lunes, 29 de febrero de 2016

Carta a Foro Católico

En diciembre del año pasado, escribí un comentario en Foro Católico, el cual, los moderadores tuvieron a bien destacarlo en una entrada particular. Lamentablemente no publiqué aquí en Sursum Corda esa carta-comentario, razón por la cual quiero ponerla hoy, como testimonio a todos los lectores del blog. Al final de la carta, tendrán el enlace al artículo en cuestión.



Queridos amigos y colaboradores de Foro Católico.

Bien es sabido por ustedes y por lectores, tanto de vuestro blog como del mío que mantenemos algunas diferencias. No obstante, he reconocido que en alguna oportunidad, mi lenguaje no fue el mejor para con ustedes en cierta ocasión, por eso (y espero que lo hayan recibido) les envié un correo disculpándome si es que no usé el lenguaje correcto o si mis términos fueron agravios.

Ahora quisiera pasar a la cuestión que aquí ustedes han vuelto a traer.

Como algunos de ustedes, yo no nací en la Iglesia Católica, sino que fui bautizado en la Iglesia Conciliar del Vaticano II y fue por la Gracia de Dios que llegué a la Iglesia que fundó nuestro Señor Jesucristo, la Única Iglesia Católica, la cual es Una, Santa, Católica, Apostólica y Romana. En ese viaje hacia la Verdad, muchas veces fui embaucado con sofismas y palabrerías que sonaban como la verdad, pero que no eran sino errores o herejías. Una de esas fue la doctrina del jesuita Leonard Feeney al respecto del Baustismo de Deseo y de Sangre. Yo mismo llegué a negarlos y a comulgar con los errores y herejías de los Dimond. No obstante, rápidamente y gracias a las lecturas de buenos libros católicos, buenos blogs católicos que transmiten la doctrina de siempre (como ustedes), y los consejos de sacerdotes que conocen la Doctrina de Cristo, rechacé todas esas falsas doctrinas.

Una de las estrategias que usan los dimonianos (y no sólo el grupo original, sino todos los grupúsculos que de ellos penden) es la mala formación de los católicos recién convertidos. Tenemos mala formación y entonces, cuando alguien se nos aparece citando al Dezinger fuera de contexto, le creemos. Esto no se reduce a los dimonianos, sino también a las demás sectas “tradicionalistas”. Así hoy encontraremos neo-jansenistas por ejemplo, presbíteros católicos que creen y predican el “rapto inminente”, que todo es inválido menos la capilla que ellos conducen o que es necesario juntarse tres o cuatro y elegir un Papa. Durante mucho tiempo me pregunté porqué razones los fieles católicos terminan cayendo en estas sectas y defendiéndolas a muerte contra toda lógica.

Desde mi perspectiva eso es culpa tanto de los sacerdotes, que prohiben a sus fieles el estudio de la Teología, la Filosofía y la Historia de la Iglesia, y de los mismos fieles que prefieren la comodidad antes que el esfuerzo intelectual. No se dan cuenta que esa es la misma raíz, el mismo principio del Vaticano II: la jerarquía entera apostató, bien porque eran ya unos herejes, bien porque se limitaron a obedecer a sus superiores.

El trabajo que aquí presenta Foro Católico es un ejemplo de lo que los fieles deberíamos hacer siempre: buscar que dicen las autoridades de la Iglesia: La escritura, el Magisterio, los Doctores y los Santos. Leer, comparar, estudiar… y siempre orar a Nuestro Señor Jesucristo para que nos lleve a Él, que es la Verdad.

Saludos en Cristo

Raúl

viernes, 26 de febrero de 2016

El que contiene al Anticristo: un comentario sobre II Tes 2: 1-8

El que contiene al Anticristo: un comentario sobre II Tes 2: 1-8


Nuestro amigo y lector, Humberto de Jesús nos envía la siguiente colaboración a Sursum Corda. Se trata de un estudio muy importante que recoge los comentarios que en la Biblia Nácar-Colunga aparecen en la Segunda Epístola de San Pablo a los Testalonicenses. Pubico aquí, sin ninguna modificación, el texto que tan gentilmente nos remite Humberto.



     Estimado Raúl Miguel:
Te saludo cordialmente en Cristo Nuestro Señor. Con mucho gusto te envío las notas de la Nácar - Colunga para compartirlas con los lectores de tu blog. Este tema es tan interesante que quisiera tener los estudios teológicos necesarios para escribir un artículo erudito sobre el tema. Pero las notas de la Nácar - Colunga me parecen excelentes y no dudo que alguien saldrá a complementarlas. Escribí una breve introducción para señalar los motivos que movieron a San Pablo a escribir la II epístola a los Tesalonicenses y los temas que las notas de la Nácar- Colunga van a desarrollar con amplitud. 

  Siéntete en libertad de editar o añadir lo que te parezca conveniente para mejorar la claridad del artículo. Si pudieras poner el título del artículo te lo agradecería, pues yo no me pude decidir por uno. Creo que la conclusión  del artículo es que el katéjon  tarde o temprano va a ser retirado, y lo que pase después, aunque terrible para el mundo, para los cristianos serán momentos de conservar la fe a toda costa, pues sabemos que el Reino de los Cielos está mas cerca de llegar. Te agradezco la oportunidad de contribuir en tu blog. Dios te bendiga y me despido con un fraterno abrazo en Cristo y María Santísima. Atentamente: Humberto Jesús.


          Introducción:

     Las enseñanzas de San Pablo sobre la venida del Señor eran adulteradas. Algunos abusaban de su autoridad para afirmar que la venida del Señor era inminente. San Pablo, al mismo tiempo que previene a los fieles contra esto, nos expresa con claridad su pensamiento. Nos dice que a la Parusía han de preceder dos grandes acontecimientos: La apostasía y el Anticristo. Estos no habían aparecido; no había que pensar pues en la inminencia de la Parusía, como erróneamente creían algunos fieles de Tesalónica. ¿ Quién será el Anticristo y cuál la fuerza que ahora lo retiene ? San Pablo lo deja en el misterio.

     Notas de la Biblia Nácar - Colunga al capítulo 2 de la II epístola a los Tesalonicenses:

     II a los Tesalonicenses 2, 1-8: Por lo que hace a la venida de Nuestro Señor Jesucristo y a nuestra reunión con El, os rogamos, hermanos, que no os turbéis de ligero, perdiendo el buen sentido, y no os alarméis ni por espíritu*, ni por discurso, ni por epístola, como si fuera nuestra, que digan que el día del Señor es inminente. Que nadie en modo alguno os engañe, porque antes ha de venir la apostasía y ha de manifestarse el hombre de la iniquidad, el hijo de la perdición. Que se opone y se alza contra todo lo que se dice Dios o es adorado, hasta sentarse en el templo de Dios y proclamarse dios asi mismo. 
     ¿No os recordáis que, estando entre vosotros, ya os decía esto? Y ahora sabéis qué es lo que le contiene hasta que llegue el tiempo de manifestarse. Porque el misterio de iniquidad está ya en acción; sólo falta que el que le retiene sea apartado. Entonces se manifestará el inicuo, a quien el Señor Jesús matará con el aliento de su boca, destruyéndole con la manifestación de su venida
     Espíritu: sería una profecía referente a la parusía.

