jueves, 21 de mayo de 2015

Billot sobre el papa deponendus

Billot sobre el papa deponendus

Por Christian, amigo y hermano en la fe.

Presentamos a continuación un fragmento de la obra de Louis Billot, De Ecclesia, (vol. 1, pag. 630-632). El contenido de esta entrada nos fue remitido por  nuestro querido amigo Christian, quien ha colaborado anteriormente con Sursum Corda en varios temas muy interesantes de teología y filosofía. Él nos presenta ahora este breve ensayo sobre la tesis del Papa deponendus, muy en boga en ciertos grupos tradicionalistas: el Papa que cae en herejía puede ser depuesto por la Iglesia. Frente a esta teoría, nada mejor que el clarificador análisis que realiza el Cardenal Billot.




En verdad, de estos dos modos de hablar (Papa deponendus-Papa depositus) parecería que esta última retiene la vía en la cual todavía se mantienen ilesos los principios certísimos de la constitución eclesiástica. Y fácil aparecerá al que lee las consideraciones que reúne Cayetano para persuadir sobre la primera opinión, tratando de demostrar en vano cómo puedan existir estas tres cosas al mismo tiempo, a saber:

1) Que el Papa devenido hereje no es depuesto ipso facto por el derecho divino o humano.

2) Que el Papa, permaneciendo Papa, no tiene superior sobre la tierra.

3) Que el Papa, si se desvía de la fe, sin embargo debe ser depuesto por la Iglesia.

Pero en contra está que si en caso de herejía puede el Papa que todavía permanece Papa ser depuesto por la Iglesia, se seguiría necesariamente una de dos: o que la deposición no arguye superioridad del deponente sobre el depuesto o que el Papa que permanece Papa tiene, en verdad, por lo menos en algún caso, superior sobre la tierra.

Además, una vez que se abre el camino para la deposición, ya no existe razón alguna, sea por su propia naturaleza sea por derecho positivo, por la cual se restrinja la deposición solamente al caso de herejía. Ya, pues, se destruyen todos los principios por los cuales se muestran generalmente su repugnancia y no queda más que una regla voluntaria a la que se le agrega también una excepción arbitraria.

Además, las razones por las cuales rechaza Cayetano la opinión de sus adversarios, apenas si son de algún valor:

“Se ve, dice, que el Papa hereje no queda privado ipso facto (del pontificado) ni por derecho divino ni por el humano por la siguiente razón: Algunos obispos si son herejes no son privados ipso facto por derecho divino o humano; ergo tampoco el Papa. La consecuencia es obvia, ya que el Papa no está en una condición inferior a la de los otros obispos. Lo afirmado se prueba así: El obispo que descree contra la fe sólamente por un acto interior es verdadera, propia y perfectamente hereje y no es privado ipso facto. En esta afirmación hay dos proposiciones: la primera es que se es perfectamente hereje sólamente por medio de un acto interno, y esto es manifiesto per se… la segunda en cambio se prueba… ya que tal hereje no es excomulgado, pues la Iglesia no puede excomulgar a quien no puede juzgar. Por lo tanto mucho menos es privado de la potestad de la jurisdicción que es por comisión del hombre, etc. (Tract. 1 de auct. Papae et Concilii, cap. 19).

En lo cual ves que el fundamento de Cayetano está sólamente en que para la herejía es suficiente el acto interior, y que por razón de la herejía interna nunca se pierde la jurisdicción. El argumento, pues, procede así: a causa de la herejía interior y per se oculta el obispo no pierde la jurisdicción; por lo tanto, jamás el obispo que deviene hereje es privado de jurisdicción episcopal ipso facto; por lo tanto, el Papa tampoco, ya que no está en una situación peor.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que no se trata en el presente sobre la herejía en cuanto es un pecado contra la virtud de la fe en el foro interno de Dios y la conciencia, sino pura y simplemente de la herejía que tiene la fuerza de separar al hombre del cuerpo visible de la Iglesia y se opone directamente a la profesión exterior de la religión católica. Tal herejía no es interior u oculta, sino solamente exterior y notoria, como largamente explicamos en la Quaest. 7, thes. 11, 2.

No es descreyendo ocultamente sino profesando abiertamente descreer aquellas cosas que se les propone para creer a los fieles cristianos con fe católica, lo que rompe el vínculo por lo cual pertenecía a la estructura visible de la sociedad eclesiástica, y por lo tanto pierde inmediatamente el status de miembro con todos los títulos que el mismo presupone esencialmente.


