en el humeral. La mitra, la cidaris, o tiara, el vestido talar, la lámina de oro, el sancta sanctorum, y la gran soledad que se observaba en lo interior de él. Pero si alguno atentamente considerase las cosas del Nuevo Testamento, hallará, que en su comparación son pequeñas aquéllas tan terribles y llenas de horror. Y que se verifica aquí lo que se dijo de la ley: "Que no ha sido glorificado el que lo ha sido en esta parte por la gloria excelente."

Porque cuando tú ves al Señor sacrificado y humilde, y el sacerdote que está orando sobre la víctima, y a todos teñidos de aquella preciosa sangre, ¿por ventura crees hallarte aún en la tierra entre los hombres, y no penetras inmediatamente sobre los cielos, y apartado de tu alma todo pensamiento carnal, con un alma desnuda, y con un pensamiento puro no registrar las cosas que hay en el cielo?

¡Oh maravilla! ¡oh benignidad de Dios para con los hombres! ¿Aquél que está sentado en el cielo juntamente con el Padre, en aquella hora es manoseado de todos, y se da a sí mismo a todos los que quieren, para que lo estrechen, y abracen? Y esto lo hacen todos con los ojos de la fe.

¿Te parecen, por ventura, dignas de desprecio estas cosas, o ser tales, que alguno pueda levantarse contra ellas? ¿Quieres también por otra maravilla conocer la excelencia de este sacrificio? Ponme delante de los ojos a un Elías, y una innumerable muchedumbre que le cerca. La víctima puesta sobre las piedras, y a todos los otros en una gran quietud y silencio, y sólo al profeta en oración. Después, en un punto, el fuego que se desprende de los cielos sobre la víctima, maravillosas son estas cosas, y llenas de pasmo.

Pasa después de allí a las que se hacen al presente, y las encontrarás, no sólo maravillosas, sino que exceden todo asombro. Se presenta, pues, el sacerdote, no haciendo bajar fuego del cielo, sino al Espíritu Santo. Y permanece en oración, no para que consuma las cosas propuestas, una llama encendida en lo alto, sino para que descendiendo la gracia sobre la víctima. Por medio de ella se enciendan los ánimos de todos, y queden más brillantes que la plata purificada en el fuego. ¿Quién, pues, podrá despreciar este tremendo misterio, si no es que sea enteramente furioso, o que estuviere fuera de sí? ¿Ignoras, acaso, que el alma humana no pudiera sufrir aquel fuego del sacrificio, sino que todos serían enteramente destruidos sin un fuerte auxilio de la divina gracia?

La Gracia que se le confiere al Sacerdote

Porque si alguno considerase atentamente lo que en sí es, el que un hombre envuelto aún en la carne y en la sangre, pueda acercarse a aquella feliz e inmortal naturaleza; se vería bien entonces, cuán grande es el honor que ha hecho a los sacerdotes la gracia del Espíritu Santo. Por medio, pues, de éstos se ejercen estas cosas y otras también nada inferiores, y que tocan a nuestra dignidad y a nuestra salud. Los que habitan en la tierra, y hacen en ella su mansión, tienen el encargo de administrar las cosas celestiales y han recibido una potestad que no concedió Dios a los ángeles ni a los arcángeles. Porque no fue a estos a quienes se dijo: "Lo que atareis sobre la tierra, quedará también atado en el cielo, y lo que desatareis, quedará desatado." Los que dominan en la tierra tienen también la potestad de atar, pero solamente los cuerpos. Mas la atadura de que hablamos, toca a la misma alma y penetra los cielos, y las cosas que hicieren acá en la tierra los sacerdotes, las ratifica Dios allá en el cielo, y el Señor confirma la sentencia de sus siervos.

¿Y qué otra cosa les ha dado, sino toda la potestad celestial? "De quien perdonareis, dice, los pecados, le son perdonados, y de quien los retuviereis, les son retenidos." ¿Qué potestad puede darse mayor que ésta? "El Padre ha dado al Hijo todo el juicio." Pero veo que toda esta potestad la ha puesto el Hijo en manos de éstos. Como si hubieran sido ya trasladados a los cielos, y levantándose sobre la humana naturaleza, y libres de nuestras pasiones, así han sido ensalzados a tan gran poder.

Fuera de esto, si un rey hiciese tal honra a uno de sus súbditos, que a su voluntad encarcelase, o por el contrario librase de las prisiones a todos los que quisiese, ¿no sería éste mirado como feliz, y con respeto por todos? ¿Y el que ha recibido de Dios tanta mayor potestad, cuanto es más precioso el cielo que la tierra, y las almas que los cuerpos, podrá parecer a algunos que ha recibido una honra de tan poca consideración, que pueda, ni aun pasarles por el pensamiento, que a quien se confiaron estas cosas, pueda despreciar el beneficio? ¡Oh, vaya fuera semejante locura!

Lo sería, sin duda, manifiesta el despreciar una dignidad tan grande, sin la cual no podemos conseguir, ni la salud, ni los bienes que nos están propuestos. Porque ninguno puede entrar en el reino de los cielos, si no fuere reengendrado por el agua, y por el espíritu. Y aquél que no come la carne del Señor, y no bebe su sangre, es excluido de la vida eterna. Ni todas estas cosas se hacen por medio de algún otro, sólo por aquellas santas manos, quiero decir, por las del sacerdote, ¿Cómo, pues, podrá alguno, sin estos, escapar del fuego del infierno, o llegar al logro de las coronas que están reservadas?

