domingo, 30 de agosto de 2015

La presunción temeraria, o la soberbia farisaica

La presunción temeraria, o la soberbia farisaica


En virtud del artículo que publicamos sobre la muerte del Rogelio Ricardo Livieres Plano, exponente de la línea media del Opus Dei, es decir, miembros conservador de la Iglesia del Anticristo, un lector peruano envió, a Sursum Corda un comentario, que disparó una serie de cuestionamientos y respuestas, que han reavivado, la controversia con los dimonianos. Aquellos que deseen leer más sobre las herejías dimonianas y cuál es la doctrina católica, pueden revisar las etiquetas "Bautismo de deseo y de sangre" y "dimonianos", en la barra lateral del blog.

Lo que se inció como un comentario, seguramente de buena fe, acabó llevándome, en primer lugar, a revisar la enseñanza católica sobre la salvación, la herejía y la situación de los que han muerto. También, me ha conducido a realizar una pequeña reflexión sobre el fariseísmo.


I. El artículo sobre Rogelio Ricardo Livieres Plano
El día domingo 16 de agosto publiqué en Sursum Corda un comentario en referencia, no a la muerte en sí del señor Rogelio Ricardo Livieres Plano, sino a la reacción que ante ella existió en ciertos grupos “tradicionalistas”. El objetivo del artículo fue:

  1. Exponer que el señor Rogelio Ricardo Livieres Plano no era un obispo (ni menos aún sacerdote) católico romano válido, ya que fue ordenado con el rito modernista de Paulo VI en y para la Iglesia Conciliar del Vaticano II.
  2. Señalar que el señor Rogelio Ricardo Livieres Plano fue un fiel creyente en las enseñanzas del Concilio Vaticano II y que actuó en consecuencia durante su presbiterado y episcopado, muy especialmente en Ciudad del Este.
  3. Desmentir, por lo tanto, que fue un defensor de la Fe Católica o un miembro de la Resistencia Católica contra la Iglesia Conciliar. Al contrario, además de modernista militante, perteneció a lo que el Dr. Andreas Böhmler llamó “partido conservador de Lucifer”.
  4. Exponer que aquellos que consideran que el señor Rogelio Ricardo Livieres Plano fue obispo católico y defensor de la tradición católica, en realidad son modernistas conservadores, ritualistas como los anglicanos del movimiento tractariano.


II. La frase y el origen de la polémica
No obstante, el artículo generó molestia y pesar, no tanto por lo que se indicaba de Livieres, sino, para mi sorpresa, por una frase, la frase final que concluía el ensayo de 543 palabras:

Rogelio Ricardo Livieres Plano murió en la misma secta que lo formó, en la que militó y defendió activamente. Dios se apiade de él.

El 25 de agosto, recibí un comentario en Sursum. El mismo rezaba lo siguiente:

Anónimo 25 de agosto de 2015, 10:27Raúl, al final de su artículo dice que Dios se apiade de él; sin embargo en el mismo párrafo usted ha puesto que Livieres murió en su secta, es decir murió como un no católico, un hereje. Me pregunto si es correcto rogar por alguien que a todas luces se muestra como un condenado, pienso que no; tal vez usted tenga evidencia de que un verdadero católico lo pueda hacer sin negar el dogma de que fuera de la Iglesia no hay salvación, de lo contrario sería conveniente que se corrija.
Con aprecio.

Mi respuesta, debo confesar, no fue una muestra de paciencia. Quizás porque las disputas con los dimonianos me dejó harto de tanta malicia e ignorancia, como fue el caso extremo tras la muerte del recordado Fabián Vazquez, director de Radio Cristiandad. Mi respuesta fue de sólo setenta y ocho palabras:

Comentario muy al estilo dimoniano. Cuénteme ¿Qué dicen los manuales de teología al respecto? ¿Conocemos quienes están en el infierno? ¿O es que la secta dominiana ha decidido derogar dos milenios de teología?Si su intención es revivir la disputa con los herejes dimonianos, lo remito a los artículos aquí ya publicados. En lo personal, no tengo ni tiempo ni ganas. Se expusieron todos los errores y herejías dimonianas y neo-jansenistas de esos prevaricadores.En Cristo Nuestro Señor,R

En realidad mi respuesta podía terminar allí. La lectura de un buen manual de teología y quizás la recomendación del mismo hubiera bastado. Pero el tono en el que escribí, motivó a un involuntario “debate”. No quiero reproducir aquí todas las respuestas a los comentarios de este señor que, por lo que se puede apreciar, cayó en los errores de los dimonianos. Para ello, remito a los lectores haciendo click aquí.  . Quisiera ahora contestar el último comentario de Henry Thomas, que el paciente lector puede encontrar en el siguiente enlace