Hecha, pues, la hipótesis del Papa que se hace notoriamente hereje, se debe conceder, sin dudas, que perdería ipso facto la potestad pontifical, pues al ser infiel se pondría, por propia voluntad, fuera del cuerpo de la Iglesia, como dicen los autores que sin razón, parecería, contradice Cayetano.


22 comentarios:

  1. A Bellarmino, Wernz y Billot, se los manipula de modo sistemático y se expone sesgadamente su pensamiento respecto de la hipótesis del papa hereje. En efecto, nunca se dice que los autores citados, contemplan la hipótesis como algo probable, pero que también admiten con probabilidad, la imposibilidad de que el papa pueda caer en herejía. Pero casi siempre se cita sólo una parte de estos autores, cuando exponen la posibilidad de un papa hereje, y no la parte en la cual explican que tal cosa podría no suceder porque, de acuerdo con otra opinión teológica, probable, la Providencia no lo permitiría. Parece que algunos no pueden salir de un error de base: el punto de partida es una o p i n i ó n, sentencia probable, no cierta, ni mucho menos dogma, que admite la posibilidad de que el papa caiga en herejía con pérdida del pontificado.

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    1. Si no traduje lo que sigue a continuación, donde Billot defiende magistralmente la improbabilidad del hecho de que el Papa caiga en herejía, fue porque no venía al caso. Lo que me interesaba era mostrar los argumentos de Billot para refutar los errores de Cayetano que muchos hoy en día han tratado de resucitar para poder explicar la situación caótica actual.

      Por otra parte, cualquiera que esté un poco familiarizado con estos temas sabe bien cuál era el pensamiento de Billot y San Roberto sobre el Papa hereje.

      C.

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  2. Redacción:
    no se entiende el artículo, cual es la opinión de billot y cual la de christian??
    saludos.

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  3. NOTA IMPORTANTE: Por la premura de publicarlo, adjudiqué erróneamente el texto a Christian, cuando en realidad es de Billot. Mil perdones, y gracias Chistian por advertirme el error.

    En Cristo,
    R

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  4. Muy interesante post, gracias por compartirlo

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  5. Jorge Rodríguez22 de mayo de 2015, 0:43

    Esta discusión siempre me hace plantearme lo mismo. Si uno ve un hereje oficiando de Papa en Roma. ¿Que me importa si es un Papa que cayó en herejía, o si nunca fue Papa ya que su elección fue inválida por X circunstancias? La cuestión es que hay un hereje notorio oficiando de Papa, sabrá Dios como fue que ocurrió.
    La segunda cuestión es si se puede hacer algo con el susodicho, que me parece a mi que no se puede hacer nada. Luego hay que ver el resto de la "Iglesia" qué es lo que hace. La mayoría del claro, los obispos y cardenales lo apoya o por lo menos no lo impugna. La abrumadora mayoría de los fieles están encantados de ser misericordiados. Bueno, muy bien, esa "Iglesia" es un club del que no formo parte, que sigan su camino, yo por el mío.

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  6. un aporte al debate de robert siscoe, (hace un tiempo dejé un link en inglés con un articulo donde responde al padre cekada):

    "Ahora bien, si es la propia Iglesia la que destituye al Papa (primera opinión), o el pontífice es destituido inmediatamente por Dios (segunda opinión), es una mera cuestión erudita de orden especulativo, dado que en la práctica ambas opiniones concuerdan en que el imputado debe como mínimo ser declarado culpable por la Iglesia (veredicto) antes de ser destutuido del cargo (declaración destitutoria).

    El P. Sebastian B. Smith, profesor de Derecho Canónico, lo explica en su clásico texto Elements of Ecclesiastical Law (1881), que fue revisado meticulosamente por dos canonistas en Roma. En él leemos lo siguiente:

    “Pregunta: El papa que incurre en herejía es destituido ipso jure?

    “Respuesta: Hay dos opiniones: una sostiene que es destituido ipso facto del pontificado por el propio Dios; la otra, que sólo se lo puede destituir jure divino. Ambas concuerdan en que como mínimo la Iglesia –es decir, un concilio ecuménico o el colegio cardenalicio– debe declararlo culpable de herejía.” (73)

    Las dos opiniones se refieren a la declaración destitutoria. Pero, como indica el P. Smith en el párrafo que acabamos de leer, independientemente de la opinión que se profese, las dos concuerdan en que es preciso que primero haya sido declarado culpable por la Iglesia. Los sedevacantistas han pasado por alto este punto."

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    1. El P. Smith, un perfecto desconocido para la teología dogmática, pasa por alto que las dos teorías difieren esencialmente en cuanto que para una (Papa deponendus) el Papa sigue siendo Papa hasta que la Iglesia no lo juzgue, y para la otra (Papa depositus) en que el hereje público deja, ipso facto, de ser miembro de la Iglesia y por lo tanto pierde toda jurisdicción ordinaria, antes de toda intervención de la Iglesia.