     Dos cosas precederán a la Parusía: primero, la apostasía, que Pablo llama misterio de iniquidad; luego, la aparición del Anticristo, el hombre del pecado, que se levanta contra toda manifestación religiosa y acaba por declararse a sí mismo Dios y reclamar su culto. Será el Anticristo una persona, no una colectividad o tendencia personificada; aunque concentrará en sí y representará una tendencia y una colectividad. Esta tendencia será un sindiosismo militante, mas radical que cuanto hasta ahora se ha conocido, encarnado además en una personalidad irresistiblemente fascinadora y satánicamente orgullosa. De estas cosas ya había hablado el Apóstol a sus discípulos. Qué es lo que impide la aparición de ese hombre de pecado, ya lo conocían por las enseñanzas de San Pablo a los tesalonicenses; pero nosotros lo ignoramos y no tenemos sobre esto mas que conjeturas, entre las cuales la mas fundada parece ser la tomada de Daniel c.10. Los ángeles de Persia y Grecia luchan entre sí para defender la causa de los pueblos que tienen encomendados, luchan como luchan los reinos mismos. Miguel, uno de los mas altos príncipes y defensor del pueblo de Dios, toma parte en esta contienda en favor del pueblo santo, por cuanto esas luchas no son extrañas a los intereses del pueblo de Dios. Según esto, el obstáculo que se opone a la aparición del Anticristo sería este Arcángel, príncipe de los ejércitos celestiales, que velan sobre la Iglesia y la defienden. A pesar de todo, el Anticristo trabaja, y las fuerzas del mal van obrando hasta que vendrá el día en que desaparecerá este obstáculo y les llegue la hora del triunfo momentáneo, que Dios le tiene señalado en su providencia, para luego intervenir y aniquilarlas con el esplendor de su advenimiento ( I Cor. 15, 24-28 ). En el versículo 6 donde dice: lo que le contiene (en griego to katéjon  neutro), probablemente se refiere a los ejércitos celestiales. En el versículo 7 donde dice: el que le retiene (en griego ho katéjon masculino), probablemente se refiere a San Miguel Arcángel.

    II a los Tesalonicenses 2, 9-10: La venida del inicuo irá acompañada del poder de Satanás de todo género de milagros, señales y prodigios engañosos, y de seducciones de iniquidad para los destinados a la perdición por no haber recibido el amor de la verdad que los salvaría.
 
    La fuerza del Anticristo procederá de Satán para que con ella haga prodigios engañosos, pero capaces de reducir a los que no acogieron la caridad y la verdad. La descripción del Anticristo que nos hace aquí el Apóstol está inspirada en Daniel, 11,36 ss., que habla de Antíoco IV Epifanes.

jueves, 25 de febrero de 2016

Declaración de Monseñor Thuc

XXXIV Aniversario
de la Declaración de Su Excelencia Reverendísima
MONSEÑOR PETRUS MARTINUS NGÔ-DINH THUC



(Texto en latín y español)


Qualis est aspectus Ecclesiae Catholicae in conspectu nostro, his diebus? Romae, regnat "Papa" Joannes Paulus Secundus, circumdatus coetu Cardenalium et multorum Episcoporum et praelatorum. Extra Ro-mam, Ecclesia Catholica apparet florida, cum suis Episcopis et Sacer-dotibus. Numerus Catholicorum immensus est. Quotidie Missa celebratur in tantis ecclesiis, et die Dominica, ecclessiae recipiunt permultos fideles ad Missam audiendam et ad Sacram communionem accipiendam.

   Sed in conspectu Dei, qualis est aspectus hodiernae Ecclesiae? Missae —quotidiana et dominicalis ¡n quibus assistunt— plácente Deo? Nequamquam: quia ista Missa, eadem est pro catholicis et pro protes-tantibus —ideo non placet Deo et invalida est. Única Missa qua placet Deo est Missa Sancti Pii quinti, quae celebratur a paucis sacerdotibus et episcopis, in quibus sum Ego.

   Ideo, in quantum possum, aperiam seminarium pro candidatis ad sacerdotium quod placeat Deo.

   Praeter illam "Missam" non placentem Deo, multae sunt res quas rejicit Deus, exempli gratia: in ordinatione sacerdotum, in consecratione episcoporum, ¡n sacramento confirmationis et extremae unctionis.

   Insuper illi "sacerdotes" colunt:

1) Modernismum,

2) Falsum Oecumenismum,

3) Adorationem hominum,

4) Libertatem amplectandi qualemcumque religionem;

5) Nolunt condemnare hiéreseos, et expeliere heréticos.

   Ideo, quatenus episcopus Ecclesiae Catholicae Romanae, judico sedem Ecclesiae Catholicae Romae vacantem esse, et opportet me, uti episcopus, omnia faceré ut Ecclesia Catholica Romae perduret ad salutem aeternam animarum,

Monachü die 25 februarii 1982.
PETRUS MARTINUS NGÔ-DINH THUC
                                                                                                                          Archiepiscopus



DECLARACIÓN

   ¿Cuál es el aspecto que en estos días la Iglesia Católica presenta a nuestros ojos? En Roma reina "el Papa" Juan Pablo Segundo rodeado de su corte de Cardenales y muchos obispos y prelados. Fuera de Roma, la Iglesia Católica aparece floreciente, pues el número de católicos con sus obispos y sacerdotes es inmenso. Diariamente se celebra la Misa en muchísimas iglesias y en el día domingo los templos están llenos de muchísimos fieles que asisten tanto para oír la Misa como para recibir la sagrada comunión.

   Pero ¿cuál es el aspecto de la Iglesia de hoy ante las miradas de Dios? ¿Acaso esas Misas —la cotidiana y la dominical— agradan a Dios? De ninguna manera: porque esta misa es la misma para los católicos y protestantes — por lo tanto no agrada a Dios y es inválida. La única Misa que agrada a Dios es la católica, esto es la que codificó el Papa San Pío Quinto, que se celebra por pocos sacerdotes y obispos, entre los cuales estoy yo.

   Por esta razón —en cuanto me sea posible— abriré un seminario para los candidatos al sacerdocio que agrada a Dios.

   Aparte de aquella "Misa" que no agrada a Dios, hay otras muchas cosas que Dios rechaza, v. gr.: en la ordenación de sacerdotes, en la consagración de los obispos, en el sacramento de la confirmación y en el de la extrema unción.

   Además aquellos "sacerdotes" practican:

1) El modernismo.

2) El falso ecumenismo.

3) La adoración del hombre.

4) La libertad de abrazar cualquier religión.

5) No quieren condenar las herejías ni excolmugar a los herejes.

   Por lo tanto yo, como obispo de la Iglesia Católica Romana juzgo que la sede de la Iglesia Católica de Roma está vacante y que es conveniente que yo, como obispo, haga todo lo que pueda y deba para que la Iglesia Católica de Roma perdure para la salvación eterna de las almas.

                                                                                                                                                              Munich, 25 de febrero de 1982.
PETRUS MARTINUS NGÔ-DINH THUC
                                                                                                                              Archiepiscopus

