lunes, 21 de marzo de 2016

Reflexión en un domingo de ramos

Reflexión del Domimgo de Ramos: la miseria del sepulcro blanqueado


Pensé en subir hoy un breve estudio sobre el Domingo de Ramos, pero luego de hablar con varios amigos y hermanos en la fe, creo que será mejor dejarlo para mañana o pasado. Hoy quiero contarles de algo que me debió sorprender, que me dolió y, por qué no admitirlo, me indignó.

¿Por qué digo “me debió sorprender”? Porque no me sorprendió en absoluto. Aunque quise, no una, sino otra y otra vez a lo largo del domingo en que me llegó el comentario a Sursum (comentario que no publicaré en la entrada, como esa persona esperaba), traté de sorprenderme, más me fue imposible. ¿Por qué? Porque la actitud es típica del llamado “tradicionalismo”.

¿Qué es el tradicionalismo? Ya lo dije muchas veces aquí en Sursum: el tradicionalismo no es la tradición católica, sino una actitud farisíaca y barroca, una posición ritualista, pero carente de la fe. El tradicionalista ama la Misa Tridentina, porque cree que toda la fe, toda la lucha, toda la “resistencia” se basa en el derecho a esa Misa, pero no llega a comprender que esa Misa expresa una fe que es la fe de Cristo. EL tradicionalista habla de Trento, pero jamás leyó el magisterio de la época tridentina, el tradicionalista ama al Papa, pero no sabe bien ni llega a comprender cual es la función del Papa. El tradicionalista es como el anglocatólico del siglo XIX que pensaba que ser católico era tener una Misa de espaldas y un ritual en latín, escribir en inglés clásico y mucho incienso… así es el tradicionalista. Así son los cientos de miles de tradicionalistas que ayer, más que ningún otro día del año abarrotaron las capillas y centros de Misa en todo el mundo. Ellos aman la expresión de la fe, pero no la fe en sí misma. Ellos aprecian el ritual, pero desconocen lo que le ritual expresa. No les interesa, porque el desideratum  lefebvrista de “la causa de nuestro combate: la Misa Tridentina” expresa de manera cabal toda su espiritualidad farisíaca.

Este tradicionalismo está cruzado además por el ánimo sectario, por la lucha personal, por los problemas y celos individuales.

Ayer leí el patético comentario de un anónimo atacando al obispo Juan José Squetino y a los pseudo-presbíteros Juan María Ibacache y Cristian Muñoz Lillo, quienes, sin ninguna competencia, sin ninguna preparación ni aptitud canónica fueron “ordenados” por Juan José Squetino al presbiteriado. Aquí en Sursum denunciamos estas “ordenaciones” como gravemente ilícitas y muy probablemente inválidas por falta de aptitud canónica de Juan María Ibacache y Cristian Muñoz Lillo. Denunciamos además a Juan José Squetino como desviado de la Sana Doctrina, como adherente al conciliarismo y expusimos esos errores graves. Pero todo lo que hicimos lo hicimos desde la fe, desde el amor a la Fe que Cristo entregó.

Los partidarios de Squetino quisieron hacer ver que todo esto era una cuestión personal. Lo mismo intentaron aquellos que, viendo nuestra denuncia saltaron a golpear al obispo conclavista. Ninguno de esos dos partidos, en cambio, se centró en la defensa de la Fe Católica, ninguno de esos se preocupó por la Doctrina de Cristo… por el contrario, pretendieron hacer uso de un espacio dedicado a la Sana Doctrina a favor o encontra de Squetino, y la causa de la Verdad quedaba en un segundo plano.
La persona que escribió, acusando a esos dos presbíteros de un pecado muy grave ha demostrado su amor por la Doctrina Cristiana. La persona que, bajo un anónimo acusó a Squetino demostró cuánto le preocupa la Fe de Cristo. Nada. Nada de nada. Así es la fe de esa persona, así es la fe de aquellos que han convertido a la Tradición Católica en el tradicionalismo muerto y seco, que como los ramos de olivos que ayer fueron a bendecir a los centros de Misa, se irán marchitando y quebrando con el pasar del tiempo. Fe muerta, fe arrancada del árbol, fe esteril que no puede dar frutos, porque está seca.
El anónimo comentarista, quien cual cobarde, se ocultó bajo el anonimato, actuó con la misma actitud de los Apóstoles en la última Cena. Mientras el Λóγος encarnado se preparaba para ser inmolado para la salvación, ellos discutieron sobre quién era el más grande (Lc 22: 24), poco después de que Cristo les revelase que uno de ellos lo habría de entregar a la muerte (Lc 22: 21ss).  También Cristo dirigió unas palabras a San Pedro, que en lugar de llenarlo de humildad, lo enorgullecieron e hicieron que él se creyera elevado por sobre sus hermanos. Por eso, habló sin pensar, dejó que su orgullo y su lengua fuera más rápida que el Espíritu:

“Señor, contigo, pronto estoy así a prisión como a muerte ir» (Lc 22: 33)

Y Pedro no creyó en las palabras del Señor que lo habría de negar por tres veces, hasta que eso ocurrió, y cuando ocurrió, lloró con amargura (Lc 22: 61-62), con dolor, con ese dolor que nos embarga cuando pecamos y sentimos la mirada del Salvador, quien sufrió y se humilló hasta la muerte… y muerte de cruz (Heb 5: 8) por nosotros.

Cuando Cristo habló de espadas, los apóstoles las sacaron para que él las contemplara ¿Cuánto tiempo las habrían tenido escondidas y preparadas? ¿Durante cuanto tiempo habrían ellos estar expectantes para empezar a dar muerte a otros y así demostrar su valía? Así también los tradicionalistas, como el cobarde comentarista, sacan a relucir la miseria de los otros, las debilidades de los demás, con tal de herir y lastimar. Pero de la fe, nada.

No tienen nada que decir de la fe, nada que decir de la doctrina, porque no la conocen, porque la ignoran y tampoco les importa. Por ello mismo, para reparar ese crimen contra le fe, en plena semana santa, en una época en la que deberíamos estar orando por el perdón de nuestros pecados, leyendo y meditando la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo… yo los invito a todos ustedes, mis amigos, lectores y colaboradores del blog, a orar por tantos tradicionalistas desviados, por tantos tradicionalistas que se alimentan de las miserias humanas, que esparcen los chismes, que viven de la basura, que se presentan como grandes defensores de la fe, pero que en realidad son como los fariseos: sepulcros blanqueados.

El Señor nos de la Gracia de nunca ser así, que el Señor nos de la gracia de recordarnos como lo que somos, seres miserables, caídos, pecadores que necesitamos al Médico que cura nuestra alma, que necesitamos al Maestro que nos enseña la Verdad. Señor, ten piedad de nosotros que somos pecadores, ten piedad de todos nosotros. Danos la Gracia de seguir en tu Gracia.

12 comentarios:

  1. Siempre me he considerado que respecto al tema de Lillo y Juan Maria Ibacache , soy el único que debería haber hablado hace un par de años atrás, ya que fui amigo personal de estos, y fui confirmado junto con ellos en la visita de Mons, Esquetino a Chile... pero lastimosamente nadie criticó el desastre y el daño que se le hacia a la iglesia Santa de Dios, en ordenar tan rápido a estos hombres que posiblemente había buena intención en sus corazones, creo que fueron vocaciones muy mal manejadas. a las que se le hicieron mucho daño, respecto a los comentarios en contra de sus vidas privadas... bueno todos esos comentarios llegaron por gente que ronda y continua rondando el mundo y la vida privadas de ellos, y hasta hoy lo siguen haciendo... lastimosamente.

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  2. Estimado Raúl,

    es muy cierto lo que dices, y a la vez muy triste. La verdad es que lo que al principio pudo ser un combate heroico por la Fe, por la Misa, por la Doctrina, ahora, después de 40 o 50 años, sólo se ha convertido en una lucha sectaria, en una ideología barroca e innovadora auto-denominada "tradicionalismo", algo que realmente nunca existió en la Iglesia Católica.