Estos pues son a quienes están confiados los partos espirituales y encomendados los hijos que nacen por el bautismo. Por estos nos vestimos de Cristo y nos unimos con el Hijo de Dios haciéndonos miembros de aquella bienaventurada cabeza. De modo que para nosotros justamente han de ser mas respetables, no sólo que los potentados y reyes, sino aun que los mismos padres. Porque estos nos han engendrado de la sangre y de la voluntad de la carne, pero aquéllos no son autores del nacimiento de Dios y de aquella dichosa regeneración de la verdadera libertad y de la adopción de hijos según la gracia.

viernes, 27 de junio de 2014

El factor religioso del genocidio armenio

Enviado por un un amigo católico de México.

Un historiador destaca el factor religioso del genocidio de los armenios

Este domingo 15 de diciembre, dentro del ciclo de conferencias organizadas por el Foro San Benito en torno a los Testigos de la fe. El valor de los mártiresCarlos Gregorio Hernández, profesor de Historia Contemporánea en la Universidad CEU San Pablo, disertará sobre "El genocidio armenio". La conferencia tendrá lugar a las 12.30 horas en el salón de actos de la hospedería del Valle de los Caídos.

De la importancia de esta cuestión da cuenta la abundancia de datos que se expondrán durante el acto, algunos de los cuales anticipa a ReL el profesor Hernández, a quien pedimos, para situarnos, una breve cronología de los hechos...

-...porque el centenario del inicio de la tragedia está ya cerca, ¿no es así?
-Los hechos que propiamente se denominan genocidio armenio tuvieron lugar tras la entrada del Imperio Otomano en la Primera Guerra Mundial, en octubre de 1914, y especialmente a partir de la batalla de Sarikamis, en enero de 1915.

-¿Que sucedió entonces?
-Desde febrero de 1915 el gobierno turco, acuciado por esta derrota ante los rusos y por la presión británica en el Cáucaso, inició los planes para acabar con los cristianos de Anatolia, que tuvieron su máxima intensidad a partir de abril.

-¿Cuándo empezó a saberse y qué se hizo?
-Las denuncias de estos hechos comenzaron a tener repercusión a partir de 1916, pero no consiguieron detener los crímenes, que se prolongaron incluso después del inicio de las investigaciones turcas de 1918, en buena medida motivadas por la presión internacional.

-Esto es, a la conclusión de la contienda...
-El final de la guerra y los tratados de paz posteriores no fueron el punto y final, pues la difícil coyuntura por la que atravesó el Imperio derrotado y el contexto internacional propiciaron que Turquía vulnerara los acuerdos y los armenios siguieran sufriendo hasta prácticamente desaparecer de la Anatolia turca. 

-¿Habían sido perseguidos antes?
-Previamente a estos episodios sucedieron otras persecuciones (1894, 1909, etc.), en el periodo de declive del sultanato turco, pero no en la misma escala, con la dirección del Estado y de una manera tan sistemática.

-¿Y luego?
-La Armenia independiente sometida a la URSS siguió padeciendo persecución por motivos étnicos y religiosos.

-¿Cuál es la cifra de víctimas mortales del genocidio armenio?
-La mayoría de los expertos coinciden en señalar que superó el millón de muertos, sobre una población seguramente superior al millón y medio de armenios en Anatolia. Esta última cifra, la de los armenios que vivían en la zona, también es objeto de controversia. Siempre hablamos de estimaciones, no de cifras definitivas o cerradas, pero es significativo que los estudios más recientes hayan ido corrigiendo esa cifra al alza y que los primeros cálculos difundidos por Arnold J. Toynbee fuesen bastante menores. 

-¿Y la cifra de desplazados?
-La cifra de desplazados motivada directamente por el genocidio de 1915 pudo alcanzar el medio millón. Los armenios prácticamente desaparecieron de Anatolia. En otras regiones del Imperio, como la capital, donde también existía una importante comunidad, la situación no fue tan dramática.

-¿Fueron muertes directas?
-La mayor parte de las muertes fueron causadas por el hambre pasada durante las largas marchas a través del desierto, que tenían como destino Der-el-Zor. La deportación fue el principal instrumento de la masacre.

-Y mientras esto sucedía, ¿qué hacían los gobiernos occidentales?
-Para explicar esta cuestión hay que tener en cuenta el contexto de la guerra y las divisiones existentes entre las naciones europeas. Es significativo que las autoridades alemanas, aliadas de las turcas, confirmen los datos aportados por los británicos. Fueron estos últimos los más preocupados ante los crímenes contra los cristianos. Llegaron a amenazar al gobierno turco con juzgarles al término de la guerra.

-Pero no lo hicieron...
-El final de la Primera Guerra Mundial no acabó con los conflictos en la zona. Inmediatamente se produjo el conflicto con Grecia. Creo que es fundamental la expansión militar que estaban desarrollando los comunistas rusos en el Cáucaso durante este periodo.

-¿En qué sentido?
-Tanto Azerbaiyán como Georgia cayeron bajo su dominio y los occidentales valoraron claramente el peligro de que una presión más fuerte contra Turquía precipitara el alineamiento de esta nación con la URSS. Por esto los acuerdos de 1923, a diferencia de los de 1920, ya ni siquiera consideraban a los armenios y los Estados Unidos, cuyo presidente, Woodrow Wilson, había tenido tanto peso en el reconocimiento del Estado de Armenia y en la definición de sus fronteras modificaron su criterio.