martes, 23 de febrero de 2016

San Jerónimo: Vita Malchi

Christa Gray, Jerome, Vita Malchi: Introduction, Text, Translation, and Commentary. Oxford classical monographs. Oxford; New York: Oxford University Press, 2015. Pp. xv, 365. ISBN 9780198723721. $115.00.
Reviewed by Vincent Hunink (v.hunink@let.ru.nl)
Until quite recently, Jerome's Vita Malchi (Life of Malchus) was unduly neglected. As one of the earliest hagiographical texts in Latin, written by an important patristic author, it merits attention. Moreover, it is striking for its peculiar form and content: most of the seven page text is a first person account by Malchus himself, who tells about his life as a monk, his travels and adventures after leaving his monastery, his encounter and forced marriage with a woman (a marriage that remains 'spiritual' by mutual consent), and their eventual return to a monastic life, where Malchus and his wife continue to live in chastity.
Although the text was available in translation in languages such as Italian, a reliable and normally accessible Latin text was missing until as late as 2007, when volume 508 of the Sources Chrétiennes (Jérôme, Trois vies de moines, edited by E.M. Morales and P. Leclerc), finally filled the gap. Unfortunately, the SC edition fell short of the high expectations of many scholars and was given a mixed reception (cf. e.g. the critical review by Michael Winterbottom in Journal of Theological Studies 59 (2008), 372-374).
Now Christa Gray offers new, welcome help for the Vita Malchi, with a comprehensive edition with text, translation, and full commentary. The book, based on her dissertation defended at Oxford University in 2011, has been published as a volume in the well known Oxford Classical Monographs.
One of the primary aims of the edition is to improve the Latin source text. Given the vast number of MSS of this popular text (no fewer than 349), a complete critical edition seemed an impossible undertaking. Instead, Gray has focused on five MSS (Neapolitanus VI D 59; Monacensis 6393; Sessorianus 41; Parisinus Lat. 5324; and Laurentianus pl.19 cod.16)—each belonging to a group of MSS considered to be important—and has collated these for some 100 passages. This has resulted in a Latin text that shows 75 changes with respect of preceding editions (cf. table on p. 75-76), some 25 of which showing a difference from Morales 2007.
Most of these 25 cases are, in fact, of minor importance, involving just a slight change of form (e.g. 6.7 rediret for redierit; 6.8 coniuge for coniugem; or 8.2 uespere for uesperi). Among the more notable changes, I mention 2.2 studiosi for studiose; 3.8 fili, Satanae for Satanae ; 4.2 praedandum for praedam; 6.5 seruata for seruanda; 6.7 "per ego te," inquit, "Iesum forprecor te, inquit, per Iesum; 6.8 tetigi timens for tetigi, feruere timens; 9.4 collabor for cum labore; 9.4 clamante for clamare; 9.8 quam nostras latebras penetraret for quam ad nostras latebras penueniret; 9.11 figuramus for figurabamus; and 11 gladios inter for gladios et inter.
In most cases, Gray has either corrected obvious mistakes by Morales, or chosen a more likely and better-attested reading. Fortunately Morales' division of the Latin text has been retained. The Latin text is therefore clearly a step forward, although the changes may be relevant to the specialist scholar rather than the general reader, since they hardly bear upon the general interpretation.1
The English translation facing the Latin text is, as far as I can judge, correct and helpful, and is a welcome part of this book.
The commentary occupies the greatest part of the volume (pp. 95 to 308) and clearly draws most of the reader's attention. If I were to use a single word to characterize the commentary, I would call it traditional. On the positive side, Gray is a trustworthy guide in matters of Latin vocabulary and phraseology, grammar, names, parallel places and other intertextual references, as well as historical and other factual details. Needless to say, these are valuable resources, for which every user of the commentary will be grateful. On the other hand, the more adventurous aspects of modern interpretation (which could somehow match the adventures of Malchus himself) are largely absent. Gray is mostly silent, for example, on narratological aspects, and on matters of gender and ideology. Generally speaking, she never really seems to question Jerome's account and rather takes it for granted.
The passage where the author introduces the first person account by Malchus (2.33.1) may illustrate this. In Gray's English translation the text runs as follows:
When I enquired with curiosity about them among their neighbours and asked what their relationship was—one of marriage, kinship, or spiritual—all replied with one voice that they were holy and pleasing to God, and they added some remarkable details. When I, spurred by desire as a result, approached the man and asked him with more curiosity about the truth of the matter, I heard the following story from him.
He said: "My son, I was a settler on a small farm in Nisibis, the only son of my parents. When they were trying to force me to marry on the grounds that I was the representative of the line and the heir of the family, I replied that I wanted instead to be a monk…"
Gray's commentary on these lines comprises some 11 pages. It opens on fairly long notes concerning 'curiosity' (a well known motif from e.g. Apuleius' Metamorphoses) and the concept of 'spiritual marriage'. We are also given numerous parallels for the phrase uoce consona, notes on the Christian concept of sancti, the connecting relative qua cupiditate, the verbal formadorsus sum from adorior, the vocative form mi nate, the name Nisibis, the word for 'small farm' (agellus), and the historical and social aspects of 'settler on a small farm' (colonus), as well as a number of notes on legal and judicial matters involving inheritance, representing a family line, and, inevitably perhaps, the use of the word monachus for 'monk.'
To be fair, there is somewhat more as well. Thus, on the phrase 'they added some remarkable details', Gray observes that this remains vague and that the words Jerome hears confirm his own impression: the tale has something of the miraculous. And next, it is stated that the mysterious account increases both Jerome's curiosity, and makes the reader impatient to hear more. Now this is not wrong, of course, but I suggest some further points might be made here. For instance, what exactly is the relationship between 'Jerome' and these neighbours? Who were these neighbours anyway? Could they be just in the author's imagination? Are we to believe Jerome at face value, that is, that he personally went around and gathered information before asking the man himself? Does this not rather seem an element of literary composition, just like the neighbours' 'unanimous' statement of the couple's holiness? And what about Jerome's use of cupiditas? The word has an obvious sexual ring, which makes its choice in this context intriguing, to say the least. Gray restricts herself to a parallel in Apuleius Met. 2.1 nimis cupidus cognoscendi quae rara miraque sunt, which, though correct, does not seem enough here.
Then again, Gray plausibly observes that Jerome stresses the reliability of the old man's words, so as to underscore the trustworthiness of his own account, and she duly marks the exact point of transition from Jerome's frame to Malchus' narrative. But not a word is lost on questions as to the exact relation between primary and secondary narrator (terms not used by Gray), the reasons for the narrator to present the tale as a first person account, and the possibility or even likelihood of complex focalisation by the primary narrator in the pages that are to come. And to put yet one small step further, why does 'Jerome' not say anything about meeting the old woman? Why was she not asked to take some of his questions? She was present, so he says, and she surely must have been available for a short conversation, if need be in the protecting company of some of her virgins.
Finally here, Malchus' first person account starts with details on family life, economics, and law. But to what extent does this determine the reader's image of his character? What other details in his account further 'construct' his persona as, somehow, a real Roman or biblical man, rather than a common Syrian? Gray does not mention such questions, which perhaps do not even need clear-cut answers but deserve to be put in a commentary of such length. The ancient author is probably manipulating his material, and readers should be encouraged to question his account at any level rather than take everything at face value.
At times, however, a more critical stand does emerge in Gray's commentary. Thus, at 2.2, shortly before the passage just quoted, she inserts a lengthy note about 'There was also a companion of his to be seen', which involves a possible contradiction between the frame text referring to a contubernium and Malchus' own account in 10.3, which will mention his eventual return to 'monks' and his handing over the woman to 'virgins', thereby suggesting they live separately. Some scholarly attempts to solve the inconsistency are discussed, including a daring proposal by V. Burrus to simply accept the contradiction as representing the fundamentally inexplicable secret of 'chaste marriage'. (I would add that it could also be a conscious move by the narrator to arouse readers' initial sexual interest, only deliberately and teasingly to disappoint them, or bring them to a higher, spiritual level, at the end of his text.). More notes like this, with food for thought, would have been welcome.
However, all in all there seems little reason for complaint. The present situation for those interested in the Vita Malchi is incomparably better than in past decades and even centuries. Gray offers a sound text and translation and a wealth of helpful material to approach this text. Perhaps it is not fair to expect all relevant questions to be included straight away. There is room for further inquiry here, and the commentary will no doubt stimulate further research.
On a final note, I add that Gray's introduction (pp. 1-76) covers wide fields, perhaps more so than in the average introduction of a commented edition. It has short sections on 'structure and plot', 'date and dramatic composition', 'dramatic date', and 'historical value'. Furthermore, there is a paragraph on 'audiences', which does not, however, deal with any implicit readers within the text, but with groups of ancient persons for whom the text was meant. Likewise, the section on 'purpose' remains somewhat elementary. But the large section, 'literary form and texture' (pp.15–42), is rich and useful, with paragraphs devoted to various genres in literature, both Christian and non-Christian (e.g. epic, novel, historiography, comedy). Language and style are also treated at length (pp. 42–68). A large bibliography and three indexes conclude the volume.
In sum, Gray's book offers much valuable material that allows a wide academic readership to approach this short, highly readable, and interesting early specimen of Latin hagiography. It is a great text to read with students! Classicists and church historians will be grateful for this new publication, which should be in any serious library of Latin patristic texts.


