domingo, 29 de noviembre de 2015

Las herejías de la Gnosis de Jean Borella

P. BASILIO MÉRAMO





LAS HEREJIAS DE LA GNOSIS DEL
PROFESOR JEAN BORELLA

PROLOGO DE S. E. MONS.
BERNARD TISSIER DE MALLERAIS


  



SANTA FE DE BOGOTA, 22 DE AGOSTO DE 1996
FIESTA DE LA INMACULADA CONCEPCION

2da Impresión, Marzo de 2001 - Santa Fe de Bogotá




PRÓLOGO


El Reverendo Padre Basilio Méramo, prior del priorato San Ezequiel Moreno Díaz de Bogotá, Colombia, nos propone una crítica sencilla pero radical de la gnosis del profesor Juan Borella, profesor en la Universidad de Nancy, tal como la expone en su obra «La Caridad Profanada»», aparecida en 1979 en París, Editions du Cédre.

El Padre Méramo no intenta hacer un resumen o una síntesis del pensamiento difícil y recóndito del profesor, sino que analiza ciertos temas y los esclarece a la luz del magisterio de la Iglesia: esclarecimiento revelador de su heterodoxia, puesto que varios pensamientos centrales de la gnosis del Señor Borella caen bajo el golpe de condenas pasadas de errores análogos a ellos.

El lector tendrá una primera idea de esta gnosis repasando la tabla de materias de esta obra. Para presentar con más precisión esta gnosis, basta leer lo que escribió el profesor en 1994 en su artículo comprimido y condensado publicado por Eric Vatré, en su obra colectiva intitulada «La Derecha del Padre, encuesta sobre la Tradición Católica Hoy» (Guy Trédaniel Editor). Después de haber expuesto que él fue el lector asiduo, mejor dicho el discípulo de tres gnósticos: René Guénon, Frithjof Schuon y el sacerdote Stéphane, el Sr. Borella expone sus principales ideas sobre la revelación divina, el pecado original, la fe y el orden sobrenatural.

Véanlo aquí:

El pecado original es «la voluntad del ser condicionado de conocerse como tal» (p. 27); y para resurgir del pecado de Adán se trata para el hombre de «volver a dar al conocimiento su virtud operadora y su eficacia salvadora» (p. 27): ¿no es acaso la más bella profesión del intelectualismo gnóstico para el cual el pecado es un error intelectual y la salvación asunto de conocimientos y no de virtud?

El autor no es ya católico con respecto a la religión revelada, puesto que admite «el origen divino de las revelaciones (fíjense en ese plural) a partir de la insuperable condición (de) la revelación de Cristo» (p. 51), así como «la presencia de un elemento central propiamente divino en las religiones no cristianas» (p. 24), a causa de la bondad salvítica divina, de la existencia de los Sabios y de la estética humanamente inevitable de las religiones (p. 24-25).

Seguidamente el Sr. Borella profesa que «la inteligencia, en su esencia pura, sobrepasa el orden de la naturaleza... (y) está en sí misma ordenada a lo trascendente» (p. 58); con ello niega la esencia propiamente sobrenatural y totalmente gratuita de la vida divina infusa sobrenaturalmente en el alma por el bautismo. Igualmente pretende que «el conocimiento en la fe, en lo cual consiste la gnosis verdadera, no debe ser concebido como infusión de una gracia particular, como un acontecimiento místico extraordinario» sino que «está en condición de actualizar (es decir de poner en actividad) (la) capacidad sobrenatural (de la inteligencia) o por lo menos de hacerle producir a la inteligencia un acto cognitivo que comience a revelar a la misma inteligencia su propia naturaleza deiforme» (p. 58). Eso equivale también a negar la distinción entre el orden natural y el orden sobrenatural, a eclipsar la gratuidad de la gracia y a ocultar la sobrenaturalidad esencial de la gracia santificante y de la virtud de la fe... !que existen en el recién nacido desde su bautismo¡

El Padre Basilio Méramo administra el antídoto a esos errores: el magisterio de la Iglesia y la doctrina del Doctor Común Santo Tomás de Aquino; haciendo esto consigue desenmascarar los elementos, fundamentalmente inadmisibles, de la gnosis en cuestión, poniéndolos como es justo en la picota.

El profesor Borella tuvo malísimas lecturas en su juventud; no le imitaremos, leamos al Padre Méramo.

Menzingen, 31 de enero de 1996
+ Bernard Tissier de Mallerais.

INTRODUCCION


El que se tome la molestia de hacer una lectura profundizada del libro del profesor Borella: La Caridad Profanada (Editions du Cédre, París 1979), sin dejar de admirar su erudición y su agudeza intelectual, debe, al menos, reprobar los errores de su gnosis que son verdaderas herejías, aunque muy sutiles, por estar envueltas en el bello cuadro de los Padres de la Iglesia y de otros santos Doctores.

La gnosis empuja al profesor Borella a formular herejías relativas al pecado original, a la divinidad del espíritu del hombre, a las exigencias de lo sobrenatural, a la visión beatífica, al orden sobrenatural y a la gracia.

Para Borella como para todos los gnósticos, todo lo que en el hombre está por encima de la naturaleza psíquica, es decir el espíritu, pertenece a lo divino y a lo sobrenatural; es el error fundamental de la gnosis y el origen de todas las herejías.

Borella afirma: «El hombre es entonces, por naturaleza, alma viviente y es esta naturaleza actual que transmite a sus descendientes, todo lo que excede esta naturaleza psíquica perteneces a los sobrenatural» (p. 118). Según la antropología de Aristóteles asimilada por la Iglesia Católica gracias a Santo Tomás de Aquino, el hombre está compuesto de dos principios sustanciales; el alma y el cuerpo. El alma ejerce una función animal de animar al cuerpo y una función espiritual por la cual pertenece al mundo de los espíritus como lo son los ángeles.

La antropología tripartita del platonismo de San Pablo, de los Padres griegos, etc., considera que hay tres elementos en el hombre: el cuerpo, el alma (psique) y el espíritu (pneuma). La cual es conciliable con la doctrina tomista si se reúnen conjuntamente uniéndose la psique y el pneuma para no ser más que una sola realidad, el alma.

La Iglesia como veremos, ha condenado en 1312 el tripartismo cuando rompe la unidad del alma humana en dos principios distintos, la psique y el pneuma. La Iglesia estima que es el alma toda entera, y no la sola «psique», la «forma» del cuerpo; esta verdad filosófica debe ser afirmada si se quiere justificar la unidad del ser humano y la conveniencia de la resurrección de los cuerpos, reunidos nuevamente a su espíritu, y si se quiere evitar los errores gnósticos.

Pero el profesor Borella profesa el tripartismo: «el hombre está compuesto de tres sustancias: el cuerpo, el alma y el espíritu» (p. 167). de tal suerte que el cuerpo corresponde al sima, el alma a la psique y el espíritu al pneuma. Este espíritu (o pneuma), que se encuentra en la punta del alma, es divino, ahí está el error gnóstico.

CAPITULO I


Herejía concerniente a la divinidad del espíritu del hombre.

La gnosis y el profesor Borella pretenden justificar, por medio de esta antropología tripartita, la divinidad del espíritu del hombre. La realidad divina del espíritu es sutilmente afirmada en este texto: «si el espíritu es lo que hay de divino en el hombre, ¿no se puede admitir que en Jesucristo es el mismo Dios?» (p. 186), aquí claramente formulada: «Dicho de otra manera y para hablar claramente, hay en el fondo del ser creado, en lo más íntimo de su corazón, algo increado y divino» (La Pensée Catholique, nº 180, p. 55). Por otra parte, para colmo de desgracia, según la gnosis, la persona humana es divina, puesto que: «la esencia de la persona humana es espiritual y no psíquica» (p. 149), y como el profesor Borella considera sobrenatural todo lo que está por encima de la psique, la persona humana, que es espiritual, es también sobrenatural y divina, lo que le permite concluir diciendo que el hombre tiene: «un Yo divino, polo del peregrinaje espiritual, que nos da un nuevo Yo humano sobrenatural» (p. 138).