-Antes de todos estos hechos, ¿cuál había sido la relación entre el pueblo armenio y sus vecinos musulmanes? 
-Si nos atenemos al pasado inmediato, es llamativo que hasta 1913 la cara ante Occidente del Imperio Otomano fuese un armenio, el ministro Gabriel Noradukyan. A lo largo del siglo XIX, con el declinar del sultanato y la apertura a la influencia de las potencias europeas, los armenios adquirieron mayor presencia pública, cierta autonomía y reconocimiento para sus autoridades religiosas. La democratización iniciada por el Imperio a partir de 1876 significó un claro retroceso para este pueblo, porque la mayoría musulmana intentó limitar su influencia. A esto se añadió la penetración del nacionalismo en toda la región, que padeció el desplazamiento y la exclusión de las minorías.

-La tragedia es que nada mejorase tras la guerra...
-La Armenia de 1918 fue un Estado fallido. Perdieron territorios ante los turcos y seguidamente la libertad ante los comunistas rusos. En 1921 se sublevaron contra el dominio ruso sin éxito. Hasta 1936 estuvieron integrados junto a Georgia y Azerbaiyán como repúblicas de Transcaucasia federadas a la URSS. Desde entonces Armenia, como las restantes repúblicas, tuvo un estatus propio. Pese a todas las dificultades de la época comunista, la desaparición de Stalin y la llegada de Khruschev permitió recuperar y recordar el genocidio. 

-¿Y tras la caída del comunismo?
-La implosión del Estado soviético abrió la puerta a que el 1991 el 99,3% de los armenios votaran en referéndum la separación de la URSS. Levon Ter-Petrosian fue elegido presidente a continuación con el 83% de los votos a su favor y el país admitido en la ONU al año siguiente. El punto de fricción más importante de Armenia con su entorno ha sido la región de Nagorno Karabaj, de mayoría armenia, pero sometida a Azerbaiyán.

-¿Qué hubo de persecución religiosa y qué de persecución política en el genocidio armenio?
-Cuando empecé a interesarme por la cuestión de los armenios y leí las historias contadas por sus descendientes llegué a la conclusión de que la última razón del genocidio era política. La Primera Guerra Mundial y sobre todo la derrota ante los rusos construyeron el contexto para que los turcos intentaran asegurar su Estado desplazando de la frontera a los armenios, a los que intentaba seducir el Zar Nicolás. 

-Por lo que sugiere, luego ha cambiado de opinión sobre el peso de la  motivación política y la religiosa...
-La lectura de los textos de la época revela una realidad distinta. El término armenio es muchísimo menos frecuente que el de cristiano en los documentos de cualquiera de las partes e incluso en algunos tan fundamentales como la carta de denuncia de Lord James Bryce ni siquiera aparece. Aunque hoy miremos a aquel pasado desde un punto de vista étnico o nacional y siendo cierto que el Estado-nación tiene un peso incuestionable en el asunto, lo religioso determinó el criterio para la exclusión.

-¿Fueron las únicas víctimas?
-Con los griegos ortodoxos ocurrió algo semejante. Como afirma el historiador Mark Mazower,fueron expulsados a Grecia desde Asia Menor millares de aldeanos ortodoxos cuya lengua no era el griego sino el turco; mientras tanto fueron embarcadas hacia Turquía las familias griegas convertidas al islam. 

-¿Por qué entonces se da tanto peso al factor político y tan poco al factor religioso?
-Estimo que en esta desfiguración del pasado han tenido mucho peso los relatos construidos por los armenios de la diáspora. 

-¿Debido a qué?
-El papel de los Jóvenes Turcos cambió a lo largo de la segunda década del siglo XX. Previamente habían tenido una relación muy próxima a los armenios. Les unía su común oposición al sultanato e incluso denunciaron las persecuciones que padeció esta comunidad en 1908. Durante la guerra es cuando se produjo el cambio de tendencia.

-¿Quiénes, con nombre y apellidos, pueden ser considerados responsables del genocidio?
-El Comité de Unión y Progreso, con Enver Pasha (ministro de la Guerra), Talaat Pasha (Gran Visir y ministro del Interior) y Djemal Pasha a la cabeza (también formaba parte del mismo Mustafa Kemal, el arquitecto de la futura República de Turquía), fue quien orquestó la supresión de los grupos potencialmente subversivos. Los cargos que se opusieron u obstruyeron las órdenes de acabar con los varones y de desplazar a los cristianos fueron reemplazados. 

-Desplazarles, ¿hacia dónde?
-El objetivo no era trasladar a esta población sino destruirla. La tentativa de eliminar a los armenios —efectuada principalmente a través de la llamada Organización Especial— constituía la prolongación lógica del programa nacionalista del Gobierno de Estambul.

-¿Aprobaba esto el pueblo?
-La participación popular también está demostrada, aunque también la oposición al programa, como atestigua un informe de julio de 1915 sobre la provincia de Erzurum. Asimismo es patente la colaboración de la minoría kurda en la región de Bothan y sus esfuerzos en otros lugares para salvar a los armenios. El Estado, en cualquier caso, fue mucho más resolutivo que la población en general.

-Y fue acusado por ello...
-Británicos, rusos y franceses también señalaron al gobierno turco en una declaración conjunta por “estos nuevos delitos de Turquía contra la humanidad y de la civilización”. 