Notes:

1.   On a minor note, I wonder why 'punctuation has been adjusted in line with Anglo-Saxon conventions' (p. 75), and why some spellings have been regularized (eremus for heremus. Surely, in a scientific publication aiming at an international audience the reason for such emendation is not self-evident.

sábado, 20 de febrero de 2016

El hombre interior y el hipócrita ante la cuaresma

El hombre interior y el hipócrita ante la cuaresma
El calendario litúrgico señala que estamos en el tiempo de cuaresma. En estos días se recuerda que Nuestro Señor Jesucristo, luego de sumergirse en las aguas del Jordán, fue llevado hasta el desierto dónde el Demonio lo tentó. El relato aparece con algunas pequeñas variaciones en los Evangelios de San Mateo y San Lucas, y muy resumido en San Marcos. En efecto, éste evangelio se limita a decir lo siguiente:

En seguida el Espíritu le empujó hacia el desierto.
Permaneció en él cuarenta días tentado por Satanás, y moraba entre las fieras, pero los ángeles le servían. (Mar 1:12-13)

En cambio, el Evangelio de Mateo y de Lucas tampoco nos dice demasiado sobre aquellos cuarenta días, sino que sólo ayunó y cumplido aquel tiempo, sintió hambre y entonces se le presentó el Demonio con el fin de tentarlo. Por su parte, el Evangelio de San Lucas sostiene que Jesucristo fue tentado durante aquellos cuarenta días por el Diablo (ἡμέρας τεσσεράκοντα πειραζόμενος ὑπὸ τοῦ διαβόλου Lc 4:2).

La Iglesia, desde antiguo tomó esos cuarenta días como un tiempo de preparación para el misterio de la Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Son cuarenta días en los que estamos invitados a reflexionar, orar, ayunar y cambiar nuestra vida para enmendarnos y entregarnos al Señor. ¡Qué mejor manera de vivir en Cristo que seguir la enseñanza del Sermón de la Montana! En efecto, cuando el joven rico preguntó a Cristo qué debía hacer para conseguir la Vida Eterna, el Verbo que se hizo carne, le respondió “Conoces los mandamientos” (Lc 18:20). Pero para algunos autodenominados tradicionalistas, la cuaresma se limita al ayuno y las largas oraciones. De su vida, nada tienen que cambiar (creen) porque con esas cosas, ellos ya están salvos.

¿Qué es esto de orar y ayunar? ¿Se limita a la práctica de no comer o asistir a una Misa? Junto con esto, conviene preguntarse también ¿Es una práctica cristiana hacer gala del guardar puntualmente, sobre todo en el fuero externo la cuaresma? Estas preguntas vienen porque, en estos días y gracias a las redes sociales, podemos ser testigos de como algunos tradicionalistas gustan mostrar la piedad que los caracterizan, aunque muchas veces se trata, únicamente, de una piedad externa, vacía, y por lo tanto farisíaca.

La oración pública no está prohibida, eso es algo que todos sabemos ¿Cuántos de nosotros, cuando tenemos un largo viaje no tomamos el rosario y lo rezamos mientras nuestros ojos recorren el paisaje, muchas veces poco amigable? ¿Quién, teniendo que hacer antesala no rezó un Padrenuestro o un Avemaría? Pero bien sabemos que hay una diferencia entre eso y la actitud farisíaca de mostrarnos ante los demás como místicos. Vemos a muchos seglares que ponen largas oraciones en Facebook, o se toman fotos a sí mismos rezando. Otro ejemplo: el lunes pasé por la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced, en el microcentro porteño, allí había un grupo de mujeres, una de las cuales es una fiel lefebvrista, rezando el rosario prácticamente a los gritos, dando clamores de dolor y de angustia, a punto tal que algunas personas empezaron a retirarse. Nadie de los que estaba allí, imagino, pensó “¡Qué ejemplo de piedad!”.

Nuestro Señor Jesucristo nos advirtió, efectivamente sobre estas prácticas en el Sermón de la Montaña:

Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar de pie en las sinagogas y en los cantones de las plazas, para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya recibieron su recompensa." Tú, cuando ores, entra en tu cámara y, cerrada la puerta, ora a tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo dará."
Y orando, no seáis habladores como los gentiles, que piensan ser escuchados por su mucho hablar.  No os asemejéis, pues, a ellos, porque vuestro Padre conoce las cosas de que tenéis necesidad antes que se las pidáis. (Mt 6:5-8)

La palabra clave es υποκριται, la cual sirve para designar a los actores que desempeñaban un papel. ¿Cuál es ese papel? El de fieles, el de creyentes. Es una dramatización y por lo tanto, sólo puede ser una piedad externa, exotérica, porque en ellos no vive Cristo (Gal 2:20), y  el hombre interior (τὸν ἔσω ἄνθρωπον) está muerto (Rom 7:22). Por el contrario, aquel que es fiel, el que es cristiano, el que es católico no necesita mostrarse como piadoso, no necesita demostrar a los demás que guarda las fiestas con precisión teutónica y que a partir del miércoles de cenizas ya no viste con colores, no ríe, no come carne, ni va al cine o se toma un fin de semana para descansar. El verdadero cristiano sabe que todo eso que es exterior no es lo que lo define como miembro del Cuerpo Místico de Cristo:

Porque no es judío el que lo es en lo exterior, ni es circuncisión la circuncisión exterior de la carne;  sino que es judío el que lo es en lo interior, y es circuncisión la del corazón, según el espíritu, no según la letra. La alabanza de éste no es de los seres humanos, sino de Dios  (Rom 2:28-29)

A partir de aquí, podemos ver entonces que existe una oposición entre los hipócritas y el hombre interior, entre υποκριται y ἔσω ἄνθρωπον, el primero vive únicamente de la apariencia, del actuar como si fuera un fiel, y como él no conoce esa vida, como en él no vive Cristo, sólo puede aspirar a la parafernalia, a mostrarse ayunando u orando, pero esos ayunos y esas oraciones, falsas, no por amor a Cristo, sino por amor a sí mismo y a lo que dirán sus cofrades y por eso “ya recibieron su recompensa” (Mt 6:5).

El ayuno es otra de las prácticas que caracterizan la cuaresma y de la que los autodenominados tradicionalistas gustan desvirtuar para alimentar su vanidad, porque Nuestro Señor fue claro:

Cuando ayunéis, no aparezcáis tristes, como los hipócritas, que demudan su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que recibieron su recompensa. Tú, cuando ayunes, úngete la cabeza y lava tu cara, para que no vean los hombres que ayunas, sino tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo concederá. (Mt 6: 16-18)

Nuevamente vemos la oposición entre los hipócritas (υποκριται) y los que viven según la Palabra de Dios, los primeros ya recibieron su pago (μισθον αυτων), su recompensa. El hipócrita, el falsario, el que simula ser cristiano sólo ayuna para ser visto y con ánimo de disputa, no de purificación ni de preparación:

Ayunáis para mejor reñir y disputar y para herir inicuamente con el puño. No ayunéis como lo hacéis ahora, si queréis que en lo alto se oiga vuestra voz. ¿Es acaso así el ayuno que yo escogí, el día en que el hombre se mortifica? ¿Encorvar la cabeza como un junco y acostarse con saco y ceniza? ¿A eso llamáis ayuno y día agradable a Yahvé? ¿Sabéis qué ayuno quiero yo? dice el Señor Yahvé: Romper las ataduras de iniquidad, deshacer los haces opresores dejar libres a los oprimidos y quebrantar todo yugo; partir tu pan con el hambriento, albergar al pobre sin abrigo, vestir al desnudo y no volver tu rostro ante tu hermano (Is 58: 4-7)

Ni el ayuno ni la oración pueden ser motivo para enorgullecernos ni mostrarlo a los demás, al contrario, debemos guardar estas prácticas en nuestro corazón y entregarlas al Señor. ¿Cuántas veces hemos leído la parábola del fariseo y del publicano? ¿Alguien recuerda como comenzaba la parábola? ¿Alguien recuerda qué motivó a Cristo el enseñarla?:

Dijo también esta parábola a algunos que confiaban mucho en sí mismos, teniéndose por justos, y despreciaban a los demás. (Luc 18: 9)
¿No está acaso escrito:

Así dice Yahvé: Maldito el hombre que en el hombre pone su confianza, y de la carne hace su apoyo, y aleja de Yahvé su corazón (Jer 17: 5)?
Los que se creen justos, desprecian a los demás. Los que se tienen por grandes no pueden hacerse pequeños, caen en el error de la soberbia, de la altanería, de creer ser más de lo que son y por lo tanto, merecedores creen merecer una mayor recompensa. Como los pelagianos de la antigüedad los méritos siempre les son propios, nada deben a Dios y su confianza está tan puesta en sí mismos, que pervierten la fe cayendo en el auto-antropocentrismo. Estos hipócritas ven el ayuno, la oración y el privilegio de la Misa, como algo que se merece o que han merecido y de lo que pueden hacer gala, no como algo que es necesario para la santificación personal y para glorificar a Dios. Es en última instancia, siguen la aberración de Lucifer:

¡Cómo caíste del cielo, oh Lucifer, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas las naciones.
Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo, en lo alto junto a las estrellas de Dios levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte;
Sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.
Pero tú derribado serás hasta el infierno, a los lados del abismo. (Is 14: 12-15)

Y esta es la situación que vemos en algunos sacerdotes tradicionalistas que en vez de vivir en Cristo, viven de los cristianos, que en lugar de predicar la Doctrina, pasan el día entre chismes y mentiras, llevando y trayendo, alimentándose, no de la Palabra de Dios, sino de la infamia y la miseria. ¡Qué triste espectáculo que ni aún en la cuaresma parece cambiar! Porque una cosa es que el sacerdote denuncie las falsas doctrinas con el que se envenena al pueblo de Dios, pero muy diferente es el accionar de aquellos que ventilan las miserias y bajezas, muchas veces valiéndose de mentiras y calumnias. ¿Qué hombre interior podrá alimentarse de Cristo en esas condiciones? ¿Qué obras del espíritu podrán producir estos presbíteros y estos fieles, tan confiados en su propio corazón y alejados del Salvador?

El mantener la apariencia de piedad, no es tan fácil como parece, porque saltan las contradicciones tarde o temprano. Si es"sedevacantista" puede llegar a asistir sin ningún reparo a las misas lefebvristas, con tal que vean que asiste a la Misa Latina; es capaz de mantener communicatio in sacris con toda la jerarquía apóstata del Vaticano II, con tal de que los demás lo vean como a un campeón de la ortodoxia, aunque su fe esté muerta y sus acciones nada valgan. Ellos fueron llamados por Jesucristo con los títulos de hipócritas, ciegos, necios, insensatos, sepulcros blanqueados:

Entonces habló Jesús a la multitud y a sus discípulos, diciendo: En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos: Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo, pero no hagáis conforme a sus obras, porque ellos dicen, y no hacen. 
Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen en hombros de los hombres; pero ellos ni con su dedo las quieren mover.
Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres; porque ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas; y las salutaciones en las plazas, y ser llamados por los hombres: Rabí, Rabí.
Mas vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos.  Y no llaméis vuestro padre a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en el cielo. Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo.
Y el que es mayor entre vosotros, sea vuestro siervo.
Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido. Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; porque ni entráis, ni a los que están entrando dejáis entrar.
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque devoráis las casas de las viudas, y por pretexto, hacéis largas oraciones; por tanto llevaréis mayor condenación.
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, lo hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros.
¡Ay de vosotros, guías ciegos! que decís: Si alguno jura por el templo, no es nada; pero si alguno jura por el oro del templo, es deudor.
¡Insensatos y ciegos! porque ¿cuál es mayor, el oro, o el templo que santifica al oro?
Y decís: Cualquiera que jura por el altar, no es nada; pero cualquiera que jura por la ofrenda que está sobre él, es deudor.
¡Necios y ciegos! porque ¿cuál es mayor, la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda?
Pues el que jura por el altar, jura por él, y por todo lo que está sobre él;
y el que jura por el templo, jura por él, y por el que en él habita;
y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios, y por Aquél que está sentado sobre él.
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y omitís lo más importante de la ley; la justicia, y la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer lo otro.
¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello!
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de desenfreno.
¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de adentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio.
¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros, por fuera a la verdad, os mostráis justos a los hombres; pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad. (Mt 23: 1-28)



El fariseo tradicionalista que vive gritando "yo vivo el espíritu de la cuaresma" gusta de leer y citar la vida de los santos y otros textos piadosos, para compararse con ellos, pero en realidad jamás tocó la Palabra de Dios, jamás leyó la Sagrada Escritura de tapa a tapa, no conoce la Biblia, no conoce las Sagradas Escrituras, que son las que nos hablan de Jesucristo:
Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí. Y no queréis venir a mí para que tengáis vida. Gloria de los hombres no recibo. Pero yo os conozco, que no tenéis amor de Dios en vosotros.
En este periodo de cuaresma, tratemos de vivir su verdadero mensaje, que no son las parafernalias ni las imposturas, ni los ayunos fingidos ni las vistosas procesiones y cortejos... menos aún publicados con pompa y boato en las redes sociales. Vivamos el verdadero mensaje de la cuaresma, pidamos perdón a Dios por nuestros pecados, entreguémonos a Cristo y recordemos el Salmo 119 que dice:


¡Bendito seas, oh Yahvé! Enséñame tus preceptos. Con mis labios he pregonado todos los decretos de tu boca. Me he alegrado por el camino de tus testimonios más que por todas las riquezas. Quiero meditar tus preceptos, prestar atención a tus sendas. Me deleitaré en tus estatutos, no olvidaré tu Palabra. 


Que el Señor nos de la Gracia de permanecer en su Gracia.

lunes, 15 de febrero de 2016

San Francisco de Asís: Carta a las autoridades de los pueblos

San Francisco de Asís: Carta a las autoridades de los pueblos.
[CtaA]

A todos los "podestà" y cónsules, jueces y gobernantes de toda la tierra y a todos los demás a quienes lleguen estas letras, el hermano Francisco, vuestro pequeñuelo y despreciable siervo en el Señor Dios, os desea a todos vosotros salud y paz.

Considerad y ved que el día de la muerte se aproxima (cf. Gén 47,29). Os ruego, por tanto, con la reverencia que puedo, que no echéis en olvido al Señor ni os apartéis de sus mandamientos a causa de los cuidados y preocupaciones de este siglo que tenéis, porque todos aquellos que lo echan al olvido y se apartan de sus mandamientos, son malditos (cf. Sal 118,21), y serán echados por él al olvido (Ez 33,13). Y cuando llegue el día de la muerte, todo lo que creían tener, se les quitará (cf. Lc 8,18). Y cuanto más sabios y poderosos hayan sido en este siglo, tanto mayores tormentos sufrirán en el infierno (cf. Sab 6,7). Por lo que os aconsejo firmemente, como a señores míos, que, habiendo pospuesto todo cuidado y preocupación, recibáis benignamente el santísimo cuerpo y la santísima sangre de nuestro Señor Jesucristo en santa memoria suya. Y tributad al Señor tanto honor en medio del pueblo que os ha sido encomendado, que cada tarde se anuncie por medio de pregonero o por medio de otra señal, que se rindan alabanzas y gracias por el pueblo entero al Señor Dios omnipotente. Y si no hacéis esto, sabed que tendréis que dar cuenta ante el Señor Dios vuestro, Jesucristo, en el día del juicio (cf. Mt 12,36).

Los que guarden consigo este escrito y lo observen, sepan que son benditos del Señor Dios.

viernes, 12 de febrero de 2016

La Oración según San Juan Crisóstomo

1. “Nada hay mejor que la oración y coloquio con Dios ….Me refiero, claro está, a aquella oración que no se hace por rutina, sino de corazón, que no queda circunscrita a unos determinados momentos, sino que se prolonga sin cesar día y noche”. (Hom. 6 sobre la oración).

2. “La oración es luz del alma, verdadero conocimiento de Dios, mediadora entre Dios y los hombres. Por ella nuestro espíritu, elevado hasta el cielo, abraza a Dios con abrazos inefables; por ella nuestro espíritu espera el cumplimiento de sus propios anhelos y recibe unos bienes que superan todo lo natural y visible”. (Hom. 6, sobre la oración).

