sábado, 7 de mayo de 2016

La miopía esjatológica

Reflexiones ante los catálogos bergoglianos: La miopía esjatológica de los conservadores y tradicionalistas tras 57 años de la Iglesia del Anticristo

Recientemente volví a publicar aquí en Sursum Corda un artículo por pedido del señor Alejandro Sosa Laprida. Como es de público conocimiento, incluso porque él mismo lo dijo y firmó en un artículo-comentario también salido en Sursum Corda, es el responsable de una  recopilación de los dichos y hechos del actual usurpador y antipapa, el señor Jorge Mario Bergoglio y de un libro en el cual se analiza el anti-pontificado de este precursor del anticristo.
Esta compilación de los hechos del actual Sumo Pontífice de la Iglesia Conciliar, nos lleva a preguntarnos en el contexto en el cual se analiza esta situación presente de la Iglesia, y cuales son sus perspectivas esjatológicas.

Dicho de manera más simple: El autor de este “rosario” de acciones ¿Se limita a mostrarnos acciones escandalosas o las lleva a la última consecuencia y trata de sacar de ellas la lógica conclusión? ¿Es sólo mostrarnos cuán escandaloso puede ser el gobierno sobre la Iglesia Montiniana de Bergoglio, o quiere señalar que el es otro más de aquellos sobre los que nos advirtió San Juan en su primer epístola (1 Jn 2:18-29)

Hijitos, ésta es la hora postrera, y como habéis oído que está para llegar el anticristo, os digo ahora que muchos se han hecho anticristos, por lo cual conocemos que ésta es la hora postrera.
De nosotros han salido, pero no eran de los nuestros. Si de los nuestros fueran, hubieran permanecido con nosotros; pero así se ha hecho manifiesto que no todos son de los nuestros. Cuanto a vosotros, tenéis la unción del Santo y conocéis todas las cosas. No os escribo porque no conozcáis la verdad, sino porque la conocéis, y sabéis que la mentira no procede de la verdad.
¿Quién es el embustero sino el que niega que Jesús es Cristo? Ese es el anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. Todo el que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre.  Lo que desde el principio habéis oído, procurad que permanezca en vosotros. Si en vosotros permanece lo que habéis oído desde el principio, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre. Y ésta es la promesa que El nos hizo, la vida eterna.  
Os escribo esto a propósito de los que pretenden extraviaros. La unción que de El habéis recibido perdura en vosotros, y no necesitáis que nadie os enseñe, porque, como la unción os lo enseña todo y es verídica y no mentirosa, permanecéis en El, según que os enseñó.
Ahora, pues, hijitos, permaneced en El, para que, cuando apareciere, tengamos confianza y no seamos confundidos por El en su venida. Si sabéis que El es justo, sabed también que todo el que practica la justicia es nacido de El.

El Apóstol nos dice claramente que sabemos que estamos en la hora postrera, si vamos al texto griego vemos que dice ἐσχάτη ὥρα, literalmente “última hora”, pero también puede ser vertido como los tiempos finales, la última época. ¿En qué se caracterizan estos tiempos finales de los que habla San Juan? Por el surgimiento y la multiplicación de los anticristos. Ellos no son el AntiCristo, y por la aparición de estos enemigos de la Verdad, estos que niegan al hijo y que por lo tanto, tampoco tienen al Padre, aquellos que pretenden extraviar a los hermanos en el Señor y que, como no nacieron de Jesucristo, no pertenecen ni han permanecido en él.
Bergoglio es uno de estos anti-cristos. Es uno de los que se opone a la Doctrina y a la Verdad de Jesucristo. Pero él no es el primero de los anticristos que deambulan por el mundo, ganando el favor de los hombres que han rechazado a la Luz (Jn 3: 19), sino el sexto de los usurpadores anticristos del Trono de Pedro, el sexto de los consecutivos impostores, por eso sabemos que estamos en los tiempos finales. Vayamos al tan olvidado e ignorado por muchos, sermón esjatológico del Señor, en Mateo 24: 5- 8:

Porque vendrán muchos en mi nombre y dirán: Yo soy el Mesías, y engañarán a muchos. Oiréis hablar de guerras y de rumores guerreros; pero no os turbéis, porque es preciso que esto suceda, mas no es aún el fin. Se levantará nación contra nación y reino contra reino, y habrá hambres y terremotos en diversos lugares; pero todo esto es el comienzo de los dolores.