-¿Se hizo una depuración interna?
-El gobierno imperial de Constantinopla constituido tras el armisticio que dio término a la guerra inició su propia investigación sobre las masacres. Fueron acusados Enver, Talaat y otros veinte individuos ante un tribunal militar, pero los citados escaparon al extranjero. Los nacionalistas en la oposición consideraron este tema una campaña orquestada por el nuevo gobierno para ganarse el favor de Occidente.

-¿Tuvieron los armenios entonces algún dirigente de relieve que diese la voz de alarma o se opusiese a los designios turcos? 
-El obispo armenio de Salónica y el Patriarca de Constantinopla denunciaron en junio y agosto de 1915 el exterminio sistemático de su pueblo.

-Franz Werfel fue el autor de la gran novela del holocausto armenio, Los cuarenta días del Musa Dagh: ¿en qué consistió esta epopeya?
-Esta novela, publicada en 1933 y también llevada al cine, tuvo mucha influencia entre los judíos (su autor es judío nacido en el Imperio Austro-húngaro), que observaron rápidamente los paralelos entre su situación y los padecimientos anteriores de los armenios. El fundamento es la resistencia al ejército turco de las aldeas de alrededor de Musa Dagh, liderados por el joven Gabriel Bagradian, junto a los esfuerzos del misionero Lepsius por socorrerles y, después de la derrota, el destino posterior de la familia.

-¿Por qué ha sido tan silenciado este genocidio, a pesar de su magnitud? 
-La geopolítica inmediata al genocidio, en la que Turquía se convierte en un eslabón importante como frontera ante el comunismo, y el encaje de Armenia en la URSS explica, en buena medida, el olvido. El inicio de la Guerra Fría, en la que Turquía vuelve a ser un factor estratégico, tampoco favoreció que se modificara esta situación.

-¿Cuál es la actitud de la Turquía actual?
-Turquía acepta el hecho de que se produjeron masacres, pero cuestiona que el objetivo último fuera el exterminio de los armenios. También minimiza las cifras e insiste en señalar el papel reactivo de los crímenes ante la sublevación de los armenios en abril de 1915. 

-Los turcos no quieren ni oír hablar de genocidio...
-Sus embajadas están alerta ante los libros y artículos a propósito de este asunto, porque sigue siendo para ellos una cuestión sensible. El reconocimiento del genocidio es parte también del argumentario para negar la inclusión de Turquía en la Unión Europea. La Armenia, una vez que alcanzó su independencia, entró rápidamente en el Consejo de Europa. 

-Es decir, que sigue siendo conflictivo en las relaciones entre países...
-Es verdad también que el reconocimiento legal del genocidio armenio abriría la puerta a reparaciones y compensaciones —recuérdese el ejemplo de Alemania en relación a los judíos— y tiene también que ver con que las fronteras entre ambos Estados sean aún un tema en discusión, aunque no parece probable que en el contexto presente se rediseñen las fronteras orientales del régimen de Ankara. El reconocimiento del genocidio perturbaría también el mito sobre el nacimiento de la Turquía moderna.

-¿Qué sentido tiene recordar hoy cuanto sucedió hace un siglo?
-Entiendo que la mayoría de las víctimas y sus familiares dispersos por todo el mundo, que han mantenido la memoria de estos hechos —lamentablemente los descendientes de las víctimas han estado solos en esta tarea durante mucho tiempo—, pretenden una disculpa pública por parte del Estado turco, un reconocimiento moral, más que las cuestiones señaladas con anterioridad. El contexto actual es una buena oportunidad para dar un paso oficial en este sentido —está a punto de cumplirse el centenario—, pero no soy partidario de las historias oficiales. 

-¿Por qué?
-Mirando a mis compañeros de profesión, especialmente en el ámbito anglosajón, he de decir que la mayoría se hace eco del genocidio armenio. Creo que el fallo está en el enfoque nacionalista que minusvalora el factor religioso, que es primordial en este tema.

Actualización de la lista de enlaces

En la última semana se agregaron varios sitios de internet y blogs interesantes.


  • Legión Católica: es un espacio destinado a noticias y comentarios que se mantienen fieles a la Verdad, que es Jesucristo Nuestro Señor. Un blog políticamente incorrecto para el Nuevo Orden Mundial y su Nueva Iglesia.
  • Argentina, Vórtice Geopolítico Mundial: Blog dedicado al análisis político y económico.
  • The Lay Pulpit: Sitio web informativo sobre las actividades de grupos pseudo-tradicionalistas y avenidos en rigoristas. La verdad es verdad, aunque duela.
  • La Sagrada Biblia: Blogs destinado al estudio de las ediciones de la Sagrad Escritura. Recomiendan las mejores Biblias en Español y demuestran cuales son las peores traducciones. Muy recomendado.



miércoles, 25 de junio de 2014

Nuevo Testamento en griego

Con mucha alegría inicio una sección en Sursum Corda destinada al estudio de las Sagradas Escrituras, no a su hermenéutica, sino más bien a cuestiones de índole filológica, al estudio y análisis de algunas ediciones impresas y en línea, especialmente aquellas que están disponibles para la descarga. Ya presenté, hace algún tiempo, la hermosa traducción de la Septuaginta realizada por el Padre Guillermo Jünemann. También se dejó para la descarga el texto de la Vulgata de Felix Torres Amat

Para iniciar quisiera presentar a todos los visitantes y lectores del blog esta útil gramática griega del Nuevo Testamento y esta hermosa versión del Nuevo Testamento, lista para la descarga, en griego.