3. “La oración no es el efecto de una actitud exterior, sino que procede del corazón. No se reduce a unas horas o momentos determinados, sino que está en continua actividad, lo mismo de día que de noche. No hay que contentarse con orientar a Dios el pensamiento cuando se dedica exclusivamente a la oración; sino que, aun cuando se encuentre absorbida por otras preocupaciones (…) hay que sembrarlas del deseo y el recuerdo de Dios”. (Hom. 6 sobre la oración).

4. “La oración viene a ser una venerable mensajera nuestra ante Dios, alegra nuestro espíritu, aquieta nuestro ánimo”. (Hom. 6, sobre la oración).

5. “La oración es perfecta cuando reune la fe y la confesión; el leproso demostró su fe postrándose y confesó su necesidad con sus palabras”. (Hom. sobre S. Mateo, 25).

6. “La luz para nosotros es la inteligencia, que se muestra oscura o iluminada, según la cantidad de luz. Si se descuida la oración, que alimenta la luz, la inteligencia bien pronto se queda a oscuras”. (Catena Aurea).

7. “Cuando digo a alguno: Ruega a Dios, pídele, suplícale, me responde: ya pedí una vez, dos, tres, diez, veinte veces, y nada he recibido. No ceses, hermano, hasta que hayas recibido; la petición termina cuando se recibe lo pedido. Cesa cuando hayas alcanzado; mejor aún, tampoco entonces ceses. Persevera todavía. Mientras no recibas pide para conseguir, y cuando hayas conseguido da gracias”. (Homilía, 10).

8. “Quien te redimió y te creó no quiere que cesen tus oraciones, y desea que por la oración alcances lo que su bondad quiere concederte. Nunca niega sus beneficios a quien los pide, y anima a los que oran a que no se cansen de orar”. (Catena Aurea).

9. “La necesidad nos obliga a rogar por nosotros mismos, y la caridad fraterna a pedir por los demás. Es más aceptable a Dios la oración recomendada por la caridad que la que es impulsada por la necesidad”. (Catena Aurea).

10. “Habiendo Dios dotado a los demás animales de la velocidad en la carrera, o la rapidez en el vuelo, o de uñas, o de dientes, o de cuernos, sólo al hombre lo dispuso de tal forma que su fortaleza no podía ser otra que la del mismo Dios: y esto lo hizo para que, obligado por la necesidad de su flaqueza, pida siempre a Dios cuanto pueda necesitar”. (Catena Aurea).

jueves, 4 de febrero de 2016

Los hermanos de Jesús: estudio completo

Los hermanos de Jesús ¿Qué significa el término αδελφός en el Nuevo Testamento?

Estudio completo por Raúl Oscar Amado

El tema de los hermanos de Jesús es uno de los más interesantes de la crítica bíblica. En el siguiente artículo, trataremos el tema de la mención de esos “hermanos” en el Nuevo Testamento. ¿Quiénes eran realmente? ¿A qué se refieren los manuscritos con la palabra “hermano”? ¿Se trata de hijos de un mismo padre, o puede significar además otra cosa?

Los vocablos en las lengua originales
Siempre que tratamos con la Biblia tenemos que remitirnos a las lenguas originales y a los manuscritos más antiguos. Ese fue el ejemplo que siguió San Jerónimo cuando tradujo las Sagradas Escrituras al latín en la versión conocida como “Vulgata Latina”.[1]

Para el antiguo Testamento tenemos, como se señaló en oportunidades anteriores el hebreo, el arameo y algunos textos en griego. Del Nuevo Testamento, han sobrevivido únicamente textos en griego, pero sabemos que existía una versión hebrea del Evangelio de Mateo. Además, cualquier persona que conozca griego koiné, se dará cuenta que la gramática de los evangelios está lejos de ser de manual: es evidente que fueron escritos por personas que tenían al griego como una segunda lengua, y en el caso específico del Evangelio de San Mateo, que se trata de una traducción.

Si tomamos una versión en español de las Sagradas Escrituras, veremos que (dependiendo de la traducción) el vocablo “hermano” aparece por lo menos 383 veces en un total de 340 versículos.
En griego, el término hermano aparece por primera vez en el génesis, en el relato de Caín y Abel. El término es αδελφός, como podemos ver en Gen 4:2

καὶ προσέθηκεν τεκεῖν τὸν ἀδελφὸν αὐτοῦ τὸν Αβελ. καὶ ἐγένετο Αβελ ποιμὴν προβάτων, Καιν δὲ ἦν ἐργαζόμενος τὴν γῆν

¿Qué significa en griego αδελφός?

En el griego clásico la traducción literal es de αδελφός es “hermano”, o también “hijo de alguno de los padres”. Por ejemplo, en  Mc 6:17-18 que Herdores Antipas y Filipo se dice que eran hermanos, y que el primero se había quedado con la esposa del segundo:

αὐτὸς γὰρ ὁ ῾Ηρῴδης ἀποστείλας ἐκράτησε τὸν ᾿Ιωάννην καὶ ἔδησεν αὐτὸν ἐν φυλακῇ διὰ ῾Ηρῳδιάδα τὴν γυναῖκα Φιλίππου τοῦ ἀδελφοῦ αὐτοῦ, ὅτι αὐτὴν ἐγάμησεν.
ἔλεγε γὰρ ὁ ᾿Ιωάννης τῷ ῾Ηρῴδῃ ὅτι οὐκ ἔξεστί σοι ἔχειν τὴν γυναῖκα τοῦ ἀδελφοῦ σου.

Según Flavio Josefo, eran hermanos únicamente por parte de padre, lo cual no sería el uso más estricto del término, ya que en realidad, designaba a aquellos que nacieron de la misma madre, o mejor aún, del mismo vientre.[2] En la versión griega de la Biblia, más conocida como septuaginta, el término griego no se refiere siempre al caso estricto de “hermanos”. Veamos, por ejemplo Génesis 13:8, que trata sobre la separación de Abraham y Lot:

εἶπεν δὲ Αβραμ τῷ Λωτ Μὴ ἔστω μάχη ἀνὰ μέσον ἐμοῦ καὶ σοῦ καὶ ἀνὰ μέσον τῶν ποιμένων μου καὶ ἀνὰ μέσον τῶν ποιμένων σου. ὅτι ἄνθρωποι ἀδελφοὶ ἡμεῖς ἐσμεν

Su traducción sería:

Y dijo Abram a Lot: «No haya riña entre mí y ti; y entre mis pastores y tus pastores; que hombres hermanos nosotros somos..

Ahora ¿Era Abraham hermano de Lot? Si vamos a Génesis 11:27 veremos que en realidad eran tío y sobrino. Ponemos texto directamente en español:

Y estas son las generaciones de Taré: Taré engendró a Abrám, y Nacor y Arán; y Arán engendró a Lot.

Lot no era hijo de Taré, padre de Abraham, sino de Arán, hermano de este. No obstante, el término con el que se refiere a Abraham y Lot es el de hermanos, o en griego ἀδελφοὶ.

¿Por qué se usa esta palabra en la traducción griega? Simple: en hebreo no existe un término para designar a los sobrinos, primos u otro tipo de parentesco que no sea el de padre, madre o hermano. Esto tiene relación con la configuración antropológica de las familias semitas. En hebreo, la palabra para designar, por lo tanto a cualesquier pariente que no sea padre-madre-hijo es siempre אח y no existe otro vocablo para ello. Veamos el texto de Génesis 13:8, en el que Abraham dice a Lot que son hermanos, pero esta vez en hebreo:

וַיֹּ֨אמֶר אַבְרָ֜ם אֶל־ל֗וֹט אַל־נָ֨א תְהִ֤י מְרִיבָה֙ בֵּינִ֣י וּבֵינֶ֔יךָ וּבֵ֥ין רֹעַ֖י וּבֵ֣ין רֹעֶ֑יךָ כִּֽי־אֲנָשִׁ֥ים אַחִ֖ים אֲנָֽחְנוּ

Su traducción más literal sería:

Y Abram dijo a Lot "Dejemos aqui, yo te ruego que no haya altercado entre mí y ti, entre mis pastores y tus pastores, porque nosotros [somos] hombres-hermanos.

