martes, 19 de julio de 2016

“Transgénero” es un enfermedad y se debe tratar como tal: ex jefe de psiquitría del Johns Hopkins

“Transgénero” es un enfermedad y se debe tratar como tal: ex jefe de psiquitría del Johns Hopkins



(Transcrito de The New Observer/  traducción de los hermanos de Foro Católico)

La locura del “transgénero”, promovida a través de los medios de comunicación como “la próxima frontera de los derechos civiles”, es en realidad una enfermedad mental y su promoción está cooperando con más trastornos mentales, afimó el ex Jefe de Psiquiatría del Hospital Johns Hopkins.

El  Dr. s, es reconocido actualmente como Profesor Distinguido de Psiquiatría en este hospital de fama mundial, y dijo también que los cambios de sexo eran “biológicamente imposibles”, y que los médicos que “promueven la cirugía de reasignación sexual, están colaborando con un trastorno mental”.

Además, dijo, “la transexualidad es un trastorno mental que necesita tratamiento”, como son tratados otros trastornos mentales, y no debe ser atendido por los medios de comunicación y los profesionales médicos en la forma en quese le trata.

McHugh es el autor de seis libros y al menos 125 artículos médicos revisados por sus pares, e hizo estas declaraciones en un artículo publicado en el Wall Street Journal titulado “La Cirugía Transgénero no es la Solución”, en la que explicó que la cirugía transexual no es la solución para las personas que sufren un “trastorno de la suposición” – la idea de que su masculinidad o feminidad es diferente a lo que la naturaleza les asigna biológicamente.

En apoyo a su opinión, se refirió a un estudio reciente que mostró que la tasa de suicidio entre las personas “transgénero” que se sometieron a cirugía de reasignación, es 20 veces más alta que la tasa de suicidio entre las personas normales.

McHugh también mencionó estudios de la Universidad de Vanderbilt y de la Clínica Portman de Londres, sobre los niños que habían expresado sentimientos transexuales, pero para los cuales, con el tiempo, el 70-80% habían “perdido espontáneamente esos sentimientos” – dando a entender que mucha de esta “transexualidad” era, de hecho, fomentada por adultos que proyectaron estos sentimientos a los niños.

“Mientras que el gobierno de Obama, Hollywood y los principales medios de comunicación como la revista Time promueven la transexualidad como normal”, dijo McHugh, “los responsables políticos y los medios de comunicación no le están haciendo ningún favor, al público o al “transgénero” por el tratamiento de sus confusiones como si fueran un derecho que se debe de defender, en lugar de considerarlo un trastorno mental que merece la comprensión, el tratamiento y la prevención”.

“Esta intensa sensación de ser transgénero constituye un trastorno mental en dos aspectos: El primero es que la idea de desalineación sexual es simplemente equivocada – que no corresponde con la realidad física. La segunda es que puede conducir a resultados psicológicamente sombríos”.

El trastorno de la persona transexual, definió el Dr. McHugh, consiste en la “suposición” de la persona de que son diferentes la realidad física de su cuerpo -de su masculinidad o feminidad- a lo asignado por la naturaleza.

Es un trastorno similar a una persona que sufre anorexia, una persona “peligrosamente delgada” que se ve en el espejo y piensa que está “gorda”, dijo el Dr. McHugh.

En esta alteración, el género de la persona está sólo en su mente, independientemente de la realidad anatómica, y ha llevado a algunas personas transexuales a presionar por la aceptación social y la afirmación de su subjetiva “verdad personal”, dijo el Dr. McHugh.

Como resultado, algunos estados – California, Nueva Jersey y Massachusetts – han aprobado leyes que prohíben los psiquiatras”, incluso con permiso de los padres, el esfuerzo por restaurar los sentimientos naturales de género a un menor transgénero”, dijo.

Los defensores de los transexuales no quieren saber, dijo McHugh, que los estudios muestran que entre el 70 y el 80% de los niños que expresan sentimientos transgénero “espontáneamente pierden esos sentimientos” con el tiempo.

Además, para aquellos que se sometieron a cirugía de reasignación sexual, dijeron en su mayoría que estaban “satisfechos” con la “operación”, pero sus posteriores ajustes psicosociales no fueron mejores que aquellos que no reralizaron la cirugía.”

“Y así, en Hopkins dejamos de hacer la cirugía de reasignación de sexo, ya que el paciente seguía preocupado y parecía una razón insuficiente para amputar quirúrgicamente órganos normales,” dijo el Dr. McHugh.

El ex jefe de psiquiatría del Johns Hopkins también advirtió en contra de permitir o fomentar determinados subgrupos de los transexuales, como los jóvenes “susceptibles a la sugestión de “todo es normal” educación sexual “y” consejeros “de la diversidad de las escuelas que, como “los líderes de culto, “pueden” animar a estos jóvenes a distanciarse de sus familias y ofrecer asesoramiento sobre rebatir argumentos en contra de tener la cirugía transexual”.

También informó que hay “médicos equivocados” quienes,  trabajan con niños muy pequeños que parecen imitar al sexo opuesto, administrando “hormonas de la pubertad, retrasandolo para hacer cirugías de cambio de sexo posteriores menos oneroso a pesar de que los fármacos frenan el crecimiento y el riesgo de los niños de causarles la esterilidad”.

Esta acción es “muy cercana al abuso infantil”, dijo el Dr. McHugh, dado que cerca del 80% de esos niños “abandonan su confusión y crecen de forma natural en la vida adulta si no se les trata.”

Finalmente “Es biológicamente imposible el “cambio de sexo”, dijo McHugh. “Las personas que se someten a la cirugía de reasignación de sexo no cambian de hombre a mujer o viceversa. Más bien, se convierten en hombres o mujeres masculinizadas o feminizadas. Afirmar que esto es cuestión de los derechos civiles y fomentar la intervención quirúrgica es en realidad para colaborar y promover un trastorno mental”.

(Transcrito de The New Observer)

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