¡Buena lectura!

lunes, 23 de junio de 2014

Reconocimiento canónico: carta de los Dominicos de Avrillé

Carta de los Dominicos de Avrillé N° 87 (13 de mayo de 2014). Edición en inglés.
(Tomado de Apostolado Eucarístico)

En el número 88 de Abril-Mayo de Le Rocher, el boletín de la FSSPX del Distrito de Suiza, en la pregunta sobre un eventual acuerdo con Roma, Monseñor Fellay respondió: “Ahora mismo (esto es, bajo el papa Francisco), eso sería una locura”. Estamos completamente de acuerdo. También pensamos que hubiera sido una locura bajo los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI. Solamente necesitamos considerar a todos aquellos que han hecho un acuerdo con la iglesia conciliar y que todos han traicionado la lucha por la fe, sin excepción.

Sin embargo, a pesar de estas declaraciones, Monseñor Fellay le anunció al mismo tiempo a los seminaristas de Zaitzkoffen, Alemania, que si Roma acordara un reconocimiento de la Fraternidad, él no vería por qué debería rechazarlo. Uno de los asistentes reportó un poco después esta noticia con entusiasmo a los superiores de comunidades religiosas, explicando que este reconocimiento sería ad tempus (temporal). Una autoridad de la Fraternidad confirmó que Monseñor Fellay esperaba obtener un reconocimiento de tolerancia.

El número de abril de 2014 de la revista Angelus, ya está preparando el terreno para los fieles:

" “Para la FSSPX, esperar a la completa conversión doctrinal de los Romanos para ponerse entre sus manos no es realista… La FSSPX ha mantenido sus distancias con Roma por tan demasiado tiempo, que se arriesga a perder todo el sentido católico de jerarquía, obediencia y autoridad”.

Si bien no entendemos como un “reconocimiento canónico” no sería una locura, mientras un “acuerdo” con Roma sí, estas afirmaciones y esta nueva perspectiva nos llevan a una serie de consideraciones:

-Cuando es una cuestión de fe, la conversión gradual no es posible, contrario a lo que pasa cuando solo la moral está en juego.  Uno tiene la fe o no la tiene. La negación de una simple verdad es suficiente para perder toda la fe Católica. La única solución para acercarnos a Roma es esperar su complete conversión.

-Mantener nuestra distancia de Roma modernista y apóstata es el único camino para mantener nuestra fe intacta. Esto incluye la fe en la primacía de Pedro. Por lo tanto, no es necesario preocuparse: no hemos perdido el sentido de jerarquía y autoridad.

-Un reconocimiento canónico de tolerancia ad tempus solo sería una concesión de palabra, donde uno es “libre” mientras se comporte… Roma no tolerará que se ataquen las acciones del papa, diciendo públicamente que los fieles no deben asistir a la nueva “misa”, que Juan Pablo II no es santo, etc. Cuando el Padre de Cacqueray escribió un excelente artículo en contra de Asís IV, el Cardenal Levada le dijo a Monseñor Fellay que era inaceptable, y el resultado fue que la Casa General se mantuvo en silencio y no sacó ni un solo comunicado para protestar en contra de esta reunión escandalosa. Un reconocimiento canónico sería inevitablemente una condenación al silencio, como la historia de las comunidades Ecclesia Dei lo ha probado más allá de toda duda. Tan pronto como un sacerdote se atreva a romper el silencio y ataque los escándalos de Roma modernista, será sancionado sin misericordia por la Casa General, que hará todo lo que esté en su poder para mantener el “reconocimiento oficial” que es bastante deseado por fin obtuvo.

No olvidemos el acuerdo concedido al monasterio de Le Barroux. Esto es lo que ellos declararon en ese tiempo:

“Hemos firmado este acuerdo bajo dos condiciones:

* Que este evento no desacredite la persona de Monseñor Lefebvre;

* Que ninguna contrapartida litúrgica o doctrinal nos sea requerida, y que ningún silencio sea impuesto a nuestra predicación antimodernista[i]”

Ahora Le Barroux defiende la libertad religiosa y el ecumenismo, y los monjes concelebran regularmente la nueva misa cuando están fuera del monasterio. Aquellos que trataron de resistir fueron expulsados. ¿No está claro?
Algunos objetan que “mientras nada haya sido firmado, no hay que preocuparse”. ¡No, porque el deseo de conseguir el reconocimiento de Roma ya ha empezado a paralizar la batalla de la Fe por la salvación de las almas! Entonces, para no ofender a las autoridades, la crítica de los escándalos actuales se ha hecho cada vez más rara. Los fieles tendrán el espíritu “Ecclesia Dei” aún antes de que cualquier cosa sea firmada[ii].
Fuente: http://cor-mariae.proboards.com/thread/1970#ixzz355kc7MF0

Los fariseos, por Mons. Straubinger

Tomado del blog En Gloria y Majestad

Los Fariseos, por Mons. Straubinger.

Nota del Blog: presentamos a continuación un corto ensayo del docto Obispo Alemán sobre los Fariseos. Fue publicado en el primer número de su Revista Bíblica (1939), pag- 15 y ss.