    Leamos a los Padres de la Iglesia, a los pre-nicenos, a los apologistas de los primeros años, a los Padres Apostólicos, a los Padres de los Primeros Concilios, y NUNCA vamos a encontrar la palabra "tradicionalismo".

    Lo que vemos hoy en día, como bien se dijo en otro blog, es un "moderno tradicionalismo", que es una mezcla de varias cosas, por eso bien lo catalogas como ideología "barroca".

    Y digo que es "ideología" porque realmente es lo más opuesto a la Sana Doctrina del Evangelio y de la Santa Iglesia.

    Pero más allá de esta triste realidad, que bien comentas y es muy cierta, valdría la pena preguntarnos ¿de dónde proviene esta mentalidad? ¿cuál es su origen?

    Por que si da frutos secos o amargos, o de plano ni siquiera da frutos propios de conversión, válidamente podemos pensar que esta ideología barroca no proviene de Dios, sino del diablo.

    ¿Estoy acusando a los "tradicionalistas de diabólicos y satánicos? Obviamente no a todos, sabemos que hay gente buena, sincera, que trata de vivir su Fe.

    Pero de que la mayoría de clérigos y fieles son soberbios, ignorantes, orgullosos, sectarios, calumnidores, falsarios, farisaicos, mentirosos, inmorales, fornicadores, avariciosos, y en muchos casos con graves problemas de sexualidad, ni duda cabe.

    ¿Valdría la pena empezar a considerar la posibilidad de que el "catolicismo" trasnochado que alimentó a estos sectarios barrocos, y su idea de "iglesia", "Papado", etc., no correspondan con la verdad?

    Estamos frente a una clara disyuntiva:
    1.-Si quien afirma ser Papa reinante y sus inmediatos antecesores realmente son Papas, con errores humanos más no doctrinales, pero Papas, ¿entonces para qué estar fuera de esa institución?

    2.-Si quien afirma ser Papa y sus antecesores tienen errores no sólo personales sino doctrinales, entonces todo el dogma de la infalibilidad e inerrancia de la Iglesia se nos viene abajo.

    3.-Si no hay Papa legítimo, ¿dónde está el bueno? ¿cómo le hacemos para tenerlo? ¿Por qué no aparece por ningún lado?

    Creo que vale la pena cuestionarnos estas cosas, y tal vez, llegaríamos a la conclusión de que el "catolicismo" trdidentino que nos ofrecen como "tradicional" también sea un engaño más, algo que en su momento también fue un modernismo triunfante.

    Te saludo con mucho afecto y me encomiento a tus oraciones.

    Atte.
    Un sacerdote de rito oriental

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    1. Estimado orientalista, tampoco su iglesia (cuál de las miles excomunicadas mutuamente y con sucesiones apostólicas en joda?).

      Yendo al grano, la anomalía arranca en el siglo XIX, previo a lo que la onfalibilidad se mantiene sin sobresaltos.

      Es fácil criticar desde una posición en que cada sacerdote es su Papa, o cada creyente. Primero explique su situación canónica y lo vamos a tomar en serio.

      Astulfo

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  3. ¿Qué diferencia hay entre “La persona que escribió, acusando a esos dos presbíteros de un pecado muy grave ha demostrado su amor por la Doctrina Cristiana. La persona que, bajo un anónimo acusó a Squetino demostró cuánto le preocupa la Fe de Cristo “ y quien también bajo el anónimo de Un sacerdote de rito oriental realiza esta brutal y GENERALIZADA acusación: “Pero de que la mayoría de clérigos y fieles son soberbios, ignorantes, orgullosos, sectarios, calumnidores, falsarios, farisaicos, mentirosos, inmorales, fornicadores, avariciosos, y en muchos casos con graves problemas de sexualidad, ni duda cabe”.?
    ¡¡¡Y por último qué bueno que usted Raúl tenga la certeza de no haber perdido la Gracia de Nuestro Señor!!!