III. ¿Sabemos quienes están en el infierno?
En primer lugar quisiera destacar algo que siempre me sorprendió de los dimonianos, tanto los que están en ese error concientes y de mala fe, como los que rechazan u objetan el baptismo de deseo y de sangre, así como la ignorancia invencible, considerándolo una de las tantas Quaestiones Disputatae en teología católica. Normalmente, estas personas objetan más el alcance y la hermenéutica del dogma, pero no el dogma en sí mismo, lo cual es desvirtuado por los herejes neo-jansenistas hermanos Dimond. La cuestión es la cita de la bula Cantate Dómino, cuando en realidad existen hay centenares de documentos que enseñan que fuera de la Iglesia Católica no hay salvación ni perdón de los pecados. No obstante, me veo obligado a insistir en que los dimonianos (es decir, aquellos que siguen las doctrinas de los señores Dimond sobre el bautismo de deseo y de sangre) han decidido interpretar a su gusto y placer el dogma, y no creerlo como lo cree la Santa Iglesia Católica. ¿A qué se debe esto? Simplemente a una clara y absoluta ignorancia en teología, filosofía e historia.
Lo primero que debemos tener en claro es que NO SABEMOS QUIENES SE CONDENAN Y QUIENES NO, salvo que un Papa realice una canonización. Sólo en ese caso, en un caso especialísimo y que lleva muchísimo estudio, la Iglesia determina con certeza que una persona está en el cielo.  En efecto, la posibilidad de que alguien se una a la Iglesia in articulo mortis queda señalada por la misma Bula Cantate Domino cuando expresa lo siguiente:

“a no ser que antes de su muerte se uniere con ella”

Ahora, respecto a las oraciones por los herejes, paganos e infieles, es doctrina de Cristo que debemos rezar por nuestros enemigos, incluso Nuestro Señor y a semejanza de él, San Esteban rezaron por sus asesinos y calumniadores, como se puede apreciar en el conmovedor pasaje de Hechos 7:60. Ahora, si San Esteban Protomartir rezó por los deicidas que ahora se volvían contra él ¿Tenemos derecho a negar nuestras oraciones a quienes no conocen o rechazan la Gracia de Dios? ¿Es que acaso estamos tan persuadidos de que somos salvos que caemos en la herejía protestante, condenada por el Concilio de Trento (Dz 1540, cfr. Dz 1567), de creernos predestinados?  Porque la sentencia del Concilio es clara:

Nadie, tampoco, mientras vive en esta mortalidad, debe hasta tal punto presumir del oculto misterio de la divina predestinación, que asiente como cierto hallarse indudablemente en el número de los predestinados [Can. 15], como si fuera verdad que el justificado o no puede pecar más [Can. 23], o, si pecare, debe prometerse arrepentimiento cierto. En efecto, a no ser por revelación especial, no puede saberse a quiénes haya Dios elegido para sí [Can. 16].  (Dz 1540)

Hay dos referencias, una al canon 15 y otra al canon 16:

Si alguno dijere que el hombre renacido y justificado está obligado a creer de fe que está ciertamente en el número de los predestinados, sea anatemaSi alguno dijere con absoluta e infalible certeza que tendrá ciertamente aquel grande don de la perseverancia hasta el fin, a no ser que lo hubiera sabido por especial revelación, sea anatema

También, el Capítulo XIV declara:

De donde debe enseñarse que la penitencia del cristiano después de la caída, es muy diferente de la bautismal y que en ella se contiene no sólo el abstenerse de los pecados y el detestarles, o sea, el corazón contrito y humillado (Ps 50,19), sino también la confesión sacramental de los mismos, por lo menos en el deseo y que a su tiempo deberá realizarse, la absolución sacerdotal e igualmente la satisfacción por el ayuno, limosnas, oraciones y otros piadosos ejercicios, no ciertamente por la pena eterna, que por el sacramento o por el deseo del sacramento se perdona a par de la culpa, sino por la pena temporal [Can. 30], que, como enseñan las Sagradas Letras, no siempre se perdona toda, como sucede en el bautismo, a quienes, ingratos a la gracia de Dios que recibieron, contristaron al Espíritu Santo (cf. Ep 4,30) y no temieron violar el templo de Dios (1Co 3,17). De esa penitencia está escrito: Acuérdate de dónde has caído, haz penitencia y practica tus obras primeras (Ap 2,5), y otra vez: La tristeza que es según Dios, obra penitencia en orden a la salud estable (2Co 7,10), y de nuevo: Haced Penitencia (Mt 3,2 Mt 4,17), y: Haced frutos dignos de penitencia (Mt 3,8). (Dz 1543)

Ante esto, yo me pregunto ¿Cómo sabe el señor Henry Thomas qué fieles están o no en el purgatorio? ¿Cómo conocemos, salvo en el caso de los canonizados, quienes están en el cielo? ¿O es que, por medio de los actos externos, ahora los dimonianos enseñan y los engañados de buena fe creen, como Juan Wiclef, en la posibilidad de conocer con certeza el nombre y estado de los predestinados?  Me pregunto si estas personas, que sostienen “no se puede rezar por un pecador porque está en el infierno” han recogido esa enseñanza de los pre-reformistas como Wiclef y Huss, de Lutero, Calvino o de los jansenistas como Nicole, quien sostenía que el sacerdote que rezaba por un pecador público cometía un gravísimo sacrilegio y negaba, al igual que Arnauld, la posibilidad de la contrición perfecta, aún de los grandes herejes.