El comienzo de los dolores está marcado por la aparición de muchos (πολλοι) que se digan “El Mesías”, que literalmente significa “el Ungido” (Χριστός) ¿Y no dicen los impostores, desde Roncalli/Juan XXIII-Bis ser los legítimos pontífices? ¿No se hacía llamar el heresiarca Ratzinger/Benedicto XVI “Santo Padre”? Y estos impostores han engañado, efectivamente a muchos. A los modernistas porque dicen las palabras que ellos quieren oir, y a los conservadores, porque les hacen creer, como Ratzinger, que es uno de ellos. Pero como dice Jesucristo “mas no es aún el fin”, como imaginaron algunos en la década de 1960 cuando se aprobó el Novus Ordo Missae… no… no es el fin todavía, pero sí la señal de que hemos entrado de lleno en la ἐσχάτη ὥρα, los tiempos finales, porque se multiplicarán las guerras como dice el Señor, y los rumores de más guerras, así como la grandes catástrofes naturales… pero Jesucristo nos dice “todo esto es el comienzo de los dolores”. ¿Pero de qué dolores habla? Me ha sorprendido mucho que en muchas Biblias católicas no se haya traducido el texto completo, en griego dice

πάντα δὲ ταῦτα ἀρχὴ ὠδίνων.
Y todas estas cosas serán el principio de los dolores de parto.

Ahora, vayamos al Apokalypsis 12:

Una gran señal fue vista en el cielo: una mujer vestida del sol, y la luna debajo de sus pies, y en su cabeza una corona de doce estrellas; y estando encinta, grita con dolores de parto angustiada por dar a luz.

Así es, el comienzo de los dolores del parto son las épocas en las cuales estamos viviendo, y al mismo tiempo que todo esto ocurre, está surgiendo aquel a quien también San Juan vio:

Otra señal fue vista en el cielo: he aquí un gran dragón rojo, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas, siete diademas, y su cola arrastra la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó a la tierra. Y el dragón se paró delante de la mujer que estaba a punto de dar a luz, a fin de devorar a su hijo cuando ella diera a luz.

Pero el Apokalypsis nos cuenta que ese hijo fue arrebatado a Dios y que Él regirá las naciones con vara de hierro “Y la mujer huyó al desierto, allí donde tiene un lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten durante mil doscientos sesenta días.”

Y si seguimos leyendo vemos como se desarrollaran los acontecimientos que vendrán luego de estos dolores de parto que nos tocan vivir en el tiempo presente:
Hubo una batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles peleaban con el Dragón, y peleó el Dragón y sus ángeles, y no pudieron triunfar ni fue hallado su lugar en el cielo. Fue arrojado el Dragón grande, la antigua serpiente, llamada diablo y Satanás, que extravía a toda la redondez de la tierra, y fue precipitado en la tierra, y sus ángeles fueron con él precipitados.
Oí una gran voz en el cielo que decía: Ahora llega la salvación, el poder, el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo, porque fue precipitado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios de día y de noche. Pero ellos le han vencido por la sangre del Cordero, y por la palabra de su testimonio, y menospreciaron su vida hasta morir.
Por eso, regocijaos, cielos y todos los que moráis en ellos. ¡Ay de la tierra y de la mar! porque descendió el diablo a vosotras animado de gran furor por cuanto sabe que le queda poco tiempo.
Cuando el dragón se vio precipitado en la tierra, se dio a perseguir a la mujer que había parido al Hijo varón. Pero le fueron dadas a la mujer dos alas de águila grande, para que volase al desierto, a su lugar, donde es alimentada por un tiempo y dos tiempos y medio tiempo, lejos de la vista de la serpiente. La serpiente arrojó de su boca, detrás de la mujer, como un río de agua para hacer que el río la arrastrase. Pero la tierra vino en ayuda de la mujer, y abrió la tierra su boca, y se tragó el río que el dragón había arrojado de su boca.
Se enfureció el dragón contra la mujer, y se fue a hacer la guerra contra el resto de su descendencia, contra los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesús.

¿Se ha desatado la Tribulación comandada por el Dragón? No, aún no, pero hay tribulaciones que presagian lo que se avecina (Mt 24: 9- 14) y no vemos a los perplejos ni escandalizados anunciar todo esto que pronto se avendrá contra los moradores de la tierra:

Entonces os entregarán a los tormentos y os matarán, y seréis aborrecidos de todos los pueblos a causa de mi nombre.  Entonces se escandalizarán muchos y unos a otros se harán traición y se aborrecerán; y se levantarán muchos falsos profetas, que engañarán a muchos, y por el exceso de la maldad se enfriará la caridad de muchos; mas el que perseverare hasta el fin, ése será salvo.
Será predicado este evangelio del Reino en todo el mundo, por testimonio para todas las naciones, y entonces vendrá el fin.

