viernes, 18 de diciembre de 2015

Saduceos y pelagianos: el drama de los catolicos nacionalistas

Saduceos y pelagianos: el drama de los católicos nacionalistas
Raúl Amado




Cada vez que un católico que se llama "tradicionalista" habla de política, tiemblo. No porque crea que dice la verdad, no porque crea que emita un juicio vindicatorio, sino porque temo que diga una burrada. No es infrecuente ver páginas "tradicionalistas" repletas de anuncios o propaganda fascistoide, como si ser católico y "nacionalista" (entendiendo por tal cosa el chauvinismo más ridículo) fueran equivalentes. Esta cuestión la traté hace algún tiempo en Sursum Corda en los siguientes artículos:


Los lectores habituales de Sursum Corda, y aquellos que me han tratado personalmente, saben que no soy afecto de mezclar la política, ni dar lugar a policastros en Sursum Corda, aunque alguna que otra vez lo hice.[1] Algo de lo que me abstuve en lo sucesivo, especialmente cuando caí en cuenta quienes eran los dirigentes partidarios y qué ideales los motivaban. Naturalmente, eso ha llevado a que algunos definan a Sursum Corda como un blog liberal, anticatólico y pro-judío. Una visión de ello, con la respuesta merecida, la pueden observar en la entrada titulada "La excomunión a Perón".

¿A qué se debe que Sursum Corda, como publicación periódica se abstuviera a tratar temas políticos de una manera tan definida como hacen otros blogs? La razón principal es que, como administrador y autor de la mayoría de las entradas, hago énfasis en el dictado de Nuestro Señor: "Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios" (Mc 12: 17), y como este es un blog de estudios religiosos, historia de la teología y espiritualidad católica, el enfoque está puesto en la espiritualidad. ¡Ni siquiera la esjatología la hemos relacionado, ni subordinado a la política! Algo que, lamentablemente, parece ser la última moda entre protestantes fundamentalistas, el movimiento evangelista latinoamericano y algunos católicos conspiranoicos.[2]

Pero los recientes acontecimientos vividos en Argentina y una serie de comentarios, correos electrónicos y otras publicaciones que nos han llegado al correo de Sursum Corda, hacen necesaria una mínima reflexión, sobre todo porque demuestran una importancia ignorancia teológica, un terrible analfabetismo bíblico y un profundo desconocimiento de la doctrina católica.

En el presente ensayo trataremos entonces la confusión semántica y doctrinal sobre los términos democracia, república, neofascismo, neonazismo, militarismo y chauvinismo. Luego, analizaremos cual es el análisis que todas estas corrientes han dado a la crisis que viven nuestros países y cuales sus soluciones. Finalmente, compararemos esos análisis con la Sagrada Escritura y cómo la Historia Sagrada nos muestra que deberíamos actuar, a partir de allí, concluiremos que estas actitudes (militaristas, neofascistas, etc) no son sino la expresión política autoritaria de un pelagianismo y un saduceísmo que se infiltró entre los tradicionalistas, principalmente, por el analfabetismo bíblico y doctrinal.


1. La confusión entre Democracia-República-Monarquía
Es menester aclarar ciertos términos y realidades antes de avanzar. La primera de ellas es que el sistema de gobierno de Argentina no se llama "democracia", nuestro sistema es Republicano. República significa "La cosa pública", es decir, que todos los ciudadanos están implicados y tienen derecho a conocer las decisiones administrativas y de dirección estatal. La República Moderna se basa, de hecho en la participación de los ciudadanos, por medio de sus representantes, que en el caso de Argentina, son elegidos por medio del sufragio. No es un gobierno de hombres, sino un gobierno de leyes, es de hecho, el gobierno de la ley.[3]

Creer que este sistema es incompatible con la Doctrina Católica y que el sistema monárquico es el único sistema que defiende la fe es propio de quien ignora completamente la historia universal. Pensemos ¿Acaso Gran Bretaña no cayó en el cisma primero, y en la herejía después, durante un gobierno monárquico? ¿Y no fueron monarcas los que persiguieron a la Iglesia Católica en el II Reich? ¿Y no fue un gobierno monárquico, con características cuasi-sagradas el que rompió con la Iglesia Romana en el Gran Cisma de Oriente? Felix Sardá y Salvani da muchísimos ejemplos concretos sobre monarquías anticristianas, con el fin de demostrar que el gobierno de una sola persona no implica, necesariamente, la cristiandad del régimen de gobierno.[4] En efecto, las Repúblicas Italianas del Renacimiento eran mucho más cristianas que su monárquica y contemporánea herética y cismática Gran Bretaña. El problema no estaría entonces, tanto en si el gobierno es republicano o no, sino en cual es la Ley sobre la que se basa ese gobierno.[5]