Y es lo que ocurre con los seguidores y ávidos lectores de los señores Dimond, nunca razonan las consecuencias de las tesis teológicas propuestas, nunca las comparan con lo que la Iglesia enseña a través de la teología, porque la teología, la filosofía y la historia de la Iglesia repugna la interpretación dimoniana de los dogmas de fe.


IV. Las oraciones públicas por los pecadores públicos.
En cuanto a los difuntos, la Iglesia prohibió especialmente oraciones públicas para algunos pecadores públicos en especial, tal como sería el caso de los suicidas, no obstante, nunca prohibió las oraciones privadas o especiales. Así, por ejemplo, un fiel católico puede rezar para que Dios se apiade de un alma. Ahora ¿El católico está con ello diciendo "porque esa alma se salvó"? En absoluto, sólo está deseando, pidiendo, que Dios Omnipotente, haya otorgado a esa persona en el momento de la muerte, la gracia suficiente como para enmendarse. De ninguna manera ocurre lo que imaginan los dimonianos, porque de quienes se salvaron o se condenaron, los católicos no sabemos. Y esto no es una novedad, sino que es algo creído desde época muy antigua, en efecto Epifanio catalogó entre los herejes a Aerio que consideraba todas y cualesquier oraciones por los difuntos, fieles o infieles, como inútiles.
Pero también, esta creencia demuestra una terrible ignorancia sobre la teología de la Misa, la más importante de todas las oraciones públicas católicas.  Los fieles pueden encargar Misas por los vivos y por los muertos… y cuando de vivos se trata, el código es explícito e que se puede encargar aún por los herejes y los infieles:

CAN. 809: Integrum est Missam applicaro pro quibusvis tum vivis, tum etiam defunctis purgatorio igne admissa expiantibus, salvo praescripto can. 2262, § 2, n. 2.

También se pueden celebrar misas por aquellos que no pueden recibir sepultura eclesiástica, como en el caso de los excomulgados. Esto incluye a los suicidas, los duelistas y por supuesto a los herejes, apóstatas e infieles, mencionados todos en el Canon 1240. Dichas Misas, no pueden, sin embargo, ser las de exequias, ni las de aniversario ni las de funerales en general, como se menciona en el canon 1241.


De esto se deduce que aún cuando yo hubiera realizado una oración, mínima por el alma del señor Liveres Plano, la misma no sería ni un sacrilegio, ni un error, y menos aún me haría a mí partícipe de los errores y herejías que en vida el señor Livieres Plano, como jerarca de la Iglesia Conciliar del Vaticano II esparció. En ningún momento dije "Livieres se salvó", ni realicé tampoco ninguna plegaria por él. Me limité a desear que Dios se hubiera apiadado del alma de ese hombre, que Dios le hubiera dado en ese tránsito final, la oportunidad de rechazar todos los errores y herejías que promovió y que entregara, aún en ese momento, su alma a Cristo. Todas las demás especulaciones son propias, no de un católico, sino de un fariseo…  pero eso, quisiera tratarlo en el próximo artículo.

22 comentarios:

  1. Hola Raul. Muy bueno el post! demoledor. Me parece una barbaridad que estos dimonianos siempre se pongan en sabios, victimas y prudentes. Fijate lo que hacen en todos los blogs y veras que es lo mismo, siempre aparecen con nuevos alias y cuando les ponen los puntos salen con "vaticanocatolico cita el magisterio". Yo queria decirle a este Henry que lea el Vaticano II y va a ver como citan ahi el magisterio. Es realmente de brutos pensar que por citar el magisterio vas a ser un ejemplo de ortodoxia, sino que vayan a leer las herejias del v2 o de pablo vi y veran tooooooodas las citas del magisterio.

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  2. La cita de Andreas Böhmler es muy ilustrativa. Es un autodidacta, como el autor del blog.
    El autor del blog es profesor de historia, Böhmler es profesor de filosofía. Ambos pretenden saber teología. No se puede ser un autodidacta, justamente porque es antitradicional.
    En ambos casos -Böhmler y el autor del blog- destacto el inmenso valor del trabajo de fichaje que realizan, pero no ciertamente sus conclusiones teológicas. No puede concluir en teología quien no aprendió teología.

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    1. Estimado señor, interesante comentario ¿Y usted quién es? Digo, porque me interesaría saber quien dice que los seglares no podemos estudiar teología. Y ¿Quién dice que ser autodidacta es antitradicional? Tengo en mis manos, por ejemplo el libro "Juan Baltazar Maziel, el maestro de la generación de mayo" y tiene un extenso capítulo dedicado a la formación de los clérigos. Allí se señala que a estos se les recordaba que su formación no concluía con las clases del seminario, sino que proseguiría con todo tipo de lecturas. Otro tanto sostiene William Taylor en su "Ministros de lo sagrado", cuando nos informa como los presbíteros y seglares relacionados con el gobierno de aquello que Vitoria llama "República Espiritual" acopiaban todo tipo de lecturas, que, naturalmente excedía las necesarias para la formación.
      Ahora, más allá de todo eso ¿Qué tiene usted para objetar al presente artículo? Y si lo tiene ¿Puede dar su nombre y sus credenciales?
      Suyo en Cristo Nuestro Señor,
      R

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  3. Impecable. Pero también me parecio muy buena la respuesta de Raul a este tal Pasquino, que me suena tanto a "pasquín" como a "Pascasio Quesnel", famoso jansenista.

