sábado, 5 de noviembre de 2016

El Milenio, según Monseñor Straubinger

El Milenio, según Monseñor Straubinger

Nuestro querido hermano en Cristo, Jorge, colaborador y comentarista de Sursum Corda, me envió hace pocos días la Biblia completa de Monseñor Straubinger, la cual se destaca, no sólo por la calidad de su traducción, sino también, por la claridad de los comentarios. He decidido, como sugerencia de Jorge, publicar los comentarios del Apokalypsis 20: 1-6 de San Juan. Cada versículo está destacado en negrita y en bastardillas el comentario correspondiente.


1.Y vi un ángel que descendía del cielo y tenía en su mano la llave del abismo y una gran cadena.
1. Para apoderarse del drag6n (v. 2) el ángel desciende del cielo a la tierra, pues antes Satanás babia sido precipitado a ella (12, 9·12). Este ángel parecería ser el Arcángel S. Miguel, que es el vencedor de Satanás (d. 12, 7 y nota), y a quien la liturgia de su fiesta considera como el ángel mencionado en 1, 1 (d. Epístola del 8 de mayo y 29 de septiembre). León XIII lo expresa así en su Exorcismo contra Satanás y los ángeles rebeldes al citar este pasaje cuando pide a San Miguel que sujete "al dragón aquella antigua serpiente que es el diablo y Satanás" para precipitarlo encadenado a los abismos de modo que no pueda seducir más a las naciones. El mismo Pontífice prescribió la oración después de la misa en que se hace igual pedido a Miguel, "Príncipe de la milicia celestial" para que reduzca a "Satanás y los otros espíritus malignos que vagan por el mundo'. Véase 1 Pedro S, 8, que se recita en el Oficio de Completas. CL II Cor 2, 11: Ef. 6, 12.

2.Y se apoderó del dragón, la serpiente antigua, que es el Diablo y Satanás, y lo encadenó por mil años,
2. "Aquí, dice Gelin, el ángel malo por excelencia sufre un castigo previo a !u punición definitiva (20, 10). Se trata de una neutralización de su poder, que refuerza la que le había sido impuesta en 12, 9". Por mil años: los vv. 3, 4, S, 6 y 7 repiten esta cifra. Según S. Pedro, ella correspondería a un día del Señor (11 Pedro 3, 8: S. 89,4). S. Pablo (I Coro 15, 25) dice: "hasta que :tI ponga a sus enemigos por escabel de sus pies", como lo vemos en las vv. 7-10.

3.y lo arrojó al abismo que cerró y sobre el cual puso sello para que no sedujese más a las naciones, hasta que se hubiesen cumplido los mil años, después de lo cual ha de ser soltado por un poco de tiempo.
3. Al Abismo: véase v. 9: 19, 21 Y nota. Cf. 11 Pedro 2, 4: judas 6. Para que no sedujese: cf. v. 1 '1 nota. Ha de ser soltado: cí. v. 7 ss.

4.Y vi tronos; y sentaronse en ellos, y les fué dado juzgar, y (vi) a las almas de los que habían sido degollados a causa del testimonio de Jesús y a causa de la Palabra de Dios, y a los que no habían adorado a la bestia ni a su estatua, ni habían aceptado la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.
4. Martini opina que "el orden de estas palabra parece que debe ser éste: ‘ Vi tronos, las almas de los que fueron degollados, etc. y se sentaron  y vieron, y reinaron, etc'. cf. 3, 21 y nota. Otros piensan que esos tronos serán sólo doce (Mat. 19, 28), reservados a aquellos que se sentaron, pues a esos  otros resucitados no se dice que se sentaron aunque sí que reinaron por no haber adorado como todos al Anticristo (cap. 13), que fué destruí do en el capítulo anterior (:9, 20), y serán reyes, sacerdotes (v. 6: 1, 6: 5, 10). Véase 1 Cor 6, 2-3, donde S. Pablo enseña que los santos con Cristo juzgarán al mundo y a los ángel es. Cf. Sab. 3, 8: Dan. 7, 22: Mat. 19, 22; Luc. 22, 30; 1 Coro 15, 23: 1 Tes 4, 13 n.; Judas 14 y notas.