2. Neofascismo-neonazismo
Sobre el fascismo y el nazismo ya hablamos bastante en Sursum. Recomendamos la lectura de los artículos  señalados líneas arriba. En efecto, si hablamos con propiedad, no existe nada más anti-cristiano que el totalitarismo: el comunismo, el fascismo y el nazismo implican una noción saducea del orden político: que el Paraíso puede ser construido y debe construirse en la tierra, que es algo presente, en tanto Dios condena o premia en vida. En este mismo sentido, son por extensión regímenes que deberían ser rechazamos porque implican la aceptación del pelagianismo en tanto sostienen que el hombre, por sí mismo y por sus propias fuerzas y méritos puede construir el orden social perfecto en este mundo.[6]

El comunismo endiosa al proletariado (concepto teórico que debería ser actualizado, como mínimo), el fascismo al estado y el nazismo a la raza. Estos tres regímenes ponen a otra cosa en el Altar en lugar de a Dios. Cada uno de ellos obliga a los ciudadanos a inclinarse frente a un ídolo que sólo puede ser interpelado por un sacerdocio nuevo y extraño al cristiano: el sacerdocio del partido político dominante. Todo aquello que se oponga al partido y a la hermenéutica del partido (y ello incluye, por supuesto, la materia religiosa) puede y debe ser perseguido y exterminado por ese mismo partido.

Como podemos observar, estos dos regímenes son incompatibles con el cristianismo, muy especialmente el nazismo, del que el Papa Pío XI señala,[7] por lo menos siete puntos que son contrarios a la doctrina cristiana:

1) El falso uso del nombre de Dios.
2) El panteísmo.
3) La “pretendida concepción precristiana del antiguo germanismo, pone en lugar del Dios personal el hado sombrío e impersonal, negando la sabiduría divina y su providencia”.
4) La idolatría de la raza (II, 2).
5) La idea de un “Dios nacional” y por extensión una Religión Nacional.
6) La mutilación de las Sagradas Escrituras, con la eliminación o purga del Antiguo Testamento (III, 19).
7) La falsa doctrina nazi de que el Nazismo implicaba una nueva y superadora revelación (teoría cara al “Cristianismo Positivo” y propagada por los “Cristianos Alemanes”)


3.  Militariamo-chauvinismo

En muchos círculos sedevacantistas el militarismo chauvinista es la ideología política dominante. La creencia de que las dictaduras militares de por sí, implican la seguridad de un régimen cristiano. Lamentablemente la experiencia iberoamericana ha demostrado que esto no es así. Los gobiernos militares han sido, eso sí conservadores, lo cual no significa que sean fieles a la Verdad, sino que se oponen a cambiso rápidos y radicales. No obstante, han estado aliados con la masonería (Chile) o incluso con la Unión Soviética, como el caso de la última dictadura argentina.[8]

Endiosar el uniforme implica, también, colocar un ídolo en lugar de Dios: el uniforme es un medio, no es un fin en sí mismo. Lo mismo que la Patria, y ahora quisiera tratar el tema del chauvinismo.
Se llama chauvinismo a aquel patriotismo exacerbado, que llega al extremo de lo cómico y lo risible. El chauvinista es el ultra-patriota, el que defiende la Patria por sobre todo y que considera que la Iglesia Católica y la Patria no son sino dos sinónimos, que de hecho, la Patria es Católica y todo lo que no sea católico no es propio de la nación.

Pasemos a ver como funcionaría esto: el chauvisnista-católico despotricará contra la Revolución de Mayo, inspirada en el jacobinismo, aún cuando se demuestre que no tiene ese origen. El católico chauvisnistra predicará y escribirá contra todo el Movimiento de Independencia Iberoamericano, financiado por Gran Bretaña y la Masonería Internacional, pero cuando se le señale "¿Entonces la decadente monarquía borbónica, que había pactado con Napoleón era católica?" dirá "Bueno, no lo que pasa es que la monarquía es el gobierno que Dios quiere" y uno le preguntará "¿Estamos hablando de los borbones como Fernando VII y Carlos IV, dominados por el masón y anticatólico Godoy?" o mejor "¿Estamos hablando de los borbones que violaron las garantías y libertades de la Iglesia Católica y que la quisieron someter a su poder despótico?". Este chauvinista católico, tiene una formación histórica, teológica y política tan endeble que nollegará a relacionar el ascenso y diseminación del jansenismo por Iberoamérica con la monarquía de los borbones... no importa, todo movimiento no-monárquico para él es por definición un invento de la obscura sinarquía que desde las sombras gobierna el mundo y siempre, pero siempre consigue llevar sus planes adelante, con perfección cuasi-divina.