    German

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  4. Nunca dije que los seglares no puedan estudiar teología. Todo lo contrario, pueden hacerlo pero tienen que aprenderla con alguien que les enseñe como cualquier otra ciencia y aprenderla sistemáticamente, no en la mera lectura de artículos sueltos.
    Si yo leyera los 10 tomos publicados de la Historia de la Argentina de Sierra no me convierto en un historiador sino en un aficionado.
    Obvio que después de aprender teología se sigue profundizando como cualquier otra ciencia. Santo Tomás superó a su maestro, San Alberto, pero aprendió de él.
    En lo que respecta a la disputa con los dimonianos, nada que objetar. Ellos también son autodidactas y antitradicionales: encontraron una bula, la Cantate Domino, y quieren interpretar toda la Revelación a la luz de esa bula desconociendo la Tradición católica.
    Sobre este artículo y el artículo fuente –necrológica de Livieres- el blog cae en el mismo error dimoniano aunque en otra materia: interpretar todo a la luz de la bula Cum ex apostolatus y Apostolicae curae, pretendiendo encontrar argumentos sobre la reforma de Pablo VI.
    Por eso le recomiendo que se dedique a la historia que es lo suyo y deje en paz a la teología o que aprenda sistemáticamente teología.

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    1. Bueno, señor anónimo. Tampoco dijo quien es usted para hablar con tanta autoridad. Me gustaría saber con quien trato, ya que tanto tiene para enseñar. Pero vamos a algunas cosas que usted apunta:
      1. ¿Con quién debería aprender teología? De hecho, según el Código de Derecho Canónico ¿Quedan aún teólogos e instituciones que enseñen teología católica?
      2. Lo que lo hace historiador, filósofo o teólogo no es la lectura, sino el estudio sobre una materia determinada. El Historiador se vuelve tal en la medida que realiza una investigación histórica, de la misma manera, según Sranyana, el teólogo se hace tal investigando la teología, y como aporta ese mismo autor, el que hace historia de la teología hace teología, no investigación histórica. Disculpe la cita.
      3. Los dimonianos encontraron, no la bula, sino los textos de Feeney y a partir de ello hicieron una forma y medio de vida.
      4. ¿Puede usted enumerar en dónde me equivoqué? Si es así, le ruego que sea más específico ¿O es que debería creer a usted por lo que usted dice? ¿Es un teólogo? ¿En qué basa sus dichos y autoridad?
      Yo le recomiendo que, primero de su nombre, nos informe sobre sus credenciales y que luego sí, nos desasne a todos.

      En Cristo Nuestro Señor,
      R

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  5. Raúl, menciona que usted tuvo buena fe al escribir su artículo según los objetivos expuestos, sin embargo lamentablemente coronó su obra con una barbaridad y cuando le envío un comentario anónimo a fin de que lo analice (no tuve intención de que lo publique), pero respondió de una manera nada diplomática, así que me animé a darle mi nombre. Luego prosiguió la discusión en este blog a pesar que le indiqué otra posible forma de hacerlo.

    Usted muestra una soberbia magistral, la cual quizás surge de algún complejo psíquico, lo digo porque decidió hacer gala de su inútil verba sin al menos revisar detenidamente mi texto, lamentablemente cometí un error y usted ni siquiera se dio cuenta de ello ya que dije lo siguiente:

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    1. ¿Cuál barbaridad? El artículo explica lo suficiente y queda en claro que el que sostiene una barbaridad es usted. En cuanto a su comentario sobre mi estado psíquico y todas sus especulaciones, me dejan sin cuidado. No vale la pena señalar que es más soberbio el que se niega a reconocer la autoridad de la Iglesia, explicitada en el Magisterio, los Padres, los teólogos y los Doctores, y en cambio decide que sólo reconoce como de fe, aquello que dos seglares escriben desde un depto en USA.

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  6. ...Sólo refiero a que usted denunció a vaticanocatolico por falta de caridad al señalar que Fabián murió como un hereje (como hace usted con Livieres) y decir que se fue al infierno, personalmente prefiero no decir quién murió separado de la Iglesia, porque ANTES de la muerte el hombre puede actuar de muchas maneras...

    Su punto III demuestra que no vio este párrafo publicado y por ello mismo puedo estar seguro de que usted tiene mala voluntad, ya que incluso pretende incluirme en una supuesta lista de gente que se siente predestinada, pues bueno, no es así, cualquiera puede cometer errores y graves como quizás fue el mío y al llevar a la gente a confusión, uno podría perder la salvación.