5.Los restantes de los muertos no tornaron a vivir hasta que se cumplieron los mil años. Esta es la primera resurrección.
5. La primera resurrección” He aquí uno de los pasajes más diversamente comentado de la Sagrada Escritura. En general se toma esta expresión en sentido alegórico: la vida en estado de gracia, la resurrección espiritual del alma en el Bautismo, la gracia de la conversión, la entrada del alma en la gloria eterna, la renovación del espíritu cristiano por grandes santos fundadores de Órdenes religiosas (S. Francisco de Asís, Santo Domingo, etc.), o algo semejante. Bail, autor de la voluminosa Summa Conciliorum, lleva a tal punto su libertad de alegorizar las Escrituras, que opta por llamar primera resurrección la de los réprobos porque éstos, dice, no tendrán más resurrección que la corporal, ya que no resucitarían para la gloria. Según esto, el v. 6 alabaría a los réprobos, pues llama bienaventurado y santo al que alcanza la primera resurrección. La Pontificia Comisión Bíblica ha condenado en su decreto del 20-VIII-1941 los abusos del alegorismo, recordando una vez más la llamada "regla de oro", según la cual de la interpretación alegórica no se pueden sacar argumentos. Sin embargo, hay que reconocer aquí el estilo apocalíptico: En 1 Cor. 15, 23, donde S. Pablo trata del orden en la resurección, hemos visto que algunos Padres interpretan literalmente este texto como de una verdadera resurrección primera, fuera de aquella a que se refiere San Mateo en 27, 52 s. (resurrección de santos en la muerte de Jesús) y que también un exegeta tan cauteloso como Cornelio a Lápide la sostiene. Cf. 1Tes. 4, 16;. 1 Cor. 6, 2-3: 2 Tim. 2, 6 ss. y Filip. 3, 11, donde San Pablo usa la palabra "exanástasis" 'y añade "ten ek nekróon" o sea literalmente, la ex-resurrección, la que es de entre los muertos. Parece pues, probable que San Juan piense aquí en un privilegio otorgado a los Santos (sin pero juicio de la resurrección general), y no en una alegoría, ya que S. Irineo, fundándose en los testimonios de los presbíteros discípulos de S. Juan, señala como primera resurrección la de los justos ( cf. Luc. 14, 14 Y 20, 35). La nueva versión de Nácar-Colunga ve en esta primera resurrecci6n un privilegio de los santos mártires "a quienes corresponde la palma de la victoria. Como quienes sobre todo sostuvieron el peso de la lucha con su Capitán, recibirán un premio que no corresponde a los demás muertos, y éste es juzgar, que en el sentido bíblico vale tanto como regir y gobernar al mundo, junto con su Capitán, a quien por haberse humillado basta la muerte le fué dado reinar sobre todo el universo (Filip. 2,8s.)". Véase Filip. 3, 10·11: 1 Cor. 15, 23 y 52 y notas; Luc. 14, 14: 20, 35: Hech. 4, 2.

6. iBienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección! Sobre éstos no tiene poder la segunda muerte, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, con el cual reinarán los mil años.
6. “Con el cual reinaron los mil años”: Fillion dice a este respecto: "Después de haber leído páginas muy numerosas sobre estas líneas, no creemos que sea posible dar acerca de ellas una explicación enteramente satisfactoria". Sobre este punto se ha debatido mucho en siglos pasados la llamada cuestión del milenarismo o interpretación que, tomando literalmente el milenio como reinado de Cristo, coloca esos mil años de los vv. 2-7 entre dos resurrecciones, distinguiendo como primera la de los vv. 4-6, atribuida sólo a los justos, y como segunda y general la mencionada en los vv. 12-13 para el juicio final del V. 11. La historia de esta interpretación ha sido sintetizada en breves líneas en una respuesta dada por la Revista Eclesiástica de Buenos Aires (mayo de 1941) diciendo que "la tradición, que en los primeros siglos se inclinó en favor del milenarismo, desde el siglo V se ha pronunciado por la negación de esta doctrina en forma casi unánime". La Suprema Sagrada Congregación del Santo Oficio cortó la discusión declarando, por decreto del 21 de julio de 1944, que la doctrina "que enseña que antes del juicio final, con resurrección anterior de muchos muertos o sin ella, nuestro Señor Jesucristo vendrá visiblemente a esta tierra a reinar, no se puede enseñar con seguridad (tuto doceri non posse)". Para información del lector, transcribimos el comentario que trae la gran edición de la Biblia aparecida recientemente en Paris bajo la dirección de Pirot-Clamer sobre este pasaje: "La interpretación literal: varios autores Cristianos de los primeros siglos pensaron que Cristo reinaría mil años en Jerusalén (v. 9) antes del juicio final. El autor de la Epístola de Bernabé (15, 4-9) es un milenarista ferviente; para él, el milenio se inserta en una teoría completa de la duración del mundo, paralela a la duración de la semana genesíaca: 6.000 + 1.000 años. S. Papías es un milenarista ingenuo. S. Justino, más avisado empero, piensa queel milenarismo forma parte de la ortodoxia (Diálogo con Trifón 80, 81). S. Ireneo lo mismo (Contra las herejías V, 28i 3), al cual sigue Tertuliano (Contra Marción 11, 24). En Roma, S. Hipólito se hace su campeón contra el sacerdote Caius, quien precisamente negaba la autenticidad joanea del Apocalipsis para abatir más fácilmente el milenarismo". Relata aquí Pirot la polémica contra unos milenaristas cismáticos en que el obispo Dionisio de Alejandría "forzó al jefe de la secta a confesarse vencido", y sigue: "Se cuenta también entre los partidarios más o menos netos del milenarismo a Apolinario de Laodicea, Lactancio, S. Victorino de Pettau, Sulpicio Severo, S. Ambrosio. l'or su parte, S. Jerónimo, ordinariamente tan vivaz, muestra con esos hombres cierta indulgencia (Sobre Isaías, libro 18). S. Agustín, que dará la interpretación destinada a hacerse clásica, había antes profesado durante cierto tiempo la opinión que luego combatirá. Desde entonces el milenarismo cayó en el olvido, no sin dejar curiosas supervivencias, como las oraciones para obtener la gracia de la primera resurrección, consignadas en antiguos libros litúrgicos de Occidente (Dom Leclercq)". Más adelante cita Pirot el decreto de la SS. Congregación del S. Oficio, que transcribimos al principio, y continúa: "Algunos criticas católicos contemporáneos, por ejemplo Calmes, admiten también la interpretación literal del pasaje que estudiamos. El milenio sería inaugurado por una resurrección de los mártires solamente, en detrimento de los otros muertos. La interpretación espiritual: Esta exégesis -sigue diciendo Pirot- comúnmente admitida por los autores católicos, es la que S. Agustín ha dado ampliamente. Agustín hace comenzar este período en la Encamación porque profesa la teoría de la recapitulación, mientras que, en la perspectiva de Juan, los mil años se insertan en un determinado lugar en la serie de los acontecimientos. Es la Iglesia militante, continúa Agustín, la que reina con Cristo hasta la consumación de los siglos; la primera resurrección debe entenderse espiritualmente del nacimiento a la vida de la gracia (Col. 111, 1·2; Fil. 111, 20; cf. Juan V, 25); los tronos del v. 4 son los de la jerarquía católica y es esa jerarquía misma, que tiene el poder de atar y desatar. Estaríamos tentados -concluye Pirot- de poner menos precisión en esa identificación. Sin duda tenemos allí una imagen destinada a hacer comprender la grandeza del cristiano: se sienta porque reina (Mat. XIX. 28; Luc. XXII, 30; ICor. VI, 3; Ef. 1, 20; 11, 6; Apoc. 1, 6; V, 9)." La segunda muerte: El Apóstol explica este término en el v. 14.

3 comentarios:

  1. Lo que rescato de la visión tan intoxicada de elementos gnóstico-masónicos del viejo JRR Tolkien, algo inevitable viviendo y estudiando en el vaticano del masonismo, es que el Creador guarda para el final algo que aún a quienes ya conocemos por la Profecía -y aún los ángeles que conocen desde su creación- nos va a sorprender. Milagros y grandes hechos hubo en el pasado, algunos terribles como el gran diluvio y la Crucificción del Autor de la Vida, otros gloriosos como su Resurrección y su Asunción al Cielo en Gloria. Pero es visible, tan solo viendo la sucesión de libros bíblicos, que cada Teofanía y cada aproximación al Gran Final, es más admirable que la anterior. De la misma manera que Dios hizo de una pequeña y fiel tribu semítica el pilar del universo (sin ir muy lejos, Nuestra Señora, Nuestro Señor y los Apóstoles!). Así también aún la mayor gloria de la Iglesia será solo la sombra de la Teofanía Final. Así como Dios Padre se manifestó en el rigor con que la Trinidad crió a la proto-Iglesia israelita y luego a su Iglesia Católica con el valor y el Sacrificio de Dios Hijo, es claro que quien se revelará será la misteriosa Tercer Persona. Será la revelación del Misterio de la Caridad, del Amor en el seno mismo de Dios. Es la Boda del Cordero, el día de la victoria de la Iglesia, el final de todas las peregrinaciones. El final del mérito, y el comienzo de la Eternidad.

    Nos encuentre aquel final de los finales y principio sin final a todos nosotros celebrando el casamiento de Nuestro Dios y Rey con Nuestra Señora y Reina.

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  2. Muy interesante Raul. Lastima que sea carisima esta biblia

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  3. Solicito consagrarme divinamente con la Vírgen Santa María para discernirme de mi espíritu humano con mi encarnacion divina del Dios Elohim.

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