No importa lo que se le pregunte, porque  el chauvinista-católico, con tal de atacar al movimiento independentista (y  sus hombres como San Martín, por ejemplo) saldrán a defender la monarquía hispánica, aún cuando no comprendan siquiera su misma constitución, sus abusos de poder y sus luchas contra el Papado. De nada servirtá explicarle lo que es un tirano, de nada servirá, una y otra vez exponer la situación histórica. Para él, la guerra de independencia argentina, por ejemplo, no fue sino una guerra de Gran Bretaña (protestante, liberal, masónica filojudía) contra la Católica España (¡!) y el apoyar siquiera ese movimiento de independencia volvía (y convierte) a cualesquier hombre en un masón, liberal y ateo (¿Dónde quedará Belgrano?). Este mismo chauvinista-católico también atacará con saña a los gobiernos posteriores a las Guerras Civiles, no importa si unificaron el país, levantaron escuelas, promulgaron las leyes que sentaron las bases de una república, construyeron ferrocarriles, lo importante es que todos eran marionetas de Gran Bretaña, que luego permitió los gobiernos de la Unión Cívica Radical (también masones y pro-ingleses) para gobernar la Argentina, simulando una lucha de facciones para consolidar su poder, pero al servicio de Inglaterra... y luego ese mismo poder británico pergeñará los primeros golpes de estado para asegurar el dominio británico que ya estaba operando desde la Revolución de Mayo...

El Chauvinista-católico es tan saduceo y tan pelagiano como el fascista, y de hecho, no es sino una variante del mismo. Espera la llegada de un mesías que de redención a la Patria, pero ese mesías es un mesías humano, no es el Rey de Reyes, el Señor de Señores. Ese mesías es un líder político que se llenará hablando de la Patria y de la Iglesia, pero que no dudará, como Perón, en someter a la Iglesia a su despótico control.


4. Una perspectiva católica y bíblica
Los católicos hoy nos encontramos ante la situación que otras veces atravesaron los cristianos. ¿Tenemos que obedecer al gobierno? Sí, tenemos que someternos a la autoridad del gobierno en la medida que el mismo no entre en conflicto con nuestra fe. No podemos negarle el reconocimiento, como hicieron ciertos escolásticos modernos, patrocinados por Olga Moreno hace poco, que con rimbombantes sofismas declaraban nulos todos los gobiernos civiles desde hace décadas, o el de un estrafalario político que sostiene que todo el orden constitucional posterior a la Revolución Libertadora[9] es completamente nulo e inválido.[10]

Los católicos debemos tener siempre presente "al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios", también tenemos saber que no podemos servir a dos señores: Dios o la Patria, ni que la Patria puede estar por encima de Dios o peor aún, el nombre de la Religión como una excusa o mera propaganda política. El amor a la Patria es como el amor al prójimo, los cristianos entendemos que el amor al prójimo no es amor al prójimo por el prójimo mismo, sino que es un amor al prójimo por amor a Dios. El católico debe amar a la Patria por amor a Dios, y no a la Patria por la Patria en sí misma.

Finalmente, debemos volver a las Sagradas Escrituras y comprobar si nuestro actuar es conforme o no al que señala la Biblia. Veamos un sólo ejemplo: cuando Nabucodonosor destruyó Jerusalén y llevó a los judaítas cautivos a Babilonia, el por entonces Pueblo de Dios no culpó a los babilonios de su desgracia, antes bien, reconocieron que habían sido ellos mismos, los judíos, los causantes de las calamidades que les sobrevinieron. Ellos reconocieron que por su idolatría, que por haber olvidado y echado por tierra el Pacto del Señor, estaban castigados y que debían pagar por esas culpas. Nosotros, en cambio ¿Qué hacemos? Le echamos la culpa a los ingleses, a los masones, a los sionistas, a los judíos, a los comunistas, a los anarquistas, a todos menos a nosotros mismos.