    Todos sus textos de ataque están de más, pero primero debo señalar que por una falsa humildad consideré que prefería no decir el estado de la muerte de alguien por desconocer qué pasó antes de la muerte de alguien, pues bien eso demuestra también un desinterés por la salvación de las personas y por el alivio de las penas de quienes deben purgar sus pecados en la otra vida, cosa que Dios quiere que hagamos aprovechando los méritos de la Pasión de Nuestro Señor. Me acuso de ello y espero poder confesar esta y otras faltas debidamente. Resulta que debemos indagar antes de hacer una oración a la ligera y el ejemplo definitivo nos lo da uno de los Santos (nuestros ejemplos en el seguimiento y amor al Señor a pesar de no ser infalibles nos dan una guía de cómo proceder)

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    1. Leí sus comentrios de manera íntegra. Sus creencias sobre mi voluntad me tienen sin cuidado. No me interesa la opinión que un dimoniano pueda tener sobre mi persona. No obstante, y viendo el tono que toman sus correos electrónicos, el gusto por pontificar desde la ignorancia y amparándose en los escritos de dos seglares mentirosos como los Dimond, me deja en claro cuales son SUS INTENCIONES.
      También se nota que usted no LEYÓ CON LA ATENCIÓN DEBIDA MI ARTÍCULO, como señalaré en la repuesta al último de sus comentarios aquí publicados.

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  7. San Francisco Xavier, 5 de noviembre de 1549: “El corsario que comandaba nuestro barco murió aquí en Cagoxim. Él hizo su trabajo para nosotros, en total, como queríamos (…) EL MISMO ESCOGIÓ MORIR EN SUS PROPIAS SUPERSTICIONES; ni siquiera nos dejó el poder recompensarle con lo que por bondad podemos hacer a los otros amigos después que mueren en la profesión de la fe cristiana, encomendando sus almas a Dios, porque el pobre hombre, POR SU PROPIA MANO LANZÓ SU ALMA EN EL INFIERNO, donde no hay ninguna redención”.

    Pues bueno leí este texto en la página que tanto usted critica de hereje y me demuestra que equivoqué mi punto de vista y que más que derecho, tengo la obligación de juzgar el estado de muerte de una persona a fin de pedir clemencia al Señor. Obviamente no podremos saber de pecados ocultos, pero cuando son manifiestos como la herejía y sin muestra de conversión puedo hacer lo que dijo San Francisco Xavier. Vamos a ver si ahora usted lo puede acusar de soberbio o hereje como acusa tan fácilmente a otros.

    Esto prueba señor Raúl que aunque no exista una lista de condenados, se puede saber en muchos casos, cuándo uno fue a parar directo al infierno, tal y como es el caso de muchos sodomitas que mueren infartados en pleno acto repudiable.

    Ahora, siento ser duro en este comentario, pero ya que nos vamos a agarrar a puñetes, espero dar los golpes más certeros, de lo contrario, llevemos la fiesta en paz y hagamos discusiones sanas empleando pruebas debidas para beneficio nuestro.

    Santo Tomás de Aquino (a quien usted cita muchas veces) respecto a las oraciones por los difuntos dice:

    Summa Theologica, Supl., q. 71, a. 5: “San Gregorio dice: ‘Es una misma la causa de por qué no se ore entonces, a saber, después del juicio, por los hombres condenados al fuego eterno, que la de ahora no se ruegue por el diablo y sus ángeles, deputados al eterno suplicio. Y aun la misma por la que ahora los santos no recen por los finados infieles e impíos; porque, conociendo cierto que ya están condenados a la pena eterna, no tendría acogida en presencia del justo juez el mérito de su oración’. Luego, los sufragios no sirven a los precitos”.

    Para completar por si usted indica que esto refiere a otra cosa:

    Summa Theologica, Supl., q. 71, a. 5: “Dice San Agustín: ‘A los que mueren sin la fe que obra por el amor y sin sus sacramentos, en vano se le ofrecen sufragios por sus parientes’. Pero en este caso están todos los condenados. Luego, no les aprovechan los sufragios”.

    Usted sólo refiere textos del CDC (una guía procedimental, no una guía de fe) y otros referentes a las oraciones por los VIVOS, en cuanto a los difuntos usted como historiador debería explicar cómo y por qué se introdujeron estas innovaciones en dicho documento.

    Henry

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    1. Insisto en que el sitio de los dimonianos está lleno de herejías y errores, que ellos han decidido elevar al nivel de Dogma de Fe. Estos farisesos son guías ciegos de otros ciegos, a los que pueden arrojar a un pozo. Espero que usted abandone esas especulaciones y se vuelva a la Doctrina Católica, a la sana teología y se ponga a estudiar, con seriedad, algo más que los articulitos y videos que hacen estos señores.
      El caso puntual que usted cita, San Francisco Javier tiene varias explicaciones, una de esas incluye que el Santo pudo haber tenido una revelación privada, o que el santo realizó un juicio privado al ver el último instante de vida y de allí razonó el destino del alma del infiel. Lamentablemente, ni usted ni yo estuvimos durante los últimos segundos de la vida de Livieres Plano, así que no sabemos que ocurrió allí. Eso corresponde a Dios, Nuestro Señor. En cuanto a eso de que uno puede saber quien va al infierno y quien no, insisto y vuelvo al artículo, es una presunción temeraria, símil a la de los pre-reformistas en la forma en que usted la realiza. Creo que, si de hecho, usted leyera un poco sobre las creencias de Huss y las comparara con lo que señala aquí, se sorprendería.
      Y una cosa más, que no es menos importante y que demuestra la pésima lectura que realizó de mi artículo ¿Podría decirme, si es que se puede tener tal seguridad de quienes están condenados, porqué razón, cuando morían los soberanos herejes, en las Iglesias Católicas se rezaba por el alma de ellos? ¿Y porqué razón, cuando la Inquisición entregaba a alguien al brazo secular para que fuera ejecutado, los sacerdotes presentes rezaban sobre el condenado hasta que este expiraba y concluían con un "Dios se apiade de tu alma"?
      Quizás los Dimond y usted sean más sabios que los inquisidores... quizás los Dimond y usted sean más santos que todos aquellos Pontífices que permitieron a los obispos, sacerdotes y fieles católicos en la herética y cismática Inglaterra, rezar por sus reyes herejes y cismáticos.

