sábado, 23 de abril de 2016

La inercia anti-apocaliptica: una reflexión sobre el libro "Tres años con Francisco"


He recibido por correo electrónico la información de que se ha publicado el libro Tres años con Francisco cuyo autor ha firmado bajo elpseudónimo de Miles Christie. Se trata de una ampliación de varios artículos y reflexiones que este autor (cuyo nombre no mencionamos, ya que desea permanecer en el anonimato) fue publicando en varios blogs, incluyendo Sursum Corda, donde un texto muy similar fue analizado y criticado. Debo confesar que el “catálogo” de los actos y dichos del Pontífice de la Iglesia Conciliar del Vaticano II es algo, para mi superado. En efecto, escandalizarme de lo que dice o hace Bergoglio, y no retrotraerme a los hechos que sacuden a la Iglesia Católica desde el comienzo de la usurpación, por Roncalli/Juan XXIII-bis me parece miope, cuando no hipócrita. Sin embargo, dada la insistencia de este autor, presté mi blog para la repetición de lo que, a los ojos de cualesquier persona con un rastro de fe es evidente: Bergoglio no es católico, es otro usurpador como lo fue Roncalli, Montini, Luciani, Wojtyla y Ratzinger.

No obstante, hubo algo en el mail que envió el autor de este libro que me llamó la atención: ninguna librería en Hispanoamérica ni en la Península Ibérica solicitó un solo ejemplar, ni tampoco fue agregada a los catálogos de las librerías católicas… por lo que, hasta ahora, la única manera de conseguir el texto es por medio del sitio web de la editorial Saint Remi.

¿A qué se debe este desinterés general por los dichos y actos de Jorge Bergoglio, actual usurpador del Trono de Pedro? Creo que pueden existir dos respuestas.

La primera es poco optimista: muchos católicos han terminado aceptando la dialéctica de la línea media y del lefebvrismo: Bergoglio es Papa pero no habla como tal, por lo tanto, no lo obedecemos ni seguimos sus ordenes ni dictados, el día que hable como Papa veremos. Esta postura tiene cierta lógica para quienes han adoptado, quizás sin saberlo, la posición anglicana. De hecho, como expliqué en otras oportunidades, la Iglesia Anglicana fue ladenominación que sirvió como laboratorio para lo que hoy vemos en la IglesiaConciliar.

La otra posibilidad es que los católicos hayan caído en cuenta que este libro, más allá de la buena intención de su autor, se concentra en la figura de Bergoglio y no denunciar sistemáticamente la usurpación, no desde el año 2013, sino desde 1958, cuando falleció el Papa Pío XII. Si los católicos realmente creen esto último y consideran que lo mejor que pueden hacer es dejar de prestar atención a cada palabra que diga el actual anticristo que usurpa el Trono de Pedro, y en cambio, salir a proclamar la Verdad, a predicar la Palabra “a tiempo y destiempo” (2 Tim 4: 2), estoy seguro que el autor de este libro estaría feliz, y que incluso, pensaría que escribir este libro fue una perdida de tiempo para él.

Lamentablemente, las acciones de los llamados “católicos tradicionalistas” dan a entender que la primera posición (la aceptación del usurpador “hasta que venga un Papa más católico” como me dijo un presbítero de la FSSPX) es la que ha ganado terreno, y por lo tanto, libros como el de Miles Christie son aún necesarios.

El autor, a quien conozco por medio de la correspondencia, de los artículos y comentarios en este y en otros espacios digitales, ha realizado un interesante trabajo de recopilación, y también ha dejado expresado en el libro (por lo menos en los fragmentos que distribuyó y que dejo aquí como enlaces para su descarga), que la solución al actual problema no es humana (como proponen los conclavistas), sino divina, es decir, estamos ante una crisis apocalíptica. El rechazo al Apokalypsis entre los católicos y entre muchos protestantes también, proviene de de una larga tradición interpretativa, de carácter preterista, es decir, que lo que San Juan describe ocurrió ya en el Siglo I. Los presbíteros históricamente han desaconsejado a los fieles la lectura de las Sagradas Escrituras bajo el pretexto de la complejidad de las mismas; paradójicamente, San Agustín, San Juan Crisóstomo o San Jerónimo alentaban a los fieles a meditar y estudiar en la Palabra de Dios. Cuando uno le pregunta a un sacerdote tradicionalista sobre el Apokalypsis se enfrenta, inmediatamente ante un vacío: la duda y el temor de decir cualquier cosa que pueda sonar heterodoxa, demuestra que el presbítero tampoco está sólidamente asentado a la doctrina, y es entonces cuando los fieles, que desean conocer el Mensaje de Nuestro Señor, van a buscarlo a cualquier parte y caen en los errores del pre-tribulacionismo, del rapto inminente, etc.

