viernes, 11 de diciembre de 2015

Para meditar tras la muerte de un ser querido

Apocalipsis 21: 3-7

Oí una voz grande, que del trono decía: He aquí el tabernáculo de Dios entre los hombres, y erigirá su tabernáculo entre ellos, y serán su pueblo y el mismo Dios será con ellos, y enjugará las lágrimas de sus ojos, y la muerte no existirá más, ni habrá duelo, ni gritos, ni trabajo, porque todo esto es ya pasado.
Y dijo el que estaba sentado en el trono: He aquí que hago nuevas todas las cosas. Y dijo: Escribe, porque éstas son las palabras fieles y verdaderas. Díjome: Hecho está. Yo soy el alfa y la omega, el principio y el fin. Al que tenga sed le daré gratis de la fuente de agua de vida. El que venciere heredará estas cosas, y seré su Dios, y él será mi hijo. 

2 comentarios:

  1. Estimado, esto es en referencia a una pérdida que ha sufrido usted?

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    1. Muchas gracias por su pregunta. No lo publiqué por mí, directamente, sino por dos personas muy cercanas a mi, y que sí perdieron a seres amados.
      En Cristo Nuestro Señor,
      RM

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