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  8. Un dato más que había olvidado: Cuando la Inquisición entregaba un reo al brazo secular para que fuera ajusticiado, por lo menos un presbítero rezaba por el alma del condenado, y cuando este expiraba, concluía diciendo "Dios se apiade de tu alma".

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  9. Señor Raúl
    Usted sigue señalando que la Iglesia siempre rezó por herejes difuntos, pues si hacemos memoria, mi primer comentario hace referencia a alguna evidencia concreta que usted tenga y no la dio. Es fácil decir qué ocurrió inventando cuentos, así que debería usted dar pruebas de sus afirmaciones. Ahora tampoco ha refutado los textos de Santo Tomás que coloqué. Interesante que usted señale que los católicos ingleses oraban por sus reyes heréticos, obviamente lo debieron hacer mientras estuvieron vivos, señale pues qué pruebas tiene de que lo hacían por sufragio de sus almas, si fue así, sería entendible por qué muchos católicos ingleses se volvieron anglicanos, obviamente en esas épocas no había para todos el acceso a textos como los que puse de Santo Tomás, ignoraban que sus peticiones serían en vano. Insisto en que usted lanza sus afirmaciones sin respaldo real, sólo son suposiciones, además es dogma la infalibilidad papal cuando habla ex cathedra, no así la infalibilidad de los Padres de la Iglesia (aunque son una guía confiable en tanto no haya contradicción al dogma) o diferentes santos, ¿Cómo cree que se podría pasar por encima de lo que afirma y precisa un dogma?. No tiene base usted para acusar a nadie de hereje, pero se nota que a usted lo asesoran herejes que un día dicen una cosa y al otro cambian de parecer (por favor envíe mis saludos a SM).
    Su último dato también debería señalar la fuente para ser revisada, me sorprende que haya llegado a terminar estudios universitarios o que trabaje de docente porque sin poner referencia precisa cualquier profesor ya le habría desaprobado sus asignaciones, sé que este no es un artículo científico o una monografía pero dada la necesidad de aclarar las cosas debió hacerlo. Esa es la gran diferencia de usted con los hermanos Dimond que señalan correctamente sus fuentes, nada es invento de ellos o como dice usted no es cierto que sólo son seguidores de Feeney, por cierto que yo sepa ellos no le defienden por haberse reconciliado con la secta del Vaticano II. Henry

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    1. Henry,
      Se dieron evidencias concretas. Se señaló incluso lo que dice el Derecho Canónico y los manuales de teología sacramental, muy especialmente sobre la Santa Misa. Si usted se tomara el trabajo de leer textos escritos por teólogos autorizados y no por improvisados dimonianos, podría aprender más. Ustes no tiene ninguna evidencia de que yo estoy inventando algo, parte de sus prejuicios y creencias falsas, amparadas en los dichos de dos seglares ignorantes en teología, historia y filosofía, como es el caso de los Dimond, que ni siquiera pudieron entender la condena a Wyclef y que no conocen como funcionaba el proceso inquisitorial. Recomiendo a usted los siguietes libros:

      Abascal Infante, Salvador, La Inquisición en Hispanoamérica, Tradición, México, 1998.

      Levaggi, La Inquisición en Hispanoamérica, Universidad de Belgrano. No tengo ahora el libro a mano, está en la oficina, pero creo que existe una resención en Intenert que le será de utilidad. Allí se explica como funcionaba todo el proceso inquisitorial, y como el Presbítero rezaba por el alma del ajusticiado.

      Hay un estudio sobre la inquisición peruana, muy interesante, especialmente sobre el caso de la solicitación, que está en la compilación que le cité líneas arriba.

      Tambien le recomiendo el libro de Hennesy, American Catholic: a History of the Roman Catholic Community in the United States. Donde se mencionan las misas celebradas por los presidentes protestantes de USA.

      También puede consultar el libro de Klauser, que es de 1979: A Short History of the Western Liturgy; an Account and Some Reflections. No obstante, no es mi favorito.

      No puede omitirse el libro de Meyer, England and the Catholic Church under Queen Elizabeth, donde se vuelve a mencionar que incluso los católicos rezaron tras la muerte de la reina heresiarca, para que Dios se apiadara de ella.

      Van Kley es una académico que estudió el jansenismo, y señala como muchos obispos y presbíteros católicos rezaron por las almas de los herejes.