¿Implica esto que los agentes del Anticristo son inocentes o tienen justificadas sus atrocidades? No, claro que no, pero si ellos pueden actuar es porque nosotros no defendimos como deberíamos la Doctrina Católica, la Moral Cristiana y la Fe que Cristo nos entregó.

Pensar que los problemas que atraviesan nuestras naciones son políticos es propio de un no-cristiano. Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay, México, USA, Alemania y todos los países del mundo no están en crisis por las formas de gobierno adoptadas, sino por la falta de fe. El problema es el de la Fe, la Fe que se abandonó y la que se adoptó en lugar de ella. El problema es la apostasía, no la política. En la medida que no corrijamos la apostasía y que demos lugar, prensa, espacio a los saduceos y pelagianos que creen que llegará un líder político a restaurar todo por medio de las armas, seguiremos sumiéndonos en el desgobierno, no ya civil, sino también espiritual.





[1] Remito a los lectores a una entrada de octubre de 2008 “Fuerza patriótica: un partido católico romano”. http://sursumcordablog.blogspot.com.ar/2008/10/hace-muy-pocos-das-recib-un-e-mail-de.html
[2] Tal es el caso del falso judío mesiánico David Dimond. En el mundo tradicionalista tendríamos el caso de Cabildo.
[3] Cfr. Corte Suprema de los Estados Unidos, Marbury v. MADISON, (1803).
[4] Nos referimos al texto El liberalismo es pecado, Buenos Aires, Cruz y Fierro, 1977.
[5] Bahnsen, Greg, By This Standard: The Authority of God's Law Today. Tyler, TX: Institute for Christian Economics, 1985.
[6] Recomendamos el análisis que del saduceísmo político moderno en Poradowski, Miguel, El Marxismo En La Teologia, Lahosa, Santiago de Chile, 1983.
[7] Pío XI, Mitbrennender sorge, 14 de marzo de 1937. Las referencias que siguen en los siete puntos corresponden a los capítulos y párrafos de la Encíclica.
[8] La URSS fue la principal socia comercial del gobierno argentino en el periodo 1976-1982. Esto llegó al punto que el Partido Comunista continuó afiliando miembros en aquellos años. Para pensarlo.
[9] Se denomina así al movimiento cívico-militar que derrocó al gobierno de Juan Domingo Perón en 1955.
[10] Esta teoría política podría tener, no obstante, cierto grado de veracidad: cuando algo es ilícito de origen, lo que de ese algo se deriva no puede ser válido en sentido alguno. Es lo que ocurre, por ejemplo, con la usurpación de la Santa Sede por herejes públicos y manifiestos, como lo señala la Bula Cum Ex Apostolatus. No obstante, nuestro ordenamiento jurídico (y la aplicación histórica de la Cum Ex) ha demostrado que los regímenes que, aún de origen irregular, alcanzan legitimidad de facto por el ejercicio de sus funciones. Ver para ello la acordada de la Corte Suprema de Justicia que reconoció la validez del gobierno militar de 1930 en Argentina (Fallos, Vol 158, pp., 290) y en el caso de la Cum Ex, conviene recordar que la Santa Sede tras el concordato con Napoleón convalidó las diócesis y desiciones administrativas de los obispos de la Iglesia Republicana en Francia, rechazando las protestas de la Pequeña Iglesia. Otro tanto, si nos remontamos a la historia es el caso del reconocimiento de las acciones que tomaron los prelados que habían obedecido a Dioclesiano durante la Gran Persecusión.



25 comentarios:

  1. Tu fuerte es la teología, muchacho. Puedes opinar, seguro que eres un gran demócrata. Doxa y Episteme. Deja la política para los que saben.

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    1. Gracias por dejar tu comentario. Me gustaría entonces que me dijeras en qué me equivoqué a lo largo del ensayo. ¿Qué errores encontrás en él? ¿Con qué autoridad? Porque tu blog habla bastante de sí mismo como para que yo me explaye.
      Saludos en Cristo Nuestro Señor,
      RM

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  2. Ana, creo que has sido generosa con Raúl. Su principal problema no es su ignoracia, sino su soberbia.

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    1. ¿En qué me equivoqué? Si me lo indica cambio de parecer.

