viernes, 30 de octubre de 2015

Los mártires de Erzurum

Uno de los episodios más olvidados de la historia del cristianismo son las llamadas "masacres hamdianas". Se trató del cruento martirio sufrido por los armenios entre 1894 y 1896 en el Imperio Otomano, bajo las políticas de Abdul Hamid II (en la imagen), quien adoptó el panislamismo como ideología de estado.

Tal como hoy ocurre, se destruyeron Iglesias, íconos, se quemaron las Sagradas Escrituras, los sacerdotes fueron crucificados, las mujeres violadas hasta morir y los niños masacrados.

Ante este inmenso ataque, un grupo de armenios decidió revelarse en lo que se conoció como la Insurreccción de Sasun, en 1894. Apoyados por los kurdos, el ejército imperial turco fue acorralando a los combatientes cristianos y destruyendo las poblaciones civiles a su paso. No quedaba Iglesia en pié al paso del brutal ejército otomano, que con furia atroz profanaba la vida tanto como a las imágenes de Nuestro Señor Jesucristo. El 15 de agosto, las tropas armenias se rindieron, aunque Mosse Kerko continuó combatiendo hasta el día 22 de agosto, cuando todo su ejército fue masacrado. Entre el 10 de agosto y el 18 de septiembre los armenios fueron perseguidos y asesinados en toda la región de Sasun. Las fuentes históricas fiables dan cuenta de que los asesinos musulmanes llevaban combustible e incendiaron viviendas con familias dentro.

Los armenios volvieron a rebelarse y en Zeitun, en 1985 hasta 1986, en una zona mucho mejor ubicada que Sasun, iniciaron una fuerte resistencia armada contra el Imperio Otomano. Mil quinientos armenios se movilizaron contra más de cincuenta y cinco mil soldados y mercenarios turcos. Resistieron con valor y entereza y consiguieron que el gobierno del criminal Abdul Hamid aceptara un armisticio garantizado por las potencias occidentales, lo que ocurrió el 12 de febrero de 1896.

Pero mientras estos cristianos resistían y combatían, en otra región, llamada Van, los turcos desataron toda su furia asesina: el 30 de octubre de 1895, tres mil quinientos armenios se refugiaron en la Catedral de Urfa, y los musulmanes la incendiaron. AL mismo tiempo, en todo el Imperio Otomano, las persecuciones se multiplicaron y Abdul Hamid dió carta blanca a los kurdos para el asesinato y el pillaje de todo cristiano (armenio, griego o asirio) que pudiera ser localizado.

Estas masacres superaron el ámbito de Anatolia y se extendieron por todo el Imperio Otomano. Al igual que ocurriría durante el genocidio Armenio, las persecusiones comunistas contra los cristianos en la Unión Soviética, u hoy en día en los países islámicos, occidente no hizo absolutamente nada.

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