¿Cómo se predicará el Evangelio del Reino? Por testimonio… en griego dice μαρτύριον, proviene de μάρτυς, y de allí el término “martirio”. Por medio del martirio se predicará el Evangelio a todas las naciones, a causa de la persecución los cristianos seremos dispersados nuevamente como en los primeros siglos y llevaremos la Buena Noticia, y recién entonces vendrá el fin.
Ahora, quiénes viven pendientes de la última herejía de Bergoglio ¿anuncian que el fin está cerca? Muchas veces, no. Muchos de ellos creen que estamos ante otra crisis histórica de la Iglesia y que, tarde o temprano los hombres de la Iglesia encontrarán una solución y un nuevo Papa gobernará la Iglesia Católica, y ese Papa vendrá a corregir los desmadres del último usurpador modernista. ¡Qué ignorancia bíblica! ¡Qué analfabetismo escritural! Ellos, los escandalizados y los eternos perplejos tienen una doctrina que no es la de Cristo, ni guardan los mandamientos de Dios y [ni] tienen el testimonio de Jesús
Yo me he preguntado sobre aquellos que creen que pueden salvar a la Iglesia (¡cuando es la Iglesia el instrumento de salvación de Dios!) si tienen la fe de Jesús, tal como dice el Apóstol San Pablo (2 Cor 13: 5):

Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿No reconocéis que Jesucristo está en vosotros? A no ser que estéis reprobados

Cuando un católico sólo puede demostrarse y probar que está en la Fe por el escándalo que le provocan las acciones de un personaje como el señor Bergoglio, pero no puede demostrar que su fe es diferente a la de Bergoglio más allá de las costumbres y acciones, ese católico no es tal, sino un modernista más. Dicho en otras palabras, no son las palabras y las formas las que nos diferencian de Bergoglio, sino que él y toda la jerarquía de la Iglesia Conciliar adhieren a una fe diferente a la Fe de Jesucristo.

Nosostros ¿Tenemos la fe de Jesucristo? Sí. Seguimos los mandamientos de Dios y guardamos el testimonio de Jesús. No somos los nostálgicos de los años ’50, no somos la resaca de 1940.
¿Cuál es el centro de nuestra fe? ¿Por qué luchamos? ¿Por qué predicamos? (¿predicamos?) Porque si nuestra fe es sólo exotérica, ritualística y costumbrista, somos como los hipócritas que se escandalizan de Bergoglio y añoran a Ratzinger, tratando de hacernos creer que este no es Papa, pero el otro si lo era, cuando en realidad, ambos son anticristos. Miente quien pone a Ratzinger como ortodoxo y a Begoglio como su némesis. Miente y engaña, no es de Cristo, sino siervo del Anticristo que está por manifestarse.
Y aunque la Bestia descripta por San Juan en el Apokalypsis ha recibido el poder para hacer la guerra a los Santos y vencerlos en esta tierra, nosotros nos consolamos los unos a los otros porque tenemos la esperanza y la fe de Jesús. En esta hora, queridos amigos, no nos sirve de nada escandalizarnos de lo que Bergoglio haga, porque no puede llamarnos la atención, y tampoco escandalizará a aquel fiel que está imbuido en la Iglesia Conciliar y que tampoco tiene la fe. El fiel modernista, el fiel de la Iglesia Conciliar cree que en Bergoglio como cree en todos los Usurpadores desde Roncalli/Juan XXIII-bis. No siente aberración ante lo que Sinagoglio diga o haga, no le importa, no afecta su fe modernista y humanista en lo más mínimo... como mucho, espera pacientemente que pronto sea sucedido por un "Papa más ortodoxo", como me confesó un miembro del Opus hace pocos días.

Pero los católicos sabemos bien que la fe está contenida en el Evangelio, y que la Misa lo expresa y el Papa debe custodiarlo… pero la fe no es ni la Misa ni el Papa. ¿Y cuál es el centro de ese Evangelio? Vayamos a Apokalypsis nuevamente (Apoc 14: 6 -7):

Vi otro ángel que volaba por medio del cielo y tenía un evangelio eterno para pregonarlo a los moradores de la tierra y a toda nación, tribu, lengua y pueblo,  diciendo a grandes voces: Temed a Dios y dadle gloría, porque llegó la hora de su juicio, y adorad al que ha hecho el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.