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  3. Lei el articulo varias veces y me ayudo a despejar algunas dudas de la relacion que hay entre la religion y la politica, pero tambien hay puntos que son un poco oscuros. segun lo que pones aca, la democracia es compaible con el catolicismo? no tenemos que creer que la monarquia es la unica forma de gobierno catolica?

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    1. Si una forma de gobierno se basa en las leyes de Dios es católica, pero si se basa en el hombre, y más aún, en la tiranía del Hombre, no púede ser, sino, incompatible con la Doctrina Católica.

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  4. ¿De dónde sacaste que ser nazi me impide ser catolico?

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  5. Impecable, Raul. Me gustaria que los que empezaron a atacar el articulo puedan contestarlo. Sino todo es muy facil. Siempre les pasa lo mismo, como no pueden con la doctrina, vienen los insultos.

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  6. Estoy bastante de acuerdo con lo expresado en el artículo. Aunque mi punto de vista es que se puede atacar al movimiento independentista latinoamericano (y sus hombres como San Martín, por ejemplo) y simultáneamente atacar a la monarquía hispánica de los Borbones.

    En cuanto a los Borbones, esta casa comienza con el rey navarro Enrique III, que asumió el trono de Francia como Enrique IV. Era hijo de Antonio de Borbón y de Juana III de Navarra. Fue bautizado católico pero profesó la religión protestante y fue el líder de los hugonotes en Francia tras la muerte de su tío Luis I de Borbón. Su ascensión al trono francés estuvo llena de problemas, debido a su religión, de la cual abjuró insinceramente “París bien vale una misa”. Según los historiadores durante los Borbones la monarquía fue volviéndose absolutista, derivando en la Revolución Francesa. Lo cual refuerza mi idea de que las monarquías europeas del despotismo ilustrado son las iniciadoras de la apostasía liberal actual, la revolución fue el castigo por los males que venían de antes.

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  7. Excelentes artículos, Raúl. Me recuerdan a un libro de Carlos Alberto Sacheri titulado "El orden natural". Los que critican el artículo, deberían hacerlo con fundamentos y no con meras desacreditaciones.

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  8. Jorge, no puedo menos que afirmar mi acuerdo contigo. El mayor problema de la Cristiandad triunfante,fueron los "convertidos a medias" o "panes crudos", que recaían en sus errores originales. Más simple es enfrentar al hereje contumaz que al dubitativo, porque el combate se desarrolla casi por completo en su interior, y puede no ser visible a lo largo de toda su vida.

    Romualdo

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  9. No podés comprar la Mitbrennender sorge (escrita en alemán) con Divini Redemptoris (escrita en latín, universal). Falta que metas en la misma bolsa a la Acción Francesa.
    Por qué mejor no continuás con tus reflexiones sobre la Cum ex apostolatus?

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    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    2. Efectivamente, señor PGG, comparo ambas enseñanzas doctrinales de la Santa Sede, con la misma autoridad y mismo poder. Por ambas habló el Vicario de Cristo.
      Si desea más información, lo remito al estudio en dos partes que publiqué aquí en Sursum Corda:
      1)http://sursumcordablog.blogspot.com.ar/2014/12/catolicismo-y-nazismo-primera-parte.html
      2)http://sursumcordablog.blogspot.com.ar/2014/12/catolicismo-y-nazismo-segunda-parte.html

      Muy especialmente la segunda parte, dónde se analiza puntualmente el escrito de Pimenta dónde intenta, cual jansenista, debilitar por un lado el magisterio pontificio, y por el otro lado ponerse como defensor de una doctrina olvidada o dejada de lado por Roma. Respecto a la Acción Francesa, creo que es suficiente, para cualesquier católico bien intencionado recordar que el Papa Pío XI la condenó con justa razón, ya que se trataba de un movimiento político que usaba a la religión Católica como factor aglutinante de las masas, tal como el mismo Maurras afirmó en su bibliografía. Ahora, me sorprende que usted caiga en los mismos vicios filo-jansenistas de atacar el Papado, elegir el magisterio y querer mantenerse en la ortodoxia. ¿Por qué razón ese vicio lo vemos también en el lefebvrismo que defiende a Maurras y ataca tanto a Pío XI?
      Respecto al estudio de la Bula Cum Ex Apostolatus, le agradezco el consejo que estoy llevando a la práctica. Se trata de un estudio de importancia y de lomgitud, por lo que no deseo publicarlo hasta que esté concluido, quizás, salga como un pequeño libro.