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  4. Se lo puede preguntar a ellos. Respecto a lo que a mí me toca, sabemos que si somos fieles a la Doctrina de Cristo, nos confesamos con frecuencia y tratamos de mantenernos en la Gracia, podemos perseverar en ella. Yo sé que soy pecador, y por ello me humillo ante Dios y pido una y otra vez perdón por mis faltas. Dígame ¿Usted, cree que está en la Gracia o cree, por el contrario, que es un simple y miserable desgraciado?
    Rezaré por usted, estimado anónimo,

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    1. Otra vez usted responde cualquier cosa. ¿Que le pregunte a ellos?. Ellos son usted y el anónimo que firma como un sacerdote de rito oriental. Usted no publicó un mensaje cuyo contenido, por lo que usted refiere en su post, es exactamente del mismo tenor que el del sacerdote oriental, pero usted igual lo ha publicado con lo cual demostró su falta de ecuanimidad. En cuanto a si estoy en Gracia o no, le aseguro que lo único que sé es que eso lo juzgará Dios y que soy un pecador tan grande que en este reconocimiento me abstengo de desparramar los pecados de mi prójimo, y menos aún de congratularme, como hace usted, de no poseerlos en mí mismo. Por último le agradezco sus oraciones que espero sean lo suficientemente sinceras y que Dios tenga a bien escucharlas.

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    2. Mis oraciones son sinceras siempre. Díga aquí lo que crea conveniente decir.
      Dios lo bendiga y que tenga una hermosa y santa Pascua.

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    3. Es un secreto a voces el problema de los "tradicionalistas" intra y extra fsspx con el 6to y el 9no. Baste recordar lo que me adfirmó un ex profesor de la reja 'por algo el sexto mandamiento es solo el sexto...'. Canalla farisaica!

      Astulfo

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    4. El único que conoce ese secreto eres tú, pobre y miserable Astulfo. Tan ignorante de las consecuencias de tus actos y de tu maledicencia. ¡Que Dios se apiada de ti, del administrador de este miserable blog, y del "sacerdote" de rito oriental.

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    5. Estimado Anónimo: Me gustaría poder responder mejor a su lamentable comentario, pero como usted se oculta bajo el anonimato, propio de un cobarde, me es prácticamente imposible.
      Dios tenga piedad de mi, seguro que si. Yo también, cuando oro le pido a Dios que se apiade de mi. Ahora, sobre este "miserable blog", no se me ocurre otra cosa que decirle lo siguiente ¿Si es un "miserable blog" por qué lo visita? ¿Por qué lee con tanta atención y cada día las entradas publicadas en este miserable blog? ¿Por qué. si usted es tan católico, en lugar de destilar veneno por aquí, no aprovecha hoy para, por lo menos rezar el via crucis?
      Dios tenga misericordia de todos nosotros y le de a usted la paz, que se ve, tanto necesita.
      En Cristo,
      RM

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    6. Mire que hablo de una desilución horrible y dolorosa. Uno niega que estas cosas pasen en lo que debiera ser la catacumba, pero es solo una comunidad conservadora más, con los mismos problemas que el mundo peogresista-liberal que pende de roma.

      Lo que irrita más, en comparación con la parroquia de barrio, es que desde el tradicionalismo se critica a todos, pero se tolera todo entre las propias filas.

      Es cierto que el número no ayuda, pero ataería fieles mucho más valiosos el saber perder financiación e influencia, que el tolerar gente reprobable o situaciones injustificables. Es un juicio más duro, porque es una bandera más noble y elevada que la de la anti-iglesia reinante en roma.

      Y por último, es necesario que se descarte la lacra gnostico-peronista. El peronismo profundo es un licuado entre humbandas, cátaros (maurrasianos, guenonianos, evolianos y otras yerbas afrancesadas) con espiritistas (escuela basilio - lopezreguistas). La Iglesia para ellos es una mera pertenencia folklorico-política. Tenerlos bajo la bandera del remanente católico es contraproducente.

      Diga lo que quiera don anónimo o doña anónima, que por algo las agrupaciones tradicionalistas en argentina explotan o les huye la gente. Aún la que en principoo sería parte, y por algo sus miembros no desean gente "de afuera".

      Astulfo

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  5. No puede ser creíble, el que miente.

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