      La primera conduce lógica y necesariamente al conciliarismo, cosa inaceptable después del Vaticano I.

      La segunda fue sostenida y defendida por la gran mayoría de los autores, y sancionada luego por el Código de Derecho Canónico (canon 188. 4; 646.1 y la interpretación oficial de este canon que hizo la Iglesia en 1934, etc. etc) y por la Mystici Corporis de Pío XII.

      Además, si lo que hace la Iglesia es meramente declarar que alguien no es Papa, entonces quiere decir que la persona ya no era Papa, y el hecho de que N.N lo acepte o no, o de que la Iglesia lo diga o no, no cambia el hecho de que fulano no es Papa.

      C.

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  7. Estimado C:
    por si no se dio cuenta, en el comentario se indica P. Smith es un CANONISTA del siglo XIX, cuya obra fue revisada (sin tachas) en Roma.......
    Saludos.

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  8. .....y el artículo de Siscoe está basado en las reflexiones del teólogo tomista Juan de Santo Tomás.......
    saludos.

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    1. ¿Y qué tiene que ver? La opinión (errónea) de Juan de Santo Tomás es la misma que la de Cayetano, y no tuvo adeptos a través de la historia.

      ¿Alguien podría centrarse en el texto de Billot y contestar sus argumentos?

      Saludos!

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  9. Si no se manejan algunos conceptos jurídicos elementales(certeza y seguridad jurídica, retroactividad, sentencias declarativas, condenatorias, constitutivas etc,) esto es arar en el mar.(la pregunta de C acerca de la declaración)
    copio el párrafo entero y remito a los excelentes artículos de Siscoe, para los lectores interesados:
    En cuanto a esta declaración final hay dos opiniones. Una sostiene que el papa hereje puede jure divino ser destituido. La otra afirma que la declaración final no hace otra cosa que confirmar lo que ya ha sucedido, declarando que el Papa ha sido depuesto del Trono de San Pedro. En el primer caso, la Iglesia destituye; en el segundo, se limita a corroborar que el Pontífice se ha depuesto a sí mismo.

    Con respecto a la primera, es difícil saber si no cae en el error del conciliarismo, ya que la destitución es un acto que propiamente corresponde a un superior. (72) De ahí que si la Iglesia causa directamente la destitución de un Papa, actuaría como superior suyo, cosa que no le está permitida. Por esta razón, la opinión más común es que el pontífice hereje deja ipso facto de ser papa en cuanto su herejía ha sido manifestada y declarada a los fieles.

    Ahora bien, si es la propia Iglesia la que destituye al Papa (primera opinión), o el pontífice es destituido inmediatamente por Dios (segunda opinión), es una mera cuestión erudita de orden especulativo, dado que en la práctica ambas opiniones concuerdan en que el imputado debe como mínimo ser declarado culpable por la Iglesia (veredicto) antes de ser destutuido del cargo (declaración destitutoria).


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    1. No es una cuestión meramente especulativa.

      La primera conduce al conciliarismo, que ha sido condenado.

      La segunda jamás afirmó que el Papa deba ser declarado hereje para ser "destituído" del cargo, pues afirma todo lo contrario: que lo pierde sin declaración alguna.

      Si lo que dices es cierto, entonces, por ej el canon 188.4 no tendría razón alguna de existir.

      Si citaras textos de teólogos o canonistas que afirmen la "declaración destitutoria" te lo agradecería, porque no recuerdo haber leído nunca tal cosa.

      Saludos!

      PD: todavía nadie contestó a los argumentos de Billot, supongo que será porque están de acuerdo?

      C

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  10. Estiamdo anónimo: Eso no prueba nada. La aprobación por parte de Roma solo quiere decir que el libro no contiene errores contra la fe y la moral. Nada más. Pretender otra cosa es ridículo. Además, canonistas hubo y hay muchos.

    Por otra parte, no pueden considerar un texto del siglo 19, completamente básico en su desarrollo y que más parece un catecismo o manual que un verdadero tratado, como si fuera la última palabra.

    No recuerdo haber leído el nombre de Smith citado por Wernz-Vidal o ningún otro canonista...

    Si es por autoridad, entonces vamos a convenir que la de San Roberto Belarmino es mucho mayor (Doctor de la Iglesia y cuya obra, junto con la Summa sirvió de base para el Vaticano I), o mismo Billot, que era el teólogo preferido de San Pío X, que era considerado el más grande teólogo del siglo XX y que Pío XII lo puso como ejemplo de teólogo...