El Fariseo y el Publicano. G. Doré

Para entender perfectamente el Evangelio, es preciso que en primer término conozcamos el ambiente histórico que rodea a la persona del Salvador, ante todo las tendencias religiosas y políticas que agitaban aquella época. Había entonces entre los judíos, además de algunas sectas de menor importancia, dos partidos, en los que se concretaban, como en dos polos, tanto las energías nacionales del pueblo judío como su mentalidad religiosa: los fariseos y los saduceos.
Prescindamos de los saduceos que más tarde nos han de ocupar, así como vamos a pasar en silencio la clase de los escribas, mencionados a menudo juntamente con los fariseos, no constituyendo un partido político, sino un grupo profesional, los escribas eran los que sabían escribir y leer y explicaban la Ley de Moisés, como lo expresa su nombre y más aún su título de “rabí”. Lo que no excluye que la mayoría de ellos políticamente se declaraban a favor de los fariseos.
Ya el nombre de “fariseos” que significa los segregados, marca el rumbo del partido. Segregándose de la masa que vivía en ignorancia religiosa y política, los fariseos aspiraban a la realización de la Ley de Moisés y de las “tradiciones de los mayores”, las cuales desgraciadamente a veces no eran más que una deformación de la Ley.

Por primera vez ocurre el nombre de los fariseos a mediados del segundo siglo en la época del Macabeo Jonatán (160-143). Es el famoso historiador judío Flavius Josefus el que los reduce a ese tiempo (Ant. XIII 5, 9), siendo probablemente los predecesores de ellos los llamados “asideos” (piadosos), que eran hombres de los más valientes de Israel y celosos todos de la Ley (I Mac. II, 42), pero que fueron perseguidos por Alcimo (I Mac. VII, 16).
Ya bajo el gobierno de Juan Hircano (135-104) los fariseos lograron subir al poder, pero sin alcanzar a mantenerse; al contrario, el tirano Hircano, después de someter a los idumeos y derrocar el templo de los samaritanos en el monte Garicim, renegó enteramente de las costumbres de sus padres, adoptando una conducta contraria a la Ley; lo que provocó la resistencia encarnizada de los mismos fariseos que antes fueron sus más valientes compañeros de armas.
El segundo sucesor de Juan HircanoAlejandro Janeo intentó vencer definitivamente la resistencia de los rebeldes, desencadenando una persecución terrible contra los fariseos, los cuales no sólo sucumbieron sino acabaron por ser objeto de las torturas más exquisitas ya que ochocientos de ellos fueron crucificados en el momento en que el rey celebraba la fiesta triunfal. Pero las víctimas se vengaron, no dando tregua al triunfador, ni de día ni de noche, de modo que el rey atormentado de remordimientos antes de su muerte aconsejó a su mujer Alejandra reconciliarse con sus adversarios para no perder el trono. La viuda Alejandra (76-67) accediendo al deseo del moribundo, llamó a los fariseos al gobierno, entregando a la vez, la dignidad de sumo sacerdote a su propio hijo Hircano II. Este Hircano es el primer sumo sacerdote que dependía del partido de los fariseos.
Deben, pues, los fariseos la subida al poder a su incontestable heroísmo; a su valentía en las batallas; a su tenacidad y fanatismo. No es menester acentuar que la aureola de héroes les valió un prestigio extraordinario a los ojos del pueblo judío. Por tanto no es extraño si algunos a los fariseos les llaman los nacionalistas, tradicionalistas[1], conservadores, patrióticos, celosos, mientras que los saduceos más o menos corresponden a los liberales y masones de nuestra época. El ideal de los fariseos era reconstruir y conservar la nación sobre el fundamento de las tradiciones y costumbres de los padres. De aquí su lucha contra los extranjeros, los Romanos, que desde el año 63 dominaban en Palestina. De aquí también su trágica enemistad a Jesús, el verdadero Salvador de su gente. No cabe duda que Jesús habría podido ganar a los fariseos, si se hubiese adherido a las aspiraciones nacionales de ellos. Pero ¿cómo entonces se habría realizado el reino de Jesucristo? En lugar del Mesías del género humano, habría resultado sólo un Mesías político de la nación judía. Precisamente por sus falsas ideas políticas, nacionalistas y racistas chocaron los fariseos con el Mesías, pues esperaban con todas las fibras del corazón, y aún siguen esperando hoy día la reunión de los dispersos restos del pueblo judío[2].
Además de cultivar un extremo nacionalismo, los fariseos se enredaban en untradicionalismo religioso no menos extremo, que tarde o temprano tenía que provocar un conflicto con el Señor. Las tradiciones fomentadas por los fariseos, por varios conceptos no estaban de acuerdo con la Ley de Moisés ni con los demás profetas; al contrario, muchas de ellas pugnaban con la religión legítima de Israel. ¡Cuántas veces Jesucristo intentaba persuadir a sus enemigos cegados de que las tradiciones a las cuales se aferraban, estaban en pugna con la religión que no consiste en mil preceptos sutiles sino en “espíritu y vida” (Juan VI, 63). Aquí se manifiesta la vinculación funesta con los escribas que no se cansaban de inventar nuevos preceptos, nuevas fórmulas, nuevas cargas para los hombros de la pobre gente, sin que ellos mismos las tocasen con la punta del dedo (Luc. XI, 46).