Adorad a Dios… el primer mandamiento. Y no nos debe sorprender que el Primer Ángel pregone ese mismo mandato a los hombres de la tierra. Porque así como cuando Moisés subió al Sinaí para recibir las Tablas de la Ley, y los israelitas al pasar el tiempo y no regresar el libertador de Egipto, se hicieron sus propios dioses y adoraron la obra de sus manos (Ex 32), así también ocurrió con la Iglesia de nuestros días. La fe que era ardiente se fue enfriando hasta volverse tibia… y hoy la Iglesia vive la época de la Iglesia de Laodicea (Apoc 3: 15-18):

Conozco tus obras y que no eres ni frío ni caliente.  Ojalá fueras frío o caliente, mas porque eres tibio y no eres caliente ni frío, estoy para vomitarte de mi boca.
Porque dices: Yo soy rico, me he enriquecido y de nada tengo necesidad, y no sabes que eres un desdichado, un miserable, un indigente, un ciego y un desnudo;  te aconsejo que compres de mi oro acrisolado por el fuego, para que te enriquezcas, y vestiduras blancas para que te vistas, y no aparezca la vergüenza de tu desnudez, y colirio para ungir tus ojos a fin de que veas.


Pero nosotros, debemos ahora más que nunca fortalecernos en la fe, prepararnos porque sabemos lo que nos viene, sabemos que la Gran Prueba está a las puertas y el mensaje de los otros dos ángeles resuena en nuestros oídos, y son los mensajes que nos traen la esperanza (Apoc 14: 8):

Un segundo ángel siguió, diciendo: Cayó, cayó Babilonia la grande, que a todas las naciones dio a beber del vino del furor de su fornicación.
Un tercer ángel los siguió, diciendo con voz fuerte: Si alguno adora la Bestia y su imagen y recibe su marca en la frente o en la mano, éste beberá del vino del furor de Dios, que ha sido derramado sin mezcla en la copa de su ira, y será atormentado con el fuego y el azufre delante de los santos ángeles y delante del Cordero,  y el humo de su tormento subirá por los siglos de los siglos, y no tendrán reposo día y noche aquellos que adoren a la Bestia y a su imagen y los que reciban la marca de su nombre.
Aquí está la paciencia de los santos, aquellos que guardan los preceptos de Dios y la fe de Jesús.


Nosotros guardamos los preceptos de Dios y la fe de Jesús, no las costumbres litúrgicas, los usos litúrgicos cuyo fin era expresar fielmente los Mandamientos de Dios y la fe de Jesucristo. Compilar las maldades bergoglianas, como bien las llamó Alejandro Sosa puede ser muy instructivo para quien tiene la fe, pero no para aquel que está convencido de que eso es compatible con la fe de Cristo. ¡Expongamos la Fe de Cristo! ¡Enseñemos los preceptos de Dios! ¡Prediquemos la fe de Jesús!

4 comentarios:

  1. Jorge Rodríguez8 de mayo de 2016, 20:16

    Hay señales por doquier para el que pueda verlas. Pero hay que tener un sentido católico sobrenatural para eso. Porque si no uno sale a la calle y ve la gente haciendo sus vidas con los problemas de siempre y parece que acá no pasa nada distinto de lo que ha ocurrido los últimos dos mil años.

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  2. Coincido totalmente: estamos viviendo la crisis terminal apocalíptica que desembocará a corto o mediano plazo en el reino universal del Anticristo. Es verdad que no hice alusión a ello de modo explícito en el libro, pero lo sugerí fuertemente a través de las citas bíblicas que utilicé en la introducción y en la conclusión del mismo. Se puede leer en el breve extracto que difundí ampliamente por internet y que se puede encontrar aquí:

    http://www.catolicosalerta.com.ar/noticias06/tres-anios-con-francisco-extracto-nueva-edicion.pdf

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  3. Estimado Alejandro,gracias por su comentario. La pregunta es simple: Es Bergoglio tan usurpador y anticristo como todos sus antecesores desde Roncalli/Juan XXIII bis... Especialmente el heresiarca Joseph Ratzinger?

    Otra cosa ¿Recuerda lo que le pedí ya, varias veces sobre enlazar con el sitio de los semilefebvristas "Católicos Alerta"?

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    1. Bien dicho Raúl Miguel, Católicos Alerta es un sitio dirigido por Olga Moreno, aquella resentida y ex-lefebvrista, y ahora sostenedora de la tesis aquella que dice que Jorge Mario Bergoglio es un papa material.

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