    Dejen de defender lo indefendible y acepten la realidad... Bergoglio no es católico.

    Saludos!

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  11. Estimados amigos:
    No me interesa la polémica (de hecho escribí en este blog justamente por la honestidad intelectual de su redactor). Si no se entendió el texto, la mejor forma de comprender el sentido y alcance del párrafo, incluida la cita, que transcribí, es LEER los artículos COMPLETOS. Si lo hacen, notarán que el reparo y el argumento es SERIO e incluso DECISIVO (además de original, en el sentido de poco conocido o derechamente desconocido) de ser efectiva la tesis del autor.
    Está basado en una muy interesante y SUTIL argumentación teológica y jurídica.
    Doy por cerrado mi participación e insisto en que LEAN con atención el artículo.
    Saludos.


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    1. La honestidad intelectual es algo que caracteriza a Sursum. Se permiten e incentivan los comentarios por ello mismo, para que aquellos que conocen del tema puedan participar. Agradezco a todos los que dejan sus pensamientos, reflexiones y conclusiones.

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  12. Si el c. 188 se aplicara al Romano Pontífice, toda la doctrina canónica es conteste en considerar que es menester que presente un verdadero delito de herejía y en que la única forma que tenemos los fieles de saber si alguien ha perdido un oficio eclesiástico por delito es mediante declaración de la autoridad competente. Hasta el presente no existe tal declaración de parte de la autoridad. Por ello, nadie dispone de certeza para afirmar que los ocupantes de la Sede desde 1962 han perdido la jurisdicción pontificia por delito de herejía.
    Bellarmino postula la pérdida ipso facto del pontificado y data esta consecuencia al momento mismo en que se ha cometido el delito de herejía -con todos sus requisitos objetivos y subjetivos-, pero no dice que en casos particulares se tener certeza prescindiendo del juicio de la autoridad. Privatizar el juicio sobre la conservación o pérdida de los oficios eclesiásticos es subjetivismo y libre examen inaceptables para el Santo Doctor.

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    1. No. Nadie habla que el Papa tenga que cometer el "delito" de herejía. Simplemente porque un Papa no puede cometer ningún delito eclesiástico ni ser juzgado por nadie (c. 1556).

      El canon 188 no habla de pérdida del oficio como consecuencia de un acto de la autoridad que priva del oficio al que comete la herejía pública, sino que habla de una "renuncia" (tácita). Es decir, es la misma persona la que renuncia al oficio.

      Mc Devitt, en su tesis doctoral,The renunciation of an Ecclesiastical office” CUA 1946 pag 115-7 comenta:

      “Debe tenerse presente que toda clase de oficio deviene vacante en razón de la renuncia tácita cuando la persona realiza alguno de los actos especificados en el canon 188, ya que el mismo dice “quaelibet officia”.

      Igualmente todo clérigo cae bajo la prescripción deste canon ya que este no hace distinción alguna. Si bien los Cardenales no están sujetos al derecho penal a menos que se los nombre expresamente (2227.2), sin embargo soy de la opinión que están sujetos al canon 188 sin que exista esa mención especial, ya que no considero a este canon como perteneciente al derecho penal. Es cierto que alguno de los actos enumerados en el canon 188 constituyen delitos y tienen penas especiales anexas a ellos, pero el efecto de la renuncia tácita no debe considerarse como una pena canónica.

      Al tratar de la defección pública de la fe, Coronata nota que la renuncia tácita que resulta como consecuencia de la defección no es, estrictamente, el efecto de una sanción penal (Instit. IV, n: 1864). Esta afirmación es muy cierta. Ciertamente la renuncia tácita no puede ser considerada una pena por la profesión religiosa (188.1). No hay nada en este acto que justifique una pena. Incluso con respecto a los actos del canon 188 que constituyen un crimen soy de la opinión que la renuncia tácita no se inflige como pena.

      Esto me parece bastante claro, sobre todo en la manera en que el código se refiere a la renuncia tácita en el canon en que trata de las penas.

      La cita de los dos cánones siguientes sirven para demostrar la definición que hace el código. Canon 2168.2 al tratar del procedimiento contra los clérigos no-residentes dice lo siguiente:

      “In monitione Ordinarius recolat poenas quas incurrunt clerici non residentes itemque praescriptum cn 188.8.”

      Y el canon 2314 al tratar del crimen de aquellos que son culpables de herejía o apostasía dice lo siguiente:

      1.3 Si sectae acatholicae nomen dederint vel publice adheserint, ipso facto infames sunt, et firmo praescripto cn 188.4, clerici, monitione incassum praemissa, degradentur.