Nótese bien: No era la escasez o falta de fe en lo que consistía el pecado de los fariseos, sino antes la ampliación y exageración de la fe mediante las tradiciones.Contrariamente a los saduceos creían en la inmortalidad del alma, en la vida eterna, en la existencia de los ángeles, en la libertad de la voluntad humana; lo que los caracteriza como la crema del pueblo judío¡Qué tragedia de la suerte! ¡Considerándose a sí mismos como los hijos legítimos de la fe de Abrahán, desfiguraban la fe a expensas del espíritu hasta tal punto que no comprendieron más la doctrina de la vida interior que Jesús predicaba.
Es el Evangelista Marcos el que en el séptimo capítulo de su Evangelio destaca de manera clarísima el uso supersticioso que hacen las fariseos de las tradiciones, y al revés el descuido de la observancia de los mandamientos de Dios que cometían sin pestañar: “Porque los fariseos, como todos los judíos, nunca comerán sin lavarse a menudo las manos, siguiendo la tradición de los mayores. Y si habían estado en la plaza, no se ponían a comer sin lavarse primero; y observan otras muchas ceremonias que habían recibido por tradición, como las purificaciones de los vasos, de las jarras, de los utensilios de metal y de los lechos” (Marc. VII, 3-4).
¡Cómo, por ejemplo, los fariseos degeneraban el sábado! Cuando, un día sábado, los discípulos, teniendo hambre, empezaron a coger espigas y comer los granos; o cuando el Señor curó en el día de sábado a un hombre que tenía seca la mano, consideraban tal hecho como obra servil y pecado mortal. En verdad, quien cree que el hombre se hizo para el sábado, y no el sábado para el hombre; quien en día de sábado, saca fuera una oveja de la fosa, y no un hombre, ignorando que un hombre vale más que una oveja; quien no se deja enseñar ni siquiera por “argumenta ad hominem”, tal hombre no se puede convertir.
¿Es de extrañar, pues, que los fariseos pagasen diezmos hasta de la hierbabuena, y del eneldo, y del comino (Mat. XXIII, 23), y que llevasen las Palabras de la Ley de Moisés en filacterias o trocitos de pergamino, en las cuales estaban escritas sentencias de la Ley mosaica (Mat. XXIII, 5)?
Los pergaminos cuidadosamente plegados y colocados en cajitas de cuero se ataban a la frente y al brazo izquierdo, en cumplimiento de las malinterpretadas palabras: “Y será como una señal de tu mano, y como un recuerdo ante tus ojos, a fin de que la Ley del Señor esté siempre en tu boca” (Éx. XIII, 9), así como las franjas que llevaban los fariseos en las cuatro extremidades del manto, traen su origen de Num. XV, 38-39: “Habla con los hijos de Israel, y les dirás que se hagan unas franjas en los remates de sus mantos, poniendo en ellos listones de jacinto, para que viéndolas se acuerden de todos los mandamientos del Señor, y no vayan en pos de sus pensamientos, ni pongan sus ojos en objetos que corrompan su corazón”.
De tal formalismo no tendríamos que hablar, si no hubiese sido acompañado de unavanidad más que arroganteLos fariseos son los “ciertos hombres que presumían de justos y despreciaban a los demás” (Luc. XVIII, 9); son “los hipócritas, que de propósito se ponen a orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres” (Mat. VI, 5), y “que desfiguran sus rostros, para mostrar a los hombres que ayunan” (Mat. VI, 16) y “todas sus obras las hacen con el fin de ser vistos de los hombres” (Mat. XXIII, 5).
Todavía hoy vibra en nuestros oídos el ay lastimero con que Jesús anatematizó al farisaísmo: “¡Ay de vosotros escribas y fariseos hipócritas! que devoráis las casas de las viudas con el pretexto de hacer largas oraciones: por eso recibiréis sentencia más rigurosa. ¡Ay de vosotros escribas y fariseos hipócritas! porque andáis girando por mar y tierra, a trueque de convertir un gentil, y después de convertido, le hacéis digno del infierno dos veces más que vosotros. ¡Ay de vosotros guías ciegos! que decís: El jurar uno por el templo no es nada, más quien jura por el oro del templo, está obligado” (Mat. XXIII, 14-16).
¡Basta con esto! De veras; nunca había entre hombres más antagonismo que el que separaba a Jesús de los fariseos; jamás las divergencias de opiniones eran tan inconciliables como entonces en Palestina. El choque fué inevitable; pero la Divina Pro-videncia dejó el primer triunfo a los fariseos, para reservar el triunfo final a la causa de Jesucristo. Y no se olvide jamás: el que abrió camino mas ancho a la verdad cristiana, fué fariseo: San Pablo.
Los fariseos han muerto. Con la caída de Jerusalén, en el año 70, decayó por siempre el sueño dorado de los fariseos de Palestina. Miles y miles de los que asesinaron a Jesucristo, murieron clavados en las cruces, con que el vencedor romano había rodeado la ciudad santa; el resto se vendió en el mercado de esclavos en Hebrón. Pero no murió el fariseísmo. Vive todavía el formalismo de los fariseos en el Talmud y otros libros judíos; vive su materialismo religioso, su odio a Jesucristo y su fanatismo. El “Sionismo” que está llevando a los judíos a Palestina, no es más que el último resabio del farisaísmo.
¿Y el fariseísmo entre los cristianos? No hablemos de este triste capítulo. Sin duda: donde domina un formalismo o materialismo religioso, allá florece el farisaísmo. Y así como los fariseos se consideraban como la flor del judaísmo, los fariseos de hoy se tienen por buenos cristianos.

J. Straubinger



[1] Nota del blog: ¡Atención…!

[2] Nota del Blog: y seguramente, así como ese deseo de triunfos temporales llevó a la ruina a la nación judía así también llevará a los Católicos a aceptar al Anticristo

sábado, 21 de junio de 2014

Mártir en Irán


Asesinado por odio al Nombre de Jesucristo, Nuestro Señor.

