miércoles, 5 de agosto de 2015

De Lamennais a Maritain

Nuestro querido amigo y colaborador AFT nos envió esta interesante reflexión, breve pero muy interesante, sobre el conocido texto del Padre Julio Mainvielle.


No se piense que este payador quiera corregir a Meinvielle. Nada de eso; sólo desea mostrar algunas vivencias sobre el tema. Tuve el gusto de conocer a Meinvielle en una celebración de fin de año aquí en la ROU, cuando ya se entraba en tiempos de catacumbas. También conocí personalmente a Maritain, en mi mocedad, en oportunidad que visitó la ROU.


El P. Boyer demoró 12 años en captar el veneno de Lamennais, en su propuesta de que el reino de este mundo, era una misma cosa con el de Cristo. En algún escrito de S.Pio X sobre el Sillon, el Papa destila la idea de que se movieron con buena intención, pero confiaron excesivamente en sus propias ideas, y terminaron derrapando. Comento esto, pues está en el juicio de Dios, y no nuestro, cuáles fueron las intenciones de estos actores.


En el fondo, la idea que les subyace, es creer que el socialismo o el progresismo, se identifica con el Reino de Dios. No nos extrañe, pues,  que el clero esté plagado de quienes piensan así y que terminan comunistas.


El toque de Maritain, fue coronar este pensamiento con la inconfesionalidad. ¿Hizo esto por odio a la Iglesia? No lo sabemos, pero nos inclinamos a pensar, que Montini, formado bajo su madre judía, en el fondo de su corazón, odiaba a la Iglesia.


Dos casos de tiempos añejos nos ilustran esta afirmación. Tuve buena amistad con una persona, que escaló puestos en la DC y más luego la entregó al FA, dominado, éste por el socialismo; que la usaron y absorbieron. En juventud, ya pensaba que el Reino de Dios en nuestro interior oriental, se lograba forzando a los estancieros que pusieran baños con agua caliente a los peones. La oposición insistía en que lo que había que llevar a la campaña, era la Eucaristía.


Otro caso, vivimos, con una persona muy allegada al Vaticano montiniano. Fue una explosión verbal, que sugería que fuéramos a aprender “caridad” a la Rusia de Stalin. No era mala persona, pero la confusión en su mente, entre un cierto desastroso sistema político, con el Reino de Dios, quedó bien patente.

2 comentarios:

  1. Meinvielle fue un politiquero con pretensiones de filósofo y teólogo. No tenía escrúpulos en juntarse con la extrema derecha (contactos con la OAS, organización de Tacuara y diversas "guardias" de imberbes) e izquierda (vínculos fluídos con el Padre Mujica). El resultado de su "apostolado" derivó en la creación de Montoneros, lo que basta para calificar al personaje.

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