  • ¿Cuántos católicos han apostatado y ahora militan en las Asambleas de Dios, precisamente porque llegaron allí buscando alguna explicación de la Revelación de Jesucristo?
  • ¿Cuántos católicos se frustran al enfrentarse al Apokalypsis y no encontrar en ninguna parte una explicación cuando ven que los acontecimientos que conmueven al mundo actual están reflejados en ese libro escrito por San Juan hace casi dos milenios?
  • ¿Qué decir sobre la ausencia de una literatura católica esjatológica seria, fiel a las Sagradas Escrituras y a la Tradición?


Enfrentarse al drama de la usurpación de Bergoglio es enfrentarse a los tiempos apocalípticos, implica reconocer que el Tiempo está cerca y que pronto el Señor Jesús acabará con el Príncipe de este Mundo… pero ¿hemos de estar alarmados? No, debemos estar edificados, debemos estar preparados, velando y orando (Mt 26: 41), porque como dijo San Pablo en su segunda epístola a los cristianos de Tesalónica (2: 3-11):

 Que nadie en modo alguno os engañe, porque antes ha de venir la apostasía y ha de manifestarse el hombre del pecado, el hijo de la perdición, que se opone y se alza contra todo lo que se dice Dios o es adorado, hasta sentarse en el templo de Dios y proclamarse Dios a sí mismo. ¿No recordáis que estando entre vosotros ya os decía esto?
Y ahora sabéis qué es lo que le contiene, hasta que llegue el tiempo de manifestarse. Porque el misterio de iniquidad está ya en acción; sólo falta que el que le retiene sea apartado.
Entonces se manifestará el inicuo, a quien el Señor Jesús matará con el aliento de su boca, destruyéndole con el esplendor de su venida;  aquel inicuo, cuya venida, por acción de Satanás, irá acompañada de todo género de portentos, señales y prodigios engañosos, y de seducciones de iniquidad para los destinados a la perdición, por no haber recibido el amor de la verdad que los salvaría. Por eso Dios les envía un poder engañoso, para que crean en la mentira y sean condenados cuantos, no creyendo en la verdad, se complacieron en la iniquidad. Pero nosotros debemos dar incesantes gracias a Dios por vosotros, hermanos amados del Señor, a quienes Dios ha elegido como primicias para haceros salvos por la santificación del Espíritu y la fe en la verdad.

Sí, la APOSTASÍA ya está aquí y los anticristos se han manifestado, pero aún no se manifestó El Anticristo, el Hombre de Pecado que consumará la obra de Lucifer. Hasta tanto, es necesario que prediquemos la Verdad, recordando los mensajes de los ángeles del Apokalypsis (14: 6-12):

Vi otro ángel que volaba por medio del cielo y tenía un evangelio eterno para pregonarlo a los moradores de la tierra y a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a grandes voces: Temed a Dios y dadle gloría, porque llegó la hora de su juicio, y adorad al que ha hecho el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.
Un segundo ángel siguió, diciendo: Cayó, cayó Babilonia la grande, que a todas las naciones dio a beber del vino del furor de su fornicación.
Un tercer ángel los siguió, diciendo con voz fuerte: Si alguno adora la Bestia y su imagen y recibe su marca en la frente o en la mano, éste beberá del vino del furor de Dios, que ha sido derramado sin mezcla en la copa de su ira, y será atormentado con el fuego y el azufre delante de los santos ángeles y delante del Cordero, y el humo de su tormento subirá por los siglos de los siglos, y no tendrán reposo día y noche aquellos que adoren a la Bestia y a su imagen y los que reciban la marca de su nombre.

Aquí está la paciencia de los santos, aquellos que guardan los preceptos de Dios y la fe de Jesús.


Los que guardan los preceptos de Dios y la fe de Jesús.... los preceptos de Dios y la fe de Jesús. 
El Señor nos de la gracia de predicar la Verdad.

3 comentarios:

  1. Digamos que el libro es más de lo mismo en la crónica anti-bergogliana. Nada nuevo bajo el sol.

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  2. A propósito de la FSSPX y Bergoglio, por lo que leo en los blogs filo-lefes, la mayoría de los simpatizantes de la FSSPX está encantado con la "regularización" tal como favorablemente la presenta M. Schmidberger en su carta reciente

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  3. Les paso enlace para leer un extracto del libro:

    http://www.catolicosalerta.com.ar/noticias06/tres-anios-con-francisco-extracto-nueva-edicion.pdf

    Muchas gracias, Raúl, por la publicación. Me permito hacer una aclaración: si bien el objeto del libro es Bergoglio, en todo momento he puesto en evidencia el hecho de que la raíz del problema remonta a Roncalli y a Montini, los antipapas que fraguaron el CVII, dando inicio a la religión humanista del anticristo bajo las engañosas apariencias del catolicismo...

    Un saludo muy cordial en Cristo y María.

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