Para la gnosis, la persona (el yo personal) es el ser espiritual, la cara de Dios, como el señor Borella lo manifiesta en su lenguaje embrollado: «este rostro de Dios que soy el único en verlo, desconocido para todas las demás criaturas, visible únicamente por mi ser espiritual, o mejor dicho que es ese mismo ser en sí mismo, que es la persona verdadera, ese secreto que constituye el ser personal en cuanto tal, que instituye la persona en el ser» (p. 138).

El fundamento de la persona, el constitutivo esencial, es el Yo divino: «el Yo divino, fundamento único de nuestra persona» (p. 142).

Para la gnosis, el intelecto es una facultad naturalmente sobrenatural, como lo afirma el profesor Borella: «El intelecto designa una facultad de conocimiento «naturalmente sobrenatural» (p. 161), también cuando explica el sentido que pueden tener las realidades sobrenaturales para el hombre: «Es por el intelecto naturalmente sobrenatural que las realidades sobrenaturales tiene una significación para un ser natural, de lo contrario quedarían como si no fuesen» (p. 161). Lo cual significa que si no hubiese alguna cosa de sobrenatural o de divino en el hombre (espíritu - intelecto), lo sobrenatural no tendría ya ninguna significación, así entendido, es pues del intelecto naturalmente sobrenatural que las realidades sobrenaturales sacan su significación. Tales son las conclusiones de la antropología (gnóstica) del señor Borella: «Fiel a las conclusiones de nuestra antropología, proponemos considerar las cosas de la manera siguiente - una vez admitidas las variaciones marginales de vocabulario. El espíritu designa la vida divina en la criatura, según su dimensión más interior...» (p. 161).

De esta manera el profesor Borella reafirma la concepción herética de la gnosis que hace del hombre un Dios: «El hombre es pues no solamente Dios para el mundo, sino aún en sí mismo» (p. 144). Además, el intelecto, según la gnosis, tiene por esencia el conocimiento divino: «En este célebre texto (Rom. 7, 22-25), el intelecto aparece bien en su verdadera naturaleza: es por esencia, conocimiento divino» (p. 162). El profesor Borella, con su antropología gnóstica tripartita, cae en el gran error del apolinarismo aunque pretende evitarlo, puesto que niega que el alma intelectual es humana, considerando que la naturaleza humana de Cristo está constituida por el cuerpo y el alma animal (o sensitiva), mientras que el alma intelectual (el espíritu), es divina, es la que constituye la persona. El error de Borella consiste en el hecho de que confunde la noción metafísica del esse (el ser) con la del alma intelectual o espíritual (el espíritu) lo que, aplicado a Jesucristo, lo lleva a renovar la herejía de Apolinar.

El señor Borella explica su delirio por la reflexión siguiente: «Ahora bien, el principio inteligente y libre, es el nous o pneuma, identificado a la persona. Se desprende que Cristo no posee nous humano, no posee, como hombre, más que un cuerpo y un alma animal. En cuanto al nous en Cristo - es así como el tricotomismo[1] de Apolinar resuelve esta dificultad cristológica - es el mismo Verbo: “La humanidad de Jesucristo se compone de un cuerpo (soma) y de un alma animal (psyque), siendo el Verbo mismo su nous y su pneuma”... Se ve toda la dificultad de la cuestión, y si se ha seguido nuestra exposición de antropología, se comprenderá que hay quizás una manera de enfocar la doctrina apolinariana que no es francamente herética: si el espíritu es lo que hay de divino en el hombre, ¿no se puede admitir que en Jesucristo, es el mismo Dios?» (p. 186).

Para el profesor Borella, la manera de evitar la herejía de Apolinar consiste en seguir la antropología gnóstica tripartita que distingue en el hombre, el cuerpo (soma), el alma (psyque - alma animal o sensitiva) y espíritu (pneuma, nous, alma intelectiva o espiritual). De tal suerte que el espíritu es siempre divino e increado, reducido a una chispa a causa del pecado original. Y así la humanidad de Jesucristo está constituido por el cuerpo y el alma animal, mientras que la divinidad está constituida por el espíritu (alma intelectual) que, a su vez, se identifica con la persona divina del Verbo. El error metafísico del profesor Borella no podía ser más grave. Teológicamente es un herejía comparable solamente a la de Apolinar, obispo de Laodicea.

Para recordar cúal fue el error de la herejía del apolinarismo, nos vamos a referir a una cita del artículo del Diccionario de Teología Dogmática de P. Parente: «Apolinar comenzó luchando contra el arrianismo sosteniendo que Cristo era verdaderamente Dios encarnado, es decir, el Verbo, Hijo de Dios unido a la naturaleza humana. Y para defender mejor la unión entre el elemento divino y el elemento humano, sugiere el concepto de una naturaleza humana compuesta solamente de carne y de alma sensitiva; en dicha naturaleza, el Verbo asume la función del alma intelectiva (= nous)» (Ed. Litúrgica Española, Barcelona, 1955, p. 29). Es exactamente lo que propone el señor Borella, ni más, ni menos. En el Diccionario de Teología Católica, encontramos exactamente la misma cosa: «Apolinar el joven había comenzado por ser uno de los campeones del concilio de Nicea, uno de los hermanos de armas de San Atanasio. Pero su ardor en combatir el arrianismo lo arrastró al error opuesto... y apoyándose, como heleno refinado que era, sobre la tricotomía platónica, negó en el Redentor, si no un cuerpo humano con el alma sensible que lo anima, al menos un alma razonable, nous o pneuna, puesto que así también podía perfectamente tener lugar la misma divinidad, según Apolinar» (T. I, col. 1506).

La condenación de la doctrina de Apolinar fue formulada por la Iglesia en estos términos: «Apolinarem quoque, qui intelligens, si anima corpus informans negetur in Christo, humanitatem veram ibidem non fuissem, solam posuit animam sensitivam, sed deitatem Verbi vicem rationalis animae tenuisse» (También Apolinar quien, entendiendo que, si se niega en Cristo el alma que informe al cuerpo, no hay en El verdadera humanidad, puso sólo el alma sensitiva, pero la divinidad del verbo hizo las veces del alma racional. Denzinger. 1343). La tripartición antropológica de la gnosis del profesor Borella es no solamente un error filosófico, sino es además una herejía: «quod anima rationalis seu intellectiva non sit forma corporis humani per et essentialiter tamquam haereticus sit censendus» (... que quien quiera en adelante pretendiere afirmar, defender o mantener pertinazmente que el alma racional o intelectiva no es por sí misma y esencialmente la forma del cuerpo humano, ha de ser considerado como hereje. Denzinger. 902), declaró en 1312, el XVº Concilio Ecuménico. Y que no se diga que no habla del espíritu, que es precisamente lo que está en causa, puesto que el XIIº Concilio Ecuménico de 1215 considera en el hombre el espíritu igual al alma intelectual cuando sostiene: «creator omnium visibilium et invisibilium; spiritualium et corporalium: qui sua omnipotenti virtue simul ab initio temporis utramque de nihilo condidit creaturam, spiritualem et corporalem, comunem ex spiritu et corpore constitutatam» (... Creador de todas las cosas visibles e invisibles, espirituales y corporales; que por su omnipotente virtud desde el principio del tiempo creó de la nada a una y otra criatura a la vez, la espiritual y la corporal, es decir, la angélica y la mundana, y después la humana, como común, compuesta de espíritu y de cuerpo. Denzinger. 800).

Además, si el alma intelectual no era espíritu o espiritual, su inmortalidad sería negada, proposición igualmente condenadas: «damnamus et reprobamus omnes asserentes animam intellectivam mortalem esse» (... condenamos y reprobamos a todos los que afirman que el alma intelectiva es mortal Denzinger. 1440). El alma intelectual o racional es inmortal por su ser espiritual (o espíritu).