Los hermanos de Jesús

Vayamos entonces al texto tan discutido de los "hermanos de Jesús". Se hace mención en ello en los evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) en Mateo 12: 47-50

εἶπεν δέ τις αὐτῷ· Ἰδοὺ ἡ μήτηρ σου καὶ οἱ ἀδελφοί σου ἔξω ἑστήκασιν, ζητοῦντές σοι λαλῆσαι. ὁ δὲ ἀποκριθεὶς εἶπεν τῷ λέγοντι αὐτῷ· Τίς ἐστιν ἡ μήτηρ μου, καὶ τίνες εἰσὶν οἱ ἀδελφοί μου; καὶ ἐκτείνας τὴν χεῖρα αὐτοῦ ἐπὶ τοὺς μαθητὰς αὐτοῦ εἶπεν· Ἰδοὺ ἡ μήτηρ μου καὶ οἱ ἀδελφοί μου· ὅστις γὰρ ἂν ποιήσῃ τὸ θέλημα τοῦ πατρός μου τοῦ ἐν οὐρανοῖς, αὐτός μου ἀδελφὸς καὶ ἀδελφὴ καὶ μήτηρ ἐστίν.

Y uno le dijo: He aquí, tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo.  Y él respondiendo, dijo al que le hablaba: "¿Quién es mi madre? ¿y quiénes son mis hermanos?"  Y habiendo extendiendo su mano hacia sus discípulos de él, dijo: "¡He aquí mi madre y mis hermanos!  Porque todo el que puede hacer la voluntad de mi Padre que está en los cielos, él es mi hermano, y hermana, y madre."

Aquí se menciona el término ἀδελφοί por primera vez en relación a Jesús en los evangelios sinópticos. La segunda vez que el término aparece nos aporta un poco más de información, ya que nos da los nombres de estos ἀδελφοί:

οὐχ οὗτός ἐστιν ὁ τοῦ τέκτονος υἱός; οὐχ ἡ μήτηρ αὐτοῦ λέγεται Μαριὰμ καὶ οἱ ἀδελφοὶ αὐτοῦ Ἰάκωβος καὶ Ἰωσὴφ καὶ Σίμων καὶ Ἰούδας; καὶ αἱ ἀδελφαὶ αὐτοῦ οὐχὶ πᾶσαι πρὸς ἡμᾶς εἰσιν; πόθεν οὖν τούτῳ ταῦτα πάντα;

Aquí somos testigos de cómo los vecinos de Nazareth se maravillaban al oir a Jesús predicar. Mencionan el nombre de los hermanos de Jesucristo (Santiago, José, Judas y Simón, el orden varía según el manuscrito) y de algunas hermanas, que no aparecen en ningún evangelio canónico. A cualquiera le parecería una familia numerosa. Si nosotros creemos que tenemos que traducir e interpretar literalmente las palabras ἀδελφοὶ y ἀδελφαὶ como "hermanos" y "hermanas" en tanto hijos de los mismos progenitores, entonces no cabría duda que Jesús era el mayor de todos esos hijos ya que en los relatos de la concepción y nacimiento de Cristo, queda patente que era el primogénito de José y María.  Lo que llama la atención, también, en el texto de Mateo 13: 55-56 es que, al tiempo que se utiliza la fórmula plural para designar a los hermanos de él (ἀδελφοὶ αὐτοῦ), se utiliza el singular para signar la relación con José, su padre, se dice que es hijo, en singular υἱός, y no παιδιά, en su forma plural.

Si buscamos el mismo pasaje en la Peshitta, la versión aramea de las Sagradas Escrituras encontraremos que se habla del hijo del carpintero, no de uno de los hijos:



Pero lo que nos trae mucha más luz a la relación de Jesús con sus hermanos es el pasaje de Juan 7: 3-10 en el que se nos informa que ellos le reprendieron y le exigieron que se manifestara como el Mesías:

Εἶπον οὖν πρὸς αὐτὸν οἱ ἀδελφοὶ αὐτοῦ Μετάβηθι ἐντεῦθεν καὶ ὕπαγε εἰς τὴν Ἰουδαίαν, ἵνα καὶ οἱ μαθηταί σου θεωρήσουσιν [σοῦ] τὰ ἔργα ἃ ποιεῖς: οὐδεὶς γάρ τι ἐν κρυπτῷ ποιεῖ καὶ ζητεῖ αὐτὸς ἐν παρρησίᾳ εἶναι: εἰ ταῦτα ποιεῖς, φανέρωσον σεαυτὸν τῷ κόσμῳ. οὐδὲ γὰρ οἱ ἀδελφοὶ αὐτοῦ ἐπίστευον εἰς αὐτόν. λέγει οὖν αὐτοῖς ὁ Ἰησοῦς Ὁ καιρὸς ὁ ἐμὸς οὔπω πάρεστιν, ὁ δὲ καιρὸς ὁ ὑμέτερος πάντοτέ ἐστιν ἕτοιμος. οὐ δύναται ὁ κόσμος μισεῖν ὑμᾶς, ἐμὲ δὲ μισεῖ, ὅτι ἐγὼ μαρτυρῶ περὶ αὐτοῦ ὅτι τὰ ἔργα αὐτοῦ πονηρά ἐστιν. ὑμεῖς ἀνάβητε εἰς τὴν ἑορτήν: ἐγὼ οὔπω ἀναβαίνω εἰς τὴν ἑορτὴν ταύτην, ὅτι ὁ ἐμὸς καιρὸς οὔπω πεπλήρωται. ταῦτα δὲ εἰπὼν αὐτοῖς ἔμεινεν ἐν τῇ Γαλιλαίᾳ.

Dijeron, pues, a él sus hermanos: «Pásate de aquí y vete a la Judea, para que también tus discípulos vean tus obras que haces; pues nadie algo en oculto hace; y busca él mismo en libre habla estar. Si esto haces, manifiéstate al mundo». Pues ni sus hermanos creían en él. Díceles, pues, Jesús: «El tiempo el mío aún no ha llegado; pero el tiempo, el vuestro, siempre está preparado. No puede el mundo aborreceros, pero a mí aborrece; porque yo atestiguo acerca de él que sus obras malas son. Vosotros subid a la fiesta, yo aún no subo a esta fiesta; porque mi tiempo aún no está cumplido». Y, esto diciéndoles, quedó en la Galilea.

¿Era normal en la cultura hebrea del primer siglo que los hermanos menores reprendieran a un hermano mayor? De ninguna manera. Eso era impensable. Como explica R. De Vaux en su libro Las instituciones del Antiguo testamento, el hijo primogénito al morir el padre, recibía una triple bendición: la jefatura de la familia, la primacía ceremonial religiosa y la doble herencia de la tierra. Jesús no era únicamente el primero de los hijos, era además el jefe de la familia y el líder religioso de la misma, como tal, le correspondía a él la realización de los sacrificios, ofrendas y demás ceremonias prescriptas en los rituales. ¿Cómo es posible que Jesucristo, siendo el hijo primogénito (τὸν πρωτότοκον Lc 2: 7), pudiera recibir órdenes y reprensiones de sus hermanos (ἀδελφοὶ)? De ninguna manera podría ocurrir semejante situación. Muchos menos aún puede entenderse que, teniendo hermanos, él entregara al cuidado de uno de sus discípulos a su propia madre (Juan 19:26).

Es por ello que debemos interpretar que el término ἀδελφοὶ no es sino, una traducción literal del hebreo אח, es decir, un "hermano" un miembro de la familia que no es ni padre ni madre.

