jueves, 29 de enero de 2015

Carta de Mons. Martín Dávila Gándara

Tomado del sitio web de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia

“Mientras tengamos tiempo, obremos el bien”


Mons. Martin Dávila
A todos los fieles católicos, a mis feligreses, a mis lectores, y a todos los hombre sensatos y de buena voluntad, les mando un saludo muy especial en este año nuevo.
En tiempos pasados, los hombres, ya de palabra o por escrito, y en nuestros días por medios electrónicos, se envían los mejores votos y deseos largos y felices años.
Sobre este punto, es importante que pensemos que el hombre tiene el poder de proponer y de dirigirse estos faustos deseos. Pero no depende de él, el poder cumplirlos. Porque eso, sólo le corresponde al Señor que es el principio y la fuente de todo bien.
Por tanto, sólo Dios puede cumplir los estériles votos de los hombres y transformar en feliz realidad sus variados deseos.
Mientras los hombres se felicitan recíprocamente, la Iglesia recita plegarias y nos da lecciones. Por eso, sus sacerdotes hacen oración para que cada año nuevo sea fecundo en frutos de salvación, y a la vez, pregonando la divina palabra hacen recordar a los fieles la doble enseñanza que ofrece el ocaso y el principio del año, con su respectivo buen empleo del tiempo y preparación para la eternidad.
Por lo mismo, primero hagamos una reflexión sobre:

SOBRE EL AÑO QUE ACABA DE TERMINAR
Por parte de Dios. Pensemos, en los beneficios y gracias recibidas por el Señor, durante todo el año que ya ha terminado:
-Como la conservación de la vida y la salud en medio de muchos peligros.
-Consideremos también, los cuidados amorosos con que nos cubrió todas nuestras necesidades: No faltándonos ni el vestido, ni el sustento.
-Con paternal cuidado ha velado por nuestra alma, apartando de nosotros las tentaciones en las cuales hubiéramos caído por nuestra debilidad,
-Y a la vez, nos ha sostenido con su gracias extraordinarias en los momentos difíciles.
-Recordemos, también, todos los medios de santificación que ha puesto en nuestras manos: Como sacramentos, lecturas, pláticas, retiros, meditación, exámenes de conciencia, etc,.
Meditando todo esto ¡Con cuánta razón podrá decirnos el Señor! ¿He podido hacer algo más por ti?.
Por este motivo, no nos cansemos de agradecer, alabar y bendecir al Señor. Por todos los beneficios y gracias recibidas durante todo el año que ha pasado.
Por parte nuestra. En este año que ha pasado:
¿hemos correspondido a los beneficios y gracias que hemos recibido?
¿hemos sido fieles a los propósitos que nos hicimos a principio del año?
¿cómo hemos cumplido nuestros deberes para con Dios, con el prójimo y para con nosotros mismos?
Si hemos sido infieles a las gracias recibidas departe del Señor, llenémonos de vergüenza y humillémonos en su presencia; y pidamosle perdón y enmendémonos de nuestras infidelidades y culpas.

SOBRE LA ENTRADA DEL AÑO NUEVO
Un año más que nos concede Dios de vida.
-Un nuevo beneficio, una nueva gracia, o mejor, una nueva serie de gracias que el Señor se dispone a concedernos.
-Otra vez Dios nos protegerá con su providencia.
-Otra vez nos dará los medios necesarios y sobreabundantes para salvarnos y santificarnos.
¿Qué exige esto de nosotros? ¿Qué deberemos ofrecerle y darle al Señor por tanto beneficio?
El año nuevo es un nuevo plazo de prórroga que nos da el Señor antes de venir a pedirnos cuenta de las gracias y talentos que nos ha dado.
El año nuevo es también un año más que tenemos para satisfacer por medio de la penitencia todos nuestros pecados y culpas pasadas e infidelidades presentes.
¿Qué no daría un condenado por año, por un día, por una hora de vida, para satisfacer por sus culpas y merecer el perdón?
Si Dios concediera un año de vida a una de las almas que están en el Purgatorio, ¿qué no haría por librarse de aquellas penas y arribar al cielo?
Y nosotros, ¿dejaremos pasar en vano el nuevo plazo de vida que Dios nos da?

SOBRE EL BUEN EMPLEO DEL TIEMPO Y PREPARACIÓN PARA LA ETERNIDAD.
La Santa Iglesia nos recuerda cada principio de año, que hay una ETERNIDAD; y que por lo tanto, todas las cosas del tiempo para nosotros son nada. Ya que el tiempo es el precio de la eternidad. Por lo mismo, nada más precioso que su empleo.
Por eso, es importante que reflexionemos sobre: ¡El tiempo perdido en el pasado! El cual es preciso rescatar; ya que el tiempo es breve como un cerrar y abrir de ojos. Por lo tanto, procuremos enérgicamente llenarlo de buenas, santas y virtuosas obras. Pensemos también, que el tiempo futuro, es incierto. Por lo mismo, temamos y obremos juiciosamente.
La Iglesia también nos recuerda. La figura del mundo que pasa. Así como el mundo físico, el mundo moral y las sociedades políticas que siempre se mudan.
Pensemos, pues, lo que realmente somos, forasteros y viajeros en esta vida, y por lo tanto debemos usar del mundo, como si no usásemos de él.
Reflexionemos, también seriamente, sobre las gracias recibidas en el santo Bautismo, sobre todo la gracia santificante, y las gracias actuales que Dios siempre nos manda, y procuremos cooperar con ellas, ya sean estas ordinarias o extraordinarias.
Procuremos, pues, ser fieles y cooperadores de las gracias recibidas. Porque el gran día de la eternidad se acerca, y ese será el día final de nuestra peregrinación en este mundo. Ese momento será el comienzo de una vida eternamente feliz o eternamente infeliz.
Por eso, los santos tenían siempre presente aquel momento o instante de cual dependía su eternidad, por la misma razón despreciaban el mundo perecedero y caduco.
Por último, espero en Dios que estas reflexiones sobre el fin y principio del año, junto con el buen empleo del tiempo, nos ayuden a estar lo mejor posible preparados para una eternidad feliz. Por lo mismo, recordemos con cariño las palabras de San Pablo que nos recomienda: “Mientras tengamos tiempo, obremos el bien (Gal., VI, 10).

¡FELIZ AÑO 2015! CON CARIÑO LES ENVIO MI BENDICION EPISCOPAL
Sinceramente en Cristo
Mons. Martín Dávila Gándara

1 comentario:

  1. y a su vez tomado del sitio de Monseñor
    http://www.obispoenmisiones.net/feliz-ano-nuevo-2015-happy-new-year-2015/
    Paz y bien

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