Y si se separa el alma intelectual del alma psiquica, como lo hace la gnosis, se afirma que el alma intelectual (espíritu) no es la forma del cuerpo, y entonces se cae en la condena precedente que reprueba como herejía la afirmación según la cual el alma intelectiva no anima el cuerpo humano esencialmente por sí misma.

La condena golpea como una rayo fulminante la tripartición gnóstica del profesor Borella, que separa en el hombre el alma intelectual (espíritu) del alma psíquica del cuerpo humano (alma sensible o animal) y niega que el alma intelectual (espíritu) es la forma del cuerpo, y cae así bajo la condena de herética (Denzinger. 902). No hay escapatoria para la gnosis de Borella.

La gnosis no admite que el alma intelectual (espíritu) sea el principio de vida del cuerpo humano, lo que no puede ser negado sin que haya error contra la fe (cf. Denzinger. 2833), y por esta razón la condena del XVº Concilio ecuménico de Viena es definitiva (Denzinger. 902).

viernes, 27 de noviembre de 2015

Complicidad y silencio

Complicidad y silencio
Reflexiones y respuestas ante recientes denuncias y apologías tardías



El siguiente escrito tiene entonces dos partes. La primera de ellas se refiere a las objeciones que realizó el lector que firmó como “joven amigo” y luego como “anónimo” ante mis apreciaciones a la carta del presbítero Sergio Ruiz Vallejo, ahora conocido como R.P. Fray Juan de Jesús O.M.Carm. La segunda parte trata sobre el intercambio entre el lector que suele firmar como “El Observador” y esa misma persona, en referencia al Fray Juan de Jesús.
Ante la nueva carta, ante las objeciones realizadas por el señor que firmó como Joven Amigo y las justificaciones que él (y no el Padre Sergio Ruiz Vallejo, quien sería en todo caso la única persona que podría dar una explicación) trata de esgrimir, me veo obligado a reiterar mis observaciones ante el accionar de Sergio Ruiz Vallejo / Fray Juan de Jesús: si esto que el cuenta, y que es realmente gravísimo era cierto ¿Por qué razones no lo expuso a la Iglesia? ¿Por qué razón abandonó a las ovejas y actuó como un mal pastor (Jer XXIII)? Si todo esto es cierto ¿Por qué no predicó la verdad? ¿Por qué prefirió entregar a millares de fieles católicos a las manos de un grupo que trabajaba, precisamente para el Enemigo de la Iglesia?


Primera parte: La defensa a Fray Juan de Jesús/Sergio Ruiz Vallejo.
Luego de que publicamos la introducción a la carta de Sergio Ruiz Vallejo, una persona que firmó como “Joven Amigo” y luego con pseudónimo, y que entre otros tantos, yo mismo sospeché, podría ser el mismo sacerdote de la carta, realizó una suerte de defensa. He seleccionado los puntos principales de esa apología, colocándolos en bastardillas. M respuesta está debajo.

-Dice el documento que se notificó a las autoridades correspondientes, con lujo de detalles y pruebas. No satisfecho con eso, este Sacerdote dice que notificó a todos los superiores de Distrito... ¿Podía pedirse más?(véase respuesta a la objeción que sigue.)

Esta respuesta es la peor que se puede dar y no responde a la objeción que se planteó por dos veces aquí en Sursum Corda. Si la situación era cierta y era tan grave, el sacerdote decidió limitar su acción de denuncia únicamente a las autoridades de la FSSPX, y luego dejó a millares de fieles católicos en las manos de un grupo peligrosísimo dentro de la FSSPX. El mismo sacerdote que realizó la denuncia, debería haber actuado en aquel momento y haber informado a los fieles, sobre todo luego de su expulsión, cuando sus vínculos con la FSSPX, que no es una congregación, sino una unión pía, quedaban absoluta y totalmente terminados. El no haber actuado es equivalente a un pecado de omisión y símil a la complicidad.

2.-Si la situación era tan real y tan grave como la que aquí se describe ¿Qué los llevó a guardar silencio?-Difícilmente se puede llamar "guardar silencio" a enviar veintitantos paquetes a todo el mundo con monton de cuadernos y pruebas. Podría uno preguntarse: ¿porqué no lo divulgó al público?- Por que lo prohibía el Codigo de Derecho Canonico. Ahora las circunstancias han cambiado. ¿En verdad leyó Ud. la denuncia? Vamos suponiendo que no hay tal. Ignoro si Ud. es Sacerdote. Sí lo es, seguro no ignora, las grandes implicaciones morales que tiene el revelar información de este tipo al pueblo secular. No se trata tan solo de que "sea verdadero". Sino de sí hara más daño que bien, de si dañará la fe de otras personas, de si se está diciendo más de lo que sería estrictamente necesario, etc. Una persona prudente, y de conciencia delicada, sin duda que no haría esto público así a las primeras, y sin haberlo pensado muy bien. Pero no hay que olvidar que su primera carta fue oportuna; y que, (lo dice el mismo documento) la respuesta, casi nula, era un presagio no muy bueno de la utilidad que podría tener el divulgar información tan delicada. Repito... díficilmente se le puede llamar a lo que hizo, "Guardar silencio." - Recuerde también que los blogs y el internet, no existieron durante 20 años después de los hechos narrados. Por ejemplo, era materialmente imposible, mandarle a Ud. la información.

Me parece la peor respuesta. Es vidente, aún para quien más ciego que el sacerdote guardó silencio, se llamó a silencio y se conformó con informar a quienes eran sus superiores en aquel momento. El Código de Derecho Canónico diferencia claramente entre las congregaciones y las uniones pías, como la FSSPX. El presbítero, una vez libre de todos los vínculos de la FSSPX estaba moral y canónicamente obligado a hacerle conocer a la Iglesia la situación. Si no lo hizo fue porque:

  • Todo era falso
  • No tenía ninguna evidencia
  • Decidió no actuar de manera deliberada


Finalmente, el “Joven amigo” sostiene:

No se trata tan solo de que "sea verdadero". Sino de sí hara más daño que bien, de si dañará la fe de otras personas, de si se está diciendo más de lo que sería estrictamente necesario, etc. Una persona prudente, y de conciencia delicada, sin duda que no haría esto público así a las primeras, y sin haberlo pensado muy bien

¡Se tomó varios años para pensar este presbítero! Ahora ¿Qué bien podría haber redundado el dejar a millares de fieles en manos de infiltrados, homosexuales y herejes? ¿Eso es prudencia o complicidad? Y sobre todo, uno se puede preguntar ¿Por qué lo hizo público ahora y no hace años? ¿Por qué esperó tanto? ¿Por qué razón cuando se hizo público que Monseñor Williamson consagraría a Faure se limitó a “amenazar” con hacer correr estas “noticias” y no lo hizo en antes? O mejor aún ¿Por qué no hizo público todo esto en su momento?
Pregunto nuevamente: ¿Eso es prudencia o complicidad?

Segunda parte: El accionar del Padre Sergio Ruiz Vallejo/Fray Juan de Jesús

Luego de la publicación, un lector que firmó como “El observador” lanzó dudas sobre la identidad de “Joven amigo” y también del accionar del presbítero Ruiz Vallejo. La respuesta a favor de este fue la siguiente:

Con todo respeto, me parece que se acusa al P. Sergio Ruiz sin motivo. Él a raíz de su salida o expulsión de la FSSPX en 1989, se retiró a la vida contemplativa, y no anduvo más en chismes, intrigas ni politiquerías, ni montó páginas web ni blogs, como sí anduvieron Morello, y otros muchos.
Nota de RM: ¿Pero ahora sí volvió a “chismes, intrigas y politiquerías”?
El P. Ruiz comprendió que al interior de la FSSPX ya no había nada que hacer contra la infiltración judaica, y se retiró a su Convento.
Nota de RM: Es decir que entregó, literalmente, miles de almas a los infiltrados y enemigos de la Iglesia.
Cuando supo que Mons. Williamson pensaba consagrar al judío Faure, le escribió una carta, y ahora, después de consumada tal consagración, vuelve a escribir sobre el tema.
Nota de RM: En realidad, cuando supo que Monseñor Williamson pensaba consagrar a Faure, amenazó con hacer público lo que él sabía. Es decir, que hasta último momento le importó poco y nada la salud espiritual de los fieles. ¿Qué lo motivó a salir ahora, que no lo motivó antes? Pregunta que nunca contestó.
Repito, de todas las luchas internas de ese costal de gatos que es el tradicionalismo-sedevacantismo, me parece que los hechos han demostrado que la actitud del P. Sergio Ruiz ha sido la más caritativa, la más prudente, y por ende, la más cristiana.
A mí me parece, sin embargo, por todo lo que expuse aquí, la más cobarde y la más cómplice. Bajo esa perspectiva, Monseñor Lefebvre, Monseñor Thuc, De Castro Mayer y todos los sacerdotes y obispos que se levantaron contra a Iglesia Conciliar del Vaticano II podrían haber metido en un convento y guardar silencio.