      No obstante, me sorprende su afirmación de que por rezar a Dios para que se haya apiadado de un hereje, uno se vuelva hereje o apostate de la fe. No sabría que decirle, pero bueno... tampoco entiendo la relación entre lo que dice Santo Tomás y lo que usted afirma, porque allí Santo Tomás no dice "porque sabemos quienes están en el infierno" sino que las oraciones no valen nada para aquellos que están condenados. ¿Ve la diferencia?
      En cuanto a sus apreciaciones sobre mi titulatura, no lo considero ni pertinente ni serio. Es una provocación típicamente dimoniana. Yo creo en la Doctrina de Cristo y la enseñanza de la Iglesia, usted cree en los Dimond, y ellos creen lo que quieren.

      En Cristo Nuestro Señor,
      R

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  10. Sr. Raúl.
    Leeré sus referencias para verificar, agradezco que se haya tomado el tiempo de ponerlas, eso es algo que propuse desde el principio. En cuanto a mis comentarios sobre su titulación son asuntos académicos no asuntos de fe y eso es cuestión de mi experiencia como docente no como usted coloca ser provocación "dimoniana". Antes de decir otra cosa debo señalar que valoro el dogma de la fe y lo definido infaliblemente por los Papas (fe y moral) más que cualquier texto elaborado por hombres (así sean de santos), así que las referencias me permitirán entender las posiciones de quienes atacan al Monasterio de la Sagrada Familia, con quienes por el hecho de mantener el dogma de la fe y defenderlo a capa y espada obviamente estoy en comunión de fe, ellos se han manifestado cómo juzga la Iglesia en el fuero externo y me parece que muchas veces las personas interpretan mal lo que ellos dicen. Sobre otros asuntos ellos mismos han señalado en su material ser sus interpretaciones frente a los hechos actuales.
    Además usted no debe tomar a mal cualquier llamada de atención que le hagan sobre defectos en sus publicaciones, pues todos tenemos vicios personales de distintos tipos, el problema es que a la gran mayoría se pone a la defensiva en lugar de hacer un autoexamen.
    No dudo en que yo también pueda equivocarme al escribir, si en asuntos cotidianos a cada momento cometo errores,cómo no hacerlo en asuntos apostólicos, principalmente cuando tomo más tiempo en leer comentarios sin sustento que en rezar el Santo Rosario y solicitar la protección de San Miguel Arcángel.
    Espero compartir con usted referencias sobre cómo Santa Brígida, sí prefirió callarse en sus oraciones frente su hijo fallecido posiblemente en pecado mortal y que sólo cambió de parecer al recibir una revelación privada de su salvación, pero como no la tengo a la mano ahora y estaré lejos de internet por un tiempo quizás usted se pueda adelantar indagando sobre ello.
    Los católicos apreciamos lo que los santos han escrito sobre la doctrina, sin embargo sabemos que la infalibilidad (según el dogma del CVI) ha sido garantizada al Papa cuando se pronuncia excathedra y ese debe ser nuestro faro seguro, si antepongo a cualquier Santo Doctor de la Iglesia ¿No estaría pisoteando la fe acaso?
    Hasta otra oportunidad.
    Henry

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  11. Raúl.
    La historia de la angustia de Santa Brígida por la muerte de su hijo Carlos la puede encontrar en Las Glorias de María de San Alfonso María de Ligorio y el cap 9 del Libro de las Profecías de la misma Santa Brígida, hay otras referencias también pero son de la Secta del Vaticano II.
    De lo que he podido ver de las referencias dadas por usted, claramente se muestra que en la historia eclesiástica muchas veces se ha obrado (por desconocimiento) contra las definiciones infalibles y es que la Iglesia si bien cuenta con la enseñanza pura y santa, libre de cualquier error, sus miembros no gozan de esta infalibilidad (así sean santos) salvo el Papa cuando habla Ex Cathedra. Otra cosa es la herejía, pues si se muestra lo que dice el DOGMA (no los manuales de teología o cualquier texto así sean de doctores de la Iglesia o se cuente con imprimatur a menos que cuente con una referencia dogmática) y se va contra él y aún así se mantiene la misma posición, entonces sí hay grave problema.
    El acceso a la información puede ser perjudicial si creemos que podemos confiar en nuestros propios criterios o en una formación contaminada. Únicamente contrastar los textos con el dogma (que en realidad es tan sencillo de comprender) nos puede garantizar un juicio correcto y bueno los manuales pueden ayudarnos a ello, siempre y cuando éste no tenga contradicciones al dogma mismo.
    Creo que con esto acabo mi participación. Hasta otra oportunidad si Dios lo permite.
    Henry

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    Respuestas
    1. No comprendo, entonces, si los escritos sobre un santo están en concordancia con la novedosa doctrina propagada por los dimonianos es fiable, pero si está en contra o aporta evidencias en contra de lo que los neo-jansenistas dimonianos dicen... ¿es herética o errónea?
      El magisterio es claro, pero en ninguna parte el magisterio sostiene el hecho de que los fieles de la Iglesia Militante conocen como verdad de fe quienes están ahora ardiendo en el infierno. Eso es una invención dimoniana. Lo convido a que me señale:

      a) Un texto del magisterio dónde se diga que alguien está en el infierno, como verdad de fe.
      b) Que en la ejecución de la sentencia de los condenados por la inquisición a la pena de muerte (en realidad, entregados al brazo secular), UN SACERDOTE CATÓLICO NO REZABA POR EL ALMA DEL REO DURANTE EL SUPLICIO Y LUEGO DE ÉL NO ENCOMENDABA EL ALMA AL SEÑOR.

