sábado, 31 de octubre de 2015

La Primera Carta de San Pablo a los Corintios

La Primera Carta de San Pablo a los Corintios
Reflexiones de un sacerdote católico de Rito Oriental




La primera comunidad cristiana de Corinto, no se destacó ni por su paz interior o su armonía, ni por el comportamiento ejemplar de sus miembros. Las dos cartas de San Pablo a los Corintios, que tenemos en el Nuevo Testamento, escritas a mediados de los años cincuenta del siglo primero, están llenas, no sólo con enseñanzas doctrinales y éticas, o con respuestas a preguntas y problemas concretos, sino también con reprimendas y castigos del autor, así como con numerosas defensas de su propia autoridad apostólica. Estas cartas demuestran claramente el hecho de que los primeros cristianos no eran todos santos, y que la Iglesia primitiva no experimentó menos dificultades de los que la Iglesia experimenta hoy en día o en cualquier otro momento de su historia en el mundo.

Después de un breve saludo y la palabra de gratitud a Dios por la gracia dada a los Corintios, la primera carta comienza con un llamado de San Pablo a la unidad en la Iglesia. Existían profundos desacuerdos y disensiones entre los miembros de la comunidad, y el apóstol exhorta a todos a estar totalmente unidos en Cristo crucificado, por el poder del Espíritu Santo, en quien no puede haber divisiones (1-3). A continuación defiende su apostolado en general, y su paternidad con respecto a la iglesia de Corinto, en particular, los cuales estaban siendo atacados por algunos miembros de la Iglesia (4). A continuación, se aborda el problema de la inmoralidad sexual entre los miembros de la comunidad y al hecho de que iban a tribunales ante jueces paganos (5-6). Después de esto viene el consejo de San Pablo sobre el matrimonio cristiano y su asesoramiento en relación con la ingesta de alimentos ofrecidos a los ídolos (7-8). A continuación, una vez más, defiende su apostolado, haciendo hincapié en el hecho de que siempre se ha sustentado materialmente y no ha cargado a nadie.

Las divisiones y los problemas en la comunidad de Corinto se expresan más concretamente en las reuniones eucarísticas de la Iglesia. Hubo falta de respeto general y un abuso para con el Cuerpo y la Sangre de Cristo, y la práctica se había desarrollado en que cada grupo tenía su comida aparte. Estas divisiones se debieron en gran parte al hecho de que parte de la comunidad tenía ciertos dones espirituales, por ejemplo, los de alabar a Dios en lenguas desconocidas, y los consideraban como signos de superioridad sobre los demás. También hubo problemas causados por las mujeres en la Iglesia, que usaban la nueva libertad en Cristo para la ruptura y el desorden.

En su carta San Pablo pide respeto y discernimiento para con la Sagrada Eucaristía como el centro de la realización de la unidad de la Iglesia, que viene de Cristo mismo. Se advierte en contra de las divisiones en la Iglesia a causa de los diferentes dones espirituales, instando a la unidad absoluta de la Iglesia como el cuerpo de Cristo, que tiene muchos miembros, y muchos dones para la edificación de todos. Él insiste en la absoluta primacía y la superioridad del amor sobre todas las virtudes y dones, sin el cual todo se hace vacío y se destruye. Él llama a la moderación a los que tenían el don de Dios de alabar en lenguas extrañas, un don que obviamente presentaba un problema más grave, y pide que se ejerzan todos los dones y más en particular el de la enseñanza simple y directa de la Palabra de Dios en la Iglesia. Pablo hace un llamamiento a las mujeres para que cuiden la manera de vestir y el comportamiento propios de cristianos. Y, por último, insiste en que “todos deben hacer las cosas decentemente y con orden” (10-14).

La primera carta a los Corintios termina con un largo discurso sobre el significado de la resurrección de los muertos en Cristo que es el centro de la fe cristiana y la predicación. El apóstol concluye con un pedido de dinero para los pobres, y prometiendo una visita, una vez más insiste en la necesidad absoluta de la fuerza de la fe, humilde y sobre todo del amor.

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