Finalmente, yo no soy un exegeta del Observador, pero los mismos rumores sobre Sergio Ruiz Vallejo me llegaron por otras personas. Al igual que alguien, quiero preguntar ¿Dónde está el Padre Reyes?

lunes, 16 de noviembre de 2015

Denuncia contra Mons. Faure y la infiltración en la Tradición

Recibí hoy la siguiente carta, redactada por el R.P. Fray Juan de Jesús O.M.Carm., antes conocido como Sergio Ruiz Vallejo, ex sacerdote de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Hace unos cuantos meses, a raíz de la inminente consagración del Padre Faure por parte de Monseñor Richard Williamson, este mismo hombre escribió una carta en la que intentaba detener la consagración amenazando con develar cierta información grave contra el Padre Faure y otros miembros de la Fraternidad.

En su momento, aquí en Sursum Corda publiqué una serie de apreciaciones al respecto. En ellas definí el comportamiento de Fray Juan de Jesús en los siguientes términos:

"...la referencia a pruebas contra el Padre Jean-Michel Faure con las que pretende detener su (posible) consagración episcopal, no constituye sino otra muestra más del comportamiento que pone en duda la altura moral de quien escribe semejante carta. ¿Qué pruebas tiene? ¿Por qué no las presente en público? ¿Qué otra cosa es, sino una "amenaza" o peor, prácticamente un chantaje? Además, si Fray de Jesús/Padre Sergio Ruiz Vallejo es sedevacantista ¿Qué le importa lo que haga un grupo que sigue manteniendo que el actual usurpador de la Silla Apostólica es verdadero Papa? ¿Acaso Monseñor Williamson no ha cesado cualesquier movimiento dentro del grupo que le sigue al sedevacantismo? ¿Acaso es desconocido que el Padre Altamira es profundamente antisedevacantista?
Por lo tanto, si  Jesus O.M.Carm/Sergio Ruiz Vallejo tiene pruebas, que las presente. Así actúa un hombre, así actúa un verdadero cristiano. ¿Acaso teme a la luz? ¿Es que acaso se maneja en las tinieblas? Si tiene pruebas, si tiene evidencias de lo que dice, que las presente... hasta tanto, seguirá siendo, para cualquier persona con un mínimo de honestidad, un resentido más.

Bastante tiempo después, incluso después de la consagración, el Fray Juan de Jesús decidió hacer públicas las informaciones que él y muchos otros parecían tener ocultas. Ante sde pasar a publicar la carta, creo que es menester insistir con el mismo punto:


  • Si la situación era real y tan grave como la que aquí se describe ¿Por qué razón no lo hicieron público en su momento?
  • Si la situación era tan real y tan grave como la que aquí se describe ¿Qué los llevó a guardar silencio?
  • ¿Por qué estas noticias no se hicieron públicas sino hasta años después de la expulsión del grupo del por entonces, Padre Andrés Morello? 
  • ¿Por qué el Padre Andrés Morello no mencionó estas razones, y trató, muchos años depu´s de maquillar su salida como una cuestión doctrinal? ¿Y si era doctrinal, porqué se desdijo en una carta que debería avergonzarle, hecha pública al tiempo de la consagración del ahora Monseñor Faure?
Publico ahora en Sursum Corda esta carta que es una muestra más del nivel en el que se manejan algunos de los llamados tradicionalistas y defensores de la fe católica. Es importante reflexionar en manos de quien colocamos a veces nuestras conciencias y almas. Un sacerdote que conoce los hechos aquí mencionados y que por años guardó silencio y no se inmutó ni preocupó, no puede ser digno de confianza.

Nota importante: El texto se ha colocado tal como fue publicado en el sitio archive.org. Para leerlo con comodidad conviene hacer click sobre la lupa y luego seleccionar lectura de una sola página.
Si usted desea acceder al texto plano, simplemente haga click aquí.







domingo, 15 de noviembre de 2015

La solución a Francia

Mensaje de la Sociedad Religiosa San Luis Rey de Francia
respecto a los recientes acontecimientos en Francia.



La única solución para Francia es que Dios envíe un gobernante como lo fuera nuestro santo patrón Luis IX Rey de Francia en el siglo XIII.

Con un gran monarca como este, el satanismo islámico ni se hubiese atrevido asomarse a las fronteras de Europa, los hubiese pasado por la espada para escándalo de la tilingueria masónica y ejemplo de los buenos.

San Luis Rey a los idólatras musulmanes les hubiese ofrecido la conversión a Jesucristo, Rey de Reyes y Señor de Señores, luego el bautismo y así los hubiese dejado entrar recordándoles que no son franceses y como tales deberían comportarse, porque a la primera, palo y a la bolsa....

¡Oh! Glorioso Patrón, humildemente te pedimos que ruegues al Todopoderoso que la otrora dulce e Hija Predilecta de la Iglesia que fuera tu Francia, vuelva a Dios y sino que se las aguanten.


Amén.



martes, 10 de noviembre de 2015

El colmo: La Biblia para la prosperidad

Hay un punto en el cual ya no se puede ni escribir ni comentar. Hay un momento en el que tenemos que decir "ya está, cerremos todo. Ni vale la pena". Sí señores... ¿Preocupados porque los protestantes estaban traduciendo "la virgen dará a luz un niño" por "una joven dará a luz..."? ¿Preocupados porque si las traducciones se basaban en el texto crítico o en la Vulgata? ¿Desconfiábamos del Textus Receptus? Olvídense todos. Llegó lo peor de lo peor:

La Biblia para el Crecimiento financiero... sí. Si usted lee esta extraña versión de las Sagradas Escrituras dejará de ser pobre, llegará a fin de mes y sabrá dónde invertir...

Por favor... ¡Ven Señor Jesús!


lunes, 9 de noviembre de 2015

La ciencia cristiana: estrambólica herejía

La Ciencia Cristiana
Tomado de InfoRies


La curación por la oración como reemplazo de la ciencia médica. Con esta frase resume Roberto A. Federigo, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), en qué consiste la Ciencia Cristiana. Reproducimos a continuación su artículo, publicado en el portal Aleteia.

El catolicismo no solamente no coincide con la Ciencia Cristiana respecto a varios puntos del credo, nuestra fe, sino que tampoco lo hace entre otras tantas cosas: la curación de la enfermedad, a la cual considera real, con competencia de la medicina alopática para su tratamiento y que sea sobrellevada con la oración.

Ciencia Cristiana

Dice ser una religión basada en la Biblia y que sigue las enseñanzas de Cristo Jesús, y además basada en el método de enseñanza descubierto por su fundadora, Mary Baker Eddy, desarrollado entre 1862 y 1875 y explicado en su obra Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras.