      El mismo procedimiento existe en los demás cánones que hacen mención de la renuncia tácita. Es muy evidente que se hace una distinción entre la amenaza o imposición de la pena por un lado y la renuncia tácita por el otro: en ninguna parte del código la renuncia tácita es llamada pena, sino que siempre está puesta en una cláusula ablativa separada cuando está enumerada con las penas. Por esta razón soy de la opinión que la renuncia tácita no debe ser clasificada como una pena. Los autores no la designan expresamente como tal, sino que la enumeran junto con ellas cuando tratan de los efectos jurídicos destos delitos específicos. (Vermesch- Creusen. Epitome III; 513, Coronata, Institutiones IV num. 2178, 2196).

      El fin primario desta discusión era el demostrar que los Cardenales están sujetos a la prescripción del canon 188. Consecuentemente la presentación de los argumentos sirvieron para clarificar que en este canon la ley no impone una pena, sino que acepta estos actos como equivalentes a una renuncia expresa. Puede notarse aquí también que la renuncia y la privación del oficio son muy similares, pero sin embargo la ley coherentemente las coloca en categorías diferentes”.

      C.

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    2. Hay un error en la premisa: confundir delito con pena. El Papa no es sujeto de penas eclesiásticas pero si es sujeto capaz de cometer delitos (contra el ius divinum). De eso se trata la herejía pontificia como causal de pérdida del pontificado. La pérdida del pontificado es pena de derecho divino. La cuestión pasa por determinar en qué momento Dios impone esa sanción, así como se ha de determinar en qué momento el electo recibe la potestad de jurisdicción de Dios.

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    3. Y el c. 188 sí contiene supuestos considerados penales (cfr. Cabreros de Anta, Caviglioli). Pero no se aplica a la renuncia tácita del Romano Pontífice.

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  13. Es lo que dice el CIC: el (auto) excomulgado pierde su oficio pero que ello se efectiviza cuando recae la declaración de la autoridad. En el caso del Papa éste no tiene otra autoridad que la de Cristo. Entre tanto, es obvio que tiene jurisdicción.
    El fundamento de la jurisdicción en el CIC es el sello del orden sagrado a lo más la exigencia del bautismo al momento de la elección (¿qué pasaría si no con un hereje oculto?¿la Iglesia en ese caso nunca podría tener certeza de que el elegido es verdadero Papa?). Ambos -sello del orden sagrado y bautismo- son indelebles y permanecen en herejes.

    Pero hay más:

    En primer lugar, es de fe que habrá "perpetuos sucesores" en la Cátedra de Pedro.
    Luego, hay que aclarar qué es la "sucesión" para saber quiénes son los "sucesores".
    En el derecho común, se dice "sucesión" al hecho de la muerte del causante y al trámite que se sigue para declarar un heredero (una vez declarado éste, cesa el trámite y el heredero se presenta ante todos como tal a todos los efectos).
    En la Iglesia el trámite consta de elección y aceptación del elegido, lo cual a diferencia del derecho común, no es declarativo sino constitutivo de la calidad de "sucesor". El elegido que aceptó el cargo pasa a ser "Cabeza visible de la Iglesia militante" de "verdadera y propia jurisdicción".
    En consecuencia, si habrá "perpetuos" sucesores -fuera de la única vacancia mientras se tramita la sucesión- siempre debe haber esa Cabeza visible.
    Luego, qué pasa en caso de nulidad de la elección o en caso de apartarse el Papa de la pertenencia a la Iglesia?
    En primer lugar, decir que el fundamento de la jurisdicción no es la Fe sino el bautismo mas el orden sagrado . Se puede perder la Fe, pero no se pierden ni el bautismo ni el orden en virtud del carácter indeleble que imprimen.
    En segundo lugar, estaríamos en un supuesto de que toda la Iglesia lo sigue reconociendo como Papa (a pesar de perder el oficio automáticamente) y ello genera el "error común" que provoca que la iglesia supla los actos de gobierno (canon 144.1).
    Pero atención: la suplencia se va a ejercer sobre la persona del Papa hereje o cuya elección fue nula y éste seguirá siendo "Cabeza visible" (así lo reconocen todos) de "verdadera y propia jurisdicción" (aunque jurisdicción suplida por la Iglesia y con el alcance de ésta).
    Así es que siempre "habrá perpetuos sucesores en la cátedra de Pedro" y éste es en la actualidad, el Papa Francisco.

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  14. Acá el artículo recién traducido:
    http://info-caotica.blogspot.com/2015/05/siscoe-bellarmino-y-suarez-sobre-el.html

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