      Lo recuerdo en mis oraciones,
      RM

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    3. Dice Ud. que compara "ambas enseñanzas doctrinales de la Santa Sede, con la misma autoridad y mismo poder. Por ambas habló el Vicario de Cristo". El tema es sobre qué habló y qué alcance quiso darle a esa enseñanza. Es claro que documentos particulares, escritos en la lengua del lugar no tienen el alcance que documentos escritos en latín y de carácter universal. Por ejemplo la Non abbiamo bisogno, que trata sobre temas particulares de la Acción Católica. Para ello hay que hacer uso de la analogía. Ud. no sólo no lo hace sino que saca conclusiones con una visión que excede la intención del magisterio pontificio cuando dice que "aún cuando la carta está, efectivamente, destinada PRINCIPALMENTE a los católicos alemanes y POR EXTENSIÓN como la misma habla sobre FE Y MORAL, por lo tanto, contiene una enseñanza infalible". No existe el magisterio por extensión. Es verdad que un discurso a los monaguillos puede contener una enseñanza infalible, pero para que la aplicación de esa enseñanza del magisterio perenne sea infalible, deben darse condiciones que no hay en el mencionado documento como la solemnidad, el que lo proponga a la Iglesia para ser creído, etc. No por extensión.
      Ud. considera que Pío XI condenó a la Acción Francesa con justa razón, pero olvida decir que Pío XII levantó esa excomunión en uno de sus primeros actos de gobierno. En lo mismo cae el libro de la BAC "Doctrina Pontificia" (editado en 1955) que habla incluso de una "herejía de la acción francesa" olvidando decir que la censura fue levantada por Pío XII en 1939.

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    4. GRacias por su nuevo comentario. En realida usted no está dando ningún argumento diferente al de Pimenta, el cual parte del principio de que yo puedo optar que magisterio obedecer o cual no, qué es de fe y que no, cuando el Papa habla como Doctor Universal o cuando no, lo cual, sea de paso, es muy de estilo lefebvriano.
      Tampoco veo que usted haya leído los dos artículos en los cuales trato el tema y precisamente las objeciones que usted presenta. Hasta tanto no lo haga, creo que estaremos en una disputa de sordos.
      Dios lo guarde y lo ilumine,
      RM

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    5. Estimado:

      Ante todo feliz Navidad.
      Leí los dos artículos que Ud. cita. Es más, refuto parte de ellos con citas literales.
      El tema no es elegir qué magisterio obedecer, sino aclarar qué grado de asentimiento tienen algunas afirmaciones del magisterio pontificio. Por eso le dije que es fundamental el uso de la analogía para no caer en el error.
      No sé si es de estilo lefebvriano buscar conocer qué alcance tiene una afirmación pontificia, es de estilo católico. Por algo la Pastor Aeternus dio las condiciones de la infabilidad.
      No siempre que los papas hablen sobre fe y moral se da una enseñanza infalible. El caso más claro es el de Juan XXII y la escatología intermedia.
      Para que tengamos una enseñanza infalible hace falta que el Papa la proponga a toda la Iglesia de Jesucristo como definitiva y definir que esa doctrina debe ser aceptada como sentencia última e irrevocable.
      Por el resto, no me haga repetir lo que ya escribí más arriba.

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    6. Estimado sr.
      Gracias por volver y dejar su comentario. ¿Dónde "refuta" usted mi artículo? ¿Acaso es usted uno de esos dimonianos-jansenistas con los que tuve cierto "debate"?
      Ateniéndome a su comentario, usted mismo se ha contradecido. Cuando usted decide qué parte del magisterio que habla sobre fe y moral es infalible y cual no, va contra el mismo principio de infalibilidad. Si no lo entendió, le recomiendo un manual de Teología.
      Sobre Juan XXII, nunca emitió una enseñanza dogmática sino una opinión teológica y luego se retractó de ella. En cuanto a Pío XI y su condena al nazismo es una enseñanza a toda la Iglesia, donde condena específicamente el dogma nacionalsocialista por neopagano y anticristiano. Si seguimos el criterio que usted elije (propio de Pimenta y de los jansenistas y algunos lefebvristas), entonces ¿la Carta de San Pablo a los Hebreos, es para todos los católicos o sólo para los hebreos? ¿La Carta a los Gálatas es sólo para los Gálatas o todos los fieles? ¿El magisterio de los primeros siglos, casi siempre expuesto en cartas del Papa para algunos obispos, aún cuando hablara de forma magisterial, enseñando sobre fe y moral, era para esos obispos y sus Iglesias Particulares o Verdadero Magisterio Universal?
      Para el resto... compre o bájese un buen diccionario y un manual de Teología Católico.