Este método se centra en la curación por la oración como reemplazo de la ciencia médica. De acuerdo a sus enseñanzas consideran una decisión personal al tratamiento médico. No obstante, la curación cristiana no se mezclaría con otros sistemas, tales como es el uso de fármacos que se basarían en el poder de la materia. Para dar un ejemplo, afirman que de salírsele a alguien un hueso de lugar, tan sólo bastaría con el poder de la oración para que este se coloque nuevamente en su sitio. Estiman que lo que ellos aplican no es la curación por la fe, y tampoco pensamiento positivo o auto hipnosis, si no, que es la curación basada en la Biblia, una ciencia que Cristo aplicaba.

Creen en un solo Dios, trino por ser vida-verdad-amor, no en el sentido trinitario cristiano, también que Jesucristo es Hijo de Dios pero no es Dios (Jesús = Hombre histórico – Cristo = Idea Divina).

Para esta creencia, en el hombre no cuenta lo físico, nada de lo que sea material, sólo lo espiritual y tanto el mal o los males (enfermedades, errores, pecado) no existen, como tampoco el juicio y el infierno. La obra “Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras” dice en el capítulo 339: “La bondad hace su propio cielo, el pecado su propio infierno, y la creencia sus propios sufrimientos. Un sueño es una realidad mientras dura; una falsedad es verdadera a aquellos que la creen, y la enfermedad es verdadera para aquellos que la tienen, pero es la mente y no el cuerpo responsable de ello. El dolor y el placer son la mente, no la materia; el cuerpo no tiene ninguna sensación de sí mismo. La discordia es irreal, la armonía es verdadera; admítelo.”

La Iglesia de la Ciencia Cristiana

Mary Baker Eddy fundó la Iglesia de la Ciencia Cristiana en 1879. Incluye La Iglesia Madre en Boston, Massachusetts, EUA, y las iglesias filiales de Cristo Científico, organizadas localmente en todo el mundo. Cada una ofrece servicios religiosos los domingos, Escuela Dominical, reuniones de testimonios de los miércoles, Salas de Lectura públicas y conferencias. Las Escuelas Dominicales para alumnos hasta la edad de veinte años son clases que se basan en charlas sobre la Biblia y cómo aplicar sus lecciones eternas en la vida contemporánea. Las reuniones de los miércoles incluyen testimonios de curación que comparten los concurrentes.

Mary Baker Eddy (1821 – 1910)

Nació en una granja de Bow, Nueva Inglaterra, New Hampshire en 1821. Su niñez y parte de su vida de adulta fueron marcadas por padecimientos en su salud. Aunque sus valores congregacionalistas le motivaban a leer La Biblia a diario, pasó muchos años buscando métodos terapéuticos alternativos, disponibles en su época. Esta última razón la llevó a convertirse en una paciente de Phineas Parkhurst Quimby, cuya “medicina libre” la influyó notablemente en sus técnicas curativas del futuro. Baker visitó a Quimby en 1862 por sus problemas de salud, y supuestamente con la ayuda del doctor mejoró rápidamente. El cambio fue instantáneo y su dolor y debilidad desaparecieron.

Durante varios años de frecuentar las técnicas de Quimby, se volvió profundamente interesada en su teoría de la cura de las enfermedades e influenciada por sus ensayos, escribió los propios, aquellos que le habría entregado para su inspección y corrección. Tiempo después comenzó a dar algunas conferencias públicas de su sistema en Warren, Maine, anunciando su programa como “La Ciencia Espiritual de P. Quimby”. Después de la muerte de Quimby en 1866, continuó enseñando las nuevas ideas y métodos, hasta que organizó su trabajo para hacerlo público.

Unas semanas después de la muerte de Quimby, Baker tuvo un accidente en una acera y se golpeó tras patinar en el hielo. Otra vez se encontraba mal de salud, como antes de visitarlo. Sintiéndose que no tenía mucho tiempo de vida, pidió su Biblia, y leyó un pasaje sobre una de las curaciones de Jesús (curación del paralítico, San Mateo).

Luego del accidente pidió a Julius Dresser (un paciente sanado por Quimby, y discípulo) que le ayudara a superar las dificultades físicas causadas por su incidente, pero este no respondió a su pedido. Entonces comprendió que tenía que depender de su propia interpretación del método de Quimby y fue en ese periodo en el que se estima que forjó “la Ciencia de Cristiandad”, término que habría usado este en por lo menos una ocasión.

Durante los años sucesivos viajó por varios sitios exponiendo su nuevo sistema de curación sin el beneficio de la medicina. Comenzó a enseñar a algunos futuros seguidores y a dirigir clases de sus principios curativos. Entre 1868 y 1870 vivió en Stoughton, Massachussets, donde dejó un manuscrito conocido como “los Extractos de las Escrituras de Quimby”, en este fue en el que habría basado sus enseñanzas. En 1875 publicó un libro al que llamó “Ciencia y Salud”, de cual afirmó que era una filosofía de curación de la que se atribuyó ser la descubridora, luego, en 1879, fundará en Charlestown, Massachussets, la Ciencia Cristiana.

En 1882 en “la Universidad Metafísica” de Boston, comenzó a tener problemas con algunos estudiantes que criticaron sus enseñanzas y disputaron sus demandas. En octubre de 1882 uno de estos estudiantes, E. J. Arens, afín a Julius Dresser, afirmó que los métodos e ideas eran suyas por derecho de “revelación” y derivadas de Quimby. Arens le dio consideración a los métodos de Quimby y exigió el derecho para publicar las nuevas ideas sin dar crédito a la Ciencia Cristiana, pero fue demandado por Baker por plagio.

La demanda fue ganada el 24 de septiembre de 1883 por ella, luego que Arens no pudiera persuadir a George Quimby (hijo de Phineas P. Quimby), para que le permitiera tomar los Manuscritos de su padre y ser utilizados en la Corte (George Quimby no le prestó los manuscritos a Arens porque consideraba que no estaba en una posición financieramente óptima para inmiscuirse en problemas legales). Entretanto, en febrero de 1883 comenzó la controversia en la prensa a través de cartas entre Baker y Dresser. En 1895, publicó la primera edición de Manual de La Iglesia Madre. Mary Baker Eddy murió en 1910, fue viuda en dos ocasiones y divorciada de su tercer matrimonio.

Bibliografía de Mary Baker Mary Baker Eddy

Ciencia y Salud

Manual de La Iglesia Madre

Publicaciones de la Ciencia Cristiana

El Heraldo de la Ciencia Cristiana (en varios idiomas)

Christian Science Sentinel

The Christian Science Journal (en inglés)

The Christian Science Monitor (fundado por Mary Baker Eddy en 1908)

¿Qué dice la Iglesia Católica al respecto?

En Jesucristo Portador del Agua de la Vida, Una reflexión cristiana sobre la “Nueva Era” se describe al Pensamiento Nuevo o Nuevo Pensamiento como idea y movimiento iniciador de este tipo de grupos (Science of Health and Happiness, Scientist Church of Christ, College of Metaphysical Science, Divine Science, Unity, International Religious Science movement, etc.): “Movimiento religioso del siglo XIX fundado en los Estados Unidos de América. Tuvo su origen en el idealismo, del cual era una forma popularizada. Se decía que Dios era completamente bueno y el mal una mera ilusión; la realidad básica era la mente. Puesto que es la mente la que causa los acontecimientos de la propia vida, el individuo debe asumir la responsabilidad última sobre cada uno de los aspectos de su situación. “

También, el mismo documento se refiere a como este tipo de grupos concibe a Jesucristo: “La «energía divina», cuando es recibida conscientemente por los seres humanos, suele describirse como «energía crística». También se habla de Cristo, pero con ello no se alude a Jesús de Nazaret. «Cristo» es un título aplicado a alguien que ha llegado a un estado de conciencia donde el individuo se percibe como divino y puede, por tanto, pretender ser «Maestro universal».

Jesús de Nazaret no fue el Cristo, sino sencillamente una de las muchas figuras históricas en las que se reveló esa naturaleza «crística», al igual que Buda y otros. Cada realización histórica del Cristo muestra claramente que todos los seres humanos son celestes y divinos y los conduce hacia esa realización.”