      Si usted tiene razón y prueba de ello, debería tener la honestidad intelectual de aportar evidencias, como yo lo hice. En tanto usted no aporte ninguna evidencia no es digno de creer. Usted sostiene que debemos someternos a las interpretaciones PRIVADAS de los señores Dimond porque ellos citan el magisterio. Lo que usted parece desconocer es que ellos citan mal y fuera de contexto, como se señaló en varios artículos. Usted, al sostener que los teólogos y autoridades de la Iglesia malinterpretaron POR SIGLOS los dogmas de la fe, no hace sino repetir la sentencia herética condenada en los jansenistas y muy especialmente en el sínodo de Pistoya, de que la Iglesia había errado en su doctrina, en su derechop y en su legislación.
      Como católico que soy, lo conmino al estudio y ruego a Dios por su alma. Como le dije ya a otros dimonianos, cuando tenga argumentos teológicos, históricos y filosóficos, y no sólo los sofismas dimonianos, podremos discutir.
      Hasta tanto, Dios lo guarde.

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    2. Que linda manera la de este Henry de decir "no tengo ningun argumento pero igual tengo que tener razon"
      Los herejotes dimonianos son asi: soberbios como sus hermanos mayores los fariseos. buenísimo el articulo raul

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    3. Es una lástima Henry, lo creía más inteligente, la culpa la tiene un poco el Padre Edgardo Albamonte por no hacer un seguimiento mejor en Perú de sus fieles, estos curas se creen que el apostolado es solo ir a realizar un trámite.

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    4. Raúl en ningún momento cité que algún santo refutara lo que manifiesta el Monasterio de la Sagrada Familia, al contrario demuestro que salvo revelación especial cuando es evidente que alguien murió en pecado mortal y todavía más si murió en herejía, el juicio de la Iglesia en el fuero externo es que esa persona se condenó, de allí la angustia de Santa Brígida por el destino eterno de su hijo; si fuera como dicen ustedes, ¿Entonces por qué esta santa necesitó de una revelación para recibir consuelo?. Deme usted señor Raúl una explicación a ello.
      Fíjese que el ejemplo dado no lo saqué de la página vaticanocatolico pero ese hecho en lugar de ser como dice Anónimo, resulta un argumento muy sólido de que debemos guardarnos de suponer tan fácilmente que alguien que vivió en pecado mortal o fuera de la Iglesia pudo haberse salvado, tal y como es el caso de los suicidas cuya muerte no nos permite ver alguna señal de conversión como para que podamos orar por él, esto lo digo para El Observador que siendo sacerdote se atrevió a mostrar en su página de facebook que un suicida tal vez pudo salvarse, claro este sacerdote es más que inteligente y demuestra ser lo mismo que los modernistas y encima critica a otros sacerdotes dando sus nombres ¡Qué vergüenza padre!. Hay que ser objetivos.

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    5. ¡Ay! ¡Henry! Es increible el daño que puede causar el desconocimiento de la sana doctrina católica, y en cambio, seguir a los "iluminados" Dimond y otros "rigoristas".
      Te pregunto ¿Cuándo la Iglesia Católica dijo que alguien estaba en el infierno? ¿Qué Papa, que Concilio ecuménico dijo que un hereje particular, con nombre, estaba ardiendo en el infierno? ¿Tienes una sola referencia? Cita un Papa, cita un concilio ecuménico.
      Lo que haya dicho la Santa, lo dijo ella. Su lo recibió por revelación o efectuó un juicio temerario, no me atrevería a decirlo. Como Católico creo con fe firme y verdadera aquello que manda a creer la Iglesia Católica Apostólica Romana por su autoridad magisterial y el consenso de los Padres, Doctores y Santos, no un santo en particular. Pensé que ustedes solían utilizar esa misma regla para atacar el bautismo de deseo y de sangre... ¿Cómo es que no son coherentes con su propia regla? ¿Varían? Si es que varían, entonces mienten.
      Lo que es un atrevimiento, lo que es temerario es proferir un juicio temerario, porque la Iglesia jamás declaró que una persona particular, que alguien con nombre y apellido estuviera en el Infierno. Porque el numero y nombre de los condenados sólo es conocido por Dios y nosotros no lo sabremos, sino hasta el día del Juicio.
      En cuanto a lo del suicidio que usted menciona, me parece poco claro. No lo comprendo. Prefiero la enseñanza de la Iglesia que hasta autoriza a los fieles a orar por los suicidas y hasta mencionarlos en la Misa Católica. Lo demás, son melindres dimonianos.
      Nuevamente, viene usted con extraños sofismas, con juegos de palabras, con autoridades que moldea según su conveniencia. Cuando tenga argumentos como los que yo le presenté, lo convidaré a discutir. Hasta tanto,
      Dios lo guarde.

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