miércoles, 20 de julio de 2016

La desconfianza

Texto gentilmente enviado por la cadena de correo "Periscopio", apostolado de Nacho Alday, quien redacta breves reflexiones sobre la Sagrada Escritura y comentarios sobre las noticias que repercuten en la vida de los fieles católicos.


PERISCOPIO
16/07/2016

DESCONFIANZA
El Génesis nos cuenta que Dios prometió a Abraham tener descendencia  a pesar de contar 75 años y su mujer haber sido estéril toda la vida.
Pero pasaron 10 años y seguían sin tener hijos por lo que Sara desconfiando de la palabra de Dios le sugirió tener uno con su esclava egipcia Agar.
Abraham escuchó el consejo de Sara y aceptó esa relación adúltera con quien no era del linaje escogido y, desconfiando él también, engendró un hijo espurio con esa mujer pagana.

El ángel de Yahvé  dijo a Agar: Has concebido y darás a luz un hijo al que llamarás Ismael…, será como un asno salvaje…, su mano contra todos y la mano de todos contra él…

Ismael es el progenitor de los pueblos árabes.
Por causa de esa desconfianza los israelitas se han visto acosados a lo largo del tiempo por los ismaelitas.

3 comentarios:

  1. Hay otra de una lectura de este episodio. Agar, era esclava de Sara, por lo tanto los hijos que tuviera podían considerarse hijos de Sara. No era adulterio, sino que estaba de acuerdo con las leyes y costumbres de la época. También Jacob tuvo hijos con las esclavas de sus esposas, en ningún lado de las escrituras Dios les reprende por adúlteros. El hijo de Agar no fue espurio, sino que tiene un papel en la historia de los patriarcas que prefigura eventos posteriores.

    Agar era egipcia pero lo de pagana tampoco. Por empezar el ángel del Señor se le apareció 2 veces (Gn 16:7 y Gn 21:11). La primera cuando huía de Sara estando embarazada de al desierto y la segunda cuando huía de Sara con su hijo Ismael. En las dos veces Agar demostró creer en el ángel, a diferencia de la incrédula Sara.

    Ahora bien, en toda esta historia Sara es figura del pueblo judío, incrédulo de la promesa del Mesías. Agar también cumple un papel como figura de otra cosa. Comparemos a la Virgen María con Agar: María y Agar son fértiles y pertenecen a Israel-Sara. Tanto a María como a Agar se les aparece un ángel, y ellas creen al ángel, a diferencia de la incrédula Sara (a la cual no se aparece el ángel sino a Abraham). Es muy significativo que María se defina como la Esclava del Señor, siendo que Agar también era esclava. Agar tiene que huir de Sara, figura de Israel, también María tuvo que huir de Israel a Egipto. Agár representa un pueblo extranjero y termina siendo la madre de otras naciones, de la misma forma, el cristianismo al ser rechazado por los Judíos (en su mayoría) termina siendo la salvación de las naciones de los gentiles, y María se transforma en la madre de todos esos pueblos no-judíos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Total y absolutamente de acuerdo contigo. Es el problema de querer hacer exégesis fuera de contexto. Un texto sin contexto es un pretexto.

      Eliminar
  2. Muy interesante el comentario de Jorge Rodríguez, realmente me llamó la atención y me movió a la reflexión y a volver a buscar en las fuentes.

    Sin embargo, me parece que se trata de una opinión personal de él, aunque haya sido escrita por algún santo padre o ángel, no puede ir en contra de lo que enseña Aquel que fue arrebatado al tercer cielo:

    "Decidme, los que queréis estar bajo la Ley: ¿no habéis oído la Ley?, pues está escrito que Abraham tuvo dos hijos: uno de la esclavas y el otro de la libre.23 Pero el de la esclava nació según la carne; pero el de la libre, en virtud de la promesa. Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; este es Agar, pues Agar es el monte Sinaí, en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, ya que esta, junto con sus hijos, está en esclavitud. Pero la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre, pues está escrito:
    «¡Regocíjate, estéril, tú que no das a luz;
    grita de júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto!,
    porque más son los hijos de la abandonada que los de la que tiene marido».
    Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa. Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora. Pero ¿qué dice la Escritura?: «Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre». De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre." (Gálatas 4:21-31)

    Y para finalizar, recordemos lo que nos dijo el Apóstol de los gentiles en el primer capítulo de la misma epístola:

    "Pero si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anuncia un evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema."

    Atte.
    Un sacerdote católico de rito oriental

    ResponderEliminar

Muchas gracias por dejar tu mensaje. Si el mismo contiene insultos o groserías, será eliminado.
Benedicamus Domino!