Otro documento de la Iglesia llamado Instrucción sobre las oraciones para obtener de Dios la curación y realizado por la Congregación para la Doctrina de la Fe, dice respecto a la enfermedad: “En su actividad pública, la relación de Jesús con los enfermos no es esporádica, sino constante. Él cura a muchos de manera admirable, hasta el punto de que las curaciones milagrosas caracterizan su actividad: “Jesús recorría todas las ciudades y aldeas; enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanado toda enfermedad y toda dolencia” (Mt 9, 35; cf. 4, 23). Las curaciones son signo de su misión mesiánica (cf. Lc 7, 20-23). Ellas manifiestan la victoria del Reino de Dios sobre todo tipo de mal y se convierten en símbolo de la curación del hombre entero, cuerpo y alma. En efecto, sirven para demostrar que Jesús tiene el poder de perdonar los pecados (cf. Mc 2, 1-12), y son signo de los bienes salvíficos, como la curación del paralítico de Bethesda (cf. Jn 5, 2-9.19.21) y del ciego de nacimiento (cf. Jn 9).”

“También la primera evangelización, según las indicaciones del Nuevo testamento, fue acompañada de numerosas curaciones prodigiosas que corroboraban la potencia del anuncio evangélico. Ésta había sido la promesa hecha por Jesús resucitado, y las primeras comunidades cristianas veían su cumplimiento en medio de ellas: “Estas son las señales que acompañarán a los que crean: (…) impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien” (Mc 16, 17-18).

La predicación de Felipe en Samaría fue acompañada por curaciones milagrosas: “Felipe bajó a una ciudad de Samaría y les predicaba a Cristo. La gente escuchaba con atención y con un mismo espíritu lo que decía Felipe, porque le oían y veían las señales que realizaba; pues de muchos posesos salían los espíritus inmundos dando grandes voces, y muchos paralíticos y cojos quedaron curados” (Hch 8, 5-7).

San Pablo presenta su anuncio del Evangelio como caracterizado por signos y prodigios realizados con la potencia del Espíritu: “Pues no me atreveré a hablar de cosa alguna que Cristo no haya realizado por medio de mí para conseguir la obediencia de los gentiles, de palabra y de obra, en virtud de señales y prodigios, en virtud del Espíritu de Dios” (Rm 15, 18-19; cf. 1 Ts 1, 5; 1 Co 2, 4-5). No es en absoluto arbitrario suponer que tales signos y prodigios, manifestaciones de la potencia divina que asistía la predicación, estaban constituidos en gran parte por curaciones portentosas. Eran prodigios que no estaban ligados exclusivamente a la persona del Apóstol, sino que se manifestaban también por medio de los fieles: “El que os otorga, pues, el Espíritu y obra milagros entre vosotros, ¿lo hace porque observáis la ley o porque tenéis fe en la predicación” (Ga 3, 5).

La victoria mesiánica sobre la enfermedad, así como sobre otros sufrimientos humanos, no se da solamente a través de su eliminación por medio de curaciones portentosas, sino también por medio del sufrimiento voluntario e inocente de Cristo en su pasión y dando a cada hombre la posibilidad de asociarse a ella.

En efecto, “el mismo Cristo, que no cometió ningún pecado, sufrió en su pasión penas y tormentos de todo tipo, e hizo suyos los dolores de todos los hombres: cumpliendo así lo que de Él había escrito el profeta Isaías (cf. Is 53, 4-5)”. (4) Pero hay más: “En la cruz de Cristo no sólo se ha cumplido la redención mediante el sufrimiento, sino que el mismo sufrimiento humano ha quedado redimido. (…) Llevando a efecto la redención mediante el sufrimiento, Cristo ha elevado juntamente el sufrimiento humano a nivel de redención. Consiguientemente, todo hombre, en su sufrimiento, puede hacerse también partícipe del sufrimiento redentor de Cristo”.”

jueves, 5 de noviembre de 2015

Bergoglio absolvió a los fariseos pedófilos de Marcial Maciel

La inmensa campaña de prensa realizada a favor de Bergoglio como Pontífice de la Iglesia Conciliar, tenía como uno de sus pilares la imagen de Bergoglio luchando contra los pedófilos en la Iglesia (Montiniana). Sin embargo, y más allá de dos o tres caídas en desgracias, necesarias para ganarse al gran público, la verdad es que la situación no ha mejorado para nada, al contrario, las víctimas siguen esperando justicia y muchos de los que han sufrido abusos ven que sus esperanzas se licuan en la nada misma de la hipócrita dialéctica anticrística.

Uno de los casos ejemplares es el del grupo farisíaco fundado por el presbítero apóstata y pedófilo Marcial Maciel Degollado, los "Legionarios de Cristo". Es interesante revisar la historia de esta congregación. Durante el Pontificado de Pío XII, Maciel comenzó a ser investigado por las primeras denuncias en su contra, no obstante, ni bien murió el último pontífice, se inició el ascenso y "limpieza" de Maciel y su organización, la cual fue loada y benefiada sobre todo, durante el gobierno de Wojtyla/Juan Pablo II. El único (y esto hay que mencionarlo) que tomó medidas en el asunto fue Joseph Ratzinger. No obstante, las cosas han mejorado para los fariseos macielistas desde que Bergoglio se ha sentado en el Trono del Beatísimo Pedro. El último y definitivo toque ha sido la conseción "misericordiosa" de un indulto, indulgencia y perdón, como se relata en el siguiente artículo.



El Papa Francisco perdona a los Legionarios de Cristo
  
La indulgencia plenaria fue concedida el pasado 27 de julio, en el marco de los 75 años de la fundación de los Legionarios de Cristo, que se cumplen el próximo 3 de enero de 2016.
  
   
El Papa Francisco concedió el perdón a los Legionarios de Cristo y a todos los miembros del movimiento Regnum Christiinformó la organización.

La indulgencia plenaria fue concedida el pasado 27 de julio, en el marco de los 75 años de la fundación de la Legión, que se cumplen el próximo 3 de enero de 2016.

“Esta mañana he recibido el rescrito en donde se establecen las condiciones para que los Legionarios y todos los miembros del Movimiento puedan beneficiarse de esta gracia durante nuestro año jubilar, que concluirá en la Solemnidad del Sagrado Corazón de 2016. Me ha parecido conveniente comunicárselo cuanto antes y enviarles el decreto original y una traducción al español. Como saben, la indulgencia consiste en una remisión de las penas temporales por los pecados ya perdonados que el pecador debería purgar en la vida presente o en la futura antes de poder entrar en la plena comunión con Dios en el cielo. Los invito a aprovechar esta circunstancia para repasar lo que el Catecismo de la Iglesia Católica enseña sobre estas gracias concedidas desde los tesoros espirituales de la Iglesia”, indicó el director general de los Legionarios de Cristo, Eduardo Robles Gil, en una carta fechada el 27 de octubre y dirigida a los miembros del movimiento.
  
Eduardo Robles Gil, LC.

De acuerdo con el documento enviado por la Penitenciaría Apostólica, institución encargada de estas cuestiones dentro del Vaticano, el perdón se otorgará a aquellos miembros de la Legión y Regnum Christi que cumplan con una serie de prácticas.
“(Los) que se dediquen a practicar durante un tiempo conveniente las obras de misericordia corporales (dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, dar posada al peregrino, vestir al desnudo, visitar a los enfermos, redimir a los cautivos, enterrar a los muertos)”.
  
También se les concede la indulgencia plenaria a los que se dedicarán durante un tiempo a enseñar o aprender la doctrina cristiana o participarán en misiones de evangelización.

“Los miembros del Regnum Christi impedidos por la vejez o la enfermedad podrán lucrar la indulgencia uniéndose espiritualmente a las celebraciones jubilares y ofreciendo sus sufrimientos y oraciones por la nueva evangelización y por la instauración del Reino de Cristo”, indica el decreto numerado Prot. 762/15/1.

Es habitual que el Papa conceda indulgencias a las instituciones de la Iglesia cuando éstas cumplen aniversarios. En el caso de los Legionarios, la decisión papal coincide con el próximo Jubileo de la Misericordia.

