miércoles, 4 de noviembre de 2015

El mayor error

Tenía un amigo anglocatólico, que desde hace unos años vive en los Estados Unidos. Se trata de un hombre nacido en argentina, de familia anglicana y que desde muy joven aspiró al "sacerdocio" en dicha religión. Estudió y recibió la "ordenación" ministerial anglicana. Con el paso de los años llegó a la conclusión que el anglicanismo oficial había caído en herejía, así que se volvió un anglicano continuante, es decir, aquellos anglicanos que rechazan la ordenación de mujeres, el matrimonio homosexual y el aggiornamiento de los años 60-70.

Posteriormente, rechazó las autoridades y la jerarquía oficial anglicana y se incardinó en una comunidad "más dura". Con el paso de los años no dudó en que la verdad estaba en Roma y que todo el andamiaje anglicano era erróneo. No obstante, veía (y ve) el anglicanismo como una "tradición" que debería ser mantenida, respetada y conservada. Así se convirtió en un anglo-católico.

Realizó varios viajes por América Latina y fue uno de los pioneros en predicar a favor de un acuerdo con Roma a fin de conseguir la unión corporada de comunidades anglo-católicas a lo que él consideró la Iglesia Católica Romana, aunque en realidad era la Iglesia Conciliar del Vaticano II. Aplaudió la Constitución apostólica “Anglicanorum Coetibus” de Ratzinger/Benedicto XVI y fue uno de los que realizaron la primer traducción del texto al español, traducción no oficial y que circuló por Intenet.

Aún recuerdo la alegría que me expresó en varios correos electrónicos y las esperanzas que él había depositado en el "Papa de la Reforma de la Reforma", como le gustaba llamar a Ratzinger... hablaba de la importancia del "acuerdo" con el Vaticano y presagiaba el fin del cisma anglicano. En uno de los e-mails me decía que pronto, se iba incluso a corregir el Concilio Vaticano II y todo volvería a la normalidad.

Hoy se cumplen seis años desde aquel acontecimiento y su ánimo no es el mismo. La capilla en la que estaba incardinado decidió ingresar a la Iglesia Romana (Conciliar) a fines del año 2013. De hecho, a raíz de un correo que este amigo me enviara, publiqué el artículo titulado "rebelión anglocatolica en puertas". Si bien había varias objeciones de parte de algunos clérigos y fieles, especialmente desde que Bergoglio era Papa de la Iglesia Conciliar, terminaron firmando un acuerdo práctico. Los presbíteros (rápidamente reordenados en el rito igualmente inválido del Vaticano II) fueron obligados a celebrar el Novus Ordo y a conformarse con los nuevo aires del Vaticano II, aún cuando se les había prometido realizar, como a los apóstatas del Instituto Buen Pastor y Fraternidad San Pedro, observaciones y críticas constructivas... sus clases de catecismo fueron intervenidas y muchas familias escandalizadas. Ellos, que habían rechazado el falso ecumenismo del anglicanismo fueron forzados a practicar el falso ecumenismo en la Iglesia Conciliar y al no aceptarlo, fueron amonestados por el obispo diocesano... la cosa empeoró y terminaron "rebelándose".

En aquel momento, publiqué un fragmento del correo que me enviara este anglo-católico dónde decía:

Nos sentimos burlados a ver al Papa (?) Francis y a toda la Bergolgian Church dialogar con las autoridades de la Iglesia Anglicana. Si la Bergoglian Church considera cristianos a las comunidades que son hijas de Canterbury, estamos obligados a ser católicos pero rechazando al Papa Francis como otro no-sacerdote y hereje.
¿Cómo es posible que, sabiendo que Bergoglio practica y enseña una religión que no es católica, hayan decidido igualmente firmar un acuerdo con Bergoglio y la Iglesia Montiniana del Vaticano II? ¿Cómo se puede entender que sabiendo como sabían que la fe de la Iglesia Conciliar del Vaticano II no era la Fe católica aceptaron la oferta de un "acuerdo práctico"? ¿Cómo se puede entender que dudando incluso del oficio pontificio de Bergoglio y de toda la jerarquía del Vaticano II pactaron y acordaron con ellos?

Hoy se cumplen seis años desde que se promulgó la Constitución de Ratzinger y el derrotero de este anglocatólico no fue el esperado, mucho menos por él. Tan pronto como pudieron salieron de la Iglesia Conciliar y ahora volvieron a la "Resistencia", contra Canterbury, sí, y contra Roma... pero mucho peor, porque la capilla terminó fracturada en dos grupos. Algunos, tan escandalizados terminaron yéndose con la Anglican Catholic Church y otros han permanecido en un limbo...

Frutos de una fe inmadura, de una fe poco profunda. Frutos de cualquier acuerdo práctico con una falsa religión. Porque si la fe no está basada en Cristo, sino en acuerdos, porque si no está sustentada en la verdad, sino en el color de las sotanas, porque si la misma no está basada en Jesucristo, sino en líderes tradicionalistas, conservadores o "hermenéutas", entonces, esa fe terminará naufragando en la Iglesia Modernista del Anticristo.

Recordemos, una vez más el Discurso esjatológico de Nuestro Señor Jesucristo, especialmente aquel fragmento en que nos advierte:

Pues habrá entonces tribulación grande, cual no ha habido de principio de mundo hasta lo de ahora, ni habrá, nunca jamás. Y si no se acortaran aquellos días, no se salvara toda carne; pero por los elegidos se acortarán aquellos días. Entonces, si alguno os dijere: «Ve: ¡aquí el Cristo!» o: «¡aquí!» no creáis; pues se levantarán pseudocristos y pseudoprofetas y darán señales grandes y prodigios hasta descaminar (si es posible) también a los elegidos. He aquí, predicho os lo tengo.

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