      Dios lo bendiga y muy feliz Natividad de Nuestro Señor,
      RM

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    7. Cuando me refiero a que ya discutimos entiendo en este tema y en este post. No soy dimoniano.
      Veo que -en parte- estamos de acuerdo.
      Como Ud. bien dice Juan XXII nunca emitió una enseñanza dogmática sobre el tema. Ahora bien, lo hizo en unos sermones de Navidad y trajo un tremendo revuelo en los prelados de la época. Pero Ud. no dice que "habló el Vicario de Cristo", sino que emitió una opinión teológica sobre materia hasta entonces no definida explícitamente.
      A eso me refería con que hay que ver el alcance de los pronunciamientos de los Papas y sopesarlos para ver qué valor tienen.
      En cambio sobre la Revelación no hay discusión.

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    8. Estimado señor,
      Gracias por su nuevo comentario. Creo que en todo lo referente a la Doctrina Católica yo estoy y estaré de acuerdo con usted, ahora, en tanto se trate de una desviación de esa doctrina, no podré sino expresar mi más completo desacuerdo y censura.
      Juan XXII no emitió enseñanza dogmática, no habló como Doctor de la Iglesia, pero estaba en un momento muy delicado de la historia de eclesiología, en la que varias universidades habían propuesto que la posibilidad de que un Papa cayera en herejía y perdiera su cargo como consecuencia de ello se había extendido y era muy defendida. Lo de Juan XXII quedó como una mera opinión teológica, de hecho, el mismo Papa aclaró que se trataba sólo de una posibilidad, de una mera hipótesis. La situación es muy diferente a la de Pío XI como bien expliqué antes. El alcance del pronunciamiento de Pío XI es irrefutable e imbatible por los mismos argumentos que ya señalé y que usted no atendió.
      Pío XI condenó al nazismo y al fascismo por sistemas políticos anticatólicos, bien por endiosar la Raza, al partido, al estado y al Superhombre. Para más información, lea la Mit brennender Sorge.
      En Cristo Nuestro Señor,
      RM

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  10. Ser un nazi es ser un defensor de asesinos por lo tanto nada tiene que ver con Jesucristo.

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  11. Sinquinchus Non-asaditus25 de diciembre de 2015, 21:50

    El asunto Raúl es estereotipar. La democracia es una falacia liberal, y la monarquía católica en época no laicizada, implicaba reconocer que la autoridad del monarca venía de Dios (y no del pueblo). Por eso el catolicismo político prefiere esencialmente la monarquía del virtuoso. La casuística q se utiliza para refutarla es una chicana infantil ya que no hace mencion de la inmensa mayoría de reyes virtuosos. De hecho hay muchos más reyes santos q "demócratas Santos".


    Luis Rey de Francia e Isabel de Hungría, oeste pro nobis

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    1. ¡Qué gusto el tener de nuevo tus comentarios! Se te extrañaba mucho. Tu comentario, creo, apunta a la realidad histórica, y esa realidad histórica es algo que hoy a cambiado. En el presente, o por lo menos, desde el humanismo y el renacimiento, las monarquías católicas fueron corrompiendo su naturaleza, dejando de ser católicas para ser cada vez más μοναρχία en tanto gobierno de uno sólo. Las monarquías católicas lo eran en tanto la ley era la de Dios y no la de los hombres. Como señalé, desde el Siglo XV (y muy especialmente desde el XVI en adelante) los reyes abandonaron esa Ley de Dios por una ley de los hombres y acabaron siendo, en la mayoría de los casos, simplemente una τυραννία, es decir, una tiranía, un poder y un gobierno despótico basado en los objetivos del gobernante y no de Dios y menos aún de la Res Publica.
      La República y cualesquier otra forma de gobierno, en tanto tenga como fundamento la Ley de Dios, puede ser tranquilamente cristiana. Creo que a eso apunta todo el comienzo del texto de Sardá y Salvani, de quien tomé que la monarquía, por sólo ser monarquía no implica un régimen cristiano, a más ejemplo, Inglaterra.
      Ahora, el que existan más monarcas santos que demócratas santos, puede deberse a que en la época de los reyes santos, la sociedad era católica, cosa que hoy no lo es... y desde hace unos siglos que no hay monarcas canonizados.

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