Fundados en 1941 en México, los Legionarios de Cristo vivieron años muy difíciles, luego de la condena pronunciada en 2006 por el entonces Papa Benedicto XVI, quien criticó los abusos del fundador de la Legión, Marcial Maciel, quien, antes de fallecer, había tenido varias mujeres, hijos e incluso fue acusado de pederastia.

A continuación puedes consultar la carta completa sobre la indulgencia plenaria concedida por el 75 aniversario.  [Ver documento aquí]

miércoles, 4 de noviembre de 2015

El mayor error

Tenía un amigo anglocatólico, que desde hace unos años vive en los Estados Unidos. Se trata de un hombre nacido en argentina, de familia anglicana y que desde muy joven aspiró al "sacerdocio" en dicha religión. Estudió y recibió la "ordenación" ministerial anglicana. Con el paso de los años llegó a la conclusión que el anglicanismo oficial había caído en herejía, así que se volvió un anglicano continuante, es decir, aquellos anglicanos que rechazan la ordenación de mujeres, el matrimonio homosexual y el aggiornamiento de los años 60-70.

Posteriormente, rechazó las autoridades y la jerarquía oficial anglicana y se incardinó en una comunidad "más dura". Con el paso de los años no dudó en que la verdad estaba en Roma y que todo el andamiaje anglicano era erróneo. No obstante, veía (y ve) el anglicanismo como una "tradición" que debería ser mantenida, respetada y conservada. Así se convirtió en un anglo-católico.

Realizó varios viajes por América Latina y fue uno de los pioneros en predicar a favor de un acuerdo con Roma a fin de conseguir la unión corporada de comunidades anglo-católicas a lo que él consideró la Iglesia Católica Romana, aunque en realidad era la Iglesia Conciliar del Vaticano II. Aplaudió la Constitución apostólica “Anglicanorum Coetibus” de Ratzinger/Benedicto XVI y fue uno de los que realizaron la primer traducción del texto al español, traducción no oficial y que circuló por Intenet.

Aún recuerdo la alegría que me expresó en varios correos electrónicos y las esperanzas que él había depositado en el "Papa de la Reforma de la Reforma", como le gustaba llamar a Ratzinger... hablaba de la importancia del "acuerdo" con el Vaticano y presagiaba el fin del cisma anglicano. En uno de los e-mails me decía que pronto, se iba incluso a corregir el Concilio Vaticano II y todo volvería a la normalidad.

Hoy se cumplen seis años desde aquel acontecimiento y su ánimo no es el mismo. La capilla en la que estaba incardinado decidió ingresar a la Iglesia Romana (Conciliar) a fines del año 2013. De hecho, a raíz de un correo que este amigo me enviara, publiqué el artículo titulado "rebelión anglocatolica en puertas". Si bien había varias objeciones de parte de algunos clérigos y fieles, especialmente desde que Bergoglio era Papa de la Iglesia Conciliar, terminaron firmando un acuerdo práctico. Los presbíteros (rápidamente reordenados en el rito igualmente inválido del Vaticano II) fueron obligados a celebrar el Novus Ordo y a conformarse con los nuevo aires del Vaticano II, aún cuando se les había prometido realizar, como a los apóstatas del Instituto Buen Pastor y Fraternidad San Pedro, observaciones y críticas constructivas... sus clases de catecismo fueron intervenidas y muchas familias escandalizadas. Ellos, que habían rechazado el falso ecumenismo del anglicanismo fueron forzados a practicar el falso ecumenismo en la Iglesia Conciliar y al no aceptarlo, fueron amonestados por el obispo diocesano... la cosa empeoró y terminaron "rebelándose".

En aquel momento, publiqué un fragmento del correo que me enviara este anglo-católico dónde decía:

Nos sentimos burlados a ver al Papa (?) Francis y a toda la Bergolgian Church dialogar con las autoridades de la Iglesia Anglicana. Si la Bergoglian Church considera cristianos a las comunidades que son hijas de Canterbury, estamos obligados a ser católicos pero rechazando al Papa Francis como otro no-sacerdote y hereje.
¿Cómo es posible que, sabiendo que Bergoglio practica y enseña una religión que no es católica, hayan decidido igualmente firmar un acuerdo con Bergoglio y la Iglesia Montiniana del Vaticano II? ¿Cómo se puede entender que sabiendo como sabían que la fe de la Iglesia Conciliar del Vaticano II no era la Fe católica aceptaron la oferta de un "acuerdo práctico"? ¿Cómo se puede entender que dudando incluso del oficio pontificio de Bergoglio y de toda la jerarquía del Vaticano II pactaron y acordaron con ellos?

Hoy se cumplen seis años desde que se promulgó la Constitución de Ratzinger y el derrotero de este anglocatólico no fue el esperado, mucho menos por él. Tan pronto como pudieron salieron de la Iglesia Conciliar y ahora volvieron a la "Resistencia", contra Canterbury, sí, y contra Roma... pero mucho peor, porque la capilla terminó fracturada en dos grupos. Algunos, tan escandalizados terminaron yéndose con la Anglican Catholic Church y otros han permanecido en un limbo...

Frutos de una fe inmadura, de una fe poco profunda. Frutos de cualquier acuerdo práctico con una falsa religión. Porque si la fe no está basada en Cristo, sino en acuerdos, porque si no está sustentada en la verdad, sino en el color de las sotanas, porque si la misma no está basada en Jesucristo, sino en líderes tradicionalistas, conservadores o "hermenéutas", entonces, esa fe terminará naufragando en la Iglesia Modernista del Anticristo.

Recordemos, una vez más el Discurso esjatológico de Nuestro Señor Jesucristo, especialmente aquel fragmento en que nos advierte:

Pues habrá entonces tribulación grande, cual no ha habido de principio de mundo hasta lo de ahora, ni habrá, nunca jamás. Y si no se acortaran aquellos días, no se salvara toda carne; pero por los elegidos se acortarán aquellos días. Entonces, si alguno os dijere: «Ve: ¡aquí el Cristo!» o: «¡aquí!» no creáis; pues se levantarán pseudocristos y pseudoprofetas y darán señales grandes y prodigios hasta descaminar (si es posible) también a los elegidos. He aquí, predicho os lo tengo.

martes, 3 de noviembre de 2015

Traditio o tradición romana

Traditio o tradición romana
Tomado de Derecho Privado Romano, Antonio Ortega Carrillo de Albornoz, pp. 172-177.


En sentido amplio traditio equivale a entrega y deriva del verbo tradere, compuesto de trans (de la otra parte, más allá) y do (dar), con el significado de entregar o poner en manos de otro. Así pues, traditio y tradición significan transmisión o entrega latu senso, pero en sentido técnico-jurídico su significado es más restringido y equivale a transmisión de la propiedad sobre las cosas.



- La traditio, modo de transmisión de la propiedad en Derecho justinianeo

En el Derecho justinianeo, desaparecidas las
 mancipatio y la in iure cessio, la traditio es prácticamente el único modo mediante el cual el propietario  de una cosa podía transmitir la propiedad de la misma como consecuencia  de un contrato precedente. Al igual que en Derecho romano, la necesidad de la tradición como modo de adquirir la propiedad se sanciona en el artículo 609 del Código Civil, confirmándose la insuficiencia del contrato por sí solo para ello. Ahora bien, aunque la necesidad de la tradición es patente en el Derecho español, lo que sí ha perdido importancia mediante la institución del Registro de Propiedad son los signos externos a través de los cuales se actuaba para comunicar publicidad y notoriedad a las transmisiones, función que hoy cumple la inscripción en el Registro, si bien es la tradición y no tal inscripción la que opera la transmisión de la propiedad del patrimonio del transmitente al del adquirente.



