martes, 29 de septiembre de 2015

Reflexión sobre la legislación matrimonial

Cuando era niño el presbítero de la parroquia modernista se desvivía diciendo que el único matrimonio que valía para la Iglesia era el celebrado e
n la Iglesia y que el "matrimonio civil" no tenía ningún valor. En efecto, el "matrimonio civil" es un contrato.

Cuando dejé la Iglesia Conciliar, escuché y leí muchísimo sobre el verdadero matrimonio y la diferencia de naturaleza con el "matrimonio civil". Aprendí la doctrina católica sobre el matrimonio cristiano, sus características, su esencia de sacramento. Desde entonces, rechacé el "matrimonio civil" como una mentira, como una ficción, como un insulto a los Católicos y a la Iglesia fundada por Cristo. Por eso, las leyes que el estado dicte en materia de matrimonio no tienen ningún valor para mi, porque yo soy católico y no reconozco al estado legislando sobre mi fe.

Me sorprende entonces como los tradicionalistas se horrorizan por la nueva legislación en materia de "matrimonio civil" y me pregunto ¿A nosotros, los católicos, qué nos importa? ¿Acaso ahora el "matrimonio civil" tiene para nosotros valor? ¿O es que algunos tradicionalistas mentían y mienten cuando se trata de reconocer la legislación estatal en algo que escapa a sus funciones, como es un sacramento? ¿O es que acaso estos tradicionalistas nunca entendieron que el matrimonio es un sacramento? Si yo considero que el estado puede legislar válidamente sobre el matrimonio, entonces tengo que aceptar que pueda legislar sobre los demás sacramentos... y eso es un absurdo.

¿Qué nos importa a nosotros lo que un estado infiel, dirigido por infieles, herejes y apóstatas pueda decir sobre algo que ni cree ni entiende? ¡Qué ellos hagan sus leyes para sus hermanos en el error! ¡Qué dicten sentencias para sus hermanos e hijos en la incredulidad!

Nosotros tenemos una ley superior, una ley que no puede cambiar: la Ley del Evangelio.

8 comentarios:

  1. Raul, cuando todavia era hereje postconciliar, tambien llegue a la misma conclusion. Primero nos casamos ante La Iglesia, y luego formalizamos ante el cesar... lo que leparecio mal a muchos supuestos catolicos e nuestro entonces entorno. Y mas aun ofendio que bautisemos a nuestro hijo al dia siguiente de nacer. Las formalidades civiles si tenian que ser al parto, pero el bautismo podia esperar a la fiesta... horror. Agradezco que el celebrante fue un Cura ordenado por Mons Slypij y que recibio al mismo tiempo la confirmacion. No se si la iba a obtener de grande!

    Carlos

    ResponderEliminar
  2. ahi está una de las claves de la mundanización del CVII y su panda Demolitio masoneta bergogliana.

    ResponderEliminar
  3. Estimado Raúl:

    Aunque muchas veces discrepo de sus opiniones, reconozco que normalmente las intenta fundamentar y defender con rigor (lo que no excluye que también con rigor se pueda llegar a una conclusión diferente como consecuencia de una diferente valoración de lo argumentado).

    Por eso en este caso me sorprende su artículo, ya que se limita a contemplar el matrimonio en su grado superior de sacramento (no discuto tal valor superior, por supuesto), despreciando sin más argumento cualquier otra consideración del mismo.

    Pues bien, entiendo que no es esa la actitud de la Iglesia ni lo ha sido nunca (hasta donde yo sé). Es verdad que hace ya muchos años que estudié Derecho Canónico y que puede ser que no recuerde bien algunas cosas, pero lo que sí recuerdo perfectamente (porque estoy escribiendo de memoria) es que la Iglesia reconoció siempre el matrimonio de los no cristianos por ser de Derecho Natural (y por tanto, como reflejo -aunque sea imperfecto- de la Ley Divina), y ello hasta el extremo de que si un no cristiano está "casado civilmente" y luego decide bautizarse y se propone casarse por la Iglesia con otra persona diferente, la Iglesia no puede aceptar esta pretensión y debe tener en cuenta ese primer matrimonio "civil" (o "natural" si se quiere), no pudiendo casarse por la Iglesia con otra persona.

    Por lo tanto a la Iglesia (y por ende a todos los católicos) sí le importa que los matrimonios no sacramentales de los no cristianos se ajusten al menos al Derecho Natural, y defenderlo es razonable y saludable.

    Reciba un cordial saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Jorge por su comentario. Es cierto, sólo he contemplado el tema del matrimonio desde el aspecto sacramental. Gracias por la información que nos aporta.
      Suyo en Cristo Nuestro Señor,
      R

      Eliminar
    2. Gracias a Vd. por su respuesta. Conociéndole -en la medida en que se puede decir eso de quien no se conoce personalmente- no esperaba menos.

      Reciba otro cordial saludo en Jesús y María.

      Eliminar
  4. Estimados:
    Para corrroborar lo que dice el Sr. Jorge Garrido y para percatarse de la gravedad del tema, copio parte de la nota al pié de página al canon 1012 del codigo de 1917, (de la edición bilingue y comentada por Miguelez-alonso-Cabreros, B.A.C. Sexta edición ampliada y mejorada, pag 377-378)......dice lo siguente:
    (....) todo matrimonio de los CRISTIANOS-sean católicos o ACATÓLICOS- y sólo el, es sacramento (...) el matrimonio entre infieles es VÁLIDO, pero no es sacramento (...)
    el matrimonio válido de dos INFIELES se transforma automáticamente en sacramento en el mismo momento en que ambos reciben el bautismo (...)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por el apunte. Yo hace ya más de 20 años que estudié Derecho Canónico y escribí de memoria, así que me parece muy oportuno su comentario.

      Muchas gracias.

      Eliminar
    2. Estimado Jorge, su comentario me pareció tan atinado que he decidido publicarlo como entrada en Sursum Corda. Aparecerá la semana entrante.
      Dios lo guarde

      Eliminar

Muchas gracias por dejar tu mensaje. Si el mismo contiene insultos o groserías, será eliminado.
Benedicamus Domino!