Sacerdotisas visitan al Usurpador


En la imagen se puede apreciar al multihereje delante de un grupo de "sacerdotizas" anglicanas. Junto a él se encuentra el primado anglicano. Vale preguntarse ¿Cuándo la Iglesia Conciliar del Vaticano II abrirá su ministerio ordenado a las mujeres? Nos consuela saber que eso es totalmente ilítico e inválido, pero aún así queda el escándalo.



miércoles, 18 de junio de 2014

Más allá de la teología

El tema de la Misa una cum levanta siempre controversia. Es paradójico que en una época en la cual casi no quedan sacerdotes que celebren la Misa Verdadera para el rito latino, algunos insistan en que la mayoría de las celebradas, válidamente (es decir, por un sacerdote ordenado válidamente), pero en las cuales se menciona al Usurpador, se convierten, inmediatamente, en heréticas, cismáticas y sacrílegas. Recordemos que el presbítero Nicolás Despósito dijo con toda soberbia, ignorancia y maldad dijo:

"Una sóla Misa "una cum" es más ofensiva a Dios que todos los abortos juntos de la historia".

No faltó entonces la pluma que trató, no sólo de justificarlo, sino de hacer apología de tal brutalidad. Con delicada y adornada pluma, en un texto plagado de errores y cuya única autoridad era el mismo autor (y otros falsos tradicionalistas) nos enteramos que la mención de Bergoglio en el te Igitur es

Dar vida a una acción anticatólica en el medio de la acción que debería ser la más santa del mundo por renovar el Sacrificio del, es un sacrilegio horrible, peor que todos los abortos de la historia sumados.

Cuando revisamos la controversia, encontramos que hay varios problemas:

  • Cuestiones personales: resentimientos contra la FSSPX bien por una salida poco honorable, bien por la expulsión de los miembros, bien por no haber podido torcer el brazo a Monseñor Lefebvre.

  • Cuestiones psicológicas: ánimo de teólogos y fundadores. Escritores que aplican a la Teología Sacramental principios que le son ajenos totalmente y que demuestran un claro desconocimiento de las normas filológicas básicas.

  • Cuestiones teológicas: atienden a la contradicción de una misa válida en la que el sacerdote menciona el nombre de un usurpador de la Santa Sede y se plantean si esas misas son o no lícitas, o en otras palabras, si son o no cismáticas.

Hasta el momento, en Sursum nos hemos referido a los últimos problemas, es decir, los teológicos. En razón del interesante debate que se movió en derredor de mi artículo sobre la mención de los gobernantes temporales en el Te igitur , he prometido un nuevo estudio, o mejor dicho una explicación. En efecto, algunos lectores objetaron que no es lo mismo la mención del soberano temporal que la del Papa. Eso es cierto, pero únicamente para nosotros, para nuestro tiempo, para una época en la que lo Espiritual y lo Temporal constituyen dos realidades diferentes. En las sociedades de Antiguo Régimen (como gustan decir los historiadores franceses) no tenemos, en primer lugar “Estados”, sino formas de poder político. La figura del monarca y del reino se confunden. Lo mismo pasa con la Iglesia, el Rey no es sólo un fiel de la misma, sino el protector y el patrono de ella. De allí los títulos que poseían los monarcas: Rey fidelísimo, Rey cristianísimo, Defensor de la fe, etc. Pero centrándonos (no quiero adelantar los argumentos del próximo estudio), si el “pedimos” del te igitur significa, efectivamente

la entera disposición de cosas de toda la oración, y, como esta disposición incluye que Francisco es papa, el verbo afirma que él es papa con la misma fuerza que Francisco” la simple proposición “Francisco es papa”, y con el agravante de afirmarlo en el mismo acto de referir a Dios Padre el verdadero sacrificio de Dios Hijo.

Entonces, la mención al monarca, al gobernante temporal, significa lo mismo. Significa que el sacerdote reconoce que está en comunión, no sólo con el Usurpador, sino con el tirano temporal. Decir “no es lo mismo” representa una mentalidad moderna, pero no la mentalidad con la que se compuso el canon de la Misa.

No obstante, creo que es momento de echar una rápida mirada sobre los dos primeros.

Las cuestiones personales saltan a la vista, y están reducidas a los grupos neo-sedevacantistas. El problema no es, en realidad, la “misa una cum”, sino las misas celebradas por la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Son grupos cuyo apostolado (por llamarlo de alguna manera) gira en derredor de la Fraternidad, el Superior General, los seminarios, los fieles (y el dinero de estos) de la organización tradicionalista más grande del mundo.

Las cuestiones psicológicas son más graves. Porque aquí, existe en el individuo que hace el centro de su vida intelectual un ataque contra las Misas “Una Cum” una ceguera absoluta en cuestiones teológicas, históricas e incluso filológicas. Así, cuando expuse por primera vez la comparación con los soberanos temporales de España bajo los musulmanes, el señor Patricio Shaw se limitó a decir que él no conocía el rito mozárabe, pero que igualmente, él tenía razón. Algunos se han auto-proclamado doctores y pontifican, condenando, diciendo por ejemplo, que quienes asisten a las misas de la FSSPX son partícipes de una acción anticatólica. Recordaba el artículo de mi amigo Leonardo Anathema sit y como estos personajes se ajustan a la descripción que él nos entrega en tan preclaro escrito.

En un estudio que estoy preparando, volveré a las objeciones que se realizaron en mi artículo “Los falsos tradicionalistas”. También remito a algunas precisiones del derecho canónico, expuestas en “Misas“una cum”, precisiones canónicas” y Los errores nada inocentes del Dr. Homero Johas.

Hasta tanto, buena lectura.