- Concepto de tradición o traditio

Por tradición en sentido jurídico entendemos aquel acto que consiste en la transmisión de la propiedad de una cosa mediante entrega de la misma del
 tradens (transmitente) al accipiens (adquirente), contando con la recíproca voluntad de ambos de transmitirla y adquirirla, en base a una justa causa que demuestra ante el derecho la legitimidad de dicha transmisión.


- Sujetos de la traditio


+ Transmitente

Por lo que respecta al transmitente es preciso que sea propietario de la cosa y pueda disponer de ella, tenga esto es, capacidad de obrar. Ello queda plasmado en el principio
 nemo plus iuris transferre potest quam ipse habet (Nadie puede transmitir más derecho del que tiene. D. 41, 1, 20 pr; 50, 17, 54). No obstante, es posible que en ocasiones se tenga la facultad de transmitir la propiedad de la cosa sin ser su propietario. Veámoslo.

En primer lugar, precisamente en base a la incapacidad del pupilo, de los pródigos y
 furiosi (locos), sus tutores y curadores, ya en derecho clásico, tenían la facultad de transmitir la propiedad de sus bienes. Dicha facultad de enajenar, que se incluía en aquélla más amplia de administratio, fue muy restringida en Derecho justinianeo, hasta el punto de permitir a los tutores y curadores enajenar sólo los frutos y productos perecederos.

En segundo lugar, la misma facultad de enajenar compete al esclavo y al
 filius familias, respecto a los bienes del peculio de una parte y con relación a los bienes del pater y dominus respectivamente, de otra.


Finalmente, constituye también una excepción al principio enunciado el acreedor pignoraticio, el cual transmite la propiedad de la cosa que tiene en prenda, siendo tan sólo poseedor de ella (Gayo, 2, 64; D. 41, 1, 46).


+ Adquirente

El adquirente debe tener la capacidad suficiente para adquirir la propiedad de la cosa que se transmite, capacidad que forma parte del ámbito de aquélla otra más general que habilita para crear o extinguir relaciones jurídicas y denominada capacidad de obrar.

Originariamente, en base al principio
 per extraneam personam nihil adquiri potest, la adquisición no podía efectuarse mediante intermediarios. Pero la constitución de la familia era tal, que de la misma forma que podía transmitir, el pater podía adquirir a través de la tradición efectuada a cualquiera de las personas sometidas a su patria potestas. A partir de este supuesto y tras una tardía y lenta evolución se va introduciendo la posibilidad de adquirir por medio de un representante. Sin duda, dicha posibilidad existía ya en el s. II d.C. Ahora bien, a propósito de tal posibilidad conservamos dos grupos de textos que avalan dos modalidades de adquirir la propiedad mediante terceros.

Una primera que nos presenta el caso de aquéllos que habiendo recibido mandato de adquirir, adquieren para sí, y luego, en base al contrato de mandato deben transmitir la propiedad así adquirida al mandante. En estos casos la jurisprudencia romana contempla en realidad dos transmisiones: la del
 tradens al mandatario y la de éste al mandante.

Frente a los casos de mandato, en otra serie de textos se plantea la adquisición mediante
 procurator. Aquí el representado (dominus negotii) adquiere directamente la propiedad a través del procurator, ya que éste, aunque prestaba su capacidad para el acto de la tradición, en realidad no adquiría para él ni en nombre propio sino para y en nombre de su representado.

Al principio fue válida la adquisición aún ignorándolo la persona en cuyo nombre adquiría el procurator, pero Justiniano exigió la concreta voluntad del representado, su conocimiento específico, que se manifestaba en el encargo especial de adquirir la propiedad de la cosa.


- Elementos de la tradición

A la vista del concepto de tradición, son elementos indispensables: una voluntad recíproca de transmitir y adquirir la propiedad, la entrega de la cosa y una
 iusta causa.


+ Recíproca voluntad de transmitir y adquirir la propiedad

Es imprescindible la voluntad del tradens de transmitir la propiedad de la cosa y la voluntad del accipiens de recibirla y tenerla como propietario.

No siempre la simple entrega de una cosa lleva aparejada la transmisión de la propiedad, pues en algunos casos, como el depósito y el comodato, tan sólo se transmite la tenencia, y en otros la posesión, como es el derecho real de prenda en el que el deudor pignorante entrega la prenda al acreedor pignoraticio, transmitiéndole tan solo la posesión de la misma.

Así pues, la simple entrega no basta, es necesario la intención de las partes para determinar qué se quiso efectivamente transmitir: voluntad e intención en el
 tradens de transmitir la propiedad y no la posesión ni la tenencia, voluntad e intención en el accipiens de adquirir la propiedad y no la posesión ni la tenencia de la cosa. Ambas voluntades se corresponden y conectan a la transmisión un cierto sentido unitario, no son actitudes distintas y aisladas, sino complementarias y tendentes al mismo fin: la transmisión de la propiedad.


+ La entrega de la cosa

Es el elemento objetivo, la exteriorización de la intención de las partes. Para que la
 traditio sea válida es necesario, ante todo, la entrega de la cosa. En el periodo más antiguo de la historia del Derecho romano, dicha entrega era realizada efectiva y físicamente, esto es, ad prehensio corpore et tactu. Era el único supuesto de traditio y no se concebía otra modalidad ni para los bienes muebles ni para los fundos. Así, en la traditio de un fundo era necesario que el adquirente recorriese el fundo en toda su extensión.


- Otras formas de traditio

Sin embargo, la amplia y espiritualizada construcción de la
 traditio iniciada ya en Derecho clásico y confirmada en las fuentes justinianeas, dio origen a la aparición de otras formas de traditio, en las que, aún faltando la consigna material stricto sensu, se admitieron los mismos efectos transmisivos. En todos estos casos la materialidad de la entrega era reemplazada por diversos actos que indicaban claramente la voluntad recíproca de las partes de transmitir y recibir la propiedad.


Traditio longa manu

La expresión se halla en D. 46, 3, 79, in fine y adquiere un significado técnico en el derecho medieval. Tiene lugar cuando la cosa, cuya propiedad se transmite, no se pone físicamente a disposición del adquirente, sino que es indicada a distancia por el transmitente. Ejemplo ya clásico es aquél en que el
 tradens muestra desde una torre alaccipiens los límites del fundo cuya propiedad le está transmitiendo.



Traditio brevi manu

La expresión
 brevi manu se encuentra tan sólo en un texto que nada tiene que ver con nuestro tema (D. 23, 3, 43, 1). Fueron los juristas medievales los que la emplearon para cualificar técnicamente esta forma de traditio.

En este supuesto no se efectúa la consigna material de la cosa porque el adquirente ya la tenía en su poder, no como propietario sino en base a otro título (comodatario, depositario, arrendatario, etc.).

Así, quien sólo es mero tenedor de una cosa (por ejemplo, el comodatario a quien le ha sido prestada para que la use gratuitamente), adquiere el dominio de la misma por acuerdo con el propietario (por ejemplo, porque éste se la vende), sin necesidad del acto material de la entrega. Quizá podría afirmarse que en este caso más que faltar la consigna material de la cosa, lo que ocurre es que precede al acuerdo mediante el cual el simple tenedor se convierte en propietario.


Constitutum possessorium

En el supuesto inverso. No existe consigna material porque el propietario transmitente se queda con la cosa como tenedor. Así por ejemplo, yo, propietario de un fundo, transmito su propiedad reteniendo a mi favor el usufructo. La reserva de usufructo se admite tanto en materia de donación como en relación con la venta.


+ Tradición simbólica

En el lento proceso de espiritualización antes aludido, a medida que fue perdiendo importancia el elemento externo característico de la tradición (entrega material) la fue cobrando el elemento interno que la impulsaba (intención de las partes), llegándose a admitir como casos de
 traditio válidos, aquéllos en que el tradens no entregaba la cosa de la cual se transmitía la propiedad, sino otro objeto que la representa.


Dichos supuestos no deben ser equiparados a la
 traditio longa manu, sino que constituyen una categoría aparte. Se trata de una figura pergeñada en los textos romanos y muy elaborada por los juristas medievales, conocida como tradición simbólica o ficta.