martes, 22 de diciembre de 2015

Punto de partida o punto de llegada: una reflexión sobre la resistencia, el modernismo y la parusía.

Punto de partida o punto de llegada: una reflexión sobre la resistencia, el modernismo y la parusía.



John Senior llamó “destrucción de la cultura cristiana”, a los rápidos cambios que veía hacia fines de la década de 1950 y 1960. De manera clarividente, no asoció esos cambios destructivos con el avance del comunismo ni del ateísmo, sino con algo mucho más profundo: la destrucción de la Misa, expresión fiel de la δόξα Católica. En realidad, podríamos concluir siguiendo entonces el razonamiento del erudito angloamericano, que el comunismo, el anarquismo y el neo-modernismo fueron consecuencia de la des-teologización y la des-cristianización de Occidente.

Hoy hemos llegado a un punto que era inimaginable hacia la década de 1950. En sólo seis décadas todas las instituciones tradicionales (Estado, Familia, Escuela, Iglesia Institucional) se han visto arrojadas y pisoteadas en la medida que Occidente aceleró la marcha por aquella vía humanista del “renacimiento”, cuando se des-orientó. Durante siglos, Occidente sub-existió gracias a que mantuvo la correcta (ὀρθός) creencia (δόξα) que Cristo entregó a sus Apóstoles.

La destrucción que vemos a nuestro alrededor de toda moral y ética cristiana ha llevado a la proliferación de movimientos de resistencia contra esta marea humanista y moderna. Algunos de estos movimientos de resistencia son, en contra de lo que algunos puedan opinar, formas de colaboración antes que de oposición.

En efecto, el modernismo mismo surgió y se ha desarrollado como una forma de resistencia. El modernismo fue, efectivamente, una respuesta ante los avances del mundo moderno, de una nueva ética, de una nueva moral humanista cuyas raíces debemos rastrearlas hasta el Cinquecento que colocó al Hombre en Lugar de Dios, prefigura del Novus Ordo Missae. Ante estos profundos cambios, innegables tras la Revolución Francesa y la filosofía romántica alemana de los siglos  XVIII y XIX, algunos propusieron negociar, buscar una alianza entre la Fe Católica y esta nueva ética, moral y ordenación política antropocéntrica. Así el modernismo fue originalmente una manera de resistir, resistir negociando, resistir cediendo y conservando algo.

El Vaticano II fue, entonces, no un punto de partida, sin un punto de llegada. ¿Apostató la Iglesia Institucional (es decir, la jerarquía) con el Vaticano II? No, lo había hecho muchísimo tiempo antes. Lo hizo en el momento en que decidió que era imposible ya contener la modernidad, lo hizo incluso antes de que Roncalli/Juan XIII-Bis en la Pacem In Terris tendiera la mano a un Novus Ordo Seclorum. Patriarcas, Cardenales, Arzobispos, Obispos y Presbíteros aceptaron la modernidad y un importante sector de la Jerarquía ordenó todo ese caos modernista. Ese ordenamiento es lo que vemos en las distintas constituciones del Vaticano II y la aplicación de los mismos los tenemos en todo el magisterio conciliar. Así estos nuevos dogmas se expresan en una nueva liturgia (el Novus Ordo Missae), se explican en un Nuevo Catecismo y se aplican jurídicamente en un Nuevo Código de Derecho Canónico. El Vaticano II, entonces, no puede seguir siendo visto como un punto de partida para la Nueva Iglesia Conciliar, sino como un Punto de Llegada de la Iglesia del Anticristo, una Iglesia que se estaba gestando desde hacía no décadas, sino Siglos, una Iglesia Antropocéntrica, que puso al Hombre en Lugar de Dios. En Efecto, Jesucristo mandó a los suyos a predicar el Evangelio hasta los confines del mundo, guardando todo lo que él había enseñado, pero los hombres prefirieron seguir las novedades (Col 2:8), dar la espalda a Dios, ir tras los falsos profetas que venían con discursos conciliadores (Mt 7:15, Rom 16:17).

Al igual que ocurrió en el Edén, el hombre prefirió oír la voz del Tentador, de la Serpiente Antigua antes que al mandato divino y ponerse en el lugar de Dios, ser como Dios:

Y dijo la serpiente a la mujer: «No, no morireis; es que sabe Dios que el día que de él comáis [del árbol prohibido] se os abrirán los ojos y seréis como Dios, conocedores del bien y del mal».

Los hombres, como la mujer vieron que estas doctrinas modernas parecían agradables:

“Vio, pues, la mujer que el árbol era bueno para comerse, hermoso a la vista y deseable para alcanzar por él sabiduría, y tomó de su fruto y comió, y dio también de él a su marido, que también con ella comió”

¿Podría decirse que la mujer sería la jerarquía de la Iglesia y que el marido representaría a los fieles? Si hiciéramos ese análisis, esa transpolación, veríamos que los fieles no fueron inocentes, ellos conocían la Verdad, conocían a Cristo, conocían el mandamiento de guardar todo lo que El Señor nos había mandado, pero prefirieron ser como Dios y seguir comer de las novedades, en lugar de alimentarse, como respondió Nuestro Señor al Tentador, de “toda la palabra que sale de la boca del Señor” (Mt 4:4 Cfr. Dt 8:3).

Así fue que se desarrolló la ἑτερόδοξος, significando con ello el sentido literal de heterodoxia en cuanto doctrina diferente y contraria a lo que todos han creído. Un camino, una vía diferente. ¿Qué haremos entonces? En primer lugar, reconocernos como pecadores, invocar a Dios continuamente. Cualesquier solución humana morirá, está destinada a fracasar. Cuando leemos en las Escrituras que los israelitas pecaban contra el Pacto del Señor, vemos que si se arrepentían el Señor volvía al Pueblo y que los liberaba de sus enemigos. Es necesario que dejemos de creer que la crisis se solucionará de manera humana, por trabajo de los hombres y no por la Divina Intervención, por la misma παρουσία, por la Llegada y la Presencia de Cristo:

Entonces aparecerá el estandarte del Hijo del Hombre en el Cielo, y se lamentaran todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre venir sobre las nueves del cielo con poder y majestad grande. Y enviará a sus ángeles con resonante trompeta y reunirá de los cuatro vientos a sus elegidos desde un extremo del cielo hasta el otro. (Mt 24:30-31)

¡Amén! ¡Ven Señor Jesús! (Apoc 22:20)


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