Una consideración sobre las versiones hebreas del Evangelio de Mateo

Me parece muy importante hacer una breve referencia a las versiones hebreas del evangelio de Mateo. Las mismas no eran muy conocidas fuera de los ámbitos académicos hasta que en época reciente, cobraron notoriedad y divulgación gracias al movimiento judío mesiánico. Estas versiones son, salvo quizás un solo caso, traducciones al hebreo del texto griego. La mas famosas de esas traducciones del griego al hebreo es el llamado Mateo de Shem Tob, dentro de un volumen que contiene la disputa entre el Cardenal Pedro de Luna (posteriormente Antipapa Benedicto XIII) y el judío sefardí Shem Tov ben Isaac ben Shaprut, de quien toma el nombre. El texto de Mateo se encuentra intercalado en el libro llamado Eben Boham. En el año 1987, el filólogo y hebraísta George Howard extrajo el texto de Mateo, traduciéndolo y publicándolo bajo el título de The Gospel of Matthew according to a primitive Hebrew text.  Otra versión de Mateo hebreo es el publicado por Sebastián Münster en 1537. Este fue un judío converso español que tomó un texto de mateo que circulaba entre los judíos sefaraditas y posteriormente lo corrigió con el texto griego. Lamentablemente no quedaron constancias de cuales fueron las enmiendas de Müster.

Finalmente, y mucho más interesante, es el llamado Mateo du Tillet, conservado en la Biblioteca Nacional de París bajo la signatura Heb.MSS.132. El texto posee importantes pocas divergencias con los manuscritos griegos más antiguos y difiere del Textus Receptus en tanto este lo hace del Codex Sinaiticus y del Vaticanus.[3]

Si vemos el texto de Mt 13:55, dónde se menciona el nombre de los hermanos de Jesús, vemos que aparece la palabra אח:

הלא זה הוא בן־החרש הלא שם אמו מרים ואחיו יעקב ויוסי ושמעון ויהודה

En Mt 23:8 Jesús dice que todos sus discípulos eran hermanos entre ellos, formaban parte de una misma familia:

ואתם אל־יקרא לכם רבי כי אחד הוא מוריכם המשיח ואתם אחים כלכם

Y finalmente, en Mateo 28:10, cuando en el texto griego Jesús dice:

τότε λέγει αὐταῖς ὁ Ἰησοῦς· Μὴ φοβεῖσθε· ὑπάγετε ἀπαγγείλατε τοῖς ἀδελφοῖς μου ἵνα ἀπέλθωσιν εἰς τὴν Γαλιλαίαν, κἀκεῖ με ὄψονται.

En el texto hebreo de Du Tillet se vierte:

ויאמר אליהן ישוע אל־תיראן לכנה והגדנה לאחי וילכו הגלילה ושם יראוני

Por consiguiente, el término "hermano" tal como aparece en la Biblia no siempre refleja la relación de hijos de un mismo padre, sino que corresponde al concepto hebreo אח con el que se designa a los miembros de una misma familia. El cristianismo, en el mismo sentido que el judaismo, extendía la noción de hermandad no sólo al clan, sino también a los miembros de la misma confraternidad religiosa. Así, en en Hecho 1:15 se menciona a la comunidad cristiana como ἀδελφοὶ. La misma palabra aparece en Hechos 11:1 y 11:29.


Conclusiones
Como hemos podido ver, no existe ninguna prueba en el Nuevo Testamento de que los hermanos de Jesús fueran hijos de José y María, al contrario, como estos dan consejos a Jesús y hasta le reprenden, demostraría que se trata en realidad de parientes mayores a él, sobre todo, teniendo en cuenta se dice que Jesús era el hijo primogénito (τὸν πρωτότοκον Lc 2: 7) de José y María, por lo que se descartaría además que estos hermanos fueran hijos de un anterior matrimonio de José. De la misma manera, hemos comprobado que el término ἀδελφοὶ no implica, en los manuscritos griegos "hijos de un mismo padre", sino "parientes", ya que es la traducción del griego koiné del vocablo hebreo אח.





[1] Kenyon, Frederic, Our Bible and the Ancient Manuscripts , London, 1939., pp. 81.
[2] Segal, Charles, Tragedy and Civilization: an interpretation of Sophocles,1989, pp. 184.
[3] Al presente no existe en español ninguna traducción directa de este manuscrito, y menos aún una que sea crítica. Hay, no obstante, una traducción realizada por el pastor protestante José Álvarez (judío mesiánico) a partir de la versión inglesa de James Scott Trimm. He tenido la oportunidad de conseguir una copia fotográfica de los folios que componen el texto y realicé una primer traducción en el año 2009, cuando por primera vez se puso en duda la traducción de Trimm, para mi uso en el ámbito académico.  En el año 2012 realicé una nueva traducción crítica que aún no he podido publicar. Las citas que se presentan a continuación corresponde a la transliteración que realicé del códice y a mi traducción.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Una elocuente imagen

Cuando alguien nos quiera decir que Ratzinger/Benedicto XVI fue un verdadero Papa Católico, además de exponerle millares de argumentos tomando los mismos textos del ahora emérito pontífice de la Iglesia Conciliar del Vaticano II, la Iglesia Humanista del Anticristo, se le pueden mostrar, además, muchas imágenes.
Una muy interesante y esotérica es la siguiente.



lunes, 1 de febrero de 2016

Calendario Litúrgico de febrero

Presentamos a continuación, para su descarga, el calendario litúrgico correspondiente al mes de febrero, según las rubricas del Papa San Pío X. Este calendario, en PDF e ideal para ser descargado y llevado en los dispositivos portátiles, es preparado por la Red Traditio.


Para descargar el Calendario Litúrgico, por favor haga click en la siguiente imagen o en el enlace.



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Father Fattore speaks English and Spanish. 
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San Basilio el Grande

San Basilio el Grande, arzobispo de Cesarea de Capadocia, recibió su educación primaria en una familia muy piadosa. Su abuela, su hermana, su madre y su hermano fueron canonizados.

Su padre era profesor de oratoria y abogado. Al terminar sus estudios en Cesarea, Basilio estudió en famosas escuelas de Atenas. Al regresar a su patria fue bautizado y asignado al clero como lector. Después, durante mucho tiempo vive con los ermitaños en Siria, Mesopotamia, Palestina y Egipto.

La vida en el desierto le agradaba a Basilio. Él encontró un lugar donde instaló su refugio. Con él estaba su amigo de la infancia San Gregorio (El Teólogo). El arzobispo de Cesarea, Eusebio, hizo regresar a San Basilio del desierto y lo ordenó presbítero. Tras la muerte de Eusebio (año 370), San Basilio fue ascendido a la cátedra de Cesarea.

Casi todo el tiempo durante su servicio como arzobispo tuvo una tensa y dura lucha con los arrianos, los cuales tenían gran fuerza en los tiempos del emperador Constancio y más todavía en los tiempos del emperador Valente (los arrianos negaban la Divina naturaleza del Señor Jesús Cristo).

En su lucha contra los arrianos San Basilio continuaba la labor de San Atanasio, e igual que él, era el irrompible pilar de la Ortodoxia. En este tiempo, el mismo emperador llegó a Cesarea.

El emperador fue a la iglesia (en el día de Epifanía) donde oficiaba San Basilio. Su piadoso santo oficio y la gran multitud de la gente rezando enternecidamente sorprendieron al emperador. Sin embargo, tomó todas las medidas para que San Basilio acepte algún arreglo con los arrianos. Al encontrarse con la resuelta negativa, lo condenó al destierro. La inesperada enfermedad de su hijo hizo que suspendiera la sentencia y pidiera al Santo sus oraciones. Entonces los arrianos lograron que por lo menos fuese reducida la zona del arzobispo. (Anoimo — el obispo de la nueva zona de la ciudad de Tiana se convirtió en su rival y enemigo).

Además de abnegada defensa de la Ortodoxia contra el arrianismo, el arzobispo Basilio había prestado otros grandes servicios a la Iglesia. Para la Iglesia tienen mucha importancia los escritos de San Basilio, especialmente “El Hexamerón” (sobre los 6 días de la creación del Mundo) en los cuales se manifiesta no solo como un gran teólogo, sino también como el científico en el dominio de las ciencias naturales.

También llegaron a nosotros: trece homilías sobre los Salmos, veinticinco homilías para distintas ocasiones, cinco libros contra los arrianos y “Los Ascéticos” sobre la Divinidad del Espíritu Santo.

La dura labor y dolores del alma agotaron sus fuerzas terminando su vida a los 50 años el 1 de enero del año 379.