domingo, 23 de octubre de 2016

Una cuestión de convicción

El siguiente es un correo electrónico que respondí a alguien que firmó con un pseudónimo

Estimado señor,
Le agradezco mucho por comunicarse conmigo. Quiero que sepa que Sursum Corda es un ministerio cristiano independiente de cualesquier organización o congregación religiosa. No tiene más vínculo con ningún sociedad o fraternidad sacerdotal que no sea la fe común que fue entregada una vez a los Santos (Judas 1: 3), o como en el caso de los padres en Vedia, además de la misma fe, la amistad. Esto es muy importante, porque en su correo me ha señalado varias preguntas sobre grupos sacerdotales de México y todo lo que puedo decirle, sintéticamente es lo siguiente: si los sacerdotes guardan los mandamientos de Dios y tienen la Fe de Jesús (Apoc 14: 12) son buenos sacerdotes, pero si alteran la doctrina de Cristo para sacar ventaja de cualquier tipo, o si andan con chismes o incluso recurren a la violencia, el chantaje o la mentira antes que a la predicación, yo no podría recomendarlos.

No obstante, usted debería orar al Señor y pedir que el Espíritu Santo lo guíe en este momento tan particular que vivimos los cristianos. Estamos en un tiempo muy delicado de la historia de la Iglesia y sólo el convencimiento de que El Señor Jesucristo está con nosotros hasta el fin (Mt 28:20), es lo que nos mantiene en pie.

Mi recomendación es que, antes de fijarse en sí los sacerdotes tienen o no órdenes válidas, se fije en si mantienen o no la Fe de Jesús. Si no tienen la fe, de poco vale que tengan validez sacramental. Durante muchísimo tiempo nuestros hermanos en el Japón estuvieron sin sacerdotes, lo mismo ocurrió con los católicos perseguidos por el comunismo o en la Alemania Nazi, otro tanto ocurrió en el África y en tantos lugares. Nuestra fe no está basada en los sacramentos, sino en la Fe en Cristo. Los sacramentos son los signos visibles por los que se transmite la gracia y usted, como católico, debe saber muy bien que, por ejemplo, en el caso del baptismo (que es necesario), lo puede administrar incluso un fiel, que el matrimonio no requiere presbítero y que la contrición perfecta puede suplir, en caso de grave peligro, la presencia de un sacerdote.

Ahora, si usted tiene sacerdotes que tienen la Fe, pero en sus prácticas habituales desafían la Ley de Dios y la de la Iglesia, usted debería rechazarlos, aún cuando tuvieran ordenes válidas. No porque los sacramentos se contaminen (como sostenían los herejes donatistas), sino por convicciones. Esto incluye, a mi entender a los presbíteros lefebvristas. Desde mi perspectiva, una Misa celebrada una cum Bergoglio no es herética ni inválida, tal como ya lo he demostrado en mi blog. Incluso, yo cité casos puntuales en los que demuestro que, en los ritos pre-tridentinos se mencionaba en el canon de la Misa a reyes y gobernantes herejes o no cristianos, incluso en el ritual tridentino la Alemania Nazi se rezaba por Hitler, en la Italia Fascista por Mussolini. Yo no asisto a las misas celebradas por sacerdotes de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X porque adhiero a la tesis sedevacantista, y si yo como católico rechazo al actual ocupante de la Silla Apostólica como un usurpador, como un hereje y un anticristo, me parece incoherente ir a la Misa o a una congregación que defiende que ese anticristo es el Vicario de Cristo.

Dicho de otra manera, como soy católico y rechazo a Bergoglio, no puedo asistir a una Misa en en dónde el presbítero no sólo lo menciona en el canon, sino que además, lo defienden en sus sermones en contra de los sedevacantistas.

Es una cuestión de principios y de convicciones. En todo caso, le recomiendo que ore y le pida dirección al Espíritu Santo.

Dios lo guarde,
En Cristo Jesús,

Raúl.

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