miércoles, 30 de noviembre de 2016

Las desviaciones del ícono

Las desviaciones del ícono
Tomado del Taller San Andrés



El iconógrafo debe volverse transparente a la Gracia, impregnarse de los textos evangélicos y litúrgicos y guardarse de cualquier sentimentalismo. La tradición iconográfica le ofrece un cuadro conveniente para expresar su propia inspiración, para dirijir sus interpretaciones y para orientar su creatividad.


Generalidades

El icono rechaza las formas conmovedoras de la devoción, celebra la verdad y la luz. Se abstendrá del deslizamiento hacia el narrativo y el historicismo sobrecargándose de detalles cronológicos y de una gestual teatral. Es la actualización de lo intemporal y de lo sagrado manifestándose por la calma y la serenidad de los personajes representados. El icono es la expresión de la centralidad y de la unidad en el tema tratado, de la sobriedad por su composición y sus inscripciones, de la simplicidad por sus formas esenciales, de la pureza en sus colores y sus luces, de la transparencia en su técnica y de la fuerza en el movimiento que expresa.


La Adoración de los Magos 
Creta. Siglo XVI.


Icono narrativo en que la multiplicidad de los personajes crea una gran confusión y hace perder de vista el tema tratado. Impresión de horizontalidad y dominio de lo anecdótico. En otros casos, una complicación similar puede ser producida por un excesivo número de elementos arquitectónicos.



Sofía, la Sabiduría divina construyó su casa.
Novgorod. Siglo XVI


Hacia mediados del siglo XVI en Rusia, los iconos se llenan de símbolos y de motivos alegóricos. Este ilustra el texto de los Proverbios X, 1-6: mientras que la personificación de la Sabiduría aparece en el medallón de la izquierda, el registro inferior representa a los criados que deguellan el ternero, preparan el vino y ponen la mesa - alusión evidente a la Eucaristía. Desde la cumbre de la torre, el rey Salomón se dirige a su pueblo, mientras que la Virgen al Niño, receptáculo de la Sabiduría, aparece en el medallón de la derecha. El sentido de la composición no es expresado por el ritmo o por la expresión, sino por los símbolos alegóricos: pues el icono pasa del mundo de la contemplación hacia el de la ilustración que requiere un esfuerzo mental del que quiere descifrar la complejidad de sus metáforas.



El manierismo

El manierismo consiste en favorecer la técnica sobre el sentido. Se expresa en todos los tiempos, pero principalmente a partir del final del siglo XVI de varias maneras:

- por movimientos amplios y exagerados de los personajes sin razón suficiente con relación al tema presentado.
- por expresiones preocupadas o atormentadas, por rasgos de cara demasiado acentuados. Las características psicológicas o individuales de los santos deben estar presentes pero tratadas por medio de una estilización adecuada que excluye la exageración y favorece la transparencia (ver el icono de San Pablo por Andrei Rublev que expresa a la perfección la interioridad y la fuerza del teólogo).
- por una profusión de detalles tratados con la virtuosidad de un miniaturista.
- por el dibujo de la ropa que se amolda demasiado a la morfología humana.
- por florituras demasiado importantes y una complejidad superflua en los elementos de arquitectura.
- por detalles realistas o anecdóticos que acentúan la dimensión terrestre de los episodios representados.
- por un gran número de inscripciones.
- por la utilización de la alegoría que favorece el aspecto didáctico de la imagen sobre su función de soporte de contemplación.


La Anunciación 
Sinaí. Siglo XII

En vez de adoptar la vigorosa simplicidad de las dignas y tranquilas figuras de este tiempo, la composición de este icono favorece la complejidad de un movimiento remolinante de un refinamiento extremo. Con una rara elegancia, las personajes esbozan gestos delicados y amanerados (la salutación del Arcángel Gabriel). La tensión dramática es acentuada por los juegos de reflejos, que animan toda la superficie del icono cuyo equilibrio se rompe por la desproporción entre el lugar ocupado por el fondo de oro y el de los personajes.


Dormición de San Efrén..
Escuela cretense. Siglo XV.

Además de los acentos del más puro estilo bizantino, este icono toma prestado elementos realistas que caracterizan la pintura italiana del tiempo: la tendencia miniaturista, los paisajes encantadores, los detalles pintorescos, y también una inclinación para la monocromía y la narración.
El iconógrafo debe dejar los detalles de este mundo esfumandose en la luz divina del icono.



Madre de Dios, alegría de los afligidos. 
Rusia. Siglo XIX.

Icono tardivo que ilustra la decadencia de la iconografía rusa: las decoraciones florales, las nubes, la figuración del sol y de la luna, la sobrecarga de los distintos elementos componiendos este icono obligaron al autor a dar explicaciones escritas que, lejos de clarificar el sentido, sólo entorpecen el conjunto.


Cristo Pantocrator 
Rusia. Siglo XVIII. 

Lo que salta a la vista de esta cara realizada con mucha técnica y delicadeza y a pesar del respeto para el módulo bizantino de los tres círculos, son los cejas. En efecto la aparencia de la nariz demasiada larga y de la frente estrechada viene porque las cejas son demasiadas altas con relación a los ojos, y presentan una curva demasiada pronunciada. Este produce una cierta extrañesa en la mirada. La función de las cejas es la de sostener la mirada y darle vida, aquí, parecen independientes de los ojos debido a su alejamiento y a su forma. El contraste demasiado acentuado y el límite demasiado marcado entre el negro del pelo y la encarnación clara dañan la armonía del conjunto. La finura extrema del dibujo de la barba, la precisión de los espirales de la cabellera así como los detalles de la decoración de la ropa dan a este icono un carácter amanerado que lo priva de presencia.


Madre de Dios, "Piedra arrancada del monte"
(Himno acatista), 
Solovski. Siglo XVI.

La munificencia de la decoración y la libertad extrema con la que el artista pintó el trono de la Madre de Dios, la dilatación de las líneas y de las formas llevan a crear la impresión de la inmensidad y de la terrible belleza del cosmos, en el que Cristo aparece como el Soberano. ¿Pero qué Cristiano podría rezar en paz delante de este icono?

2 comentarios:

  1. Me gusta el PANTOCRATOR que está en la iglesia San Salvador en Cora en Turquía.
    https://encrypted-tbn2.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcTt7bwjhmUeunIHj3JDUF1axrbKaLz46_k4L007LVHlUUVPaYYK

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  2. https://media-cdn.tripadvisor.com/media/photo-s/01/f6/51/1b/pantocrator.jpg

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